Vuelta atrás

14 años.

Como cualquier otro día, Bill se despertó más temprano que su hermano para estar listo antes para entrar al colegio. El jodido colegio. No había otra cosa que los gemelos odiaran mas que ese establecimiento y todo lo que venia de él, las tareas, las clases, los compañeros… Preparo su mochila y se fue a duchar. Mientras tanto Tom, que dormía en la misma habitación, despertaba.

--Bill? –Al escuchar el ruido que hacia la ducha, supo que Bill ya se encontraba ahí. Se refregó los ojos para desperezarse y luego se dirigió también al baño para lavarse la cara.
Pese al vapor y todo, se podía distinguir la figura de su hermano a través del vidrio. Que delgado y delicado era, como una mujer. Se quedo mirando fijamente a su hermano hasta que este le llamo la atención.

--Tom? Eres tu?

-- Quien si no? – La pregunta obvia que le hacia — Oye apúrate que llegaremos tarde a clases—Y con estas palabras salió del baño.
Se estaba vistiendo cuando sintió el ruido sordo de una caída ¡Bill! Fue corriendo hacia el baño para encontrarse con su hermano tirado a medio salir de la ducha, con la toalla en su cintura.

-- Bill! Bill mírame ¿Estas bien?-- El pelinegro levanto lentamente la cabeza. Un pequeño hilito de sangre le salía de la boca y le crecía un notable moretón. Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos marrones.

--Si, estoy bien, no tienes por que preocu…- pero antes de que terminara la frase, Tom ya se encontraba abrazándolo.

--Temía que te hubieras echo algo… ven acá para que te cure esa herida que te hiciste – Esto ultimo lo dijo tiernamente, luego se fijo de que Bill aun seguía en toalla y se puso rojo como un tomate. Bill noto esta reacción pero prefirió guardar silencio. Se sentó en la taza del wáter mientras Tom buscaba un desinfectante y le mojaba con una toalla húmeda la boca para limpiar los restos de sangre, Cuando termino, sus caras se encontraban a poca distancia la una de la otra. Sus miradas se encontraron, ambas llenas de pasión. Se iban acercando, cuando fueron bruscamente interrumpidos por su madre.

-- Tom! Que están haciendo? – Dijo una nerviosa Simone.

-- Solo le estaba limpiando a Bill una herida que se hizo al caer en la ducha, nada grave—respondió calmadamente Tom. Bill solo guardaba silencio.

-- Bill cariño! ¿Te lastimaste? ¿Estas bien? ¿Te hiciste daño?—comenzó el bombardeo de preguntas.

-- Sí mama estoy bien, no, no me hice daño y como dijo Tom, no fue nada grave. – Lo último lo dijo con un leve dejo de cansancio.

-- Me alegro de saberlo mi bebe, ahora vístete que te vas a morir de frio! Además llegaran tarde a la escuela y no alcanzarás a maquillarte.—Con estas últimas palabras salió de la habitación.

Bill se dirigió lentamente a su habitación, sin dirigirle palabra laguna a Tom. ¿Qué había sido ese acercamiento que habían tenido en el baño? ¿Que hubiera pasado de no haber llegado Simone? Ese sentimiento que crecía en su interior… ¿Que era ese sentimiento? Seguía ensimismado en esos pensamientos, cuando Tom lo despertó de golpe.

-- ¿En que tanto piensas Bill? Se nos hace tarde!

--¿Qué hora es? --

-- Ya son las 7:40 A.M

--¡Mierda ya es tarde!—Bill olvido todo en lo que había pensado y comenzó a vestirse apresuradamente. Luego corrió hacia el baño para maquillarse. Minutos después se encontraban ambos listos corriendo por la calle para no perder el autobús.
Llegaron justo a tiempo. Al subirse, comenzaron al tiro los comentarios desagradables de algunos brabucones. Bill los ignoraba olímpicamente, mientras que Tom intentaba hacerlos callar mediante amenazas. Finalmente llegaron al final del bus y se sentaron junto a Andreas, su mejor amigo. El rubio los recibió con una sonrisa en su rostro.

--Hey chicos! ¿Cómo están?—Entonces se fijo en el labio de Bill-- ¿Qué te paso Bill?

--No es nada Andreas, solo un pequeño golpe—Bill le dedico una de sus mejores sonrisas a el rubio. En poco tiempo mas llegaron al colegio, pasaron las primeras clases y por fin llego el recreo, el pequeño lapso de 15 min que tenían para respirar. Andreas se llevo a Bill a un rincón apartado del patio porque le tenía una "sorpresa". Tom se encontraba ligando con una de las chicas mas lindas del colegio, ya que en esos tiempos ya se las daba de "player".

