DISCLAIMER: Esta historia pertenece a Elenya_CS del foro de , los personajes, a la saga de Crepusculo de Stephenie Meyer. Yo solo me dedico a haceros llegar esta fantástica historia.
El alumno de intercambio
Capitulo 3: Tarde en el cine
Me senté en el asiento del copiloto y Edward detrás. Le di un beso a Jake como saludo, y luego mi novio miró a mi compañero que estaba sentado detrás de mí y miraba por la ventana. Les presenté, nerviosa por la tensión que había en el ambiente, que se podía cortar con un cuchillo. El viaje hacia el cine fue de lo más silencioso. Jake tenía una expresión seria, y no quise girarme para ver la de Edward, aunque podía imaginármela.
Tan solo llegamos, bajé del coche, y resoplé solo cerrar la puerta de un portazo.
Las chicas ya nos esperaban, impacientes, sobretodo Tanya, que solo vio bajar a Edward se lanzó a sus brazos. Apreté los dientes, para que no me rechinaran y hice el intento de andar, pero un brazo me rodeó la cintura.
- ¿Qué ha pasado ahí dentro? –le pregunté a mi novio.
- Nada –respondió, con gesto ignorante.
Respiré hondo, para tranquilizarme y nos cogimos de la mano, para ir hacia los otros.
- ¿Qué película vamos a ver? –preguntó Angela.
- Alice y yo nos vamos de compras por las tiendas estas –dijo Rosalie, señalando con la cabeza las tiendas de alrededor del cine- ¿alguien se apunta?
- ¡Yo! –exclamó Angela.
- Nosotros vamos al cine –se apresuró a decir Jake.
Crucé los dedos para que Tanya, que era una compradora compulsiva, aceptase la propuesta de su compañera, pero no fue así.
- Prefiero entrar en el cine –dijo, mirando a Edward, que asintió con una sonrisa.
Desvié la mirada hacia mi novio, para no ver la sonrisa tonta que se habría puesto en el rostro de mi mejor amiga. En aquel momento llegó Alice, que llevaba unas bebidas. Nos dividimos en los dos grupos y quedamos en vernos al cabo de tres horas en la puerta del cine.
- ¿Qué vamos a hacer? –le susurré a mi novio.
Él me guiñó un ojo y se acercó a la taquilla, dejándome a mi con Tanya y Edward, que se habían puesto a charlar. Intenté ignorarlos, porque realmente, la conversación me parecía de lo más tonta…¿Cómo habían llegado al tema de si preferían Pepsi o Cocacola? Jake llegó entonces con dos pares de entradas.
- Bien…las opciones eran o entrar a ver la nueva de Rambo –Tanya hizo una mueca y Edward y yo reímos- o esta que parece bastante empalagosa. Me decidí porRambo.
- ¡¿Qué! –exclamó Tanya.
- Es broma –rió mi novio, al igual que Edward y yo, que ya casi nos cogíamos la barriga.
Tanya odiaba ese tipo de películas y estaba claro que para ella aquello era una doble cita. Si entrábamos a ver Rambo, su plan se iba al traste. Repartió las entradas y entramos en el cine. Fuimos a ocupar los asientos que nos correspondían, pero Jake quiso ir a por las palomitas y la bebida, haciéndome quedar a mí allí sentada. Tanya se excusó diciendo que regresaba enseguida que iba al baño y también se fue, dejándome a mi sentada y cuidando de los tres sitios que quedaban. Edward fue el primero en regresar, con las palomitas y la bebida. Se sentó a mi lado y yo le miré frunciendo el ceño.
- ¿Ahí no va Tanya? –pregunté.
- No, ella tiene el asiento 9 y yo tengo el 8, es decir, este.
- Ah.
Me fijé en sus palomitas y su bebida, que eran para una persona.
- ¿Eso es para ti?
- ¿Para quién debería de ser?
- ¿No lo has comprado también para Tanya?
- Si ella quiere ya se lo comprará –repuso, encogiéndose de hombros, y repantigándose en el sillón- que yo sepa, no es una cita.
Reí por lo bajo y le imité, repantigándome yo también.
- Eres una copiona –me espetó.
- Y tú un acoplado.
Me miró, con los ojos entrecerrados. Yo le sonreí y cogí un puñado de sus palomitas y me lo comí.
