Regalar una flor
Todas las noches, sin que las casualidades lo impidieran, Jean y Armin tenían encuentros minados de lujuria, donde unir sus cuerpos era la única satisfacción ante aquel mundo rodeado de muros y bocas esperando llenarse de sangre humana.
Armin no podía deshacerse del vínculo que aquella noche le había dejado marcado aquel tipo siempre molesto, engreído hasta el hartazgo, y con cara de caballo. Y la memoria se lo traía al presente cada vez que podía...
Luego de haberse desahogado con Eren, Armin observó durante la cena a Jean, tratando de no hacerlo pero que lo hizo solo más notorio.
Apenas vio que salía lo siguió. Comenzaba a cruzar el umbral cuando un brazo lo jaló y lo llevó a rastras hasta el cobertizo.
-¿Qué te traes? ¿Quieres una venganza por lo que te hice el otro día?- gritaba Jean mientras lo empujaba contra la pared.
Armin lo miraba espantado.
-Yo solo... ¡quiero saber! ¡Quiero saber por qué!
-¿Por qué qué?
-¡¿POR QUÉ ME BESASTE?!
Jean quedó en silencio. ¿De verdad podía contestar eso? Si casi sentía que la culpa era de Armin, después de todo era él quien siempre lo buscaba. Pero... ¿y si lo había hecho por pura gana? ¿Sin motivo...? De todas maneras se le cruzó por la mente el no lastimarlo. Siempre ponía esa carita de niño abandonado, y sus ojos cristalinos eran propensos a llenarse de lágrimas.
-No sé... tal vez porque fuiste el único que se percató de que no estaba bien...
-S-solo debías decirme que no estabas bien... lo otro...
-Pero... si me ayudó.- una sonrisa sincera se dibujó en Jean.- No solo que te preocuparas...tambien el beso...
Una mirada perdida en la oscuridad y una caricia que se convertía en cariño.
-¿Q-qué... qué piensas.. hacer?
-Ya nada que tú no quieras...
Desbordado por la inquietud y el desconcierto, Armin apenas si podía distinguir el significado de lo que acababa de escuchar.
"¿Qué debería hacer?"
Jean no espero ni la menor respuesta. Sus manos ya recorrían sin permiso el cuerpo del rubio y su boca se encargada de silenciar cualquier protesta o aceptación. La ropa, que le parecía altamente incómoda, era retirada por él con sumo cuidado. Absolutamente nada que no quisiera tocar o saborear. En su delgada timidez, Armin recorría con iguales ansias la sensación de un roce tan íntimo. Se dejó hacer con sumisión hasta que sus lágrimas le entregaron todo de su persona a un captor decidido a no dejarlo escapar.
Entre jadeos y caricias arrinconadas a la estorbosa incomodidad del heno para los caballos, se declararon uno y así pactaron sin cruzar palabra un encuentro cada noche, que venía luego de una larga indiferencia terminada con la luz del día.
De esta manera recordaba Armin, completamente avergonzado, el primer encuentro de ese tipo con Jean, a quien empezaba a amar hasta perderse en el mundo que no permite la gravedad.
Tocar las nubes, se decía.
Sin embargo a esto le sobrevino una ligera tragedia, no olvidada ni ocultada, que se materializó en una sola palabra.
Estaban ambos en pleno acto. Jean encima del rubio, sujetando su cintura con delicadeza, llenando con su esencia el interior de su compañero.
Apenas acababa cuando dijo su nombre..."Marco..."
Aunque en ocasiones sentía que alucinaba, Armin no podía haberse equivocado. En verdad había dicho ese nombre.
Los ojos desorbitados de ambos, del que se equivocó y el del que escuchó lo que no debía escuchar.
-¿M-marco?
-T-te puedo explicar...
Un empujón y la levantada rápida de sus ropas. Armin desapareció del cobertizo antes de que Jean pudiera decir algo más.
En tanto en el castillo el escuadrón se hallaba en silencio reunido en el comedor.
Petra juntando los dedos con nerviosismo. Casi parecían esperar un parto.
-Tal vez... hoy no se sentía bien...
-Enloqueció de una vez y para siempre. Todos sabíamos que pasaría.
-¡Aurou!
-¿Qué? Solo dije lo que nadie quiere decir.
Eren observaba todo con ojos de quien ve por primera vez la aurora boreal, mezcla de desconcierto y curiosidad.
-¿N-no suele hacer eso?
-Si el capitán Levi no se levanta para presionarnos para limpiar el castillo, entonces debe tratarse de alguna enfermedad muy grave.
-¿Te parece, Gunter?
Todas caras pensativas. Levi no había salido de su cuarto desde la mañana, y sólo había salido temprano y había vuelto a encerrarse.
