- Espere señorita Kagome... - Le llamo la pequeña a sus espaldas. La tomo del hakama color vino que llevaba en ese momento y se detuvo para girar a verla. - ¿Puede quedarse con nosotros Amo sesshomaru? - Pregunto Rin volteando hacia el Inu-Youkai.

Sesshomaru las observo a ambas con perspicacia, notando el efusivo entusiasmo en la niña, aquella chiquilla siempre lo convencía. Volteo hacia al frente dispuesto a caminar, aquello habia sido un claro -Si- Para Rin.

Kagome abrio los ojos asombrada, aquella mirada hacia ellas habia sido diferente a las que habia visto antes en Sesshomaru, era mas... humana. Tomo a Rin de la mano y le sonrio. - Entonces hay que apresurarnos o Sesshomaru nos dejara atras. - Le dijo.

¿Como era posible que pasara aquello? Se pregunto Sesshomaru al verlas jugar mientras caminaba tras ellas de camino a sus dominios. Pues nunca se habia planteado convivir mas de la cuenta con ambas humanas. Bueno, al menos ahora solo seria la sacerdotisa, pues Rin se habia convertido en una shiki-youkai. Penso que quizas, podria tomar su forma humanoide de nuevo despues de tantos años ¿Hace cuanto no observaba ese reflejo suyo? Mucho tiempo, probablemente.

Llegaron rapidamente al castillo, pues habian estado bastante cerca en el momento en que las habia ido a buscar. Rin lo tomo de la estola y giro para observarla.

- Señor Sesshomaru ¿Porque esta transformado?. - le pregunto directamente.

El giro el rostro volviendo a caminar. - Eso no importa. -

Realmente era bastante orgulloso para admitir que habia sido por culpa suya. Y no estaba dispuesto a hablar mas de la cuanta sobre aquel asunto, ya estaba bastante preocupado por esa sensacion que le causaba la miko tras el. Y aunque no quisiera admitirlo abiertamente, estaba muy agradecido con ella por aquel gesto hacia la pequeña a su derecha.

Al entrar al castillo los demonios que habitaban en el miraron sorprendidos a la niña que llego junto a su amo y la sacerdotisa, puesto que ellos le habian tomado cariño a la pequeña mocosa que habia traido Sesshomaru años atras. Rin corrio hacia Jaken y ah-Un para abrazarlos, el sapo se alegro aunque sus palabras no lo demostraran mucho. Uno de los youkai encargados de la cocina dio aviso que la cena se serviría pronto, por lo cual Sesshomaru se encamino hacia su habitacion.

Kagome lo observo dar vuelta y girar entre los corredores, perdiendose atraves de ellos. Solto un ligero suspiro, casi imperceptible y tomo a Rin de la mano alejandola de Jaken y el demonio de dos cabezas.

-Hay que bañarnos y despues bajaremos a cenar. ¿Esta bien? - Le dijo

Rin le sonrio ampliamente y asintió con la cabeza repetidas veces de forma muy animada.

- Señorita Kagome ¿Puedo llamarla mama? .- pregunto de repente.

Kagome regreso a su vista a ella con un ligero sonrojo en la cara. - ¿Mama? - pregunto de vuelta antes de entrar a su habitacion y dirigirse al armario para buscar alguna tela y ropa para despues de bañarse sin perder de vista a Rin, quien se sento en la cama y comenzo a jugar con sus manos nerviosamente con un gran sonrojo por todo su rostro.

-Me gustaria mucho poder llamarla mama, Señorita Kagome, porque, el Señor Sesshomaru es como mi padre, y siempre he pensado que hacen bonita pareja. - Le dijo con inocencia tratando de no sonar triste. Aquel era un tema delicado para Rin despues de todo.

Kagome analizo la situación en la que la habia puesto la pequeña tras sus breves palabras, y aunque el sonrojo en su rostro prevalecia ligeramente no aparto la vista del kimono plateado en sus manos. Levanto la vista y sonrio hacia Rin. - Claro que puedes llamarme mama, si a sesshomaru no le molesta, claro. -

Rin estaba por contestar.

-No me molesta en absoluto. - Contesto una voz conocida para ambas, una que no habian escuchado en bastante tiempo.

Ambas voltearon a ver al dueño de aquella voz y abrieron los ojos con sorpresa clara en sus rostros al ver al hombre recargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y la mirada penetrante.

-Señor Sesshomaru ¿Que hace aqui? - pregunto Rin aun sorprendida por la presencia de su amo, puesto que aquella habitacion se encontraba al otro lado del ala norte , en donde estaba la habitación de Sesshomaru.

