Metaleros de Berk
TORMENTA
Summary:
''-[...] El que tenga un carácter fuerte no la hace mala, simplemente… Inusual, o inesperada''
-¡Vamos Hipo, apúrate!
Los dos adolescentes corrían debajo de la lluvia que se presentaba en pleno centro de Berk, solo que la rubia prácticamente arrastraba al castaño por el camino, para luego detenerlo una vez que lograron cruzar la calle
Los autos alumbraban el paisaje nublado y húmedo, trayendo consigo grandes salpicones. Millones de paraguas rondaban por los alrededores, destacándose alguno que otro de un color un tanto extravagante, mientras los charcos se creaban en la acera rota, mojando cualquier zapato o zapatilla traviesa que osara pisarlos.
-Creo que no siento mi brazo…
-¡Entra de una vez!-Empujo la chica
La pareja ingreso bastante mojada a una tienda de mascotas. Ya dentro, la encargada les paso unas toallas y trataron de secarse lo más que pudieron, aunque en realidad no estaban tan abatidos por el diluvio
-¡Bienvenidos a Viking Pets! ¿En qué puedo ayudarlos?
La adolescente se adelantó un tanto emocionada al mostrador, y con una sonrisa única se decidió a hablar
-Quiero adoptar un perro
Sus ojos brillaban ante una mirada muy divertida por parte de su novio, quien trataba de aguantarse la risa. La empleada no pudo más que corresponderle felizmente
-Pasen por aquí
Los tres fueron calmadamente hacia el fondo, aunque los únicos que miraban maravillados todo a su alrededor eran los futuros compradores. Roedores, productos, comida, gatos, tantas cosas tan variadas que ya conocían, pero que siempre les llamaban la atención, o al menos eso sentían con esa parte infantil de su corazón.
Pronto llegaron a unas jaulas que resguardaban a muchísimos cachorros de diferentes razas y tamaños
-Bien, tenemos pequeños Poodles, Bulldogs, Manto Negro, Rottweiler…
-Ese ya lo tiene el-Comento riendo la rubia
El chico no pudo más que acompañarla con una mirada cómplice. La vista de la trabajante se desvió hacia ellos, percatándose de que sus acciones eran de un obvio noviazgo, y con algo de curiosidad un tanto extrovertida, y bastante equivoca, se animó a preguntar
-¿Viven juntos?
Los dos pararon en seco, totalmente shockeados. Fueron breves segundos de congelamiento hasta que lograron reaccionar
-¡No, claro que no!
-¡Tenemos 15!
Las mejillas de la encargada se decoloraron brevemente, y una sonrisa nerviosa apareció en su rostro. En realidad, cualquiera que los viera pensaría que son más grandes, comparándolos con la gran mayoría de adolescentes en la actualidad. Ellos presentaban un aire de madurez, exceptuando muchos detalles, pero aun así lo presentaban, al hablar, su forma de actuar, definitivamente eran diferentes
-Perdonen chicos, pensé que tenían mas
Los dos simplemente sonrieron sin ganas, y Astrid interrumpió lo que seguiría siendo la explicación de las razas
-Quiero un perro ya grande, un cachorro requiere más cuidados y no estaré todo el tiempo para el
Rápidamente la joven los guió hacia un cuarto más alejado de la tienda, que también tenía muchas jaulas, pero estas rebozaban de ladridos fuertes
-Acá encontraran diferentes razas, todas tienen una edad intermedia. Puedes mirarlos, hasta tocarlos si quieren. Tengo que ir a atender el mostrador por si alguien viene, hoy estoy sola por la tormenta-Dijo sonriendo y señalando el techo-Así que cuando elijan uno me avisan-Luego, desvió la mirada hacia la futura dueña- yo te digo el precio y te doy algunas indicaciones, ¿ok?
Todo ese dialogo iba dirigido mayormente a la adolescente, quien asintió felizmente y no dudo mucho en correr y acuclillarse ante las jaulas, mientras Haddock dirigía paso a una dirección contraria, con lo cual abarcarían mayor cantidad de linajes
Comenzaron a mirar una por una, probándolos o hasta admirando las tonterías o piruetas que llevaban a cabo, hasta que alguno les llamaba la atención
-¡Hey, Astrid, ven a ver este!
