Disclaimer: Los personajes de card captor Sakura no me pertenecen. Esta historia la hago sin fines de lucro, solo como diversión.
Chico popular. Común. Chica nerd. Común. Chico se enamora de chica. Común. Chica lo… ¿Rechaza por no estar a su nivel? Esto ya no es común. ¿Qué será capas de hacer un muchacho con el corazón y orgullo roto? Llego la hora de demostrar que al corazón no lo manda la razón…
"Uno más uno no siempre es dos"
Capitulo 4: Acercamientos, ¿Es un sí?
Llegué sonriente a la escuela, con una rosa y un libro nuevo entre mis brazos, ya que sentía que pronto Sakura me aceptaría y podríamos ser los novios más felices de todo el instituto.. ¡No! De Japón, ¡Del mundo! Sonreí aun más si eso era posible…
La Primera clase del día era la clase optativa, es decir, artes. Por lo que generalmente no veía a Sakura hasta la hora del descanso, pero el día de hoy haría una excepción para ir a entregarle el libro que de seguro necesitaría a esta hora.
Así que me desvié de mi camino, adentrándome en los desconocidos pasillos del sector matemático de la escuela, acordándome en ese momento que no tenía ni idea de en que salón se encontraba mi amada Sakura. Suspiré pesadamente, mientras me regañaba mentalmente por no haberle pedido a Eriol que me averiguara aquella información de vital importancia.
Ni modo, no me queda otra que preguntarle a alguien… Me resigné comenzando a caminar por el desolado pasillo en busca de alguien. Ya estaban a punto de tocar la campana que daría inicio a las clases, así que seguramente ya todos los cerebritos se encontrarían en sus salones.
Caminé mirando vagamente las puertas que se encontraban cerca, en busca de alguna pista que me guiase a mi destino, hasta que cruzó por mi lado una muchacha, seguramente de un curso inferíos, de cabello negro trenzado y unas gafas grandotototas.
-Eh… ¿Disculpa?- le dije para llamar su atención, logrando que se detuviera junto a mí.
La muchacha me miró algo desconcertada por unos segundos, para luego ponerse completamente roja y comenzar a templar ligeramente. Genial, otra que está coladita por mí ¡Dios por qué me hiciste tan endemoniadamente sexy! Me quejé para mis adentros mientras la chica seguía intentando decir algo coherente.
-Esto… Yo… Que, ¿Qué deseas?- me preguntó al fin sin atreverse a mirarme a la cara, con una voz bastante aguda.
-¿Sabes dónde queda el salón de matemáticas avanzada?- le pregunté queriendo salir rápido de esta conversación para ir a encontrarme con mi futura novia.
-Eh… esta… en… en, Subiendo la escalera a la izquierda, el salón 207- me contestó mientras jugaba con sus manos y yo simplemente rolaba los ojos. ¡Dios! ¿Por qué se tenían que poner tan tontas al estar en frente mío? Me quejé por la actitud de la chica, esa es una de las razones por las que estoy completamente enamorado de Sakura, ella nunca cambia su forma de ser por el simple hecho de estar en frente mío.
-Gracias- le dije a la chica cuando comenzaba a caminar en dirección a la escalera, pero ella me retuvo.
-¡Espera!- exclamó por lo que yo me di vuelta para observarla completamente roja, a tal extremo que en cualquier extremo se desmayaría por falta de sangre en el resto del cuerpo –Qui ¿Quieres que te acompañe?- se ofreció.
-No, gracias- le respondí volviendo a mi camino escuchando como ella suspiraba decepcionada.
-Entonces cuando llegues al segundo piso debes doblar a la derecha y seguir un rato hasta llegar a la sala 222- me dijo la muchacha mientras me alejaba, dejándome algo confundido ¡Quizá a donde habría querido llevarme aquella muchachita! Luego lo averiguaría, ahora solo debía entregarle sus cosas a mi cerecito, para así poder volver a mi aula.
