Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, todos son de la magnífica Stephenie Meyer, esto lo hago sin ningún ánimo de lucro solo por placer.
4. EL ÁNGEL
Esos intensos ojos dorados me atravesaron cual saetas, y unas lágrimas recorrieron mi rostro instantáneamente. Corrí, deseando no tropezar, rezando porque mi característica torpeza se hubiera quedado junto con las garras en el aeropuerto de Seattle, pues deseaba recorrer lo antes posible la distancia que nos separaba, no podía creerlo, estaba allí, esperándome. Ahora todo resultaría mucho más fácil.
-¡Alice!- Grité mientras saltaba a sus brazos.
-¡Bella! no me puedo creer que estés aquí… ¿Cómo…? No lo entiendo- La miré a la cara sorprendida por sus palabras, esperaba que se alegrase de verme, y me extrañaba su actitud, pero cuando alcancé a verla, separándome así de su abrazo, vi que no había rechazo, simplemente sorpresa.
-¿Qué haces aquí Alice?- Le dije con infinita gratitud.
-Bueno Bella, ya conoces mi "don" ¿Creías que no iba a ver que venías? ¿Creías que sabiéndolo no vendría a por ti? Te he echado mucho de menos Bella…Pero aún no me has contestado a mi pregunta ¿Por qué?¿Cómo?
- Bueno Alice no me puedo creer que no sepas el porque, creo que es evidente- Le dije mientras ella cogía mi maleta, y con una mano me indicaba el camino hasta su coche.
¿De verás no era consciente de el motivo de mi viaje?- He decidido que si Edward no iba a volver para darme ninguna explicación tendría que buscarla yo…
- Bella por favor, se que vienes por Edward, no soy tan tonta, lo que no se es como has sabido que estábamos en Denali.
- Verás…yo no lo sabía, pero pensé que si quería encontraros, solo unas personas podrían decirme donde estabais…
Un brillo de comprensión asomo por los ojos de Alice, que de repente pasaron de ser amables y cándidos, a ser duros y fieros. Sin duda se había enfadado, y para ser honestos nunca la había visto así.
-¿Me estás diciendo que por tu cuenta y riesgo pensabas presentarte en la casa de unos vampiros que no te conocen de nada y preguntar por nosotros? ¡TE HAS VUELTO LOCA!- En ese momento un montón de rostros, asombrados por el chillido de Alice se giró hacía nosotras, lo que hizo que esta bajase un poco la voz- Te podrían haber hecho daño Bella, ¿Cómo has podido ser tan inconsciente?
- Bueno, se que ellos también son "vegetarianos", así que no creo que fueran a hacerme daño puesto que…
-Hay muchas cosas que tu no sabes Bella- Me cortó Alice- No creo que fueras a ser bien recibida aún contando con que no quisieran alimentarse.
-No entiendo lo que quieres decir Alice- Y era verdad, no lo entendía.
-Ya tendremos tiempo de explicártelo Bella, pero puede que haya cosas que no te esperes y que te duelan.
-¿De qué estas hablando Alice?- Comenzaba a asustarme.
De repente se paró en seco, soltó la maleta y me miró a los ojos.
- Bella… ¿Por qué no vuelves a casa? Dentro de unos días iré de visita y te lo contaré todo. Será mucho más fácil así.
No podía creer sus palabras ¿Realmente Alice me estaba pidiendo que volviera con lo que me había costado llegar hasta allí? No solo había estado meses reuniendo fuerzas para ser capaz de dar el paso, sino que también había perdido, probablemente, a mi mejor amigo por intentar llegar hasta ellos ¿Y ahora que había conseguido llegar, encontrarles, de veras pensaba que yo iba a consentir volverme como me había ido, sin hablar con él, sin saber nada? Realmente estaba loca si creía que yo aceptaría.
-No- Fue lo único que fui capaz de decir, abrumada por la sorpresa y la rabia.
- Oh Bella que terca eres- Fue lo último que dijo, volvió a coger la maleta y siguió andando.
Ninguna de las dos dijo nada más hasta que llegamos al coche.
Me acomodé en el asiento del copiloto, y de repente, todo el cansancio acumulado acudió a mí de golpe. Sabía que era porque me había relajado. Al fin y al cabo, me había sido mucho más fácil de lo esperado dar con ellos, es más, para ser sinceros, ellos habían dado conmigo, por lo que no tuve que hacer nada peligroso, además, estaba con Alice, mi mejor amiga, y sabía que estando con ella no me pasaría nada malo. Por el momento todo iba bien, mucho mejor de lo esperado.
