AMOR VERDADERO – PARTE 2

3:15 A.M.

La hora que marcaba su iPhone, con la sonrisa distintiva de Regina de fondo de pantalla. ¿Cómo no se dio cuenta por lo que su esposa pasó en el último año? Era una tortura verle tan feliz y saber que detrás de esa hermosa sonrisa se escondían meses de sufrimiento acuestas de él, Zelena y Sofía; la bebé inocente a final de cuentas.

Tenía que agradecerle a Mary Margaret que se hubiera ofrecido a cuidar a la bebé esa noche. Robin no podía mirarle sin pensar en lo que Regina pudo haber pasado desde que Sofía entro a sus vidas.

Todo era un desastre.

Trago saliva y se propuso no quebrarse. Roland llevaba horas durmiendo y posiblemente Henry seguía despierto en su habitación. Después de que el joven se negara a dejar la mansión e irse a casa con Emma. Insistió en quedarse. Robin se sorprendió. Pensó que después de todo lo que había pasado, Henry no querría verle ni en pintura. Era lo menos que se merecía después de haber destrozado el corazón de su madre.

La culpa lo estaba matando. De no ser por su estupidez, quizá a esta hora estaría durmiendo, compartiendo calor corporal sobre la misma cama, pero en vez de eso ella se encontraba en otra ciudad, probablemente en algún hotel, sola.

Tinkerbell está con ella, recordó.

El hada se había convertido en una de las mejores amigas que ambos habían tenido en mucho tiempo, aunque Tink era más cercana a Regina. Y si la situación en la que estaban terminaba mal, Tink apoyaría a Regina, de eso no había duda alguna.

La tentación de llamar a Regina y escuchar su voz era demasiada. Aunque quería saber cómo estaba, no lo haría. Ella necesitaba espacio y tiempo. Tenía que respetar sus deseos.

Desenvolvió la carta que Mary Margaret le entrego esa misma tarde cuando regreso a casa y Regina se había ido. Sofía no paraba de llorar en brazos de la princesa, Roland no dejaba de preguntar dónde estaba su mami Gina, y Henry, Henry se mantuvo en calma todo el tiempo. Emma intento persuadirlo para que se fuera a casa con ella pero Henry se negó, explico que sería más fácil quedarse y no confundir más a Roland.

Paso su mano por su rostro y con un suspiro, comenzó a leer la nota una vez más.

Robin, lo siento.

Siento no tener el valor suficiente para decirte frente a frente lo que siento en estos momentos. Tenía miedo de cómo reaccionarias, no quería perderte, perder lo que construimos. Pero ahora me doy cuenta que lo que construimos en estos últimos meses se basaron en mentiras. Siento tanto haberte ocultado la verdad pero ya no puedo vivir así.

Sofía es una niña preciosa, ella no tiene la culpa de lo que mi hermana nos hizo a los dos, pero eso no quita el hecho de que la veo en ella todos los días y es una tortura. Creí que podría con la responsabilidad del futuro de mi sobrina pero no puedo, yo… trate de poner mis sentimientos a un lado pero es imposible. Sofía es la imagen de Zelena, y es un recordatorio de que finalmente ganó. Zelena obtuvo lo que quería, mi final feliz.

Mi hermana te utilizo para herirme y no fue justo. Robin, no te culpo de nada, solo necesito un poco de tiempo lejos de aquí, de todo esto, de Storybrooke. Sé que aún hay mucho de lo que tenemos que hablar, y lo haremos, cuando este de regreso.

Te amo.

Sus lágrimas comenzaron a caer sobre el papel que seguía en sus manos.

Como explicarle a Regina que comprendía todo lo que ella sentía. Debió decirle la verdad desde el día que Sofía llego a este mundo.

Robin tampoco sentía nada por su hija. Lo cuan lo hacía sentir mucho peor ya que la niña era su hija. Pero no podía dejar que Zelena se quedara con la bebé, no por completo. Admitía que Zelena cambiaba su comportamiento cuando tenía en brazos a su hija pero con los demás, especialmente Regina, seguía igual de odiosa. Y esa no era una vida para un niño.

