SUMMARY: Dos clases sociales, dos diferentes zonas; dos chicos, dos vidas diferentes; ¿que pasará cuando el destino cruce sus caminos? Universo Alterno; Género Shounenai.
DISCLAIMER: Los personajes de Yu-gi-oh! Son propiedad de Kazuki Takahashi y por los tanto no me pertenecen... buuuaaa!
JUEGOS DEL DESTINOPor Janet0041
CAPITULO IVUn gran estruendo se escuchó resonar por el gran edificio, captando la atención del resto de las personas que laboraban ahí; definitivamente el jefe estaba de mal humor, para variar... no obstante, su trabajo no era el quejarse del estado de ánimo de su superior, después de todo, a pesar de no ser noble y sin recomendación alguna, se había apiadado de ella y le había dado trabajo, cosa que por lo que había escuchado, era algo demasiado anormal en él; tras terminar de recibir una de las llamadas que a menudo solicitaban los servicios de la corporación, la chica se puso de pie mientras se dirigía hacia la sala de reuniones que se encontraba en el nivel, un tanto temerosa, puesto que requería la firma del lider de la empresa, y en el ánimo en el que se encontraba era seguro que recibiría un par de insultos antes de conseguir culminar con su labor; tras llegar al lugar, se dispuso a llamar a la puerta, mas se vio obligada a no hacerlo tras nuevamente, escucharle hablar molesto; la chica sujetó sus papeles con fuerza mientras escuchaba la conversación, esperando entrar en el momento mas apropiado.
"Nuevamente me pregunto... ¡¿por qué las cosas no están marchando bien!... y otra vez, como siempre, me respondo: ¡por que tengo dos incompetentes a mi servicio!" gritaba Zigfried exasperado a los dos hombres que tenía enfrente suyo al otro lado de la mesa, los cuáles le miraban con una expresión casi tan neutra, que el chico podía darse cuenta de que prácticamente se estaban burlando silenciosamente de él "Díganme, ¿cuál es la excusa ahora?"
"¿Excusa? Vamos, lo haces sonar como si no trabajáramos en lo absoluto..." respondió cínicamente el primero de los sujetos; de tez morena y cabellos rubios alborotados, sus pupilas violáceas en conjunto con la gran sonrisa burlona que se le pintaba en el rostro y su posición tan relajada y típica (sus pies arriba de la mesa) era algo que el joven Shreader a veces no podía soportar "quizá si tú fueras un mejor líder y supieras manejar bien los negocios, las cosas irían mejor, ¿no crees? Pero bueno, aún eres joven, te hace falta bastante experiencia, así que es tolerable..."
"¿Estas insinuado que el problema soy yo, Marick? Por que de ser así, sabes el problema en el que te estás metiendo..."
"No creo que se refiriera a eso totalmente, Zigfried... lo que sí es un tanto... extraño o curioso para nosotros, es que las corporaciones Kaiba y Athemus están teniendo mas ventas que nosotros... eso es lo único que no nos logramos explicar..." habló ahora el otro hombre, de tez apiñonada, ojos grisáceos y cabellos platinados, que al igual que su camarada, mantenía una posición relajada pero mas propia, limitándose simplemente a permanecer cruzado de brazos "Incluso cuando tu padre dirigía esta compañía, las ganancias iban mejor... quizá es por eso que Marick piensa de ese modo..." El pelirrosa no evitó molestarse aún mas.
"Escuchen... solo diré esto una vez... ahora soy YO quien está a cargo de las industrias Shreader..." ambos sujetos dejan escapar una respiración de resignación mientras cada uno toma la pose que mas les acomoda para escuchar el discurso del joven "soy YO el que decide quién se queda y quien se va, y soy YO, quien decidirá cuando algo está bien o está mal, asi que mas les vale que comiencen a tenerme el respeto que me merezco, por que aunque ustedes sean mucho mayores que yo, sigo siendo su jefe! Asi que si saben lo que les conviene, mas les vale mantenerse callados o al menos moderar sus comentarios! ¿entendieron!"
"De acuerdo, de acuerdo... si así lo deseas... aunque la verdad, si siendo tus consejeros no quieres que seamos tan profesionales y directos contigo, no veo como esperas que la situación mejore..."
"Como lo mencioné antes, Bakura: el jefe aquí, soy yo... asi que cuiden sus palabras hacia mi, por que les aseguro que si no fuera por cierto asunto que los tres conocemos, ya no estarían aquí desde hace mucho tiempo... ¿fui claro?" Ambos sujetos suspiran y asienten "Bien, la junta ha terminado... la próxima vez que revise los archivos, quiero ver mejoras en nuestro medidor de ganancia". Y sin decir mas, salió del lugar mas molesto de lo que había entrado, mientras que los dos hombres que se habían quedado dejaban escapar otra respiración, Bakura tomando una posición mas natural en la silla, y Marick poniéndose de pie al momento de dirigirse hacia la gran ventana de la habitación, mirando a través de la misma.