---Oye Bill ¿Puedo ir a tu casa esta noche? --

-- Claro, tu sabes que puedes venir cuando quieras, ¿A que se debe la pregunta? – Pregunto Bill entre asombrado y curioso

--Es que e conseguido algo que me gustaría mostrarte. Me costo mucho así que espero que lo disfrutes. Es algo que nunca has probado. – Esto último lo dijo con un dejo de picardía en la voz

-- Me muero de ganas por saber que es – Mentira. Bill se sentía curioso, pero hasta ahí nomas. Ese día amaneció vacio, como si todo sentimiento lo hubiera abandonado.

La tarde paso lenta, entre los insultos, las clases, tareas, maestros, etc. Nada con importancia. Bill había vuelto a casa junto con Andreas y Tom. Los tres se bajaron en la parada de autobús para seguir su camino a pie. Mientras Tom y Andreas hablaban animadamente, un poco rezagado iba un triste Bill. En realidad que ese día no tenia ganas de nada. Llegaron a su casa.

-- Mama! Puede quedarse Andreas a alojar?

-- Claro Bill, pero ¿donde dormirá?—Bill iba a responder cuando Tom dijo simplemente

--En mi cama, y yo dormiré con Bill. – Bill se quedo mudo del asombro, pero no discutió. Ellos no dormían juntos desde que tenían 7 años. Pronto se hizo de noche.
En la habitación de los gemelos se encontraban Bill y Andreas. A Tom le habían echado dándole la escusa de que tenían que hacer algo "secreto". Tom se fue a ver televisión, no sin antes haber alegado. Por fin solos.

ANDREAS

Ya era bien de noche. Probablemente la madre de mis amigos se encuentra durmiendo. Todo estaba sucediendo justo como lo planee. Si Bill aceptaba lo que le ofrecería, se encontraría en tan mal estado que probablemente no rechazaría la confesión que tenia que hacerle. Y así una cosa llevaría a la otra y por fin podríamos estar juntos.
Hace mucho tiempo que me había percatado de que estos sentimientos eran más que amistad. Cada vez que lo veía, cada vez que me regalaba una de sus hermosas sonrisas, se me revolvía el estomago y parecía no haber cosa mas maravillosa que esa.

--Andreas, ¿Qué era lo que querías mostrarme? – Pude notar un dejo de curiosidad e indiferencia en su voz. No me daría por vencido.

-- ¿Esta cerrada la puerta? Hiciste lo que te pedí?

--Si, cerré la puerta y me encargue de que Tom no viniera a vernos—Lo dijo con tanta seguridad que no me quedo otra mas que confiar en el. Entonces pensé que ya era la hora, fui a mi mochila buscando el tan preciado paquete. Me tome todo el tiempo posible. Por fin lo encontré. Extraje un paquetito que contenía polvo blanco.

--Andreas… ¿Qué es eso?—Dijo Bill, aunque por su expresión se notaba que ya deducía lo que era.

--Esto, amigo mío, es heroína, la mejor droga del mundo. Si aspiras un poco de estos, te pones a volar en poco segundos. – Lo dije con tal emoción, que de haberme visto, seguro me estarían brillando los ojos. Bill respondió con cierta duda y en un susurro bajito

--No creo que sea muy buena idea…--

--Vamos Bill, la conseguí especialmente para ti!—Al parecer esto ultimo termino por convencerle, quien sabe que se le estaría pasando por la cabeza en ese momento.

--Esta bien, pero aun no creo que sea buena idea… -- Dicho esto le di un poco que deposite en su mano, y otro poco en la mía. Y entonces aspiro. Yo en cambio fingí aspirar el mío, pero en realidad lo lancé disimuladamente. Quería estar consiente de todo lo que pasaba a continuación. La reacción que la droga causo en Bill se noto al instante. Sus ojos comenzaron a brillar y una sonrisa despistada se dibujo en su rostro. Me pare, pero cuando el intento hacerlo, se derrumbo al instante,

--¡Bill!-- ¿Sea habría echo daño? Al parecer no, porque cuando llegue y lo agarre, comenzó a reírse. Una sonrisa se extendió por mi rostro.

