NOTA: ¡chicos! antes que nada perdón por la tardanza, casi no he tenido tiempo de escribir y terminé dividiendo este cap en dos partes para wattpad pero quería esperar hasta completarlo para subirlo aquí, bueno, mil disculpas de nuevo y gracias por leer, he aquí el nuevo cap ;D
Fuego, Aire, Agua, Tierra.
Años atrás el Avatar Korra y el Avatar Aang lucharon para mantener el equilibrio y unir a las cuatro naciones dando paso a una nueva era en la que todas están conectadas y comunicadas, unidas pero no en completa armonía.
Ahora, después de dieciséis años de la muerte de Korra y con una revolución en puerta para Republica Unida, un nuevo avatar saldrá a la luz para lograr la paz y la libertad en todas las Naciones.
La mitad de su vida, Demir la había pasado en un rio estruendoso de niños de su edad; la otra, apenas y había tenido compañía de personas que no fueran sus guardianes, le habían enseñado a desconfiar de todo y de todos, nunca hacia amigos, no era bueno para hacerlos y no valía la pena intentarlo pues en un par de meses ya se habría ido a otro pueblo. Pero ahora todo era diferente a cualquiera de las situaciones anteriores, sus guardianes se habían ido, su puesto había sido tomado por alguien más y algo le decía que la espera estaba por terminar.
-¿Estás seguro de esto?- murmuró el muchacho inseguro.
-¿Seguirás corriendo?- la respuesta no había venido de su mentor que esperaba a su lado, era el eco que solía escuchar en su cabeza.
-no
La mañana era calma haciendo que las puertas resonaran frente a ellos y ambos parecieron haber soltado un peso de sus hombros- vinieron- el anciano ordenó a uno de los guardias que abriera las puertas para dejar entrar a las nuevas compañeras del Avatar.
-vinieron...- una ligereza que nunca había sentido recorrió el alma del muchacho y sus palabras salieron como un suspiro aliviado.
-hola- lo saludó Yuna, los guardias aun observaban a las recién llegadas con desconfianza y ellas también parecían incomodas por lo que compartían el gesto.
-pueden irse- Demir nunca le había dado órdenes a los guardias pero tuvo razón al suponer que harían lo que él pidió, desapareciendo por con el límite de los muros. Mako había pasado los últimos años de su vida restringido en su mansión junto con su guardia personal de confianza, pero con la llegada de Demir había tenido que reclutar a un par más de vigilantes mientras el resto entrenaba con él, así que eran mucho más desconfiados y (como lo habían descubierto el día anterior) se tomaban muy en serio su papel; el muchacho se preguntó que habrían hecho con sus dos compañeras si no lo hubieran visto.
El grupo siguió su camino entre el silencio del bosque hasta la arena techada al centro del terreno, las chicas dejaron sus cosas a un lado de la entrada y avanzaron en silencio para enfilarse, junto a Demir, frente al maestro fuego- bienvenidas- saludó el hombre con una reverencia, ellas parecían temblar frente a él pero respondieron el gesto- supongo que Demir no les ha dicho lo agradecidos que estamos de que hayan aceptado nuestra oferta; es una situación complicada y comprenderíamos si ustedes se hubieran negado...- Yuna le dedicó una mirada fugaz y nerviosa al Avatar- sin embargo aquí están.
Las muchachas seguían totalmente calladas, las palabras de Kimi, quien aparentemente siempre tenía algo que decir, parecían trabarse en sus labios cada vez que intentaba abrirlos- es solo un anciano, no le tengan miedo- les animo el chico en un tono relajado, aunque incluso él parecía tenso.
-¿Por qué estás aquí?- la maestra fuego fue la primera en hablar.
-es una larga historia- el chico se giró levemente hacia ella- una muy complicada...