- ¡Eh! ¡Esas palomitas són mías! –exclamó, aguantando la risa.
- Pero me has invitado, ¿a que sí?
- Claro –dijo, con una maliciosa sonrisa.
Cogió otro puñado y me lo lanzó, acertándome en toda la cara. Fruncí los labios y fui a coger otro, pero él alzó el paquete, de manera que tuve que estirarme y ponerme encima de él para cogerlo, mientras me hacía cosquillas para que no me levantara.
Así fue como estábamos cuando llegaron Tanya y Jake. Su expresión fue de sorpresa y después de enfado. Cada uno se sentó en su respectivo asiento y Edward y yo nos sentamos bien, quitándonos las palomitas de encima.
- Jake…-le susurré a mi novio.
- ¿Qué?
- ¿Por qué te has enfadado?
- No estoy enfadado.
- ¿Y porque tienes esa expresión de querer matar a alguien?
Suspiró y me pasó un brazo por los hombros acercándome a él y besándome en la coronilla. Sonreí, ya que por lo visto se había relajado y me había perdonado, aunque no sabía porque. Edward y yo no habíamos hecho nada malo.
En aquel momento las luces se apagaron y empezó la película.
La película, un drama donde los protagonistas pasaban por multitud de obstáculos en contra de su amor, no me hizo llorar hasta casi al final, donde los dos protagonistas pro fin se quedaban juntos. Estaba abrazada a Jake, pero sin pensarlo siquiera, mi mano buscó otra. Edward y yo miramos primero nuestras manos entrelazadas y luego nos miramos a los ojos. Ante los destellos de la pantalla, sus ojos color esmeralda brillaban y adquirían un tono precioso que hizo que mi corazón diese un vuelco.
Aparté la mirada y la mano, notando como me ruborizaba.
- Vamos –me susurró entonces mi novio.
- ¿Qué?
Él no me dio ninguna respuesta. Se levantó e hizo que yo también, ya que me tenía bien sujeta de la mano. Mirando de reojo hacía atrás, pude ver como Tanya estaba concentrada en la película y no se daba cuenta de nuestra escapada, pero Edward sí, y lo hacía mirándonos con el ceño fruncido.
Una vez fuera de la sala, me encaré a Jacob, molesta.
- ¿A que ha venido esto? ¡La película aun no había terminado!
- Bah…eso era ya el final –se encogió de hombros y con una sonrisa, añadió- ahora que nos hemos deshecho de esos dos, ¿Dónde vamos?
Resoplé. No sabía porqué no me gustaba la idea. Estaba a gusto dentro del cine, y no me había molestado precisamente haberme perdido los últimos tres minutos de la película.
- Jake…no esta bien…hemos venido con ellos…
- No les importará, vamos, que si salen…
- Pero…es que…
- ¿Qué ocurre? ¿No querías una cita donde estuviésemos nosotros dos solos?
- Por supuesto que sí, pero…no me parece bien dejarles así plantados, eso es todo.
Jacob se dio media vuelta y puso rumbo hacia la entrada.
- ¡Espera! –grité, cogiéndole del brazo- ¿A dónde vas?
- A casa –respondió sin girarse- cuando quieras salir conmigo me llamas.
- ¡Pero Jake…!
Se zafó de mi brazo fácilmente y casi corrió hacia su coche.
Me quedé allí plantada, al borde del llanto, viéndole alejarse. Nunca habíamos discutido, y eso fue lo que provocó que empezara a temblar violentamente. ¿Qué es lo que había pasado para que terminase así aquel día que había esperado con tantas ganas?
- Bella…
Me giré y enterré mi rostro en su pecho, mientras me cogía de su camisa, sin parar de llorar. Edward me rodeó con sus brazos, y me acarició el cabello, intentando consolarme.
- Se le pasará –me susurró al oído.
- No…él…-balbuceé.
- No has hecho nada malo, Bella. Solo se ha puesto nervioso.
Intenté respirar hondo varias veces, y así conseguí calmarme, un poco. Me separé de él y le miré, pidiendo disculpas por la escena.
- No tienes que disculparte por nada –dijo mientras me entregaba un pañuelo de papel, que no tuve más remedio que aceptar.
