Sentimientos encontrados.
-Sakura- susurró Naruto, mientras jugaba con sus dedos.
Ella no le respondió de forma inmediata, se había quedado mirando, nuevamente, las figuras que formaba la llama de la vela.
-Sakura- insistió Naruto.
-Perdón, ¿Qué sucede?- preguntó con una sonrisa.
-Hay algo que me incomoda.
-Debe ser la pequeña quemadura que te hiciste con la cera de la vela.
-No, no hablo de eso. Me refiero a otra cosa- Naruto movió nerviosamente los dedos, Sakura se fijó en este tic, pero, trató de pasarlo desapercibido.
-Entonces, ¿De qué hablas?
-Tú siempre me dijiste que tenías una buena memoria.
- Y claro que la tengo- dijo Sakura lo miró fijamente. A pesar de la poca visibilidad, los ojos de ella ya se habían acostumbrado y podía notar un, leve, destello en los ojos de Naruto.
-Entonces- se detuvo- ¿Por qué…- la voz casi se le quebraba- dejaste de quererme tan repentinamente?
Sakura se enrojeció por la pregunta de Naruto.
Se colocó bastante nerviosa.
Se rascó el cuello y, luego, de una largo suspiro, trató de responderle. Pero, su mente le estaba jugando malas pasadas. En realidad no entendía el contexto de las palabras de Naruto, pero, después de pensarlo un instante, dio por entendido que él estaba preguntando en el contexto amistoso y comenzó a relajarse.
-Yo aun te quiero, Naruto- apenas pudo decirle y se contuvo para no tirársele encima. Cuan verdaderas eran esas palabras, pero, más que quererlo, lo amaba. Él, inmediatamente, sonrió, y al igual que Sakura, se contuvo las ganas de abrazarla.
-Que bueno, creí que como ahora te ibas a casar, quizás, ya no me querías ni un poquitito.
-Como se te ocurre- miró a Naruto con una cara, algo, sorprendida- Uno no puede dejar de querer a un amigo, así como así.
-Tienes razón, por eso yo tampoco he dejado de quererte…Sakura.
El corazón de ambos muchachos comenzó a latir fuertemente. A pesar, de que aquella palabra (querer) era bastante suave en comparación a sus verdaderos sentimientos, el solo hecho de expresarse de esa manera, los colocaba en una situación, un poco, intimidante.
Para Sakura, este era el momento perfecto para decirle la verdad. A pesar, de que estaba muy segura de que él ya no sentía lo mismo por ella, no podía irse de allí sin decirle todo, aunque eso arruinara, en parte, su boda y su amistad con Naruto.
Sakura tragó saliva y se armó de valor- Naruto, quisiera decirte que…
Y antes que pudiera continuar, la radio se enciendió, repentinamente.
Un enorme barullo inundó el salón.
La luz había vuelto.
-Maldita luz- pensó, mientras Naruto se paraba del sillón y se dirigía a bajarle el volumen a la radio.
-¿Qué querías decirme, Sakura?- preguntó, mientras se devolvía al sillón.
-Bueno- tomó aire- quiero saber que trajes tienes, para ver si es necesario que te compres otro- dijo con una sonrisa, bastante, forzada.
-¿Te refieres a los trajes formales, esos… de etiqueta?
-Claro.
-Tengo dos, ¿Quieres ir a verlos?- le preguntó con algo de extrañeza.
-Está bien- dijo, algo, desalentada Sakura.
Ambos se dirigieron, en silencio, a la habitación de Naruto.
-¡Vaya!, esta habitación sigue igual a como la conocí.
Naruto rió, tímidamente. Y se dirigió al armario.
Sakura se sentó en la cama y continúo observando la habitación.
Mientras él buscaba los trajes, le dijo- ¿De qué te quejas?, si al final la única que entraba en mi habitación era Temari. Y aparte, que a mí me gusta como está.
-Pero, me refiero, a cambiar al menos las posiciones de los muebles. Todo sigue tal cual lo recuerdo. Creo que hasta usas las mismas sabanas- dijo Sakura mientras levantaba el cubrecama.
