Caminaba en silencio, sumida en un estado de semi conciencia, llegó hasta las grandes puertas de roble, las cuales abrió. El panorama no era distinto, sólo veía rostros, expresiones vacías de decenas de personas, las cuales tenían su mirada perdida en un punto al otro extremo del extenso recinto. No se detuvo a pensar, simplemente caminó por el pasillo inmaculado con la vista enfocada en las luces resplandecientes de los faroles dispuestos alrededor del objeto principal.
Llegó a su destino y se detuvo un momento, era extraño, no se sentía digna de estar ahí, pero simplemente no podía dejar de asistir, tenía que verlo, tenía que comprobar que todo era real. Puso su mano derecha en el cristal del ataúd color café que mostraba un rostro perfecto, era como si esa persona estuviera sumida en un profundo sueño y fuera a despertar de un momento a otro. Pero ella sabía que no sería así, sabía que al momento de verlo en esa caja de madera, la realidad la golpearía con fuerza.
"Lo siento Armand, lo siento tanto… no lo sabía, no te ví, desearía haber estado más alerta, haberme dado cuenta de los detalles pero no lo hice. No llegamos a ser buenos amigos, a pesar de que nos llevábamos bien, me encantaría que se hubiese dado la oportunidad, porque sé que eras una gran persona. Sé que fui egoísta, sólo la vi a ella, a Saori…"- estaba sumida en sus pensamientos, con la mano en el cristal, queriendo sentir algo, no sabía qué era, sólo deseaba que todo fuera un sueño, que terminara pronto, que no la juzgaran. No supo cuánto tiempo estuvo en la misma posición, de pie junto a ese objeto dentro de el cual estaba é, hasta que escuchó dentro de la bruma que estaba en su mente la voz de alguien que no pudo reconocer.
-Sáquenla de aquí, le hace mal
En ese momento, una mujer la tomó de la cintura y la hizo caminar junto con ella de vuelta por el largo pasillo, mientras los muchos rostros la miraban con tristeza, curiosidad, dolor… no supo descifrar las miles de emociones contenidas en esas personas, no lo sabía porque no las conocía. Simplemente se dejó llevar, encontrándose nuevamente fuera del recinto, como si lo pasado momentos antes fuera irreal… no lo supo con certeza, pero se quedó fuera sabiendo que la noche apenas comenzaba y debía enfrentar en unas horas algo más fuerte, más doloroso, que le hacía querer retroceder el tiempo y cambiar el destino.
Sintió que alguien la llamaba, se acercó al lugar y subió al automóvil junto con dos personas más… no quería estar ahí, no quería que el vehículo llegara a su destino, pero al mismo tiempo lo anhelaba… sabía que debía enfrentar un miedo mayor, una tristeza que la destrozaba lentamente. Finalmente llegaron a su destino y el panorama no era mejor… "Se fue"- susurró y se dirigió al pequeño lugar que albergaba sus esperanzas rotas, abrió la puerta y la vió.
-No!, no es verdad- lloraba desconsoladamente Serena al despertar por la mañana, Artemis se acercó y ella lo abrazó con fuerza.
-Quisiera que hubiese sido un sueño, pero es distinto soñar a recordar- la rubia se encontraba débil esa mañana, había estado recordando en sueños pequeños fragmentos de su vida pasada, no le gustaba la sensación de angustia que se formaba en su pecho, el ahogo que sentía y las palpitaciones aceleradas de su corazón. La situación la estaba consumiendo, si bien en el trabajo había congeniado con Amy y Mina, además de llevarse de maravilla con Marta la chica de la recepción, nadie comprendía su dolor, porque aquellos con los cuales sufrió y con quienes compartía recuerdos dulces y amargos, se habían quedado en Kyoto, sólo ella y otro colega de trabajo al cual prefería no nombrar habían sido trasladados a Tokio, por suerte este tipo había quedado en otro edificio de la empresa al otro lado de la ciudad y esperaba no volver a verlo.
Con esos pensamientos se preparó para ir al trabajo y comenzar un nuevo día, tratando de no pensar en lo ocurrido con ella, ya que no quería tener que relatar la historia a quienes estaba segura no entenderían, aunque fueran las chicas con quienes se llevaba bien.
Era ya medio día, estaba demasiado aburrida en la oficina, así que decidió ir a la cafetería ya que Mina había salido a realizar trabajos en terreno con sus pacientes, mientras Amy tenía unos días de permiso por problemas personales, por lo cual estaba sola.
Cuando iba llegando a su destino decidió desviarse del camino, dirigiéndose hacia los jardines, caminó entre los árboles y se sentó en el pasto bajo la sombra de uno de ellos, cerró los ojos y respiró pausadamente sintiéndose relajada, en paz. Al cabo de unos minutos abrió los ojos de golpe, algo la hizo removerse inquieta, hasta que al mirar a su alrededor captó esa mirada azul zafiro que tanto la había intrigado el día anterior, sus miradas se cruzaron, trató de sostener la vista con la de él, pero de pronto se sintió demasiado intimidada, sintió que estaba siendo demasiado evidente en su interés, así que simplemente se hizo la desentendida y continuó sentada en ese lugar simulando observar el paisaje a pesar de que sentía aun la mirada de él sobre ella.
-Ya llegueeeee!- fue el grito que escuchó muy cerca detrás de ella, saltó del susto ya que estaba sumida en sus pensamientos.
-Mina!, pero qué susto me diste, no pensé que llegarías tan temprano, apenas si es pasada la hora de almuerzo.
-Si, lo que pasa es que Molly tenía dolor de cabeza y decidimos postergar el trabajo para otro día, así que estaré contigo y con nuestro papeleo de oficina el resto de la tarde- comentó entusiasmada.
