No interrumpo, pasen directamente a leer, y molesto al final xD
Az ^^
La majestuosa Luna cambio su aspecto un par de veces al mismo tiempo que mi vida se vio divida en dos. Una parte de mi era un simple lobo de manada que se encargaba de cazar parte del alimento o de controlar a las lobatas y enseñarles lo necesario. De día y de noche era aquel animal salvaje, libre en el bosque, corriendo por los caminos nevados sin rumbo alguno. Pero por las tardes, el lobo quedaba oculto, dormido en lo profundo de mí ser. Y todo mi mundo quedaba limitado a una persona, si, a una persona; Shizuru.
Como nueva rutina, cuando el sol iluminaba desde su punto más alto, yo me apartaba de la manada. Sin cuestionamientos, sin intentos de seguirme, mi familia me veía partir sin ya interesarse en saber a dónde iba o que es lo que hacía. Habían aceptado por cansancio que no revelaría mi destino ni mis acciones sin importar cuánto insistiesen.
Siempre esperaba este momento con ansias, durante la mañana deseando ir, cuando volvía solo pensaba en ello, y más tarde rogando que la noche termine rápido para dar pasó al nuevo día y a otra tarde para pasar con ella.
El camino se me hacía cada vez más corto de todas las veces que lo había recorrido. Incluso creo que podría hacerlo con los ojos cerrados y mi nariz tapada. Pero esos detalles no interesan, solo ver a Shizuru es lo que importa. Tal como siempre, la casa está vacía cuando llego a los límites del bosque. Gracias a la ayuda de Mai, aprendí muchas cosas sobre los humanos. Claro que ella no me respondió cada duda que surgía en mí así porque si, a cambio tuve que a regañadientes contarle lo que hacía al menos cada dos días, soportando sus burlas y tragándome mi orgullo, de esa forma ella me respondía cada duda que me surgía de los humanos. Aparte de eso, las cosas que Shizuru decía también me ayudan a aprender sobre ella, quiero decir sobre los humanos.
En estos momentos, ella está en su trabajo, es algo como la caza o cuidar de los cachorros para nosotros los lobos. De hecho, ya debió salir y estar de camino para la casa. Yo, por mi parte, espero junto a la cerca hasta que llegue. Aunque algunas veces se me ocurren algunas jugarretas para hacerle como pequeña venganza de las veces que se burla de mi. Dado que no puedo tumbarla o darles mordiscones como haría con Mikoto, este tipo de cosas es mi forma de darle una lección. Ahora les contare a lo que me refiero.
La casa de Shizuru se encuentra por encima del nivel del suelo, para llegar a ella es necesario subir unos cuantos escalones. Desde estos a la puerta ahí un corto trayecto cubierto por techo, lo que al estar todo alrededor de la casa forman una especie de galería. Y una baranda de madera, cual cerco, cubre el límite de los pasillos hacia el exterior para evitar caer al suelo. Ni que lo hubiese planeado con exactitud, pero puedo ver a Shizuru acercarse por el camino muy próxima a su casa. Perfecto, solo debo apresurarme y ocultarme a un lado de la entrada de la galería, cuando Shizuru suba las escaleras le daré un pequeño susto, je je.
Camine por la galería bordeando la casa, como la baranda está totalmente hecha de madera, no me pueden ver desde afuera por mi tamaño. Así que controlando que mis patas no hagan crujir la madera, como si me fuese muy difícil no hacer ruido al caminar, me acuesto al lado de donde termina la baranda en el frente de la casa. Ahora solo debo esperar a que llegue hasta arriba de las escaleras y un pequeño ladrido bastara.
- ... ... ...
De acuerdo, se está tardando demasiado en llegar. Pero la distancia que le faltaba recorrer cuando la vi no era tal como para que se demore tanto. Es más, debería haber llegado prácticamente al mismo tiempo que yo. Para colmo con el viento soplando detrás de mí apenas si puedo sentir su olor, y de nada me sirve saber que está cerca sino sé el lugar preciso. Me estoy poniendo algo impaciente, por no decir nerviosa. ¿Habrá algún momento en mi vida en que no esté preocupada por la supervivencia de esta muchacha? Mejor no contesto. Tendré que olvidar mi broma por hoy e ir a ver el porqué de su demora. Desde aquí no la veo en ningún lado, tal vez aun esta en el camino...genial, lo que me faltaba, esperar la en la puerta de su casa cual perro faldero (que ni se les cruce por la mente acotar algo sobre eso ultimo ¬¬)
- ¡BUU!
No se hacen una idea del salto que hice hacia atrás retirando mis patas delanteras en tan solo un segundo de la escalera. Como todo mi pelo se erizo, mis orejas y cola se irguieron y mientras un gruñido salía de entre mis amenazadores dientes, busque con la mirada al endemoniado ser que me había dado semejante susto. En cuanto mis ojos se posaron en el causante, mi gruñido se transformo en un bufido. Camine hacia la galería intentando relajar mis músculos y de hallar alguna forma de explicarle a mi acelerado corazón que no había peligro alguno.
- Mmm, parece que cierta lobita se está queriendo sobrepasar con sus bromas.
- Claro, tu puedes molestarme pero yo a ti no...