-como lo habrán notado, el gobierno no parece creer que necesita al Avatar para cumplir su deber- lo interrumpió Mako- lo que ellos necesitan para mantenerse es una celebridad, así que Demir fue extraído del Programa Avatar para que tuviera un entrenamiento acorde a su verdadero papel...
-¿Extraído...?
-los amigos de Korra y algunos miembros del Loto Blanco me sacaron cuando tenía ocho- explicó el muchacho nervioso, no era algo de lo que acostumbrara hablar- para entrenar...
-¿Pero...?
El Avatar de inclinó algo apenado, aunque no era su culpa, los últimos años se había sentido inútil, como si esperara algo que ya debía haber hecho, pero ahora la responsabilidad lo aterraba- no perdí el tiempo si eso es lo que quieres saber.
-Demir controla ya los cuatro elementos- interrumpió su maestro antes de que el muchacho iniciara una discusión- solo necesita técnica y entrenamiento. Además es capaz de hacer varios derivados de tierra control e incluso ha contactado a Korra.
-mejor que el Avatar Falso, sin duda- todos voltearon hacia la maestra aire con una mirada represiva, incluso ella parecía apenada, pero la costumbre había vencido a su decencia- lo siento... Continúen.
-les he propuesto el entrenar con Demir ya que ambas son maestras de un alto nivel en su elemento de forma natural, además de que, a diferencia de mi guardia, no mostraran la más mínima piedad hacia él durante los encuentros- concluyó el anciano compartiendo una sonrisa con las jóvenes.
Las reglas de combate eran simples: no destruir el lugar, derribar a tu oponente por tres segundos y demostrar que lo habías derrotado al dejarlo en una posición mortal. Y al Avatar se le permitiría solo hacer fuego control. Yuna tomó el primer turno en combate, era fuego contra fuego mientras Kimi y Mako se sentaban a observar tomando té desde el acostumbrado lugar del maestro fuego.
Los jóvenes se colocaron los trajes a prueba de fuego de pro-control y se posicionaron frente a frente para la lucha. Demir estaba nervioso, no podía negárselo, siempre había evitado a toda costa usar los otros elementos así que, además de la semana que había pasado con Mako, nunca había hecho fuego control antes, sin mencionar a las pesadillas que siempre le seguían a su uso...
-¡Peleen!- en su estadía en la Academia Beifong, Demir había aprendido a predecir los movimientos de su atacante, pero la maestra fuego siempre parecía tener un truco bajo la manga, con un movimiento de tierra control una pared de fuego se levantó hacia él, haciéndolo a un lado y al cabo de dos segundos rodearlo completamente.
Las llamas crecían alrededor de Demir, los tonos brillantes lo cegaban y lo agobiaban con su calor, el muchacho hizo una abertura en las paredes de lumbre, intentando encontrar a su contrincante- ¡Basta de trucos! ¡Yuna!- no hubo respuesta, la chica era demasiado lista como para revelar su ubicación, el muchacho miró a su alrededor donde un segundo circulo de flamas limitaba su visión y nublaba todos sus sentidos, desde el olor quemado y terroso de los ladrillos hasta la pesadez de la temperatura.
El sonido del primer círculo extinguiéndose fue el único aviso que recibió el Avatar mientras la chica se acercaba por detrás, el muchacho lanzó una llamarada hacia ella pero el golpe rebotó y se volvió con más fuerza hacia él haciéndolo caer de espaldas en un intento de desintegrarlo- uno- la maestra fuego cayó sobre él con un circulo de llamas como escudo, el chico levantó sus brazos pero antes de que se diera cuenta las flamas habían sido suplantadas por las manos de su atacante, dejando las suyas inmóviles contra su pecho- dos- el muchacho intento levantar las piernas inútilmente ya que Yuna estaba sentada sobre ellas, una llamarada salió de la boca de su contrincante, haciendo que un grito ahogado saliera de él, temeroso de que le quemara el rostro-tres...
La chica se mantuvo en esa posición con una sonrisa satisfecha, burlándose de la expresión de sorpresa y angustia de Demir, quien al volverse consciente de ello se removió furioso debajo de ella.
