Notas de la autora: Bueno lindas personitas este es el final! espero que les haya gustado! besos~*


PARTE 4: Insatiable

"The moonlight plays upon your skin (La luz de luna juega sobre tu piel)

A kiss that lingers takes me in (Un beso largo me lleva dentro)

There are no words, there's only truth (No hay palabras, solo verdad)

Breathe in, breathe out, There is no sound... (Aspiro, espiro, no hay sonido)

And nobody knows you like I do (Pero nadie te conoce como yo)

'Cause the world, they don't understand, but I grow stronger in your hands (Este mundo no entiende que crezco fuerte en tus manos)

Turn the lights down low Let me show my love for you insatiable (Apaga las luces lentamente, déjame enseñarte que mi amor por ti es Insaciable)


*~"*"~*6 meses después*~"*"~*

Tras un largo bostezo entreabrió los ojos, tratando de acostumbrarse a la gran cantidad de luz del lugar. Aunque su cabeza dolía, sus sentidos fueron despertando paulatinamente. Lo primero que captó fue el singular olor a aromatizante de ambiente de canela era algo sutil pero el claro aroma sintético le picó la nariz.

Después sintió en su boca seca un sabor amargo posiblemente de la sin igual cantidad de alcohol que ingirió la noche anterior; posteriormente sintió su piel fría siendo su desnudez cubierta solamente por una triste sabana de lino blanca.

Ya con sus ojos bien atentos enfocó a la persona que dormía a su lado plácidamente "¿Quién demonios es?" fue lo primero que pensó, pero con otro bostezo y un fuerte frote de sienes recordó "claro… dijo que se llamaba Bryan, Ryan… o algo así…" dijo alzándose de hombros, realmente necesitaba una taza de café y una pócima para la resaca.

Con una sutil inclinación se levantó candoroso y se dirigió a darse una rápida ducha. El agua lo revitalizó en gran medida "aunque una pizca de nicotina no está demás…" pensó negando con la cabeza, se había hecho la promesa de no consumir más de una de la cajetilla al día y estaba determinado a ello. Realizando un movimiento de varita arregló su ropa; odiaba, literalmente odiaba usar la misma ropa del día anterior, pero que mas daba, por el momento lo único que sabía es que mataría por una taza de expreso.

-¿Marius?- llamó el chico que se sentaba en la cama alborotando sus enroscados rizos cobrizos-¿Te vas?- preguntó con un aire tristón mirándolo con sus redondos ojos color miel.

-Así es, lindura- dijo reclinándose para besar su frente.

-Pero… ¿no quieres quedarte a desayunar? O ¿algo… así?- el anhelo en su semblante era tan palpable que hasta resultaba algo aburrido, sin la emoción del tira y afloja que tanto le encantaba.

-No cariño, tengo un almuerzo al cual asistir que no puedo faltar- chasqueó la lengua pues era la pura verdad ya que como siempre se decía, no había necesidad de mentir por nimiedades- fuiste lo mejor de la hora feliz, primor- guiñándole el ojo se separó de la cama al notar el evidente sonrojo en sus mejillas- adieu mon ami- dijo con galantería antes de salir del lugar.

Metiendo sus manos en los bolcillos de su larga gabardina café rebuscó algo en su interior que estaba seguro estaba ahí adentro, pero por más que removió las manos no encontró rastro alguno y con una negativa de su cabeza suspiró.

Sus pasos eran lentos, puesto que no tenía ganas de ir a su destino y cualquier tiempo que perdiera era bienvenido, aunque estaba seguro que a su amigo no le gustaría.

-¡Maldito cabrón, se suponía que estarías aquí a las 10 en punto, no al cuarto para las doce!, le dije a Nevs que iríamos a recoger a la achacosa de su abuela a las once y media y tu vienes campante con la misma estúpida ropa de ayer, pervertido…- dijo el moreno dándole un rápido sorbo a su té ya frio.

-No aguantas nada Nott, simplemente me quedé dormido, ayer uno de mis groupie fanáticos de mis extraordinarios libros no podía quitarme las manos de encima y solo soy un hombre por todos los cielos, no estoy hecho de piedra…- dijo con una seña de sus manos que decía la verdad mientras el otro solo lo miraba con hastió.

-Draco, lo he dicho una y cientos de veces que no me metería en tu vida como el jodido de Zabinni o la loca de Pansy, pero como amigo te digo que eres un asco, ¿Cuánto piensas durar así? ¿Cinco, diez, veinte años? No es posible…-

-Déjame discernir con eso Theo pues soy perfecto; soy rico, famoso, popular y muy sensual, así que, si quiero puedo seguir así- dijo triunfal ordenando una gran taza de café y un pan francés.

-Se te olvido decir, muy ególatra vanaglorioso que es peor que un grano en el culo-

-Yo también te quiero amorcito- rio irónico. Teo por su parte respiró trabajosamente tratando de calmarse.

-¿Qué pasó con Potter? ¿Porque ya no es tu fantasma personal?- la bellaca sonrisa del rubio comenzó a desvanecerse y rodó los ojos.

-Eso ya es agua pasada…-

-¿Qué pasó entre ustedes? Y no te atrevas a contestarme "nada" como estos últimos meses… realmente parecía que tenían algo, incluso Neville decía que estaba feliz por ustedes, aunque principalmente por ti, ya que te veías genuinamente feliz con él- el rubio bufó, esa conversación no estaba resultando para nada bien, de una escala del uno al diez tenía un menos cuatro e iba en descenso.

-Nada, simplemente se volvió un pesado lastre que me sofocó, necesito mi aire, mi espacio de diversión y Potter… dejó de ser divertido…- dijo exhalando con desasosiego recibiendo la cancina mirada del azabache.

-¿Querrás decir que te dio miedo?-

-¿Qué no escuchaste lo que dije? Maldito Nott, no te atrevas a poner palabras en mi boca que sé lo que estás haciendo, no devalúes a un brillante escritor con tus estupideces-

-No es para que te pongas a la defensiva… pero eso solo reafirma lo que pienso y tristemente no te das cuenta de ello… espero que cuando te des cuenta no sea demasiado tarde- dijo poniéndose en pie- bueno, ya dije lo que tenía que decir y como no quieres ni escuchar, ya cumplí con mi parte así que me voy al aeropuerto con Neville… cuídate y si vas a seguir de libertino mínimo usa el "hulito" que la próxima vez que te vea no quiero llegar buscándote al hospital…- el rubio rio mostrando sus perlados y rectos dientes, le dedicó un rápido abrazo a su amigo.