El segundo piso ya estaba más poblado, aunque la mayoría de las personas que se encontraban a mi alrededor eran del sexo masculino, ya que eran muy pocas las mujeres que se atrevían a incursionar en el área matemática, las cuales generalmente tenían gafas "poto de botella", el pelo hecho un desastre, o vestían como en un convento de monjas, o todas las anteriores juntas. Pero claro habían excepciones a la regla, y entre ellas estaba Sakura, lo que me causaba varios dolores de cabeza, ya que por tal motivo muchos de los hombres de esta sección tenían sus ojos puestos en ella, cosa que había comprobado unos meses atrás, cuando recién me estaba dando cuenta de mis sentimientos…
Había corrido a más no poder, llevaba ya un par de semanas de haber terminado con Meiling y esta aún seguía intentando que volviésemos, por eso ahora me encontraba caminando por los pasillos del edificio matemático, ya que mi ex ni en sus sueños se pasearía por este sector, ya que al ser tan guapa los hombres se te tirarían encima como depredadores.
Caminé tranquilamente por el pasillo levemente concurrido por uno que otro grupo de estudiantes, pensando que quizás ya sería hora de volver con mis amigos, pero en el momento en que me dirigía de vuelta escuché una suave voz que me parecía conocida.
-¡Ya te dije que no!- exclamó la vocecilla que venía del otro lado del pasillo, por lo que caminé lo que me quedaba para llegar a la esquina y al girarme pude reconocer a la cuñada de Faren, una muchacha de pelo castaño corto, que si no fuera por el flequillo que llevaba la haría parecer como un niño, tenía estatura mediana y unos ojos verdes, que podrían ser lo único que resaltara de su figura que no escapaba para nada de lo normal. Pero a pesar de aquella normalidad ella tiene su reputación ya hecha en la escuela, pero no era nada buena, ya que era catalogada como una nerd, ya que era una apartada social que dedicaba todo su tiempo a estudiar y para lo único que se le acercaban era para molestarla o pedirle ayuda en los trabajos, cosa a la que ella siempre se negaba.
En fin, ella estaba apoyada en una pared sujetando con fuerza sus libros contra su pecho como si fueran un escudo, mientras que un chico de cabello y ojos negros que estaba frente a ella la miraba con súplica.
-Vamos Kinomoto- siguió insistiendo el muchacho –¡no te cuesta nada!- dijo acercándose más a Kinomoto que se apretaba en contra de la pared.
-Bueno… pero algo debería de ganar- escuché sorprendido que decía la cuñada de mi hermana cambiando su fría voz por una más sensual. Quise irme en ese mismo instante al darme cuenta que aquella castaña no era como todos creían, si no que otra chica fácil más de la escuela, pero un pequeño peso que me carcomía el estomago me obligó a quedarme allí para comprobar mis sospechas.
-Supe que necesitas dinero…- ofreció el muchacho, por lo que la castaña tan solo le sonrió y poco a poco se dirigieron a una puerta que se encontraba a unos cuantos pasos de ellos, para entrar por ella mientras el muchacho comenzaba a besarle el cuello.
Sentí un pesado golpe en el preciso instante en que comprobé que la angelical y estudiosa Sakura no era más que otra vulgar perra, así que al instante, producto de una fuerte rabia que nacía en mí, me dirigí al armario de escobas en el cual se habían escondido, dispuesto a desenmascararla, pero justo en el momento en que iba a abrir la puerta escucho un gemido de dolor y esta se abre abruptamente, dejando salir a una tranquila Sakura que paso por mi lado sacudiéndose sus manos sin siquiera voltearse a mirarme, me quedé unos segundos desconcertado mirando por donde se alejaba, hasta que sentí un leve gemido a mis espaldas, al girarme vi al lastimero chico que había intentado abusar de Sakura, tirado en el piso sujetándose sus partes preciadas, donde al parecer lo había golpeado la audaz Sakura.