-¡Ya!¡Suéltame!- Yuna rodó sobre sí y soltó las manos del muchacho quien se levantó rápidamente con expresión humillada, le sacaba una cabeza en altura, por lo menos pesaba cinco kilos más que ella y lo había derrotado en menos de cinco minutos... Dos veces.
-bien hecho Yuna- la felicitó el anciano con una sonrisa, la chica respondió con una leve reverencia.
La mirada de Mako pasó hacia el muchacho, no estaba nada contento.
-fue... Caballerosidad- se excusó Demir al llegar a su lado para recoger su respectiva taza de té de la mesilla a su lado, el hombre dejó escapar una risa burlona.
-por supuesto que si- el hombre se levantó del almohadón rojo desde el que había apreciado el espectáculo- creo que ya reconozco tu problema- bajó hasta el centro del salón y volvió a girarse hacia los muchachos- ves el fuego como el elemento de tu contrincante, no como tuyo.
-¿Y...?
-el control no solo se basa en haber nacido como maestro, si no en conocer la naturaleza de tu elemento- el hombre encendió una llama en su mano derecha- el fuego se alimenta de tu voluntad y tus emociones más que de tus movimientos- la altura de su fuego creció casi hasta el techo y luego repentinamente desapareció- el fuego control se basa en el poder de tu mente.
El grupo bajó de la pequeña tarima donde se encontrarse con el hombre en medio de la arena- para crear rayos se necesita balance mental, depende de tu capacidad para equilibrar la energía negativa y positiva dentro de ti- explicó Yuna.
-el fuego es el único elemento que se puede crear espontáneamente así que debes mantenerlo vivo- Mako le indicó al grupo que se alinearan frente a él- en resumen...
-debes creer que eres el Avatar- terminó Yuna.
-exactamente, abran su postura- los jóvenes separaron sus piernas y doblaron sus rodillas- respiren, bien- las llamas salieron de sus manos- manos- volteó sus manos hacia abajo, haciendo que el fuego avanzara hasta sus codos- abajo...
Demir vaciló un poco al sentir como el calor subía por sus brazos, pero continuó hasta que se acostumbró a la sensación, su maestro dio una palmada frente a él haciendo que una llamarada cruzara entre él y Yuna, los jóvenes repitieron el movimiento. El siguiente ejercicio era mantener un circulo corriente de fuego frente a ellos, Kimi se unió con su propio vórtice de viento mientras su amiga mantenía el circulo continuo con suma facilidad.
-¡concéntrate Demir!- le exigió el hombre al ver que su círculo empezaba a desintegrarse.
-¡lo intento!
El muchacho controló su respiración y fijo su mente en el aro de llamas que empezó a engrosar y a correr más rápido- mejor.
Una vez con los movimientos básicos repasados, o así los había llamado Mako, empezaron de nuevo los combates a menor escala, intercalando a Yuna y Kimi quienes siempre terminaban por dar el último golpe.
La maestra aire lo envolvía en viento impidiéndole lanzar sus propios golpes y terminando por lanzarlo hasta los cristales. La maestra fuego transformaba los movimientos básicos en simples distracciones antes de dar o devolver la llamarada que lo dejaría acorralado, tirado en el suelo u obligándolo a levantar una pared frente a él, lo que, por supuesto, se llevaba un fuerte reclamo de Mako.
-¿Intentan matarme?
-no lo creo- afirmó el anciano desde su mullido almohadón rojo, mientras su pupilo jadeaba exhausto- ya lo habrían logrado si eso quisieran- sus compañeras soltaron una carcajada desde el otro lado del salón.
-mira Demir- lo llamó la maestra aire- no te sientas tan mal, el control mixto es una técnica difícil y algo desconocida, nadie podría predecir la mitad de nuestros movimientos.
Hipsters. El chico se giró molesto hacia ellas- ¿Entonces cómo se supone que las enfrente?
