Summary : Las hojas se caen, los largos días del verano se acortan poco a poco, las lluvias y los vientos aumentan, el frío del invierno se aproxima; mostrando que el otoño ya ha llegado ./Este fic participa en el Reto de Septiembre : Querida estación … del foro ''Mar de Joyas Escondidas''/

Disclaimer : Los personajes de Magi no me pertenecen , sino a Shinobu Ohtaka .

Alert: Universo Alterno

N/A: ¿Creyeron que me bastó con escribir un drabble sobre esta pareja? Pues están muy equivocados * se ríe de forma macabra *


Con el cuerpo entumecido —debido al frío que hacía— avanzaba a través de las estrechas calles. Sus brazos se encontraban cruzados para mantener el calor, sus dientes castañeaban y su cuerpo entero tiritaba. En esos momentos se arrepentía de no ser poco precavida y no haberse traído un chaquetón o, incluso, una bufanda.

—¡Morgiana!—al oír que la llamaban se dio la vuelta, encontrándose a cierto rubio de ojos color miel corriendo hacia ella. —Ohayo, Morgiana.—la saludó el joven.

—Ohayo, Alibaba-san.—le devolvió el gesto, renovando la caminata en el proceso.

—Es raro verte por aquí a estas horas, ¿ocurrió algo?—preguntó, preocupado.

Morgiana negó con la cabeza.—Ie, los padres de Aladdin tuvieron que asistir a una reunión y me pidieron que lo cuidara por unas horas.

—Te avisaron a última hora, ¿cierto?—Morgiana abrió la boca sorprendida, ¿cómo lo supo?

—¿Cómo...

—Eres una persona muy atenta— contestó el chico —así que dudo que se te olvidara cogerte un abrigo si ibas con tiempo.—la pelirroja se sonrojó, aunque le costara admitirlo había dado en el clavo. Debido a que los padres de Aladdin estaban muy ocupados se les olvidó informarle de su reunión con antelación.

Alibaba sonrió al ver los gestos que la chica estaba haciendo al verse descubierta y, aprovechando que estaba despistada, se acercó a ella.

Morgiana que aún estaba perdida en sus pensamientos, se sobresaltó al sentir algo alrededor de su cuello. Bajo la mirada y se encontró con una bufanda alrededor de este. Dirigió su mirada al rubio y este solo se encogió de hombros, divertido.

—Tu casa está más lejos que la mía.—se limitó a responder, antes de desaparecer de su vista.

La chica pelirroja solo rodó los ojos, mientras un pequeño rubor se apoderaba de sus mejillas.—Idiota— susurró al aire, después de todo la casa de él estaba más lejos que la suya.