Capítulo 4 "Yang Kuei-Fei"
"La Sabiduría Del Libro De Los Cambios Y El Arte De La Adivinación"
Eran muy temprano en la mañana cuando dos figuras exhaustas caminaban por las calles solitarias de Hong Kong camino a la mansión de la familia Li. La más alta de ellas parecía no inmutarse ante los efectos de una noche entera sin dormir, caminaba ansiosamente sin importarle dejar atrás a la que lo acompañaba tan en contra de su voluntad, volteando hacia todos lados y atento al más mínimo sonido. La otra solamente se arrastraba con las últimas fuerzas que le quedaban, maldiciendo para sus adentros, cansada de quejarse inútilmente y anhelando un lugar blando para recostarse aunque fuera por un momento. El sol comenzaba a hacer los preparativos para su entrada, tiñendo de un tímido color púrpura el firmamento y desapareciendo todas las estrellas. Finalmente, tras una larga travesía, la elegante residencia aparecía imponente frente a sus ojos… la chica sintió cómo las fuerzas le regresaban ante la proximidad de su tibia cama, apresuró el paso alcanzando al hombre que la había dejado atrás sonriendo cansadamente.
- "¡¿Dónde rayos se habrá metido ese monstruo?!" –gruñó el hombre distraídamente sin dejar de mirar hacia todos lados- "¡Cuando vea a ese mocoso voy a asesinarlo con mis propias manos!"
- "Después de esta noche… creo que por primera vez estamos de acuerdo" –suspiró en chino la chica con los ojos entrecerrados- "Por ser el causante de todo esto, Xiao-Lang merece morir…"
Tôuya no entendió ni media palabra de lo que dijo la joven de mirada rubí que lo acompañaba pero por el tono en el que lo pronunció supuso que simplemente se estaba quejando por la falta de sueño como lo había estado haciendo hacía unas cuantas horas. Entraron a la mansión sin pronunciar palabra alguna pero tampoco preocupándose mucho por no hacer ruido, la joven se dirigió a su habitación sin despedirse para dejarse caer en la cama pesadamente una vez que estuvo ahí, quedándose dormida casi antes de que su cuerpo colisionara con el colchón. El hermano de la joven Card Master decidió asomarse a la habitación de su pequeña hermana con la esperanza de encontrarla ahí, sin embargo, la escena que apareció frente a sus ojos hizo que prácticamente se petrificara y le hirviera la sangre de la furia, apretando los puños con tal fuerza que cortaba por completo la circulación de la sangre.
- "¡¿QUE LE ESTÁS HACIENDO A MI HERMANA, MOCOSO DEL DEMONIO?!" –gritó casi echando humo por las orejas haciendo que los dos chicos se despertaran sobresaltados y se quedaran sentados sobre la cama- "¡AHORA SÍ ESTÁS MUERTO!"
- "¡Onii-Chan!" –exclamó la chica aterrorizada viendo cómo el chico de Hong Kong esquivaba hábilmente los puñetazos del enfurecido joven universitario con una mirada firme y casi desafiante, cosa que solamente lo hacía enfurecer aún más- "¡Por favor no le hagas daño a Syaoran¡Él no estaba haciendo nada malo!"
- "¡Maldito mocoso!" –bufaba Tôuya inmovilizado por una llave del muchacho de ojos marrones, que lo tenía arrinconado contra el piso, agarrándolo de las muñecas arrodillado sobre su espalda- "¡¿Cómo te atreves a deshonrar así a mi hermana¡Te voy a matar!" –forcejeaba inútilmente tratando de zafarse de su opresor pero éste no lo soltaba.
- "No he hecho tal cosa" –respondió tranquilamente el chico de cabello ligeramente revuelto apretando la llave aún más causándole un intenso dolor al hermano de su novia que hizo que desistiera de su intento por liberarse- "En cuanto todo esto termine, Sakura será mi legítima esposa te guste o no… Kinomoto-San" –afirmó valientemente el muchacho mientras la chica aún aterrada, se cubría con la sábana más por nerviosismo y temor que por sentirse exhibida.
