Capítulo 3.
Craig Tucker siempre había sido considerado un chico "malo". Aunque esta fuera una descripción algo errónea, él era más como del tipo de personas que se rigen por sus reglas, que no le importa desafiar a la… ¿Autoridad?, bien, Craig era rebelde, no malo, sin embargo, eso era lo que creían los estudiantes, esos a los que les encanta inventar rumores y modificar chismes.
Por eso cuando los espectadores, ósea los alumnos, estaban apunto de comenzar a reír sin control por la inusual escena que se presentaba ante ellos, tuvieron que contenerse, ante la mirada amenazadora del chico.
Porque, aunque Craig Tucker estuviera en el suelo, debajo de otro chico y cubierto de vómito, seguía siendo, bueno… Craig Tucker.
Por otro lado, Stan no estaba enfocado en las personas a su alrededor, solo estaba ahí, paralizado, con la cara totalmente sonrojada.
Craig supuso que esto se debía a la vergüenza, quizás. Se dio cuenta que estaba tardando demasiado en reaccionar.
–¿Qué carajo? –Se apresuró a preguntar, a la vez que se quitaba al chico Marsh de encima, quien parecía a ver despertado de su trance también.
–Uhh, Craig… Yo… –Balbuceó Stan, tratando dificultosamente de entrar las palabras correctas para disculparse, sí, disculparse, toda esa energía que tenía hace unos segundos se había esfumado como por arte de magia.
Pero Craig no lo escucho, solo se puso de pie, tratando de no hacer una cara de estar asqueado, porque lo estaba.
Camino a paso normal hacía los baños, no antes de tomar su chullo, por su puesto, dejando en claro que el espectáculo había terminado.
Llegó a los baños lo más rápido que pudo, se quito la chaqueta mientras entraba, y de inmediato se puso a mojarla, en un intento por lavarla, esperando que toda huella de que alguien había vomitado sobre él, fuera borrada.
Se sentía algo humillado, no podía negarlo, era algo que él no había visto venir.
–Ese idiota…
Murmuró para si mismo, a la vez que tallaba con más fuerza la prenda azul, al final, se rindió, soltó un largo suspiro a la vez que, recargado en la pared, se dejaba caer sobre el suelo, hasta quedar sentado.
Y ahí se preguntó que demonios estaba haciendo, no tan literalmente, más bien, pelear hasta el punto de morder a otro chico… Solo porque se "detestan". Ese claramente no era su estilo.
Era bien sabido, por él, que ya no peleaba precisamente por hacer daño, no, de hecho, estaba seguro de que por más que tratara de negarlo, era nada más y nada menos que una adicción, sin embargo no entendía muy bien el porque, solo sabía que, cuando estaba cerca de Stanley Marsh, no podía evitarlo y una vez envuelto en aquella disputa no podía parar.
De repente los golpes no eran suficiente.
Y aquel día, sintió que las mordidas tampoco lo eran.
Nos situamos en una circunstancia conocida, dos pelinegros, dos chicos de ojos azules, dos "animales" enfrentándose por nada en concreto.
Había pasado rato desde que los puñetazos y las patadas habían cesado.
Y había pasado tiempo desde que el enfrentamiento era a mordidas y arañazos. Animales.
Pero Craig, sintió de nuevo que eso no era suficiente, al igual que con las patadas, las mordidas no estaban satisfaciéndolo, entonces ¿Qué?
Fue entonces cuando, sin saber porque, detuvo la mordida que estaba apunto de hacerle a Stan en el cuello, cerró los labios, y debido a que no pudo parar a tiempo la anterior acción, solo los junto contra el cuello de este, se separó inmediatamente.
Craig se dio cuenta de que quería en ese momento, no lo pensó, la verdad es que no lo pensó ni una vez, en ese momento los dos estaban guiándose probablemente por instinto puro, entonces, pensar estaba de más, se acerco violentamente a los entreabiertos labios del sonrojado Stanley Randall Marsh.
Fueron quizás centímetros, quizás milímetros a los que se quedo de unirse con el chico, pues el momento fue roto por un sonido que provenía aparentemente de una persona que caminaba hacía ellos.
Él olvidó la acción que había estado apunto de hacer para mirar de quien se trataba.
No era nada mas ni nada menos que el mejor amigo de su "victima".
Y así fue como el se quedo maldiciendo por lo bajo mientras el recién llegado se largaba con Stan.
Craig pensaba constantemente en lo que había estado apunto de hacer ese día.
Había llegado a la conclusión de que era un vano deseo o un capricho, debido a que él era heterosexual, o eso creía creer. Aquellos recuerdos atormentándolo lo hacían dudar.
¿Cuánto fue que el se había sentido atraído hacía Stan? ¿Cómo fue que paso?
Lo que pasaba era que, Craig tenía debilidad, irónicamente, por los débiles.
No se dio cuenta cuando comenzó a rodar colina abajo junto con aquel despreciable chico hasta que llegaron al final de esta.
Craig se sentó sobre sus piernas y sacudió la nieve, mientras miraba el camino que habían recorrido durante la bajada, cuando algo llamo su atención.
