PARTE.- 4 Listen, listen.. I would take a whisper if (That's all you have to give)

2010

Una de las primeras cosas que Kurt aprendió de Sue es que cuando dice algo, lo dice en serio.

Es solo que en ocasiones ella tiene su propia forma de decir las cosas.

Como cuando ella dice no hay nada malo en ti, a menos que yo lo diga. Tomas el cumplido debajo de su gesto condescendiente, sin despegar la mirada de la suya. Una sonrisa en su boca y un sentimiento creciendo despacio en tu pecho.

Después de años de ocultarse a si mismo, de años de mentir, Kurt Hummel dice en voz alta que es gay a alguien que no es su padre.

La respuesta de Sue simplemente no tendría que haber sido tan inesperada.

- Ahora Ladyface, lo que necesitas es un novio.

Excepto que sí lo es.


- Puck -

Su año sophomore termina como terminan todas las cosas en la vida de Puck: lleno de vacíos y silencios incómodos, sin respuestas y lleno de arrepentimientos. Todos actuando como si nada hubiera sucedido y volvemos a comenzar.

Puck se pregunta si el dolor desaparecerá de la misma forma en que lo hizo su padre. La voz dentro de su cabeza sigue gritando. Cuando Junior year comienza, Puck no espera nada mejor para este año.

Hay cambios, antes del Glee Puck solo tenia a Finn, ahora está Rachel que sigue siendo igual de molesta y habladora, y en ocasiones Puck se preguntara cómo terminaron convirtiéndose en amigos. Es un poco la cosa judía, la culpa y que son como primos lejanos de alguna clase, de esos que están ahí para molestarse el uno al otro de tanto en tanto. Funciona bien para el.


Con el nuevo año escolar comenzando, decide cambiar un poco, no demasiado. No busca la santidad, pero tal vez un poco de Karma ayude a su futuro. Así que disminuye los lanzamientos al basurero y sí, puede que se asegure que el chico Hummel salga antes de irse, pero no es nada.

El chico es casi parte de Glee, solo que no, pero esta casi ahí. Además, ahora que su padre y la Sra. H. están juntos es responsabilidad de Puck, tanto como de Finn. Y bueno, Hummel es un tipo... uh lindo, como si pudieras tomarlo y ponerlo en el bolsillo de tu camisa y hacerle cariño cada vez que saque la cabeza para tomar aire, y sí, puede que Puck haya estado pensando mucho en eso.

Pero Puck es lo suficiente rudo para hacerlo funcionar.

Que Hummel sea suave como una chica es solo un plus, con su pelo brillante y su piel pálida y sus labios rosas, con manos de dedos largos y delgados y esos pantalones que ajustan en las partes correctas. Puede que el chico no grite Homo pero va por el camino, especialmente últimamente con las miradas lánguidas que dirige a Finn y a Evans.

Bueno, Puck puede admitir que siempre ha sido un chico más de trasero que de pechos, lo entendió cuando Santana arruinó la diversión con el plástico que se puso, y su ligero affaire con Rachel que no va por el camino de Miss Boobies y su mas que corto romance con Mercedes Jones.

Tampoco es como si Puck fuera a hacer un movimiento hacia él, pero si fuera el caso, no está asustado de que Hummel venga con equipamiento extra, mientras le deje utilizar el que posee.


Cuando Sue decide incluir un porrista en su rutina pasa como otra de sus excentricidades producto del aburrimiento, cuando resulta que es el silencioso chico de la banda, los miembros de Glee miran extrañados sin saber mucho cómo reaccionar al verlo tocar el piano vestido con su uniforme. Mr. Schue pierde un poco el control y sale a buscar a la entrenadora por quien sabe qué motivo, seguramente tiene que ver con una nueva estrategia para destruir al Glee Club.

Eso debió haberles dado una pista, pero estamos hablando de un grupo de adolescentes con problemas de atención y de autoridad.