-Maldita perra, me engañó- me dijo el muchacho al notar mi presencia –Ayúdame amigo por favor- me pidió suplicante, levantando una de sus manos, la cual yo solo miré con asco, antes de cerrarle la puerta en la cara.
Tiempo después me di cuenta que ese sentimiento de pesadez en el estomago no eran ni más ni menos que simples celos, me reí de mi mismo por no haberme dado cuenta en esos tiempos de mis sentimientos por Sakura, al momento que llegaba frente al salón identificado como 222.
La puerta estaba abierta y uno que otro grupo de estudiantes conversaba afuera, por lo tanto supuse que el profesor aún no había llegado y tendría el camino libre para conversar con mi amada.
Sin más preámbulos entré al lugar en busca de mi querida castaña. Allí había de todo, junto a unas ventanas estaba un grupo de nerds viendo algo en unos libros bastante gruesos, al fondo se encontraba una muchacha, guapa, pero no como mi Sakura, besándose apasionadamente con un chico el cual no se alcanzaba a distinguir desde mi posición, unos cuantos muchachos conversaban esparcidos por el salón y en medio de este había un grupo de tres chicas, entre las cuales estaba mi querida Sakura, al parecer enseñándoles algo a las otras dos, las que según yo, no eran buena compañía para una mujer como Sakura.
Una de ellas era pelirroja de ojos castaños que no era ara nada fea, pero que se declaraba abiertamente como lesbiana y la que estaba al otro lado de mi Saku, era una muchacha con unos grotescos anteojos y rasgos bastante toscos y si mi vista estaba bien, desde mi posición podía notar un pequeño bigote –iugh- pero la inspección a la fealdad de la compañera de mi cerezo al momento en que noté que esta muchacha se había dado cuenta de mi presencia y me miraba atónita, mientras temblaba nerviosa, tanto así que con un movimiento brusco de su mano tiró al piso un grueso libro que hizo una gran estruendo, por lo que los nerds dejaron de leer, los de atrás dejaron de bazuquearse, los muchachos dejaron de conversar y Sakura cesó su explicación, todos ellos para mirar a la nerviosa chica y luego dirigir su vista hacia mi persona.
-¡Li!- exclamó sorprendida la muchacha del fondo dejando de lado a su antigua entretención para acercarse coquetamente hacia mi –que sorpresa verte por aquí…- dijo pasando junto al grupo de Sakura al momento que caía de bruces al piso de una forma muy poca digna.
Miré inmediatamente al piso para descubrir el causante de su caída y cual fue mi sorpresa al ver un pie moverse rápidamente, de vuelta a su posición original, el cual pertenecía a mi bella Sakura que suspiraba con resignación.
-¿Cuál es tu problema Kinomoto?- gritó la chica poniéndose de pie.
-Creí que tú ya habías rechazado a Li, así que no te entrometas ahora que ves que él no te seguirá persiguiendo- le espetó mientras mi amada se ponía tranquilamente de pie.
-Pero si yo no hago todo esto por Li- se defendió –sino por el pobre de Nakamura- apuntó al muchacho que se encontraba al fondo, despechado –mira que al pobre lo has dejado con las ganas y mira que al final será peor para ti, porque no te dará las respuestas de los exámenes-
-¡Cómo te atreves!- exclamó la chica furiosa acercándose a la castaña, dispuesta a golpearla, pero se arrepintió al momento en que yo me puse en su camino.
-Le tocas un solo pelo y te arrepentirás toda tu vida- la amenacé mientras le agarraba el brazo con el que pretendía golpear a mi amada.
-¡Por favor Li! Date cuenta…- me exclamó la muchacha fastidiada –esa nerd no vale la pena, ella luego se arrepentirá de haberte rechazado, pero ya vuelve con nosotras, las que sí te valoramos- comenzó a coquetearme.