Me acosté en el suelo de la galería a la vez que Shizuru subía las escaleras sonriendo tras devolverme la broma. No entiendo como lo hace, siempre soy yo la que termina perdiendo.
- Vamos, no te lo tomes tan a pecho.
Se puso en cuclillas para acariciarme la cabeza, pero yo gruñí por lo bajo para hacerle entender que estaba molesta.
- ¿Qué clase de saludo es este? ¿Donde dejaste tus modales lobito?
Eso solo logro que mi bufido fuese más audible. Shizuru finalmente, después de varios días de insinuaciones de mi parte, acepto que podía entender lo que ella decía. Claro que yo no he aceptado el que me diga lobito, pero aun no le podido hacer entender eso. Aunque a veces pienso que ella lo ha entendido perfectamente y solo lo hace para molestarme. Y si, ya sabe que no soy lobo, sino loba, pero a veces me dice lobito. A decir verdad prefiero eso a lobita, supongo que suena mejor.
¿Recuerdan que dije que no puedo tumbarla como con Mikoto? Bueno, eso no es del todo cierto...al menos no en algunos casos. Como cuando está en cuclillas, casi arrodillada, con una mano ocupada con su bolso de trabajo y la otra acariciándome. Humanos, siempre tan lentos...Me puse de pie en un segundo y en lo que Shizuru llego a reaccionar, yo ya le había dado un pequeño cabezazo en su torso suficiente para que pierda el equilibrio.
-¡Loba!
- Ah...venganza, dulce venganza...
Retrocedí un poco para no quedar sobre ella y así, un poco más atrás, disfrutar de mi pequeño triunfo. Sin embargo un sonido me llamo la atención y volvía a poner mi rostro a la altura del suyo. No, no debes reírte. Por más que me encante oír su risa, no cuando se supone que debe estar enojada o ofendida por mi golpe.
Suficiente.
- Deja...de...reír... Deja...de...reír...
Cada palabra la recalcaba con un suave golpe, empujándola cada vez más hacia el suelo, aunque su risa seguía con más entusiasmo tras cada golpe. Hasta que Shizuru quedo acostada en el suelo y yo arriba de ella. Comenzó a frotarme con sus manos mi hocico y mi cabeza, hasta que mi intento de venganza termino en un típico juego de cachorros.
- A la mierda con mi venganza... No se puede con esta mujer...
Rodé a un costado y quede en el suelo bufando. Al menos ella ya no reía, pero no sé si tomarlo como algo bueno o no, porque adoro su sonrisa. Va, ¿que no adoro de ella? Hasta cuando estoy molesta, por haber frustrado todos mis intentos de jugarle una broma, sus caricias me encantan.
Se puso de pie sacudiéndose la ropa a la vez que la acomodaba correctamente. Tomo su bolso y sonriéndome se encamino hacia la puerta de madera para por fin ingresar a su hogar.
- Vamos loba, ya es hora de comer.
Cierto, Shizuru siempre llega a la casa a comer después del trabajo. Según lo que me explico Mai, ella se encarga de hacer justicia, o algo así, porque realmente no entendí bien. En realidad sí, pero era demasiado confuso. ¿No debería encargarse de eso su alfa? Los humanos tienen demasiadas reglas y acepciones a esas reglas, en otras palabras, se complican ellos mismos. Si alguien las ignora solamente tiene que recibir castigo y listo. En nuestra manada y con otras también hay varias reglas. Todos los lobos las entienden y respetan, y si no, aprenden tras uno o dos escarmientos a seguirlas como la luna manda. Bueno, puede que haya una excepción a eso, pero he ahí la clase de vida que tiene Nao. Mas supongo que el mundo de los humanos es más complejo o así lo creen ellos, porque el sistema de una manada de lobo funciona a la perfección desde hace cientos y cientos de lunas, y seguirá así por unas otras tantas mas. Los humanos por otro lado, siempre lo están cambiando, ¿Por qué le doy tantas vueltas al asunto? Allá ellos con su sistema de manada. De todos modos, a lo que quería llegar con esto, su trabajo le ocupa toda la mañana y por las tardes también un poco pero lo hace directamente desde la casa.
Así que mientras ella entraba, yo me puse de pie y corrí a lo largo de la galería para llegar hasta la puerta de atrás. Espere unos minutos escuchando a través de los grandes troncos de madera que conformaban la pared, como Shizuru acomodaba algunas cosas y pasaba desde la sala de estar a la cocina donde finalmente abría la puerta que nos separaba. Entonces, al igual que todos los días, me acostaba bajo el marco de la apertura mirando hacia el interior de la habitación, donde Shizuru se disponía a cocinar su almuerzo. Esa era una de las pocas normas que me había impuesto a cumplir a toda costa si deseaba estar con Shizuru; nunca entraría a su casa, por más que ella me lo insistiese. No pregunten cómo he tenido la suficiente fuerza de voluntad y autocontrol para no romper esta regla.