"Habrá problemas si las cosas siguen así... ¿qué vamos a hacer, Marick?"
"Seguir como siempre hasta ahora... nos guste el hecho o no, tiene razón... aún pese a que nosotros también seamos nobles, él ahora es nuestro jefe y tendremos que apegarnos a lo que él decida al final..." se gira hacia el sujeto de cabellos platinados, mientras le mira maliciosamente "...Claro está, nosotros influiremos para que la mayor parte de lo que el acepte sea a nuestro favor, jejejejeje..."
"Jeje... ¿desde cuándo eres TAN ambicioso?... no recuerdo que antes lo fueras..." el sujeto que se encuentra de pie sonríe y entonces, camina hacia donde el apiñonado.
"Me sorprende casi al grado de ofenderme tu pregunta, mi estimado Bakura... siempre lo he sido... es solo que por algunas cosas no he tenido que esforzarme tanto... como ahora, por ejemplo..." y sin una palabra mas, tras haberse acercado lo suficiente, se inclina sobre el mismo dándole un beso en los labios, separándose a los pocos segundos "Ahora, mejor que regresemos al trabajo o el jefe se pondrá mas insoportable de lo que ya está..." y tras burlarse del mismo, finalmente ambos salen de la habitación, disponiéndose a regresar a sus labores.
Por otro lado, Zigfried se encontraba ya en su oficina, donde después de haber entrado, se había dedicado a desahogar su ira contra su escritorio; el llamado a la puerta hizo que cesara su ataque contra el mueble, al instante que ordenaba el paso al interior del mismo.
"¿Sr. Shreader...? Lamento interrumpir su trabajo, pero... estos papeles requieren de su firma de autorización..." el joven pelirrosa no evitó soltar un resoplido de molestia, al instante que se colocaba en su escritorio y con una mano, le indicaba que entrara; tras hacer lo indicado, la joven puso sus papeles en la mesa de Zigfried mientras éste los leía rápidamente y comenzaba a firmarlos "¿... gusta que le traiga un poco de café, Sr...?"
"Si lo quisiera lo hubiera pedido..." respondió el chico sin mirarle, haciendo que la muchacha se estremeciera; segundos después, terminó de firmar los papeles al momento de dejarlos sobre la mesa y mirar hacia la ventana "puedes retirarte..." la chica hace una reverencia mientras toma sus papeles y se dirige hacia la puerta de salida "Ah, Kisara..." la joven se detiene justo antes de salir, girándose hacia el "Estaré bastante ocupado el día de hoy... cancela todas las juntas que tenga... y si alguien viene a buscarme, diles que no estoy...o al menos, dependiendo de quien sea..." la muchacha nuevamente asiente y se dispone a salir "no dije nuevamente que ya podías retirarte... sabes que odio que se hagan las cosas si yo no las he dicho..."
"Y-yo... lo lamento mucho, Sr. Shreader... n-no era mi intención..."
"Sabes también que ese tipo de insolencias las castigo... Sin embargo, eres bastante eficiente, asi que esta vez, te lo perdonaré... ahora, Ya puedes retirarte..." la muchacha nuevamente hace una reverencia y sale nerviosa, al momento que va hacia su escritorio.
No obstante, a pesar de que habían estado a punto de despedirla, no pudo evitar dibujar una sonrisa en sus labios... desde que había entrado a trabajar ahí, a pesar de los malos tratos la mayoría de las veces, finalmente le había dicho que era eficiente... la joven de cabello azulado dejó escapar un suspiro de satisfacción, y feliz con aquel cumplido, siguió con su trabajo, esperando ser mucho más útil para su señor algún día...
Ya era de noche cuando había llegado a la mansión; tras colocar sus cosas en su habitación, Seto bajó al comedor donde todos le esperaban, disponiéndose a tomar una cena decente (o al menos esperando hacerlo), llevándose una gran sorpresa al ver que igual que el día anterior, la misma se apreciaba apetitosa; tras sentarse, recorrió con la mirada a los presentes, partiendo desde Yami que peleaba con la comida tratando de partirla, hasta un deprimido Pegasus, que no había tocado la suya.
"¿Qué le ocurre a Pegasus?" preguntó el castaño al chico de crestas doradas, que seguía en su afán de partir la carne de su cena.
"Ah, creo que la Sra. Cecilia sigue molesta con él...¡¡Uy! La oportunidad de tener una cena normal y me tuvo que tocar carne elástica..." la intenta partir con mas fuerza "gr...!"
"...seguro..." comienza a partir su comida sin ningún problema, mientras Yami le mira desconcertado.
"¡Hey! ¿Por qué tú si puedes y yo no!" Seto le mira unos segundos sin decir nada.