Hubo unos minutos de silencio durante los cuales ninguno de los tres hizo el más mínimo movimiento, finalmente un leve suspiro de Tôuya le dio la pauta al chico de ojos marrones para liberarlo, lo fue soltando lentamente con cautela esperando que se incorporara con un nuevo ataque pero éste nunca llegó. Una vez que el chico se incorporó junto a la joven que veía la escena con una mirada estupefacta, el hombre se levantó lentamente sin dejar de darles la espalda pero con la cabeza inclinada, de modo que era obvio que tenía la mirada fija en el piso. Se quedó ahí reflexionando en silencio mientras la joven pareja esperaba alerta el estallido. Syaoran se acercó a la chica y la rodeó con la sábana sintiendo su cuerpo tembloroso, le frotó un brazo con una mirada tranquilizadora y ella se la devolvió, llorosa de miedo. Él le sonrío levemente y le dio un beso en la frente sin bajar la guardia con respecto al hermano, quien seguía exánime y ahora inhalaba profundamente tratando de recuperar la voz.
- "Sal de aquí, mocoso" –atinó a pronunciar tratando de controlar su indignación e impotencia, acababa de darse cuenta de una forma no muy placentera de que el pequeño lobo ya no era un niño y ahora más que nunca le era imposible enfrentarse a él- "No quiero volver a ver que estás en esta habitación" –su voz sonaba ronca pero firme.
El aludido obedeció más por respeto que por sumisión y le dirigió una última mirada tranquilizadora a la chica antes de atravesar las cortinas que cubrían el umbral de acceso. Ella no sabía qué hacer y se acercó tímidamente a su hermano pensando desesperadamente en la mejor manera de explicar la situación. Si bien no habían hecho nada malo (solamente durmieron, lo juro), no había forma de hacerle entender -y creer- a su hermano tal cosa, él no esperó a que su hermanita intentara hablar, caminó en silencio hacia la puerta y salió de la habitación sin decir una sola palabra, dejándola confusa y preocupada. Se quedó sentada en la cama con los ojos abiertos sin notar el paso del tiempo, sumida en sus pensamientos, preguntándose qué era lo que iba a pasar y sintiéndose culpable por no arrepentirse de haber dormido con él, todavía podía sentir el calor de sus brazos rodeándola y eso la hacía feliz a pesar de que sabía los problemas que eso terminaría ocasionándole. Cuando se dio cuenta, el pequeño animal de peluche amarillo volaba sobre su cabeza bombardeándola con preguntas afligidas y el sol ya estaba alto en el firmamento iluminando toda la ciudad, se levantó para cambiarse sin prestar demasiada atención al interrogatorio del leoncito alado.
- "¡Sakura, por favor dime qué está pasando!" –preguntaba Kero agitando las patitas frente a la cara de su ama para atraer su atención- "¡No recuerdo nada¡Sólo sé que ese mocoso me atacó hace rato y luego todo se puso oscuro y de pronto despierto y tú ya tienes otra ropa… y el mocoso ya no está…"
- "No está pasando nada" –respondió la aludida amarrándose el cabello con un listón del mismo color que el vestido chino azul celeste que se había puesto para bajar a desayunar- "Simplemente no quise que ese día tan perfecto terminara junto con el atardecer en ese mirador" –una sonrisa soñadora apareció en sus labios.
- "¡Lo tengo!" –exclamó triunfante el muñequito amarillo levantando una patita acusadoramente hacia su ama- "Tú no eres Sakura¡Eres la carta del espejo¡Sakura está allá afuera en alguna parte con el mocoso!" –ella lo miró sonriendo divertida- "¡Iré a buscarla¡Yo te protegeré Sakuraaaaaa!" –gritó dramáticamente a modo de superhéroe.
- "¡Espera, Kero-Chan!" –lo detuvo ella entre risas jalándolo de la cola- "Todo eso pasó ayer, estuviste dormido un día entero…"
- "¡¡¡QUÉÉÉÉÉ!!!" –el pobre leoncito con alas cayó ruidosamente al piso a punto de morir del aturdimiento- "¡Maldito mocoso!" (("¡Nunca me imaginé que tuviera el poder suficiente para vencerme a mí, el gran Cerberus!")) –pensó furiosamente para sus adentros.