-¿Es que ustedes están mal de la cabeza?- exclamé furioso soltando bruscamente su brazo –ya me aburrí de estar saliendo con perras que mientras están conmigo salen con otros cinco, además al fin me he enamorado de alguien de verdad y no voy a cansarme de buscarla hasta conseguir que sienta lo mismo que yo, así que ya abúrranse de joderme-
-¡Nos llamas perras a nosotras!- exclamó la chica indignada –cuando tu queridísima Kinomoto a la cual defiendes tanto la he visto entrar varias veces a aulas vacías con diferentes chicos, ¡Por dios si ella es la más perra de todas!- gritó apuntando a la castaña.
Furioso, la tomé del cuello de su camisa mirándola con odio –no te atrevas a hablar así de Sakura- le dije mientras apretaba más mi mano y ella me miraba con horror intentando soltarse.
-Li, creo que ya fue suficiente- intervino de pronto Sakura con su suave voz mientras posaba su mano en mi brazo, logrando que yo dejase de hacer fuerza y la chica lograse escapar –ella no vale tanto esfuerzo- dijo, y para mi sorpresa, me tomo delicadamente de la mano y me guió con ella fuera del salón, hasta llegar a un lugar más despoblado, donde me soltó la mano y yo sentí como un extraño sentimiento de paz que se había formado dentro de mi se desvanecía poco a poco.
-Discúlpame Sakura- dije apenas reaccioné a todo lo que había pasado –no fue mi intención armar un escándalo-
-¡Por Dios Li!- exclamó ella –donde quiera que tú estés presente se arma un escándalo- se rió dejándome totalmente sorprendido, ella nunca se había reido luego de que yo hiciera alguno de mis actos heroicos.
-¿Por qué no estás enojada gritándome?- le pregunté medio atontado.
-Por que ya era hora de que alguien le parara los carros a Fuwa- me contestó sonriente mientras se apoyaba despreocupadamente en la pared que tenía tras ella.
-¿Fuwa?-
-La chica de mi clase, ese es su apellido. Es una perra con todas sus letras, se metió al electivo matemático solo para conseguir hombres… De seguro con lo que le has dicho se quedará por un buen tiempo bien quietecita- me contó –y a todo esto… ¿Por qué has ido a mi salón?- preguntó
-¡Es cierto!- exclamé yo acordándome del libro y la rosa que llevaba en mi brazo –te he traído lo que te prometí –le entregué ambas cosas.
-Umm… Gracias- respondió mi dulce doncella tomando el libro y la flor, para quedarse mirando esta última un buen tiempo en silencio –Li- me llamó de repente sobresaltándome ya queme había quedado pegado mirando sus bellos ojos esmeralda que lucían algo confundidos.
-dime- la incité a continuar.
-Allá en el salón has dicho que te aburriste de las perras, entonces… Por que, ¿Por qué no te alejaste de mi cuando Fuwa contó lo que me había visto hacer?- preguntó.
-Por que yo ya lo sabía- le dije acercándome a ella para acariciarle la mejilla.
-Pero aun así…-
-Y también sé- la interrumpí –lo que les hacías una vez adentro- ella me miraba desconcertada –les das un buen golpe en las partes nobles y luego te vas dejándolos a su suerte con aquel dolor infernal. Te vi hacerlo hace algún tiempo- le expliqué.
-Ya veo…- contestó mi amada luego de un rato, al parecer comprendiendo todo –Sabes- me sonrió de pronto –creo que podríamos ser amigos-
-¿Amigos?- repetí yo. ¿Amigos? Yo no quería ser su amigo, y ella lo sabía muy bien, pero lo mejor sería no desperdiciar esta oportunidad que me estaba dando, ya que me permitiría estar más cerca de ella para poder conquistarla –Cla… Claro queme encantará ser tu amigo Sakura- le respondí sonriendo mientras nos dábamos un pequeño estrechón de manos que me removió varias neuronas.