-Y yo espero que tú también lo uses porque no vayas a embarazar a Longbotton y tengan un pobre niño con tu horrible cara…- se ganó un sonoro zape en la cabeza y que el ex –Slytherin le sacara la lengua después de desaparecer.

Volvió a suspirar, realmente necesitaba un cigarrillo y comenzó a juguetear con el tenedor que venía de acompañamiento de su pan francés; comió sin prisa, su manuscrito de su nueva historia tenía ya treinta paginas, diez más de las que le había exigido su editor.

Con tedio miró la calle y los pocos transeúntes que la cruzaban y que recorrían con calma sus bruñidas aceras; la poca gente que había traía gruesos abrigos por el gélido ambiente matinal y parecía que era obligatorio que pasaran por parejas o grupos. Se recargó sobre la palma de su mano sin apartar la vista pero cuando menos se lo esperó su mirada gris se quedó pegada a una muy cursi y acaramelada parejita que se detenía delante de su ventana.

La chica estaba afianzada con una radiante risa al brazo del joven quien su sonrisa bobalicona delataba que eran una pareja de pocas semanas, quienes podían deleitarse con las insignificancias que les ofrecía la vida. Y le recordó algo que no tenía sentido que se activara por algo así.

-Maldito Potter...-

*~"*"~*~"*"~*~"*"~*~"*"~*~"*"~*Flash Back*~"*"~*~"*"~*~"*"~*~"*"~*~"*"~*

Como prometió hacer lo que él le pidiera, se presentó en su casa en Grimmauld place, pensando "¿enserio eso es lo que quiere? ¿Solo eso?" O era demasiado humilde o demasiado tonto para desaprovechar esa oportunidad de hacerle literalmente lo que quisiera.

-¿Nos vamos?- preguntó un campante Harry Potter mirándolo detenidamente expectante, ansioso, como un niño preguntando si podía sentarse en el regazo de Santa Claus; sonrió de lado y asintió.

El parque de los sicomoros no quedaba tan lejos de su hogar, aunque se le hacía algo tan tedioso, no podía decir que no.

Caminar como tortolos acaramelados compartiendo bobas sonrisas a los demás era un rotundo no en su dogma personal, si a alguno de sus amantes pasados le hubiera sugerido algo así seguro le hubiera lanzado un cruciatus por temor a la demencia. Pero como quien dice, con Potter todo era un camino de experiencias diferentes.

-¿Ves? No es tan mal hacer algo que no nos haga gastar y podemos disfrutar de algo lindo- dijo con tono soñador.

-Habla por ti mismo calabacita, pero lo único que sirve esto es para exhibir al mundo que tan gay eres y no es tan agradable como suena- el salvador del mundo mágico rodó los ojos, pues no esperaba menos del afamado escritor y con una inocente sonrisa se recargó en su hombro y se aferró con fuerza de su brazo.

-¿Se bueno por mi si?- sus ojos verdes refulgían en ese anhelo que solamente suspiraba por él y que extrañamente no le causaba repulsión, al contrario sentía unas ganas tremendas de experimentar en lo que le transmitía, absorber lo que le inquietaba y transformarlo en algo nuevo, algo que sabía de ante mano que sería excitante.

-Por ti seria muchas cosas, dulzura pero menos bueno- dijo con malicia.

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-Esto no lleva a ningún lado…- dijo por lo bajo ordenando que le rellenaran la taza de su café. Realmente esas semanas no habían sido de sus mejores, pero era obvio que no estaba embelesado por el desabrido pero tan adorable león con complejo de héroe, simplemente ya se había acostumbrado a su presencia, a lo que atraía a su vida como un compañerismo inusual, una cálida luz siempre encendía solo para él que podía hacer lo que quisiera sin reproches ni sin fallas… suspiró rodando los ojos.

Pagando sus alimentos y los de Theodore de paso se levantó, realmente necesitaba un cigarrillo para despejar su mente. Tomando sus llaves comenzó a juguetear con ellas, sabía que esa era señal de una sola cosa "ansiedad" y bufó con hastió, eran en realidad una tontería pues todo lo que en realidad necesitaba ya lo tenía, era relativamente feliz con lo que le brindaba el reconocimiento de algo que hizo con sus propias manos, no necesitaba a nadie.

-Todos son prescindibles y reemplazables- dijo finalmente para sus adentros antes de recordar que prometió una firma de autógrafos esa tarde.

"Maldición, necesito una ducha" pensó al momento en que se desaparecía del lugar.

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Recogiendo todos los papeles regados en el escritorio, los acomodó en el orden de mayor a menor importancia, haciendo una mueca de disgusto cuando se encontró con algo que no estaba seguro como tomar. Releyó por última vez su ensayo para una confrontación futura y echó el papel a la basura.

-Pero Harry... ¿estás seguro de ello?- preguntó una consternada Hermione mirándolo afligida, realmente no le parecía una buena idea.

-Sera la mejor forma de cerrar el círculo, Hermi, se que te preocupas por mi pero no deberías, todo estará bien- dijo con una sincera sonrisa que a la castaña no le cabía la duda que tenía que intervenir.

-El te lastimó, Harry… estuviste como zombie por más de un mes…-

-Pero yo me lo busqué, el fue claro desde el inicio y yo accedí. Incluso ahora que lo pienso fui yo quien puso las condiciones… aparte, no estoy buscando regresar con él, simplemente lo felicitaré, le daré un beso y le diré adiós- dijo con voz solemne dando por sentada la conversación- ahora si me disculpas Mione, me iré a preparar- la ex –Gryffindor se quedó con las palabras en la boca viendo a su amigo alejándose.

Era consciente que lo que vivió durante ese medio año no fue nada agradable, pero esa distancia le había servido para aclarar muchas cosas en su cabeza; aunque en un principio fue traumante y desgarrador saber que sus sentimientos no alcanzaron al rubio, le hizo comprender que jugarse el corazón tal vez no fue tan malo después de todo, pues tuvo experiencias sumamente placenteras a su lado, cosas que él jamás se había atrevido a hacer y principalmente conoció otra faceta del mismísimo Draco Malfoy.

Tal vez no era el tipo de chicos con los que solía salir, pero esa vibra nueva, tan electrizante y llena de peligro le invadía impidiéndole de lleno su completa salida.

"Aunque también puede ser que lo haya idealizado demasiado" se dijo con burla, ya que esa idea se la había planteado con anterioridad Hermione y ya no sonaba tan descabellada.

