... Entonces estaba inspirada y ha salido esto. ¡Capítulo 4!
Notas al final :D
Capítulo 4
La sala de música del segundo piso
Para suerte de Anna —o mala, cualquiera sea el caso—, se tuvo que quedar limpiando el teatro en donde todo el grupo estuvo ensayando y armando una escenografía esa tarde. No era realmente mucho lo que tenía que hacer, pero por estar pensando en las mil maneras de encontrarse con la señorita Storm, el tiempo se le fue volando sin siquiera haber podido terminar del todo. Eran las cinco menos cinco cuando se percató que se le había hecho tarde. Ni siquiera tomó sus cosas cuando salió disparada hacia la salida, rezando por encontrarse con Elsa en el camino.
El aire caliente le pegó en el rostro apenas estuvo afuera, eran casi las cinco y el sol ya no estaba en su punto, sin embargo, aún sentía una ola bochornosa penetrarle la ropa. Inhaló y exhaló un par de veces para tranquilizar a su corazón que golpeteaba fuertemente en su cuerpo por estar corriendo. Elsa saldría en cualquier momento si Jane estaba en lo correcto, de otra forma, se habría quedado en vano divagando y haciendo la limpieza sola.
Hacia al frente, la reja del colegio estaba cerrada, a sus lados un jardín amplio; y hacia atrás, la puerta de madera que la llevaba de nueva cuenta hacia dentro. Un ruido sordo de la enorme puerta de madera al abrirse, Anna mirando hacia atrás.
Elsa dirigió su vista en ella, un segundo, como si estuviese sorprendida de encontrar a alguien ahí a esa hora. Anna tragó, sintiendo de pronto algo atorado en la garganta, ¿quería llorar? No, definitivamente no quería llorar. La puerta cerrándose y Elsa bajando las siete escaleras que las separaban, con la mirada al frente y una seguridad que Anna no sabía de dónde tomar. Cuando Elsa pasó a su lado, Anna pudo distinguir el aroma dulzón y fresco que su compañera de clases despedía. Estaba mareada.
—Estuve esperándote —confesó a Elsa que ya se encontraba a sus espaldas—. No me dejaste terminar en el almuerzo.
Elsa no dejó de caminar, se dirigía con la misma tranquilidad hacia la reja de salida.
—¿Vas a ignorarme de nuevo? Oh, no sabía que la señorita Storm fuera tan egocéntrica y grosera con las personas —Rugió.
Silencio. Y Elsa parándose en seco. El estómago de Anna se hizo pequeño, ¿por qué rayos había dicho tal cosa? Elsa definitivamente lograba sacarla de control.
"Mierda, mierda, mierda, ¡¿qué he dicho?! ¡Así sólo no vas a lograr nada, Summers! Retira, lo dicho, retira lo dicho, pedazo de idiota."
—Lo siento, lo siento Elsa, no quería sonar tan horriblemente mal, no eres egocéntrica, dios, no puedes serlo, pero soy tan idiota a veces, ya debes haberlo notado, no significa que yo… es decir, tú… Por dios, olvida lo que te dije, estaba un poco alterada porque creí que tal vez me ignorabas y yo no sé cómo reaccionar ante…
—Señorita Summers —La interrumpió, sin verla—. Creo que he dejado claro en nuestro último encuentro que no la ayudaría. Sigo en esa posición, y si piensa que el seguirme o esperar tantas horas para encontrarse conmigo cambiará algo, déjeme decirle que está totalmente equivocada y está perdiendo el tiempo conmigo. No doy tutorías, no recibo ni doy ayuda, no necesito nada de usted, así como también no espero que usted me necesite jam…
—Pero te necesito, Elsa…
La voz de Anna salió tan suplicante, que ella misma se sorprendió al escucharla de ese modo. Estaba segura que quería dejar a Elsa hablar.
Anna escuchó un leve suspiro. Los ojos de Elsa la miraron ahora; sus brazos ocupados por un par de libros se oprimieron a su pecho como si estuviera a la defensiva.
—Siento escucharlo, si me disculpa, me tengo que ir.
Anna se urgió cuando la rubia salió del recinto, tenía que alcanzarla. Necesitaba la beca, ella necesitaba a Elsa, la cuestión era, ¿cómo acercarse a la Reina de hielo cuando ella simplemente pasaba de todos desde el día, posiblemente, en que nació?
—Puedes llamarme Anna —Le gritó a su espalda, tratando de seguir su apresurado paso—. Y debes saber, Elsa, que tienes aquí a la chica más persistente que jamás hayas conocido.
