— ¿No es lo tuyo? —pregunta Joe mientras le entrega otra cerveza a Blaine e inspecciona la pista de baile donde Kurt gira felizmente entre un gran grupo de chicas.

— No es eso, —responde agradeciendo mientras da un trago a su bebida.— Sólo quiero que esta noche sea sobre Kurt y sus amigos, no sobre mi.

— Él está loco por ti, ya sabes, —dice Joe con una sonrisa.

— Lo sé, —Blaine sonríe cuando los brazos de Kurt se alzan por encima de su cabeza mientras gira y se voltea.— Pero no podemos ser sólo el uno del otro todo el tiempo. Él tiene amigos.

— Oh, los tiene, —confirma Joe.— Sobre todo las niñas. Creo que es el sentido de la moda impecable lo que lo hace. Voy a seguir de cerca a su lado en todo momento. Las chicas se sienten atraídas hacia él.

Blaine se ríe de esto y los dos beben sus cervezas en silencio durante un rato, hasta que una mueca en el rostro de Joe alerta a Blaine de la presencia de Adam a su lado.

— Pensé que no ibas a venir. —dice Blaine bruscamente.

— Es completamente un hecho que no fue invitado, —murmura Joe lo suficientemente fuerte para ser escuchado sobre la música.

— Estoy aquí con unos amigos en realidad, —dice Adam mientras apunta hacia otro grupo de estudiantes.— Yo sólo pensé que debía saludar.

— Bueno, ya lo has hecho, —señala Blaine.

— Parece que Kurt se está divirtiendo, —comenta Adam mientras la multitud se abre, dándoles a los tres hombres una visión clara del Gangnam Style de Kurt.

— Así es.

— ¿Puedo preguntar si la cuestión de la edad te molesta? Digo, eres ¿cuántos?... ¿Veinte años más grande?

— Quince, —dice Blaine con los dientes apretados.

— Mi error, —dice Adam con una sonrisa.— Aún así. ¿No te preocupa que cuando tengas cuarenta, él va a estar en sus impresionantes veinticinco años de edad, con chicos y chicas cayendo a sus pies?

— No, —dice Blaine con confianza.— Kurt y yo no queremos a nadie más. Hemos estado juntos durante dos años. No tengo ninguna razón para dudar de que siempre lo estaremos.

— ¿En serio? ¿Crees que a los dieciocho años Kurt puede comprometerse en una relación de por vida? —dice Adam con una mueca de desprecio.— ¿No sabes cuántas relaciones de secundaria quedan en el camino, porque una u otra de las partes quiere experimentar?

— Kurt es diferente, —suelta Joe con una mano tranquilizadora en el hombro de Blaine.— Tuvo la confianza y la seguridad suficiente en su relación con Blaine para venir a vivir aquí con él. Ya me ha dicho que ve matrimonio y niños en su futuro.

— Y tú lo has conocido, ¿cuánto? ¿Una semana? —ríe Adam.— Por supuesto que va a querer vivir con su dulce papi y tener todo lo que quiera despilfarrando a costillas de él. ¿Quién no? ¿Pero no te molesta Blaine, que si acaso-y lo digo en serio- si acaso Kurt y tú lo hacen, en el momento en que él esté listo para ser padre, tú vas a estar listo para retirarte?

— Voy a esperar el tiempo que quiera Kurt, —dice Blaine mientras agarra su cerveza fuertemente para evitar darle un puñetazo.

— ¿Y si eso no es hasta que tenga treinta y cinco? ¿Quieres ser papá por primera vez a los cincuenta? ¿Cómo es eso justo para un niño?

— Adam. —Blaine se levanta poniendo la botella en la barra y volviéndose hacia él.— Vete a la mierda. —Se vuelve de nuevo hacia Joe con una sonrisa.— Con permiso. Voy a ir a bailar con mi novio mientras mis caderas puedan moverse.— Y con eso se abre camino a través de la pista de baile con el corazón palpitante de rabia hasta que ve el rostro de Kurt iluminarse cuando él estira sus manos hacia él.