A veces el amor no es suficiente.

Robin supo que algo andaba mal desde el momento que puso un pie en el pavimento frente a la mansión. No, olvida eso. Supo que algo andaba mal, hace un poco más de un año, en Nueva York, cuando las palaras "Está embarazada" salieron de su boca.

Devastada era solo una de las palabras que podían describir lo que Regina Mills sintió en ese momento.

Vio como sus palabras le afectaron de inmediato, sin olvidar que le había gritado y dicho cosas terribles. Regina había salido disparada del viejo edificio. Robin quería ir tras ella pero Emma lo tomo del brazo y se lo impidió.

"Necesita estar sola, se lo debes, es lo menos que puedes hacer por ella en este momento." Emma trataba de ser amable pero era obvio que estaba más que irritada con su presencia. La rubia parecía inquieta y se le notaban las ganas de darle un puñetazo. Sonrió satisfechamente, "No soy yo por quien deberías preocuparte." Le recordó. Si Regina así lo quisiera, ya estuviera doblándose del dolor. Y no es que fuera necesario pues ya estaba sufriendo por razones diferentes.

Robin seguía repasando los últimos meses en su cabeza. ¿Cómo pudo dejarse engañar por Zelena? Era más fácil dejar pasar el hecho de que Marian/Zelena actuara muy diferente a como la recordaba a aceptar que algo no andaba bien. Una parte de el siempre lo supo, su corazón le decía que Marian no era su Marian pero prefirió vivir en la mentira que aceptar la realidad, y ahora quien estaba pagando el precio de sus errores era Regina.

...

Regina había perdido el apetito desde mucho antes de que Tinkerbell le soltará la gran bomba.

El hada tenía que estar en un error, no podía estar embarazada e iba a demostrárselo. Si, era cierto que últimamente había notado algo diferente en sí misma, se sentía más agotada, su estómago no toleraba ciertas comidas, y el olor del café le causaban náuseas, pero todo eso podría ser a causa del estrés, incluso había perdido peso.

¿Por qué dejo que Tinkerbell la convenciera de tomar esos test de embarazo? Ya sabía cual sería el resultado, negativo. Pero Tinkerbell insistió que no tenía nada más que perder, además le recordó que había sido ella quien salió a altas horas de la noche a la farmacia más cercana para comprar las diferentes 5 pruebas de embarazo que ahora yacían sobre el tocador.

¿Cuánto tiempo había pasado? Sus nervios le estaban causando náuseas.

"¿Podrías parar? Me estas mareando, y yo no soy la embarazada" Tinkerbell se carcajeo cuando Regina le lanzó una mirada. "Cuando al fin aceptes que estas embarazada, espero estar como número 1 en tu lista de posibles madrinas para el bebé." Dijo, mientras se dejaba caer de espaldas sobre la cama.

"Oh, si estas como número 1 pero en mi lista de..."

¡Beep!

¡Beep!

¡Beep!

La alarma les hizo saber que habían pasado los 5 minutos.

Regina se quedo paralizada, no podía moverse, tenía miedo de ver el resultado. No sabía que sería peor: estar embarazada, a sabiendas de que Zelena seguía haciéndole la vida imposible, mientras que su relación marital iba de mal en peor. O confirmar lo que ya sabía, su útero seguía siendo un ambiente toxico para cualquier intento de procrear gracias a la poción que tomo hace años.

"¿Regina?" Tinkerbell sostenía los tests en sus manos, no quería alarmar a Regina más de lo que ya estaba así que mantuvo una expresión neutral.

"Te lo dije, bicho con alas. No puedo estar embarazada." Contuvo las lagrimas, no quería llorar frente a Tinkerbell, "No debí dejar que me convencieras hacer esto." Pero sus hormonas tenían otras ideas.

"¡Regina!" Finalmente atrajo su atención. "Al menos que los 5 tests dieran falso positivo, es seguro decir te lo dije." dijo con una gran sonrisa, mostrándole los tests de embarazo.

Pregnant.

Pregnant 3+

Dos rayas rosas.

Un signo de más.

YES +

"No…debe haber un error. Yo no…" logro decir entre sollozos.