Yuna miró a su amiga y se cruzó de brazos incomoda- haciendo lo mismo.
El Avatar se giró inseguro hacia su maestro, quien asintió pensativo- tienen razón, un movimiento inesperado podría hacerte ganar muchas batallas.
-además las reglas no aplican en peleas reales- señaló Yuna.
El muchacho dudó por un momento- bien... Enséñenme.
Las raíces saturaban la superficie del bosque, colmado de gruesos troncos y lianas que caían hasta la tierra, el olor de las plantas y flores inundaban el ambiente nocturno y lo refrescaban, además de los pasos de Demir todo el lugar se encontraba en silencio total, las paredes en ruinas y cubiertas de musgo aparecían paulatinamente entre los árboles.
El muchacho tenía la sensación de que conocía el lugar, sabía dónde estaba pero nunca había sentido el bosque tan... Desolado e interminable.
Una explosión y un brillo se expandió desde el este como una fuerte corriente que movió las copas y las lianas de los árboles. Antes de que se diera cuenta el muchacho estaba corriendo rápidamente hasta el origen de la luz atravesando las lianas, paredes y troncos hasta un pequeño claro donde ya hacia una joven mujer tirada en el suelo a merced del rayo de energía que destruía los árboles alrededor.
El Avatar intentó interponerse entre ella y el rayo pero las hierbas empezaron de tirar de él hundiéndolo en el suelo.
-¡No!- las plantas se convirtieron en bandas rojas que tiraban desde sus pies hasta su cabeza, absorbiéndole hasta el vacío.
La obscuridad y el frio fue lo primero que el muchacho pudo percibir al despertar en su cuarto con la vista directamente al techo y el sobresalto de su corazón dentro de él.
El rechinido al lado de su habitación lo obligó a levantarse rápidamente, una sombra se mecía en la tarima de madera frente a él, en posición fetal contra la pared mientras murmuraba palabras incomprensibles. La sombra se detuvo cuando el chico mostro intenciones de levantarse a lo que él respondió de la misma manera.
-lo escuchaste- afirmó la sombra permitiendo que el muchacho la reconociera.
-¿Korra?
-lo escuchaste- repitió ella abriendo los ojos con un leve resplandor blanco y vacilante- lo escuchaste, no le creas, si no lo escuchas él no existe- su voz sonaba ansiosa y entrecortada- si no lo escuchas él no existe...
El chico se movió lentamente hacia el frente asustado, nunca la había visto así.
-¿De quién hablas?
-el solo está en tu cabeza ¡Él no existe!- el espectro se lanzó hacia él, tumbándolo en la cama con un gemido atrapado en su garganta, cambiando el resplandor blanco con un fulgor rojo que empezó a expandirse por su cuerpo hasta consumirla mientras gritaba sobre el chico.
Al parpadear una vez Demir se encontró de nuevo en su cama, agitado y cubierto de sudor helado se irguió para observar su habitación totalmente obscura y vacía.
-¿Estas bien?
El chico dio un salto en su cama al escuchar la voz de su maestro quien iluminaba la habitación con una pequeña flama rojiza entre sus manos desde la puerta.
-si- respondió el muchacho levantándose de su cama- ¿Qué hora es?
-no más de las cuatro.
Demir tomó su sudadera del armario y salió de la habitación, cerrando la puerta corrediza tras él.
-¿A dónde vas?
-a meditar- respondió el muchacho caminando por el pasillo.
-¿A las cuatro de la mañana?- insistió el hombre escéptico, caminando tras él. Demir apenas podía despertar a las siete, era normal que el anciano lo cuestionara.
-dijiste que me levantara más temprano.
El chico dio un giro al final del pasillo, hasta la sala común y la entrada principal. El hombre se detuvo a mitad de la sala con expresión preocupada- ¿Seguro que estas bien?
