Capítulo 3
Blanco
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Kitt no podía asimilarlo, había enfrentado infinidad de batallas, pérdidas, fracasos. Pero ese suceso estaba más allá de su imaginación.
-Solo una vez me he sentido tan patético- Se dijo mientras su amigo era enviado lejos de ahí. Por un momento sintió ira. Una ira incontrolable que lo cegaba, para él no existía justificación ante ese asesinato, el honor que tanto respetaban estaba manchado, su amigo no había partido como era debido.
Y ahora ellos se llevaban su estructura, arrebatándole lo último que le quedaba. El Comandante no podía soportarlo, pero era el mismo Springer quien lo acusaba de ese deceso… de traición.
El helicóptero tenía razón, el había fallado.
-¿No los detendrás?- Pregunto Impulse finalmente, quien cansado de observar se atrevió a intervenir. La escena que ambos presenciaban era lo suficientemente dolorosa como para reaccionar.
La ironía de una fecha era más que suficiente para hacerlo reaccionar. Avalanche había caído en un ciclo similar.
-¿Cuántos más deben perderse ante estas insensateces?- Se pregunto con frustración,-¿Cuántos?; por un momento Primus parecía odiarlos, condenándolos a seguir esos paso, repitiendo el camino.
La forma erguida del Transam tan sólo demostraba su propio odio. Pero jamás permitió que ese sentimiento le motivara. Hasta hoy.
La desgracia era algo común, normal para ellos; pero la guerra había terminado, no entendía porque era Adannos quien debía partir así.
Impulse no podía replicar. Kitt estaba furioso, una frase o palabra no servirían de nada.
Una baqueta reposaba en las manos de su ingeniero, la herramienta que impulse había fabricado para tocar esa interesante música. Un hobbie que ambos alimentaron con el poco tiempo que les quedaba.
El Ingeniero tampoco quería admitirlo, pero esta pérdida no le permitiría volver a la normalidad.
-No esta vez…-Susurro.
Había recorrido demasiado como para dar vuelta atrás, ahora era demasiado tarde para detenerse.
El deportivo negro ofreció un último adiós al caído pensando, esperando…No sabía quién era el culpable pero lo averiguaría y lo haría pagar. Tal vez no era el estilo Autobot, pero eso ya no era importante. Esta vez era personal.
-Kitt- Se escucho la voz del muscle car.
-Déjalos marchar Impulse, están en su derecho- Contesto con frialdad, una que el Impala no compartía. Un sentimiento que lo hacía dudar de la estabilidad de su comandante.
-Pero él es nuestro teniente, nuestro oficial…Y nuestro amigo- Respondió el mecha de cromas azules.
Kitt continuó con su negación. No podía seguir así, pero tampoco arriesgaría a más inocentes, su duda lo había llevado a perder a su amigo. No podía darse el lujo de olvidar una vez más. No más perdidas sin sentido, no nada.
-Es sólo una estructura, el se marcho tiempo atrás- Finalizo el transam alejándose. Aún tenían otro memorial al cual atender.
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DarkWar observo al auto de cromas negros alejarse, ignoro la presencia del resto, no porque no le importase si no porque eso no era algo que los suyos acostumbrarán realizar.
De inmediato se encamino alcanzando al Comandante, a diferencia de las ocasiones interiores el rechazo que existía entre ellos se desvaneció, más bien parecía que el carro le buscaba.
-Él también fue…- Comenzó pero no hubo una descripción adecuada. Tan sólo una mirada.
–Eso no fue un accidente- Declaro el volador finalmente ignorando la frase con la que inicio su conversación, no estaba bien aceptar que le importaba, menos siendo ese Teniente el que siempre le recordaba como un Autobot se debía comportar.
El seeker alguna vez se defendió empuñando esa arma que la Silverado siempre cargaba, fue uno de los pocos que le brindo queriendo o no atención.
-Alguien está detrás de esto- Prosiguió, como si hablase realmente con un superior. Kitt detuvo el paso para observarlo, la posición de sus puertas no se modifico, el lo sabía.
Adannos había pagado por sus secretos, su primer oficial había muerto porque el dudo. Loup le había preguntado sobre los seekers, no podía repetir ese error. Primus sabía que jamás se recuperaría del incidente anterior.