Tinkerbell espero a que Regina se calmara y asimilara su nueva realidad. El hada no entendía porque Regina no podía aceptar que cosas buenas podían pasarle en su vida, ella ya no era una villana, además de que destino tenía una forma curiosa de en caminar la historia.

"Un bebé." El hada apenas y escucho lo que Regina había dicho, le miro llevar sus manos a su vientre, y le devolvió la sonrisa, "Estoy embarazada. Tink, un bebé." Hablo con más seguridad.

El hada soltó una risilla a causa de la felicidad de su mejor amiga, ¿Quién iba a decir que después de la historia tan complicada entre ellas, terminarían siendo las mejores amigas?

Regina le conto todo.

"¿Mami, cuándo volverás a casa? Henry y yo te extrañamos mucho," Dijo Roland, mirando a Regina a través de la pantalla de la laptop, "Papá tiene su cara triste otra vez." Henry le lanzó una mirada simpática a su madre. Roland se inclinó hacia delante y en voz baja, le confesó "Y a veces en la mañana, papá quema los hot cakes porque se queda viendo la pared."

Regina se mordió el labio. Una parte de ella creía que estaba siendo egoísta, llevaban una semana separados y en ese tiempo había estado ignorando a Robin, no sabía que decir, como compartir la noticia de su embarazo cuando aun sentía indiferencia por Sofía.

Era injusto lo que estaba haciendo. Su sobrina, hijastra, no tenía la culpa de nada.

Sus ojos la traicionaron. Últimamente no hacía otra cosa más que llorar, esa mañana Tinkerbell había pedido su desayuno favorito y se echo a llorar por el detalle de su amiga, Tink se echo a reír, y entonces, casi termino por asesinarla ahí mismo. El embarazo la estaba volviendo loca.

Para su suerte, Henry le dijo algo a Roland, y el pequeño salió corriendo de su estudio.

"¿Mamá, estas todo bien?" pregunto Henry, un poco preocupado. Su hijo estaba creciendo demasiado rápido para su gusto.

"Si, cariño. Todo está bien, es solo que, yo también los extraño mucho." Le contesto mientras se limpiaba las lágrimas.

Henry se le quedo viendo en silencio por un par de segundos y aunque no creyó en sus palabras completamente, no la presiono más y dejo ir el tema.

"¿Cómo están las cosas en casa?"

"Sorprendentemente, no se ha aparecido ningún villano en Storybrooke queriendo arruinarnos la vida." Ambos rieron. "Pero," suspiro. "Roland no hace otra cosa más que preguntar por ti, yo intento distraerlo la mayor parte del día pero aun así te extraña demasiado, te extrañamos demasiado." Hizo una pausa, levanto su mirada y dijo algo, tapando el micrófono, Regina no escucho nada, "Lo siento. Entiendo porque te fuiste mamá, en verdad que si lo entiendo pero… ¿si vas a volver, no?"

"Oh, Henry. Esto solo es temporal, yo solo," tomo una bocanada de aire, "necesitaba unos días lejos de Storybrooke, sé que mi decisión fue muy infantil pero necesitaba esto. Lamento mucho haberlos lastimado, no era mi intención."

"No, no es culpa tuya, ya no soy un niño, entiendo lo que está pasando. Solo quiero que estés bien. Te quiero, mamá."

Malditas hormonas, si seguía llorando Henry iba a preocuparse por ella. "Yo también te amo, mi principito."

"¡Mamá!" Se quejo, ruborizado.

"Para mí siempre serás mi principito, no importa si tienes 16, 40, o 60 años."

Henry le conto un poco más de lo que habían hecho en los últimos días. Le conto como su abuela, Mary Margaret, estaba casi histérica tratando de ocupar su puesto como alcaldesa, hasta que Maleficent intervino, y ahora, la dragona se hacía cargo de Storybrooke y sus problemas financieros. No fue sorpresa para Regina, Maleficent y ella se habían vuelto muy unidas en el último año, Mal sabía tanto de política como ella.

La Madre Superior no oculto su decepción cuando se entero que Tinkerbell había salido de Storybrooke con la Reina sin decir una sola palabra.

