UN 24 DE DICIEMBRE MUY ESPECIAL


RESUMEN:

Se dice que durante toda la vida conoces a muchas clases de personas, algunas llegan a dejarte una lección, otras se convierten en una bendición y algunos vienen de repente y sin previo aviso pueden revolucionar tu mundo en un segundo.

Para Rose tomar el metro, ir a la oficina y terminar el día con las clases de defensa personal era una rutina básica, sin embargo una mañana como cualquier otra, eso cambio. No conocía a ese hombre, pero había logrado despertar su interés. Quería saber más de él y aunque quiso pensar que solo era curiosidad, en el fondo, sabía que era algo más.


Rose

2016

12 de Noviembre.

Era la segunda vez que lo veía, él estaba de pie y yo me encontraba sentada a unos metros de distancia, el metro no estaba tan lleno como otras veces y eso me permitía observarlo.

Ni siquiera sé por qué me intrigaba tanto, debo admitir que era atractivo…bueno, muy atractivo. Sin embargo desde que lo vi la anterior semana llamó mi atención, tenía un rostro impasible, muy diferente a mí y quizá eso era lo que me daba curiosidad, no lo sé, simplemente sabía que era diferente a los demás.

Sin darme cuenta, había llegado a mi destino y era momento de bajar. Tal vez mañana lo volvería a ver?

17 de Noviembre.

Estaba muy cansada, no tenía problemas con realizar dos trabajos al mismo tiempo, el único problema era que Abe simplemente decidió darme más casos de los que debía encargarme. Eso unido a las clases de defensa personal que enseñaba en las noches, resultó en varias noches sin dormir.

Tenía una cita en el juzgado a las nueve de la mañana, pero antes debía pasar a la oficina para recoger unos documentos que olvide ayer. Ugh…será un milagro llegar a tiempo sin quedarme dormida en este asiento.

Cerré los ojos un momento y me puse a imaginar cómo podría hacer desaparecer unos días la bufanda favorita de Abe…fue divertido ver lo mucho que se preocupó por ese trozo de tela, cuando a mis inocentes 12 años escondí por unas horas esa bufanda, es una de las cosas que mi padre guarda con mucho recelo. Sonreí inevitablemente, no me importaría repetir esa experiencia…

Me enderece e intente estirarme un poco para estar más despierta, inconscientemente voltee un poco hacia la derecha y ahí estaba él, casi podría decir que estábamos frente a frente, debí estar más cansada de lo que pensé ya que no supe cuándo subió. Aun había varias personas alrededor, pero nadie bloqueaba mi vista.

Esta, era la tercera vez, claro, no es que este contando…sabía que me vería de forma extraña si lo miraba fijamente todo el tiempo, así que intente ser lo más sutil posible. Aunque dudo mucho que lo note, parecía demasiado absorbido en la lectura de su libro. Bueno, eso me daba la oportunidad de observarlo mejor, me sentía como una acosadora…aunque prefiero seguir llamándolo curiosidad.

Fingí buscar algo en mi celular mientras cada cierto tiempo alzaba la vista, aun sentado se destacaba de los demás debido a su altura, tenía el cabello un tono más claro que el mío y al igual que las otras veces estaba asegurado en una cola de caballo, aunque eso no impedía que algunas hebras quedaran sueltas alrededor de su rostro, llevaba una gabardina que no había visto antes, le quedaba bien, aunque dudo mucho que haya algo que no le quede bien…

Estaba a punto de llegar a mi parada habitual, pero cuando levante la mirada, esta vez sucedió algo diferente…porque el también me estaba mirando.

No puedo explicarlo, ya que era la primera vez que me sucedía algo así, la profundidad de esos ojos marrones hicieron que me olvidara todo lo que me rodeaba y me lleno de una extraña sensación cálida y electrificaste. Pero tan rápido como sucedió, el hechizo de rompió cuando las personas empezaron a salir del metro, él aparto su mirada y yo hice lo mismo, recordando finalmente que era hora de bajar.

20 de Noviembre.

Al igual que la mayoría de las personas, los lunes no eran uno de mis días favoritos. Me había desvelado anoche, ya que era el cumpleaños de Eddy, uno de mis amigos de la secundaria y bueno, no podía negarme, aunque en este momento la resaca este matándome, lo que me lleva a pensar que quizá un taxi hubiera sido más cómodo que estar parada en el metro junto a tantas personas que justo hoy decidieron usar este transporte.

Sin embargo, parece que él no tomó la misma decisión. Me sentía decepcionada?...quizá un poco.

4 de Diciembre.

