De vuelta estoy. Estoy dispuesto a terminar esta historia aunque sea en dos años más.

Espero que disfruten este capítulo.

Capítulo 4

El castillo en el Aire.

·······

En una piedra estaban grabados unos símbolos extraños, pero, sin embargo, supo que era simbología Hylian. ¿Cómo lo sabía? El era un niño, un Kokiri, y sin embargo, supo que en esa piedra había un tallado Hylian. Entonces pestañeó y vio ese escrito como si fuera su propio idioma.

«"Quien tenga la fuerza suficiente para cortar una piedra tan solo apretándola, tendrá la fuerza para llegar a la cima de una montaña en solo un minuto, sin necesidad de correr."»

El sabía que estaba solo, porque eso ya había ocurrido en su vida, sabía que estaba en un sueño. Pero alguien le había tomado del hombro.

-Patético… Ni siquiera eres inteligente y quieres leer eso.

-¿Mido? –Le dijo Link-.

-No, soy el rey de Hyrule, estúpido. Claro que soy Mido, veo que aún me recuerdas. Raro, estuviste en clase y no recordabas ni la ultima palabra que dijo la maestra.

-¿Cómo estás aquí?

-Conozco el bosque de memoria, inútil.

Link empezó a recordar. Había engañado a su mente, y gracias a eso pensó que estaba solo en ese lugar.

-Muy bien, responde, niño sin hada, ¿Qué haces aquí? ¿Te perdiste? De seguro lo hiciste y estabas buscando indicaciones en una roca. Muy inteligente, viniendo de ti.

Link se esforzaba por recordar lo que había olvidado.

Entonces él fingió ser amable con Mido.

-Estaba pensando, Mido, en…

-En Saria, ¿no?

-Sí. Ella no está aquí ahora.

-¿Y?

-Al fin podré vengarme.

¡PUM! Mido estaba en el suelo, y le salía sangre de la nariz. Trató de levantarse, pero el pie de Link se puso involuntariamente en el pecho de Mido, impidiendo que se levantase.

-¿Lo ves? ¿Quién dijo "No puedes ganarme? ¿¡Eh!? Puedo hacerlo. Y tú no aprendes algo esencial. ¡No, escúchame! –dijo al ver que Mido quería decir algo- no te lo diré. Conociéndote, inepto, harías cualquier cosa por alejarme de ella.

Mido le tomó el pie, pero Link se zafó y le puso el otro encima.

-Escucha, -dijo Link- dime, ¿Qué esperabas hacer en el futuro? Dímelo, para poder quitarte la esperanza. – su voz se volvía cada vez más profunda, mientras sacaba su espada Kokiri, y la alzaba…

-¡Alto! –gritó, y ese Link infantil lo miró, todo se volvió oscuro. Ahora ese niño tenía el vestuario de Dark Link. Se levantó, se le acercó, y todo se desmoronó. Ahora estaba a 2 metros de un Goron que dormía tranquilamente.

"Creo que… mi mente está confundiéndome…"- pensó.

-Link… ¿Dónde estás?-pensó ella, mientras miraba por la ventana.

Tomó su bandeja, cuya contenía un tazón con sopa, un pan y agua, además del servicio que necesitaba, y se dirigió a su pieza en el segundo piso. Escuchaba cómo la lluvia golpeaba ventanas y techo, pero aquello parecía una caricia que daba un aire de paz. Anju tomó unos troncos y los echó a la chimenea, que presentaba un fuego tenue.

Entonces empezó a caminar. Había tardado mucho tiempo pensando en lo que ocurrió en ese sueño, no, esa pesadilla.

-La fuerza suficiente para cortar una roca solo apretándola… -repitió- Es extraño…

(N.A: Esa frase la hice yo inconcientemente, pero recién me di cuenta de que concuerda con algo… Qué alivio…)

-¡Es cierto! ¿Pero cómo puedo hacerlo?

(Otra Nota: Deberían adivinar qué es lo que concuerda)

-En fin, eso ocurrió hace mucho tiempo. Para hacerlo tendría que viajar a Hyrule, pero no puedo hacerlo ahora. Cosas extrañas están sucediendo, y creo que no solo Anju me pedirá ayuda. Debo ir a ese castillo.

Entonces nuevamente tomo su Longshot y apuntó a la roca y llegó hasta ese camino, para mirar al cielo sin resultado. Entonces recordó el día anterior, y esta vez dijo:

-Quiero ir al castillo.