Mientras tanto, David se hacía cargo de la estación de policía.

"Emma ha estado actuando muy raro," guardo silencio.

"¿Henry?" conocía a su hijo a la perfección, estaba ocultándole algo más.

"No sé si debo decírtelo, se trata de Robin y…" bajo la mirada.

"Zelena." no fue una pregunta.

"¿Henry, podrías darme unos minutos a solas con tu madre?"

Oh demonios, Regina conocía esa voz. Pero gracias a la revelación de Henry, no estaba segura si podría contener una conversación seria con su esposo.

Henry se despidió de Regina lo más rápido que pudo y cerró la puerta al salir de la habitación.

El silencio era incomodo, Regina miraba el teclado de la computadora pero sentía los ojos de Robin sobre ella, aun con miles de kilómetros de distancia, su mirada le afectaba.

"¿Zelena, huh?" finalmente se armo de valor y lo miro directo a los ojos, era más difícil de lo que pensó, "Cuanto fue, ¿un día? ¿Horas después de que me fui? ¿Notaste mi ausencia, Robin?" su rabia se apodero de ella. "Como esta mi querida hermana? ¿Sigue igual de encantadora?"

"¡Regina, ya basta!"

Pero Regina continuo, "Apuesto a que mi hermana está feliz con mi ida de Storybrooke, le facilite el trabajo, dime una cosa querido, ¿Ya volviste a su cama? ¿Coge mejor que yo? Gritaste su nombre, el mío o el de Maria…"

Las palabras de Regina le dolían, eran una apuñalada directo al corazón. Había perdido su confianza.

"Veo que el temperamento es una cosa de familia, no diría que es mejor que tu pero Zelena es una pro, su vigor es sorprendente." Era una mentira pero las acusaciones de Regina lo habían cabreado. Y si tuviera a Regina en frente de él, eso le hubiera costado un buen golpe a la cara o sus partes masculinas.

Regina vio fuego.

"Ustedes dos, ya basta." Tinkerbell intervino antes de que sus amigos comenzaran la tercera guerra mundial. Miro a Robin de mala gana y cerro la laptop con más fuerza de lo normal.

Regina se encerró en el baño del hotel por el resto del día.

Robin seguía viendo el monitor de la computadora, no sabía que se había apoderado de él para decirle esas cosas a Regina. Había empeorado las cosas, sin duda. Esa mujer sabía cómo sacar lo peor tanto como lo mejor de él. Amaba a Regina pero a veces era insoportable.

Horas después, los niños estaban en casa de los Charming, Zelena seguía en su mejor comportamiento así que Sofía estaba con su madre. Mientras que Robin se encontraba en el rincón más retirado de la clientela del bar The Rabbit Hole, había perdido la noción del tiempo y cuantos tragos habían pasado por su garganta. Ni todo el alcohol del mundo podría hacer que olvidara a Regina.

Emma entro al bar y escaneo el lugar, fue fácil encontrar a Robin, David había llegado primero que su hija, el príncipe intentaba razonar con él. Robin estaba ebrio.

Se quejo entre dientes y suspiro, sería una larga noche. Entre los dos lograron convencer a Robin de ir a casa.

El rubio y su hija se aseguraron de que puertas y ventanas estuvieran aseguradas, Robin se había quedado dormido en el sofá y no pudieron moverlo de ahí, lo único que podían hacer por él era asegurar la mansión antes de irse.

"Hay que darle crédito, mantuvo la calma por más tiempo del esperado." Comento Emma, mientras activaba la alarma.

"Hay un dicho en este mundo, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad." David ignoro la mirada cómica de su hija, "Cuando llegue, Robin estaba gritando a los cuatro vientos cosas muy interesantes.

Emma se tenso. No podía haberle contado a medio Storybrooke sobre lo que estaban haciendo, ¿o sí?

"Emma, creo que hizo algunas llamadas a Regina."

Sin darle explicaciones, Emma se puso a buscar el celular de Robin hasta que lo encontró en uno de sus bolcillos. Checo las llamas recientes y ahí estaba, 9 llamadas al numero de Regina.

Mierda.

Emma pensó.