Después de casi dos semanas, nuevamente él estaba aquí. En todo este tiempo sin verlo había llegado a a pensar que solo era producto de mi imaginación o un casualidades que no se repetirían, ya que fueron solo tres ocasiones en las que compartimos el metro.

Pero no, él era real y se encontraba a unos escasos dos metros de mí.

Ambos estábamos de pie y si no fuera por las tres personas que se encontraban entre nosotros, estaríamos frente a frente y ese simple hecho me ponía nerviosa y una leve agitación se registró en mi pecho además de notar que esa sensación electrificante no se había disipado en todo este tiempo.

7 de Diciembre

Llegue corriendo a la estación, por lo cual estaba bastante agitada, la puerta del metro se cerró detrás de mí. Justo a tiempo, pensé.

Apenas había dado algunos pasos hacia el fondo, cuando un sentimiento familiar recorrió mi cuerpo. Era él.

Casi puedo decir que estaba al otro de donde yo me encontraba, no sé porqué pero podía reconocer su presencia.

Era extraño verlo hoy, nunca lo vi dos días seguidos.

11 de Diciembre

Mi teléfono empezó a vibrar de repente. Lo bueno es que estaba sentada ya que de lo contrario está segura que acabaría en suelo.

_Hola?

Conteste rápido cuando vi que se trataba de Lisa, una vecina con la que tenía una buena relación.

_Rose, no sé qué sucedió en tu departamento. Pero haya gua filtrándose de tu puerta hacia el pasillo.

Diablos!…justo lo que necesitaba, mi departamento inundándose.

_Debe ser en la cocina, iba a llamar a alguien esta semana para que lo revisara – bueno, técnicamente Abe me dijo que algo andaba mal con la tubería cuando él y mi madre me visitaron el fin de semana, debí haberle prestado más atención… – Lisa, tú tienes una copia de la llave. Puedes llamar a alguien que se encargue de arreglarlo?

_Por supuesto, no te preocupes.

_Gracias, intentare volver al medio día.

Estupendo…me recosté sobre el asiento. No quiero ni pensar en el estado en el que de estar mi departamento en este momento. Espero que nada se haya arruinado totalmente.

Levante un poco la cabeza y observe al Sr. Desconocido que estaba al frente. Ya era una semana que coincidíamos en el metro y en ninguna e esas ocasiones lo vi molesto, nervioso o feliz como cualquier otra persona. ¿Acaso tenía una vida tan prefecta?

14 de Diciembre

Más de una semana. Esto era un record. Ya ni siquiera me sorprendía verlo cada mañana.

Pero esos sentimientos, aun no me abandonaban e incluso empezaba a creer que solo se estaban haciendo más grandes con el pasar de los días. Tal vez debería terminar con esto e ir donde esta él y preguntarle… ¿Quién eres? ¿Por qué tú me haces sentir…?

Negué con la cabeza, cada pregunta suena más loca que la otra.

Pero esta situación era todo, menos común. De hecho, era bastante desconcertante. Sabía perfectamente que él era consciente de mis miradas, ya que al menos tres veces en esta semana, me había atrapado observándolo.

Cuando sucedió creí que vendría hacia mí para preguntarme porqué lo hacía o algo así, pero no sucedió. A veces pensaba que era más una especie de reto entre los dos, para ver quién era el primero en encarar al otro.

Y no dejaba de pensar, si sería yo quien termine por hacerlo.

18 de Diciembre

Al salir de un lugar lleno de personas, siempre tienden a chocar unos con otros y más si algunos tenían prisa. Era algo común y justamente hoy sucedió eso, claro, lo único con que no contaba era él, específicamente él se encontraba parado cerca de la puerta que tenía que cruzar para salir. No era un gran lio, hasta que un hombre demasiado apurado decidió prácticamente salir corriendo y empujándome hacia un lado en el proceso.

Está bien, eso tampoco era un problema.

Hasta que me di cuenta que termine chocando contra el hombre que había estado espiando estos últimos días!

Pensé que la situación no podría ser más incómoda, pero no. Empecé a sentir más calor en mi brazo derecho, que era donde él me sujetó para estabilizarme. Un casi imperceptible entumecimiento me invadió por completo. Intente tomar aire, pero solo logre inhala su loción…

_ ¿Estás bien?

Escuchar su voz provoco dos cosas en mí. La primera fue, una curiosidad saciada, ya que pase mucho tiempo imaginando como sería su voz, ronca y casi imperceptiblemente acentuada, definitivamente superó mis expectativas.

La segunda cosa, fue que no pude evitar levantar un poco más la cabeza, esto debido a la diferencia de alturas y me permití por un solo segundo beber las características de su rostro antes de moverme, como debí hacerlo desde el principio.