— ¡Hey! —un borracho Kurt grita alegremente.— ¿Estás bien?

— Ahora sí, —Blaine responde con sinceridad mientras acaricia el cuello de Kurt con su nariz.

— ¿Qué quería Adam? Lo vi hablando contigo.

— Ugh. Él sólo estaba siendo un idiota como siempre. No te preocupes por eso. ¿Te estás divirtiendo?

— Sí, pero has estado distante.

— Porque esta noche es para que te diviertas con tus amigos de la universidad, —dice mientras besa su mejilla con dulzura.— Pero estoy aquí ahora.— Él tira de Kurt con más fuerza, asegurándose de mirar a Adam mientras lo ve sobre el hombro de Kurt, atreviéndose a correr su lengua y lamer a lo largo de su cuello. Él sonríe con satisfacción cuando Kurt echa la cabeza hacia atrás y mueve sus manos para agarrar el trasero de Blaine.

— Seguro que sí, —jadea feliz.— Sabes... Siempre podemos quitar esto.

— Hay tiempo para eso más tarde, —ríe Blaine.

— Podrías hacerme terminar en el baño, —intenta Kurt.

— ¡Yo no podría!

— Los hombres maduros no son divertidos, —Kurt pone mala cara. Sus ojos brillan con la broma, pero Blaine traga y mira hacia el suelo.

— Lo siento.

— Hey, no, —dice Kurt mientras le levanta la barbilla con suavidad.— Estaba bromeando. Lo sabes, ¿verdad?

— Sí, —dice Blaine con una brillante sonrisa forzada.— Sí, está bien. Vamos. Le prometí a Joe que podríamos beber Tequila.

...

— ¡Más! —Kurt grita alegremente mientras Blaine rodea su cintura con los brazos.

— Kurt, cariño, acabas de beber cuatro tragos seguidos. Cuando esa cosa te golpee, vas a estar tambaleándote. No más.

— ¡Sí, más! —Grita de nuevo.

— No le hagas caso a tu novio, —le dice una chica... Blaine piensa que su nombre es Anna.— Sólo está siendo un viejo gruñón.

Los estudiantes beben felices más tequila, Kurt estampa su vaso sobre la mesa y jadea cuando el licor golpea el fondo de su garganta antes de que se vuelva hacia Blaine con una sonrisa depredadora.— Ven aquí sexy, —dice Kurt mientras utiliza su corbata para acercarlo más.— Quiero hacer body shots.

— No. Aquí no, —dice Blaine con firmeza mientras coloca las manos de Kurt de nuevo en sus costados,— y ya te lo dije, ya es suficiente.

— ¿Por favor, papi? —Kurt pone mala cara.— Entonces hazlos tú, —dice mientras intenta poner un vaso en la mano de Blaine sin darse cuenta de la forma en que sus ojos se oscurecen de rabia.

— Nunca me llames así, —dice Blaine con fuerza en el oído de Kurt.— Nunca.

— ¿Por qué estás siendo tan miserable? —le pregunta Kurt en voz alta, haciendo que el resto del grupo se gire para mirarlos.— Tengamos sexo. Mejoremos esto.

— Kurt. Basta.

— Oh, entonces ve a casa,—dice Kurt secamente, dándole la espalda.— Dijiste que lo harías si no te gustaba. Todo esto es demasiado divertido para ti.

— Yo lo llevo a casa, —comenta una voz,— yo también podría ayudar con esos body shots, —y Blaine se voltea, hirviendo, para hacer frente a Adam.

— No te atrevas maldito, —gruñe.— Kurt, acuéstate en la mesa.

— ¿Qué?

— Acuéstate sobre la mesa y levanta tu camisa, —dice Blane posesivamente mientras toma el vaso de la mano de Kurt. Joe felizmente coloca una rodaja de limón entre los dientes de Kurt y una niña le pasa la sal a Blaine.