-si- el chico suspiró fastidiado pero a la vez conmovido por la preocupación del maestro fuego- no te preocupes, vuelve a dormir.
El hombre asintió y volvió por el pasillo, había conocido a pocas personas que hubieran conocido a Korra y que supieran que él era el Avatar, pero todos siempre le habían mostrado un cariño casi irracional. Todos los regalos de Asami que terminaban por quedarse en la misma casa a la que habían llegado, todas las cartas de Bolin que había tenido que quemar y la eterna espera de Mako...
La noche era fría pero el viento estaba calmo como una briza ligera que apenas movía las hojas de los árboles, al oeste de la mansión había un círculo de arena, rodeado por un riachuelo y un asador de la mitad del diámetro lleno de carbón, el lugar predilecto para que cualquiera pudiera meditar. Las manos de Demir despidieron una flama que encendió los carbones con un brillo rojizo y se sentó al centro.
-Korra... Ayúdame...
Con respiración calma y su concentración al límite, Demir no veía nada más que el leve tono rojizo de sus parpados contra el fuego frente a él, siguió intentando y luchó por no abrirlos hasta lograr su conexión, pero a pesar de sus esfuerzos nada parecía cambiar.
Había tenido conexiones anteriores con ella, pero todo parecía tan neutral que solo la sentía como una persona que vivía dentro de él, la escuchaba y hablaba con él, como una presencia constante, pero en los últimos meses la conexión se había debilitado y cambiado, desde el aviso de la revelación su voz se había silenciado. Demir no sabía si era su culpa, si su miedo por centrarse más a su papel de Avatar que solo a ella había terminado por alejarla cada vez más, el miedo de lo que decían todos, el miedo a que fuera verdad lo confundiera y lo alejara de su espíritu Avatar.
Nada.
Más de veinte minutos habían transcurrido y absolutamente nada cambió, el chico abrió los ojos frustrado y se levantó murmurando maldiciones- ¿Cuál es mi problema?
El crujido de las hojas entre los árboles llamó la atención del muchacho quien se giró esperando ver a un guardia del otro lado, en su lugar, una sombra lo miraba fijamente con los ojos blancos y brillantes.
La mañana era fría, pero los arboles del bosque disminuían considerablemente la intensidad del viento alrededor de Yuna, era más temprano que el día anterior, debía recoger a su prima de su clase de arte en unas cuatro horas y se había despedido de Kimi en la estación desde temprano, así que era un buen momento para ir a practicar.
La tarde anterior su amiga había recibido una carta desde Ciudad Republica para avisarle que la temporada de pruebas en el Templo Aire para obtener sus tatuajes volvían a reanudarse y que debía presentarse al día siguiente en el mismo para repetir la primera etapa. Kimi era bastante buena en cuanto al aire control, pero su lado espiritual nunca había sido muy estable a decir verdad, le había faltado poco el año pasado para poder lograr que le dieran sus tatuajes.
Yuna golpeó sus nudillos un par de veces en el inmenso portón, en su visita anterior se había percatado del laborioso grabado que había en el metal negro y que a más de siete metros apenas y se podía percibir como un caracol, el patrón complejo e interminable que mostraba los cuatro elementos, forjados uno tras otro en un círculo cerrado desde su centro era ridículamente complejo para su tamaño. Después de un minuto los rechinidos metálicos al otro lado le cedieron el paso al otro lado de la muralla.
-Llegas temprano- comentó Mako recibiéndola con una reverencia que ella respondió de igual manera.
-si, Kimi fue a Ciudad Republica para su prueba de Maestra Aire así que la despedí temprano.
El anciano asintió comprensivo y la invitó a caminar junto a él, la muchacha estaba algo extrañada de no ver a su compañero, lo buscaba mientras miraba a todos lados hasta que no pudo evitar preguntar- ¿Dónde está Demir?
-meditando, tendremos que esperar a que despierte- explicó el hombre con cierto aire de inquietud- no debe tardar.