Anna vio cómo los hombros de Elsa se alzaron levemente y sonrió al saber que al menos había causado algo en la chica, sea lo que sea que aquello hubiera significado, sin embargo, paró su caminar, sabiendo de antemano que esa batalla la había perdido de nuevo; pero la guerra seguía y ella no pensaba dejarse caer tan fácil.
—Elsa tres, Anna cero. ¡Esto es tan divertido! —celebró Kristoff.
Anna murmuró algo y le dio un pisotón antes de que el chico pusiera seguir riéndose de ella.
—Estoy segura que nunca le podrías sacar un hola a esa chica, así que deja de chincharme, pequeña rubia —le dijo al fin, cabreada.
—Claro que podría sacarle más que un hola —La siguió mientras escondía su sonrisa—. Estás hablando con un experto en el amor, Anna. Verás, cualquier chica caería ante mí tan sólo con usar mi magia.
—Agh, y hablando de egocéntricos.
Kristoff siguió picándola hasta que entraron a su clase y se encontraron con Olaf. El chico menudo le extendió un papel amarillo a Anna y explicó con un susurro mientras el profesor de Lenguas parloteaba algo.
—Es de Jane, me lo ha dado hace un rato, al entrar—. Explicó y Anna asintió empezándose a morder el labio inferior. Posiblemente eran sus siguientes instrucciones.
Anna
No tienes que decirme que has fallado de nuevo. Esto es tan divertido, con sólo ver la cara de Elsa hoy fue suficiente para enterarme, ¿sabes que ha estado murmurando durante horas? Muy probablemente la has enfadado, y debo decirte que es la muestra de sentimientos más grande que ha enseñado en años. Tú debes obtener un premio por esto, no importa lo que hayas hecho.
Por otro lado, tu siguiente tarea: la sala de música del segundo piso, media hora después de clases, cuando Albert el conserje haya dejado de limpiar cerca del baño de chicas.
Con cariño, Jane.
Anna rio entre dientes, escondiendo el papel cuando el profesor pasó a su lado. Unos metros más allá Jane la miraba con la misma sonrisa. Ya no se sentía tan sola, luchando con el poder de hielo de la reina.
El conserje se había retirado desde hace ya cinco minutos atrás. Anna suspiró, quería esperar un par más para empezar a trabajar en lo que sea que debería trabajar. Jane sólo le había dicho "sala de música", no estaba segura qué se debería encontrar ahí.
En primera instancia, Anna vagó por los corredores del segundo piso sin atreverse a llegar a la sala correcta, después miró su reloj de pulsera y decidió que ya había esperado bastante. Le llamó la atención la melodía que iba aumentando de volumen mientras se iba acercando a su objetivo, posiblemente el profesor de música se encontraba ahí. ¿Por qué Jane la llevaría hasta el profesor? Paró en seco y miró a través del cristal de la puerta de madera y, sólo entonces, pudo distinguir la melena rubia de Elsa. Ella estaba tocando el piano.
Anna dio dos pasos hacia atrás y se resguardó al lado derecho, fuera de la vista. ¡Jane la había llevado hacia Elsa! Pero… ¿ahora qué?
"Definitivamente, no puedo entrar y decir algo como 'Hey, Elsa, ¿me recuerdas? Soy la misma chica que prometió hostigarte hasta que aceptaras ayudarme en lo que aún no me dejas decirte'. Wow, wow, espera, yo no la hostigo. ¿O sí? Oh, por dios, tal vez yo lo estoy haciendo en verdad, ¿puede demandarme por algo así? ¡Yo sólo quiero una beca, Elsa! Bien, bien, respira, tal vez sólo debas esperar, sí, esperar. Sólo eso."
Y lo hizo, espero todos los días por una semana ahí, sentada en ese mismo sitio, en el suelo, a un lado de la puerta, cada vez que ya no quedaba más gente en el colegio. Esperó a que Elsa tocara muchas melodías, se confundiera en algunas más y terminara completando el panorama con otras aún más hermosas que las anteriores. Esperó y aguantó el cuatro, cinco, seis, siete de Elsa y el cero de ella que Kristoff le recordó todos los días. Pero esperaba, tranquila, con una sonrisa en el rostro mientras escuchaba el sonido del piano siento tocado por los dedos de Elsa. Y se iba antes de que la chica pudiera terminar la última melodía. Todos los días iba con la convicción de hablar con ella. Todos los días regresaba a casa sin poder hacerlo; pero fue en esos momentos de vacilación mientras la escuchaba cuando, a través del pequeño cristal que las separaba, fue consciente que los guantes que normalmente llevaba la reina de hielo estaban fuera cuando tocaba. Sólo entonces pudo ver las pálidas manos de Elsa, y sus dedos moverse con tanta maestría como si hubiesen sido creados para esa acción.