— ¡Esto va a ser tan caliente! —ella chilla cuando Blaine se sube a la mesa a horcajadas en los muslos de Kurt. Decora el duro estómago de Kurt con una línea de sal, luego volviéndose hacia Adam con una sonrisa arrogante, inclina su copa hacia él.

— Es mi novio. Nunca será el tuyo. Sólo recuérdalo.

Lame la sal de la piel de Kurt, bebe el trago y luego cae encima de él para tomar el limón de entre sus dientes, escupiéndolo a un lado antes de besarlo duramente, pasando su lengua profundamente en la boca de Kurt mientras enreda sus dedos en su cabello y tira con fuerza.— Deja de llamarme viejo, —le dice despectivamente mientras se aleja.— Ahora baila conmigo.

— ¿Qué?

— Ya has oído, —dice mientras se pone de pie y arrastra a Kurt con él.— Baila.

— ¡Jesucristo, Blaine! —grita Kurt cuando siente los dedos de Blaine enterrándose incómodamente en sus caderas.— Tómalo con calma.

— ¿Por qué? Puedo bailar con mi novio si quiero.

— Sí, sí puedes, —dice Kurt mientras se tambalea un poco y cae sobre el pecho de Blaine.— Pero me estás lastimando.

— ¿Y tú no me estás lastimando a mi? —pregunta Blaine, levantando una ceja y tratando de mirar a los ojos desenfocados de Kurt.

— No puedo estar haciéndolo con tus pequeños juegos mentales, Blaine, —arrastra las palabras mientras se libera de su abrazo.— Si tienes un problema con Adam, entonces está bien, sólo ve a casa. Voy a volver con mis amigos.

Blaine no sabe lo mucho que Kurt se las arregla para beber en el tiempo que le lleva usar el baño, salpicar su cara de agua fría y ayudar a una chica borracha a localizar su bolso, pero a su regreso, encuentra a Kurt abriéndose camino alrededor de manera vacilante, golpeando el hombro de un hombre que rápidamente tira su bebida y se levanta a enfrentarse a él.

— Lo siento, lo siento, —Blaine sale corriendo mientras atrae a Kurt fuertemente a su lado.— Toma, —dice mientras le lanza un billete de veinte.— Consigue más bebidas. Me lo llevo a casa, él ha tenido suficiente. —Él le hace señas a Joe de que se están yendo y coloca el brazo de Kurt sobre su hombro mientras trata de arrastrarlo hacia la salida.

— Ven, deja que te ayude con esa carga pesada, —dice una voz a la eterna gratitud de Blaine, Joe acepta el peso de Kurt en el otro lado.

— No tienes que hacerlo.

— Está bien, de todos modos estaba por irme. Te ayudaré a conseguir un taxi. Él es muy bebedor, ¿eh? —comenta Joe mientras la cabeza de Kurt pende hacia adelante y finalmente logran llegar hasta afuera.

— Generalmente no, —dice Blaine con una sonrisa triste.— De hecho, sólo lo he visto muy borracho una vez antes de esta noche. Pero yo también lo estaba, así que fue un poco divertido. Cuando estas medio sobrio...

— Es una mierda, —Joe complementa.— Mi novia se puso muy borracha después de la fiesta de graduación y trató de besuquearse con dos de mis amigos.

— Oh. Ouch.

— Si. Por lo menos sabes que Kurt no haría eso.

— No, yo confío en él. Simplemente no confío en Adam.

— ¡Adam es Británico! —grita Kurt levantando la cabeza de repente y volviendo a la vida una vez más.— Si yo tuviera sexo con él sería como... como tener sexo con la Reina. Ugh.

— Él es un odioso borracho desagradable, —dice Blaine a Joe cuando empiezan a buscar un taxi.

— Si. Bastante. Buena suerte con eso, amigo. —Se las arreglan para meter a Kurt en un taxi y Blaine le da su dirección al cauteloso conductor antes de que Kurt caiga profundamente dormido con la cabeza en el regazo de Blaine.