La joven trotó sonriendo traviesa hacia el comedor olvidándose por completo de la escena que acababa de acontecer hacía unas cuantas horas. Ahora la veía simplemente como un mal sueño que quisiera olvidar pero que a fin de cuentas ya había pasado, cuando llegó a la mesa, nuevamente ésta estaba ocupada por varios de los integrantes de la familia que habían llegado hacía unos días para conocerla a ella y, como se enteró más tarde, al resto de las prometidas de Syaoran. A pesar de sus imponentes apariencias y miradas estrictas, comenzaba lentamente a acostumbrarse a ellos y ya no se sentía tan cohibida por sus presencias, buscó con la mirada un lugar desocupado y se encontró con unos ojos color gris entre negro y café que claramente le advertían que no se atreviera a sentarse cerca del chico de ojos marrones, ella se encogió de hombros, de todos modos, él no estaba ahí todavía. Optó por tomar asiento al lado de una chica muy parecida a ella pero con los ojos y el cabello color ébano y lo que le sorprendió aún más fue descubrir que ahora llevaba un corte exactamente igual al de la antigua Card Captor. Sin embargo, su atención fue desviada hacia una chica más o menos de su edad que no había visto ahí antes. Su piel era pálida como la de Tomoyo y esto hacía resaltar en ella el azul verdoso de sus ojos pero lo más impactante en ella era su larguísimo cabello rojo zanahoria que le llegaba casi hasta las rodillas, sedoso y brillante… simplemente hermoso.
- "¿Quién es ella, Yeshén-Chan?" –inquirió curiosa la chica de ojos verdes inclinándose ligeramente hacia la joven que estaba a su lado para evitar tener que hablar demasiado fuerte.
- "Ella ser…" –comenzó a explicar la aludida en el mismo tono bajo con el que su interlocutora se había dirigido hacia ella.
- "¡LIIIIIIII!" –la voz entusiasmada de la chica pelirroja interrumpió la conversación al mismo tiempo que ésta se lanzaba sobre el cuello del chico de cabello castaño revuelto que entraba al comedor- "¡Te he extrañado tanto, Li!" –chilló en chino ante la mirada asesina que Tôuya le lanzaba al chico.
- "Kuei-Fei ¿Qué demonios estás haciendo aquí?" –preguntó el muchacho en el mismo idioma zafándose de su abrazo como muchas veces había tenido que hacerlo con su prima de mirada rubí en el pasado- "¿También tus padres van a ponerle algún tipo de prueba a Sakura?"
- "Yo no sé quién es Sakura…" –replicó la aludida en un tono infantil haciendo berrinche porque no quería soltar al chico- "¡Pero estoy tan contenta de volver a verte¡Ha pasado tanto tiempo! Li¿¡Por qué no me avisaste que estabas de regreso!?" –volvió a envolverlo en un efusivo abrazo aprovechando el descuido que le causó el inesperado reclamo.
Desde uno de los extremos de la mesa, la chica de mirada esmeralda los veía con el ceño ligeramente fruncido y una mirada inundada de tristeza, todo rastro de la felicidad del día anterior se había esfumado. A pesar de no entender nada de lo que la recién aparecida estaba diciendo por no dominar el idioma, por la forma en que abrazaba al muchacho se imaginaba que debían conocerse desde mucho antes… y lo que era peor… a la pelirroja, el chico le gustaba tanto como a ella. Él se zafó nuevamente del abrazo con una expresión de fastidio mientras a Tôuya le surgía una gota de sudor en la frente y una sonrisa socarrona en los labios, de alguna manera (no demasiado misteriosa) en su mente había aparecido la imagen de una chica de largo cabello castaño vestida con el uniforme de la preparatoria Seijou: Nakuru Akizuki, una sonrisa traviesa brillaba en el rostro de la joven del recuerdo. Todos tomaron sus lugares y por mala suerte, Syaoran no pudo ingeniárselas para evitar que la chica de ojos azul verdoso y larguísimo cabello se sentara a su lado e intentara tercamente iniciar una conversación con el chico. Él la rechazaba deseando que su prima estuviera ahí para ayudarlo, de vez en cuando le dirigía miradas de disculpa a su novia quien ahora encontraba el asunto un poco divertido y platicaba animadamente con la chica que estaba a su lado.