-- Andreas… ¿Sabias que te vez muy lindo esta noche?--- Dicho esto paso su mano por mi rostro, que se puso rojo ante el contacto. Al parecer ya comenzaba a decir incoherencias, pero no importaba, aprovecharía la situación. Puso sus brazos alrededor de mi cuello, y yo acorte el espacio que había entre nosotros. Fue un beso dulce e intenso por ambos lados. Nada podía estropear este momento, excepto…

BILL

Acepte esa droga para poder olvidar los pensamientos que rondaban mi mente desde esa mañana, quería escapar de todo. Lo que sucedió después de haberla consumido no lo recuerdo. Solo recuerdo que estaba con Andreas, que me sentía volar, y hoy en la mañana me encontraba durmiendo con mi hermano, la persona por la cual comencé a tener estos extraños pensamientos.

TOM

Miraba la tele, sin ver. Toda mi mente se encontraba ocupada por el pensamiento de que estarían haciendo my hermano con Andreas. ¿Qué era tan secreto para que el no pudiera verlo? Después de todo nosotros éramos como el trío inseparable… Que ahora me dejaran de lado era inaceptable! Después de pensarlo detenidamente (no me demore ni 5 minutos) Decidí ir a ver que hacían. Pero iría en secreto para darles un sorpresita. Subí lentamente las escaleras para no hacer ningún ruido, deje la tele prendida, así pensarían que estaba abajo. Comencé a escuchar palabras, pero no entendí su significado. Cada vez estaba más cerca de la puerta. Me pare en seco al escuchar el ruido de un cuerpo cayendo. Por el grito que mando Andrea son debió de ser nada grave. Lo que si me dejo helado fueron las siguientes palabras que escuche salir de la boca de mi hermano.

-- Andreas… ¿Sabias que te vez muy lindo esta noche?--- la puerta estaba entreabierta. Por la rendija pude observar la escena que me dejo ido. Bill agarraba a Andreas por el cuello, el cual se acerco lo suficiente para darle un beso. Sentí muchas sensaciones distintas al mismo tiempo. Al principio repulsión por ver a mi hermano besando a mi mejor amigo, luego unas ganas enormes de golpear a Andreas y decirle que Bill era de mi propiedad ¿Mi propiedad? ¡En que diablos estoy pensando! ¿Serán celos lo que siento? ¿Celos de que?
Luego fije mi vista en el suelo y me percate de una bolsa con un contenido blanco. Al tiro llegue a la conclusión: Dogas. Mi hermano y Andreas estuvieron consumiendo drogas. No pude soportarlo un segundo más y penetre en la habitación.

--¡¿Qué diablos están haciendo ustedes dos?! – Y los separe bruscamente. Andreas me miraba entre sorprendido y asustado, mientras que Bill sonreía en todo momento con una cara de idiota. Sus orbes marrones se encontraban desorbitados.

--Andreas ¿como pudiste? – El rubio no hacia más que callar, yo aun no podía digerir lo que pasaba. Mis ganas de golpearlo hasta la muerte aun no pasaban—Mejor vete a dormir, mi cama es la de la izquierda, mañana hablaremos—Me encontraba muy decepcionado con mi amigo, pero mas conmigo mismo. ¿Cómo pude permitir que algo así pasara? Andreas me obedeció sin rechistar. En menos de lo que canta un gallo ya se encontraba en pijama y acostado. Mientras tanto yo me ocuparía de Bill. Lentamente lo conduje al baño y le moje el rostro. Al menos despertó un poco, pero su sonrisa se borro al tiro y la reemplazo una pena total.

--Tom… Que paso? --- Estaba muy desorientado

--Nada Bill, tranquilo. Es hora de dormir

--Dormirás conmigo Tomi ¿cierto? No me dejaras ¿verdad? – Lo último lo dijo en un tono suplicante.

--Tranquilo Billy, nada va a pasar. Ahora vamos a dormir—Le ayude a ponerse su pijama para luego colocarme el mío. Cuando me dirigía hacia la cama, Bill ya se encontraba ahí acurrucado en un rincón. Me eche al lado suyo y con mis brazos rodee su cintura. Al principio se estremeció ante el contacto, pero luego se relajo y se dio la vuelta para mirarme. Se veía tan hermoso bañado por la luz de la luna… Oh no… parece que me estoy enamorando de mi propio hermano, ¡Mi hermano gemelo! Soy un maldito narcisista. Pero, pese a todo, me gustaba…

Lentamente acerque mi rostro al de él para fundir nuestros labios en un dulce beso… Él no opuso resistencia, por lo que deduje que le gustaba, pero también recordé que el no estaba del todo cuerdo así que me separe. Pero el siguió mirándome intensamente.

-- Tomi?

-- ¿Sí Bill?

-- Te quiero

-- Yo también Bill—"Yo te amo". Luego de estas palabras nuestros parpados se cerraron para dejar paso a un profundo sueño.