Lo siento, me demoré bastante en subir un nuevo capítulo.

SE BUSCA NOVIA

Había veces en que un hijo no le dejaba otra opción más que tomar medidas y no cualquieras; cuando la situación era así de complicadas las medidas tenían que ser drásticas.

Por como lo conocía, sabía perfectamente el tipo de persona que era, después de todo era su hijo y por esa misma razón sabía el tipo de personalidad que iba a necesitar su futura nuera. Estaba segura que para ese puesto que era tan importante tenía que ser una mujer con personalidad y que no se sintiera tímida a la hora de gritarle. Eso sí que era un requisito en la que sería la esposa de su hijo menor, porque no servía ninguna de las amiguitas con las que le gustaba pasar el tiempo. Esas hacían lo que él quería sin replicar en nada.

Lo que ella quería era bastante simple: una mujer que supiera pararle los pies cuando se pusiera terco y a la vez que sea capaz de hacer brotar a ese hombre cariñoso que ella sabía que escondía en su interior. Lo sabía porque cuando era un niño: era tierno y cariñoso, solo cuando se volvió adolescente apareció ese ser frio y arrogante que la sacaba de sus casillas.

Sin querer en su rostro se le formó una sonrisa… ¡Se iba a divertir tanto! No descansaría hasta que lo dejara con novia y si todo iba bien pronto tendría unos nietecitos a los cuales poder consentir.

¡Como le gustaba jugar a las casamenteras!

Y solo existía una opción para él a veces idiota de su hijo: Sakura Haruno. La conocía desde que era niña y sabía que estaba enamorada de su niño, también sabía que de las mujeres que su hijo conocía solo ella tenía un trato distinto a las demás. Eras cosas pequeñas que no se notaban o por lo menos eso era lo que creía su hijo, después de todo, una madre siempre pone atención.

Sasuke estaba bien equivocado si creía que ella no iba a hacer nada, ya debería de conocerla. Pero era mejor así, podría armar y desarmar hasta que quedara conforme con sus planes y no tendría ninguna mirada de suspicacia por parte de su hijo.

-¿Qué significa esa sonrisa traviesa?

-Tú lo has dicho amor: traviesa es la palabra clave.

Fugaku solo volvió a mirarla y no dijo nada más, ya sabía que era mejor mantenerse apartado de su esposa cuando era portadora de esa sonrisa que le daba escalofríos. Solo le tenía lastima al que le tocara soportarla.

Lo más fácil seria invitarla a cenar y ver cómo reaccionaba su hijo, pero eso podía traerle problemas, por como conocía a Sasuke, solo con ese gesto estaría diciéndole que ella estaba tramando algo. ¡Era tan difícil pillarlo despistado! Pero también era un orgullo tener un hijo tan inteligente.

La mejor medida podría ser encerrarlos en una habitación hasta que pueda confirmar que Sakura está embarazada, pero al igual que la otra tenía que rechazarla: era demasiado extremista.

¿Qué podía hacer para que ese idiota que tenia por hijo ni se percatara de lo que estaba tramando? Por lo menos no tenía que saber por el momento, no importaba que después viniera a captar sus planes, ya sería demasiado tarde.

Podría hacer que se pusiera tan celoso, ¿con quién?

-¿Por qué es tan difícil?

Tenía que calmarse y no empezar a tirarse de los cabellos. Ella era inteligente y algo se le iba a ocurrir, solo era cuestión de tiempo.

-¡Sasuke!

-Hmp -venia bajando las escaleras de lo más calmado.

-¿Se puede saber por qué no estás listo?

-No quiero ir.

Eso sí que la molestaba. Eran una familia y como tal tenía que ir con ellos. Sabía que no importaba que se quedara en casa, pero ella quería mostrar a sus dos hijos como la orgullosa mamá que era. Además no pensaba dejar que ese niño se saliese con la suya, solo tenía seis años y tenía que obedecerla.

-Vas a ir.