"¿Qué sucede?" David pregunto enseguida al ver la cara de preocupación de la rubia.

"Tenemos que asegurarnos que Zelena esté a salvo."

Si lo que David decía era verdad, algunos en Storybrooke no dudarían en ir tras Zelena, y en el proceso le harían daño a Sofía.

Los ojos de Regina estaban rojos e hinchados a consecuencia de haber llorado la mayor parte del día. Tinkerbell la convenció de salir del baño para que comiera algo y respirara aire fresco, o el de la habitación.

"Tienes algunas llamadas perdidas." Tinkerbell le hizo saber.

Robin.

"Son de Robin." Le confirmo. "Deberías hablar con él."

"Si hablo con él ahora solo diré cosas de las que me arrepentiré por la mañana."

"Creo que estas siendo injusta con él." Se atrevió a decirle a la ex Reina Malvada.

"¿Injusta? ¿En donde has estado en los últimos meses?"

"Estoy segura que encontraran la solución, si tan solo hablaran…"

"No hay nada de qué hablar."

"Regina, piensa en el bebé."

Regina soltó una carcajada, "¿En cuál? ¿En el que tuvo con mi hermana o el que tendrá conmigo?"

"¿Sabes qué? No sé porque sigo molestándome contigo, sigues siendo la misma Regina que huyo de esa taberna porque tenía miedo, miedo de ser feliz." Tinkerbell le hizo saber su coraje cerrando la puerta de la habitación de golpe. No tenía humor para soportar a Regina esa noche.

Con el celular en la mano y el sobrenombre de Robin en la pantalla, Regina pensó que tal vez, solo tal vez, Tinkerbell tenía razón.

Mensaje de voz #1

Regina, lo siento, no debí haber dicho lo que dije, quería herirte como lo hiciste conmigo. Solo –suspiro desalentado. Solo quería disculparme por cómo te hable. Te quiero.

Mensaje de voz #2

Soy yo otra vez, no se si estas ignorando mis llamadas a propósito, lo más probable es que si. Lo que dije estuvo mal, no debí hablarte en ese tono, pero tienes que saber que todo era mentira, Zelena no significa nada para mí. ¡Dios! En lo único que pienso es en ti, estas todo el día en mi cabeza. Y no sé como… [Se corta la llamada]

Mensaje de voz #3

No sé que más hacer para hacerte ver que lo más importante para mí en este mundo eres tú y nuestros hijos. La última semana ha sido un infierno sin ti, he tenido que ser fuerte por los niños pero me haces falta, nos haces falta, Regina. Sé que necesitas espacio pero te necesitamos… vuelve a casa. Regina escucho la voz quebrada de Robin, estaba llorando, pero también noto que se escuchaba música, reconoció el lugar al instante, Robin estaba en el bar.

Para el siguiente mensaje, a Robin ya se le habían pasado los tragos.

Mensaje de voz #4

Regina, por favor, vuelve a casa. Te amo más que… más que a mi patética vida. ¿Puedes creerlo? Ya no se dirigía a Regina, había alguien más a su lado. Un ladrón como yo, casado una Reina. No, no, no, mi Reina ya no es malvada. ¡Pero qué…! Regina cerró los ojos, Robin había empezado una pelea para defenderla.

Regina miro la diferencia que hubo entre el mensaje #4 y el #5, casi medía hora. Quería llamarle y saber como estaba, pero su orgullo se lo impidió.

Mensaje de voz #5

[Robin tratando de cantar "All Of Me" de John Legend]

What's going on in that beautiful mind. I'm on your magical mystery ride. And I'm so dizzy, don't know what hit me, but I'll be alright.

My head's under water but I'm breathing fine. You're crazy and I'm out of my mind
'Cause all of me, loves all of you. Love your curves and all your edges.

All your perfect imperfections…

"¡Hey man! ¡Cierra la boca!"

Regina, Regina, ¿Sigues ahí? Hay algo que he estado ocultándote, Zelena…

Regina dejo caer una lagrima, ¿Por qué su hermana seguía arruinándole la vida? Todo lo que había hecho por ella fue intentar darle una segunda oportunidad como lo habían hecho por ella no hace mucho tiempo atrás.