¡CRACK! Apareció en las afueras de ese castillo. Ese castillo en su esplendor, que acogía todo tipo de aves, y que de noche se veía tenebroso, con su gran altura. Era negro, estaba rodeado de árboles –Link se cuestionó como vivían ahí- era bello, pero no era normal. Era redondo, delgado, y se alzaba hacia el cielo. En el último piso se veía una gran bola transparente… claro que no, era un gran campo de fuerza. Entonces, ese castillo estaba protegiendo algo. Algo que Link o alguien no lo debía alcanzar tan fácilmente. Miró hacia su puerta y caminó hasta ella. Había un letrero que tenía un idioma el cual no era Hylian; esta vez tenía escritura Goron, pero, ¿Cómo saber qué decía? No había probado llevar a alguien con su habilidad, pero incluso podía ser peligroso. Trató de concentrarse, pero el viento resonaba con fuerza en ese lugar, impidiendo que los pájaros dejaran de cantar preocupados, ni que Link pudiera concentrarse. Por otra parte, Link no dejaba de pensar en qué tendría guardado esa torre. Entró, y sintió como si algo lo rodeara, algo que no era físico, sino más espiritual. Como si un calor lo estuviese protegiendo de algo inexplicable, como si lo protegiese de un frío que él no podría soportar.

-A pesar de que parecía loro parlante, extraño a Navi. Lo sabía todo. No sé dónde estoy ni qué va a ocurrir ahora. Navi…

¡PRATATA! (N.A.: Me refiero al sonido que emiten Koume y Kotake al aparecer)

-¿Pero qué demonios…?

¡PRATATA!

Dos seres altos y de piedra, que lo miraban con unos ojos que lo atravesaban, como si no lo miraran a él, sin pies pero con brazos, inmóviles, aparecieron frente a él. Ellos sabían que era el héroe del tiempo, o eso creían, porque le dieron una sola orden:

"Para ver lo que va a suceder,

Encontrarnos, será tu deber."

-¡No! ¡Esperen! ¡No se vayan!- gritó Link, corriendo hacia ellos, viendo cómo desaparecían, dejando una estela azul de puntos, como estrellas… Pero ya se habían ido.

Esperó a que alguien le dijera algo sobre lo recientemente ocurrido. Pero ese alguien ya no estaba con él hace mucho tiempo, así que decidió seguir su camino… "Para ver todo lo que va a suceder".

La calidez inundaba la habitación. Los tonos rojizos combatían con la oscuridad de la habitación, ya que no habían encendido ninguna vela, de modo que un azul oscuro estaba en las esquinas, aterrado por los tonos rojizos de la chimenea que amenazaban con devorarlos.

-¿Qué estará haciendo?

-Algo bueno. Conoces a Link bastante bien, y él nunca desaparece por nada. Esa vez que faltó dos días estaba buscando un Chu que se tragó un collar… -comentó Kafei, y miró la comida de Anju- Come, se está enfriando.

-No me siento capaz, Kafei. Lo conocí de muy pequeño, y él…

-Es muy valiente, y lo sabes.

-¡Pero para mí es como un hijo que nunca tuve!

Kafei enmudeció, pensando en lo que dijo, y respondió:

-Anju, debes tranquilizarte. Era valiente y cuidadoso cuando lo conocí. ¿No habían aumentado sus valores? –Dijo, y ante la reacción de Anju (que significaba que quería decir algo) levantó una mano para decirle que esperara- Quiero decirte algo. ¿Has visto esas nubes? –siguió, y ante el asentimiento de Anju, dijo:- Creo que algo malo ocurrirá, y yo confío en que Link está investigando.

-¿Tú crees que… tenga que ver con… la desaparición de Fotram?

-¿Fotram? ¿Qué es…?

-¡El fotógrafo, el dueño del…!

-¡Ya, ya! Ya entendí. Hay nombres y nombres. En fin, puede que si tenga algo de relación con eso.

Anju se sintió más segura… algo contenta. Y eso la animó a comer un poco. Estaba sentada en su cama, disfrutando del calor del fuego de la chimenea. Kafei se sentó junto a ella, y la abrazó con un brazo.

No lo entendía. Sabía que si quería llegar hasta arriba tendría un desafío, pero tanto como eso, no.

Entonces sintió que el viento chocaba en su cara, pero la puerta tras suyo estaba cerrada. Estaba oscuro, por lo que tomó su candil y encendió una lámpara que había a su lado. Observó cómo ésta crecía, separándose en dos. Todo estaba preparado. Una grieta corría por la pared, yendo en círculos por toda la habitación, y en el punto más alto – el cual no era la parte más alta de la torre, sino la de la habitación – había una cuerda que llevaba a una lámpara colgante. En todo ese sistema había pólvora, que llevó el fuego a la lámpara, que se encendió e iluminó toda la sala, eliminando las penumbras de la sala circular.