-¡Maldición!- exclamó de pronto Sakura mirando espantada su reloj –Ya es tarde, el maestro ya debe estar en el salón ¡Debo irme!- y sin decir más se fue de allí corriendo, dejándome plantado.
Pero reaccioné de pronto al recordar algo que había descubierto la noche anterior y no podía esperar para contárselo a mi amada castaña, ya que aquel detalle podría marcar un antes y un después es nuestra relación -¡Ey Sakura!- la llamé comenzando a correr tras de ella, dándole alcance al girar por el pasillo -¡Sakura espérame!- le grité logrando que se detuviera.
-¿Qué ocurre Li?- me preguntó mientras yo tomaba aire, antes de decirle lo que tenía en mente, rogando por qué estuviera en lo correcto.
-Menos coseno de equis al cuadrado partido por dos equis- le dije mirándola triunfante.
-¿Disculpa?- dijo ella un tanto desconcertada.
-La integral de seno de equis al cuadrado, la pregunta que me hiciste el día que me declaré ¿Recuerdas? Esa es la respuesta- le respondí con orgullo.
-Valla Li… al final sí tenías cerebro mas que para los deportes…-
…
Quizás el haber contestado correctamente la pregunta de cálculo que me hizo Sakura el día de mi declaración no había logrado que ella se hiciera mi novia, pero si había hecho que mi relación con Sakura fuera mucho más cercana.
Dos meses ya habían pasado desde aquel día, en los que he conocido cada vez más de mi amada, habíamos salido un par de veces con Eriol y Tomoyo y en la escuela me quedaba ayudándola a hacer alguno que otro ejercicio de cálculo que le costaba, mientras ella me ayudaba con algunos trabajos de japonés, aquella materia que tanto odiaba. Pero a pesar de aquella relación de amigos que manteníamos yo no me olvidaba de mis sentimientos y se lo hacía notar a Sakura cada vez que se me presentaba la oportunidad, siempre teniendo cuidado de no asustarla.
Y nuestra rutina hubiese seguido así por meses de no ser por Faren, que llegó un día contando que al fin los Kinomoto vendrían a cenar a nuestra casa, la vez pasada que había querido invitarlos no se había podido ya que Kinomoto estaba ocupado con su Tesis y al parecer ya estaba lista y solo faltaba que le entregaran su titulo para poder ejercer como un médico hecho y derecho.
Mi madre, Faren y yo nos encontrábamos sentados en la sala esperando la llegada de los Kinomoto.
Mi hermana lucía algo nerviosa mientras caminaba de un lado a otro, mientras mi madre permanecía seria, sentada en un sofá para una persona y yo, sentado en un sillón más grande, miraba a mi hermana pasearse, presintiendo que algo ocurriría esta noche que la tenía así.
-¡Ya basta Faren!- exclamé luego de un rato –o te quedas tranquila de una buena vez o nos cuentas que es lo que te tiene así- le advertí.
-Eh, sí, yo… Disculpa Shao- dijo ella azorada mientras tomaba asiento junto a mí, pero se paró inmediatamente al escuchar el sonido del timbre de la casa -¡Deben de ser ellos!- exclamó corriendo a abrirles la puerta al momento en que mi madre y yo también nos poníamos de pie, pero con mayor tranquilidad.
-Al fin conoceré a tu querida Sakura, hijo- comentó colocándose junto a mí para recibir a las visitas.
-Le encantará madre- le aseguré yo orgulloso –solo espero que no la asuste, ni mucho menos que nombre mis sentimientos frente a Kinomoto, el no tiene idea de que estoy enamorado de su hermana- le pedí segundos antes de que viéramos aparecer a Faren de la mano de Kinomoto y un poco más atrás aparecía Sakura algo tímida, dejándome completamente sorprendido al ver su atuendo.