Los humanos tienen que cocinar prácticamente todos sus alimentos, menos mal que los lobos no. Porque encima de tener que cazar la comida, habría que hacer todas las cosas que Shizuru le hace, creo que hubiese muerto de hambre al convertirme en loba o incluso antes. Además, creo que sería un desastre en lo que cocinar trate. Por otro lado, Shizuru es excelente. No es que he probado otra comida de humano, pero dudo que pueda existir algo más delicioso que su comida. Basta con solo olerla para que se me haga agua la boca, ni cuando se trata de pasto puedo negar su gran sabor. Y ni se imaginan cuando es un buen trozo de carne o un hueso para roer. Sea lo que sea que cocine, siempre me da un poco. Lo que a veces me hace cuestionarme si mi vida no se está haciendo muy similar a la de un perro. Pero no quiero desviarme del tema, podría estar horas hablando de la comida de Shizuru. Lo único que debo es admitir, es que le falta es sabor especial que se siente tras cazar con esfuerzo y astucia un animal. El probar la carne fresca con toda la emoción y aceleración que se produce durante la persecución, la satisfacción del buen trabajo. Sin embargo dejaría a un lado mil veces ese sabor por la carne de Shizuru.
Cuando cocinaba, al leer, limpiar, hiciera lo que Shizuru hiciera siempre me dedicaba momento para mí. Aun estando yo fuera de la casa, y algo lejos de donde esta ella, me dedica sonrisas y me habla de cualquier cosa que surja en el momento. Yo contesto generalmente con algún leve ladrido, movimientos de cabeza y hasta en ocasiones de cola, y también bufidos o suaves gruñidos cuando me hace alguna broma. Efectivamente, hasta cuando no estoy tan cerca de ella se divierte burlándose de mí, aunque no son cosas malas, generalmente cualquier cosa a la que le aplica algún tono especial en la pronunciación basta para sacar esas respuestas en mi. Se parece mucho a Mai en ese sentido, aunque con Shizuru es peor porque también suele decir cosas que resultan vergonzosas para mí.
Solo cuando hacia cosas del trabajo se concentraba mas en lo que estaba haciendo. En esos momentos yo tomaba una pequeña siesta a los pies de la puerta. No dormía de una forma tan relajada y tranquila desde mis épocas de cachorra en el cubil con mis hermanas, bajo el cuidado nuestra madre. Shizuru era la única que tenía tales efectos en mí, de hacerme sentirme feliz, tranquila, sin preocupaciones. Con Mai siempre ha sido así también, su aroma y presencia tienen un efecto similar, pero con Shizuru es mucho más intenso y más...más... no sabría cómo decirlo. Hay veces que con solo pensar en ella me hace sonreír.
Y así pasaban mis tardes con Shizuru, hasta que el gran Sol comenzaba a marcharse llevándose consigo la calidez del lugar. Por lo que yo debía marcharme antes que oscureciera por completo. Uno, porque debía regresar con mi manada, y dos, porque con la puerta abierta el calor de la chimenea se perdía. Y ya he dicho que los humanos son muy sensibles a los cambios de temperatura, en realidad es que no están tan adaptados como nosotros.
Podría seguirles contando por mucho más tiempo sobre mis momentos con Shizuru, mas me quedo corta diciendo que eso podría tomar demasiado tiempo. Pero creo que ya han entendido el cambio en mi vida tras mi accidental encuentro con ella. Y el poder sobrenatural que tenia ella sobre mí, control al cual ya no intentaba en vano oponerme. Además les aburriría contando las mismas cosas, ya que por ese entonces mi vida se mantenía tranquila. Solo recuerdo algo interesante y peculiar que considero que debería contarles antes de aquel fatídico día.
Cada día, cuando corro de regreso hacia mi manada, una figura pasa volando a mi lado con su típica sonrisa en el rostro. Mai siempre se me unía en mi camino a casa para que le diera el informe del día. Dado que una vez que nos adentrábamos mas en el territorio lobuno, mi pequeña hermana saltaba de la nada para pasar tiempo con el espíritu. Digamos que era nuestro único momento a solas, o al menos el único en el que ella tuviera la posibilidad de que yo le prestase atención. También tenía otra rutina en mi marcha a casa, un frio baño en el rio hasta quedar completamente empapada, correr un poco mas hasta secarme, revolcarme en suelo con tierra varias veces, frotarme en algún que otro árbol, y asegurarme de no tener rastros del olor de Shizuru en mi. Tener que hacer eso no me agradaba, me hubiese gustado poder seguir teniendo su olor en mi, de esa forma era como si Shizuru estuviese siempre conmigo... pero es más que obvio que no puedo dejar que mis compañeros de manada descubran a quien visito todas las tardes.
Para cuando terminaba mi pequeño ocultamiento de esencia, y continuaba mi camino junto a Mai, la lobata negra se unía a nosotros. Prácticamente no se interesaba en mí, si bien al principio me lanzaba ciertas miradas de odio por llegar al lugar con Mai, pero luego de unos cuantos pasos solo prestaba atención al espíritu y yo podía perderme en lo profundo de mi mente ignorándolas a ambas.