No pude encontrar mi voz, así que solo asentí levemente antes de salir.

Mis pies se movían intentando aparentar un caminar normal, aunque yo sentía que estaba todo, menos normal. Mi mente seguía recordando esos breves segundos con él, aun sentía un cosquilleo en mi cuerpo. ¿Qué demonios era esto?

24 de Diciembre

Intente no ser muy obvia cuando me golpeaba la cabeza contra la ventana que tenía a lado. Era estúpido lo que me estaba pasando, me negaba a aceptar que quizá, solo quizá tenía un ligero enamoramiento por el Sr. Desconocido, que ¡oh casualidad!... estaba otra vez usando el mismo transporte que yo, al igual que todo el último mes.

Tal vez no lo gustaba conducir, o no tenía un coche o tal vez…no lo sé.

De lo único que estaba segura, era que este enamoramiento, flechazo o lo que sea, me estaba afectando tanto, como para empezar a soñar con él! Y por lo cual, hoy lo que menos quería era verlo, más que nada porque me sentía un tanto avergonzada y hasta tonta por sentirme así. Algo a lo que no estoy muy acostumbrada. Creo que ni cuando era adolescente me sucedió algo parecido.

Cerré los ojos e intente reparar con calma para relajarme, mi madre siempre hacia estos ejercicios cada vez que Abe la irritaba, supongo que deben funcionar, ya que aún siguen juntos.

Poco a poco fui recobrando algo de calma y a pesar de que cada cierto tiempo sentía la mirada de alguien sobre mí, aunque bien puede ser mi imaginación, decidí ignorarlo y mantuve mi mente en otras cosas; como terminar rápido mi trabajo para ir por los regalos que aún no había comprado y si las tiendas estaban tan llenas como el metro en este momento, tendría problemas para conseguir algo.

La gente se volvía loca en estas fechas, todos se preparaban para la navidad, las calles estaban llenas de luces y nieve. Yo por mi parte, seguía sin entender porqué mi madre decidió hacer todo un festejo este año, me exigió, aunque según ella, solo me pidió amablemente que me quedara a dormir esta noche en casa para poder tener un desayuno navideño en familia…

No es que me desagrade la idea, pero es algo extraño. Nuestra familia era un poco especial y puedo contar con los dedos de la mano, las celebraciones familiares que tuvimos o al menos en las que yo estuve presente.

Al menos tenía la leve esperanza de que mi madre haya mejorado sus habilidades de cocina.

Cuando el movimiento se detuvo, varias personas empezaron a salir, me quede casi al final de todos para evitar cualquier accidente.

Finalmente estaba afuera y aunque puedo decir que estaba preparada para todo lo que me podía suceder, definitivamente no estaba lista para enfrentarlo.

No sé en qué momento salió, pero él nunca se había bajado en esta parada…tranquila Rose, puede ser una coincidencia.

Nos quedamos uno frente al otro por varios segundos, vestía una gabardina parecida a la que había visto hace tiempo, lo que me hizo preguntarme si tal vez tenía un armario lleno de ellos.

Pero rápidamente deje de pensar en eso, cuando él empezó a caminar hacia mí…oh Dios…prácticamente podía oír cada paso haciendo eco sobre el suelo. Y cuando él ya estaba a un paso de mí, las palmas de mis manos se sentían algo resbalosas, mi garganta se había secado y sotnia que le aire frio entre nosotros no era suficiente. Pero entonces habló, al final él se atrevió a enfrentarme, había imaginado este momento, pero lo que dijo fue algo que no tenía previsto.

_ ¿Quieres ir por una taza de chocolate?

2017

24 de diciembre

Escuchaba varios murmullos que venían del pasillo, gemí, aun no quería levantarme.

_Roza…

Depositó un beso sobre mi hombro.

_Solo cinco minutos más, Dimitri.

Enterré mi cabeza entre las almohadas para que no siguiera insistiendo.

_Dijiste los mismo hace cinco minutos atrás – empezó a reír – Además, si no nos levantamos pronto todos acabaran con el desayuno.

Ugh…odiaba que tenga la razón.

_Está bien… – me senté aun soñolienta – Solo porque me gusta la comida de Olena.

Volvió a reír y si, también me gustaba el sonido de su risa.

_Date prisa.

Fue lo único que dijo antes de levantarse y entrar al baño. Estire mis brazos para despertarme completamente, entonces note la fecha.

Un año, hoy se cumplía un año desde aquella vez. Las cosas habían cambiado tanto…ahora tenía una relación con Dimitri, alias el Sr. Desconocido y había logrado conocerlo mucho en este tiempo.