-¿Ya pasó todo un día encerrado, deberíamos obligarlo a salir?
-¡Peeerooo...! ¡Ereeen! ¿Cómo vas a proponer algo así?
-Mayor Hanji, que bueno que regresó.
-Si lo que oí es cierto, entonces no tienen que molestarse. Hay antecedentes de eso.
-Usted lo conoce desde hace tiempo, ¿verdad mayor? ¿Está segura de que no debemos hacer nada? Podría estar enfermo, o muerto...
-¡Gunter-san! Él NO está muerto... hace un rato volví a su puerta... y se escucha como si cortaran papel. Además... hoy me contestó cuando le pregunté si quería algo, y sólo dijo que estaría ocupado, y que él llamaría si nos necesitaba.
-Tranquila niña-sonreía la de lentes- Hay que esperar a que se desocupe. Mientras... ¿limpiaron el castillo?
Caras que cambiaron a modo espanto. Sin la presión del capitán ninguno había hecho el trabajo minucioso de limpieza, y la noche no era buena para las exigentes medidas del capitán.
-Más de uno recibirá mañana una patada inolvidable- canturreó Hanji mientras se retiraba del lugar.
Tal como lo había predicho Hanji...
-¿Creen que porque no estuve para patearles el culo ayer no debían limpiar?-La gran vena en su frente casi parecía cobrar vida de un momento a otro- Ya que no sólo no limpiaron, hoy les toca limpieza y cincuenta vueltas alrededor del castillo-dio media vuelta- Hasta que no vengan a mi escritorio y me muestren una puta ampolla, no les permitiré comer. ¡Eren!
-¡Señor!
-Ven conmigo.
Eren caminaba en silencio siguiendo el eco de los pasos fuertes del capitán. Entraron ambos en su cuarto. Una bolsa de papel sobre la mesa, y un montículo de papel picado que sobresalía del cesto al lado de la mesa de luz.
-Levanta la bolsa y llévala al sótano. No pierdas el tiempo en ver nada. También para ti es la orden.
En silencio levantó la bolsa, que le resultó bastante liviana para su tamaño. Al voltear para salir, se encontró de frente al capitán.
Levantó este con delicadeza el cabello de su frente y lo miró, sin haber bajado el tamaño de vena.
-Solo cuando vayas a dormir. ¿Oíste?
-S-si...- Segundos de mirarse a los ojos, hasta que el capitán lo alejó.
-Retírate.
La mañana fresca de rocío dejó en las flores un bonito perlado. Sasha había recibido antes de levantarse, en la puerta del cuarto compartido unos tímidos tulipanes, que aunque mal atados con una cinta improvisada, tenían su nombre en una tira de papel adherida a ella.
No se atrevió a preguntar a nadie, ni a suponer de quien habían llegado.
Pero si las admiró largamente, probándoselas en el cabello y sintiendo su aroma.
Y no sólo ella había recibido flores. Unas camelias envueltas en unas cintas de tela desbordaron la habitación de los muchachos. Esta vez al lado de la cama de Armin.
-¿Qué clase de mujer entra a un cuarto de hombres sin ser vista?-renegaba Reiner mirando las flores.
-Al menos no fue un titán lo que entró...-declaraba Connie.
Jean miró largamente las flores y el rostro de Armin, preguntándose de quien podrían haber llegado.
Entrada la noche, el escuadrón de Rivaille se repartía exhausto entre los cuartos.
Luego de un baño Eren se desplomó en su cama. El sótano siempre se veía frío y oscuro, pero la cama era sin duda su mayor tesoro.
Recordó la bolsa cuando ésta sonó. La acercó a él, y se encontró con algo que no esperaba.
Un ramo bellísimo de flores de origami.
Eren quedó maravillado con la delicadeza y el detalle de las minúsculas y perfectas flores que lo componían. Una nota dentro de la bolsa.
Usé toda la noche para pensar. Pensé en la oscuridad de tu sótano y pensé en qué
podía hacer para que no se viera tan sombrío.
Para ti.
Levi
Una emoción desesperada y unas ganas de correr a abrazarlo y quizá más, recorrieron al ojiverde. Esa noche casi no pudo dormir, pensando en la simpleza de regalar una flor, pero tambien en el impacto incomparable que tienen para el que las recibe.
Con esto siento que me fui lejos con JeanxArmin. Me gusta la pareja menos que la de ErenxLevi y sin embargo creo que escribí más de ellos. No me pregunten por qué xD. Gracias -! en verdad es bueno escuchar que alguien me envía ánimos :) y saber que la historia tiene lectores :D
Espero que les haya gustado, y como ya dije, ¡esperen la continuación!
Lamento haber tardado… Estaba sin computadora u.u