"¿...Quizá por que yo no tengo el filo del cuchillo al revés...?"
"...Ya lo sabía..." Todo el comedor suelta la carcajada ante tal escena, mientras el rubio se limita a gruñir; finalmente después de unos segundos, todos se calman, mientras que Cecilia repara en su marido, que sigue con la misma expresión con la que se sentó a la mesa.
"Maximilian, ¿qué ocurre?" el hombre de cabellos platinados le mira.
"...¿Todavía sigues enojada conmigo?..." la expresión preocupada de la mujer cambió a una de sorpresa, para enseguida, tornarla a una enternecida al momento que le toma de la cara.
"OoooooOOOOOhhhhhh, Maxy... eres un romántico sin remedio..." dice mientras comienza a hacerle mimitos y a frotar su nariz contra la de él, ante la mirada asqueada de todos (incluso Yami, que por fin había logrado partir su cena, había soltado el tenedor antes de meterse su primer trozo a la boca), mientras los presentes repentinamente, parecían perder el apetito y decidían regresar a sus habitaciones.
"Esto si que es increíble... en la mañana, no desayuné por que no me dio tiempo... en la tarde, no comí por que estuve ocupado... y ahora en la noche, finalmente podía cenar, ¡y se les ocurre ponerse a hacer eso en la mesa!" se quejaba Seto camino a su alcoba, al lado de Zigfried y Yami.
"Vamos, no exageres... no es para tanto..."
"Seguro Yami, entonces, ¿por qué no te quedaste, eh?"
"P-Pues por que se me quitó el apetito! ¡Además, no fui el único en la misma situación, a Zigfried también se le quitó!"
"¿A mi? Claro que no... es solo queee... ¡estoy a dieta!" los dos chicos que le acompañan le miran "...¿qué? es verdad... además soy vegetariano..."
"Oh cierto..." Yami se gira hacia Kaiba y le secretea "Con razón está tan amargado..." el pelirrosa le mira con indignación.
"¡Buenas noches!" se retira a su habitación, ante la risas de Yami y Kaiba.
"Yo también me retiro Kaiba, que pases buena noche..." se retira el rubio mientras da un bostezo audible y entra a su alcoba.
"Supongo que haré lo mismo..." en eso, pasa corriendo Pegasus con Cecilia en los brazos mientras hablan de manera melosa entre ellos, riendo y finalmente encerrándose en su habitación, mientras el chico se queda congelado en su posición "...Creo que me voy a enfermar..." y finalmente, tras sentir escalofríos entra en cuarto, no queriendo saber nada mas por el resto de la noche.
Fin de semana...
Estaba nervioso... era el primero que pasaría en la zona baja y no sabía como debía comportarse... tras pasarse a través del hueco, miró hacia todas direcciones, buscando al pequeño, después de todo, aunque había observado el camino por el cual le había llevado al muro y creía recordarlo, prefería ir a lo seguro y esperarle; finalmente, a la distancia reconoció la pequeña cabeza picuda del chico, mientras éste se acercaba corriendo hacia donde él.
"¡Hola!" Saludó Yugi al noble, mientras éste correspondía el saludo con uno de mano "Lamento llegar tarde, ¿te hice esperar?" preguntó el pequeño tras haberse acercado a él, bastante agitado por la carrera que había hecho.
"Descuida, acabo de llegar yo también..." Yami se rasca la cabeza un poco apenado "oye, ¿de verdad no hay problema con tu abuelo si me quedo el fin de semana...? Me da un poco de vergüenza con el..."
"¡Pero por supuesto que no hay problema! Como tu mismo lo dijiste, ya eres otro nieto de mi abue, y él también está feliz de que vayas a pasar el fin de semana con nosotros, ¡así que ahora no te rajes y vamos ya de una vez!" Yugi se pasa detrás del muchacho y comienza a empujarle por la espalda, obligándole a caminar, mientras Yami le mira nervioso y dudoso.
"¿N-no te rajes? ¿...Y eso que significa exactamente...?"
"¿Qué? Ah! Bueno... que no le saques..." el rubio continua con el mismo gesto de extrañeza "¿qué no te eches hacia atrás?" el noble parpadea un par de veces "mmmm... ¡ya sé! ¡Que no te arrepientas del plan!"
"Ah, ya veo..." mira hacia el frente "Creo que tendrás que enseñarme algunas frases para poder hacerme pasar por uno de ustedes..."
"¡Si es lo quieres, no hay problema! Te haré una lista de las frases mas usadas... verás que te acostumbrarás pronto, Yami..."
"Eso espero, Yugi, eso espero..."
"¡Oh, Vamos! Arriba ese ánimo! Pero bueno! Primero a lo primero! Ya desayunaste? ¿No? Pues que bien! Te voy a llevar a probar algo que acostumbramos mucho aquí comer, que te aseguro no es a lo que estás acostumbrado pero aún asi, vale la pena comer!"