"Pero es obvio, si juegas con una serpiente tarde o temprano saldrás mordido" se dijo con media sonrisa "aunque él me mordió más de una vez" pensó sonrojado recordando las placenteras tardes impregnadas de pasión y locura, sin el cansado melodrama de las parejas por llegar a un acuerdo; siempre retándose, ansiando que el otro diera una mordaz respuesta llena de franqueza sin interés de doblegarse ante el otro para agradar simplemente ser ellos.

-Creo que debo de irme alistando…- concretó en voz tenue rebuscando entre su ropa casual que aunque no era mucha podía confiar en ella.

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"¡Joder! Quien lo diría… Harry Potter huyó de la escena… que horror…" se dijo deteniéndose frente al rio Tamesí, cuyas aguas tan calmadas estaban ensombrecidas por la caída de la noche. Respiró con trabajo y removió ansioso su cabellera azabache.

El puente de Blackfriars estaba tranquilo, casi nadie transitaba por ahí y le daba cierta tranquilidad, pero tal vez no la suficiente "maldición" repitió en su mente. Nada mas lo había visto y salió corriendo "claro, lo idealiza, Hermione… mis calzones" se dijo cerrando los ojos tratando de calmar su corazón.

El aire frio le caló los huesos, lo que le faltaba, maldecirse por salirse de su casa con una chamarra delgada que no podía servirle de nada en los agradables cinco grados de la calle. Para calentar sus manos las metió descuidadamente en sus bolcillos y miró el río, tratando de despejar su mente y no pensar en nada.

-¿Pensando aventarte, Harry? Sería una pena para la comunidad mágica…- dijo una voz a sus espaldas, era imposible no reconocerla, estaba casi seguro que identificaría ese melodioso arrastre de palabras tan peculiar tan jactancioso y lleno de ironía en cualquier sitio.

Como calculando las posibilidades de que estuviera ahí frente de sí, cosa que creía imposible, se le quedó viendo, de arriba abajo. Ese traje negro hecho a la media junto con esa gabardina a juego de un gris oscuro, que resaltaba su palidez. Se veía más ojeroso de lo usual y con el cabello un tanto más largo que junto con el viento se movía rozando sus mejillas y su frente; lo miraba fijamente con sus platinados ojos grises que reflejaban los tenues destellos de la luna.

-La verdad no pensaba hacerlo, que no quiero darte el gusto, Malfoy…- contestó tratando de acallar su corazón que vibraba ansioso en su pecho; cualquier monologo que había planeado durante todos esos meses quedaron en el olvido, tenerlo ahí era más de lo que podía imaginar.

El rubio bufó por la exclamación y se colocó a su lado, perdiendo sus profundos ojos en el Tamesí -La verdad no se me ocurría un motivo por el cual me agradara aquella idea… Potter…- dijo volviéndose a la par que se acercaba.

Algo en su interior se encendió que no comprendió, pero que sentía tan bien y sabia que solamente ese azabache cuatro ojos podía darle.

-Pues lamento contradecirte… pero a mí se me ocurren muchas...- dijo sin prestarle mucha atención.

-¿Así como el motivo de porque estabas en mi firma de autógrafos en un lugar sumamente alejado de tu hogar?- la ironía y burla en su voz le perturbó lo había visto cuando él podía haber jurado que fue cauteloso. Su semblante colmado de reticencia le sacó de quicio, aunque debía admitir que lo había extrañado.

-Simplemente fui por tres cosas que debía de hacer cuanto antes…- se alzó de hombros recargando su peso de una pierna a la otra mientras mordía nervioso su labio inferior.

-Y… ¿se puede saber que son esas cosas?- cuestionó burlón. "¿acaso se va a disculpar por lo que paso? ¿Va a mandarme a la tiznada? ¿Qué harás Harry?" preguntó en su mente con ansias.

-Leí tu último libro… lo compré para burlarme de ti y decirte que no tienes talento alguno para ello y solamente la gente los compraba por lo guay que luces en la contraportada- dijo entre risas a lo que el rubio alzó la ceja -pero he de admitir que en verdad es maravilloso… la forma en la que narras me impactó desde primeras instancias, hiciste que me metiera en la trama tan hondamente, que incluso lloré al final al no esperar aquello… para no hacerte el cuento largo, compré toda tu colección, que, aunque no es mucha, la leí de cabo a rabo … quería encontrarte para que firmaras aunque sea un ejemplar y para desearte que sigas haciendo a mucha gente feliz con tus historias, tu gran imaginación y tus estúpidamente divertidos e irónicos comentarios…- dijo bajando la mirada sintiendo sus mejillas arder, eso en definitiva no estaba saliendo como se supone debió ser, pero no se doblegaría ni rompería frente a sus ojos.

-Wow, Harry, eso debió de haber sido doloroso admitir…- el de lentes asintió- ¿y cuál es la otra cosa que ibas a hacer, terroncito?- los ojos verdes brillaron como las llamaradas del polvo flu, como las hojas de los prados recibiendo los dorados rayos del sol matinal que Draco se quedó estático; acción que el azabache no desaprovechó.

-Esto…- el sonido de su voz desapareció al alargar sus brazos y tomar su cuello con fuerza halándolo hacia su cuerpo. Sus labios se unieron nuevamente en una férrea y ansiosa demanda de su dolido corazón que aunque tomaron por sorpresa al rubio que abrió al instante más los ojos; esa suavidad y dedicación, ese deleite abrazador que bien sabia siempre le entregaba.

Sus manos se ciñeron a su cintura profundizando su unión; esa calidez tan conocida, la textura de sus labios enrojecidos de tanto ser mordidos, tan antojables que solo apuró a devorar en una danza de lenguas cuya batalla no establecía un ganador, si no quién podía brindar mayor placer incitando al otro a seguirle a la dulce agonía de sus paciones escondidas pero tan conocidas.

Ambas manos las colocó en su pecho para separarse tratando de recuperar la falta de oxigeno y lo miró con una mirada dolida, esa mirada que tan bien conocía que reaparecía en sus sueños cuando le rompió su corazón.

-Adiós Draco… espero que seas dichoso, maldito infeliz…- declaró apartando las rebeldes hebras platinadas de la frente. El rubio estaba atónito y le examinó, nada más que genuino deseo de bienestar tras la cristalina mirada que rompería en llanto de un momento a otro y sonrió irónico. El azabache tragó con fuerza.

