Ya saben los personajes no son míos son de S. Meyer.

AMIGOS, SIMPLEMENTE AMIGOS

Capitulo 4: Pacto Silencioso…

Lentamente comencé abrir los ojos, estaba algo desubicada no sabía donde me encontraba y no estaba segura si lo que había pasado era real o un sueño. Me incorpore lentamente y frote mis ojos, para poder ver mejor, esa no era la habitación de Edward, y aun llevaba la camisa de Carlisle… así que todo era real. Volví a sentirme mareada mientras los recuerdos de la noche anterior llegaban a mí confusos, pero poco a poco se aclaraban, de solo pensarlo me sonroje, no podía creer lo que había hecho, le había entregado mi virginidad al padre de mi novio, y lo peor de todo era que no me arrepentía… ahora comprendía que en estos meses me había enamorado de Carlisle sin darme cuenta, y no es que hubiese dejado de amar a Edward el aun era una parte fundamental de mi vida… solo que era un tipo de amor diferente, casi infantil, platónico, como "ver, pero no tocar", y en cambio lo que sentía por mi querido doctor era más pasional, más instintivo, más del aquí y del ahora, un amor sin promesas ni compromisos… nunca en toda mi vida había concebido un amor en que yo entregara todo sin esperar nada a cambio, siempre pensé que para recibir había que dar, pero ahora todo lo que creía saber daba un giro de 360 grados…

Sentí una gélida mano sobre mi regazo, y me estrelle con la dulce mirada caramelo de Carlisle, que sonreía gentilmente, olvide nuevamente respirar, era una visión gloriosa… sencillamente magnifica.

-…Bella… respira… - Me recordó dulcemente mientras ponía una mesita con comida sobre la cama -Pensé que jamás ibas a despertar- Me comento mientras me ayudaba acomodarme para poder comer, y se sentaba junto a mi.

-¿Dónde estoy?- le pregunte mientras tomaba un gran sorbo de jugo de naranja.

-En la mansión Cullen- Me respondió y yo puse los ojos en blanco.

-Eso lo se, me refería en que parte de la mansión Cullen estoy- Le aclare y el me dedico una hermosa sonrisa.

-En el cuarto de huéspedes- Me contesto mientras yo prácticamente me atragantaba con las tostadas, tenia mucha hambre.

-No sabia que tenían uno- Le comente mientras tomaba más jugo.

-Alice, le pareció una maravillosa idea, por si algún día teníamos invitados- Comento con un tono algo sarcástico.

-¿Que horas son?- Pregunte con curiosidad. El miro su reloj.

-Las… 3:.. 43pm, exactamente- Me contesto con una hermosa sonría.

-¿Cuánto tiempo llevo durmiendo?-Pregunte cubriendo con mis manos mi boca. No podía creer que había dormido toda la mañana y lo peor es que tenía ganas de seguir así toda la tarde.

-Te traje aquí como a como a las 7.40am así… que has dormido prácticamente las ocho horas reglamentarias que debe dormir un humano- me contesto con su mejor tono de medico. Me sonroje inmediatamente, de solo pensar por que estaba tan cansada.

-Gracias, la comida esta deliciosa- le dije después de unos minutos de incomodo silencio, sabia que teníamos que hablar, pero si el no daba el primer paso yo no lo daría, realmente creía que las cosas estaban demasiado confusas y conversar no ayudaría aclararlas, así que prefería quedarnos así.

-No es nada, además no fue nada complicado comprar las cosas y servirlas-Me dijo humildemente- Si te da más hambre el la cocina hay suficiente comida, yo regresare por la noche- Me explico levantándose, pero mi mano no se lo permitió.

-¿A dónde vas?- Pregunte insegura.

-Al hospital primero, y después voy a cazar…- Sentí como mis ojos se cristalizaban-… por aquí cerca, estaré contigo para la hora de la cena, no te preocupes- Complemento advirtiendo mi miedo.

Moví la mesa y me acerque lentamente a el, quería probar nuevamente sus labios, pero tenia miedo de que me rechazara, pero sin embargo no se movió, cerré lentamente mis ojos y uní mis labios con los suyos, fue un beso lento cuidadoso, pero poco a poco la pasión que había estado presente en la madrugada nos volvió a intoxicar, mis manos que habían estado alejadas ahora se enredaban en su cuello mientras uníamos más nuestros cuerpos, era imposible resistirse teniéndolo tan cerca, el me tomo por la cintura, sentía mis pulmones gritar por oxigeno, pero un instinto más profundo y primario me impedía alejarme, hasta que se hizo indispensable respirar, me separe un poco lo suficiente para exhalar pero no tanto para dejar de sentirlo cerca. Nuestras respiraciones estaban agitadas, solo podía percibir su maravilloso aliento en mi garganta.