Acaricio su aun estomago plano y espero un momento para continuar escuchando los mensajes, no estaba segura si le gustaría lo que estaba a punto de escuchar.

Mensaje de voz #5

Regina, estoy muy confundido. No entiendo que pasa contigo, y conmigo. Todos nuestros problemas son culpa mía. Y luego esta lo de Zelena y Sofía. Lo que siento por Zelena…

Regina sintió que su corazón se detuvo, no podía seguir escuchando más. Regina solo había entendido una cosa.

Los sentimientos de Robin habían cambiado, estaba enamorado de Zelena, su hermana.

Se quedo dormida entre sollozos y en la mañana siguiente, los mensajes habían desaparecido. No estaba segura si había sido un sueño, hasta que Tinkerbell regreso a la habitación y le pregunto si había hablado con Robin.

Regina se echo a llorar.

2 Semanas sin Regina bastaron para que todos aceptaran lo mucho que la necesitaban en sus vidas.

Henry y Roland hablaron a diario con Regina vía Skype o llamadas a media noche si alguno se despertaba porque habían tenido aluna pesadilla. Robin tenía que conformarse con lo que sus hijos le contaban, Regina seguía sin dirigirle la palabra.

Robin sentía que algo no andaba bien. Desde el día que hizo las llamadas, las cosas cambiaron entre los dos pero Emma le había asegurado que elimino los mensajes de voz, y si Regina los había escuchado, no entendía el por qué de su actitud tan cortante.

El regreso de Regina y Tinkerbell los tomo por sorpresa, no llamaron para avisar que estarían de vuelta. Pero aquí estaban, y demonios, su esposa estaba más hermosa que nunca, pero había algo diferente en ella.

Los muchachos estaban más felices de lo que estuvieron en las últimas semanas. Robin intento establecer algún tipo de conversación pero le fue inútil. Tendría que esperar a que estuvieran a solas.

Esa noche, Regina le conto una nueva historia a Roland antes de irse a la cama, Henry se unió a ellos, extrañaba esas noches de lectura con su madre. Robin los observo desde la puerta de la habitación con una pequeña sonrisa. De vez en cuando Roland interrumpía el cuento, hasta que se quedo completamente dormido a la mitad, Regina acaricio su nariz y le planto un beso sobre la frente.

Robin bajo a la cocina y comenzó a preparar un té. Supuso que la tardanza de Regina se debía a que estaba con Henry, pero después de un rato se resigno y pensó que nunca bajaría hasta que escucho sus leves pasos.

Regina entro a la cocina y acepto la taza de té que le ofreció. Ambos se quedaron en silencio. Robin movió su mano para tomar la de ella pero Regina la retiro.

Se le hizo un nudo en el estomago.

¿Cómo habían llegado hasta aquí?

"Regina…"

"Donde está Sofi?" lo interrumpió. Regina tenía planeado a la perfección la conversación de esta noche. Iba a terminar lo que sea que quedaba de su relación antes de que él acabara con su corazón.

Robin apretó la mandíbula. "Con su madre, supongo."

"¿Regina, que estamos haciendo?"

"No sé a qué te refieres."

"¿Qué quieres de mi? Dime qué hacer para arreglar esto" se acerco a ella, levanto su rostro para mirarle a los ojos. "Regina, te amo."

Regina sacudió la cabeza y dio unos pasos hacia atrás. ¿Por qué seguía mintiéndole?

"Estoy perdidamente y completamente enamorado de ti Regina Locksley."

Robin no le dio tiempo para actuar, sus labios estaban sobre los suyos en cuanto termino de hablar. Sus besos eran cálidos y suaves, sin deseo, movimientos lentos y lenguas entrelazadas, eran besos de bienvenida. Termino de besarle mordiendo su labio inferior y apoyo su frente contra la de ella.

Si, estaba en casa.

Sigues siendo la misma Regina que huyo de esa taberna porque tenía miedo, miedo de ser feliz. La voz de Tinkerbell resonó en su cabeza.

Basta de huir de la felicidad.