Son Brittany y Santana, las primeras en interactuar con él fuera de la sala del coro, Puck está seguro de que no es idea de Santana por las miradas sucias que le lanza a la nueva adquisición de la entrenadora Sylvester, Hummel le responde con la misma clase de desdén que hace que sus labios se inclinen en una sonrisa. Le gustan las agallas del chico.


Kurt lleva una semana siendo parte del escuadrón de porristas cuando la entrenadora Sylvester lo llama a su oficina después del último período.

Cuando llega se encuentra a Puckerman de pie junto la mesa luciendo confundido. Sentándose frente a Sue le dirige una mirada a Puckerman que procede a hacer lo mismo. Confundido, pero con un nudo en el estomago espera lo que sea que Sue Sylvester tenga preparado.

Cuando ella se inclina con una sonrisa en el rostro y las manos bajo su barbilla y comenzando a hablar con tono jovial, Kurt sabe con seguridad que esta tan jodido.

- Como sabrán… todas mis porristas necesitan un ser inferior que las ayude a mantener su estatus

Oh… Dios, NO.

- Y ahora que tengo uno nuevo… necesito alguien que ocupe ese lugar.

Cuando Sue apunta a Puckerman con su dedo, Kurt intenta hacerse lo más pequeño posible.

- Tú, Puckerman has sido elegido para tal noble causa. Ladyface, te presente a tu novio.

Es así como la relación de Kurt Hummel y Noah "Puck" Puckerman comienza. Y Kurt seguirá preguntándose ¿por qué alguien no ha matado a esta mujer aún?

Sue Sylvester… es un monstruo.


- Finn Hudson.

Todo lo que Finn sabe de Kurt Hummel es que fue, por menos de una semana, parte del equipo de fútbol y les hizo ganar su primer y único partido de la temporada el año anterior, que es parte de la banda y que al parecer ahora es un porrista.

Cuando su mamá empieza a salir con Burt, el papá de Kurt, es incómodo de muchas formas posibles.

Especialmente por que nota la forma en que Kurt lo mira en ocasiones, que es la forma en que lo miraba Rachel al comienzo, solo que mas quieto y mas triste. Como si estuvieras viendo el mejor pastel de tu vida pero fuese solo una fotografía en una revista. Como cuando hueles un delicioso postre en una vitrina y te das cuenta de que no tienes dinero para comprarlo.

Hay un instinto que dispara en Finn que le dice que es no es la forma de mirar a otro chico, aunque por las miradas que le da Puck a Kurt no está muy seguro tampoco.

Para Finn, Kurt es como una caja mágica o misteriosa, de esas que están llenas de cosas y que nunca sabes qué va a salir de ellas. Finn lo encuentra adorable, como un gatito y a pesar de que al principio es un shock compartir espacio con alguien, está bastante bien que sea Kurt. Porque Kurt es inteligente y le ayuda con sus deberes y siempre deja que Finn coma una porción extra de pie.

Además, la música que sale de la habitación de Kurt cuando cree que esta solo es bastante genial. Siempre son canciones que puede decirle a Rachel. Tener a Kurt se siente un poco como ganar un hermano pequeño.

Lo único que Finn no entiende es ¿cómo terminó Kurt junto a Puck?


Es un pandemónium. El Apocalipsis. Es el jodido instituto.

Si pensó que todo terminaría con la afirmación de Sue de que estaban saliendo, Kurt podía quedarse esperando sentado. Al día siguiente al llegar, Jewfro se precipita grabadora en mano frente a su cara, lanzando pregunta tras pregunta sobre su relación con el chico malo de McKinley.

"¿Es cierto que Puckerman y tu fueron vistos teniendo sexo dentro de uno de los basureros después de lanzarte en el?"
"¿Es cierto que han estado utilizando el salón del coro como cámara secreta de S&M?"
"¿Realmente usaste una falda de porrista para seducirlo y confundirlo con tu magia gay cheerio?"
"¿Es cierto que has arruinado el sexo para el tiburón sexual de McKinley, por que eres así de bueno?"