-Mejor me voy- Me dijo dándome un beso en la punta de la nariz –Regresare pronto, estas en tu casa-Me dijo, inclinándose para darme otro beso, pero esta vez suave, calmado y corto para mi frustración, y se perdió detrás de la puerta.

Suspire ruidosamente, mi razón me preguntaba que era lo que pretendía con mi comportamiento, pero la otra parte de mi, la que desde esta madrugada tenia el 

control, me impulsaba seguir adelante, al fin y al cabo cuando todos volvieran, todo volvería a la normalidad, esta situación solo seria un paréntesis en mi vida, suspendería todo, pero no alteraría nada; así que por que tenia que negarme esta experiencia, además aquí nadie había prometido nada, esta relación era sin garantías de nada solo el momento no mas, por que además no podía haber más, aunque en el fondo quisiera que todo que quedara tal cual estaba ahora, pero era imposible yo tenia un una obligación en menos de un mes me casaría con Edward, además el siempre insistía con que no me perdiera ninguna experiencia humana, estaba haciendo algo incorrecto para finalmente hacer lo adecuado… negué con mi cabeza, a quien quería engañar, por más que justificara mi comportamiento entre más lo pensaba más horrible me parecía lo que estaba haciendo, había dormido con el padre de mi prometido… y esto no solo era una simple infidelidad, era una traición a toda la familia Cullen y a la confianza que han depositado en mi…

Pero lo que sentía por Carlisle era más fuerte que toda la lógica que había en mi cabeza, alguna vez había escuchado que "es preferible arrepentirse de lo que una ha hecho, que arrepentirse de lo que se dejo de hacer", además si me dieran a elegir entre vivir mil años o un solo día con mi doctor, la elección seria sencilla; esto no me lo hubiera perdido por nada del mundo. Decidí no seguir pensando más en ello dejaría que todo pase como debe pasar, bien había dicho Carlisle "el tiempo lo cura todo y pone todo en su lugar", así que dejaría todo al azar.

Me levante de la cama, necesitaba arreglarme me sentía espantosa. Camine sin prisa por el pasillo hasta llegar a la habitación de Edward, me quede congelada con la mano en la perilla, no estaba segura si era digna de seguir, pero no había opción todas mis cosas estaban allí adentro… entre con cierta cautela, la culpa comenzó a torturarme, me acerque y tome el celular… suspire, ninguna llamada perdida, supongo que Edward había llamado a la casa, y era preferible así no sabía muy bien como iba ser mi actitud al hablarle. Tome ropa limpia y me dirigí al baño.

Después de un largo baño, al cual me obligue a salir, ya que la piel de mis dedos estaba totalmente arrugada… Me vestí y salí con calma, hasta que escuche mi celular de forma instintiva salí corriendo y conteste inmediatamente.

-¿Aló?- Dije sin pensarlo, después de un corto silencio escuche la voz de la ultima persona que quería escuchar.

-Bella, lamento no haberte podido llamar antes… hemos estado ocupados desde que llegamos- Me dijo lacónico. Suspire… así que no había llamado, pero… primero me sentía demasiado culpable para reclamar, y segundo prefería que no hubiese llamado, por que no hubiera podido contestarle, era mejor así.

-No te preocupes, lo imagine, ¿Qué tal el viaje?- Pregunte con más entusiasmo del necesario.



-Tranquilo- Respondió sin ganas.

-¿Qué tal la situación allá?- Pregunte, buscando algo diferente en su voz.

-Pues aun no hemos encontrado nada extraño, y eso que hicimos una expedición por toda la zona y hasta hace poco llegamos- Podía sentir la decepción en su voz.

-No te preocupes, sube ese animó y estate muy alerta, cuando menos lo pienses estarás luchando cuerpo a cuerpo con vampiros, no seas impaciente- Intente reanimarlo, era obvio que estaba decepcionado de que apenas llegaran no se encontraran con la tercera guerra mundial.

-Tienes razón, Alice dice lo mismo que hay que tener calma- Respondió más eufórico, eso me alegro, si podía hacerlo feliz, eso me hacia a mi feliz.