No se encontraba con paciencia para decírselo de forma calmada como era su costumbre hasta que terminada utilizando un tono amenazante para prácticamente decirle que es lo que le iba a pasar si no le hacía caso. Ahora tan solo se evito esos minutos perdidos y tan solo pasó al tono que sus hijos catalogaban de terrorífico. Y así lo mostro su cara que se puso pálida y salió corriendo a su cuarto a ponerse presentable.

Le encantaba cuando sus hijos la obedecían.

Pasaron pocos minutos antes de que Sasuke volviera con unos pantalones cortos y una pollera limpia. Ya no se notaba que había estado jugando con su hermano en el patio y había quedado todo sucio.

Fue a la cocina a buscar la tarta de manzana que había preparado con anterioridad y junto con sus dos hijos se dirigió hacia sus nuevos vecinos que se había mudado el día anterior. Por lo que había visto tenían una niña pequeña que parecía de la edad de Sasuke.

¡Como le gustaría que su hijo se hiciese amigo de ella!

Al llegar a la casa tocó el timbre y esperó.

Fue esa niña de cabello rosa y ojos verdes quien abrió y los miro con curiosidad.

-¿Sí?

-¿Está tu mamá? -al mirarla no pudo evitar pensar que era una niña muy bonita.

-¿Quién es Sakura? -se escucho que alguien hablaba.

-Te buscan -prácticamente grito hacia el interior de la casa.

-Voy.

-Ya viene -dijo como si ellos no hubiesen escuchado nada.

La niña al ver que ya había cumplido su función de avisarle a su mamá dedico su atención al niño que parecía de su edad. A Itachi ni siquiera lo miro, de seguro que tenía que pensar que era muy grande para jugar.

-Hola.

-Hmp.

¿¡Qué su hijo no podía decir "hola" como la gente normal!?

Y no solo ella creía eso, porque la niña al ver que no le respondía como ella quería frunció el ceño para decirle:

-¿No sabes hablar?

Itachi estuvo a punto de atragantarse con su propia saliva y ella tuvo que mirar hacia otro lado para que no vieran su sonrisa divertida.

Sería muy divertido tener a esa niña de vecina.

Y con el paso de los años se dio cuenta que su pronóstico había salido correcto. Esos dos no podían estar en una habitación sin insultarse mutuamente y lo único que conseguían era divertir a todos los adultos que los rodeaban.

-¡Auch!

-¿Qué pasó Sakura?

-Nada.

No le creía, Sakura no era de las que llegaban y se quejaban. Estaba segura que su hijo algo tenía que ver en eso. Aunque eso era su culpa, no se podía resistir cuando los Haruno iban a comer a su casa, era algo más grande que ella. Tenía que ponerlos uno al lado del otro.

Vio como Sakura le lanzaba una mirada de furia a Sasuke y siguió comiendo.

Eso se iba a poner divertido.

No dejo de vigilarlos mientras seguía la cena, sabía que como era Sakura no se iba a quedar de brazos cruzados. Cuando Sasuke había levantado el vaso con jugo, pasó. Parecía que su hijo había bajado la guardia al ver que Sakura no le iba a hacer nada y empezó a beber sin preocupación a represalias, en ese momento pudo ver la sonrisa maliciosa de Sakura y como su mano derecha desaparecía y se dirigía hacia Sasuke.

Pobre de su hijo.

Abrió los ojos y empezó a toser como loco. Esa niña no pudo elegir un momento mejor para su venganza.

Mejor no se ponía a recordar esos buenos momentos, ahora tenía trabajo entre manos: juntar a esos dos.

Los años no los habían cambiado, es más, era mejor decir que los habían vuelto peores, sus peleas ya eran conocidas por todos los vecinos. No dejaban que pasara ni un día en el cual ellos no estuviesen peleando.

Llegaron hasta espantarse los novios, cada uno era capaz de decir pestes del otro con tal de alejarlo y causar pelea entre ellos. Fue por eso que se dio cuenta que esos dos se querían, aunque Sakura lo mostrara mejor que su hijo. Después de todo a Sasuke siempre se le había dado bien ocultar sus sentimientos.