-El Prime no desea que esta unidad continúe activa, he recibido varios reportes de movimientos que él mismo ha planeado, no se con exactitud que o como, pero no imagine que se atreverían a… Su voz se escucho débil al mencionar esas últimas palabras, debía sobreponerse o su amigo habría muerto en vano.
-Adannos era el blanco menos probable- Comento el transam revelando finalmente lo que pensaba.
-Hay un mensaje en la consola personal de Ad. Pero no podemos acceder hasta que la investigación oficial finalice; eso no nos dará muchas opciones, como verás- Prosiguió reiniciando el camino sin un destino probable.
-¿Apenas me informa de esto comandante?- Respondió el seeker con sarcasmo.
Kitt omitió el tono, acostumbrado a esa clase de respuestas. Ahora los papeles se habían invertido. Parecía haber sido apenas hace unos ciclos cuando el sarcástico arrogante era él.
-No es hora de jugar, La Unidad partirá a un Memorial, su mirada volvió a posarse en el camino por el que había venido. Adannos debió estar ahí con ellos, debía ser con quien hablase de eso, no el Jet.
-Tienen permiso para ausentarse, aléjense de aquí antes de que todo empeore- Advirtió finalmente el Auto.
Las palabras de Kitt paralizaron al volador. -¿Me sugieres una huída estratégica?, porque ¿Somos el siguiente blanco por ser decepticons?-Continuo el Jet resentido o tal vez agradecido, ese era su plan después de todo.
El comandante sonrió, - Solo asegúrate de mantener vivo a mi hermano- Fue la respuesta final.
-Adiós DarkWar orgulloso Seeker Decepticon- Exclamo el Autobot transformándose solo par a alejarse, el convoy a la cripta partiría pronto, al menos Avalanche tendría ese momento, una despedida antes de ese final.
-Pero las cosas no se serían así siempre-Se dijo el comandante.
Dike vio la forma marcharse, a su espalda los restos del caído se alejaban en la dirección contraria. Nuevos y distintos mechas le seguían, mientras los confusos elementos de Avalanche solo observaban.
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La vida es un camino lleno de ramificaciones, pero todas convergen al final.
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Karr el joven compañero de Lilium y Tempestad arribaron al Bar.
Para el Transam de cromas negros el peso sobre su espalda y alas puerta era insoportable, pero no permitiría que su carga continuara sufriendo, el mecha estaba en muy mal estado. Su forma presentaba daños en toda la estructura, marcas que obviamente el mismo infligió. Aún así su acompañante no estaba interesado en auxiliarlo, evitándolos como si fuesen una maldición del mismo Unicron, siguiendo el paso tan sólo por la femme que le observaba desde el establecimiento.
Al llegar el cazador se desvaneció de vista, dejando a los otros con el problema; adoptando su acostumbrada mesa en un rincón del BAR.
El mecha de ópticos negros estaba molesto, algo en ese ente le desagradaba, tal vez la extraña llegada en esa vaina éxtasis, o el estado en el que se encontraba. Lo que fuese; simplemente le creaba un mal presentimiento. En especial la espada.
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Las lecciones de la vida son las más difíciles de aprender.
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Todo era demasiado perfecto, el primer movimiento se había llevado a cabo de manera exitosa. El energon seco en el arma de su asesina era la mejor prueba.
-Casi puedo sentir el dolor en sus chispas, el conflicto, la confusión-Exclamo el ferrari riendo. Como deseaba observar la cara del transam cuando se percatará de su pérdida; su falla.
-Debió ser hermoso- Prosiguió caminando alrededor de su subordinada. Los pasos apacibles resonaban en toda la tumba con eco, martillando los muros vacíos y abandonados.
-Intoxicante- Susurro aproximándose a ella. Su rostro rozo levemente el de la femme, mientras esos ópticos carmesí se cerraban delicadamente. Su boca acaricio ese rostro frío y hermético.
La asesina no replico, su estructura temblaba incapaz de predecir la situación.
-Dime mi hermosa guerrera, ¿Qué se sintió tener su energon en tus manos?- Pregunto.
La voz recorrió su cuello mientras el continuaba su exploración.- El ver su mirada de terror al conocer su final- Continuo, -¿Cuáles fueron sus últimas palabras?, ¿Qué fue lo que dijo?- El tono suave pero peligroso resonó con ese toque delicado. Sus manos recorrieron la estructura femenina deteniéndose por un momento.
Apocalypse abrió sus ópticos para mirarla de frente. Era insoportable y al mismo tiempo irresistible, el peligro que implicaba, pero también la atracción tan similar.