No venía con aquellos pantalones y camisetas anchas que solía usar en su casa, al contrario, tenía puesta una falda de color verde que le llegaba a las rodillas, una camiseta blanca ajustada al cuerpo y una pequeña chaqueta del mismo tono de la falda con detalles blancos. Su pelo lo llevaba tomado en una media cola y llevaba una leve capa de maquillaje en el rostro que hacía resaltar sus orbes esmeraldas, aunque tenía el presentimiento de que el sonrojo de sus mejillas era natural.
-Estas bellísima Sakura- dejé escapar por mis labios sin quitarle la vista de los ojos, intensificando su sonrojo.
-Gra… gracias- me contestó tartamudeando.
-Bueno madre- habló de pronto Faren logrando que quitase mi vista de mi bella Sakura –A Toya ya lo conoces, es mi novio y aquella dulce muchacha que nos acompaña es Sakura Kinomoto, su hermana. Sakura, te presento a mi madre, Ieran Li- las presentó.
-Es un gusto conocerla señora Li- dijo mi amada haciendo una leve reverencia.
-El gusto es mío Sakura, mis hijos me han hablado muy bien de ti- comentó mi madre –ahora los invito a pasar al comedor, la cena ya debe de estar lista- invitó indicando hacia la habitación continua.
La cena transcurrió con total normalidad, mi madre se encontraba en la cabecera de la mesa interrogando a los hermanos Kinomoto que se encontraban al lado de Faren y mío respectivamente.
Al terminar con el postre mi madre estuvo a punto de invitarnos de vuelta a la sala para tomar un bajativo, pero justo antes el novio de mi hermana pidió la palabra.
-Señora Ieran, disculpe usted, pero tengo algo muy importante que hablar con usted- dijo tomando la mano de Faren por encima de la mesa.
-Claro muchacho- contestó tranquila mi madre -¿Prefieres que pasemos a mi escritorio?-
-Pues- el hermano de Sakura nos miró a todos los presentes antes de asentir a mi madre, quien se puso de pie para guiarlo –Espérame aquí por favor- le pidió a mi hermana que comenzaba a pararse para seguirlos.
-Pero Toya…- quiso alegar ella.
-Déjame que yo resuelva esto- le sonrió tranquilamente mi cuñado saliendo de la habitación con mi madre.
Segundos después Faren también se puso de pie –Debo saber qué es lo que están diciendo- nos explico antes de salir por la misma puerta que su novio y nuestra madre, en lo que Sakura y Yo nos miramos desconcertados.
-¿Qué crees que van a hablar?- me preguntó mi cerezo mirando hacia la puerta.
-No tengo idea- le respondí yo encogiéndome de hombros -¿Te parece que volvamos a la sala?- le propuse entonces –de seguro luego nos contarán allí que es lo que sucedió-
-Tienes razón- dijo ella poniéndose de pie junto conmigo para dirigirnos a la otra habitación. Donde nos quedamos en silencio, ella sentada en un sillón doble y yo parado en la entrada sin poder quitarle la vista de encima.
-Sakura…- dije rompiendo el silencio luego de un rato, sin dejar de mirarla de pies a cabeza -¿A qué se debe tu cambio de look?- le pregunté.
-¿Disculpa?-
-Tu ropa- aclaré acercándome a ella –no has venido con la ropa que vistes usualmente, incluso creo que es la primera vez que te veo con una falda que no sea la del uniforme de la escuela-
-Acaso, ¿No te gusta?- me preguntó algo dudosa mirándome a los ojos.
-¡No! Al contrario- le sonreí –creo que te ves hermosa…-
-Fue una loca idea de Tomoyo- me contó algo sonrojada mirando ahora hacia otro lado –Cuando le dije que vendríamos a cenar con tu familia me obligó a ponerme esta ropa, alegando que tenía que verme respetable frente a mi sue… digo, la suegra de Toya- se corrigió rápidamente.