Se encaminó al centro de la habitación (en el cual había trazado un círculo); a su lado, cuatro puertas, en dirección Sudeste, Sudoeste, Noreste y Noroeste, y al frente suyo, al norte, una gran puerta bordada en el más maravilloso y brillante oro, bloqueada por un cerrojo enorme, en el que no cabría ni una llave grande; en eso, se fijó bien: el cerrojo estaba sujeto por cuatro pares de cadenas: Cuatro a cada lado. Había otra puerta, la de la entrada, a sus espaldas (al sur). Miró bien el suelo, y se dio cuenta de que no era un círculo, sino una Rosa de los Vientos. Miró a donde una flecha apuntaba con la Inscripción "NE", y vio una puerta con un símbolo de un puño con profundidad. Trató de levantarla, pero no cedió. Así mismo con la puerta del Sudeste, que tenía forma de ojo, con la del Sudoeste, que tenía un corte muy fino (Imposible de haber sido hecho con un arma blanca), y con la del Noroeste, que tenía un orificio también muy fino. En este intentó meter el meñique, pero no entraba. Siguió con la del puño, ya que no entraría su espada en la puerta del Sudoeste; metió su puño, pero sobraba espacio. Vio la del ojo, un ojo demasiado grande para ser humano. Sacó su ojo de la verdad, pero no entraba; cuando trató de girarlo para ver si encajaba de alguna manera, el mango cedió y giró. Link lo observó como un niño chico curioso, mirando algo nuevo. Giró el mango, y vio cómo este se soltaba del ojo, logrando que éste encajara perfectamente en el orificio. El ojo, finalmente, se iluminó, haciendo sonar un mecanismo. Link esperó, pero la puerta seguía estática, al igual que Link, parecía que la puerta esperase que Link hiciese algo especial. El héroe tocó el ojo, y su dedo no se detuvo, siguió, como si tocara una gelatina haciendo un orificio. Pudo meter toda su mano; al fondo del ojo había algo duro que trató de tirar, pero no pudo. Trató de girar la manilla, y ésta lo hizo. Al instante sintió cómo sonaba un mecanismo, y el mismo ojo le expulsaba su mano. La puerta subía sola, lentamente. Link entró a la habitación, y la puerta se cerró tras él; extrañamente, el ojo estaba ahí, siendo que no había ninguna conexión entre un lado y otro de la puerta. Sacó el ojo, y vio como si un brillo abandonara la puerta.

La habitación le golpeó la cara con un frío pegajoso. Era idéntica a la anterior, pero sin lámparas ni grietas. Estaba oscuro y no se veía ni las manos. Encendió su lámpara, pero se apagó. Link puso el ojo en su mango, y miró a través de él. Entonces vio unos hoyos en las paredes, del tamaño de un cuadro de mesita. Por ahí entraron unos ojos con alas, unos ojos redondos con alas, que se juntaron y formaron un ojo tipo humano (Un elipse puntiagudo) gigante que se incrustó en el suelo. Luego apareció una escalera de caracol que llevaba a un piso inferior; ésta giraba alrededor de la pupila del gran ojo. Bajó por la escalera, y a medida que descendía, el calor lo fue invadiendo. Tan pronto tocó suelo, sintió el calor bajo sus pies: él estaba en una plataforma que colgaba de cuatro cadenas, y bajo ésta, un mar de lava. Era una plataforma parecida al ojo que se incrustó en el suelo, pero éste "ojo" tenía terminaciones rectas. La sala circular tenía dos puertas, y en la plataforma había otra rosa de los vientos, pero indicando al Sudeste y el Noroeste, sin más. El Sudeste (Que para él significaba norte) tenía una puerta cerrada con una llave, mientras que el Noroeste, estaba abierta. Entró a esa sala, y la puerta se cerró con llave tras él. Miró a la puerta, y vio sobre ella un cartel en Hylian que tenía la Inscripción: "Sala de las Ilusiones".

Se imaginó inmediatamente qué podría ocurrir. La última vez que había visitado una sala con ilusiones, ésta había tenido una isla con un árbol muerto, y cuando pasó por esa isla, un ser que él ya conocía apareció.