...

Lo primero que nota Kurt es a alguien jugando con su cabello. Asume que es Blaine pero sus ojos parecen ser incapaces de abrirse debido a la cegadora luz tras sus párpados. La segunda cosa es que su boca se siente como si alguien la hubiera llenado con una alfombra, y él tiene una sed que necesita que el Nilo la aplaque. A continuación, lo que nota cuando se sienta, son una gran cantidad de cosas. El afilado dolor punzante a través de su cráneo, el latido sordo en su codo y muñeca derechos, y las náuseas abrumadoras, lo que le obliga a abrir los ojos y tratar de correr al baño, pero Blaine mete un recipiente de plástico debajo de su barbilla, justo en el momento en que da arcadas hasta estar seco y agotado, y cae sobre la cama, temblando con un sudor frío.

— ¿Estoy muerto? —gruñe.— Tengo que estarlo.

— No. Deberías por la enorme cantidad de alcohol que ingeriste. Pero milagrosamente todavía estás aquí. Probablemente porque mis zapatos, el interior de un taxi y el suelo del baño estaban en el extremo receptor de los contenidos de tu estómago anoche.

— ¿Tus zapatos? —Susurra Kurt, horrorizado.

— Sí. Mis zapatos, —dice Blaine con rigidez.— También mis pantalones y una manga de mi chaqueta. Pero no voy a profundizar en eso. Digamos que si el vómito proyectil fuera un deporte olímpico, ganarías el oro.

— Oh Dios, lo siento mucho, —un mortificado Kurt dice en voz baja mientras Blaine le ayuda a beber un vaso de agua.

— Eso no es lo que debes lamentar.

— ¿Qué?

— No te preocupes por eso, —dice levantándose de la cama y besando suavemente la frente de Kurt.— Voy a vaciar esto, —dice señalando el recipiente lleno de vómito,— Luego iré a correr. Duerme un poco más, prepararé el desayuno cuando regrese.

...

— ¿Estamos peleando? —Kurt camina a la cocina en su pijama dos horas más tarde para encontrar a Blaine haciendo panqueques y vertiendo el café en una enorme taza.

— ¿Por qué dices eso? —Blaine se vuelve hacia él con una sonrisa tensa y haciéndole señas a Kurt para que se siente a la mesa en la que le esperan un gran vaso de agua y un par de analgésicos.

— Siento que tal vez lo estamos haciendo. Hay esta... atmósfera. Como si estuvieras jugando a estar bien, pero realmente no lo estás.

Blaine, vestido con unos viejos y gastados pantalones deportivos y una sudadera con capucha, fresco por la ducha, coloca los panqueques en la mesa y se sienta frente a él, suspirando profundamente.— No quiero que lo estemos, —dice con sinceridad,— pero estoy molesto.

— ¿Puedo preguntar por qué?

— Ugh. No me gustó la forma en que te comportaste ayer por la noche, —dice mientras juguetea con el cordón en su sudadera.— Y me odio por decir eso, porque puedo escuchar lo condescendiente que suena, y es probable que estés sentado allí pensando que soy un viejo estúpido y miserable.

— ¿Me comporté como un niño?

— Te divertías con tus amigos, lo que estaba bien, y con toda honestidad, probablemente no estaría tan molesto con esto si no hubiera sido por ese idiota.

— ¿Adam?

— Lo odio, Kurt, —dice Blaine mientras levanta la cabeza.— Realmente lo odio. Digo, él sabe que estamos juntos. ¿Qué le da el derecho a tratar de meterse contigo?

— Sin embargo, tú sabes que yo no lo haría, ¿verdad? Digo, ni en un millón de años.