Pero ya era tarde, porque me había dado cuenta perfectamente de lo que estuvo a punto de decir y le sonreía maliciosamente -¿Estuviste a punto de decir "mi suegra" Sakura?- le pregunté sentándome junto a ella, mientras que esta esquivaba mi mirada completamente sonrojada.
-N, No. Estas equivocado Li- trató de salvarse, pero no le saldría fácil.
-No me mientas querida Sakura… Estuviste a punto de decir que mi madre era tu suegra y que yo sepa solo hay una forma de que sea así, ya que no tengo hermanos hombres- le dije colocando mis manos en sus mejillas mientras acercaba cada vez más nuestros rostros.
-No, Li…. ¿Qué piensas hacer?- me preguntó nerviosa mirándome al fin a los ojos.
-Tú qué crees…- dije rosando al fin sus labios, sintiendo unas agradables cosquillas en todo mi cuerpo, mientras ella cerraba los ojos.
-Li por favor…- Rogó, cosa que ignoré mientras seguía rosando mis labios contra los suyos –Shaoran- dijo de pronto en algo similar a un gemido, logrando que me desconcentrara y la mirara sorprendido sin separarme mayormente.
-Me has llamado Shaoran- le dije sonriendo de oreja a oreja mientras ella volvía a abrir sus ojos.
-Eso parece- susurró mi cerezo, al parecer tan sorprendida como yo, pero de pronto me miró decidida –Sabes… creo que quiero arriesgarme- dijo. Y antes de que yo pudiera reaccionar terminó con la distancia que había entre los ambos, haciendo presión contra mis labios.
Y yo, ni tonto ni perezoso, pasé mis manos a su cuello mientras comenzaba a profundizar el beso y la empujaba hacia atrás y terminar recostados en el sofá.
No lo podía creer, al parecer mis meses de esfuerzo estaban dando sus frutos, aunque Sakura aún no me decía que me quería como yo a ella, la pasión con la que nos estábamos besando era prueba de ello.
-Te quiero- le susurré en una de las cortas pausas que nos dimos para respirar antes de volver con el juego de nuestras bocas.
-Yo… También- me contestó mi amada contra mis labios al momento en que sus manos pasaban a jugar con mi cabello, presionándome más contra ella.
Feliz por aquella respuesta que me había dado, la apreté más contra mí, y hubiéramos seguido así de no ser por la interrupción de Faren que venía llamándonos mientras se acercaba a la sala, por lo que rápidamente, ambos bastante rojos, nos separamos y acomodamos antes de que llegaran las tres personas que se habían retirado minutos atrás.
-¡A que no adivinan!- exclamó sonriente mi hermana, ignorante de lo que había interrumpido, sujetando la mano de su novio que estaba más sonriente de lo normal -¡Toya y yo nos vamos a casar!-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Emm... ¿Hola? me pregunto si aun queda alguien por allí luego de tanto tiempo sin actualizar... Si es que sigue alguien le pido la más sincera disculpa, si bien, había advertido que me demoraría con este capitulo, nunca creí que fuera tanto U.u Pero en recompenza les he traido este hermoso capitulo, xP con besitos y todo :D
Tengo que reconocer que me ha encantado este capitulo, sobre todo el escribir el flash back, ya que se puede notar la forma que tenía de ver Shaoran a Sakura antes de darse cuenta de que la ama. Aunque tambien hay que admitir que esos besos estuvieron hermosos, de seguro que si Faren hubiera sabido lo que estaba haciendo su hermanito no huubiera gritado antes de entrar xD
hahahhaha
Quiero agradecerles a aquellas personas que dejaron reviews durante miss vacaciones: Dania_Li, lfanycka, ziitah-TxE, wiiixx, isabel, willsakura, GothiikPsycopathVampire y brenda ponce. Muchas gracias a todos ustedes por sus mensajitos que me animaron a apurarme con este capitulo.
Y ahora, esperando demorarme menos para la entrega del siguiente capitulo, me despido, ojala que les halla gustado este capitulo y dejen reviews ^^
bye