-¿Realmente crees que me vas a dejar así, Potter?- preguntó sujetando su muñeca mirándolo con superioridad como hacía años no había visto; el héroe del mundo mágico asintió- ¿realmente no quieres saber lo que pienso respecto a ello?- preguntó ladeando la cabeza.

-No creo que me guste lo que piensas…-

-No pareces muy seguro... ¿porque no lo averiguas?- dijo izándolo de la mano aun sujeta para apretarlo contra su cuerpo calenturiento y besarlo con su desbordante pasión.

Entre suspiros y jadeos, el aire era apremiante, pero separarse tan solo un poco seria la muerte, por ello no hicieron más que entregar y jugarse el todo por el todo, con manos temblorosas se aferraron el uno contra el otro; las manos de Harry viajaron a los platinados cabellos y los revolvió, jaló de ellos con desesperación, Draco deslizó sus manos por toda la longitud de su espalda, sintiendo en sus yemas la tan conocida estructura de sus huesos y el movimiento armonioso de sus músculos al refregarse con su ardiente cuerpo.

Con un murmuro de "casa" aparecieron en un santiamén en su recamara de Grimmauld Place. Draco esbozó media sonrisa y cayó inconsciente contra él.

-¿Draco?- preguntó con preocupación zarandeándolo un poco, pero para su sorpresa se quedó profundamente dormido.

Con un sonoro suspiro se dejó caer como peso muerto sobre la cama con el cuerpo del rubio sobre el suyo y sonrió -¿Qué hare contigo, Draco?- dijo en voz baja acariciando su mejillas –y yo que quería despedirme de ti…-

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Abriendo con pesadez sus ojos, sintió bastante calor, a tientas buscó sus gafas sintiendo un extraño peso, que como si hubiera recibido una descarga eléctrica se separó del cuerpo que estaba tan bien acurrucado sobre su pecho.

"Mierda" pensó golpeando su frente, al final de cuentas se acostó con Draco Malfoy y aunque no había habido sexo de por medio, no podía evitar sentirse arrepentido "aunque no es mi culpa que haya pasado… y a todo ello ¿Qué fue lo que paso?" estaba seguro que había algo raro con el rubio y lo averiguaría "maldición, ¿porque tienes que ser tan hermoso?" pensó con tristeza al contemplar como nula la posibilidad de solo verlo como un amigo.

-¿Cuánto tiempo vas a seguir observándome? ¿No prefieres que te regale una foto?- preguntó el muy bellaco con su voz grave por las largas horas de descanso que tuvo.

-No gracias, ni que estuvieras tan bueno para querer una foto tuya, no te hagas falsas ilusiones…- dijo burlón el azabache ganándose un bufido de exasperación por parte del otro y prosiguió a tomar su rostro entre sus manos para observar con detenimiento sus facciones demacradas.

-¿Ahora explícame porque lo hiciste? ¿Qué te pasó?- el ojigris puso sus bellos ojos en blanco ante la absurda pregunta.

-Nada… simplemente te vi y me dio mucho sueño, nada del otro mundo- el de lentes alzó la ceja ¿a que iba todo eso? "nada del otro mundo… aja…" pensó fastidiado.

-Ahora resulta que tengo cara de almohada o algo así que te provoco sueño…- dijo con hastió.

-Más bien de una muy suave cama con termostato incluido… ahora se bueno y déjame dormir-

-Claro… es lo que le pides a todos tus amantes para después plantarlos y aplastar su débil corazón con deleite…- dijo levantándose sin importarle que el rubio azotara contra la cama. Hizo un gesto de fastidio.

-Oye, primor, tu y yo habíamos quedado en algo que incumpliste- dijo siguiéndolo- así que yo soy el que debería estar ofendido y molesto, no tu…-

-Lo sé… fue mi error… ¿ya? ¿Contento?- preguntó punzante queriendo alejarse lo más posible de él.

-Nup- contestó –aunque en parte entiendo cómo era imposible que no te enamoraras de mí… a decir verdad, ya te estabas tardando…-

-Já señor narcisista… no todo gira a tu alrededor y como decía, ni que estuvieras tan bueno…-

-Claro, lo dice el tío que esta babeando por mis huesitos…- dijo entre risas acorralándolo.

-Ya… pero prometo que muy pronto aquello solo quedara en el olvido y siempre te recordare como el maravilloso patán libertino con su angelical mirada de los mil infiernos y cuerpo de Adonis…- el rubio rió de lo lindo.

-Ya vez como si estás colado…- contestó con ansias- aparte te faltó decir "sarcástico escritor millonario con el cual tuviste orgasmos demenciales hasta desfallecer"- dijo entre risas. El otro entornó sus ojos con fastidio.

-Como te odio Draco Malfoy…-

-Claro que no, estás loco por mi… incluso pareciera que ansiaras que retomaras nuestra rutina de polvos ocasionales…- lo miró con esos enervantes ojos grises capturando su mandíbula con sus dedos impidiéndole su escape.

-¿Quieres sexo Malfoy? Bien…- dijo retándolo a la par que se quitaba la tan arrugada playera. Su semblante no denotaba su usual romanticismo y dulce locura que tanto lo encendía; sus ojos estaban vacios, impávidos a cualquier sentimiento que sabía que no iba a recibir de regreso.

El rubio se acercó sin importarle la frialdad de sus palabras, la extraña desazón en su interior que reclamaba que eso no era con exactitud lo que quería.

-Pero te lo advierto… será la última vez que me veas… ya no habrá vuelta a atrás… no puedo estar con un egoísta hijo de puta que no puede amarme…- Draco frenó en seco. Podía haberse imaginado muchas cosas en su tan brillante mente, pero menos esa. Se quedó mudo, estático, siendo solamente espectador de cómo el héroe de la comunidad mágica se desprendía de sus vaqueros desgastados y sus bóxers blancos.

-…Eso… no te había importado antes…- trató de articular usando toda su capacidad de sintaxis y oraciones de una mente privilegiada, pero, nada, era inútil.

-Ya lo dijiste… antes… ahora es ahora Malfoy… tómalo o déjalo…- siseó provocativo, pero dicho sentimiento no llegó hasta sus ojos verdes.

El rubio rebuscó con los ojos el suelo como si se le hubiera perdido algo, "¿Por qué no quiero esto? Solo es sexo, maldita sea" se dijo con un torbellino de sentimientos entrecruzados que no llegó a expresar en su turbado semblante.