Ella podía ver la forma de ese comandante, ese toque fino y distintivo, el reluciente carmesí; pero esa mirada, esos ópticos no transmitían ese calor.
Él sonrió como si pudiese leer sus pensamientos, como si su procesador fuese un archivo abierto a cualquiera que quisiese ver.
-Descuida, ambos somos uno- Exclamo alejándose con velocidad. Retirándose hacia lo profundo de la tumba, el paso dos debía comenzar.
Ella se mantuvo de pie otros instantes, sin saber cómo interpretar. Su mano viajo hacia ese rostro consiente de la deshonra que vestiría por la eternidad.
Su amo lo sabía y se había alegrado por ello.
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Después de lo que pareció un ciclo interminable, Lilium y Diluvio llegaron a la mesa del cazador.
-Gracias por ayudar- Dijo la chica de lila con un toque de enojo.
Tempestad no contestó, su procesador seguía atrapado en la imagen de esa arma, la espada carmesí que el mecha resguardaba.
-Se recuperara, pero me desconcertó mucho que su estructura estuviese tan dañada- susurro Diluvio- Ni siquiera aquellos que sufren ante los cinco jueces se auto flagelan de esa manera.
La imagen de esos rasguños cazaría su procesador por un buen rato.
-Nos vamos, ya es tarde- Intervino Tempestad levantándose.
-¿Qué?- preguntó su mechatrix sin poder creerlo- ¿es que no les vamos a ayudar?- Prosiguió estupefacta, la ira que su compañero reflejaba en esa mirada decía todo sin palabras.
-No- contestó el cazador con enojo- ya dije que no, -Repitió de modo imponente. Por un momento esa figura reflejaba su verdadera forma, intimidante, peligrosa.
- Jamás debimos ir a ver la vaina, ese ser sólo implicará problemas- señalo la puerta que daba a la habitación donde habían metido al mecha de cromas blancos.
-¿Cómo puedes decir algo tan cruel?- Contesto Lilium de inmediato, juzgas antes de conocer la verdad- Afirmo volviendo su atención hacia la misma habitación, -Si mal no recuerdo así encontré una vez a un arrogante cazador- Exclamo.
-Ese ser no es un cazador, jamás te atrevas a compararlo conmigo, él no es como yo- Susurro.
-Contratista, escucha mis palabras con atención- Dijo adoptando ese tono serio, -Échalos de aquí, haz que se larguen; si no haces que ese ferrari y ese transam se vayan cuanto antes, no me haré responsable de lo que pueda pasar-Advirtió el mecha de ópticos negros.
Lilium no podía creer lo que escuchaba. -¿Acaso la amenazaba?, ¿Cómo se atrevía?, ¿Cómo?-
-¡Estas celoso!- Respondo la femme- ¡por eso estas molesto!- Confirmo.
Tempestad no estaba de humor para esas tonterías.-Me largo- Finalizo, desapareciendo de inmediato.
La frustración envolvía a la joven quien no comprendía el porqué de la actitud de él.
-Li, no le hagas caso, ya sabes cómo es- intervino Diluvio intentando calmar la situación.
Pero ella seguía molesta con el cazador, como se atrevía a hablar así de su transam, o de ese mecha que ni siquiera conocía, ¿Cómo podía simplemente juzgar?
Diluvio se marcho poco después, las palabras sobraban, simplemente esperaba que Tempestad estuviese equivocado sólo por esta vez, por el bien de ambos.
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La caravana avanzo de manera lenta, un grupo de vehículos de diversos tamaños o formas flanqueo aquel cybertroniano, la forma alterna de la joven femme.
Bantha continuo su trayecto insegura, tantas cosas habían pasado en tan poco tiempo. El vacío que existía por la pérdida de ese amigo se sumaba a las demás. Otro nombre que se perdía en la historia de Cybertron.
-Lo siento tanto- Se dijo, el camino parecía infinito en ese paso mundano.
No había señal de los seekers, ellos se habían marchado, Kitt dijo que él los había mandado a una misión, pero ella dudaba que fuera verdad. Mucho tiempo atrás conoció a un mecha con esa mirada decepcionada, con ese toque de dolor. Un mecha que demostró ser lo que nadie más creyó.
-Lo siento tanto hermano- Exclamo. Consciente de que todo por lo que había luchado, estaba perdiéndose poco a poco.