-Ya córtala, siempre encuentras defectos en todo. Si tanto reclamas podrías darme tu anillo y así podría sacarle mucho dinero.
-¿Mi anillo?- Sakura se miró la mano.
-Igual tienes suerte- dijo Naruto, cambiando de tema- te vas a casar con alguien de una buena situación. En cambio yo, ni siquiera podría haberte dado un anillo como el que tienes ahora- agachó la mirada.
Sakura se quitó el anillo del dedo y lo elevó hasta la altura de su cabeza- Pero, el valor monetario de las cosas no cuenta mucho. Si no más bien, el sentimiento con el que lo regalaste.
-Tienes razón, pero, igual uno no vive solo de sentimientos. En algún momento el dinero también es importante.
Sakura no sabía que hacer, notó que Naruto se estaba quebrando, mientras decía todo eso. Así que se levantó de la cama, y sin darse cuenta, dejó caer el anillo.
-No te aflijas por tonteras- dijo, acercándose al joven.
- Y yo que pensaba tener un hijo- respondió, sonriéndole.
- ¿Un hijo?- preguntó sorprendida - ¿Acaso, también piensas casarte?
Naruto se rió- No, no quiero casarme. Solo que pensé, que seria divertido tener un hijo. Yo no soy precisamente del tipo de hombres que se casan. Eso no es para mí.
Sakura miró sorprendida a Naruto. Había cambiado muy rápido de emociones. Recién estaba triste y, ahora, de manera extraña, estaba feliz.
-¿Enserio que no piensas casarte con nadie?
-Enserio, Sakura. Con nadie.
-¿Ni conmigo?- se tapó la boca, sonrojada. Aquella pregunta le había salido espontáneamente, no había tenido ni tiempo de retractarse.
-¿A qué te refieres?- preguntó Naruto, también sonrojado.
- Me refiero a que si tú y yo hubiéramos seguido juntos, nunca te hubieras casado conmigo- dijo Sakura, tratando de salir del paso.
-No sé. Probablemente pensaría lo mismo que ahora- respondió, tratando de no mirarla a la cara. La situación se había colocado muy tensa y él no sabía que hacer para salir de ella.
Pero, después de un rato, tomó aire y dijo, resignado- En todo caso, eso nunca ocurrió. Tú te casarás con Sasuke y, solo, eso debería importarte ahora. No es bueno que una novia se coloque tensa a semanas de su boda- dijo y le sonrió, calidamente.
Ella le respondió, también, con una sonrisa, pero, apenas Naruto se giró, su rostro se descompuso.
-Que opinas, ¿Blanco o negro?- sonrió, mostrando los trajes a Sakura.
-Encuentro que los dos están feísimos.
Naruto la miró con sarcasmo- ¿Me recomiendas qué me compre otro?
-No. Puedes usar el que desees- dijo con un tono de niña malcriada.
Ambos se quedaron el silencio.
Naruto hizo una mueca y dejó caer los dos trajes al piso.
-No sé si es mi imaginación- se acercó a Sakura y le colocó una mano sobre el hombro- pero, siento que tú tienes algo que decirme.
-Estás loco, si tuviera algo que decirte- miró a Naruto con los ojos, sumamente, lagrimosos- te lo hubiera dicho.
-Entonces, ¿Algo te preocupa?
-No- se detuvo y trató de esquivar la mirada de Naruto- bueno…
Él la miró con extrañeza, sin entender que era lo que le preocupaba.
-Tú puedes contar conmigo, eso nunca lo olvides. Si quieres que te ayude en algo, solo dímelo. Para eso están los amigos, Sakura.
Ella se alejó de él y, sin mirarlo, dijo- Se nota que has madurado mucho y que Temari tiene mucha suerte de estar con alguien como tú, Naruto.
-Lo mismo puedo decir yo de Sasuke, Sakura.
La joven, tristemente, lo miró - ¿Por qué ahora cuando me hablas solo me dices Sakura?
Naruto fijó aun más su mirada en los ojos de la muchacha- No me había percatado que ahora solo te llamaba Sakura. Quizás se deba a que tú muy pronto te convertirás en señora. En realidad, no me di cuenta en que momento deje de llamarte Sakura-chan- se detuvo y trató de sonreírle- ¿Acaso te molesta?