Extrañamente ese día nos acompaño hasta que llegamos con los demás de la manda e incluso se quedo más tiempo. Mikoto se sorprendió y para el resto de la manada parecía actuar extraño. ¿El motivo? Mai seguía siendo visible para nosotros dos, sin embargo el resto de nuestra familia no deba la menor señal de poder verla u oírla, aun estando ella a tan solo unos pasos. Le tuve que dar un empujón a Mikoto para que se calmara y se percatara que nadie la veía. Ni con su olfato, que es el sentido más desarrollado que tenemos los lobos, podían sentir el dulce y especial aroma de Mai. Aunque debo admitir que mi hermana Chie comenzó a estornudar al mismo tiempo que la espíritu apareció en el claro de la manada, y prácticamente no se detuvo hasta más tarde que mi amiga desapareció, y extrañamente su carácter se volvió casi tan hiperactivo como mi pequeña hermana de ojos dorados. Creo que de alguna forma se vio afectada por mi mejor amiga.
- ¿Podrías dejar de moverte? Algunos si necesitamos dormir – Dije algo irritada al huésped no invitado que se hallaba sobre mi tronco.
No comprendo cómo Mikoto puede dormir teniendo a Mai caminando sobre nosotras, no existe ser con el sueño más pesado que ella. Finalmente escuche como se detenía y se sentaba sobre la madera. Genial, con un árbol tan inmenso tenía que tomar asiento justo sobre donde yo estaba acostada.
- Perdón, perdón... – Se filtro el sonido entre la madera, estoy segura de que tendría una traviesa sonrisa en su rostro, como de costumbre.
Solo suspire los suficientemente fuerte como para que lo oyera, tras estirar un poco mis músculos los relajé, y cerré mis ojos para sumergirme en la profundidad de mi mente, en otras palabras, para dormir.
Debí haber prestado más atención a mi instinto, este había intentado hacerme entender que debía haber algo más tras la postergación de la visita diaria de mi querida, y a veces insoportable, amiga. Pero, como otras tantas veces, ignore a mi lobo interno. Y como castigo por no aprender de mis errores es que termino en situaciones como esta.
- Oye, Natsuki, ¿Ya te has dormido?
- Mmm…sabes muy bien que esa pregunta no tiene sentido – Dije con la voz algo ronca por estar casi dormida – Si no lo estuviese te respondería, y de estarlo me hubiese despertado al hablar… Además, tú puedes hablar en los sueños también…
- Bueno, bueno, lamento intentar seguir las costumbres – Dijo con tono de burla pero ofendido a la vez - ¿Puedo hacerte una pregunta? Y no digas que ya hice una.
- Mmm – Rodé los ojos ante su comentario final, aunque luego me percate que los tenía cerrados – Tal vez… - Oh sí, me voy a arrepentir, estoy segura.
- ¿A dónde pretendes llegar con esto? ¿Por qué estas con Shizuru? - ¿A qué vienen esas preguntas? Han pasado semanas y ahora se le ocurre preguntar algo así. ¿Y qué no era solo una pregunta? Como si fuera poco, vaya buenas preguntas que ha hecho - ¿Por qué ella?
- Yo… A decir verdad, yo… Shizuru - Realmente me había tomado por sorpresa, no podía encontrar las palabras correctas para responder aquella pregunta, eso y el hecho de estar en un estado entre consciente y dormida, principalmente lo segundo. Pero al pronunciar su nombre algo cambio en mi - ¿Sabes lo que es sentir que no importa el ayer o el mañana? Sentir que todo está bien, por el simple hecho de estar a su lado…
- Si, lo sé… No quiero ser yo quien te diga esto, pero sino, nadie más lo hará – Hizo una pequeña pausa, creo para recuperar un poco su voz porque se había ido apagando al hablarme - Debes entender que ella te dará todo el cariño que pueda, pero jamás podrá darte su corazón…
-Lo sé - dije suspirando, queriendo, más que nada deseando volver a conciliar el sueño – estaré enamorada pero no soy tan tonta como los humanos cuando lo están, sé que es algo imposible… – mi voz se hizo más ronca, gracias a la Luna me dormía muy rápido - ella jamás será mía…
- Nada es imposible…
No analicé lo que me dijo, fue casi un susurro mas no por eso se escapo del alcance de mis oídos. Creo que ya estaba cayendo dormida, entrando a ese estado en que la realidad y el sueño se mezclan, así que no tuve en cuenta lo que me decía…ni lo que pregunto después.
- ¿Natsuki? - Por medio de una especie de gruñido di señales de estar despierta, o al menos algo, dado que cada vez estaba más cerca de dormirme por completo - ¿Te quedarías con Shizuru?
- ¿Mmm? – mi intento de preguntar ¿Qué? En mi estado no lograba procesar lo que el espíritu había dicho.
- Si hubiese alguna manera de estar con ella, ¿Dejarías todo por permanecer a su lado?
- mmm…ujum
De acuerdo, admito haber dado a entender un sí con mi gruñido, pero no estoy del todo segura… ¡Oigan! Estaba a punto de dormirme, no estaba en pleno uso de mi conciencia, si quiera recuerdo bien si eso fue lo que Mai me dijo. Aunque por lo que la conozco, hay más posibilidades de que ella haya preguntado eso a que yo lo soñara. Y si, no pensé al responderle, porque de haberlo hecho no hubiese dicho nada. Lo cual no significa que mi respuesta, con el uso al cien por ciento de mi cabeza, no hubiese sido: "Si, podría dar cualquier cosa por estar por el resto de mi vida a su lado" Solo que preferiría guardarme la confesión para mí misma.