- "Te cortaste el cabello Yeshén-Chan" –comentó la antigua Card Captor riendo alegremente al ver la forma en que Syaoran regañaba en chino a la recién llegada por enésima vez y ésta lo veía fingiendo no haber escuchado nada e insistiendo en interrogarlo profundamente una vez más- "Se te ve muy bien…"
- "La verdad es yo tratar de hacerlo ver lo más parecido posible al tuyo" –confesó la aludida con un ligero rubor en las mejillas- "Encantarme al verlo en ti y por eso yo tratar de imitarlo."
Ahora la Card Master era quien tenía el rostro color escarlata y balbuceó algo que ninguna de las dos entendió, ambas rieron alegremente. El joven heredero de la dinastía Li se levantó en silencio dejando su desayuno a medio comer, en realidad estaba harto de lidiar con la chica de cabello zanahoria y había optado por abandonar el comedor lo más pronto posible. Ella lo siguió igualmente sin prestar demasiada atención a la comida que había dejado en la mesa. Él le dirigió una última mirada suplicante a Sakura antes de abandonar el lugar y ella, al captar el mensaje de auxilio en sus ojos marrones, se levantó torpemente de su asiento interrumpiendo su plática con la chica de los ojos negros y atrayendo la atención de algunos de los comensales que se encontraban cerca de ellas. Una vez que estuvo fuera de la vista de la familia Li, corrió para alcanzar a los chicos que acababan de salir del comedor, no sabía bien qué era lo que debía hacer o decir, sólo sabía que el pequeño lobo la necesitaba.
- "¡Syaoran!" –gritó agitando la mano en el aire enérgicamente para atraer la atención de ambos, la falda de su vestido ondeaba graciosamente detrás de ella.
- "Ying Fa" –la saludó aliviado volteando hacia ella y al mismo tiempo forcejeando para liberar su brazo del apretón de la muchacha de pálida piel- "Kuei-Fei, te presento a Sakura" –se dirigió en chino a la aludida aún sin idear bien la forma de deshacerse de ella y convencerla de que deje de acosarlo de esa manera- "Este… Ying Fa, ella es Kuei-Fei…" –agregó en japonés viendo a la chica de ojos verdes.
- "Mucho gusto, soy Kinomoto Sakura" –se presentó cortésmente la susodicha haciendo una reverencia con una de sus cálidas sonrisas- "Espero que podamos ser amigas…"
- "¿Qué es lo que está diciendo esta chica, Li?" –preguntó ingenuamente en chino la joven mirando al chico a quien seguía aferrada neciamente- "¿Por qué me habla en ese idioma?"
- "Este… pues…" –le respondió en chino el muchacho, una gota de sudor había aparecido en su frente a la vez que su novia japonesa lo veía con cara de no entender nada- "Parece que no habla nada de japonés" –agregó en japonés mirando a la flor de cerezo quien le dirigió una mirada de (("¿Ahora qué hacemos?"))
- "¡¿Qué está pasando?!" –chilló en chino la chica de cabeza zanahoria con un ademán de niña mimada- "¿Qué se están diciendo¿Quién es ella?"
- "Ella es mi prometida, Kuei-Fei" –respondió él en chino mirándola seriamente y haciendo un particular énfasis en la primera palabra, después de soltar un suspiro de resignación (("Este va a ser un largo día"))- "Ella es la chica con la que me voy a casar..."
- "Pero mis papás me dijeron…" –respondió desafiante la otra en el mismo idioma, aferrándose con más fuerza al brazo del muchacho al punto de casi cortarle la circulación- "Tu madre ordenó que… No puedes… no podemos…" –le lanzó una mirada fulminante a la joven de cabello corto que la miraba sin entender una sola palabra y sintiéndose cada vez más nerviosa por las expresiones de la chica china, para luego volver a dirigir sus ojos color aguamarina al chico- "¡No puedes desobedecer a la líder de tu dinastía¡A tu propia madre!"