Kurt aun piensa que tiburón sexual suena como una enfermedad venérea.


Puck no se queda sin su cuota de locura, Jewfro después de encontrarse con su puño decide recurrir a otras fuentes.

Pero eso no evita las miradas que lo siguen por el pasillo, lo más alarmante es que ningún deportista dice nada y parecen solo mirarlo como si fuera una especie de extraterrestre, es lo que mas nervioso lo pone. Todo es repentino y puede que Puck se sienta un poco por el borde y más que un poco alucinando.

Empezando por que es todo culpa de Sue Sylvester, genio malévolo residente de Lima, Ohio, quien decidió introducirlo como falso novio para su nuevo porrista y convertirlo en el objetivo principal de las miradas asesinas de Burt Hummel y las miradas sospechosas de los miembros de New Directions.

Nadie confía en Puck respecto al nuevo hermanito de Finn, lo que es un poco bastante ridículo porque Puck está seguro de que Kurt es mayor que su amigo el gigantón y que Kurt sabe lo que es mejor para él que todo Glee al completo.


Una de las cosas que Kurt odia mas hacer al volverse porrista es dejar la banda, mira con nostalgia el piano, que ahora solo toca Brad, que sonríe cuando lo ve mirando. Kurt aún se siente mal por haberlo dejado, pero una de las condiciones de Sue fue que Kurt se uniese al Glee Club, piensa que es un poco de tortura psicológica de algún tipo para hacerlo mas fuerte o para romperlo y hacerlo mas fuerte.

Cuando llevan un mes de esto, Kurt ha desarrollado una especie de amistad con los miembros del Glee Club, todos más de una vez le han preguntado si puede cantar, a lo cual Kurt solo niega con la cabeza y continua sacudiéndose en el fondo moviendo los labios sin emitir sonido.


Una de las cosas que no se esperaba Kurt de todo esto es lo que ocurre a mediados de diciembre. No porque todo el mundo evite hablar de eso o porque todos finjan que nunca sucedió.
Es porque Beth es una parte de Puck que nadie más ve, que Kurt no se supone deba conocer porque esta no es una relación real. No importa lo que los demás piensen, Puck y Kurt no tienen secretas citas ni tórridos encontrones en salones vacíos.

Y es una sorpresa cuando ocurre, le está contando a Puck que el fin de semana siguiente no estará en la ciudad por que va donde su abuela en Westerville. Pero de improvisto los ojos de Puck se iluminan y la mirada que le da casi quita el aliento y antes de que Kurt se de cuenta, Puck se auto invita.

Es la primera vez que pasan tanto tiempo sin discutir, bromean sobre la música que escuchan, terminan por elegir una estación que ambos odian y proceden a destripar canción tras canción, mientras Kurt se muerde los labios para no estallar en carcajadas y aprieta el volante de su bebé para no distraerse de la carretera. Por su lado, Puck se ríe con soltura, más relajado de lo que lo ha visto nunca.

Es refrescante, definitivamente una experiencia que Kurt podría repetir.

Uno de los puntos bajos es que su abuela no aprueba para nada la incorporación de Puck a la visita. Pero Kurt, para este momento de su vida, esta más que acostumbrado a no cumplir sus expectativas.

Son dos días de estadía y Kurt no planea alargarlos más de lo necesario de ser posible. El primer día es solo él con su abuela, mientras Puck sale a quién sabe dónde. Kurt no está ni un poco intrigado, en serio, el pasarse la mitad del tiempo comprobando la puerta es solo un tic que ha desarrollado con antelación.

Cuando vuelve, su abuela solo le da una mirada y procede a recordarles la hora de la cena. En la noche Puck duerme en la sala de invitados mientras Kurt ocupa la misma habitación que ha utilizado toda su vida. Al día siguiente cuando se despierta, Puck está parado junto a su puerta luciendo relajado y feliz, lo que hace que Kurt sonría y proceden a tomar desayuno.