Con ambas manos se aproximó a restregar su desnudo cuerpo contra la dura y fría ropa de su visitante. Con sus diestras manos deslizó el abrigo y se sujetó del expuesto cuello y masajeó su nuca enredando sus dedos entre los cabellos platinados y se acercó a su oído.

-Átame, Malfoy…- los ojos grises se perdieron en los esmeraldas, aquello a lo que jugaba era algo tan tentador pero tan amargo y dañino que caía como roca en su estomago -es lo que siempre quisiste ¿no?- dijo poniendo sus piernas alrededor de su cintura -¿Qué esperas? Terminemos esto de una vez…-

-No quiero esto…- el hilo de su voz sonó tan distante, que le fue casi imposible entender que dijo y como si de un pulso cortante se tratase se deshizo de ese fuerte agarre retrocediendo con temor llevándose las manos a la cabeza –te maldigo, Potter ¡¿Qué me hiciste?!- exclamó iracundo.

¿Por qué no podía aceptar de una maldita vez ese ofrecimiento en bandeja de plata? Era estúpido, podría tener a alguien maravilloso y casi tan despampanante como él a su lado con solo chasquear sus dedos y ahí estaba el desmoronándose, viendo todo su castillo de cristal que tanto tiempo le costó construir, tambaleándose frente a sus ojos.

-¿Qué te he hecho? ¿Yo? Tu dime… tu eres el jodido príncipe de las ponzoñosas serpientes…- dijo al instante que se subía arriba de la cama y se abría de piernas. Draco lo miró con ojos desorbitados y caminó con lentitud hacia él.

-No lo sé… eres un insufrible huraño melindroso que eres demasiadas cosas que no entiendo… como me fastidias la vida…-

-Si tienes algo que decir… dilo de una buena vez que más adelante no te escucharé…- expresó al instante que conjuraba un "incarcerus" alrededor de sus tobillos para que quedaran sujetos al dosel de su cama.

-Maldición, Harry…- con mirada suplicante se sujetó a sus rodillas trigueñas tan suaves y tersas que sintió su cuerpo temblar. Harry ladeó la cabeza hacia su derecha, contemplándolo impávido, en definitiva, estaba actuando muy raro.

-¿Qué es lo que sientes por mi Draco?- preguntó pasando con delicadeza el dorso de su mano sobre su miembro semi erecto. El rubio apretó los ojos ante el jadeo de su acompañante.

-Nada… yo… ¡joder no lo sé!- dijo ante su impotencia.

Eso no estaba bien, tenía que tener el control; el juego no podía manejarse así como así; sin el debido cuidado jugándose al todo a nada, tenía que usar la cabeza, mantenerla fría, pero todo eso era un nivel diferente, donde su estrategia no servía o mejor dicho no quería usarla; se sentía vulnerable y expuesto.

…-Pero solo te puedo decir que… en tu ausencia fue un tormento… maldición que no puedo dormir sin ti a mi lado, con tu estúpida sonrisa y el tan terrible nido de pájaros que llamas cabello…- soltó así como así, hipnotizado por la piel expuesta, y los tobillos aprisionados, como se ceñía la soga a su alrededor imposibilitándole el libre movimiento, dejando una marca enrojecida que tragó duro cuando vio la mano de Harry tomar su falo animadamente y comenzó a masajearlo suavemente -tenía que emborracharme o de lo contrario pasaba horas y horas en vela… y sin importar con quien me acostara no podía sacarte de mi mente, comparándolos… joder, como te aborrezco… pero te has clavado tan profundo como ninguno otro que me enloquece…-

Harry echó la cabeza hacia atrás al sentir la excitación de sus caricias y las palabras del ojigris que trataba de entender, pero por extraño que pareciera le gustaba su dirección y quería escuchar más…

-No puedes vivir sin mi… rubito…- dijo con sorna aumentando un poco mas sus movimientos de sus manos a lo largo de su miembro mirando al cielo sintiendo la dulce vibración de su sensible piel.

Draco quiso tocarlo, sentir su enervante obsesión renacer como el ave fénix, cautivándolo, embriagarlo en la fiereza de su necesidad y oculta devoción y anhelo porque volvieran las cosas como eran antes.

-¿Por qué tenias que ser tu…?- la pregunta no iba dirigida para ser contestada, simplemente la dejó salir de su interior ante ese cuestionamiento sin sentido en su interior.

-Mghh… me amas tanto… que te cuesta… admitirlo… ahhh…- dijo con su sensual voz entre cortada por el inmenso placer que le provocaba la morbosa situación de masturbarse y ser observado por aquel que tanto odia y ama a la vez, en el sentimiento que se empeñaría en eliminar.

-No lo sé…- se declaró vencido, pero aun así no lo admitiría –pero me gustaría descubrirlo…- dijo sacándose los zapatos a la par que se desprendía de su pegada camisa; sin apartar su vista inyectada de deseo recorrió ávido de los enrojecidos tobillos a las rodillas y descendió hacia sus deliciosos muslos.

-No… me toques… espera…- pidió poniéndole una mano en el pecho deslizando su índice con sensualidad sin dejar de atenderse, con sus movimientos frenéticos y continuos.

-Quieres volverme loco…- dijo con desesperación sintiendo su inminente erección muy ajustada en sus pantalones aun puestos.

-Te lo mereces por maldito…- dijo con una sonrisa ladina relamiéndose los labios y mojando sus dedos con descaro frente a su rostro con su habida lengua –ahora háblame, Draco… mmm… habla en tu erótico francés rebuscado…- Draco sonrió de lado y entrecerró los ojos tratando de pensar en algo adecuado.

-Eres un pajero San Potter…- dijo acariciando un mechón de cabello azabache, maravillado por su entrega a su acto, observando con deleite como entraban y salían con facilidad sus dedos, siendo ayudado por la humedad de su exquisita mezcla que se moría por probar -Et le soir vient… et les lys meurent… regarde ma douleur beau ciel qui me… l'envoies une nuit de mélancolie…- expresó con un beso sobre su frente que a Harry le supo un gesto tan dulce que no pudo evitar que una lagrima escapara de sus ojos combinado con el clamor de su culminación con delicioso espasmos de placer recorriendo su cuerpo.

El rubio se apresuró a hacerlo suyo, marcarlo profundamente que le impidiera siquiera pensar en la idea de olvidarlo; puede que le aterrara la idea de "sentir" algo por el ex –Gryffindor, pero le quedaba claro como que el cielo es azul, que no lo dejaría escapar; si había dicho que lo tenía a su merced con su toxina bendita, lo sumiría en su mortal veneno encegueciendo su mente para que solo respondiera para él.