-Mm… solo me daba la impresión de que ya nada era igual.
-Obvio, que ya nada es igual. Ya no somos unos niños…muchas cosas cambiaron. Aparte, Sasuke en algún momento, si es que aun no te llama así, te dirá Sakura-chan.
-A mí me gusta como lo dices tú- dijo sonrojándose- Además, como ya te dije, Sasuke no es precisamente un "príncipe azul". Se preocupa de mí y todo, pero, tiene un trato mucho más serio hacía mi persona- bajó la mirada avergonzada- En cambio tú, siempre fuiste atento en todo sentido, es por eso que me gusta como tú me dices "Sakura-chan".
Naruto se enrojeció por la forma directa en que ella se expresó. No sabía si alegrarse o alarmarse. Al fin y al acabo la amaba, pero, también tenía en cuenta que se iba a casar. No podía amar la mujer de otro, no era correcto. Así que trató de obviar su alegría y mostró un carácter, un poco, duro.
-No deberías pensar así Sakura. Puedes contar conmigo, pero, no por esa razón debo tener el mismo cariño por tí, como lo tenía antes. Te quiero, pero, nada más- cuando dijo lo último, tomó mucho aire y trató de no quebrarse, le era difícil, pero, tenía que ser realista.
Sakura se apenó aun más- Entonces, todo está dicho ya. Siempre, hasta hoy, y a pesar de todo lo que ha pasado, tenía aun esperanza que…- no pudo continuar, porque las lágrimas se atragantaron en su garganta y comenzó a llorar.
Naruto no quiso preguntarle la razón de sus lágrimas, simplemente las omitió y se dispuso a recoger los trajes que estaban en el suelo.
-¡Con los años aparte de ponerte antipático, te has vuelto una bestia, una bestia sin corazón!- gritó Sakura.
-¿De qué hablas?- preguntó Naruto frunciendo el ceño.
-Ahora te haces él que no sabe- tomó aire y trató de secarse las lágrimas- Es verdad lo que dice mamá, nunca hay que fiarse de los hombres. Los hombres desechan cuando ya no necesitan, en cambio una... siempre se guarda todo, hasta esas cosas que te hacen sufrir- continuo llorando.
Naruto se había quedado de piedra y no entendía cual era el punto de Sakura. De lo único que si estaba conciente, era que esas palabras, aunque no fueran fuertes, le hacían daño. Él nunca había desechado lo que sentía por ella, ni mucho menos, era una bestia sin sentimientos.
-Ya no puedo guardármelo más, aunque esto me cueste mi boda y la "poca" amistad que me queda contigo. Aunque pienses que soy una loca- se volvió atragantar con las lágrimas- tengo que decírtelo…
Sakura se limpiaba la nariz y los ojos. Trataba de mirar a Naruto, pero, no podía. Ya la situación era penosa, mirarlo sería denigrante.
-Te olvidaste de todo, ¡Rompiste la promesa!...eres un tonto, no sé… debería odiarte por eso, pero…- no pudo continuar.
A Naruto se le había ido la voz, no podía articular palabra alguna y trató, torpemente, de acercarse a Sakura. Pero, sus piernas no le respondían, apenas, pudo poner una expresión, claramente, de tristeza en el rostro.
-Naruto… ¡yo aun te amo!, aunque tú no sientas lo mismo por mí ahora- tragó saliva y jadeaba, nerviosamente- Lo siento mucho- se mordía los labios.
Sakura se cubrió la cara con las manos y apenas dijo- Tengo celos de Temari, no sabes como me dolió verla esa mañana abriendo la puerta de tu casa. Pensar que ustedes dos- se detuvo y, temblorosamente, continúo - habían pasado la noche juntos. Yo no soy quien para reprocharte con quien estar y con quien no, pero, la sola idea de saberlo, de imaginármelo, me duele.
Naruto, quien por fin pudo moverse, se acercó a Sakura y, como pudo, la abrazó.
-No… llores, por favor- dijo.