Mientras comen Kurt casi puede sentir a Puck irradiar energía, es un pensamiento extraño y comprende mucho menos cuando Puck lo apura, antes que se levante su abuela, a salir.

El camino es un poco largo a pie, pero pronto se detiene frente a una casa bonita al otro lado de la calle donde vive su abuela. La casa esta adornada con motivos navideños y parece acogedora, antes de que Kurt pueda comentar nada, Puck esta tocando la puerta y haciéndole gestos nerviosos a Kurt, es recién ahí cuando Kurt nota el pequeño paquete en su mano, seguramente antes guardado en su bolsillo.

La mujer que abre la puerta es familiar, pero es la niña en sus brazos la que se roba su aliento.

Beth es como un secreto a voces, nadie habla de ella y todos fingen que nunca pasó, es solo que no puedes. Kurt nunca ha entendido esa parte del club Glee, como pueden pasar un año girando alrededor de ella para después olvidarla y continuar como si nada.

No cuando Beth es esta pequeña cosita, de pelo rubio y sonrisa sin dientes que desprende un millón de watts, de la clase que ilumina habitaciones, que te quita el aliento y que se roba un pedazo de tu corazón a primera vista. Hace que Kurt quiera comprar cada tela que ve y hacer un mini Project Runway solo para ella.

En la tarde cuando regresan Kurt dibujara una decena de bocetos, que no será lo suficientemente rápido de ocultar de su abuela ni de su mirada de desaprobación.

"El diseño es solo un pasatiempo, algo para tu tiempo libre" repite la voz de su abuela en su cabeza, "Estas hecho para mejores cosas, deja de jugar con eso".

No es que ella no lo ame, no es que ella no lo entienda, es solo que ella no quiere perderlo como perdió a Elizabeth. Kurt la entiende y la ama, es solo que es difícil cumplir las expectativas que ella tiene para él.

Al día siguiente cuando vuelven las sonrisas son inagotables, de alguna forma las cosas se sienten mejor.


Cuando la verdad de cómo Kurt termino convirtiéndose en porrista de Sue sale a la luz, es feo y se siente como si a todos le hubieran dado una paliza. No es buen sentimiento, los toma desprevenidos.

De repente todo tiene sentido; las miradas que le dirige Karofsky cuando están jugando con Kurt a ser novios. No es alguien que se siente asqueado con lo que ve, es de alguien que quiere lo que otro tiene. Y llega la comprensión de los silencios de Kurt cuando Sue habla y la forma en que se entienden sin problemas.

Kurt la respeta porque es la persona que se ha detenido a defenderlo, que le ha dado un oportunidad para brillar. De repente hay una nueva gama de cosas que no sabe de esa Sue Sylvester enfrente suyo, y no todo empieza con entrenadora tirana del equipo de porristas.


Con el matrimonio de su padre, Kurt se siente inseguro de cómo tratar con el hombre frente a él, tan diferente de si mismo pero que lo amaba con la misma intensidad. No es muy difícil para su abuela meterse en la cabeza de todos cuando todo explota.

Con un matrimonio que desde el comienzo no fue bien visto por su abuela, quien se entera del acoso y el abuso que sufrió su único nieto en el instituto y procede a intentar alejarlo.

Burt se rindió cuando vio las marcas en sus brazos y espalda.

Kurt se rindió al verlo con Finn.

Sue solo guarda silencio cuando Kurt se presenta con la ficha de intercambio y su abuela a un lado.

"Nunca perteneciste a McKinley High, tu madre nunca lo hubiera permitido" repite su abuela en el camino. "Dalton es tu lugar, Kurt".

De alguna forma eso no lo hace sentir mejor, Dalton es uniformes azul y escarlata, salones gigantes y pasillos interminables, y de alguna forma se siente mas como una cárcel que McKinley; la diferencia es que esta está vestida de oro.

Dalton es diferente, no hay matones, no hay insultos, no hay casilleros donde ser empujado, ni basureros donde ser lanzado. En Dalton habita Blaine, caballeroso y atento Blaine, el sueño de cada padre o en su caso, abuela.