Los vestigios de aquel destino se divisaban a lo lejos, habían llegado finalmente al lugar.
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Quería escapar, algo en esos sueños o pesadillas le cazaba sin permitirle ese añorado reposo; sólo quedaba ese escape sorpresivo. Volver a la Realidad.
El dolor comenzaba hacerse presente, podía sentir cada rasguño con claridad, el energon reseco en su estructura, el dolor en sus manos acompañado del cansancio, como si cada pieza se negara a continuar.
El carmesí brillo nuevamente, sus ópticos se encendieron con lentitud peleando por esa libertad.
La luz asalto esos ópticos agobiados. Parecía que jamás habían sido usados. Su visión enfoco lentamente sus manos, las cuales presentaban ese horrible daño que infligió.
Los recuerdos del dolor que le asalto volvieron con una fuerza inaudita. El ardor, el calor, la desesperación. Por un momento se vio de nuevo en esa vaina, preso y solitario atrapado en su dolor.
Su boca se abrió intentando emitir un grito, pero no alcanzo a decir nada, mientras ese procesador reactivaba sus sistemas con lentitud.
La razón retorno con un toque analítico, no había rastros de esa sombra que lo perseguía, no había peligro o cristal que lo estuviese reteniendo. Era libre. Finalmente era libre.
La sensibilidad se activaba nuevamente, recorriendo su forma por secciones, con pequeñas descargas eléctricas que lentamente despertaban.
-¿Dónde estoy?- Se dijo confuso, las sensaciones eran confusas, el dolor se mezclaba con esa pasividad que comenzaba a apaciguar las otras necesidades. La pesadez de un ente que no tenía más que perder.
Su análisis interno dio inicio, mientras sumamente pensaba en aquello que le acompañaba.
-"Es tuya por derecho"- Susurro inconscientemente. Ella debía estar ahí.
El brazo herido se extendió buscando encontrarla. Su espada, su única compañera, la vieja arma.
-"Han probado tu energon, te han aceptado"
Las oraciones continuaban regresando pero no le daban sentido a nada.
-¿Qué quieres?- Pregunto notando la ausencia de ella. El mecha se paró de golpe, sin importarle el dolor en las extremidades. Solamente pensaba en encontrar su arma, era lo único que quería, era como si una parte de él reposara en esa espada, como si fuera una necesidad el tenerla cerca. No comprendía el porqué de esa necedad.
La mirada recorrió la habitación perfectamente ordenada encontrándola apoyada junto a una pared, al parecer solamente la habían acomodado ahí mientras el reposaba.
-Estaba segura. Estaba ahí- Sus ansias desaparecieron poco a poco, cuando el sonido de la puerta llamo nuevamente su atención.
-¡Qué bueno que despertaste!- Se escucho la voz alegre de una joven femme quien se aproximo amistosamente con un contenedor de energon - Supongo que no has probado uno en mucho tiempo- prosiguió ofreciéndole el contenedor.
Detrás de ella otra figura de colores oscuros le acompañaba, sigiloso, pero al mismo tiempo amigable.
El mecha blanco los miraba sin entender muy bien quienes eran, era extraño pero su chispa le decía que no corría peligro que estaba seguro, que se relajara.
-Mi nombre es Lilium- Susurro la chica.- ¿Cuál es tu designación?- Continuo.
El mecha le miro confusa, no sabía cómo responder, sus bancos de memoria no le daban respuesta por lo que se limito a mirarla.
-Bueno, no importa- dijo la chica con una sonrisa sentándose junto a él. El transam se tenso por un momento. Pero al notar la inactividad de su invitado se relajo nuevamente. El único vestigio el movimiento de puertas, algo que por alguna razón le llamo la atención al mecha de blanco.
- Nos lo contarás más tarde- Comento la femme.
Para Karr la duda continuaba, en especial al notar la reacción del ferrari blanco, era como si algo no estuviera bien con ese mecha, algo estaba definitivamente mal, el transam no sabía cómo explicarlo pero por un momento reconoció la reacción del cazador. Aún así era alguien con problemas; como él.
Sin embargo Lilium pareció no notarlo, contándole lo que había sucedido, sobre su encuentro y explicándole acerca del lugar donde se encontraba.
El ferrari escuchó todo lo que la mechatrix decía en silencio, en ningún momento interrumpió la historia, cuando le ofrecieron quedarse con ellos, el acepto tal vez por educación, tal vez por necesidad, no lo sabía, pero al menos parecía que esos mechas estaban dispuestos ayudarle.