La chica empezó a patear una roca con ansiedad mientras caminaba, tenía tantas preguntas, pero estaba tan reacia a hacerlas ya que Demir siempre parecía incomodo al intentar responderlas que se las había guardado pero supuso que Mako podría responder algunas.
-Señor... ¿Podría... preguntarle algo?- el anciano asintió con una sonrisa, como si hubiera precedido que ella le haría preguntas en cualquier momento- en realidad no sé por dónde empezar...
-yo puedo darte respuestas a algunas preguntas, pero para muchas otras tendrás que esperar a que Demir quiera dártelas.
Yuna suspiró desanimada, dudaba mucho que Demir le dijera gran cosa.
-tranquila, estoy seguro de que tardará menos de lo que piensas.
-es muy difícil hacerlo hablar- la muchacha encogió los hombros y esbozó una sonrisa sarcástica- sobre cualquier cosa, en realidad...
-parece confiar en ti.
-¿Usted cree?- la chica se volteó con un aire de confusión y burla tan marcado en su rostro que hizo que el hombre se detuviera en su lugar.
-si, aunque tú no lo creas.
-pero apenas nos conocemos...
-las amistades no se basan en el tiempo, si no en las acciones y le has ayudado más de lo que crees- afirmó el hombre con una sonrisa.
Yuna se describiría más como una acosadora desquiciada, allanadora de propiedades o un intento de médium espiritual a una verdadera ayuda pero algo le decía que Mako tenía razón.
-y es por eso que debo contarte lo siguiente- el hombre reanudó su andar, desvaneciendo su sonrisa y suplantándola con una expresión angustiada- y esto tal vez resuelva muchas de tus preguntas.
Hace poco más de 20 años el mundo vivía en una relativa calma, muchos pueblos Tierra se habían independizado años atrás y la revueltas en la Nación Tierra contra los maestros se habían disipado con el cometa de Sozin. Korra y todos nosotros vivíamos una época tranquila, el mundo resolvía sus propios problemas o ella era capaz de resolverlos de manera pacífica, pero nuestra era parecía terminar de manera tranquila y después de todo lo que habíamos vivido y los cambios que el mundo había enfrentado eso era un gran alivio.
Korra y Asami se mudaron al Polo Sur y en una de mis visitas me dieron una noticia totalmente inesperada; el Avatar pasaba largo tiempo meditando desde la Revolución de Kuvira pero nunca había intentado establecer contacto con sus vidas pasadas, a menos no con éxito- la chica miró al hombre estupefacta ¿Sería posible? ¿Seguirían todas las vidas del Avatar dentro de Korra y Demir?
-¿Quiere decir que el ciclo se restableció?
-no exactamente- continuó el anciano con expresión sombría- Korra pasaba días enteros meditando y no había visto más que migajas y restos, tal vez inducidos por su creciente deseo de contactarlas o tal vez, en verdad estaba recuperando sus vidas pasadas, sin embargo eso nunca lo supimos exactamente.
Después de dos años de intentar, repentinamente ella cesó su insistencia y pasó meses sin meditar sin razón aparente, Asami me confesó esto durante nuestra visita al Templo Aire de Ciudad Republica al igual que su inquietud y sus evasivas hacia el tema, y fue esa misma noche cuando nos dimos cuenta de lo que había ocurrido en realidad.
Escuché el grito más desgarrador y aterrado que había escuchado en mi vida, me levanté y fui a su habitación lo más rápido que pude, no sabía que esperaba ver tras el grito de mi amiga, pero en esos segundos las escenas más terribles se cruzaban por mi mente, cuando llegué a la puerta vi como Asami la acunaba en sus brazos e intentaba consolarla desesperadamente mientras Korra sollozaba y derramaba lágrimas de terror, pocas veces la vi realmente asustada y ninguna se comparaba a esa. Al día siguiente me explicaron lo que había ocurrido, Korra había dado con algo, algo que no estaba buscando, se había internado tanto en Raava que encontró algo que todos creíamos destruido, tal como lo había hecho años atrás durante la Convergencia Armónica, tan diminuto y profundo; había encontrado a Vaatu.