De repente su destino no parece tan oscuro, puede que no todos los cambios sean malos, por una vez en su vida algo puede salir bien. Kurt nunca ha tenido un amigo como Blaine y es fácil dejarse guiar al salón donde actúan los Warblers el primer día.

Congeniar con Blaine es bastante fácil, es maduro y sumamente amable, también es el cantante líder de los Warblers y es el primer chico que conoce que es abiertamente gay. Blaine grita perfección. Cuando su abuela los ve juntos- está ahí para llenar unos papeles- le da una palmada en el hombro y sonríe.


Decir que no es su mejor momento es decir poco.

Puck está en el centro comercial por que su hermana necesita una camiseta nueva después de que Puck terminara usando su preferida para limpiar la cocina; en su defensa estaba entre su ropa.

Esta mirando a un par de chicas mirando la cartelera de la tarde, cuando los ve: Rachel, Finn, Kurt y un chico.
Al comienzo solo parpadea por guau, Kurt se ve bien en esos jeans apretados y es todo lo que puede ver, pero de repente va una mano a su cintura y Kurt se ríe y se sonroja y mal, tío eso está mal.

Por que Puck no ha visto a Kurt en casi una semana y BAM, chico nuevo tiene todas sus patas sobre el y nadie le ha dicho nada a Puck.

Así que cuando Puck se acerca al grupo lo hace en modo automático; lo primero que hace es hacer comentarios poco cariñosos sobre la inteligencia de Finn, la ropa de Kurt y un coqueteo más que descarado con Rachel. Ni siquiera toma en cuenta el chirrido que suelta Rachel, ni la mirada de Kurt, ni el gesto amenazante de Finn. Lo único que ve es que aquel desconocido aún tiene sus manos sobre Kurt, y mal… todo esta tan mal.

Puck se siente como un patán después, la expresión del rostro de Kurt lo confirma y el puñetazo de Finn es recordatorio de que no es buena idea tratar de seducir a la novia de alguien que compite en altura con una Jirafa, no frente a dicha Jirafa y su hermanastro.

Pero Puck está cansado, cansado de ser la segunda opción, de ser dejado a un lado cuando encuentras algo mejor.

Se supone que Kurt es diferente al resto de sus relaciones, para empezar no es una chica que solo lo quiere por su cuerpo o su actitud y la relación no es real como para que duela así. Además, Puck ha arruinado la mayoría de sus opciones con las chicas del instituto al empezar a fingir una relación con el chico. No se supone que le pague así. No se supone que Kurt conozca a alguien y se vaya con el primer chico que le haga ojitos.

No es justo.


Kurt sabe que está seguro en Dalton, es solo que seguro no significa feliz y aunque Dalton le abre las puertas para hacer amistades, no se siente correcto. Extraña Glee, extraña alas porristas, incluso puede que extrañe a Sue.

Cuando Santana y Brittany aparecen un día y le informan que McKinley es seguro ahora y que es mejor que haga sus maletas rápido por que las seccionales están a la vuelta de la esquina y aún necesita aprenderse la coreografía, parpadea un segundo y les pide que repitan. Santana da un bufido y murmura algo entre dientes que suena como ascendencia, cuchillas y dolor, a su lado Brittany prácticamente salta de alegría mientras le explica que a Karofsky lo han secuestrado los ponis y que ahora él está en su propio Hogwarts Gay.

En la tarde llama a Finn y le pregunta si es verdad que Karofsky ya no asiste a McKinley y apenas recibe la afirmación, corta y llama a su padre para hacer los papeles de traslado.

Sí, Dalton es seguro, pero Dalton no tiene lo que tiene McKinley High.


La salida y regreso de Kurt para McKinley pasa como un parpadeo. Un día está, al siguiente no y de nuevo de regreso. La diferencia es que ahora Kurt tiene amigos que no tiene problemas en demostrar su preocupación. El club Glee aun se siente como los amigos de Puck y Finn, mas de Finn de todas formas. Pero los Warblers son suyos.

