Emma había llegado esa misma mañana a la ciudad, aunque tenía planeado haber vuelto el día anterior. Neal se había empeñado en que viese su partido y este no terminó hasta muy tarde.
Al entrar en su apartamento se encontró con Ruby tirada en el sofá con la manta echada por encima de la cabeza. Supuso que el día anterior había trabajado hasta tarde, los domingos había unos espectáculos especiales en el bar, y no se había levantado para ir a clase.
-Rubs…- murmuró Emma meciendo suavemente a su amiga. -Vete a la cama, luego te dolerá todo el cuerpo.- Añadió cuando notó un gemido de queja por parte de su compañera.
Emma cogió a su amiga como pudo y la llevo hasta su dormitorio después se fue a colocar la poca ropa que se había llegado el fin de semana. Aunque tenía que haber ido a clase ese día decidió que no iría solo para la última clase, simplemente se metió en la cocina y comenzó a preparar algo para el almuerzo.
Después de comer le dejó una nota a Ruby junto con su parte del almuerzo y se marchó, debía ir a hacer unas fotocopias para después dirigirse hacia la casa de Regina. No había dejado de pensar en esa muchacha durante todo el fin de semana, sabía que hoy evitaría el tema pero Emma iba dispuesta todo.
-Buenas tardes.- Saludó educadamente Emma que vio a Cora al otro lado de la puerta.
-Buenas tardes, pasa.- Contestó la mujer apartándose para que entrase.
-He llegado un poco pronto.- Dijo Emma mirando su reloj.
-No te preocupes, Regina estaba en el despacho estudiando un rato.- Aseguró la mujer mayor.
Emma sonrió y caminó hacía el despacho, tocó la puerta y entró viendo a Regina enfrascada en uno de sus libros de literatura. Además llevaba unas sexys gafas de leer de pasta negras, no podía negar que casi se le cayó la baba al verla así.
-Hola.- Dijo entonces Emma recuperándose.
-Hola.- Contestó Regina secamente quitándose las gafas.
-Puedes dejártelas, te quedan bien.- Soltó Emma que se había acercado a la mesa para sentarse. Realmente no quería coquetear con ella pero esas gafas le sentaban realmente bien.
-No me gustan.- Espetó Regina incomoda.- Aun no es la hora…- Dijo después.
-Lo sé, estaba haciendo unas fotocopias y he tardado menos de lo que esperaba…- Explicó Emma sacando los papeles.- Podemos esperar a que de la hora, o si quieres damos estos quince minutos y me marcho antes.
-Vale.- Soltó Regina guardando todos los apuntes que allí había.
-Muy bien.- Emma colocó sus libros y sus cosas sobre la mesa.- Estos son los exámenes que están poniendo en las pruebas de acceso a la universidad, si quieres los podemos hacer y en los que te surjan más problemas los resolvemos.- Explicó Emma.
-Vale.- Soltó entonces Regina.
-¿Soló me vas a contestar con "vales"?- Preguntó dibujando las comillas en el aire.
-¿Qué quieres que te diga?- Preguntó Regina ahora a la defensiva.
-Nada, da igual.- Contestó Emma.
La rubia empezó a supervisar los ejercicios que la morena iba haciendo. Realmente Regina no había suspendido nunca matemáticas pero siempre había sido su asignatura más débil y la que más quebraderos de cabeza le había dado.
Emma se dio cuenta de que tenía una gran capacidad de aprendizaje y que si quisiese en poco más de un mes podría tener la asignatura dominada, aun así prefirió no decir nada.
-Ese está mal.- Señaló Emma al tercer ejercicio que estaba haciendo Regina.
-No puede ser.- Soltó está enfadada.
-Claro que sí.- Contestó Emma, la morena cogió su calculadora para realizar de nuevo las operaciones.
Emma volvió a prestar atención al libro de literatura que había pedido permiso a Regina para observar, realmente no le gustaba nada y le aburría el tema pero le interesaba saber que era lo que le gustaba a la morena.
-¿Cómo lo has sabido?- Preguntó Regina que se dio cuenta de su error.
-Porque lo he ido haciendo contigo.- Contestó esta.
-¿Sin calculadora?- Preguntó Regina.
-Claro que tengo calculadora. Aquí.- Dijo señalándose la cabeza.- Es una cuenta bastante simple, al menos de las más simples que te encontraras en estos exámenes. Simplemente ten cuidado porque penaliza bastante.- Soltó Emma que estaba deseando dejar ese tema para entrar en el que realmente le interesaba.
-Vale, o sea, está bien.- Se corrigió al ver la sonrisa de superioridad de Emma.
Más de media hora pasó en completo silencio. Regina iba haciendo ejercicios mientras que Emma los corregía, los que estaba bien los dejaba a parte y los que estaban mal los señalaba para después explicarle cual era el error. En ese momento el móvil de Regina que estaba sobre la mesa comenzó a vibrar, la morena no le prestó la más mínima atención paro segundo después volvió a hacer temblar la mesa.
-Cógelo, tal vez sea importante.- Dijo Emma que se estaba poniendo nerviosa.
-No es nadie.- Soltó está apagando el dispositivo.
-¿Es ese novio tuyo?- Preguntó Emma que no pudo evitarlo.
-¿Qué te importa?- Preguntó alzando la voz la morena.
-Chica, creo que no te da lo tuyo.- Espetó Emma que se había cansado de la mala actitud de la morena.
-¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?- Preguntó Regina que estaba alucinando con las confianzas de la rubia.
-Sexo, que si te da lo que tú deseas.- Explicó Emma que ya había dejado de corregir, se estaba divirtiendo provocando a su alumna.
-Alucinó, no sé qué confianzas son esas.- Soltó Regina.
-Confianzas ninguna, pero algo me dice que no.- Espetó la profesora.- Que a mí me da igual, pero que tal vez deberías probar con otro u otra. Quizás se te quite esa cara de rancia.- Añadió provocando que Regina le tirase el bolígrafo a la cara.- ¿Estamos en el colegio?- Preguntó mirando a la morena.
-No te permito que insinúes eso en mi casa. Hablaré con mi madre para que te despida.- Soltó Regina muy enfadada.
-¿Qué le vas a decir? Que me despida por ser lesbiana o por insinuar que tú lo eres…- Dijo Emma que estaba jugando con fuego.- Acéptalo, no tiene nada de malo. Al contrario, puede ser muy bueno…- Dijo con tono pícaro.
-No me lo puedo creer.- Casi gritó Regina.
Emma no contestó, sabía que su radar no se equivocaba con Regina pero era ella la que tenía que decidirse a dar el paso o no. No podía presionarla más de lo que estaba haciendo aunque le divertía verla al borde del colapso.
-Está bien, lo que tú quieras.- Dijo Emma volviendo a mirar sus papeles.- No hablaremos más del tema si no quieres, en cambio… si en algún momento deseas hablar de ello solo tienes que decírmelo. Sé el miedo que puede dar enfrentarse a ello sola.- Emma habló ahora con total sinceridad.
-No quiero hablar de eso porque no hay nada que hablar.- Espetó Regina segura de sus palabras.
¿Os ha gustado? Espero vuestros comentarios.
Para entrar en el grupo de Whatsapp, mensaje por privado o a mi correo Cristinafanfiction (arroba) Hotmail (punto) com.