Para hacerle sufrir hizo el ademan de besarlo pero deteniéndose a escaso y sujetando sus dos brazos los alargó sobre la cama y los ató con maestría para que los papeles se invirtieran y ahora fuera él quien no pudiera tocarlo. Mordiéndose el labio inferior se una envestida lo penetró con fuerza.

-¡Ahh joder!- exclamó Harry al sentir la sublime invasión bien recibida, sintiendo nuevamente la corriente eléctrica de su pasión vigorizarse con ese contacto de sus pieles; su segunda naturaleza, su perdición con cuerpo de hombre y que mal nacido pero agonizantemente dichoso hombre que anhelaba y ansiaba con su arrolladora tempestad.

El rubio lo probó con su lengua, adoraba su sabor, esa mezcla de su esencia natural, su intoxicarte piel y salinidad de su perlado sudor, con cada estocada llegaba más profundo deleitándose con sus entregados gestos de gozo, de ardiente súplica y la fogosidad de sus caderas acompasando su escandaloso ritmo.

-mmm… eres increíble…- gruñó en pasión infinita, liberando una de sus piernas colocándola sobre su hombro, se dedicó a arañarla dulcemente con sus uñas, sintiendo su turgencia y dedicándole tiernos besos y fuertes succiones hasta dejarlos enrojecidos.

Harry sabía que no iba a durar mucho, se sentía desfallecer y como si su cuerpo fuera un parque de diversiones, el rubio encontró con que mas divertirse pasando a torturar deliberadamente sus pezones jalándolos, haciendo círculos a su alrededor, retorciéndolos, como si ansiara jugar con ellos antes de devorarlos.

-Eres… un salvaje…- dijo en un hilo de voz, en la cima del clamor y éxtasis.

-Pero así me amas…- profesó sintiendo el también la exquisitez de su unión, de la marcha sin retorno a abismos inexplorados tan oscuros y nuevos pero tan prometedores que una pasión efímera, inexplicables goces celestiales y turbaciones magistrales de locura y amor.

-Claro que si… desgraciadamente…- esbozó una sonrisa radiante que se le antojó al rubio y comenzó a besarlo vehementemente sintiendo el desborde de sus paciones en la culminación de su orgasmo dejándolos con jadeantes y exhaustos pero con una sonrisa inamovible en su rostro, tal vez no estaba tan mal su decisión.

*~"*"~*4 meses después*~"*"~*

Harry se encontraba en plena afrenta con su imposible corbata que no se dejaba domar, suspiró apesadumbrado, debía de tener algún hechizo en ella para sacarle más de un dolor de cabeza. Con sus ojos buscó la ayuda de Draco quien con una picara sonrisa ante su incompetencia se acercó y en un dos por tres lo dejó listo.

Como era posible su actual estado con el príncipe de las serpientes, seguía siendo un enigma, aunque se había dicho infinidad de veces que no regresar con él por nada del mundo, ahí se encontraban, más felices que ostras; ver para creer. Saberse más que apreciado por ese rubio pedante le animaba a desenmascararlo, a empujarlo al límite de su cordura para que admitiera que sus sentimientos no distaban de los suyos, aunque tal vez era una tarea titánica, no era tan imposible.

Sonrió al ver a Hermione salir del vestidor; lucia radiante en ese vestido rosa pálido que se iba degradando en colores fuertes hasta un rosado oscuro, elección del ojigris que se aproximó a adularla "¿quién lo diría?" se dijo con ironía.

Puede que al principio de la reanudación de su relación sus amigos se habían mostrado recelosos con él pero principalmente con el ex –Slytherin, este ultimo supo utilizar sus encantos para doblegados y que cayeran rendidos a sus pies, aunque el juraba que la manipulación no tenía nada que ver, Harry solo se limitaba a darle asentimientos.

-Cette belle, Hermi- declaró el rubio dándole vueltas sacándole más de una sonrisa a la castaña – si Ronald, alias "comadreja"- dijo haciendo las comillas con sus dedos haciendo que el pelirrojo frunciera el ceño y le sacará la lengua – no te invita a bailar con la promesa de un final feliz, tendré que hacerlo yo- dijo entre sardónicas risas haciendo que más de uno se sonrojara. En definitiva Hermione y Draco formaban una dupla extraña, pero a Harry le tranquilizaba.

-Gracias Draco- dijo aun sonriendo ruborizada por sus palabras- pero te puedo asegurar que por ninguna amenaza Ron se va a animar-

-Hermione!- chilló Ron –iba a hacerlo… pero a su tiempo…gracias por arruinar mi rebuscada forma de invitarla Draco alias "hurón"- dijo frunciendo el entrecejo con divertimiento –y… te vez… linda…- dijo ganándose un dulce beso de parte de su novia.

-Bueno, está bien…- dijo poniendo su cabeza en su hombro –oye Harry ¿si van a ir más al rato a la casa verdad?- dijo con su usual tono demandante pero aun así con animosa efusividad. Antes de que pudiera contestar, Draco rodeó por la cintura al azabache quien se estremeció.

-Lo siento, Herms, pero aquí el señor y yo tenemos un asunto pendiente- dijo con un elegante arrastre de palabras que el Weasley no pudo evitar asustarse al recordar las varias veces que los había encontrado, para desgracia suya, con las manos en la masa –estate tranquilo Ronald, no vamos a tener sexo salvaje… aunque tal vez después…- dijo pensativo, a la par que obtuvo un codazo de parte de Harry.

-No le hagan caso… es solo que tiene ganas de arruinar una fiesta y necesita cómplice…- dijo rodando los ojos. Los otros los regresaron a ver con los ojos como plato y Harry intentó calmarlos.

-¿Que parte de "si vas a robar un banco, no lo divulgues a los cuatro vientos" no capizcas, primor?- dijo juguetón sujetando sus caderas con sus dos manos, Harry apresó su cuello con su peculiar brillo travieso en sus ojos.

-La parte en la que los cuatro vientos van a revelar el secreto…- Draco sonrió y lo besó.

-Déjame explicártelo con sumo detalle…-

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-¡Esto es ridículo!- dijo sacudiendo su cabello que estaba pegado sobre su cabeza, prefería mil veces traerlo revuelto a que pareciera relamido por una vaca- no quiero ir a la casa de tus padres… ¡es un tontería! Será mejor que no vayamos…- declaró dándose por vencido recostándose cuan largo es sobre el sofá.