"Y-Yugi, no es necesario..."
"¡Oh, claro que si! ¡Por cierto!" el pequeño se detiene súbitamente y se pone enfrente suyo, mirándole detenidamente, ante el desconcierto de Yami "Mmmm... pero antes, si quieres hacerte pasar por uno de nosotros, necesitas ropa mas casual... ¡Vamos a mi casa!" y sin más, nuevamente comenzó a empujarle para que caminara, ante el nerviosismo del noble.
Un par de horas pasaron en los que Yugi había llegado con Yami a la casa del primero, mientras que el pequeño comenzaba a buscar dentro de su guardarropa, y el joven miraba la alcoba del chico; era bastante pequeña, sin embargo, muy acogedora... no evitó poner una leve sonrisa al momento de mirar alrededor de toda la habitación como el chico la tenía llena de notas por todos lados; finalmente, tras unos minutos de permanecer así, la voz de Yugi llamándole le sacó de su labor, apenándose realmente tras darse cuenta de que no le había prestado atención.
"Disculpa... por andar de curioso con tus notas no... te presté atención... ¿decías?"
"Descuida Yami, no hay problema... simplemente te pregunté si esto te gusta" el chico le muestra unos vaqueros azules junto con una playera sin mangas al cuerpo color negra, y un par de cintas para las muñecas y el cuello.
"Se ve genial... solo que... ¿crees que me quede? No por mucho, pero soy mas alto que tú..."
"Créeme, de talla no hay mucha diferencia, y de la estatura no hay problema... solo pruébatelo y de lo demás me encargo yo, ¿vale?" el noble asiente mientras Yugi le pasa la ropa "Esperaré afuera, llámame cuando termines" sale de la habitación cerrando la puerta, mientras que el muchacho dentro comienza a desvestirse para ponerse lo que Yugi le había dado, al momento de volver a observar la pequeña habitación; era curioso, pero antes de conocerle, esperaba que cualquiera que viviera en esa zona, sería desordenado, pero estaba en un error... el chico jaló con fuerza los pantalones para terminar de subirlos y tras abrocharlos, subió la cremallera de la misma sin ningún problema, confirmando así, que otra vez se había equivocado; ¿cómo demonios había sabido Yugi que su ropa le quedaría? El color se le subió con el hecho de pensar que posiblemente lo hubiera observado demás, sintiéndose un tanto ultrajado con aquello, mas prefirió no pensar en ello mejor; tras sacarse la camisa y ponerse la playera del chico, se sintió al igual que con los pantalones, un tanto aprisionado por lo justa que era, mas sabía que solo era cuestión de tiempo el acostumbrarse a lo mismo; finalmente, tomó las cintas y se las colocó, al momento que abría la puerta y llamaba al chico, el cuál tras un par de segundos, acudió; una vez que estuvo adentro, nuevamente le observó "Mmmmm... desde aquí se ve bien... ¿tú como lo sientes?"
"Un tanto justo pero no incómodo... ¿a ti te queda igual?" el pequeño asiente, mientras éste último se dirige a su mesa de noche y saca unas tijeras "¿qué vas a hacer?"
"Te dije que me encargaría de arreglar el largo para que te quedara bien, ¿no? Pues eso es lo que voy a hacer; anda, pásame tu pierna..." y tras sentarse en el suelo, sujeta la pierna que Yami le pone enfrente, mientras que Yugi levanta un poco la pierna del pantalón y corta unos hilos que sostienen una parte doblada, regresándolo a su tamaño original y repitiendo el mismo procedimiento con la otra pierna; tras eso, se para "¿qué dices? ¿Mejor? Soy bastante listo, ¿o qué? Jejejejeje..."
"Eres un tramposo, que es diferente..." ríe Yami también mientras que el pequeño le muestra la lengua "¿Todos tus pantalones son así?"
"Sip... generalmente los que me quedan bien de largo me aprietan, y los que me quedan bien puestos los arrastro, asi que... tengo que... improvisar... " dice al momento de mostrar hilo y aguja, haciendo reir al noble nuevamente; tras guardar los utensilios de costura, se gira nuevamente hacia Yami "Bueno, entonces, esto está listo... ¿qué dices, nos vamos?"
El resto de la tarde fue algo mas que grandioso para Yami; por vez primera en muchos años, volvía a divertirse como cuando era niño: conociendo sitios nuevos, paseando por el parque, alimentando palomas... en fin, haciendo cosas que hacía mucho había dejado de hacer por tener que hacerse cargo de su compañía; tras haber estado caminando por un buen rato, finalmente ambos chicos decidieron descansar en una de las bancas que había en la zona, mientras el sol del atardecer caía sobre ellos.
"Ah... esto fue divertido, ¿no Yami?"