Sue no parece ni un poco sorprendida de verlo de vuelta. No si cuentas que lo primero que hace es darle una orden.

-Te has perdido 6 prácticas, Porcelana, espero que hayas descansado tus piernas, por que tienes muchas vueltas que correr.-

El nuevo apodo es una sorpresa, pero solo se encoge de hombros y empieza a corre. Mejor comenzar lo antes posible, no quiere explicarle a su padre después que tuvo que pasar la noche en el instituto corriendo porque su siquiátrica entrenadora piensa que se está volviendo perezoso.


Así que puede que Puck esté enamorado de Kurt. Bien, este conocimiento le habría venido mejor antes que decidiera abrir su bocota aquel día semanas atrás.

La discusión de antes no fue uno de sus mejores momentos. Pero Kurt tira todas sus cuerdas, lanza todo a la basura y hace que Puck quiera correr por las colinas.

Es difícil pensar con claridad cuando piensa que Kurt podría querer a Mister Gargler, con su pelo perfecto y su sonrisa sin fallas y sus estúpidos modales de niño rico. Es bastante difícil descubrir que prefieres un poco más el pepino que las naranjas sin tener que agregar a Miss Personalidad a la ecuación.

Estar enamorado de Kurt es aterrador pero de alguna manera es lo correcto, es excitante y hace que quiera gritarlo a los cuatro vientos y tal vez cantar un par de canciones para deleite de las masas.

Y es más que un poco molesto que aquel Hobbit quiera entrometerse, alguien tiene que enseñarle a no meterse en falsas relaciones ajenas a un paso de hacerse reales.

No importa que Blaine Anderson, el doble en tamaño real de Frodo, sea jodidamente perfecto. Que sea el sueño húmedo de cualquier padre. Educado, respetuoso, de modales finos. El único chico que ha sobrevivido después de ser encontrado durmiendo en la cama del hijo de Burt Hummel, Papá oso por excelencia, y ha vivido para contarlo.

Y Puck es, bueno, Puck.

Que aun coquetea con Rachel porque puede que se sienta celoso de Finn y su forma en que siempre logra hacer sonreír a Kurt, Finn que camina como si nada donde nadie más está permitido. Rachel intenta explicarle que Finn tiene el encanto sureño o una cosa así. Lo que entiende es que es como un cachorro gigante, todo buenas intenciones y malas decisiones.

Por su parte lo único que Puck quiere es que Kurt lo mire y vea que lo necesita en su vida tanto como Puck lo necesita en la suya.


La primera vez que se besan es incomodo, sus labios están secos y dura menos que un par de segundo, todo Glee los observa curiosos, Santana anuncia sin reparos que todavía no han dormido juntos por que su beso es tan PG que hasta podría salir en 'Dora, la exploradora'.

El segundo y el tercero siguen la misma ruta, contiene menos observadores pero siempre un comentario de Santana sobre la falta de sexo en la relación.

El cuarto, el quinto y las decenas que le siguen les enseñan a moverse sin que sea tan incomodo. En algún punto besarse no es mas un problema, tocarse tampoco. Puck es un chico táctil y Kurt logra acostumbrarse a un brazo sobre sus hombros o una mano en su cintura.

A los ojos de McKinley son una pareja más que circula los pasillos, Santana nunca deja de anunciar que Kurt aun sigue siendo terreno virgen.

Después que Kurt vuelve a McKinley después de su estadía en Dalton, Santana lo mira un segundo y chasquea la lengua.

- En una escuela con decenas de chicos gay y vuelves como el mismo virgen, a eso llamo yo un desperdicio de tiempo Hummel.


En el instituto solo descubres pequeños atisbos de la persona en la que te convertirás, es mucho más sobre cometer errores y memorias vergonzosas. Sobre crear recuerdos ya sean buenos o malos.

Ya quedan menos de dos meses para que deje de ser un Junior. Pero Sue Sylvester parece estar construida para encontrar a Kurt en los momentos más vergonzosos de su vida de estudiante.