Después de lanzarle una mirada retadora a la flor de cerezo, se alejó aporreando los pies en el piso. Fue hasta entonces cuando Sakura pudo darse cuenta de lo hermosa que era, su largo cabello rojizo brillaba como si estuviera hecho de algún tipo de seda muy fina; sus ojos eran azul turquesa remachados por pequeños parches verde pasto difuminados sobre la superficie del iris; su piel, blanca como la nieve y tersa como una fina capa de tela delicada cuyo tono hacía destacar aún más sus carnosos labios rojos. Estaba vestida con un cheongsam ricamente decorado y tela muy elaborada con un elegante grabado en hilo dorado que hacía ver sus movimientos aún más graciosos. La japonesita tragó saliva preocupada mientras veía alejarse a su rival en potencia, parecía ser muy poderosa pues de ella emanaba un aura mágica comparable a la de la maestra de cartas y seguramente provenía de alguna famosa familia de China… sintió cómo de pronto le empezaron a temblar las rodillas con sólo pensar que tendría que superarla a ella frente a los ojos de la señora Yelan. Una mano cálida sobre la suya le hizo salir de sus pensamientos con un pequeño sobresalto y se dejó guiar dócilmente por el muchacho hacia los jardines de la mansión.
- "¿Ya la conocías, Syaoran?" –le preguntó la joven para tratar de disimular su consternación y romper el silencio incómodo que se había formado- "No entendí nada de lo que dijo pero supongo que tendrá algo que ver con… eso…" –era doloroso para ella sentir tan de cerca la posibilidad de que otra mujer se casara con el chico chino.
- "La conozco desde que teníamos cinco años" –comenzó a relatar el chico rodeando a la flor de cerezo con sus brazos- "Ella y yo estudiamos el Yijing juntos, es una forma china de adivinación por medio de hexagramas y flores de milenrama…"
- "¿El "I Ching"? Creo que en alguna parte he escuchado de eso… -recordó una de las tantas tardes que Kero había utilizado para introducirla en el fascinante mundo de la magia- ¿Es el libro de los cambios?" –el pequeño lobo asintió- "Pero entonces… ustedes deben ser muy buenos amigos ¿No es así?" –su semblante volvió a angustiarse aunque trató de que nada de esto se imprimiera en su voz.
- "La verdad es que…" –confesó el chico apenado, hundiendo el rostro en el cabello de su novia- "Yo siempre la he visto como una rival muy poderosa a vencer… desde que éramos muy chicos, ella tenía un poder impresionante y como heredero de la dinastía, yo sentía que era mi deber sobrepasar ese poder…" –su mirada se perdió en un punto del horizonte mientras su mente viajaba hacia sus objetivos infantiles.
- "Pero se ve que ella te quiere mucho…" –vaciló la chica, dudosa- "Desde hace tanto tiempo…" –nuevamente la inseguridad comenzó a apoderarse de ella.
- "Apenas nos conocemos…" –la tranquilizó él, con la mirada aún desenfocada hacia la nada- "Nueve años parece mucho, pero la verdad es que nunca hemos tenido ningún tipo de plática casual durante todo ese tiempo… nuestra relación siempre fue estrictamente académica, por decirlo así" –sonrió hacia la nada- "Supongo que Mei-Ling te habrá contado ya lo antisocial que yo era en ese entonces…"
Sakura no se sentía completamente convencida por la respuesta pero guardó silencio. Mientras tanto, en el interior de la mansión, en una de las habitaciones que se encontraba en una parte oscura de la planta baja, la chica de largo cabello anaranjado rojizo lanzaba pequeñas flores rojas, blancas y rosas al aire cubierta por un brillo púrpura mientras pronunciaba unas palabras en un antiguo dialecto oriental. Las puertas y ventanas se cerraron con golpes secos sumiendo el aposento en una profunda oscuridad, poco a poco, la negrura se fue tornando violeta a causa de un hilillo de luz que dibujaba en el piso un hexagrama con varias inscripciones en chino antiguo, alrededor de él dibujando un círculo imaginario, como si estuviese siendo pintada por un enorme pincel invisible. Había una mirada de determinación mayor a todo razonamiento en sus ojos ahora morados por la luz que emanaba de ellos, tenía el ceño fruncido y danzaba suavemente con una telilla traslúcida que dibujaba formas en el aire, las florecillas flotaban a su alrededor complementando las figuras que salían de la mascada. Cerró los ojos para concentrarse aún más en la danza y de sus manos brotaron más flores que se unieron al ritual.