-Ya no te mortifiques por eso, ¿Y como están todos?- Pregunte recordando especialmente a Alice, y el pánico me invadió y ¿si ella había visto algo? ¡¡No!! Necesitaba hablar con ella, necesitaba averiguar si había visto algo.

-Bien ya sabes… todos nos encontramos algo… aburridos- Respondió sin mucho interés.

-Edward ¿tienes cerca a Alice? Me gustaría hablar con ella- Dijo rápidamente, sin ser obvia, ni revelar mis intensiones ocultas.

-Claro, ya te la paso- Dijo mi prometido y escuche su dulce voz gritar el nombre de mi amiga.

-¿Bella?- Pregunto la voz de mi amiga, que podría jurar que sonreía.

-¿Como estas?- Pregunte a falta de una pregunta mejor.

-Bien, y tu ¿que has estado haciendo? Ayer intente ver tu futuro, pero era borroso, como si no hubieras tomado ninguna decisión ayer- Me dijo, y el aire salió lentamente de mis pulmones, ella no había podido ver nada, supongo por que todo lo habíamos deja al azar.

-Pues me siento en plenas vacaciones con decirte que hasta hace poco me levante- Dije más natural y tranquila.

-Hay Bella… cuídate… no se pero tengo problemas para verte… es tan extraño- Me dijo, yo me sentí aliviada, pero ella estaba muy intranquila.

-Alice no te preocupes, más bien pon todas tus energías en averiguar que es lo que pasa, para que vuelvan pronto- Dije honestamente, realmente quería que todos regresaran a salvo, aunque eso significara que mi espejismo de amor 

terminara- ¿Ya saben cuando van a regresar?- pregunte después de pensarlo mucho.

-Tal vez en una semana, semana y media, aun no estoy segura- Me contesto y su voz volvía a ser cálida- ¿Y como está Carlisle? ¿Si se ha portado bien contigo?- Pregunto ingenuamente.

-Bien… ahora esta en el hospital- Conteste torpemente atropellándome con mis propias palabras.

-Bueno Bella, te paso a Edward que ya me está haciendo caras. Estamos hablando- Se despidió Alice sin notar mi repentino nerviosismo.

-Adiós Alice, saludas a todos por favor- Dije antes de que mi prometido volviera a tomar el teléfono.

-Bella, por favor te cuidas y no hagas nada tonto, no pongas en peligro tu vida- Me dijo muy serio sin casi levantar la voz.

-Tú también te cuidas, quiero que todos regresen con bien- Le dije algo melancólica, preocupada por todos.

-Te llamare cuando pueda, adiós- Y colgó tan aprisa el celular que ni siquiera me dio la oportunidad de despedirme. Puse el aparato sobre la mesa de noche. Salí de la habitación no era sano para mi quedarme por mucho tiempo allí.

Intente gastar la tarde primero viendo algo televisión, después me fui a cocinar, intente hacer algo exótico que mantuviera toda mi concentración, pero era algo imposible… mi cabeza se encontraba intentando entender que era lo que pasaba en mi vida, cada día podía sentir más la distancia entre Edward y yo, aunque intentáramos ser cordiales, no era suficiente y entre más tiempo pasara, mas insoportable se iba hacer la situación… Edward jamás había sido tan frio conmigo, ni siquiera me dejo despedirme, y lo peor es que a mi no me dolía, me sorprendía… pero no había dolor… Sentí un ruido a mis espaldas, me gire para encontrarme con la hermosa presencia de Carlisle que me miraba fijamente, mi corazón latía rápidamente y se me había olvidado respirar…

-…Bella… Respira…- me dijo acercándose a mi y apoderándose de mis labios. Después de unos preciosos minutos se alejo un poco de mi - ¿Cómo te termino de ir?- Me pregunto alejándose de mi y sentándose. Yo tome una gran bocanada de aire antes de hablar, y apague todos los fogones de la estufa.

-No hice nada realmente digno de contar- Le respondí mientras me sentaba a su lado- Edward llamo- Le dije tomando su mano, y sentí como se ponía rígido.

-¿Qué dijo?- Preguntó algo sombrío.



-Que todos estaban bien y que aun no habían descubierto nada- Le respondí natural como si se tratara de la historia de algún conocido no de mi prometido y su familia – También hable con Alice- Y sentí como se ponía a un más pálido, y nervioso.