El desvió su mirada de Rin hacia Kagome, una mirada que estaba lejos de ser fria y prepotente como habia sido en el pasado. Y Kagome se sorprendió de que no la viese con repugnancia como había estado haciendo tiempo atras. Kagome sostuvo el aliento al reconocer esa mirada y se sonrojo al darse cuenta que la estudiaba de piez a cabeza.

Rin sonrio y jalo la manga de Kagome para que le prestase atencion.

-Voy a bañarme primero mama, tu puedes hablar con el Amo Sesshomaru. - Le dijo mientras tomaba el kimono y entraba al baño al otro lado de la gran habitación.

kagome se puso rígida al ver como Sesshomaru entraba a la habitación y se detenía frente a ella. El, Aquel a quien le habia perdido todo miedo gracias a su forma bestial, ahora le temia debido a su imponente presencia humanoide. Siempre habia sido asi antes.

Desvio la mirada hacia el suelo, sonrojada, hace tiempo que no miraba el rostro de Sesshomaru en esa forma. Y se dijo a su misma que aquel Daiyoukai era increíblemente mas apuesto de lo que recordaba. Unos largos dedos se posaron en su barbilla obligandola a levantar el rostro. Sesshomaru la tomaba del mentón ligeramente.

- No se que hayas hecho, pero solo lo diré esta vez. Gracias. - le dijo muy cerca de sus labios con un susurro ronco.

Kagome observo su rostro detalladamente entre el sonrojo que sentia, y se dio cuenta que nunca habria ser mas perfecto que el Demonio frente a ella. - De... nada. - Dijo apenas audible. Sesshomaru sonrio ligeramente de lado y observo los labios de Kagome por un breve instante antes de soltarla y darle la espalda al caminar.

.-.-.

Inuyasha estaba sobre aquel arbol como tantas veces atras. Melancolico, observando la luna llena como de costumbre. Se habia equivocado, como tantas veces lo hizo, y ahora se arrepentia de todo. Recordo a Kagome y su apariencia al llegar dias atras a la aldea dispuesta a buscar los restos de la niña que acompañaba a sesshomaru.

A pesar de no haber dicho nada en ese momento, habia estado frustrado durante toda la estancia de ella en la cabaña de Kaede. Y simplemente era, porque al verla de nuevo, el viejo conflicto entre su amor hacia Kikyo y Kagome habia vuelto a resurgir.

Aunque ahora se encontraba reintentando su relación con Kikyo, ver a Kagome de nuevo habia hecho florecer viejos sentimientos encontrados y se dejo guiar por su recuerdo hace momentos atras cuando estaba junto a Kikyo en el lago. ¿Que demonios le pasaba? Se pregunto mientras sacudia su cabello fuertemente.

Antes, al principio, el miraba a Kikyo atraves de Kagome, y le era insoportable. El conflicto que habia provocado Naraku junto a la muerte de Kikyo y la reencarnacion de esta y la reaparición de la perla, habian sido cosas muy dificiles de superar. Y ahora, ocurría al revés, pues aunque no quisiera admitirlo, miraba a Kagome a través de Kikyo aunque no lo quisiera.

No muy lejos de Inuyasha estaba Kikyo recargada en un arbusto. Frustrada y muy molesta. se dijo a si misma que debia vivir una vida tranquila con Inuyasha, eso era lo que habia deseado siempre. Ahora era una Humana normal, sin poderes de sacerdotisa y sin ninguna responsabilidad mas que cuidar de su hogar, su hermana he Inuyasha. Pero no estaba conforme con ello, no ahora que lo tenia. ¿Por que razon no dejaba de odiar a su reencarnacion? Se pregunto soltando un ligero suspiro. Kagome habia demostrado ser mas fuerte que ella, su antecesora. Ahora ademas de ser la protectora de la perla de los cuatro espiritus, tenia la responsabilidad de custodiar el cristal de los 5 espiritus que estaba en su interior sin saberlo. Pero ella no estaba dispuesta a decirle aquello.

Levanto la vista hacia Inuyasha y de nuevo sus pensamientos acabaron en Kagome.

La vio llegar a la aldea mientras estaba detras de la cabaña tendiendo la ropa. Toda ella, era preciosa. Y sintio envidia.

Eran casi identicas, pero ahora kagome tenia el cabello muchisimo mal largo que ella y la piel mas translucida. Era molesto ver como incluso sus miradas habian comenzado a asemejarse.

Y en serio, odio escuchar a su hermana declarar aquello a través de la ventana que daba hacia donde ella estaba. Había decidido no entrar, porque estaba segura que se sentiría humillada al verla. Despues de ser resucitada por Kagome, no habia mas que explicar respecto a eso.