-Harry, Harry, Harry…- dijo chasqueando la lengua pasándole el cepillo por la alborotada melena –deja de preocuparte, que te aseguro que será divertido- su jovialidad no le ayudaba.

-Claro, divertido- dijo con sarcasmo –seguro y tu padre muy alegremente me lanza un crucio cuando sepa que yo preparé la comida…- dijo desganado mientras el otro se le ampliaba la sonrisa como el gato Cheshire.

-Eso, cariño, será algo digno de ver- dijo dándole un beso en la nariz –aparte, no te preocupes, que tu amado Draco va a salvar tu trasero respingón- dijo acariciando las voluptuosas posaderas que tanto le encandilaba y dándose media vuelta, se puso su pulcro abrigo de lana.

-No tienes remedio… pero creo que yo mismo puedo salvar mi propio trasero - bufó vencido y lo imitó. ¿Que podría salir mal?

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"Corrección, todo podía salir mal" se dijo por lo bajo; las cosas iban de mal en peor.

Desde su llegada triunfal en la que al dueño del suntuoso Malfoy Manor casi le da un ataque cardiaco al ver a su querido hijo desheredado de la mano del tan odiado chiquillo que vivió. La madre de Draco perdió un poco la compostura ahogando un gritito con su mano y con toda la decencia que pudo juntar, saludó a la pareja.

El rubio estaba más que deleitado por las reacciones de sus padres y de los demás invitados y más cuando vio a su padre recomponerse y dedicarle mortíferas miradas a su acompañante que muy entusiasta se las devolvía "para doblegarse de risa" pensó muy divertido.

-Draco querido es un gusto que hayas podido venir, tu padre no había podido dejar de hablar que quería celebrar por tu inminente éxito con las ventas de tu libro- dijo estrechando entre sus brazos a su hijo –señor Potter, es un gusto tenerlo aquí… sabia de las tendencias de mi hijo pero jamás creí que estuviera con tal… ilustre personaje… espero que pueda cuidar de mi hijo- dijo con dulce voz apretando su mano.

-La verdad su hijo es más que capaz de cuidarse por sí solo, que creo que el que necesitara que lo cuiden seré yo- dijo con una media sonrisa que trató de verse lo más formal posible.

-Oh, al contrario señor Potter, puesto que usted es una persona sumamente poderosa que realmente espero que pueda ser la voz sensata de mi hijo, tengo total confianza en usted- Draco puso los ojos en blanco y Harry se sonrojó –por cierto Draco- se dirigió nuevamente a su hijo – la cena que encargaste se ve fabulosa, me tomé la libertad de probar la él confite de papas y es una delicia- dijo con una elegante sonrisa.

-Por supuesto madre, si yo mismo la escogí- le guiñó un ojo- y puedes agradecer al chef aquí presente- dijo señalando con la cabeza a Harry que se sentía sumamente avergonzado. Narcisa Malfoy abrió más los ojos ante tal bomba que soltó.

-¿Enserio señor Potter? Qué maravilla ¿acaso tiene un restaurante?- dijo con divertida curiosidad.

-La verdad estoy en proceso de abrir uno, mis amigos me han ayudado muchísimo con ese proyecto y Draco insistió que no hay mejor catador que usted y claro el mismo- señaló dándole una mirada aguda, que el otro hizo de cuenta como si Merlín le hablara.

-Pues la verdad lo que probé fue sumamente exquisito, muchas felicidades señor Potter- dijo estrechando su hombro -¿podría decirme en qué consisten los demás platillos? Claro si no es mucha molestia- "en definitiva ya vi porque la elegancia le sale natural al Draco" dijo con una genuina sonrisa.

-El menú consiste simplemente en: medallones de cerdo en salsa de melocotón y almendras fileteadas, solomillo de cordero a la miel de palma y sésamo, lo que probó fue el lomo de bacalao confitado con papas negras, vinagreta de burgados y aroma de cilantro, que por cierto Draco sugirió lo del "aroma de cilantro" que realmente no tiene casi nada, pero insistió- dijo rodando los ojos sacándole una sonrisa a la mujer aristocrática –y como postre tiramisú y carlota de maracuyá y chocolate-

-Una muy buena elección señor Potter, muero por probar su deliciosa comida- dijo gustosa dándole un asentimiento con la cabeza y disculpándose pasó a saludar a los demás invitados. Para alivio de Harry que suspiró ante la tensión que le producían los padres de su amante.

-Lo has hecho bien terroncito… sigue así y tal vez no utilice las esposas que acabo de comprar- su sonrisa ladina le provocó un espasmo en su cuerpo y frunció la boca con fingida indignación.

Fueron llamados a la cena y con un fugaz beso en sus labios salió primero Harry a tomar asiento, necesitaba ese delicioso sabor para calmar sus ansias de ser el centro de atención.

Aunque estaba lo más alejado posible de los jefes de la mansión Malfoy, Harry de vez en vez cruzaba miradas venenosas con el padre de su amado, quien le seguía pareciendo sumamente divertido, pero aun así, tenía muchas ganas de ayudarle a liberar tensión de alguna forma.

-¿¡Qué crees que estás haciendo?!- siseó Harry crispado al sentir una mano sigilo recorres su pierna de modo travieso.

-¡Shh!- pidió en voz baja el rubio con sus ojos grises llenos de deseos cristalinos expuestos para él. El azabache tragó duro y regresó a ver a Lucius Malfoy quien estaba de pie dando un muy "interesante" discurso con respecto al súbito éxito de su hijo y demás cosas que comenzaron a desvanecerse en los oídos de Harry.

-Ma bouche aura des ardeurs de géhenne…- "maldición" pensó cerrando los ojos, sintiendo su miembro despertando, que aunque rogaba a todos los cielos que se detuviera, una vez que escuchó esas sensuales palabras del rubio que no tenía ni idea de lo que significaba, le excitó de forma estrepitosa.

Ahogó un gemido con la mano al sentir su erecto miembro levantado, expuesto bajo la fuerte mesa de madera y agradeció profundamente que estuviera oculto tras el amplio mantel de lino. Con todas sus fuerzas intentó zafarse de la diestra mano que jugueteaba de arriba abajo con lenta forma.

-No…- pidió en trémula voz recargando su cabeza en el brazo, tratando a toda costa ocultar su semblante de placer inminente. Suspiró pesadamente regresándolo a ver de soslayo, se veía divertido por su perversión y comenzó a ir más rápido.