Era Stan, que a diferencia de él, no se había levantado, y parecía estar teniendo una lucha interna consigo mismo, pues sus jadeos habían cesado y ahora el chico parecía no poder pasar el aire. Craig alzó una ceja, preguntándose que estaba ocurriendo.
No fue hasta que Stan cerró los ojos, y se quedó ahí, quieto, que Craig se alarmó. Se acercó más a Stan.
–Hey. –Lo llamó, inútilmente, mientras movía su hombro, en un vano intento por despertarlo– Stan, Stan, despierta.
Dejó de moverlo y ser quedó solo mirándolo aún esperando que de pronto abriera los ojos, riéndose de él por a ver logrado romper su acostumbrada serenidad, entonces Craig lo golpearía por ser un imbécil, y continuarían lo que no habían terminado, lo que nunca terminaban.
Pero Stan no se movió ni un milímetro, el corazón de Craig se aceleraba más con el paso de los segundos, busco lo más deprisa que pudo en su bolsillo, buscando su teléfono móvil.
–¡Mierda! –Dijo, al encontrar sus bolsillos vacíos.
Con la misma velocidad y prisa buscó en los del chico inconsciente, tampoco había nada.
Al verse atrapado y sin ninguna otra opción, se puso de pie y como pudo subió a Stan a su espalda, sorprendiéndose de que el chico fuera realmente ligero, comenzó a caminar rumbo al hospital de South Park.
Debido a que el hospital "Paso al Infierno" se encontraba en una colina y debías tomar carretera para llegar, Craig ni siquiera se molesto en adentrarse al pueblo, no, solo siguió de largo, hasta llegar a la carretera, de ahí, comenzó a caminar lo más de prisa que pudo, al punto de casi correr.
Jadeaba y las palpitaciones de su corazón iban a mil por hora, pero él no pensaba detenerse, lo único que pensaba era llevar a Stan a un lugar en donde estuviera a salvo.
Porque, verlo en aquel estado tan frágil, provocaba que el mayor de los Tucker quisiera cuidarlo, sonrió con ironía, claro, cuidarlo, no hacía ni media hora que lo estaba golpeando. Era un maldito bipolar, pensó de si mismo.
Cuando por fin llego a las puertas del dichoso hospital, sintió que toda la fuerza que tenía abandonó su cuerpo, cayendo de rodillas, pero aun son Stan en la espalda.
Un gran alivio se apoderó de su ser cuando vio a una enfermera salir apresurada para encontrarse con ellos.
–¿Qué ha pasado niños? –Preguntó, un poco sorprendida, pero guardando la calma.
–No lo sé, estábamos en el lago y nos caímos por una colina y él pareció perder el aliento y… –Craig hablaba muy deprisa, casi no dejaba espacio entre las palabras.
–Tranquilo. –Lo interrumpió la enfermera.
Cuando Stan fue retirado de la espalda de Craig, él sintió un punzante dolor en su brazo izquierdo, cosa que no había notado en su afán por llevar a un lugar seguro a Stan.
Así que fue atendido él también.
Obviamente llamaron a la madre del inconsciente chico para avisarle lo que sucedía, Sharon había entrado en pánico al principio, pero al saber que se encontraba bien, se tranquilizo, había sido un ataque de asma.
Al siguiente día, con el brazo izquierdo ya tratado, Craig se encaminó al lago, una vez mas.
Bajó como pudo la colina y se dedico la tarde a buscar tanto su chullo como el gorrito de Stan.
Craig sacudió su cabeza, alejando aquellos recuerdos y regresando a su tarea anterior, limpiar su chaqueta.
Varios murmullos se escuchaban a la vez que cada quien tomaba su camino, la mayoría estaba sonriendo, hacían bromas sobre lo ocurrido.
Entre todas ellas, solo había dos estudiantes que habían quedado verdaderamente consternados.
–Tal vez comió algo que no le cayó bien. –Dijo una voz suave y femenina, que expresaba preocupación.
–Si, eso debe ser. –Le respondió el pelirrojo a Wendy, mientras ambos miraban como Stan caminaba lejos, como una persona más.
Aunque, en el fondo, los dos sabían que solo estaban tratando de convencerse a si mismos de que nada más importante sucedía con aquel par.
De vuelta al baño de chicos, vemos de nuevo a un estresado Craig, que trata violentamente de sacar aquella mancha de vómito.
-Maldición, maldición, maldición. –Repetía por lo bajo.
-Te puedo ayudar.
Craig se detuvo en seco al escuchar aquella voz femenina detrás de él, para empezar, tal vez porque estaba en el baño para chicos.
Se dio la vuelta tratando de no parecer muy consternado.
-¿Qué? –Entre tratas preguntas que pudo hacer, fue lo único que pudo salir de sus labios al ver a la novia/ex-novia del imbécil que no dejaba su mente en paz.
-Te puedo ayudar. –Repitió ella, con un dulce tono en su voz.
Craig la miró atentamente por unos segundos, ella comenzó a caminar fuera de los lavabos y él la siguió sin estar seguro porque.