Después de esa peculiar noche de preguntas y confesiones que preferiría nunca haberlas hecho, mi vida tomo un giro aun más drástico. Y los días siguiente fueron la profunda huella de los pasos que di hacia mi actual yo. ¿Cuál fue el paso que apresuro todo? Esa terrible noche oscura, donde la Luna se había marchado, y las estrellas apenas si se veían en el amplio cielo nocturno. Recuérdenme algún día decirle a mi familia que no es cierto que las noches sin Luna son buenas. Porque créanme, ese primer día sin Luna fue el peor de todos los que he vivido, casi tan malo como el del gran incendio.
De todos modos la cosa no empezó durante la noche, fue el Sol en lo alto el primer testigo de mi caída ese profundo abismo llamado soledad. Es extraño como los dos momentos en que peor me he sentido siempre han sido en torno a ella. Quien también es la causa de los mas maravillosos momentos de mi vida. Aunque técnicamente solo uno de esos periodos es enteramente culpa de ella, el otro puede que yo tenga algo que ver. Lo sé, lo sé, ¿Los estoy confundiendo demasiado? Dejen que me enfoque a donde quería llegar con mi historia y pase así a relatarles lo sucedido.
Tal y como todos los días llegue hasta la casa de Shizuru a la misma hora de siempre. Aunque no disponga de relojes como los humanos, mi lobo interior sabía muy bien en qué momento del día me encontraba. Llámenlo instinto natural: la posición del Sol, la temperatura del habiente, las corrientes de aire, el olor de la vegetación, el murmullo de los demás animales, y un sinfín de cosas más que podría nómbrales de las cuales muy pocas entenderían, cosas que ni quiera han llegado a sentir, menos aun interpretar. No divise a Shizuru en las cercanías de la casa, por lo que aun no debería estar por llegar. Tranquilamente me senté en la cima de la escalera de la entrada con la vista hacia el camino, esperando poder pronto a Shizuru ver llegar.
Y nada. No sabía exactamente cuánto tiempo iba transcurriendo, pero no recibía señales de ninguno de mis sentidos de que ella estuviese cerca. Cerré mis ojos y suspire, hacia un rato que me había cansado de estar sentado por lo que me había acostado en la madera de la galería, lo que de cierta forma me recordaba mi refugio y dado la situación traía consigo el sueño. Aunque posiblemente sea al revés, la madera de mi árbol me recuerda la casa de Shizuru y eso hace que me sea tan fácil conciliar el sueño. En fin, me dormí, ignoro por cuánto tiempo pero una parte de mi jamás dejo de estar pendiente de las cosas a mi alrededor, sobretodo del camino hacia donde me encontraba.
Mis orejas se irguieron al mismo tiempo que mis ojos se abrieron completamente. Y si, mi cola empezó a agitarse de un lado al otro, mas se detuvo en cuanto descarte esas pisadas como las de Shizuru. Generalmente no muchos humanos toman el camino que va hasta esta casa, ya que es prácticamente una de las ultimas de las afuera del pueblo, por lo que es raro escuchar gente dirigirse hacia aquí. Tan solo he oído una cinco o seis veces pasos de personas en esta dirección desde mi primera visita. Me puse de pie para ocultarme tras la baranda de la galería hasta que pasaran de largo, no quería llamar la atención ni que me viese ningún humano. Aunque me podrían haber confundido tranquilamente con un perro de hogar esperando por la llegada de su dueño, los humanos tienen tan poca visión como para no notar la gran diferencia de tamaño y aspecto físico en general de un perro con un lobo salvaje. Pero no me gusta la idea de que me consideren perro de hogar, y mucho menos que Shizuru sea mi dueña. Llámenme hipócrita, no importa cuánto de cierto puedan ser esos hechos, lo seguiré negando hasta las últimas consecuencias.
Cuando el humano estuvo suficientemente lejos, según mis consideraciones, decidí que era seguro regresar a mi puesto de vigilancia. Allí, sentada, mire fijamente a la puerta de entrada como esperando que por arte de magia Shizuru saliera de la nada y entrar por la abertura de la cerca. Y no, nada paso…solo el tiempo. La luz del Sol disminuía, decayendo también la temperatura del ambiente pero mis nervios y preocupaciones aumentaban a la vez que mi paciencia se acababa. Sin embargo seguía manteniéndome tranquila, desde hace varios días que he aprendido a controlar más mis emociones, extendiendo mis limites de tolerancia en gran medida. Así que ahora, si bien no dejaba que me controlaran los nervios ni que la espera acabase con mi paciencia, no significa que no estuviese preocupada por Shizuru. Oh no, estaba desesperada por saber que la demoraba, porque no llegaba a casa. Más que eso, en mi interior la preocupación se incrementaba constantemente, sentía una presión en mi pecho, y aunque no sabía exactamente desde cuando estaba allí, creo que posiblemente desde antes que llegase a la casa de Shizuru, solo que no era tan fuerte como ahora y por eso no había prestado interés en ella. Si no tuviese control sobre mis emociones ya hubiese salido corriendo hacia el pueblo directo a donde sea que el olor de Shizuru me lleve.