- Pareces cansada Bella ¿Por qué no intentas dormir? Ya habrá tiempo de hablar cuando lleguemos a Denali.
- Si, creo que será lo mejor- Tenía miles de preguntas que hacerle, para empezar, quería saber que era eso que no me esperaba y que probablemente me haría daño, pero el cansancio podía conmigo, como había sucedido en el coche de Charlie cuando íbamos camino de La Push…¡Charlie! Me había olvidado por completo, prometí llamarle cuando llegase, y además, el oír a Alice probablemente le agradaría y haría que se relajase.
-¿Alice llevas el móvil a mano? Es que quedé en llamar a Charlie cuando llegará, y seguramente si te pones tú también se quedará mucho más tranquilo.
- Claro Bella no te preocupes- Me dijo con dulzura, y me tendió su móvil, mientras conducía grácilmente.
No hubieron dado ni dos tonos de llamada cuando la voz de Charlie se abrió paso a través del teléfono.
-¿Diga?
-Hola papá, soy Bella, ya he llegado a Anchorage, y Alice me ha recogido en el aeropuerto. Ahora vamos en coche camino de Denali.
- Me alegro de que te haya recogido Alice, ¿Qué tal ha ido el vuelo?
-Bien papá, ¿Qué tal todo por Forks?
- Bueno hija ya sabes como esto de tranquilo, me preguntaba…¿Podría hablar con Alice?
-Por supuesto papá, ahora se pone. Hasta luego.
- Hasta luego Bella, llama pronto y cuídate. Te quiero.
Le tendí el teléfono a Alice, que pronto estuvo hablando con Charlie, era increíble como Alice tenía en el bote a mi padre, esté la adoraba, y eso se notaba en el tono de la conversación que ambos mantenían.
- No se preocupe Charlie, la cuidaré- Dijo Alice con una sonrisa mientras colgada el teléfono.
En esos momentos yo ya estaba empezando a cabecear, y no tarde mucho en dormirme. Y en soñar.
Corría y corría por el bosque, en la más absoluta soledad, persiguiendo una sombra invisible que me guiaba hacía ella, pero que a la vez, cuando estaba apunto de alcanzarla me esquivaba. La desesperación comenzaba a hacer mella en mí. Esa sombra era un ángel, un ángel que no me dejaba tocarle, cuando todas y cada una de las fibras de mi ser lo anhelaban, jugaba conmigo al despiste y yo me sentía frustrada. Este sueño siempre se repetía cuando cerraba los párpados, y sabía perfectamente cual era su desenlace, por lo que deseaba despertar con todas mis fuerzas, no podía volver a tener esa pesadilla, ahora no, otra vez no.
Entonces el ángel, su presencia, desaparecía, y yo me quedaba sola en el bosque, corriendo detrás de la nada, dándome cuenta de que ya no había que buscar, no había que anhelar. Paré en seco y me quedé observando mí alrededor, el bosque estaba oscuro y sus sombras se cernían sobre mí. Estaba sola y desamparada en la inmensidad, perdida, y no sabía que hacer para salir de allí. Daba vueltas desesperada para encontrar una salida, pero no la había. El único que era capaz de guiarme entre esas sombras era mi ángel, y este había desaparecido para siempre, abandonándome a mi suerte.
Caí de rodillas y me aovillé, esperando a que las sombras me atraparan y me llevaran al mundo de la oscuridad de nuevo, pero en ese momento, unos brazos me levantaron y me pusieron en pie, dejándome observar su rostro. Era mi ángel, a diferencia de todas las veces que había tenido este sueño, ahora mi ángel estaba allí, para guiarme por el bosque, que ya no me parecía un lugar sombrío, sino el más bello del mundo. No necesitaba nada más que su presencia, y hay estaba él, para no dejarme caer nunca más. Hay estaba Edward.
¿Qué os está pareciendo?
Bueno Bella ya ha llegado a Alaska y creo que es aquí donde la cosa se pone más interesante jejeje, Como adelanto os diré que no todo es lo que parece y que Bella no lo va a tener tan fácil como cree ni mucho menos.
Si tenéis sugerencias estaré encantada de introducirlas como pueda jejej.
Muchas gracias por leerme y dejad reviews Please!
Pinchad Go! :)