Pero solo vio un cofre. Un cofre en que Link no confiaba. El nombre de la habitación le indicaba que sería una trampa, pero no había nada, absolutamente nada alrededor de él, así que se decidió a abrir el cofre que, según él, si no lo tocaba podría estar esperando a que ocurra algo por la eternidad. Lo abrió, y una mancha azulada, grande, escapó del cofre, y se impregnó en las paredes. Link vio cómo unos ojos rojos lo miraban, y miraban a la puerta. Link hizo lo mismo, y se dio cuenta de que el cartel ya no decía lo mismo que antes…

"Ilusays"

Entonces, la masa se soltó de las paredes y chocó con el suelo, como agua, y Link ya no sentía el suelo, sino que sentía como si nadara. Nadaba descendiendo, y no lo podía evitar. Tocó suelo, pero estaba bajo el agua. Trató de subir (veía el suelo donde recién estuvo, donde unos ojos lo miraban graciosamente, como diciendo algo, riéndose…) pero no pudo. Una fuerza lo atraía al cielo, y mientras más braceaba, más se cansaba, y las burbujas salían de su boca y nariz… Iba a ahogarse. Iba a ahogarse y no lo podía evitar. Iba a morir ahogado en una masa ilusionista que apareció en un cofre. Todo por culpa de su curiosidad. Pero se percató de algo. Su ropa, en todo el momento en que bajó, en que se hundía, ni se humedeció. ¿Qué podía esperar de una ilusión? Entonces abrió su boca y respiró. No se había dado cuenta de que esa agua no le había entrado en su boca ni en su nariz cuando se hundió. De pronto todo se puso blanco por una milésima de segundo, como un rayo. Así varias veces. Y luego fue gradualmente, de modo que todo se puso blanco lentamente, hasta que apareció un campo vasto, grande. Miró a todos los lados, y ese campo sin fin no tenía ni una sola alma, ni siquiera una abeja o una mariposa que se posase en una flor, ni un ave que cantase en uno de los árboles. Pestañeó, y se encontró con millones y millones de carteles que lo rodeaban, todos en distintas lenguas y símbolos. Luego todo empezó a temblar fuertemente, y Link empezó a buscar algún cartel que él entendiera. Y lo vio. Un cartel a lo lejos lo esperaba ansiosamente. Link se acercó a él, pero una grieta que se hizo en la tierra lo hizo caer, dejando a Link sin leer mas que: "Una manera de salir…".

-No puedes vivir sólo de carteles o indicaciones que te digan lo que debes hacer. Te podrás dar cuenta que debes hacer todo por ti mismo, en que te diste cuenta solo de que podías respirar en esa agua, Link.

No conocía esa voz, pero ella a él sí. ¿Era, acaso, algún enemigo?

-Puedo ver tus pensamientos. Tus sentimientos, tus deseos, tus aspiraciones. Tus temores… Cualquier cosa de eso se puede cumplir, incluso tus temores. Quieres un mundo donde la paz sea cosa de todos los días. Quieres un mundo en el que los humanos, los monstruos, las tribus, incluso el bien y el mal, se entiendan los unos a los otros. Pero temes que les pasen cosas malas a las personas a tu alrededor. Temes que todos mueran por tu culpa. Temes que sufran por ayudarte. Temes empeorar el mundo en que vives…

-¡CALLATE!-gritó Link, agitado-¡CALLATE! ¡LO QUE DICES ES MENTIRA!

-Temes… que la princesa del destino te rechace. Temes que le pasen cosas malas, ¿no?

Entonces Link pudo observar cómo una Zelda que apareció de la nada, era torturada. Ella estaba de rodillas de espaldas a una pared, con los brazos estirados hacia atrás, sujetos por dos cadenas, y su cuerpo hacia delante. Ella gritaba, sufriendo, y lo miraba a él, haciéndolo sentir culpa por no poder ayudarla, ya que él no se podía mover. Vio cómo ella lo miraba con dolor y odio, y él quería gritar, pero no podía.

-¡No! –Pensó- ¡Es solo una ilusión, Link! ¡Es solo una ilusión!

Creyó que si pensaba eso, la tortura de Zelda se iba a detener, mas que tortura para ella, para él. Pero nada ocurrió.

-Es cierto. –Pensó nuevamente- Debo aceptarlo. No voy a lograr negarlo. Lo acepto. Pero aún así, voy a evitar que eso pase. Voy a defender siempre a Zelda a toda costa, aunque tenga que morir.