La chica corrió hasta él y descubrió a un caniche bastante grande, que no paraba de dar vueltas y chocarse contra las paredes. Sus ojos eran rodeados por lo que bien se podría definir como un antifaz de pelaje rectangular
-¡Es lindísimo!-Acoto la muchacha pasando sus dedos por los barrotes y acariciando un poco el pelo del animal-Y es tan suave
Pero fueron bruscamente interrumpidos por los aullidos resonantes de uno de los perros, quien parecía dirigirlos a la pareja, o al otro cánido, quien no dudo en encogerse en sus patas traseras y arrastrarse hasta el fondo de la jaula
Fue en un momento entre esos ladridos que apareció la empleada de la tienda, con paso fijo hacia el revoltoso animal, tratando de callarlo con algo de comida que había traído y algún que otro juguete
-Disculpen, es un poco revoltosa. Tiene muy mal carácter hacia los demás perros, y mal carácter en general-Otra vez presentaba esa risa nerviosa-Pero no queremos sacrificarla, no sería justo hacerlo simplemente porque su carácter es así, entonces la dejamos aquí. Por lo general no molesta, pero cuando llega alguien se pone, no sé, desesperada, ansiosa, es un tanto extraña
Los dos se fijaron en esa celda un poco más alejada de las demás, la cual se movía por los saltos y la furia de la mascota
-¿De qué raza es?-Pregunto el castaño
-Labrador
El joven se asombró, sin notar que su novia miraba intrigada a aquel ser vivo en movimiento, quizás con hasta compasión
-Qué raro, no es un tipo de ponerse violentos
-Lo sabemos, por eso mismo le hicimos los estudios para ver si no tenía algo, pero nada, así que decidimos que era su carácter, otra cosa no podría ser
Pronto, notaron que la rubia se acercó lentamente hasta la jaula y se agacho para poder ver dentro de ella, ante su vista impresionada
-No te recomendaría que hicieras eso-Agrego la encargada
-Astrid, quizás sea mejor que…
-No me hará daño
Frente a esa respuesta, el joven no tuvo otra que esperar en el suspenso algún acontecimiento que definiera o aclarara la situación, aunque hasta esos momentos el paisaje seguía igual, una encargada preocupada, un novio intrigado y una joven curiosa, pero en realidad sus acciones no tenían definición alguna, es más, se encontraba pensativa y muy calculadora, bastante fuera del contexto de simple curiosidad
De pronto, se paró velozmente y dio media vuelta, mirando fija y decididamente a la vendedora
-Me la llevare
Los dos se atragantaron con su propia saliva al escuchar tales palabras
-¿Segura que no quieres otr…
-Segura, elijo a la labradora
Hipo no podía salir de su asombro, no entendía que le había visto, pero si a ella le hacía feliz llevársela, a él también. Además, no era nadie como para protestar ante esa decisión, el poseía un lobo disfrazado de Rottweiler, no había nada más bizarro e ilegal en Berk que eso
En poco tiempo se encontraban frente al mostrador, con una Astrid que guiaba a través de una correa a su nueva mascota, la cual estaba extrañamente calmada. Era de un color dorado, casi como el cabello de su dueña, además de que ahora poseía un abrigo azul que se agregaría al precio final, junto a la correa y a la pequeña bolsa de comida
-Bien, señorita, aquí tiene una lista de los cuidados necesarios, cantidad de comida y demás-Decía mientras le pasaba un papel-Si tienes algún problema con tu nueva compañera, nuestros números están abajo
La joven asintió alegremente, y una vez pagados los costos del animal (Que poseía un descuento por lo peligroso de su comportamiento en la veterinaria) junto a los objetos, la pareja salió del local y se detuvo en la vereda del mismo, resguardándose de la lluvia bajo el tejado
El castaño no pudo evitar su intriga al ver la felicidad de su novia y la tranquilidad que poseía en esos momentos su mascota, quienes no hacían más que admirar el diluvio
-¿Cómo lo sabias?
-Es igual que yo
Ante esa respuesta, desvió sus ojos hacia la perra, quien estaba acostada en el cemento, de una forma extremadamente relajada, admirando la gran cantidad de gotas que se precipitaban
-Pero… ¿Cómo?
-A nadie le gusta que la encierren, que la aparten de los demás por ser diferente-Ella no desviaba la vista fija en la lluvia-Lo único que quería era ser libre, estaba desesperada, nada más, y creo que el que tenga un carácter fuerte no la hace mala, simplemente… Inusual, o inesperada
Ante eso, el muchacho levanto la vista y vio como los ojos celestes se le iban desviando hacia él, acompañados de una leve sonrisa
-¿Cómo piensas llamarla?
La joven se fijó en su reciente adquisición, y después de analizarla por un rato levanto la vista hacia la fuerte lluvia y los inevitables rayos que esta traía con ella, para luego esbozar las palabras más decididas que se podían haber escuchado jamás
-Tormenta