Entonces llegó ese martes. Apresuró el paso después de que el conserje había abandonado su puesto y se encontró con que la puerta de la sala de música se encontraba cerrada. Elsa no estaba. Anna sintió una punzada de pesar al no saber qué hacer ahora. Elsa nunca había faltado a clases, ¿o sí? Tampoco la había visto ese día, lo que probablemente venía a significar algo fuera de lo normal.
—Pensé que se había rendido, señorita Summers.
Anna volteó hacia donde provenía la voz y, con el susto, dio dos pasos hacia atrás y terminó chocando contra la puerta cerrada de la sala de música. Elsa la miraba con una seriedad que no sabía descifrar. Anna carraspeó antes de hablar.
—No, no, es decir, te dije que no lo haría. ¿No es así?
—Eso dijo.
—No te vi en clases hoy, no te vi en ningún lugar, has faltado.
Era la primera vez que Anna veía a Elsa en pantalones, normalmente llevaba faldas o vestidos, no es que le sentara mal, de hecho, siempre le había parecido una especie de princesita en contraposición de todos los que se encontraban en ese colegio. Ahora que la veía más de cerca, también pudo notar que no llevaba nada encima que no fuera una blusa blanca que se había arremangado hasta los codos. Tampoco llevaba los guantes. Elsa se veía absolutamente hermosa en ese instante.
Elsa oprimió las llaves que llevaba en su mano izquierda y las metió en uno de sus bolsillos del pantalón.
—Eso no es de su incumbencia, señorita Summers.
—Creí haberte dicho que me llamaras Anna.
—Creí haber dicho que no la ayudaría, entonces estamos a mano.
-Te ves ... diferente.
Elsa levantó una ceja. Sus mejillas antes coloreadas en un sutil carmesí se elevaron dos tonos más.
—Eso tampoco es de su incumbencia.
—Oh, vamos, era más bien un cumplido. Entonces… si me dejaras decirte en lo que necesito ayuda tal vez nosotras podríamos llegar a un acuerdo para…
—No, ahora deje de molestarme, señorita Summers.
Anna sonrió, ahora mismo sentía una estúpida seguridad que no sabía cuánto le tardaría, así que tenía que aprovechar ahora que la reina de hielo estaba hablando y no sólo la ignoraba como siempre.
—¿Puedes dejar de hablarme como si fuera una anciana? Por dios, estoy muy segura que tenemos la misma edad.
—No suelo hablar con tanta confianza con personas que…
—¿No conoces? Ese es el problema, ya me conoces, soy Anna Summers, ¿recuerdas? Al parecer mi apellido te resulta fascinante porque no has dejado de repetirlo.
"Madre, ¿de verdad he dicho eso? ¡No puedes retractarte Summers!"
—Sólo vete, tengo cosas que hacer.
—Lo sé, te he escuchado toda la semana ensayar la misma canción al inicio, te confundes cuando vas a terminar porque te desconcentras, si tan solo cerraras esa ventana tal vez… no sé, podrías dejar de pensar en lo que sea que estuvieras pensando y entonces podría terminar gloriosamente esa melodía.
Elsa no hizo ningún gesto ante el discurso de Anna.
—¿Has estado espiándome?
—Oh, ¿entonces ahora si hay confianza como para tutearme?
—Usted me ha estado observando, Summers, ¿qué se supone que debería hacer?
—Escucharme, eso es lo que debes hacer. Un minuto, sólo eso te pido. No me ignores, por favor…
Elsa sacó las llaves de su bolsillo y abrió la puerta, pero antes de entrar se quedó plantada en el umbral, sin mirar a Anna.
—Tienes un minuto. No más.
La sonrisa de Anna se ensanchó y casi estuvo a punto de abrazar a Elsa; pero espabiló y se concentró para poder resumir todo en pocos segundos.
