Gracias por la review a Guest. xD espero que les guste.
Capítulo 2.
Vera se quedó ahí. Congelada, de pie, frente a la diminuta pantalla en la barra. Tragó en seco y dirigió su mirada alrededor. Agente preparada o no, una pizca de temor invadió su interior. ¿Quién había dejado ese mensaje ahí? Y en su casa. ¿Había sido su padre o alguien más? Miles de dudas se presentaron en su cabeza. Decidió rápidamente que era mejor olvidarlo, al menos por un instante. Tomó el aparato y salió de la cocina hasta llegar a la sala, donde recogió sus zapatos. Subió las escaleras y llegó hasta su habitación.
Se quitó la chaqueta y dejó el arma en la mesa de noche. Sentada en la cama, inspeccionó el aparato y confirmó que se trataba de un móvil. Y no cualquier móvil, era de SHIELD. Ahí dedujo que la persona que le había dado esa señal había sido un agente. Aunque por dentro, pensó en que quizás había sido su padre. Él no llegaba de esa forma a visitarla. Nunca. El temor volvió. De nuevo esa sensación. No pensó y decidió revisar el móvil. Se adentró en todo lo que pudo. Contactos, imágenes, información… Nada.
No supo cuánto tiempo pasó ahí, sentada, queriendo resolver el misterio sobre la persona que había dejado el aparato en su casa. Se tumbó en la cama de espaldas y bostezó. Al parecer el sueño la estaba venciendo, y de pronto quedó dormida.
Volteó su cabeza para ver el reloj encima del buró: las diez con cuarenta y dos minutos. Realizó que se había quedado dormida. Contempló, de un momento a otro, el techo de la habitación y se estuvo ahí hasta que escuchó una sirena que venía a toda prisa por la calle. Se levantó, corrió la cortina de la ventana y vio al vehículo que producía el sonido. Iba a interrogarse a sí misma sobre la persona a la que llevaban ahí dentro, sin embargo vio a Steve en su motocicleta y siguiendo a la ambulancia.
Por lo que vio, supo que nada estaba bien y que, por ende, la visita de su padre se debía a algo. Todo tenía que estar enlazado. Volvió a alistarse con su chaqueta y zapatos y se llevó el arma y el móvil con el mensaje, para salir de su casa y seguir a la ambulancia.
Steve no paraba de preguntarse quién era aquel misterioso hombre con el que se encontró. No era nada a comparación de lo que había visto antes. Si es que casi lo había visto todo en ese nuevo mundo plagado de tecnología y otros misterios. A través del cristal, observaba cómo los doctores hacían un esfuerzo por revivir a Fury y sintió cómo Natasha se unía a la observación junto con la agente Hill, conocía muy bien sus pasos. Sabía que el hombre había sido como un padre para ella.
Al llegar a su apartamento lo había encontrado mal herido, y los mensajes que le había dado por escrito en el móvil parecían no tener mucho sentido para él.
OÍDOS EN TODAS PARTES…
SHIELD COMPROMETIDO…
NO CONFÍES EN NADIE…
—¿Qué suce…? —escuchó de pronto la voz de Vera. Ni siquiera pudo terminar la pregunta. Ella se posicionó a la par de Natasha y esta empezó a hablar.
—¿Quién lo hizo?
—Sé que es veloz, fuerte y que tiene un brazo de metal.
—No sabemos qué tipo de balas usaron—dijo María.
—Pueden ser soviéticas—respondió la pelirroja.
Vera estuvo a punto de hablar, pero un beep le interrumpió. Provenía del pulso del hombre. Observó cómo los doctores hicieron todo lo posible por reanimarlo, sin embargo, no hubo suerte.
La rubia se quedó fuera de la habitación en la cual tenían el cuerpo del director. Habían pasado algunas horas después de que su corazón se había detenido y los doctores siguieron intentando demasiado, y en vano, que incluso ya había amanecido. Se negó a entrar porque conocía muy bien el dolor de perder a alguien que realmente quieres. Cuando su madre murió tampoco vio el cuerpo. Luego de verla siendo asesinada frente a sus ojos, nunca quiso verla. Extrañamente la recordaba a través de fotografías. Lo hacía para no quebrantarse, de todos modos, siempre sentía su presencia y sabía que estaba con ella. Vio cómo Natasha salió rápidamente de la sala, cruzando el pasillo del hospital y no tuvo tiempo de hablarle y consolarla, ya que seguramente estaba pasando por un momento muy difícil, al igual que todos. Luego vio cómo salió la agente Hill y por último, Steve.
—Capitán—lo llamó. —Quisiera hablar con usted—él asintió y comprendió que la formalidad había vuelto al verse atrapado entre los agentes de la organización en el hospital. Ambos caminaron un poco más y encontraron una pequeña habitación vacía, en la cual entraron.
—¿Sucede algo?
—Esto—sacó el móvil con el mensaje en letras verdes. —Me llegó ayer, cuando entré a casa—Steve lo tomó en sus manos y se sorprendió al leerlo.