-¿Vio algo sobre…?- Pero dejo la pregunta inconclusa, pero entendí a la perfección, el quería saber lo mismo que yo, si Alice había visto algo sobre nosotros. Inmediatamente respondí.

-No, Alice tiene problemas para verme, supongo que es por no eh tomado ninguna decisión- Le indiqué mientras me recostaba sobre su pecho, y el posaba su mano sobre mi cabeza y revolvía mi cabello.

-A veces es un problema tener una hija síquica, pero parece que tu descubriste como engañarla- Me contesto recuperando su tono dulce, tranquilo y relajando completamente su cuerpo.

-¿Tu crees?- Pregunte para inmediatamente apoderarme de sus labios, tenerlo cerca nublaba mi razón y ese instinto primario tomaba el control.

El correspondió mi beso con la misma necesidad y urgencia que se desprendía de mis labios, puede sentir como me acunaba entre sus brazos, nos levantábamos de la silla y nos alejábamos de la cocina. No se como, pero nos encontrábamos en el cuarto de huéspedes amándonos nuevamente, pero esta vez era menos instintivo, sus manos recorrían mis cuerpo con más calma, con más amor, mientras las mías, se aprendían de memoria todos los caminos de su piel perfecta, a excepción de una cicatriz en su pierna y otra en el costado de su torso que ayer no había podido notar, seguro eran las marcas de su transformación, pero incluso siendo cicatrices era preciosas como era todo el.

Y allí sobre la cama revuelta, completamente desnudos, me llevo al cielo nuevamente pero esta vez si puede entender lo que sus labios susurraron… y fueron las palabras más hermosas y significativas que había escuchado en mi vida… "Te Amo", lo había escuchado perfectamente, sabían que eran verdad por que yo también las sentía.

Cansada, sudorosa y feliz, me abrace a el y le bese el pecho, el comenzó acariciar mi espalda, nos quedamos en silencio por largo tiempo hasta que no pude resistirme más y le pregunte.

-¿Es verdad que me amas?- Pregunte rompiendo la tranquilidad de la habitación, el me miro con sus ojos caramelo que se clavaron en los míos.

-¿Cómo lo puedes dudar?- Me contesto ensanchando mi sonrisa.

-Es que es difícil de aceptar… siempre fuiste el más racional de todos…- Dije francamente, la verdad no me había puesto a pensar en que era la que pasaba 

por su cabeza, me había conformado con los hechos, y había ignorado completamente las razones.

-Siempre eh sido el mejor en controlar mi instinto animal… Aunque no sabes lo complicado que puede ser amarte y al mismo tiempo controlarme para no hacerte daño…- Tenia razón ni siquiera había contemplado lo duro que debía ser para el esa parte -… pero siempre eh sido el peor en controlar mis instintos humanos, siempre estuve muy conectados a ellos, y entre más humanos somos más difícil es evitar las tentaciones del camino, aunque siempre intente hacer lo correcto- Me dijo sin perder la tranquilidad que lo caracterizaba.

-Pero aparezco yo, como la peor de las tentaciones, y te obligo a pecar- Concluí sin poder evitar sentirme culpable.

-No soy más inocente por el hecho de que tú me buscaste; yo también te deseaba, una persona decente te hubiera alejado, pero yo aproveche tu debilidad… y mira lo que te obligue hacer… engañar a tu prometido con su padre…- Dijo sin terminar la frase y clavando la mirada en un punto que yo no alcanzaba a determinar.

-Te lo eh dicho y lo repito soy la única culpable aquí… no intestes cargar con mis responsabilidades, que sin importar lo que intentes tendré que enfrentarme a sus consecuencias- Le aclaré robándome nuevamente sus labios, el correspondió dándome un beso que perfectamente hubiera podido arrancarme el alma, aunque del alguna forma lo hacia. Después de unos largos minutos se separo un poco de mi.

-¿Qué debemos hacer entonces?- Me pregunto, y pude notar miedo en sus ojos, temía mi respuesta.

-Nada- Respondí cortantemente.

-¿Nada?- Cuestiono levantando su ceja.

-Nada- Repetí y me volvió a besar. De esa forma cerramos nuestro pacto silencioso, con el cual pretendíamos engañar a todos, incluyendo Alice, no tomaríamos ninguna decisión solo dejaríamos que las cosas pasaran, como debían pasar, ahora todo dependía del azar, no de nosotros.

CONTINUARA…

Muchísimas gracias lulacullen, me alegro que la historia te este gustando, y esperando que te siga gustando este cap. Gracias!!

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