-¡Cómo puedes pedirme eso, tonto!- ella apretó fuertemente sus dientes y sus puños- A ti nunca te importó…- no pudo continuar porque las lágrimas se apoderaron más de ella, se sentía confundida por la reacción de Naruto. Sentir su calor, sus brazos apretándola por la espalda y la forma brusca, pero, dulce, de pedirle que no llorara más; todo la confundía.
-No sé de que hablas, pero, acá la única que rompió la promesa fuiste tú…- Naruto apretó aun más a Sakura- tontita- masculló.
La chica respiró por la boca y, después, apretó los labios. Apoyó, suavemente, su cabeza en el pecho del muchacho - ¿Cuándo rayos, se había hecho tan alto?- pensó, mientras le respondía el abrazo- Yo nunca, siempre pensé en ti. Incluso aun pienso en ti.
-Como puedes decir eso- volvió a apretarla- acá la única que se va a casar eres tú.
-Pero, el primero en comprometerse fuiste tú- susurró.
Naruto la apartó de su pecho y, con su mano, hizo girar la cabeza de Sakura, para que lo mirara a la cara.
La muchacha tenía los ojos hinchados de tanto llorar y aun se divisaban unas cuantas lágrimas en su mejilla. Naruto con su dedo se las limpió y le sonrió.
-¿Me puedes explicar lo que estás diciendo?
Sakura no sabía si él le estaba tomando el pelo o se lo estaba diciendo enserio. Pero, a pesar de sus dudas, le contó todo lo que había visto hace casi dos años atrás.
Cuando terminó de contarlo, Naruto la estaba mirando con una cara de sorpresa.
-¿Enserio qué viniste a verme?
-Claro que sí. Y lo que menos me esperaba era que tú tuvieras una novia.
-Pero, nunca me escribiste ni una carta.
-Te dije que en el pueblo donde estuve viviendo no había correo.
-Lo sé, me lo dijiste ahora. Pero, yo antes no lo sabía. Pensé que me habías olvidado.
-Como se te ocurre- dijo Sakura haciendo un puchero.
-Por eso- se agarró la cabeza- decidí salir con Temari. Quería rehacer mi vida y olvidarte. Pero, nunca pude- dejó caer su mano, despeinándose un poco el cabello- Por eso termine con ella, no podía hacerle daño ni podía engañarme a mí mismo.
Sakura al escuchar eso, se le iluminaron los ojos y sonrió sinceramente- ¿Eso quiere decir que no estás con ella, ahora?
-Hace tiempo- le sonrió mostrándole los dientes- El día que la viste en mi casa, se había quedado porque yo se lo pedí, no quería quedarme solo y triste.
-¿Solo y triste?
-El día anterior te vi el anillo y me contaste que te ibas a casar. Temari me llamó justo antes que cometiera una estupidez y decidí invitarla a comer. Ese día termine ebrio, me sentía mal. Por eso, le pedí que me acompañara. Pero, no paso nada de lo que tú crees- dijo Naruto, sonrojándose y sonriéndole a Sakura- Sabes una cosa…
-¿Qué?
Acercó su rostro al de la muchacha.
La respiración de ambos chocaba, calida y confusamente.
Notoriamente, ambos estaban sonrojados por esa, extraña, cercanía.
-Hay algo que aun no te he dicho y supongo que esperas que te diga- prosiguió Naruto.
A Sakura el corazón le comenzó a latir a mil por hora, sentía que en cualquier momento se escaparía de su pecho.
A él le estaba sucediendo algo muy parecido y sintió como sus manos se humedecían por el sudor.
-Te amo- dijo y, acto seguido, la besó.
Naruto colocó, suavemente, una de sus manos en su mejilla y con la otra trató de abrazarla, atrayéndola más hacía su cuerpo.
Por otro lado ella, se aferró al cuello del rubio.
La muchacha no quería que ese beso acabara tan pronto.
Él tampoco.
Continuará…
N.A: Mi hermanita también me había dicho "el hecho que no haya luz, lo hace un momento perfecto…" Sin embargo, yo personalmente, no quería caer en el cliché ni en una situación obvia es por eso la interrumpí de manera brusca xD
Pero después igual rescate, de cierta manera, la esencia del momento.
Editado el 16 de abril del 2008.-