Kurt suele estar mas atento a lo que ocurre cuando esta solo en la ducha. Pero ha sido un día agotador y solo quiere tomar una ducha tranquilo.

Bajo el chorro de agua en las duchas de las porrista es casi perfecto, el ajetreo del día se aleja junto a cada gota y Kurt no puede evitar el sonido de felicidad que sale de su boca, antes de darse cuenta la letra de Defying Gravity estalla en su cabeza y ni siquiera se resiste. Es liberador como ninguna otra cosa es, cantar su corazón abandono.

Al terminar Sue esta de pie junto a la entrada megáfono en mano mirándolo con tal intensidad que Kurt esta seguro que va a estallar en llamas.


Sue Sylvester es un genio, es una maestra en estrategias.

Por eso para ella la derrota del club Glee no es una sorpresa, sabe que tienen potencial, pero su líder es su debilidad. William Schuester no sabe potenciarlos, ni trabajar con ellos.

Cuando encuentra a Hummel cantando el la ducha lo sabe. Ensayan en secreto, por supuesto, esto no es conocimiento que necesiten sus otras porristas. Cuando llegan los nacionales, al día siguiente de las regionales del club Glee, saca su arma secreta y se restriega en la cara.

Cantando en francés mientras juega con un par de espadas Sai y decenas de chicas que se mueven de forma tan obscenamente asombrosa que los contorsionistas del Cirque du Soleil mueren de envidia. Kurt canta un Medley de Celine Dion de 10 minutos en francés para ganar.

Y ganan y es absolutamente fantástico.

Es una victoria que Sue saborea con el conocimiento que al otro lado de un televisor, Will Schuester esta mirando boquiabierto, enterándose del potencial que camina cada día en su salón, que tuvo todo para ganar y no supo como lograrlo.


Imagínense la sorpresa del club cuando ese chico callado, que estuvo siempre ahí, es atrapado cantando maravillosamente.


Brittany y Santana lo felicitan después que todo se calma dentro del lobby del hotel.

Britt juega con su pelo mientras sonríe feliz, Santana lo mira un segundo y le dice que no lo esperaba. La forma en que lo dice le recuerda un poco a Sue y no sabe muy bien como responder, así que solo asiente y continúan hacia sus respectivas habitaciones.

Kurt se siente un poco mal cuando regresan a Ohio.

La mirada confundía de Finn, lo recibe en el aeropuerto junto a la felicidad de su padre y Carole. En Glee todos se sienten un poco traicionados.

La incomodidad aumenta, Puck lo mira desde su asiento como si no lo conociera.

Los Warblers parecen ser los únicos exultantes de felicidad con su capacidad vocal, Blaine lo llama en el receso para felicitarlo por su interpretación y es seguido por mensajes con felicitaciones y emoticones felices de Jeff, Nick, David y Wes. El de Wes incluye un ligero comentario sobre exceso de producción, a lo cual responde enviándole el correo electrónico de Sue y su bendición.

Puck es el único que parece volverse más y más infeliz cuanto mas Kurt utiliza su celular. Es ridículo, lo que tienen es solo un juego que a empezado Sue y Glee también lo es. Es solo que hace que el pecho le duela de una manera extraña.


A medida que los días van pasando, después de los nacionales y Junior year se va acabando Kurt va creciendo mas, la confianza llega vestida de rojo y blanco.

Y aunque antes el uniforme era un escudo contra los matones en el cual Kurt podía mirar a los ojos a sus maltratadores y decir "No te temo" y no seria del todo verdad.

Ahora no es así.

Va lentamente convirtiéndose en este chico con lengua afilada, una afilada lengua que antes guardaba en su interior esperando el dia adecuado, que junto a un escuadrón de porristas asesinas se moverá por el gimnasio de McKinley High al ritmo de 'Moves like Jagger' de Maroon 5, sin sonrojarse, ni bajar la mirada.

Porque tiene una voz, tiene el valor y no se avergüenza.