Me revolqué en la nieve, solo para entretenerme un rato y no seguir pensando en todas las cosas malas que podrían estar pasándole a Shizuru. Ella debería estar bien, siento que está bien, quiero creer que está bien. Su demora debe ser a causa de su trabajo, sí, eso debe ser. Gire una, otra y otra vez, lanzando nieve en todas direcciones para finalmente quedar boca arriba, con mis patas flexionadas en el aire, mirando de cabeza la puerta.
- ¿Dónde estás?... Shizuru…
No recuerdo el momento exacto pero me dormí tal cual como estaba, y no desperté sino hasta más tarde cuando comenzó a nevar. Era una suave ventisca que en unos cuantos minutos había logrado cubrirme de blanco, claro que yo le había facilitado la cosa al tener aun nieve sobre mí, debido al pequeño juego previo a mi siesta. Ya había oscurecido, si no me equivoco, hace rato y el cielo nocturno sin Luna ni estrellas se veía tan negro como mi pelaje. Me puse de pie y me quite de encima toda la nieve que tenia, para caminar hasta la base de la escalera y retomar mi firme postura en dirección a la puerta. Los copos de nieve caían lentamente por todo el lugar haciendo que sacudiese mi cabeza cuando detenían su descenso en mis ojos o en exceso sobre hocico. Lo admito, de vez en cuando un débil gimoteo se me escapaba pero para mí fortuna no había nadie en la cercanía para oírlo. Aunque no me hubiese importado demasiado si Shizuru fue quien lo escuchase, no si eso significaba que estaba cerca. La posición me volvió a molestar, sumado a la ventisca claro, por lo que subí casi arrastras las escaleras, para volver a tomar sitio bajo techo al borde de la galería, fijando nuevamente mi vista hacia la puerta que rogaba Shizuru cruzara.
El tiempo paso y la noche iba ganado terreno, la temperatura había descendido, el viento había cambiado, incluso el murmullo del bosque era distinto al del día. Todo el bosque a mi alrededor tenía un aura de misterio y oscuridad, ya que durante la noche eran otro el tipo de criaturas que te podías encontrar en él. Pero eso no es de gran importancia, al menos no para los lobos. Yo me encontraba hecho una bola de pelos casi perfectamente negra, ya que se podían ver dos puntos verdes que miraban fijo hacia adelante. Alcance a oír un largo aullido en la distancia que identifique como la voz de mi pequeña hermana, era de esperarse que Mikoto se preocupara por mí. Eso es señal indiscutible que es la hora de dormir y la lobata está reclamando mi regreso al refugio como normalmente hago. Sin embargo hoy no era un día normal, Shizuru aun no había vuelto y yo no me marcharía hasta verla llegar a casa a salvo. Si termine como una esfera negra.
A pesar de tener los ojos cerrados lo sentí, y mi corazón se acelero aun más que cuando corro o cazo. Esa sensación de tranquilidad y felicidad me invadió inmediatamente y solo pensé en una cosa: Ella había llegado. Creo que casi salte cuando me incorpore lista para lanzarme hacia la puerta y por consiguiente sobre Shizuru.
- ¡Shizuru!
Mi cola cayó de bruces entre mis piernas y la confusión se noto en mi rostro, no había nadie en la puerta y mucho menos a mi alrededor. Pero yo seguía teniendo esa sensación de felicidad, fue entonces que analice un poco más aquellos sentimientos y note la diferencia que siempre distingo fácilmente, mas dada mi ansiedad no me había percatado. No era exactamente los efectos que tiene la presencia de Shizuru en mí, sino los que Mai produce al estar a mí alrededor. Volví a acostarme, nuevamente con la vista fija en un punto, sabiendo que no tardaría mucho en aparecer mi amiga.
- Natsuki…
No respondí, a decir verdad no tenía muchas ganas de verla o escucharla.
- Deberías volver, ya es tarde… - debí haber notado que su voz sonaba apagada, sin la energía de siempre, algo muy poco habitual en ella.
- Shizuru aun no ha llegado, esperare hasta que – levante la vista para mirarla al hablar y que viese que estaba decidido a esperarla, pero me aterro lo que vi en su rostro -… vuelva. ¿Mai?
Pregunte con temor en mi voz, es que su rostro, sus ojos… Me miraba con gran tristeza, de una forma que jamás había visto en ella. Tristeza y comprensión, comprensión de dolor. Y de cierta forma el aura de felicidad que emanaba se iba tornando fría y pesada. Su sonrisa era pequeña intentando dar ánimos, pero no encajaba con lo que transmitía el resto de su cara o su cuerpo. En cuanto la vi temí lo peor, porque como espíritu estoy seguro que Mai podría enterarse de ciertas cosas que quisiera no pensar.
- Ella no va a volver Natsuki…
No sé cómo explicar lo que sentí cuando mi cerebro analizo las palabras que el espíritu había dicho. No podía respirar, me faltaba el aire y por más que intentaba aspirarlo no parecía ingresar en mí. La vista se me nublo, veía todo difuso. No sé si debido a la falta de aire o a causa de las lágrimas que se estaban acumulando en mis ojos, o algún otro motivo que desconozco. No podía ser, Shizuru no…no podía estar…
- Ella se fue del pueblo – Pareció como si Mai me hubiese leído el pensamiento.