- Gracias –dije sinceramente.
- No hay de qué –me sonrió y le devolví la sonrisa, aunque me salió más bien una mueca- no me gusta verte llorar.
Me sorprendí, ante aquellas palabras. Aquel no era el Edward que conocía.
- ¡Edward! –gritó la voz de Tanya a sus espaldas.
Él se giró y yo miré por encima de su hombro. Mi amiga venía corriendo, con gesto algo molesto.
- ¿Dónde estabais?
- Aquí fuera –respondió Edward, con una de sus encantadoras sonrisas, que hizo que Tanya recuperase su aspecto jovial.
- Ah…¿y Jake?
Torcí y gesto y desvié la mirada. No me apetecía hablar del tema, pero que remedio. Le conté lo que había pasado y se cruzó de brazos, molesta.
- No tenía que haber echo eso, pero tienes que hablar con él…no podéis dejarlo así.
- ¡Claro que no! Mañana le llamaré.
- ¿Y porque no ahora?
- Ahora no querrá hablar conmigo –sentencié.
- También podrías…
- ¡Bueno, vamos a dar una vuelta, que aún es pronto para quedar con estas! –exclamó mi compañero.
Tanya dijo una cafetería y pusimos rumbo hacía allí. Le envié una sonrisa de agradecimiento a Edward, por el cambio de tema, que hizo que me guiñarse un ojo. A pesar de la situación, desvié la mirada, de nuevo azorada. Sacudí la cabeza y aceleré el paso, mientras escuchaba su risa, la típica que me sacaba de quicio.
El resto de la tarde la pasé, con la mano dentro e la chaqueta, donde descansaba mi móvil. Mi mente se encontraba con Jake, sin parar de pensar en nuestra discusión. Quería llamarle y solucionarlo todo, pero ¿y si no me lo cogía? ¿pero y si me perdonaba? Esas dos preguntas chocaban entre ellas en mi cabeza, provocándome un dolor insoportable. No presté ninguna atención a las conversaciones entre Tanya y Edward, ni siquiera de cuando salimos de la cafetería y nos encontramos con Alice y Angela.
- ¡Bella!
Levanté la mirada y me encontré con Angela, que me miraba con el ceño fruncido.
- ¿Qué te pasa?
Suspiré y desvié la mirada.
- Jake se ha enfadado y se ha ido –le expliqué.
- ¡¿Qué? ¡¿Por qué? –exclamó Alice.
- Tonterías nuestras –intenté zanjar el tema, y para mi alivio, funcionó.
Estuvimos dando un paseo por la amplia avenida hasta que Alice y Angela dijeron que ya era tarde y que se iban a casa. Tanya quiso acompañarnos, pero Edward, muy educadamente, le dijo que se fuera con Rose, que la tenía muy descuidada, a lo que esta le hizo una mueca.
De esta forma, nos quedamos él y yo solos.
- Bueno…yo no me sé el camino a tu casa.
- ¿Vamos a cenar algo fuera? No me apetece regresar a casa.
- Claro –me dijo con una sonrisa- pero invitas tú.
- Ah, gracias.
-Tuya ha sido al idea.
- ¡De ir a cenar, no de invitarte, no llevo bastante ni para ir al McDonals!
Él rió y se agachó para poner sus ojos a la altura de los míos.
- En ese caso, te invito yo, señorita.
- ¡De eso nada, no voy a…! –no me dejó continuar porque me puso un dedo en la boca.
- Que invito yo, pesada.
Bufé y le seguí, arrepintiéndome de haberle pedido que me acompañara a cenar. Pero viéndole haciéndome bromas sin parar hasta el restaurante, entendí que esa vez no era para molestarme, sino para olvidarme de mis problemas con Jake. Así que decidí pasar una buena velada con él…o eso esperaba.
hola :P espero que os haya gustado este caxito ^^ a mi me encanto cuando lo lei *.*
Eddie cuando quiere es un amor jajajaja
muchisimas gracias por los reviews andreiitah, robsten, Gaby di2, Emilia Cullen, karin cullen, marylizita, Kriito Cullen Masen, Monse Cullen, Caamy-Rose y maiy! :D
intentare actualizar pronto :) que el lunes empiezo ya la universidad xD
un beso wapisimas ;)