"Si para ti es divertido que un grupo se palomas se pare sobre tu cabeza... ¡aún no logro quitarme todo el alpiste del pelo!" se quejó el noble haciendo que Yugi cayera de la banca debido a la risa; el joven le mira recelosamente, hasta que finalmente suspira sonriendo "hacía mucho no la pasaba tan bien..."
"Si, supongo que por tu trabajo..." el chico piensa un poco "Oye, aún eres menor de edad y ya te haces cargo de tu compañía... ¿por qué eso?"
"Ah..." el semblante de Yami cambió al instante sin que el notara; hacía mucho que no había pensando en el tema, y justo ahora, lo volvía a recordar; el chico simplemente se mantuvo callado "No... te ofendas, pero... no quiero hablar de eso..."
"...Lo siento, no quise ser tan directo..." mira hacia el suelo, sin saber que decir; tras pensar un poco, finalmente se levanta "¡Oh, mira! Una cancha de baloncesto! ¿Qué tal si jugamos?"
"No gracias... no me gustan mucho las actividades físicas..." Yugi inmediatamente notó la decaida de ánimo de su amigo; definitivamente era una mayor razón para no permitirle no jugar.
"Oh, ya veo... entonces es cierto lo que decimos en este lado con respecto a los nobles..." mágicamente, el estado depresivo del noble se tornó a uno defensivo, al momento que le miraba.
"...¿qué... es lo que dicen de los nobles...?"
"¡Ah...! nada que los pueda ofender realmente por que es verdad..." dice el chico al momento de tomar una pelota y comenzar a hacer gracias con ellas.
"¿el que?"
"Pues... que para lo única actividad que son buenos es para la de estar sentados... y digo buenos y no excelentes por que hasta para eso se cansan..." el rubio frunció el ceño; ¿qué se creía ese enano para decir algo así? Sin pensarlo dos veces se puso de pie y caminó hacia donde él.
"¿Ah si? Te voy a demostrar que no es cierto".
"Como quieras... ¿vas a querer ventaja?" continua haciendo gracias con el balón; Yami sonríe burlonamente.
"¿Ventaja, dices? Pero si ya la tengo... soy mas alto que tú..." a Yugi se le cae la pelota ante estas palabras al momento que le mira amenazadoramente; un silencio se produce roto solo por el bote del balón hasta que se detiene. Yami sonríe mas altivo.
"...Esto ya es personal..." Y así comenzó el juego.
Por otra parte, Tea iba de camino hacia su casa, de un humor de los que pocos querían encontrarla... definitivamente el hacer que algo le entrara en la cabeza a Joey era mas que imposible, sobre todo tratándose de química; tan paciente como siempre habia sido, prefirió mejor dejarle algunos ejercicios para que el intentara realizarlos; sin embargo, algo le pasó por la cabeza: ¿qué tal si ella muy tranquila lo dejaba así y el muy condenado se salía a jugar el basketball que tan le gustaba? Prefiriendo cerciorarse, se dirigió hacia las canchas públicas del parque, donde al llegar se llevó una gran sorpresa: Yugi y su primo, estaban ahíla chica se acercó a saludarles.
"¡Hola muchachos!" ambos rubios se giraron a mirarla la de golpe; no se habían percatado de su presencia. Yami puso un gesto serio en su rostro al momento de desviar la mirada y cruzarse de brazos; Yugi se puso los suyos detrás de la cabeza.
"Em... Hola Tea... ¿Bonito clima tenemos hoy, no?"
"¡Ni que lo digas, Yugi!" se gira hacia Yami "Hola Atem... ¿cómo te has sentido en nuestra zona?" el chico sigue en su posición, metido en sus pensamientos "¿Atem?"
"Osh... ¿qué le pasa? Si cree que le voy a permitir esto está muy equivocado, va a ver quien soy en realid... AUCH!" el chico regresó al mundo real tras sentir un codazo en el estómago por parte de Yugi, quien le miraba nervioso "¡OYEME TU, PEQUEÑA LAGARTIJA, ¿ASI NOS LLEVAMOS YA!"
"!ATEM! Tea te está hablando, ATEM!" remarcó el chico al momento de pelarle ojos; tras unos segundos en los que el noble parpadeó sin entenderle, finalmente cayó en cuenta de lo que eso significaba.
"¡Oh, lo siento! N-no quise ser grosero T-Te...Tea... es solo que estaba pensando en... en..." comienza a hacer ademanes con la mano en forma circular mientras Yugi y Tea lo siguen "... En el trabajo!" Yugi se golpea la cara con la palma de la mano.
"¿Trabajas aquí?" Preguntó Tea extrañada; Yami se da cuenta de que había metido la pata.
"¡Es que le ayuda a mi abuelito en la tienda mientras yo no estoy!" habló Yugi esta vez, llamando la atención de ambos chicos.