Por eso era que ya se había cansado de esperar, esos dos ya tenían veintitrés años y sus peleas seguían igual que siempre, la única diferencia era que ya no eran todos los días, si no que solo cuando se reunían todos juntos. Ahora cado uno vivía en su propio departamento.

-Es una bruja… ¿no te lo había dicho nadie?

-No.

-Es de esperarse, después de todo, la mayoría de personas le tiene miedo. Quien no…

-¿Tanto así? –ya se escuchaba el tono de miedo que tenía su voz.

Estaba a punto de caer de dejar que notaran su presencia por culpa de la risa. Pero no la podían culpar. ¿Sakura una bruja? ¡Con la única persona que se comporta así es contigo, hijo tonto! Se encontraba en el jardín delantero plantando una rosas cuando empezó a escuchar su conversación. Parecía que el chico había venido a buscar a Sakura y para su mala suerte se topó primero con Sasuke.

-¿Acaso esperas algo más de una persona bipolar?

-Pero… ella nunca se ha comportado así.

-Es obvio que no la conoces hace mucho -podia imaginar a Sasuke cruzando sus brazos con aire de entendido para darle más énfasis a su respuesta.

-¡Kiba! ¡Estoy lista! -Escuchó como la puerta de la casa se abría para luego cerrarse- ¡Tú! ¿¡Qué haces aquí!?

Eso se estaba poniendo cada vez mejor. Pobre Sakura… acaba de darle la razón a Sasuke y también podía ver a su hijo con una cara que decía "¿vez lo que te decía? Está loca"

-¡Me tengo que ir!

Pobre chico, ya era el sexto que espantaba, porque sabía que ese tampoco iba a volver, ya se había acostumbrado a que pasara eso. Y ahora como era normal venia la pelea entre ellos… y en plena calle.

Extrañaba tanto esos momentos, cuando sus hijos aun vivían con ellos. Ahora le tocaba contentarse con verlos no más de dos veces por semana y eso si tenía suerte.

Mejor volver a lo que hacía. Si todo iba como ella quería muy pronto tendría que estar planeando la segunda boda de los Uchihas.

Tenía que hacer que esos dos estuviera en paz por lo menos un rato para que Sasuke pudiese ver lo perfecta que era Sakura. ¿Pero cómo?

¡No se le ocurría nada! Después de todo, se llevaron mal por tatos años que no creía que así de repente se iban a arreglar las cosan ente ellos.

-¡Mamá!

¿Eh? Tan metida en sus pensamientos había estado que no se había dado cuenta que su hijo idiota menor la había ido a ver. Sin evitarlo una sonrisa apareció en su rostro y fue corriendo a saludar a su hijo con un abrazo y un beso… solo que le tocó pararse a medio camino.

Lo que estaban viendo sus ojos no podía ser cierto.

Se negaba a creerlo.

¡Acaso pensaba decirle que tenía novia!

Era bastante probable, después de todo el nunca se había presentado en casa abrazando a una chica por la cintura de forma posesiva como pasaba en ese momento. ¡Planeaba matarlo! Ella ahí tratando de buscar una forma para juntarlo a la chica (que ella sabía que quería) y él llegaba como si nada abrazando a la misma chica. Porque en ese momento a la chica que traía abrazada no era otra más que Sakura Haruno.

-¿Tienes algo que decirme?

Bien. Que la mirara con cara de avergonzado, se lo merecía. Ella era la que quería juntarlos, pero él al adelantársele no la dejó.

¡Era tan injusto!

Ella quería poder hacer planes más planes y que él, su hijo, tratara de hacer que estos no funcionaran.

¡Ella quería divertirse!

Pero también era consciente que no tenía nada, ni un solo plan armado. Se había pasado todo el rato recordando tiempos pasados cuando él vivía ahí con ellos.

-Sakura es mi novia.

Y lo dijo tan calmado, como si nunca en la vida ellos se hubiesen llevado como el perro y el gato.

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