Finalmente el transam sugirió que lo dejarán descansar más. Lilium opinó lo mismo así que se retiraron dejando al ferrari en la habitación, a solas, con su espada como única compañera.
Sin embargo, no tenía ganas de recargar, forzaba a su procesador a que le dijera un poco más de ese pasado olvidado, esos recuerdos a los que no podía acceder, a esas escenas que repentinamente le asaltaban sin comprender el porqué.
Cuando el cansancio lo venció terminó recargando… soñando, sumergiéndose en una nueva dimensión; donde le acompañaba una extraña esfera, una esfera que brillaba como la luna, pensando en eso entro en esa merecida recarga que tanto necesitaba con una pequeña mueca semejante a una sonrisa en el rostro.
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El grupo llego al lugar indicado, los ánimos no eran buenos, pero todos estuvieron de acuerdo en lo que debían hacer.
Los mechas caminaron hacia el interior del recinto donde una sorpresa les esperaba.
Apocalypse diviso al frente al Transam quien lucía su rifle en su costado. Por su postura era obvio que el mecha estaba estresado. La desconfianza emitida en ese gesto tranquilo tan sólo servía para motivarlo.
Lo odiaba; lo detestaba y pronto los haría pagar.
-Ahora solo falta el invitado final- Pensó. Los presentes se detuvieron justo frente al lugar, no había marcas que indicaran nada acerca de su existencia, del suceso que se llevo en el pasado, justo a los pies del mismo Optimus Prime
Bantha camino colocándose al lado del Comandante, quien simplemente admiraba ese espacio vacío.
-Tú fuiste el primero en partir mi amigo-Susurro para sí. La joven femme, se agacho acariciando esa fría superficie con ternura. Daría sus respetos a ese hermano caído, a ese guardián, a su mejor confidente, aquel que la cuido cuando todo lo demás faltaba.
Parecía ser apenas hace unos ciclos cuando ambos se conocieron, cuando su padre los presento. El mecha le sonrió a pesar de su cansancio, de su dolor. Recordó el carmesí de esos ópticos brillar con esa necesidad de amor, con la necesidad de todo sparkling abandonado.
-Hermano mío- Exclamo llamando la atención de los presentes.
-Cuanto tiempo ha pasado, cuanto desde que te marchaste, pero debes sentirte tranquilo, porque tu legado continua; así como tus valores- Prosiguió.
El transam se encogió levemente al escucharlo, si tan sólo conociera los sentimientos que él mantenía, -Avalanche lo entenderá- Pensó, tratando de convencerse.
-Avalanche amigo mío, ¿Por qué demonios no nos esperaste?- Se oyó la exclamación de Impulse al fondo, el Impala se aproximo golpeando el piso antes de enfrentar al Prime que ahí reposaba.
-¡Tu decías que todos tenían los mismos derechos, aseguraste que siempre existiría justicia, él vivió bajo esa norma; y ahora mira lo que ha sucedido, mira a tu alrededor gran Prime, no sólo se fue él, no solo!…- Las palabras se quebraron entre la estática de su procesador. El Ingeniero estaba devastado, culpaba a todos por lo sucedido, no entendía el ¿Por qué?
-¿Dónde estás ahora que te necesitan?, ¿Dónde estás supuesto guardián?-Prosiguió ignorando la mirada herida de la femme.
-Impulse- Llamo Terran confundido, -Tranquilo- Exclamo
El Impala detuvo su reclamo enfocando a su compañero, era verdad. El Mustang no conocía a su oficial superior, nunca vio al Ferrari, el guerrero legendario de las espadas gemelas. Una leyenda sólo para ellos.
-Terran, tú no te metas- Dijo el Ingeniero finalmente frustrado. El deportivo amarillo se sintió ofendido con la contestación del otro; no era normal verlo así.
-Hey no es mi culpa- Se excuso retrocediendo.
Loup simplemente negó encaminándose hacia ambos para separarlos. –No es un lugar para conflictos, aquí estamos para brindar un servicio, un recordatorio a un viejo compañero- Comento el Audi con respeto.
Ambos mechas se dispusieron a replicar, preparando su defensa cuando un sonido atrajo la atención de todos.