"Ah, ya veo... me alegra que seas responsable... por cierto, ¿qué hacen por aquí?"
"Jugabamos baloncesto... ahorita estamos descansando..."
"Ah... ¿puedo quedarme a ver como juegan?" Ambos chicos parpadean un poco y se miran entre sí, luego a la chica.
"Seguro... solo queee... con una condición..." habló Yugi, rascándose la cabeza un tanto apenado.
"¿Una condición? Seguro! Cual es!" ambos chicos se miran nuevamente y entonces, suspiran mientras se la dicen...
"Joey, ¿estas seguro que no nos meteremos en problemas? Si Tea se entera, nos matara por esto... y digo nos por que va a decir que soy yo quien te está distrayendo..."
"Tranquilo, Tristán! Tea no se dará cuenta de lo absolut...
"!AHHHHHHHHHHHHHHH!"
"¿ESCUCHASTE ESO, JOEY!"
"SI! FUE POR ALLÁ! VAMOS!"
Ambos chicos corrieron preocupados hacia el lugar de donde había provenido el grito; seguramente alguien estaba en problemas, y era su deber ayudarle; sin embargo, conforme se fueron acercando, pudieron percatarse de que el grito había comenzado a sonar mas como una risa... una risa histérica; nerviosos, se acercaron a la cancha de baloncesto, llevándose el susto de su vida: ¡AHÍ ESTABA TEA! A punto de echarse a correr estuvieron cuando notaron algo anormal en ella: estaba en el suelo en lo que podían describir como el ataque mas crítico de risa registrado en la historia.
"¡Tea! ¡eres una mentirosa! ¡prometiste que no te reirías!" gritaba indignado Yugi, mientras la muchacha rodaba en el suelo de risa.
"¡¡N-no puedo evitarlo! JAJAJAJAJAJA!" en eso, Joey y Tristán llegaron al lugar con ella.
"¿Tea? ¿Estás bien?" preguntó el castaño mirándole, mientras la muchacha seguía por un lado de la banca en el suelo, riendo.
"Seguro le picó algo, hermano..."
"N-No! No es eso! Es que... JAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA!" y nuevamente, la chica estalló, mientras los muchachos se miraban entre sí, y enseguida a Yugi.
"Oye, Yugi, ¿qué le pasó? ¿Está enferma o algo?"
"JAJAJAJAJAJAJAJAJ! N-NO! ES QUE ES MUY GRACIOSO, JOEY! JAJAJAJAJAJA! DEBERIAS VERLOS INTENTANDO JUGAR BALONCESTO A AMBOS! JAJAJAJAJAJA!"
"¿Intentando dices, Tea?"
"SIIIII! JAJAJAJAJA! Y EL MARCADOR ES DE LO MAS GRACIOSO! VAN 0-0! JAJAJAJAJAJAJA!"
"Oh... seguro... pero... yo no le veo lo divertido a un marcador así..." comentó Tristán mientras mantenía su mirada en ella. La chica se sujetó de la banca tratando de apoyarse de la misma.
"ES QUE NO ES EL MARCADOR EN SI! SI NO LA CAUSA! VAN 0-0 POR QUE NINGUNO LOGRA ENCESTAR! UNO POR QUE ES MUY ENANO Y NO LOGRA LEVANTAR LA PELOTA ARRIBA DEL ARO, JAJAJAJAJAJA...!
"O-OYE!" se quejó Yugi ante la carcajada burlona de Yami mientras éste le señalaba llamándole enano.
"¡¡¡...Y EL OTRO POR QUE ES TAN PÉSIMO JUGANDO QUE MANDA LA PELOTA A TODOS LADOS MENOS A LA CANASTA! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!" Nuevamente se cae al suelo en otro ataque de risa ante la indignación del noble, mientras era Yugi quien ahora se burlaba de él; Joey y Tristán suspiraron en resignación.
"Pues... eso puede cambiar..." Joey se gira hacia Yugi y hacia Yami, quienes parecen quererse ahorcar entre sí "Oigan chicos, ¿qué dicen? ¿Nos echamos una cascarita juntos?"
"No, gracias! No me gusta la envoltura de la fruta!" Joey y Tristán se miran entre si, sin entenderle.
"Se refiere a que si juegan con nosotros en otro partido!" le secreteó Yugi tratando de zafarse del agarre del noble, quien tras reaccionar, le suelta.
"¡Oh! Eso! Eh... si! Claro! Jajajaja... era una broma..."
"De muy mal gusto..."
"¡Cállate, Yugi!"
"Emmmm... ¿empezamos? ¡Atem, para que veas que me caes bien, yo voy contigo en tu equipo!" Tristán se acerca y le pasa el brazo por detrás del cuello, ante la extrañeza del chico.