La chica se encaminó hasta la parte trasera de la escuela, ahí había un pequeño rincón donde había un lavabo.
Extendió la mano para que el chico le entregara la prenda azul, él se la dio y ella comenzó a lavarla, al igual que él anteriormente, con la diferencia de que sacó una cajita donde tenía una pequeña barra de jabón.
-Es ridículo, pero siempre tengo que traerla encima. –Le comentó con una sonrisa, que se desvaneció a los segundos.- Aunque, últimamente, me parece que es innecesario que la cargue encima.
Craig alzó una ceja, tratando de deducir lo que ella quería decir, pero ella volvió a hablar.
-Uf, estoy demasiado acostumbrada a sacar esto de la ropa. –Otro comentario vago.
-¿Por qué entraste al baño de chicos? –Decidió hablar por fin, con una pregunta que hubiera sonado mucho mejor un minuto atrás.
-Porque sabía que estabas ahí. Todos lo sabían, de hecho, por lo tanto ningún otro chico se hubiera atrevido a entrar, sabiendo que tal vez estabas de mal humor. –Respondió sin mirarlo.
-¿No era más fácil pasarme el jabón y ya? –Cuestionó, incrédulo ante las acciones de la chica.
-Quería hablar contigo. –Dejo ella sinceramente, sin mirarlo, él se sorprendió solo un poco.
-¿De qué? ¿Vas a decirme que deje en paz a tu noviecito? –Preguntó, sonando más agresivo de lo que en realidad quería.
-No, de hecho… -Ella pareció pensar un poco lo siguiente.- Sabes, durante un tiempo, al principio, estuve culpándome a mi misma por a verme tropezado contigo aquel día en la cafetería. –Explicó, Craig la miraba atentó.- Pero, ahora, me he dado cuenta de que todas sus estúpidas peleas ya no son ni por mi, aunque a veces lo aparenten, ni por Kyle, aunque quieran hacerlo ver así, ni por nadie.
Él tragó duro, ante las palabras de la pelinegra.
Esperó a que ella siguiera hablando pero no lo hiso, así que tuvo que animarla a seguir.
-¿Entonces por qué? –Preguntó, con una pizca de ansiedad, porque de verdad quería saber, la pelinegra tal vez se había dado cuenta de algo que él no.
Wendy se encogió de hombros, aunque ella en realidad supiera la respuesta.
Se acercó a Craig, y le entregó la chaqueta, que estaba libre de cualquier mugre.
-No lo sé, pero me supongo que tú si. –Dijo, aunque fuera totalmente lo contrario.- De nada. –Agregó.
Y con esto dejo solo al pelinegro, con su prenda en las manos y preguntándose exactamente que había pasado.
Stan siempre vomitaba sobre Wendy, porque el vomitaba cuando estaba enamorado, Stan había vomitado sobre él, entonces…
Sacudió su cabeza, pensando que estaba rozando lo ridículo, Stan había vomitado sobre él porque era un idiota con nauseas.
Aunque el resto del día trato de ignorar aquel pensamiento, no podía evitarlo, la sola posibilidad de que el chico sintiera algo por él, lo hacía sentirse extraño, de una manera que simplemente no era él.
Suspiró cansado mientras caminaba por los pasillos de su escuela, en dirección a la salida, para regresar a casa, donde quizás más problemas le aguardaban, su madre había estado más que irritable desde que su padre se había ido.
Se detuvo en seco cuando algo golpeó contra su pecho, bajó para mirada para encontrase de nuevo con Wendy, ella lo miró y se disculpo de inmediato, siguió con su camino, a paso rápido.
Pudo notar unas cuantas lágrimas, aunque pequeñas, en sus húmedos ojos.
Pero no tuvo tiempo de decir nada, de hecho, no había nada que él quisiera o pudiera decir. Así que siguió caminando, y lo siguiente que se encontró, fue la escena del chico pelirrojo y judío hablando con Stanley, quien se veía más que serio e incomodo, no pudo escuchar nada, ni quiso pararse a mirar, así que lo único que podía hacer era suponer lo que había sucedido.
Pero si tenías algo de lógica, no era realmente difícil descifrar lo sucedido.
-¿Por qué terminaste con Wendy? –Preguntaba, con un tono de voz indescriptible, su mejor amigo.
-Yo no terminé con ella, ella terminó conmigo. –Respondió en su defensa él, mirando a un punto en la nada.
Kyle notó que a la mirada de Stan le faltaba tristeza. Entonces decidió que era hora de que hablaran enserio sobre lo que él había visto, aquel día, detrás de los matorrales.
Continuará…
Okk, esta muy fail, pero aquí está un capítulo más.
Y creo que ya estoy bastante cerca del final. Uno o dos capítulos más y está terminado. :3
Oh, gracias por sus reviews, me hacen tan pero tan feliz. :')
Respecto al capítulo, perdón si no hubo mucho Cran, pero, pienso que Wendy y Kyle son importantes, para empezar porque son dos personajes que me gustan mucho.
Y porque creo que son una parte importante en la vida de Stan, so…
Una pregunta antes de largarme, chicos. ¿Les gustaría ver un lemmon?