((FLASHBACK DE KUEI-FEI))
La niña de largo cabello zanahoria y ojos azul verdoso corre por los pasillos de la mansión de la familia Li, finalmente ha descubierto lo que significan sus verdaderos sentimientos y se siente feliz de por fin volver a verlo, tiene que decirle. Ha estado esperando por ese momento durante toda la semana, a que llegue el sábado y por fin poder viajar a Hong Kong para sus clases de adivinación junto a Li Syaoran, el joven heredero de la dinastía. En cuanto lo ve, se le tira encima abrazándolo efusivamente, él se asombra mucho pues es la primera vez que ella se comporta de esa manera y no logra entenderlo, detrás de él, una niña de ocho años, lacia cabellera negra y ojos color carmín observa la escena enfadada. Es una mañana fresca y se puede escuchar el canto de los pájaros que están en el jardín. La lluvia de verano acaba de terminar y las hojas verdes están cubiertas por pequeñas gotas brillantes que parecen joyas preciosas.
- "Te quiero, Li" –dice entusiasmada la recién llegada aún sin bajarse de encima del niño, quien yace en el piso con cara de asombro- "Tú me…"
- "¿Qué crees que estás haciendo, Kuei-Fei?" –pregunta la otra niña interrumpiendo la frase- "Xiao-Lang es mi prometido así que no tienes derecho a abrazarlo así, levántate inmediatamente…" –su rostro brilla en color escarlata tanto por el enojo como por la timidez.
- "¿Es eso cierto, Li?" –pregunta la aludida soltándolo como si hubiera recibido una descarga eléctrica y claramente insinuando que la palabra de la niña que acaba de hablar no es de mucha importancia- "¿Mei-Ling es tu prometida?"
- "…bueno…" –vacila ante la mirada amenazante de su prima- "Ella es mi prima… y en cuanto a lo de prometida, que haga lo que quiera…" –completa con un ligero rubor en las mejillas que lo hace ver aún más adorable.
La pequeña de largo cabello se levanta con los ojos azul verdoso cargados de lágrimas, duda por un momento e intenta una vez más agarrar el valor suficiente para confesarle al niño sus verdaderos sentimientos pero es detenida abruptamente por una mirada asesina de la primita de cabello negro. Por un instante intercambian miradas fulminantes pero son interrumpidas por las protestas del niño quien insiste en que Kuei-Fei se le baje de encima, ella accede y los tres se dirigen en silencio a la habitación de la casa donde los dos pequeños magos recibirán sus lecciones. Ella decide que hablara con la auto-proclamada prometida más tarde.
(¿Tengo que especificar que todos hablan en chino? Supuse que no, puesto que son los recuerdos de un personaje que no entiende el japonés)
((FIN DEL FLASHBACK))
Ahora en sus ojos se asomaba una lágrima traviesa, se la limpió tratando de aclarar su mente pero fue en vano. Suspiró hondamente y se dejó caer de rodillas en el piso, junto con ella, las pequeñas flores cayeron como si de pronto alguien hubiera cortado al mismo tiempo todos los hilos invisibles que las mantenían en el aire. Miró el piso donde ahora la imagen del hexagrama junto con los símbolos antiguos se disolvía lentamente negándose a desaparecer por completo. Negándose a algo que era inevitable, al igual que ella se negaba a aceptar su inevitable realidad, las fuerzas se le iban y con el mismo desgano, soltó la tela a la que se había estado aferrando a pesar de saber que era inútil… no podía concentrarse después de haber visto la forma en que el chico que tanto amaba había mirado a esa extraña… ¿Cuándo había sucedido esto? Sólo se dejaron de ver unos cuantos años cuando él viajó a Japón para capturar unas cartas milenarias de un mago muy poderoso, aunque desde ese entonces ya habían pasado cinco años… dos que él estuvo ahí y tres en los que había estado demasiado ocupado haciendo unos trámites de la dinastía… después de eso, había vuelto a Japón por alguna razón desconocida y lo siguiente que volvió a saber de él fue que la habían seleccionado como una posible prometida para él.