Tomo una decisión, y paso las primeras horas de la madrugada contándole todo lo que sentía. Sus miedos, sus frustraciones, sus inseguridades, y finalmente, la culpa que sentía de no querer a Sofía.

"La querré como si fuera mía. Es una parte de ti y estoy segura que aprenderé a quererla." Dijo llevándose una parte de su cabello detrás de su oreja.

"Si has entendido que a la única persona que amo es a ti y no a Zelena."

Regina sonrió, y por primera vez en meses, creyó en sus palabras.

"¿Qué tanto escuchaste de mis llamadas?" Robin pregunto con curiosidad.

"Estabas confundido, y borracho," ambos rieron, "Y Zelena, dijiste algo sobre mi… hermana." vio el dolor en sus ojos, no pudo ocultárselo.

Robin le paso su celular. "Necesito que escuches el resto." Regina lo miro confundida pero acepto el aparato, "Emma borro los mensajes pero aparentemente no lo suficientemente rápido. Escúchalos, ya vuelvo."

Regina espero a que Robin saliera de la cocina y comenzó a escuchar.

Mensaje de voz #5

Regina, estoy muy confundido. No entiendo que pasa contigo, y conmigo. Todos nuestros problemas son culpa mía. Y luego esta lo de Zelena y Sofía. Lo que siento por Zelena… jamás había odiado a nadie como odio a esa bruja. A veces pienso en lo que nos hizo y quiero matarla, pero recuerdo que es tu hermana y aunque no nos guste sigue siendo tu familia, se que la quieres, muy a tu manera pero la quieres, después de todo es tu hermana y quieres ayudarla, pero Regina, la odio tanto…

Mensaje de voz #6

No te culpo mi amor, como culparte cuando yo tampoco siento nada por esa niña. Un momento, ¿Qué? Dios, posiblemente sea hija mía y no la quiero, si hubiera sabido lo que su presencia te causaba, no lo sé, espero que algún día puedas perdonarme. Regina, dime que me perdonas, no sobreviviría sin tu perdón.

Mensaje de voz #7

3 segundos y nada…

Mensaje de voz #8

-Robin comienza a reír como si le hubieran contado el chiste más gracioso del mundo.

¿Quieres saber un secreto? Sofía no es mi hija.

Regina salió de la cocina como zombie, sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Se dejo caer en el sofá más grande. Que no sea una broma.

Emma pensó que lo mejor sería no decirte nada hasta que tuviéramos pruebas concretas. Desde hace meses que Emma sospechaba de Zelena hasta que finalmente me conto sus dudas y comenzamos a investigar. ¿Regina, sabes lo que significa? Sofía no es mi hija. ¿Escucharon eso? ¡No soy el padre de la hija de la Bruja Mala del Oeste!

Mensaje de voz #9

"Robin, ya basta, es hora de que vuelvas a tu casa." Escucho a David.

"¿No te has enterado? ¡Estoy celebrando! Sofía no es hija mía, Emma también lo sabe."

"Estas ebrio."

"asdfgh, Regina no quiere hablar conmigo, creo que sigue enojada. ¡David, amigo! Dile que lo siento, yo la amo, dile que…"

Robin se incoó frente a Regina, quien seguía sin decir nada, busco su mirada en busca de respuestas. Robin le entrego una hoja de papel.

"Son los resultados de paternidad."

Pero Regina ya conocía el resultado, estaba confundida, ¿Por qué le estaba mostrando la vieja prueba de paternidad.

"Todo fue gracias a Emma, se dio cuenta de que algo andaba mal y mando a hacer otra prueba, fuera de Storybrooke. Son negativos, yo no soy el padre biológico de Sofía."

Regina apretó la hoja con sus manos. Estaba soñando o era una broma.

Finalmente, Regina acepto que no se trataba de una broma, Robin estaba diciendo la verdad. Pero eso no le quito la culpa que sentía por lo que pasó desde el nacimiento de Sofía, y por otro lado, era un alivio saber que Robin no tenía relación alguna con Zelena.

Regina bostezó, había sido un día emocional, sin contar que el embarazo la dejaba agotada.

Embarazo.

Tenía que decirle a Robin sobre el bebé.