"Eso significa que yo voy con Yugi..." se gira al pequeño "¡Vamos a hacerlos papilla!"
"¡¡¡SI ES QUE PUEDEN! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!" y nuevamente, cayó al suelo ante la mirada de todos los presentes a quienes les resbaló una gotilla de preocupación.
"Como sea! Antes de empezar, ¿qué les parece si hacemos algunas excepciones?" Joey mira hacia todas direcciones y tras localizar un taburete de madera, lo jala hacia dentro de la cancha "debido al tamaño de Yugi..." se escucha otra carcajada de Tea "...le dejaremos subirse a esto para que tire, ustedes saben, para que esté mas parejo el asunto... a cambio, ustedes podrán evitar que se suba para tirar o interceptarle el tiro de la forma que les plazca, ¿de acuerdo?" Yami y Tristán se miran; entonces, asienten "¡Bien! ¡Que comience el juego!"
Y al igual que el anterior, se dio inicio al partido; el balón pasó primero a manos de Joey, quien tras correr frenéticamente al momento de botarlo, se acercó al tablero, logrando ser interceptado por Tristán, por lo cual, el primero se la pasa a Yugi, quien tras subirse al banco de un golpe se dispuso a dar el primer tiro... sin embargo, se vio interrumpido al sentir que le empujaban por la espalda y le hacían caer del mismo.
"..¡Ay!..." se quejó Yugi tras caer de frente al suelo.
"!O-Oye! ¿Estás bien?" preguntó angustiado Yami, pensando que se le había pasado la mano; el pequeño simplemente se sentó y le hizo una seña con el dedo, indicándole que estaba bien.
"¡Descuida, estoy bien! Pero aún asi, me las vas a pagar, eh!" Dijo en todo juguetón mientras tras unos segundos, el juego se reanudaba.
Durante los siguientes minutos, el resto del juego fue similar: cuando Joey lograba llegar al tablero, Tristán siempre lo interceptaba, y cuando Yugi trataba de encestar, Yami siempre le tiraba del banquillo (de la misma manera, salvo que a veces caía de sentón o de boca); finalmente, el turno del equipo de Tristán y de Yami para tratar de anotar llegó, mientras el castaño, tras estar tapando a Joey, le pasaba la pelota al noble para que este se encargara del resto.
"!ATEM! AQUÍ VA! TIRA!"
"¡¡AQUÍ VOY! HAAAAAAAAA!" y tras un movimiento espectacular, el chico lanza... sin embargo ni siquiera se acerca al tablero ante la mirada perpleja de todos... y un nuevo ataque de risa de Tea. El noble mira el tablero "...demonios..."
"No te preocupes, Atem... ya habrá otra oportunidad..." y sin mas, reanudaron el partido; nuevamente, el equipo de Tristán tomó la pelota y obtuvo la oportunidad de efectuar otro disparo; debido a la misma situación anterior, todo cayó en manos de Yami de nuevo "AHORA ES CUANDO! ATEM, TIRA!"
"ESTA VEZ NO FALLARÉ!" nuevamente, el chico lanza... esta vez, la pelota le pega a un vendedor de salchichas que estaba cerca del lugar "...ups..."
"...Ni hablar, hermano, ¡a la próxima!"
Las veces que siguieron, no difirieron de las anteriores, puesto que cada vez que Yami tenía la oportunidad de tirar, parecía que quería romper record en distancia recorrida por un balón, puesto que cada vez se alejaba mas del tablero; finalmente, segundos antes de terminar el partido, otra oportunidad se presentó, y nuevamente todo quedó en el noble...
"¡¡ATEM! ESTA ES NUESTRA ÚLTIMA OPORTUNIDAD! TIRAAAAAAAAA!"
"¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHH!" Totalmente desesperado de no haber podido anotar ni una sola vez, el chico lanzó la pelota con todas sus fuerzas, esta vez, haciendo sudar a Joey y a Yugi, puesto que la pelota iba en dirección al tablero; los siguientes segundos que duró la acción fueron casi en cámara lenta para los presentes, mientras que veían como el balón avanzaba cada vez mas, hasta que finalmente, hizo contacto con la madera del tablero... sin embargo, dada la fuerza que llevaba el mismo, rebotó y salió disparado hacia el otro tablero, entrando limpiamente a través del aro ante la mirada perpleja de todos; el silencio que se había producido fue roto por otra carcajada histérica de la castaña.
"¡¡YUGI, GANAMOS! ¡¡GANAMOS! Y NO TUVIMOS QUE HACER NADA!" Festejaba Joey mientras cargaba a Yugi, el cual reía también; Tristán y Yami simplemente no lograban reponerse del shock que habían sufrido, especialmente el último de estos dos; el castaño se acercó al rubio mientras le daba unas palmadas en la espalda.
"¡Ni hablar! ¡A la proxima, nosotros ganaremos!"