- "Me sentí tan feliz cuando supe que había la posibilidad de convertirme en tu esposa" –divagó en chino con una ligera sonrisa efímera que se desvaneció casi instantáneamente para abrir paso a una expresión sombría- "Todos estos años… y nunca pude decirte mis verdaderos sentimientos" –sollozó levemente con la mirada baja- "Siempre tuve la esperanza…" –nuevamente una lágrima rodó por su mejilla- "De que todavía tenía una oportunidad, porque a ti no te gustaba nadie… aunque tuvieras una prometida…" –tomó aire dolorosamente secándose el pómulo con la manga de su traje- "Yo sabía que no la querías de esa manera… por eso esperé… esperé a pesar de que ella siempre trató de impedirme que me aferrara a mi amor…"
((FLASHBACK DE KUEI-FEI))
Es un fin de semana como ya muchos otros, desde hace un buen tiempo, se le ha empezado a enseñar el arte de la adivinación y viaja a Hong Kong para estudiarlo junto con el heredero de la dinastía Li. La clase ha concluido y es sólo cuestión de tiempo que sus padres lleguen a buscarla, para pasar el tiempo, trata de jugar con la primita del niño, con quien hasta la fecha no ha podido iniciar una amistad a pesar del carácter alegre y sociable de ésta. La razón por la cual se da esta situación está bajo la sombra de uno de los árboles de cerezo del jardín de la mansión, es un niño de ocho años, cabello castaño y ojos marrones que lee en silencio con una expresión de malhumor. Kuei-Fei lo mira tristemente deseando poder decirle lo que siente, esa misma mañana estuvo a punto de hacerlo pero fue interrumpida por la niña con la que ahora intenta llevarse bien. El sol está metiéndose lentamente y el cielo anaranjado está pintado por franjas moradas que se desvanecen en tonos rosados.
- "Li no te quiere…" –le dice desafiante a la pequeña de mirada rubí- "Tú lo obligaste a que se vuelva tu prometido…"
- "Yo no lo obligué a nada" –le devuelve la mirada retadora- "Él me dijo que no le gusta nadie… y eso te incluye a ti, por eso, mientras tanto, él y yo seremos prometidos…" –sus rojas pupilas sacan chispas por la furia- "Así que no te le acerques… él es mío…"
((FIN DEL FLASHBACK))
- "En ese entonces yo me sentí intimidada por ella…" –se burló de sí misma por haber sido tan cobarde- "Además de que tenía razón, ese 'nadie' me incluía a mí también… y después de todo, ella te lo dijo primero… supuse que tendría derecho, aunque no sé si realmente se enamoró primero de ti…" –sonrió tristemente con los ojos brillosos por las lágrimas que nuevamente se le habían acumulado- "Lo que sí sé es que yo me enamoré desde el primer momento que te vi…"
((FLASHBACK DE KUEI-FEI))
Es una hermosa tarde soleada en la ciudad de Hong Kong, una niña de largos cabellos dorados rojizos y ojos azules aguamarina camina de la mano de su madre y su padre rumbo a una mansión elegante en la que habita el líder de una de las familias más importantes –en más de un sólo aspecto- de casi toda China. Entran después de ser recibidos atentamente por una empleada de servicio, los señores saludan respetuosamente a la pareja que reside ahí y los cuatro se encaminan hacia la estancia mientras otra empleada les lleva una bandeja con té y pastelillos. El lugar es enorme y despierta una fascinación inmensa en la pequeña de cinco años de edad. Fuera de la vista supervisora de sus padres, sucumbe ante la tentación de salir a jugar al hermoso jardín que rodea la casa. Observaba encantada las flores y las plantas cuando una mariposa de bellos y llamativos colores vuela a su alrededor, ella no duda en seguirla sin darse cuenta de que cada vez se interna más en aquellos jardines gigantescos para ella.