Entonces sintió como si una fuerza lo soltara repentinamente. Zelda cayó al suelo, derrotada, y se desvaneció. La escena comenzó a temblar y a romperse, quedando Link en un vacío negro. Pero de la nada apareció un ojo gigante. Un ojo que le decía que había sido derrotado, que no podía seguir luchando.

-Tus… sentimientos… son muy fuertes…-dijo una voz salida de la nada, pero Link sabía que era el ojo. Un ojo que no era cualquiera, sino de Ilusays.

-Ya los viste. Voy a cumplir lo que dije.

-¿Y si acaso… mueres en batalla? ¿Qué ocurrirá de tu princesa cuan…do mueras en batalla? ¿Vas a cuidar…la estando muer…to? La torturarán tal como viste recién.

-Si es necesario reviviré para salvarla. Y si no puedo, verás que hallo una forma de poder ayudarla. Porque ella fue una de las pocas personas que me entendió una vez.

Ilusays vio un aura dorado, resplandeciente y brilloso saliendo de Link, tanto que tuvo que cerrar su ojo un poco.

-¿Crees que… lograrás tu objetivo? ¿Crees que todo es tan… fácil?

-No, pero lo será si tengo voluntad. Y mi voluntad es salvarla, como ya te dije. Y tengo que apurarme con todo esto para hacerlo, así que acabaré contigo ahora.

Y el ojo vio un último brillo en él, porque el filo de la espada en el centro de su pupila no le permitió seguir mirando. Link escuchó un grito terrorífico, y entonces todo se desvaneció. Y el cofre estaba nuevamente ahí, pero Link sabía que ya no habría nada que lo amenazara con sus miedos ahora. Lo abrió, y encontró una llave y nada más, así que se dirigió a la sala anterior, y se percató de que ya no estaba la escalera, pero sus peldaños estaban incrustados en el círculo de la rosa de los vientos. Abrió la puerta y se encontró con un vacío enorme, oscuro. En la pared vio que había una trifuerza dorada encerrada en un cuadrado, pero Link supo que no serviría esa canción que tanto le gustaba, pues uno de los triángulos – por el cual Link se sintió identificado – estaba iluminado. ¿Quería decir, acaso, que debía hacer algo de valor o coraje para poder seguir en su camino? Valor y un vacío enorme. Estaba muy claro lo que debía hacer. Se lanzó a la nada, esperando que algo le hiciese tocar piso, un piso blando, ya que si no lo era de seguro le quebraría las piernas. Pero entonces se sintió suspendido en el aire, y había un túnel a lo lejos. Un túnel con una luz, que se le acercaba cada vez mas y mas; lo golpeó una fuerza invisible, pero logró pasar a aquel lugar desértico. Estaba todo blanco, todo. No había nada ni nadie, nada que pudiera hacer. ¿Se había equivocado? ¿Acaso no era ese el significado del acertijo de la trifuerza y el vacío?

Pero entonces una voz muy conocida le habló, y Link sintió un piso, era una especie de pedestal cilíndrico, blanco, en medio de un lugar en las nubes donde chorreaba agua infinita.

-¿Qué haces aquí, pequeño Link?

Link pensó: ¿Pequeño? Inmediatamente se miró, y tenía su forma de joven.

-No lo sé. Vine a investigar la torre negra y llegué hasta aquí.

-¿La torre negra? ¿Te refieres al castillo en el aire conocido como el Palacio de los vientos? – le dijo el Gigante del Sur – Pequeño Link, los más duros desafíos están en esa torre. No deberías enfrentarte a todo eso hasta que seas más fuerte. Si has logrado llegar aquí, es porque te espera una batalla en unos momentos. Debes irte y luchar para rescatar este mundo en guerra. Hemos sentido una niebla de maldad que incluso podría llegar hasta acá. Y a propósito, necesitas una llave. Una llave escondida en la oscuridad, en el vacío. Vuelve a la torre y la encontrarás.

-Pero ¿cómo vuelvo?

-Link, eso solo lo sabe tu corazón. Busca ahí y encontrarás la verdad.

-Bien… Una pregunta. ¿Por qué he vuelto a ser pequeño?

El gigante rió y le dijo:

-Bien puedes ser un adulto exteriormente, pero tu valentía siempre ha durado desde pequeño. Tu alma es la de un niño valiente, y siempre será así.

Mientras le hablaba, el gigante se alejaba cada vez más.

Link despertó de un sueño en vuelo, y se dio cuenta de que tenía algo en la mano: exactamente era una llave.

Le esperaba un duelo, pero, ¿qué tan difícil sería?

Próximo capítulo: El rey de los vientos.