Disclaimer: Naruto, su mundo y personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: What if, Ooc, Hinata's POV.

Agradezco: De antemano sus R&R


Me sentí aliviada al ser convocada por la Hokage temprano por la mañana, seguramente si me asignaban alguna misión prolongada podría mantenerme alejada de Konoha durante la estadía del Kazekage en ella, ademas eso me ayudaría a deshacerme de la imagen de el besándome en aquel callejón

Optimista llegué a la oficina de la Hokage puntual para la convocatoria y sorpresivamente también encontré allí a otras kunoichis, esperando a que se les hiciera pasar a la oficina. Fue extraño pero nada que pudiera provocar un estado de alerta en ninguna de las convocadas.

Vi como muchas cuchicheaban impacientes y con curiosidad acerca de los motivos por los que podríamos haber sido llamadas tan temprano y con tan poco margen de aviso. Súbitamente Shizune abrió la puerta haciendo callar a todas las que hablaban.

-Pueden pasar-

Nos indicó y obedecimos en silencio. La Hokage estaba como siempre en su escritorio, lleno de papeles, fue inevitable para mi pensar que Shizune necesitaba con urgencia alguien que le ayudase con todo ese desastre; descarte la idea tan pronto apareció en mi cabeza y me enfoqué en lo que se nos anunciaría de un momento a otro.

La Hokage se aclaró la garganta antes de comenzar a dar explicaciones y solicitando silencio y atención de parte de nosotras:

-Señoritas; ustedes saben que, como kunoichis son parte de la fuerza militar de nuestro país, y como tal se les puede convocar para diversas misiones o labores diplomáticas ya que se les ha instruido también para ello-

La curiosidad y la incertidumbre comenzaban a provocar susurros de varias de las mujeres presentes. Me percaté en ese momento que todas las presentes eran jóvenes de un rango de edad entre los 18 y los 21 años; la curiosidad también hizo presa de mi.

-Precisamente se les llamo hoy para informarles que una de ustedes será seleccionada para cumplir con una misión de extrema importancia para Konohagakure-

Continuó Tsunade-sama haciendo que se hiciera silencio de nuevo en la oficina y que la curiosidad llegara a un limite casi incontrolable.

-Una de ustedes será seleccionada para convertirse en la esposa del Kazekage, quien en estos momentos está en posesión de los perfiles de todas ustedes; quien sea elegida para cumplir con este rol tendrá el deber y el honor de fortalecer los lazos diplomáticos entre ambas naciones y se mantendrá como embajadora de buena fe residente en Sunagakure-

La noticia causó que se iniciaran discusiones que para mis oídos no tenían ningún sentido en lo mas mínimo, solo escuchaba un zumbido que aumentaba su intensidad indiscriminadamente; el aturdimiento me mareaba, me causaba nauseas. Debo haber palidecido con la noticia ya que alguien me habló con preocupación

-¿Hinata, estas bien?-

No pude identificar a la persona que me había hablado, solo asentí y sonreí levemente, intenté enfocarme en lo que decía la Hokage para finalmente despacharnos pero ninguna palabra tenia sentido para mi en ese momento.

Curiosamente logré mantener la compostura pensando en el pequeño rayo de esperanza que se me presentaba en esta situación: eran muchas mujeres jóvenes, yo solo era una, las posibilidades de ser elegida eran mínimas, ademas había muchas otras que gustosamente cumplirían con esa labor; por otro lado se me presentaba un gran dilema: se me había solicitado como kunoichi de Konohagakure que cumpliera con esa labor si era seleccionada, no podía negarme, después de todo, para mi era un honor servir a mi país

Mi mente se debatía incesantemente sobre estas dos ideas, el mundo al rededor no tenia sentido alguno en este momento, apenas noté que había salido de la oficina de la Hokage. Me apoye contra una pared para intentar estabilizarme, necesitaba estar en mis cabales antes de regresar a casa; entonces lo vi de nuevo: el Kazekage.

Lo vi caminar en mi dirección, mi mente me gritaba huye pero mi cuerpo no se movía, intenté desviar mi mirada y parecer invisible, pero aparentemente eso solo sirvió para que me notara. Alzó sus ojos para ver directamente a los míos Podría jurar que le vi sonreír y lamer sus labios suavemente en el instante en el que me vio

Tan pronto como oí el portazo que indicaba que estaba en la oficina de la que yo acababa de salir sentí que mi cuerpo reaccionaba. Corrí hasta llegar a mi hogar, no quería salir de allí, solo quería sentirme a salvo.

Sabia, con toda seguridad, que el era aun un depredador, y que yo era su presa. Por instinto solo podía escapar y esconderme.

En mi cabeza resonaban de nuevo sus palabras:

-Hyūga... nos veremos pronto...-


A.W.