-Ma bouche te sera un enfer de douceur…- ese sensual arrastre cerca de su oído le provocó el efecto deseado y se aferró como pudo del mantel y cubrió su boca con su mano. Esas delgadas y gráciles manos tenían la certeza de lo que hacían, danzando en ese sabroso vaivén que le estaba enloqueciendo. Quería gritar, besarlo ardientemente y sentir su desnuda piel sobre la suya.

-Joder…-suspiró apretando los ojos. Trató de concentrarse en otra cosa. El señor Malfoy hablaba algo de los maravillosos dotes que pueden ser heredaros a la descendencia y lo virtuoso que es la magnificencia de tales linajes ancestrales que se combinaron para dar cabida a un ser tan magnificente como su hijo "cuyas manos no solo sirven para escribir, de eso no hay duda" pensó apretando sus labios tan fuerte hasta hacerlos sangrar, sintiéndose desfallecer.

-Les anges de ma bouche trôneront dans ton cœur…- "por el jodido Salazar" pensó retorciéndose en su asiento sintiendo que varios ojos se posaron en él.

-¿Sucede algo señor Potter?- preguntó el rubio mayor alzando la ceja con furia refulgiendo en sus ojos. Harry a duras penas y pudo negar con la cabeza y como acto reflejo en busca de soporte se recargó en el hombro de Draco y ocultó su rostro en él.

El ojigris no detuvo ni un segundo su tarea hasta que llegó a su inminente cumbre bañando la mano de su amado, quien con una sonrisa de entera satisfacción realizó un hechizo de limpieza sin pronunciar palabra y acarició los cabellos negros de Harry.

-Lo siento padre, pero mi queridísimo novio no se siente del todo bien… creo que lo acompañare a tomar aire fresco- dijo con una reverencia elegante ante todo los presentes que se quedaron estupefactos al ver al héroe de la comunidad mágica con los ojos entrecerrados y las mejillas enrojecidas jadeando como si hubiera hecho un esfuerzo descomunal, muchos realmente se lamentaron pensando lo peor, tal vez una fiebre de dragón o algo así. Por su parte Narcisa y su hijo cruzaron miradas cómplices y ayudando al ojiesmeralda a andar salieron a los inmensos jardines.

-Maldito seas Draco ¿Por qué hiciste eso?- preguntó molesto Harry apartándose de él comenzando a caminar de un lado a otro, se sentía avergonzado por esa muestra tan poco ortodoxa de su relación.

-Pero a que te gusto ¿o no Harry?- el susodicho arrugó la frente. No podía negar que fue mucho más excitante el ser visto, pero había estado mal.

-No- declaró secamente.

-Vamos, cariño admítelo…- canturreó a su lado- nunca te habías venido tan rápido…-

-Como te odio...- dijo evitando que el otro le besara.

-Nup… me amas con cada fibra de tu cuerpo, tu piel clama por la mía, tu corazón late solo por complacer el mío, tu boca solamente ansia lo que pueda darle…- dijo apresando sus labios esbozando su maligna sonrisa.

-Tienes razón…- dijo contestándole el primoroso beso –amo cada parte de ti, incluyendo tu venenoso ser que me estruja el alma doblegando mis sentidos y tu estúpida y retorcida mentecilla-

Draco apartó un poco la cabeza de Harry jalando sus cabellos rebeldes hacia atrás, quedándosele viendo detenidamente y en su rostro se dibujó algo que llevaba tiempo imaginando.

-L'amour est le symbole de l'éternité élimine tout sens du temps détruit toute mémoire du principe et annule toute la crainte d'une fin- declaró finalmente acariciando la mejilla trigeña, tan suave y la apretó a la par que el otro chilló.

-Ni creas que porque me estás hablando en francés nos revolcaremos en el césped de la ventana principal de tus padres- dijo seriamente a lo que el otro le contestó con una risotada –ya, hablando en serio ¿Que jodidas significa lo que dijiste? Nunca me dices que significa tus estúpidas frases en francés…- dijo jugueteando con la solapa de su abrigo.

-Que… el amor es el símbolo de la eternidad elimina todo sentido del tiempo destruye todo recuerdo del principio y anula todo el temor de un final… ¿cursi, no?-

-Muy apropiado para un escritor…- dijo entre risas recargándose en el árbol más cercano –aunque he de admitir que jamás pensé en ti como un hombre romántico… más bien del tipo sádico sin escrúpulos…-

-Me conoces muy bien…- dijo retozando con la imagen de Harry aproximándose seductoramente hacia él a la par que rodeaba su cuello el muy pícaro y su aire jovial completamente anegado de devoción y amor por él.

-Por su puesto… cada sucio pensamiento que tienes lo entiendo a la perfeccion antes de que lo proncies con esa arrogante boca…- dijo enredando sus dedos en el platinado cabello que tanto le fascinaba.

Draco suspiró derrotado, no podía con él, siempre se las ingeniaba para salirse con la suya, que, aunque siempre en sus tretas perdía de la manera más torpe posible, pero en el vistazo general de su extraña y hasta bizarra confabulada relación, él era el que al final perdió, sin siquiera notarlo, en aquello que durante tanto tiempo rehuyó pero que al tenerlo ahí frente a él, le daba a entender que tal vez una travesía con tintes fantásticos y horizontes nuevos sería lo que tal vez necesitaba.

-Mon amour… ma bouche te dira mon amour… elle te le murmure de loin- dijo acariciando su mejilla con ternura ganándose la desconfianza del otro por temor que le fuera a jalar su pómulo, pero solamente se limitó a morderle deleitándose con gemido tan reconfortante -Et mille hiérarchies angéliques s'y agitent qui te préparent une douceur paradisiaque… et ma bouche est l'Ordre aussi qui te fait mon esclave…- terminó para comenzarlo a besar, dulces y salvajes besos que el salvador del mundo mágico no tardó en corresponder ansioso, destilando fanatismo y dolor impregnado de su pasión insana, sin sentido, pero que no detendría ni por todo el oro de Gringots.

-Y eso… ¿Qué fue?- preguntó jadeante sintiendo los deliciosos labios de Draco posarse jubilosos en los suyos, repartiendo mas besos y ligeras mordidas que le aturdía.

-Lo que me haces sentir…- dijo con una media sonrisa perversa, que, aunque no entendió ni la más mínima palabra, parecía que lo había captado.


Notas finales:

Nos leemos en la siguiente historia! Besos!

Dolce Cambio y fuera~*