— Oh, lo sé, —asegura Blaine a toda prisa.— Confío en ti de manera implícita y sé que ninguno de nosotros engañaría alguna vez. Él también lo sabe, así que ahora está tratando de ponerlo en duda, me hace sentir inseguro con la esperanza de que un día lo haremos... y eso me saca de quicio. Normalmente soy bastante pacífico pero Adam... Nunca he querido golpear a alguien tanto como a él.

— ¿Qué estaba diciendo?

— Sólo señalando la diferencia de edad, —murmura Blaine mientras muerde un panqueque,— que cuando tenga cuarenta, vas a estar en tu mejor momento, y que para cuando quieras tener hijos, voy a ser demasiado viejo para ser padre por primera vez.

— Pura mierda, —Kurt estalla mientras golpea su taza en la mesa.— No es su maldito asunto, de todos modos. ¿Eso te molesta?

— Sí, más o menos. Pero entonces tú hiciste como... no lo sé... cuatro o cinco indirectas sobre mi edad anoche, y todo eso me hizo sentir...

— Como una mierda.

— Bueno... sí.

— Lo siento, —dice Kurt sinceramente mientras alcanza la mano de Blaine.

— Está bien. Quiero que te diviertas con tus amigos, quiero que experimentes la vida universitaria como lo que es...

— Sí, y es muy dulce de tu parte, pero no quiero hacerlo a expensas de nuestra relación. Probablemente llevé las bromas demasiado lejos. Creo que mientras más bebía, más trataba de ser el centro de atención.

— No tienes que tratar de serlo.

— Contigo no. Pero estaba nervioso, quiero agradarle a esta gente. No a Adam... no podría importarme menos lo que él piensa. Pero sí a Anna, a Jordan y a los demás. Creo... —hace una pausa para aclararse la garganta, ruborizándose ligeramente mientras lucha con su brutal honestidad.— Creo que hice bromas respecto a tu edad para tratar de probar que era uno de ellos. Que incluso a pesar de que eres más grande y que vivo contigo y no en los dormitorios, todavía puedo salir y divertirme. Y eso fue imperdonable. De verdad lo siento.

— Um... bueno, gracias. Supongo. Gracias por ser honesto, y por la disculpa. Pero por favor, no lo vuelvas a hacer. No me importa que salgas con ellos, no me importa que te emborraches. Puedo incluso tolerar el vómito pero... por favor no me avergüences así de nuevo. Y nunca me llames Papi. Sé que estabas tratando de ser gracioso pero... no. Quiero que mis hijos me llamen papi y nadie más.

— Okay. ¿Y Blaine? Sólo para que sepas... Creo que Adam es el idiota más grande que he conocido. Por favor sólo trata de ignorarlo. Nunca estará en mi círculo de amigos, o incluso conocidos.

— ¿En serio? Esperaba que pudiéramos invitarlo para las fiestas, —Blaine sonríe mientras extiende sus brazos hacia Kurt, quien corre hacia él con facilidad, cayendo en su fuerte abrazo y acurrucándose contra su pecho.

— ¿Estamos bien?

— Por supuesto que sí. —Las manos de Blaine encuentran la suave y cálida piel bajo la pijama de Kurt y frota suaves círculos sobre su espalda mientras besa sus labios.— ¿Cómo te sientes?

— Como si nunca me fuera a recuperar, —admite Kurt.— Realmente tuve demasiado.

— Así es. Pero es una lección aprendida.

— Siento mucho lo de tus zapatos, —susurra Kurt en su cabello.— ¿Cómo te lo puedo compensar?

— Hmm... ¿Podrías llevarme a 'Kurt Geiger' y comprarme unos nuevos?

— ¿Tus zapatos eran 'Kurt Geiger'? —chilla Kurt mientras se separa un poco para verlo.— ¿Cómo es que no lo sabía?

— No, —dice Blaine con indiferencia.— Sólo pensaba que era la forma en que podrías compensarme.

— Idiota, —dice Kurt amorosamente mientras lo besa de nuevo.

— Tuyo. —Responde Blaine lleno de orgullo.

— Siempre.