-¡Hubieses empezado por ahí! – Dije irritada, intentando calmar mi…bueno, todo en mi – Pensé que… ¡Por la Luna! Casi me da un ataque y tu dejándome pensar que Shizuru había…había… - Oh no, claro que no, no podía pronunciar la palabra, no al menos en la misma oración que Shizuru. - ¿Cuándo volverá?
- No lo sé, no al menos estos días, ni siquiera estoy segura si volverá – Dijo pasando por alto mi enojo hacia su persona, eso explica porque su angustia. Tristeza no por Shizuru, sino por mí.
- Volverá – Las palabras salieron por si solas de mi – Se que lo hará.
Mai me sonrió, con una sonrisa más parecida a su propia sonrisa. Nos quedamos en silencio por un momento, hasta que di media vuelta y me dirigí de regreso al interior del bosque. Fue un camino largo, ya que no estaba de ánimos. De verdad quería creer que Shizuru volvería, pero no entendía como ella no me había dicho nada de su partida. Mai marcho en silencio a mi lado hasta que estuve a solo unos pasos de mi tronco. Mikoto salió de este para recibirme, aunque estaba algo dormida. No dije nada, me limite a entrar en el ahuecado árbol, me acosté mirando hacia afuera. Y permanecí allí, esperando, aguardando a que pasara el tiempo y yo volviese a ver a Shizuru.
He aquí un día más en mi miserable vida. Hasta mantener mis parpados arriba me supone un gran esfuerzo, un desperdicio de fuerza que casi no tengo, algo innecesario si mis ojos no pueden verla. Han pasado cinco días desde la última vez que la vi, mas parece haber sido lunas enteras. Y he aquí de nuevo Mikoto, intentando en vano sacarme de mi tronco.
No, no me he movido de aquí más que para en plena noche correr hacia su casa en la espera de que haya regresado. Sin embargo su casa sigue vacía, con solo los rastros de su olor cada día más distante. El solo olerlo me trae su recuerdo, la alegría y felicidad que siempre siento al estar cerca suyo, pero también trae dolor y el profundo vacio que hay en mí.
- Vamos onee-chan, muévete...
Tal como dije, en vano intenta sacarme de mi lecho. Soy peso muerto que la lobata no lograra mover, prácticamente eso es lo que soy, un ser sin propósito ni razón para seguir respirando. Sin embargo mis pulmones siguen llenándose, mi corazón sigue latiendo a pesar que la única razón para hacerlo está muy lejos de mí.
Ni siquiera Mai ha podido levantarme un poco el ánimo, de hecho, ha tenido un efecto totalmente opuesto a lo que ella quisiera. Por eso es que no ha venido a verme en estos últimos días. El simple hecho de verla, a pesar de no tener el mínimo parecido, me recuerda inmediatamente a ella. Su suave voz, su aroma que desde que la conocí a sido un relajante para mi, ahora me aboca la esencia de...de Shizuru. Hasta pronunciar su nombre me provoca dolor. Así que el ver a mi espíritu amiga, olerla e incluso oír sus palabras en un intento de darme ánimo, solo empeoraba mi sentir.
Mikoto se está haciendo más molesta que normalmente, me podría de pie y gritaría que deje de empujarme por detrás, pero ni siquiera tengo ganas ni fuerzas para eso. Suspirar es todo lo que haga hasta que se detenga por cansancio. Justo como ahora, es extraño que durara menos que las últimas veces, mejor para mí.
- ¡Maldición Natsuki muévete de una vez!
Lo siguiente sí que no me lo esperaba. ¡Me mordió! Pero no como las mordidas que nos damos cuando jugamos, me mordió en serio. Me sujeto por la capa de piel en mi cuello como hacen con los cachorros y me saco arrastras del tronco. Caí al suelo cuando me soltó, muy sorprendida, ¿Desde cuándo se había vuelto tan fuerte?
- No me importa si piensas deprimirte toda el día, pero ahora vendrás conmigo a cazar algo, ¡Llevas días sin comer!
No me lo decía como sugerencia, lo estaba dando cual orden. Ciertamente no había comido desde la noche que regrese de la casa de Shizuru tras esperar toda la tarde porque llegara. Tampoco había podido dormir casi nada, cada vez que cerraba los ojos tenia horribles pesadillas. En algunas Shizuru yacía dormida en la nieve bajo un árbol, tal como la primera vez que la vi, llamándome mientras su vida se apagaba lentamente por el frio. Intentaba una y otra vez llegar hasta ella pero la distancia entre nosotras era siempre la misma. Otra pesadilla recurrente era Nao acercándose a la casa de Shizuru. Le gruñía, he intentaba interponerme en su camino, mas mis patas no parecian querer obedecerme. Y veía como entraba a la casa, podía escuchar los gritos de Shizuru mientras el olor de su sangre se extendía por todo el lugar despedazándome por dentro. Y luego despertaba, siempre despertaba haciendo que las imágenes y sensaciones de la pesadilla desaparecieran, sin embargo los sentimientos permanecían y el dolor y la tristeza en mi aumentaban. En esos momentos aullaba, intentaba descargar mis penas en el viento, con muy poca efectividad.