La joven no encontraba palabras para salir de su preocupación y sorpresa, era una verdadera revelación, algo que cambiaba todo y explicaba tantas cosas y que la había dejado plantada en medio del camino- ¿Por qué me dice esto?
-porque esta mañana escuché el mismo grito en mi casa y porque esa es la verdadera razón de que Demir esté aquí
-¿Quiere decir que ellos saben?- peguntó la muchacha arqueando sus cejas.
-lo intentamos pero fue hasta años después que nos dimos cuenta de que no habíamos tenido éxito. Todos nos encargamos personalmente del Programa Avatar, pero tras la muerte de Korra el gobierno lo modifico, con el propósito de encontrarle a una corta edad e identificarlo antes que nadie.
-pero no funcionó...
-no, Asami fue la primera en verlo- el hombre esbozó una sonrisa melancólica reviviendo el momento.
-¿Como?
-¿entre tantos niños? No sabría decirte, pero indudablemente él tiene mucho de Korra- se encogió de hombros y Yuna percibió como sus ojos se enrojecían- creo que después de todo ella era la única amiga que él conocía, hasta ahora.
El hombre posó su mano sobre el hombro de Yuna, ella sonrió y sintió sus propios ojos humedecerse.
Korra. Como si el espíritu pudiera escuchar sus pensamientos se giró para desaparecer entre los árboles, Demir corrió hacia ella inconsciente del hecho de que atravesaba el asador y los setos que se interponían en su camino hasta el bosque, donde se giró a todas direcciones intentando encontrarla.
El silencio era total, no había señal de nada ni nadie en el bosque, la mansión y sus caminos parecían haber desaparecido, todo el lugar parecía congelado, excepto por las hojas bajos sus pies que crujían ante su peso.
-¿Korra?
La risa de un niño, una ráfaga de viento y un calor abrumador aparecieron detrás de él, pero al girarse Demir no vio nada más que hojas cayendo lentamente al suelo, la confusión se apoderó de él al ver que las hojas se desintegraban antes de tocar la tierra en columnas de humo, seguidas por las que se encontraban aun en las copas de los árboles y las regadas en la superficie, hasta la corteza y casa planta a su alrededor, haciendo que el olor a quemado se intensificara y las cenizas lo envolvieran en oscuridad, bloqueando su respiración y asfixiándolo mientras sus tosidos era el único sonido.
Sin darse cuenta se encontraba ya en el suelo sin poder respirar, con las manos cubiertas en cenizas y los ojos llenos de lágrimas que endurecían sus mejillas, posó sus manos sobre el suelo, intentando levantarse, pero en su lugar la nube gris que lo rodeaba se disipó dejando tras ella un extenso campo verde, intentó levantarse de nuevo pero ahora la tierra empezó a abrirse frente a él, tenía que levantarse o el caería al igual que los guijarros al otro lado del cañón que aumentaba su tamaño frente a él, pero era demasiado tarde.
Abrió sus ojos de par en par, seguía en medio del circulo de arena, el tirón de la caída lo había despertado y el Sol ya estaba en lo alto, miró hacia el bosque donde había visto a Korra, pero no encontró nada más que un par de hojas secas cayendo.
Se levantó apresurado, a juzgar por el Sol ya era tarde, sus amigas ya deberían de haber llegado así que corrió en dirección a la Arena, pero a mitad del camino encontró a Mako y Yuna quienes se giraron preocupados hacia él, no los culpo, probablemente tenía una expresión muy similar en su rostro.
-¿Dónde está Kimi?
-Fue a la ciudad para su examen de aire control- respondió la chica, el Avatar murmuró una maldición- ¿Por qué? ¿Qué pasa?
-necesito un guía espiritual.