"Estas cansada, quizá deberíamos seguir con esta conversación hasta mañana."

"¡No! Quiero saberlo todo, no puedes soltar una noticia como esa y esperar a que me conforme con lo que me dijiste."

Llevaron el resto de la conversación a su habitación. Ambos se cambiaron de ropa por algo más cómodo. Robin no le quitaba la mirada de encima, aun no podía creer que Regina estaba de vuelta. Las cosas estaban por cambiar en la vida de los Locksley.

Robin le robo un beso que la dejo sin aire y mareada.

Se acomodaron en la cama, Regina estaba prácticamente casi sobre Robin, sentía que si lo soltaba despertaría sola en el hotel que paso sus últimas dos semanas.

Regina logro mantenerse despierta durante la explicación de Robin.

Uno de los doctores que trabajaba en el hospital había perdido a su familia en el Bosque Encantado durante el reinado de la Reina Malvada. Robin no dejo que Regina se sintiera culpable, el pasado era pasado.

Cuando el doctor se entero de lo que había pasado entre las hermanas Mills decidió vengarse de Regina, termino por cambiar los resultados de paternidad para la suerte de Zelena.

Fue hasta que Emma recibió los segundos resultados que la pelirroja dijo la verdad, lo único que pidió fue que Sofía regresara con ella, al parecer Zelena amaba a la niña y estaba dispuesta a cambiar, incluso había comenzado a ver a Archie, el psicólogo del pueblo.

Por primera vez en meses, Regina durmió tranquilamente en brazos de su marido.

Dos meses después.

Era el cumpleaños de Robin. Regina estaba nerviosa, no tenía ni la menor idea como había logrado ocultar su embarazo durante esos meses, pero ahora, su cuerpo comenzaba a mostrarles a todos el producto de amor verdadero.

Regina se miro en el espejo una vez más y sonrió, se le había hinchado su vientre, no era mucho pero su embarazo comenzaba a notarse. A simple vista era como acabara de almorzar, incluso el Dr. Whale le había asegurado que todo iba perfectamente.

Regreso a la habitación. Robin seguía dormido profundamente. Regina tenía que apresurarse, el resto de la familia despertaría muy pronto.

Subió a la cama y con mucho cuidado se sentó en el estomago de Robin, su esposo gruño por el repentino peso extra.

Regina metió sus manos bajo su camisa y le acaricio el pecho mientras le besaba el cuello, subiendo a sus labios. Robin comenzaba a responder a sus caricias. Rozo sus labios contra los de él y apretó su cuerpo contra el suyo, Robin abrió la boca e intensifico el beso, era delicioso.

Sus hormonas estaban jugando con su libido esa mañana.

Las manos de Robin comenzaron a recorrer su espalda causando escalofríos a su paso. Cambio de posición y se coloco sobre ella sin dejar de besarle el cuello.

"Umm… Robin." Regina no podía concentrarse. "Robin, espera." Con sus dos manos sobre su pecho, lo empujo y volvió a sentarse sobre él, esta vez con el rostro iluminado.

"Eres una diosa." Le dijo mientras acariciaba su mejilla.

Regina cerró los ojos disfrutando del momento. Tomo ambas manos y las llevo lentamente hasta donde se encontraba su bebé.

"Feliz cumpleaños." Espero.

Robin seguía sin entender lo que trataba de decirle, así que comenzó a mover sus manos en círculos, recorriendo su pequeña barriga.

"Eres el mejor papá que nuestros hijos podrían desear."

Entonces algo hizo click en la mente de Robin, hizo una pausa al sentir la curva de su abdomen. Sus ojos se abrieron de sorpresa, llenos de ilusión, iban desde donde sus manos estaban unidas a las de Regina sobre su vientre hacía sus ojos.

"¿Regina?"

"Si."

Robin se sentó y la rodeo con sus brazos, besándola entre risas y lagrimas de los dos.

Y antes de pasar la mañana con sus otros dos hijos, primero tendría una charla con su hija, porque tenía que ser una niña, y si tenía suerte, Regina dejaría que le demostrara lo mucho que la amaba.


Fin?