El pensar en todo ello simplemente me daban aun menos ganas de hacer algo, solo quería regresar a mi tronco. Con mucho esfuerzo me puse de pie, y sin decirle nada a Mikoto di media vuelta con intenciones de regresar a mi refugio. Y lo que ocurrió después tampoco me lo esperaba. La lobata salto sobre mí volteándome y sujetándome contra el suelo. Arrufaba en un intento de intimidarme, pero en sus ojos amarillos la pena y tristeza veía.
- ¡Te llevare arrastra de ser necesario!
Iba ignorar completamente lo que decía, detestaba verla con esos ojos pero eso no era suficiente para hacerme cambiar de parecer. Un día normal no me hubiese costado mucho esfuerzo quitármela de encima, sin embargo no tenia las fuerzas suficientes. Cada vez que tomaba impulso para levantarme, ella me asentaba con sus patas contra la nieve de nuevo.
Solo hice tres intentos para luego quedarme acostada y estirar mi cuello a un lado para mirar hacia la distancia. Sentí por sus miembros como Mikoto temblaba. Entonces comenzó a asentarme golpes con sus patas una y otra vez mientras la oía gimotear.
- No entiendo que te hizo... no eres mi hermana... mi hermana no es así... ¿Qué fue lo que ella te hizo...?
En este día había demasiadas cosas que no esperaba que ocurriesen. Y esa fue otra de esas cosas. Enfoque mi mirada en la lobata negra, y por primera vez mi ojos verdes demostraron algo más que tristeza: sorpresa y curiosidad sobre lo que mi hermanita hablaba.
- ¡Vete con ella! Pasa los días enteros con ella si así lo quieres, pero ¡devuélveme a mi hermana!
- Mikoto...
La lobata piso con fuerza sobre mi pecho y se empujo para salir de encima de mí. Estaba enojada y triste, todo por mi culpa. Me incorpore sentándome para ver como ella trotaba hasta el límite del bosque y dándome la espalda se detenía. Su voz sonó quebrada, como muy pocas veces ocurre.
- Vuélvete su perro si quieres, pero si llegas a morir por esa humana... ¡No te lo perdonare jamás!
En sus últimas palabras, el tono fuerte de su voz detonaban furia y dolor, mas no mentira. Y para mí fue como si me destrozaron por dentro. Y yo que pensaba que no me podía sentir peor.
Ahora si, les mando un testamento como comentario de autora...
Perdon! porque siempre empiezo mis comentarios pidiendo perdon? no, no, no contesten, se muy bien por que..porque me tomo casi toda una vida para subir un capitulo, y ni que fuera el super capitulo, lo se, lo se. No se como hace la gente que escribe para subir capitulos tan seguido, diganme su secreto!
Este capitulo fue el mas extraño q escribi en toda mi vida, porque lo escribi en distinto orde, lo primero que termine fue la parte de Mikoto. Haci que fue una mezcla, pero estuvo bueno, y mejor aun, lo termine xD Ademas algunas partes es algo deprimente, y al escribir como que me comprenetro demaciado en el personaje a narrar, asi q andava con el mismo humor que Natsuki al escribir xD
Lo mejor de todo, fue que tuve ayuda! si pude terminar este capitulo tan rapido (si, no es rapido, pero en mis terminos de reloj si xD) fue gracias a mi pequeño Ace! (mi notebook, si me la compraron/compre) con su ayuda planeo tener el ultimo capitulo para este mes, en realidad quisiera terminarlo antes de mi cumple o para esa fecha. Rogemos a la luna que pueda xD
Pero no se confien mucho, aun sigo en la facu, con examenes todas las semanas, y los que estan en situaciones como yo, entenderan el poco tiempo que se dispone. Quien me mando a estudiar algo tan dificil? Nose, pero agradesco a la fuerza misteriosa que me ha estado ayudando a safar los parciales hasta ahora, y ruego que siga por un tiempo mas xD No, en serio, gracias!
Volviendo al fic, espero que les haya gustado al menos un poco el capitulo, con este termina el capitulo 3. Y si se tomaron la molestia de leer todo mi comentario hasta este punto desperdiciando tiempo, podrian desperdiciar un poco mas y ejercitar los musculos de sus dedos para dejarme reviews ^^
De verdad, aprecio mucho todos sus comentarios, por cortos que sean, cada vez que abro el mail y hay un nuevo mail, ya sea porque alguien nuevo esta siguiendo mi historia o por algun nuevo reviews no saben lo feliz que me pongo! Los aprecio mucho!
Gracias por leer mi historia y aguantar mis comentarios!
Hasta el proximo capitulo
Az ^^
PD: Tambien agradesco a Ratata, que tiene parte del merito con Ace. (puede que este un poco mal por ponerle nombre hasta al minimouse)
PD2: como incentivo para que dejen reviews y esperen emocionados el proximo capitulo les doy un dato (en realidad no deberia, pero no soporto no contar algo cuando se que los otros quisieran saber) turururur (redoble de tambores) va a ver una parte narrada por Shizuru!
PD3: Por favor, que manera de escribir al pedo! disculpen por molestar tanto con esto comentarios, es que me divierte escribirlos xD
Az ^^