Ha pasado casi media hora desde que llegó a ese lugar pero ella casi no ha notado el tiempo por estar demasiado distraída admirando la hermosura de cada flor, de cada hoja y ahora se encuentra al borde de un estanque donde nadan carpas de colores. Se ha sentado a la sombra de un frondoso árbol y juega con la mariposa que no ha dejado de volar a su alrededor, pero de pronto se percata de que ha perdido de vista por completo el camino de regreso. Al principio trata de buscar y corre en todas direcciones, pero es inútil, no logra reconocer nada… cuando se da cuenta de que está irremediablemente perdida, un pánico infinito la invade y comienza a llorar. Cansada de correr, regresa al mismo frondoso árbol bajo cuya sombra había estado disfrutando del paisaje, sólo que ahora llora desconsoladamente, presa del miedo y la desesperación. Inclusive la mariposa se ha ido de su lado. Se sienta cerca del tronco y abraza sus piernas sin que de sus ojos dejen de brotar gruesas lágrimas.
- "¿Por qué lloras?" –una vocecilla infantil llega a sus oídos justamente en el momento en el que perdía toda esperanza.
- "Me perdí" –solloza aún sintiendo que no podrá volver a ver a sus padres nunca más- "Este bosque es enorme y no sé cómo volver…"
- "No es un bosque, es mi casa" –replica la voz, ésta pertenece a un niño de su misma edad, vestido con un traje chino de artes marciales, cabello castaño ligeramente desordenado y brillantes ojos marrones a pesar de estar ocultos bajo una expresión seria y fría- "Llorando no vas a conseguir nada" –le dice alargándole un pañuelo- "Yo te llevaré de vuelta a la sala…"
((FIN DEL FLASHBACK))
Se levantó pesadamente ahora con una sonrisa nostálgica, observó las flores tiradas en el suelo, producto de su intento fallido de un hechizo para ver lo que el futuro deparaba… para ver con sus propios ojos quién sería la mujer que se casaría con él al final. Sabía que aunque lo intentara un millón de veces no iba a lograrlo, lo sabía bien, no era por falta de magia ya que en el ramo de la adivinación era toda una maestra y nadie se le igualaba… pero también sabía que a pesar de que tratara con fervor, una parte de su corazón realmente no quería ver… por miedo a la realidad a la que de alguna forma, sabía que se estaba enfrentando. En algún lugar muy recóndito de su ser, más allá de lo que estaría dispuesta a aceptar, sabía que estaba luchando en una batalla perdida, no contra Meiling, sino contra la chica japonesa. Caminó hacia donde estaba su maleta a medio desempacar y sacó un cofrecillo forrado de seda, se sentó en la cama y lo abrió cuidadosamente con una diminuta llavecilla de oro que llevaba colgada del cuello con una fina cadena.
- "Yo siempre te quise" –suspiró ahora acariciando su mejilla con el pañuelo que había sacado del cofre- "Y no me daré por vencida… tú me lo dijiste…" –admiró el pañuelo con una sonrisa un poco más animada- "Llorando no voy a conseguir nada… por eso dejaré de llorar… y lucharé por ti…" –se llevó el trapito al pecho apretándolo cariñosamente contra su corazón- "Lucharé por tu amor, Li Xiao-Lang."
Notas de la autora
Hola, sé que es demasiado pronto para una actualización… pero la verdad es que si no lo hago ahora, tal vez no lo haga hasta dentro de más de un mes y personalmente, sé que uno tiende a perder interés en las historias, por muy buenas que sean con tanto tiempo de espera… luego hasta termina olvidando lo que había leído y los nuevos capítulos parecen no tener sentido… y no queremos que eso pase ¿Verdad? Pues, en este capítulo creo que no hay breviario cultural, así que si tienen alguna duda, no duden en preguntar.
Recibí cierto comentario acerca de lo predecible que puede resultar el fic, bueno, creo que es bastante obvio que es un S+S, eso no lo voy a negar… pero tampoco negaré que las suegritas son bastante difíciles de complacer y hasta un poco indeseables a veces, así que no podemos contar del todo con la aprobación de Yelan, de cualquier modo, me esforzaré por hacerlo entretenido y que valga la pena leerlo, gracias por su disposición a seguirlo…
Sin más que decir, me despido, si tienen dudas, comentarios, quejas o sugerencias, ya saben dónde encontrarme. Hasta el próximo capítulo.
LunaGitana