Kitt bajo su visor enfocando el lugar mientras el rifle apunto hacia esa dirección, los otros retrocedieron un poco confundidos, ¿Por qué su oficial parecía listo para la batalla, cuando sólo era un memorial?
-Seas quien seas, esto no terminará aquí- Exclamo el carro negro. Todos le miraron exaltados.
-¿Qué?- Se preguntaron. Terran busco algún posible enemigo, pero no detecto a nadie.
-¿Seguro comandante?-Dijo cuando algo lo alerto, el chico saco sus dagas lanzándola contra el muro, una sección falsa cayo a su lado, algunos vestigios alcanzaron sus formas dejando ver el explosivo que le recubría.
-Es un explosivo- Confirmo el deportivo alarmado -Es una trampa, salgamos de inmediato- Recomendó al tercer clic.
Lo que indicaba sólo una cosa, eso estaba activado.
-Maldita sea- Gruño el Transam ordenando la retirada.
-Los mechas corrieron hacia la salida, con su comandante al final. –No conformes con sus actos, osan destruir este momento, no conformes con haber extinguido la chispa de Adannos continúan planeando, miserables- Pensó, cuando algo lo retuvo, sin pedir auxilio el vehículo negro volteo para verla de frente. A ella, la silenciosa asesina. Aunque él lo desconocía.
-¿Tu?- Exclamo incrédulo, cuando un golpe la derribo. Una silueta demasiado familiar se hizo presente entre las formas de los muertos, perdiéndose entre las estatuas sin vida. La Femme revelo la espada aún manchada con energon, uno que el francotirador reconoció.
La herida de la Silverado iba acorde con el arma que la mechatrix presentaba.
-Desgraciada- Exclamo con rabia.
Apocalypse disfruto cada instante, su plan era perfecto, exacto. Noto la ira del Oficial Autobot. El rifle apunto a su objetivo tan rápido como los movimientos de su presa, los dos primeros disparos pasaron cerca, pero el tercero le impacto en su extremidad inferior derribándola.
-Asesina, pagaras por tus acciones- Argumento el carro, dejando ver esa parte decepticon que siempre ocultaba.
El mecha carmesí sonrío, -Ah querido Avalanche si tan sólo pudieses ver esto; escuchar sus palabras…- Susurro con malicia. -¿Seguirías pensando en defenderle?-
Ella giro lanzando un par de estrellas, una se impacto en su puerta, la otra en el brazo, el no era un guerrero de frente pero ahora estaba furioso.
A lo lejos los gritos de su Unidad resonaban por el túnel, al parecer se preparaban para volver.
Sin tiempo, sin tiempo. Su venganza podría llevarse a cabo, pero no llegaría al procesador detrás de la operación, no podía juzgar sin pruebas reales como la espada de ella.
La duda le hizo perder segundos preciosos, aquellos que su rival aprovecho para arrancarle el rifle el cual salió volando en otra dirección.
El arma blanca brillo con las marcas de esa chispa extinta antes de descender hacia él, el Transam se preparo para evadir el impacto, pero este jamás llego. Una espada de un tamaño mucho mayor detuvo el golpe. Su forma tan familiar mostraba los rasgos del daño, rupturas que él conocía bien.
-No puede ser- Exclamo levantando su mirada.
Ambos se observaron. El visor carmesí ascendió, cuando el comandante negó, pensando que estaba alucinando, pero el gesto fue tan rápido que no pudo reaccionar.
Un movimiento característico de ese guerrero alejo a la atacante derribándola. Ella al percatarse de la situación lanzo una bomba de humo y huyó dejándolos a solas.
Apocalypse se mantuvo de pie, dando la espalda al teniente de Avalanche. El carmesí era tan familiar como la figura que le retaba.
Era un milagro. Tal vez la respuesta a esa silenciosa plegaría, pero ¿Por qué ahora?; ¿Por qué?.
No existían palabras para describir su sentir, para exclamar su pensar.
Tan sólo el silencio de aquella Tumba Perdida.
El mecha de cromas rojos viro, odiaba a ese francotirador, deseaba tener sus manos sobre él para hacerlo sufrir, torturarlo lentamente antes de asesinarlo; pero el tiempo llegaría, todo debía ser poco a poco.
-¿Cómo esta teniente?- Exclamo el espadachín en esa conocida voz, extendiendo su mano para ayudarle.
Kitt se quedo Estupefacto.
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Cuando creemos que no hay más sorpresas, la vida se encarga de otorgar más.
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Continuará…