—Están ofertando una beca a una universidad. Quiero ganar, Elsa. Mi madre no gana lo suficiente como para costearme algo más que el colegio, y mi hermano… Ya no quiero depender de él, ¿entiendes? Entonces la única manera de independizarme y ayudar a mamá es irme, pero para eso necesito entregar todo este trabajo que el loco Blaine nos ha dejado. Él necesita a un erudito realmente, nos ha pedido una composición musical y teatral, además de aprender a tocar un instrumento, ¿entiendes que estoy flipando? Y por eso… Te necesito.
El silencio fue lo único que se hizo presente. Elsa se tomó un tiempo para responder.
—No puedo ayudarte, ya te lo he dicho.
—Pero…
—Puedes pedir ayuda a algún profesor. No te ayudaré, Summers, tan sólo deja de molestarme.
Anna no dijo nada, nunca se había sentido tan rechazada. ¡Ella había aguantado tanto a la reina de hielo!
—Eres detestable —al fin dijo.
Elsa la miró con la boca entreabierta. Ana estaba furiosa.
—Bien, lo soy, pero recuerda que nunca te pedí que te acercaras a mí, ahora tienes todo el derecho a alejarte. Hasta nunca.
Entró a la sala y fue directo al piano de cola, Anna le siguió los pasos, eso no terminaba ahí, si Elsa quería pelea, ¡entonces la tendría! Pero Elsa no estaba en condiciones y Anna apenas lo notaba. Elsa perdió las fuerzas y tuvo que sostenerse firmemente.
—Oh, cielos, estás…
Entonces Anna la tocó.
—¡No me toques! —Los ojos asesinos de Elsa clavados en su cuerpo—. ¡No vuelvas a tocarme!
—Bien, bien, no lo volveré a hacer, pero Elsa, ¡estas ardiendo! Por eso no has asistido a las clases, estabas en la enfermería, por eso… Oh, dios, soy tan tonta. ¡Soy una idiota! Perdóname, sólo deja que te ayude.
—Aléjate Summers, no necesito tu ayuda, te he dicho que te vayas.
—No voy a dejarte así…
- ¡Basta!
Anna sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Elsa estaba enferma, por eso andaba sin toda esa ropa como de costumbre, tenía fiebre. Y ella la estaba molestando, ella le había dicho detestable…
—Bien… Lo siento. Voy a dejarte.
"No puedo creer que estés haciendo esto, Anna. La estás dejando sola, ella está enferma… Pero Elsa quiere estar sola. Tú solo haz empeorado todo. Eres horrible. Eres tú la detestable".
—Voy a dejarte sólo si me dejas llevarte de nuevo a la enfermería —continuó—. Dejaré de molestarte y pedir tu ayuda, lo prometo, Elsa. Sólo… sólo vamos a la enfermería, por favor. No debiste salir de ahí, debiste llamar a tus padres.
—¿Nunca te rindes?
Anna sonrió, sabiendo de antemano que Elsa había cedido.
—Nunca —respondió.
De eso estaba segura.
Where dreams are met: ¡en serio espero que este capítulo te haya gustado! Muchas gracias por dejar comentarios.
rustjacque12: ¡Sí! Jane de Tarzan jaja. espero que no suene tan raro. En cuanto a Olaf, he visto muchos fanarts de él, y no sé si mi dibujo quede lo suficientemente lindo como para defender la imagen en mi cabeza, de cualquier forma, haré el esfuerzo. ¡Ya he actualizado!
AlexNeco: gracias por seguirme Alex, me da mucha felicidad que varias personas me lean, es casi increíble. Ahora al fic, claro que habrá amor, mucho amor jaja. No sé, tal vez luego tendré que cambiar la categoría, pero será mucho después cuando esto avance.
Hinata Tsuki: ¡Alguien me extraño! Me voy a desmayar de la emoción, en serio ustedes merecen muchos regalos a partir de ahora. En este capítulo hubo más avance que en cualquier otro, me parece. Creo que desde ya estaré metiendo a Elsa a la historia, y explicando un poco de su vida. Ya verán todo lo que he preparado en estos días de ocio.
Freya chan: las reviews me sacan el lado más emocional jaja. No esperaba tantas, lo juro. Gracias por leerme :)
Mandyy: gracias, voy a estar actualizando.
Krystelcg19: he pensado mucho en la beca, tarararaaaan, realmente no sé qué gisros le daré a la historia, pero una parte de mí ya está pensando en hacer una segunda parte sin haber terminado esta XD. Creo que Jane es una especie de... Celestina jaja. Gracias por leerme ;)
Wow, no esperaba tantos comentarios, muchas gracias chicos, me alegra que disfruten de la historia tanto como yo disfruto escribirla.
Hasta la próxima ;)