Enseñaba idiomas en la universidad, era siete años mayor que yo, vivió en Rusia la mayor parte de su vida y a veces tiende a ocultar sus emociones, pero había aprendido a leerlo como un libro abierto. A pesar de parecer intimidante era bastante amable y amaba mucho a su familia, que era bastante amplia, o eso me parecía ya que yo nunca tuve hermanos, pero él tenía cuatro hermanas, sobrinos, una madre muy atenta y una abuela algo especial…

En fin…esa era la razón de todo el murmullo que provenía de afuera. Estábamos en la casa de Olena para pasar navidad juntos, incluso mis padres iban a llegar en la tarde. Dimitri y yo pensamos que no estaría mal que nuestros padres se conocieran.

Dimitri

Mi madre estaba muy atareada preparando la cena de esta noche, debido a que los padres de Rose llegarían en unas horas más. Mis hermanas e incluida Rose estaban ayudándola, mientras que yo habilitaba una de las habitaciones para ellos.

El tiempo había pasado muy rápido y conocer a Rose es una de las mejores cosas que me había ocurrido. Ahora puedo asegurar, que estaba muy feliz de que mi coche decidiera no arrancar ese día y me obligara a tomar el metro, porque entonces la conocí. Aquella mujer que con esa sonrisa traviesa me cautivo de tal manera que cuando sentí sus miradas curiosas, no pude evitar mirarla yo también, y ese fue el momento que cambio algo en mí.

Intentaba sacarla de mi mente, pero ella lograba colorase sin mucho esfuerzo. No era de extrañar que poco tiempo después, yo estaba tomando el metro todos los días, a pesar de que mi coche ya estaba arreglado. Puede parecer absurdo, pero el que yo no le fuera indiferente me impulsó a seguir haciéndolo, incluso hice algo que jamás pensé, la invite a salir, aun sabiendo que no conocía si quiera su nombre.

Pero Rose, me fue demostrando con el tiempo, que yo era capaz de hacer por ella, muchas más cosas de las que imaginaba.

_Dimitri, mis padres ya llegaron.

Ella apareció en la puerta, tenía un poco de harina en sus mejillas, pero aun así, lucia hermosa.

_Está bien, termine de arreglar todo.

Camine hacia ella y limpie la harina de rostro.

_ ¿Estabas haciendo galletas o jugando con los ingredientes?

Rose frunció el ceño, pero no tardó mucho en entender mis palabras.

_Estaba haciendo galletas y cuidando a Zoya – resoplo cansada – Ella es bastante inquieta y me quitaba todo, no sabes lo que hizo cuando…

No deje que continuara y la interrumpí robándole un beso.

_ ¿Y eso por qué fue?

Pregunto cuando nos separamos después de unos minutos.

_Por nada en especial, solo quise hacerlo.

Me encogí de hombros y tome su mano para bajar a la sala.

_Si claro – dijo con desconfianza – Era una forma de decir que me callara, verdad?

_Claro que no – me defendí – Solo quería besarte.

Ella entrecerró los ojos, aun sin creerme, pero yo solo la sostuve más cerca. Oh Roza… si supieras que cuando estoy contigo la razón me abandona rápidamente y quedo a merced de mis sentimientos hacia ti.

Solo podía esperar a que mañana, ella acepte el anillo que llevaba en bolsillo.

Rose

Olena se había lucido con la cena y aunque las hermanas de Dimitri y yo ayudamos, ella se merecía todo el crédito.

Mis padres parecían llevarse bien con todas las Belikov y eso hacia el ambiente más cómodo. Como había dicho, yo no le daba mucha importancia a fechas como la navidad, siempre pensé que era una excusa más para hacer fiestas y gastar el dinero en las tiendas.

Pero ver a Dimitri lo mucho que se esforzó por traer a su familia este año a Portland y ser testigo de cuanto podía significar para las personas estar juntos en estas fechas, dejando a un lado el trabajo y las rutinas, me hizo entender lo especial que puede ser la navidad y el verdadero significado detrás de ello.

No eran los regalos, sino el simple hecho de estar con las personas que amas y esta sensación es algo que quería compartir siempre con el hombre que tenía a lado.

_ ¿En qué tanto piensas?

Dimitri me preguntó en voz baja.

_En nosotros. Hace una año, hubieras imaginado que estaríamos aquí?

Enredo sus dedos con los míos y contestó:

_Tenía la esperanza de fuera así.


Por: CARLET 77


Hola!

Espero que este pequeño cuento haya sido del agrado de todos. De todo corazón les envío mis mejores deseos y pasen una Feliz Navidad junto a sus seres queridos.