Serena volvió a sentirse observada, entonces miró hacia el lugar viendo nuevamente al pelinegro, quien esta vez desvió la vista, entablando conversación con un grupo de personas. Mina se dio cuenta del interés de su amiga- Se llama Darien Chiba y es del departamento de medicina familiar, creo que es soltero y creo que no tiene novia, lo digo sólo por si te interesa- comentó la rubia de manera pícara.
-Lindo nombre, pero no te preocupes no me interesa- señaló Serena con clara decepción.
-Pero porqué si apenas lo conoces, o no es tu tipo, o no te gustan los hombres, o qué?, ya lo viste, no puedes negar que es un bomboncito- indicó Mina con ojos soñadores.
-Si, pero tiene un gran defecto- Mina la miraba intrigada- es doctor y yo no salgo, me relaciono o muestro interés por ellos, son todos unos coquetos, infieles, mentirosos, arrogantes, estup…
-Pero qué estás diciendo si no lo conoces, como es eso?, ahh ya sé, tuviste un novio doctor y era así y por eso no te gustan, pero tranquila Serena no puedes juzgar a todos por las acciones de uno, aparte yo igual he tenido novios que han sido unos tontos pero no por eso me cierro a las posibilidades, así que no pienses que por haber tenido un novio doctor no puedes fijarte en otro, aparte no creo que se conozcan o sí?
-Padre- dijo la otra rubia sin prestar mayor atención al discurso anterior de su amiga, mientras que ésta última la miraba con una expresión interrogativa, por lo cual continuó- mi padre es doctor, es una persona reconocida a nivel nacional e internacional, con un gran prestigio, un profesional excelente, pero un mal padre y esposo, creo que eso me lleva a desconfiar, no sólo lo vi a él sino que a sus colegas y eran iguales, cambiaban de amantes a cada semana, no les importaban sus hijos ni nada de su familia, sólo eran ellos de la mano de su arrogancia- finalizó Serena.
-Bueno amiga, tú ya tienes la experiencia de un padre así, yo creo que podrías manejar a un hombre perfectamente y estar atenta a lo que pasa, son otros tiempos, y aunque no me creas debo decirte que el Doctor Chiba no tiene fama de resbaloso, tampoco se le ha conocido por tener romances con colegas, la verdad no se sabe mucho de él pero es muy reservado y no anda involucrado en cosas turbias- señaló tranquilamente, pero de pronto su expresión cambió a una maliciosa- ya lo tengo, vamos a averiguar más acerca de tu galán- Serena puso una expresión de entre miedo y curiosidad- no me mires así, dame un día y conseguimos la información completa de él, hasta de qué talla es su ropa, no te vas a arrepentir.
-Mina, que vas a hacer? No quiero tener problemas- decía Serena cautelosa mientras que la otra rubia sonreía de oreja a oreja.
-Tranquila, no hay nada que temer, nada puede fallar si se planea y ejecuta bien, mañana te digo los detalles, ahora vamos a comer que tengo hambre- así se dirigieron ambas a la cafetería,
Ya en el lugar, Serena iba caminando un poco más atrás que la otra rubia, preocupada por alcanzarla por lo que no se dio cuenta que chocó con alguien
-Lo siento no lo vi- decía Sere apenada con el chico
-No te preocupes yo igualmente andaba distraído, disculpa pero no te había visto antes por acá eres nueva?- preguntó el joven con una sonrisa
-Si, soy del departamento de reparación familiar, llevo poco más de una semana aquí, por cierto, mi nombre es Serena Tsukino- dijo extendiéndole la mano.
-Un gusto Serena mi nombre es Armand- estrechándole la mano.
-Armand- susurró la rubia mientras imágenes que implicaban luces rojas y azules, personas corriendo de un lado a otro, un automóvil rojo, un tren y rostros no reconocibles que reflejaban dolor se agolpaban en su mente. Con sólo la mención del nombre estaba mal, mareada, necesitaba hablar, necesitaba sacar esa angustia, pero estaba sola.
El chico la miró asustado, tomando su brazo y ayudándola a sentarse, la rubia estaba pálida, este Armand no se parecía al que ella había conocido, no era ni un poco similar físicamente, pero que compartieran nombre ya le causaba angustia, era como si todo le recordaba lo vivido, era como si el destino le quisiera restregar en la cara que se había equivocado.
-Estás bien- preguntó él preocupado
-Si, no te preocupes, es sólo que no he comido bien y sentí un mareo- el chico se iba a sentar pero Serena continuó- veo que ibas con prisa, no te quiero entretener, ahí viene mi amiga con comida- señaló a Mina que traía en sus manos varios paquetes, al ver la vacilación de Armand insistió- por favor vete de verdad estoy bien, gracias por tu preocupación y un gusto nuevamente- le dio una sonrisa que el chico correspondió dándose la vuelta y retomando su camino.
Serena miró a Mina, se veía graciosa tratando de equilibrar la gran cantidad de cosas que llevaba en las manos, y decidió que ella era una persona confiable. La querría escuchar, la juzgaría por su historia, o simplemente la comprendería… no lo sabía pero por lo pronto no perdía nada con intentarlo, ya encontraría la oportunidad de compartir ese pedacito de su vida con la rubia loca que la hacía olvidar por momentos su angustia. Si, debía intentar volver a confiar y presentía que Mina iba a ser una gran amiga, sólo esperaba no volver a equivocarse…
Con ese pensamiento sonrió, presentía que las cosas iban a empezar a mejorar y esperaba con todas sus fuerzas algún día poder ser realmente feliz…