—Qué extraño. Fury me dijo lo mismo cuando estaba en mi apartamento—comentó. —¿No sabes quién lo dejó? —preguntó y la vio fijamente.
—No, cuando entré ya estaba ahí, en la cocina—dijo y se ahorró la parte en la que su padre estaba involucrado en su visita. Pensó que quizás él tenía algo que ver, pero era mejor no hablar de eso.
—Fury no ha sido, eso es seguro. Él también estaba en mi apartamento cuando llegué luego de dejarte en tu casa.
—Todo esto es muy extraño… no sé qué tiene que ver con esto, pero lo hace. Estoy segura—murmuró.
—Fury se comunicó conmigo de la misma forma, a través de mensajes. Dijo que SHIELD había sido comprometido—habló. Vera lo vio sorprendida y sin saber qué decir, se quedó en silencio. Uno que a ambos les pareció eterno.
Esa mañana, Vera volvió a su trabajo habitual en el Triskelion. Podía sentir la tensión entre todos los agentes en el edificio por lo que había pasado. Se encontraba caminando en uno de los pasillos y de pronto observó por las enormes ventanas que algo caía en el piso frente a ella. Corrió hasta ver de quien se trataba y devolvió, apresurada, su camino hasta el ascensor. Presionó el piso que la llevaría hasta la sala con las cámaras, y se quedó impaciente, esperando a llegar rápido. Cuando se abrieron las puertas, volvió a correr con todas las fuerzas que tenía y entró a la sala, pero no avanzó mucho en ella, ya que alguien la tomó del brazo.
—Hija, ¿qué haces aquí? —preguntó su padre. Era él quien la había sorprendido.
—El capitán Rogers…—respondió automáticamente. Observó en una de las cámaras la pista de entrada al edificio y que una nave se estaba interponiendo en su camino. Quería zafarse de ese agarre, pero aún siendo su padre y sin saber lo que tramaba, ella no podía hacerle daño solamente para huir y ayudarle.
—Él es un prófugo ahora.
—¿Qué?
—Quiero un plan de búsqueda y captura hacia Steve Rogers—ordenó.
Vera observó cómo los agentes dentro de la sala obedecían y preparaban su misión, mientras uno de los agentes del equipo STRIKE, Rumlow, llegaba hasta ella y su padre, mientras la tomaba del brazo y la retenía de hacer cualquier movimiento estúpido. No sabía qué demonios estaba pasando.
—¿Qué haces? —preguntó alterada a su padre.
—Es por tu bien, para protegerte—respondió y sacó el arma que guardaba la chica en el uniforme. —Llévatela—le dijo al agente y le apuntó a la cabeza con el arma, mientras Vera solo bajó el rostro, preocupada. —Le haces un solo rasguño y mueres.
—Sí, jefe—escuchó cómo reía detrás de ella y la sacó de la sala a zancadas. —Por tu expresión y tu postura, asumo que no sabes lo que sucede—le dijo mientras caminaban en el pasillo.
—¿Te parece? —habló enojada.
—Cálmate, ¿sí? Mientras más cooperes, más rápido será esto—le dijo y algo hizo clic en la cabeza de Vera. SHIELD comprometido.
—¿Ustedes son los infiltrados? —interrogó, ignorando lo que el hombre había dicho antes.
—¿Te parece? —la imitó. Si algo no le agrada a Vera, era eso. Que se burlasen de ella.
De un momento a otro, consiguió pegarle en la pierna a su captor, luego en el pie y finalmente pudo usar su codo izquierdo para hacerlo en el abdomen, liberándose, pero él se mantuvo firme, a pesar de que ya no la tenía cómo se le había ordenado. Vera sabía que Rumlow no se lo dejaría fácil y decidió quedarse y pelear en vez de correr y huir. Al menos hasta que pudiera derribarlo.
—¿Y a ti? —le dijo ella.
El agente le atacó y pudo esquivar los tres puñetazos que le quería propinar. Al parecer, no le había importado en lo más mínimo lo que le había dicho su padre. Cuando llevó su puño derecho hacia su rostro de nuevo, Vera pudo detenerlo y aprovechó la cercanía para darle una patada en la entrepierna. Eso hizo que cayera al suelo. Tomó las armas que pudo del cinturón de Rumlow y corrió con ellas, ahora en su cinturón.
Cruzó hasta otro pasillo, creyendo que había escapado, pero otro grupo de agentes infiltrados la sorprendieron a unos cuantos pasos. Sabía que las probabilidades de salir viva en ese momento eran muy pocas, o al menos de escapar, sin embargo eso no la detuvo de sacar una de las armas que había robado y comenzó a dispararles. Vio cómo uno de los agentes le apuntó y le disparó. Lo sintió en su pierna. Cayó al suelo y antes de desvanecerse y dejando de hacerse preguntas, internamente, sobre lo qué estaba pasando, supo que una cabeza rodaría.