"Yo... lo lamento..."
"No te preocupes! Lo bueno es que ya sabemos que la siguiente ocasión, en vez de tirar hacia el tablero de ellos, tira al nuestro para que el tiro salga hacia la de ellos!"
"¬¬..."
"Venga, Atem! No pongas esa cara, relájate! Ven! Vamos con los demás!" y tras darle otra palmada en la espalda, le obliga a caminar hacia donde el resto de los muchachos, mientras ríen y comentan del partido... y finalmente, van por la muchacha que aún continua en el piso.
La luna yacía en lo alto cuando Yugi salió de terminar de ducharse, mientras se dirigía a su habitación, donde al entrar, pudo ver al noble tumbado en su cama de frente contra la pared; Yugi no evitó reir un poco para sus adentros... era bastante gracioso el verle así, puesto que a pesar de la actitud seria que el chico casi siempre tenía, en esos momentos se comportaba cual niño pequeño haciendo rabietas tras haber perdido en su juego favorito; tras dar un suspiro, jaló la silla de su mesa de noche y tras sentarse en ella, colocando su barbilla y sobre sus brazos y estos a su vez sobre el respaldo de la misma, le miró.
"...No me digas que sigues enojado..." el noble permanece en su posición, sin siquiera moverse un poco "...Vamos Yami, solo fue un juego..."
"¡¿Y quién dice que YO estoy enojado por el juego!" Responde sin girarse; Yugi sonríe.
"Ah... pero entonces SI estas enojado..."
"¡NO!"
"¿Entonces?"
"...Solo estoy cansado..."
"Oh, ya veo... bueno, en ese caso ya no te molesto..." Yugi se levanta y acomoda la silla, y se dirige a la salida "que pases buena noche..."
"...No, espera..." el pequeño se detiene y se gira a mirarle, mientras que Yami finalmente se sienta; sin embargo, sigue sin mirarle "...quédate un poco mas..." Yugi cierra la puerta y se sienta en la cama, por un lado del chico.
"Oye, no me has dicho... ¿qué tal te la pasaste hoy?..."
"Pues bien... pero..." el chico calló de pronto, bajando la mirada; el pequeño se agachó para mirarle a la cara, al momento de acercarse un poco, mientras esperaba una respuesta; tras unos segundos, el noble finalmente habló, apenado "...no me gustó que se rieran de mi..." Yugi se sorprendió un poco con esto; realmente se esperaba que le dijera que se sentía incómodo con sus amigos, o que el lugar no era de su agrado, mas no que ese fuera el motivo; dándose cuenta de que el chico tenía el dedo en la fibra sensible, no evitó poner una sonrisa compasiva.
"...Así que era eso..." Habló el chico tras haber dado un suspiro "...Supongo que te sentiste ofendido... pero ¿sabes? esa no era la intención...Ellos simplemente son así, pero no lo hacen con el afán de molestarte... bueno, si... de molestar sí, pero no de ofender... ¿entiendes?" Yami le miró en silencio "...Si ellos supieran que te sentiste mal por la forma en la que se comportaron o por los comentarios que hicieron, te aseguro que te pedirían disculpas inmediatamente..."
"...Entonces... ¿eso es normal?" Yugi asiente "...Supongo que soy yo el que no se sabe llevar... quizá es por eso que yo... no tengo amigos..."
"¡Hey, hey! ¡No seré muy grande, pero cuento como uno! ¡Y además, Joey y los demás también lo son...! Así que arriba ese ánimo, por que no estás solo!" Estas palabras del pequeño entraron profundamente en la cabeza de Yami; tras un par de segundos en los que se mantuvo en silencio, el noble levantó la mirada y la cruzó con la de Yugi, mientras éste mantenía una sonrisa en su rostro; finalmente, también el chico sonrió. "Bien... ¡será mejor que ambos nos vayamos a la cama! Todavía nos quedan dos largos días y no pienso dejarte en paz..." Yugi se pone de pie y camina hacia la puerta, girándose antes de salir "¡Te voy a hacer sufrir! Muajajajaja!" tras dejar de reir, suspira y le mira "¡Buenas noches!" y finalmente, salió cerrando la puerta de la habitación.
Algo en su interior le hizo sentirse lleno de vida; de todas las personas que había esperado conocer a lo largo de su vida, ése pequeño era una que jamás había pensado, se merecería encontrar... tras acomodarse entre las sábanas, no evitó dibujar una sonrisa en su rostro, mientras cerraba los ojos, esperando la llegada del día siguiente, y esperando al igual que ese, disfrutarlo al máximo en compañía de sus nuevos amigos.
C O N T I N U A R Á . . .
Hola! Capitulo 4 y le sigo dando! TˆT gracias por su apoyo! No olviden dejar Reviews! Y en cuestión de dudas, contáctenme! nn
