Disclaimer: No soy dueña casi ni de lo que escribo…

CAPÍTULO 4: Sentimientos que afloran

Ya eran las ocho menos cuarto, pero Hermione llevaba preparada desde las siete y no paraba de mirarse al espejo y retocarse. "Pareces una adolescente boba", pensó. Pero es que no podía evitar el sonreír al pensar en la noche tan fantástica que le esperaba. En ese momento, sonó el timbre y ella se lanzó a la carrera para abrir la puerta. Detrás de ella apareció Sirius, vestido con una camisa de rayas y unos pantalones negros, lo que casi hizo que a Hermione se le parara el corazón. Además llevaba algo en la mano.

- Buenas noches –acertó a decir Sirius, que tampoco podía dejar de mirar lo guapa que estaba ella con aquel vestido azul-.

- Buenas noches, Sirius, pasa –respondió ella haciéndose a un lado de la puerta-.

- Mira –dijo cuando se cerró la puerta-, te he traído esto.

- ¿Qué es? –dijo Hermione muy sorprendida, a la vez que extendía la mano para recoger el paquete que Sirius le tendía-.

- Ábrelo y verás.

Hermione comenzó a retirar el fino envoltorio que lo cubría, dejando ver una cajita de cristal con una planta parecida a un nenúfar dentro. Se quedó un momento observándola y entonces dijo:

- Es preciosa.

- Y aún no sabes lo mejor –le respondió Sirius-. Está guardada en una urna de cristal porque no es una flor cualquiera: es mágica.

- Entonces, a parte de ser preciosa, ¿qué la hace tan especial?

- Sólo se encuentra en las cumbres de las montañas más altas y la tienen que recoger sin tocarla con las manos ya que, con la primera persona que la toca, la flor se abre y a partir de ese momento muestra su estado de ánimo. Cuando esa persona está alegre la flor se abre y se ve más bonita y, cuando está triste, se cierra.

Hermione no salía de su asombro. Le parecía increíble que esa planta existiera, pero aún le parecía más increíble el hecho de que ella no supiera de su existencia. Tras unos segundos de contemplación decidió hacer la pregunta que le rondaba en la cabeza.

- ¿Y que pasa si la tocan dos personas a la vez?

- Entonces la mitad de la planta mostrará los sentimientos de una persona y la otra mitad los de la otra.

Así que se quedó mirando un rato más y por fin se atrevió, no sin antes ponerse un poco roja, a decir:

- Entonces quiero que tú la toques conmigo. Después de todo, nos estamos haciendo bastante amigos y me gusta saber cómo están mis amigos.

- Pero es un regalo, es sólo para ti.

- Pues yo he decidido compartir mi regalo contigo.

- Está bien –dijo por fin Sirius-. Vamos allá.

Y diciendo esto los dos se acercaron a la urna de cristal para tocar suavemente la planta, cada uno por un lado. En ese momento, la flor se abrió, mostrando los pétalos en todo su esplendor y haciendo patente que los dos estaban felices por estar allí en ese momento. Tras unos instantes, con un torbellino de ideas revoloteándole la cabeza, Hermione acertó a decir que iría a su habitación a dejar la planta. En realidad necesitaba calmarse un poco, ya que las mariposas de su estómago casi no la dejaban respirar, y tenía que relajarse si no quería morir asfixiada.

- Ve quitándote la camisa mientras dejo esto –dijo dirigiéndose a Sirius-. En un momento estoy con tu hombro.

- Este sí me parece un lugar más apropiado para la proposición, no como la otra vez –le respondió guiñándole un ojo-.

Y Hermione no pudo más que darse la vuelta y enfilar el pasillo hacia su cuarto antes de que él le viera el tono rojo de su cara. En ese corto camino no dejo de oír una voz en su cabeza que le decía que Sirius acababa de hacer en dos días más de lo que Josh había hecho en casi seis meses: llevarla a un restaurante romántico y, por qué no decirlo, caro; y hacerle un regalo. Pero ella no quería escuchar mucho esa voz y se repetía que ella estaba bien con Josh, que si seguía así tenía alguien seguro y que no le hacía falta complicarse la vida con sentimentalismos. Y Sirius, él era un hombre hecho y derecho, para el que probablemente solo sería una chiquilla, amiga de su ahijado, y más sabiendo la larga lista de amores que tenía a sus espaldas. Además, por un detalle que había tenido con ella ya se estaba haciendo una montaña de arena. "Siempre ha sido un hombre detallista, no significa más de lo que hay", se dijo, aunque en el fondo algo no paraba de decirle que ese era un regalo que siempre los uniría. Y con este pensamiento dejó el regalo en la cómoda de su habitación y volvió al salón. Y allí estaba él, como el día de la consulta, sin camiseta… Se acercó para ver cómo tenía el hombro, repitiéndose una y otra vez que no debía mirar más allá de este. Pero otra vez no pudo evitarlo, con una diferencia… esta vez se quedaron mirándose a los ojos fijamente. Entonces empezaron a acercarse un poco, y cada vez más, y cuando ya estaban tan cerca que podían sentir uno la respiración del otro, sonó un chasquido. Hermione se volvió tan rápido para comprobar quien se había desaparecido en su casa que rozó sin querer sus labios con los de él, haciendo que se le subieran los colores, y viendo que la persona que había llegado era Harry.

- ¿Interrumpo algo? –preguntó éste-.

- Ehhh, no, nada, solo estaba, esto, le… –intentó responder Hermione un poco a trompicones-.

- Me iba a quitar la inmovilización del hombro –la cortó Sirius, viendo que ella casi no reaccionaba-.

- Si, eso, sólo era eso.

- Bueno, vale... Yo sólo venía a decirte que Molly nos ha invitado a todos a comer a La Madriguera mañana, y ya que todavía tienes fiesta he pensado que te gustaría venir.

- Sí, claro, iré Harry.

- Bueno, pues entonces mañana nos vemos. Pasadlo bien. Y, Hermione, no hagas nada de lo que puedas arrepentirte…

Y diciendo esto volvió a desaparecerse, dejando a Hermione un poco confusa por lo último que le había dicho. Sabía lo que había estado a punto de pasar: casi se besan. Entonces un montón de dudas le saltaron a la cabeza. Pero en ese momento la voz tranquilizadora de Sirius apareció…

- No pasa nada, Hermione. Entiendo tu posición, y también la de Harry. Eres su mejor amiga y te quiere mucho; no quiere que hagas las cosas mal…

- Ya… -respondió ella-. Bueno no quiero pensar ahora en nada. Habíamos quedado para pasar una noche agradable ¿no? Venga, te quito lo del hombro y nos vamos –y acto seguido sacó su varita y lo hizo-. Esto ya está… a ver, ¿te duele?

- No, no me duele.

-¿De verdad? No quiero que me lo digas para no volver a quedarte en casa eh…

- Que no, en serio –rió Sirius-. Está bien.

- Bueno pues vámonos…

Y dicho esto salieron de casa. Y volvieron a pasar otra noche fantástica, descubriendo las millones de cosas que tenían en común. A la vuelta, Hermione entró en su casa, se tumbó en la cama y se quedó mirando la flor que le había regalado Sirius. Se fijó en su propio lado… estaba casi abierto del todo. Pero no podía evitar un pequeño resquicio de culpabilidad que afloraba. Quería a Josh, o eso se suponía, y Sirius sólo la estaba confundiendo… Él no tenía la culpa, claro, pero él, al contrario que ella, no estaba comprometido, ni lo había estado nunca… "Él es un espíritu libre, -pensó- y tú sólo una tonta que se está dejando llevar". Hermione tenía un gran sentido de la responsabilidad y del compromiso. Le gustaban las cosas serias y eso la había llevado a tener algo más serio con Josh de lo que el tiempo que llevaban juntos se lo permitía. Pero las cosas habían salido así, y según su modo de ver la vida tenía que amoldarse a la situación y dejarse de tonterías. Además, si lo dejaban, el ambiente en el trabajo sería más hostil… Estaba decidido: lo arreglaría todo con Josh.

Al mismo tiempo Sirius había decidido ir a casa dando un paseo; no le apetecía desaparecerse. Pensaba en Hermione y en que en esos dos días lo había pasado con ella mejor que en mucho tiempo. Se empezaba a dar cuenta de que había sentimientos que surgían también en él, unos que hacía tiempo que estaban dormidos. "Pero soy demasiado mayor para ella", pensaba. Y además el comentario que había hecho Harry antes de marcharse dejaba entrever que no estaba muy de acuerdo con lo que había estado a punto de pasar.

Y así, pensando cada uno lo suyo, pero el uno en el otro, se durmieron y esperaron al siguiente día, cuando se volverían a ver en la comida. Y a pesar de sus razonamientos en contra, ambos lo estaban deseando, así que la planta se abrió un poco más.

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Bueno, pues final del cuarto capítulo. ¿Me decís que os ha parecido porfa? En el próximo la comida, con las consecuencias que esta traerá para nuestros chicos, y la conversación de Harry y Hermione sobre el encuentro de la noche anterior… Como siempre, muchas gracias a Eneida, Dark Sweetness (no te pude contestar porque me lo mandaste sin registrar, jeje), amaia (no puedo contestarte a los reviews porque no estás registrada. Te doy las gracias por aquí y, si al final te animas a registrarte, pues estaré encantado de responderte personalmente) y por supuesto a mi amiga kelablack, de la que os recomiendo que leáis su fic, que está genial. Besitossss!