Este fic participa en el II Fest del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black. He escogido el prompt #48, «En el que Theo sufre un accidente mientras investiga la muerte de su padre y son Draco y Hermione quienes buscan la verdad».

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Aviso: Este fic va para MeriAnne Black. Tus reviews frustrados son lo mejor y me alegra muchísimo que de momento te guste.

Agradecimientos especiales a MrsDarfoy por betearlo y aguantar mis histerismos.


NOTT (SO) DEAD

III. El simple arte de matar

2 de abril, despacho del Ministro de Magia

—¿Y bien? —Kingsley Shacklebolt unió sus manos y miró a Harry, expectante.

—Bueno… La investigación va lenta, porque, como es alto secreto, no debemos dar indicios de estar investigando nada, y tampoco parece que ambos sucesos estuvieran relacionados, pero estoy seguro de que pronto sabremos algo —respondió Harry intentando sonar firme y convincente.

—O sea, que no tenéis nada.

—Exactamente —reconoció el auror, avergonzado.

Kingsley negó con la cabeza y frunció el ceño.

—Eso no es bueno, Harry. Esta investigación debe terminar cuanto antes y con el mayor sigilo posible; es muy importante averiguar qué les ha pasado a los Nott.

—¿Por qué? Quiero decir, podría haber sido algo natural. Estoy seguro de que tantos matrimonios entre primos para mantener la sangre pura podría haber derivado en problemas de corazón, por no hablar de los obvios problemas mentales.

—Podría —asintió Kingsley—, pero no lo sabemos. Tenemos qué averiguar qué les ha pasado y por qué. Imagínate que no ha sido algo natural, sino que alguien lo ha hecho a sangre fría.

Harry asintió.

—Ahora imagina que ese alguien no lo ha hecho por locura o venganza personal contra los Nott en concreto. ¿Qué podría significar eso?

—Que alguien va detrás de familias de mortífagos —respondió Harry.

—Quizás. Pero quizá ese alguien no ha asesinado a los Nott por su pasado mortífago, sino por ser parte de los Sagrados Veintiocho. ¿Qué sabes de ellos, Harry?

—Los Sagrados Veintiocho son un compendio de familias que desde la Edad Media únicamente han tenido miembros sangre pura y en contadas ocasiones mestizos en su línea.

—Exacto. Sobre esas familias, Harry, familias como los Black o los Malfoy, se ha sustentado la economía, el comercio y el estatus del Mundo Mágico de Gran Bretaña. Son parte de nuestra historia. Son la realeza mágica, familias influyentes y poderosas que siguen teniendo asiento en el Wizengamot pese a lo que hicieron.

—Y si alguien pretende acabar con ellas, acabaría también con el orden social, ¿no?

—Claro. Si alguien ha matado a los Nott por su estatus de sangre, después irá a, pongamos, por los Malfoy. Después de los Malfoy, los Parkinson. Y así sucesivamente si no podemos evitarlo. Ten en cuenta que, si realmente los han matado por esa razón y se corre la voz, las grandes familias de mortífagos volverán a las andadas, quizá no como en la guerra, pero sí boicoteando el Wizengamot, porque si alguien intenta acabar con ellos por su sangre, clamarán venganza.

—¿Es normal que sigan teniendo tanta influencia? —preguntó Harry, sintiéndose un poco inútil. La historia y las conspiraciones políticas y sociales no eran su área de conocimiento, precisamente.

—¿Es normal que la reina de Inglaterra muggle tenga tanta influencia, Harry? No es algo que podamos dominar o controlar, sino intentar adaptarnos de la mejor manera posible.

El auror asintió, sintiéndose como si estuviera en Hogwarts de nuevo y McGonagall lo estuviera aleccionando.

—Ahora —continuó Kingsley—, ten en cuenta que muchas de las grandes familias de los Sagrados Veintiocho eran también familias mortífagas, así que realmente ambos factores estarían relacionados. Y como siempre se han enorgullecido de sangre, es cierto que gran parte de las familias están relacionadas por matrimonio y por sangre, así que no olvides que es posible que quizá sí les haya pasado esto por motivos sanguíneos o alguna enfermedad familiar y estemos creando un campo de Quidditch de un jardín pequeño —comentó recostándose en el sillón—. Tampoco hay que descartar que haya sido un asesinato dirigido únicamente a ellos y no una gran conspiración que afecte a todo el país, claro.

Harry se apretó el puente de la nariz.

—Joder.


3 de abril, apartamento de Hermione Granger

—¿Y si resulta que fue un suicidio? —comentó Hermione, observando los diagramas que cubrían su mesa con un renovado interés.

Cuando vio que Draco no le contestaba, se giró hacia él y lo encontró dormido encima de su escritorio.

Miró la hora y se quedó con la boca abierta: las dos de la mañana. De un martes. Bueno, miércoles.

Y tenía una reunión de urgencia a las siete y media de la mañana.

—Malfoy. —Lo sacudió con cuidado—. Despierta, que es tarde.

—Mmm. —El mago abrió los ojos y la miró—. ¿Ya has terminado con tus teorías disparatadas? Tres años sin trabajar juntos y ya se me había olvidado lo obsesiva que puedes llegar a ser.

Hermione olvidó que no era hora para discusiones tontas y lo miró ofendida.

—¡No soy obsesiva!

—Sí lo eres —bostezó Draco mientras se erguía la miraba con los ojos brillándole de burla contenida—. Te sabes los pergaminos que te dejé de memoria, has hecho esquemas con colorines y me has hecho repasar dos veces todos los acontecimientos de la vida de Theo para saberlos bien. ¿Cómo llamas a eso?

—Interés. —La bruja alzó el mentón de forma orgullosa.

—No. Obsesión por conocer y presumir de tener todas las respuestas. No puedes dejar una pregunta sin respuesta, Granger, admítelo.

—¡No es cierto!

—¿Dónde trabaja Theo? —preguntó él alzando una ceja.

Hermione lo miró y apretó los labios, negándose a responder.

—Vamos. Dilo. Sé que te mueres por decirlo —dijo burlón.

—En Nottpin, distribuidor de pociones hechas y elementos para realizarlas —murmuró ella, bajando los ojos para evitar ver la sonrisa victoriosa de Draco.

—¿Y con quién trabaja?

Silencio.

—Con Lisa Turpin —masculló al final, apretando los puños.

Él aumentó aún más su sonrisa y abrió la boca, probablemente para realizar otra pregunta, pero ella lo señaló con el dedo:

—¡Eso no significa nada! —Draco arqueó una ceja—. Bueno, vale, puede que sí me guste responder preguntas más de lo normal. ¡Pero no estoy obsesionada!

El mago dejó que su silencio y su cara lo dijeran todo.

Ella parpadeó.

—Malfoy, largo a tu piso. Es muy tarde y estoy demasiado cansada como para aguantarte, que por la mañana madrugo —sentenció Hermione empujándole en dirección a la chimenea.

Él soltó una carcajada antes de tomar los polvos Flú.

—Buenas noches, Granger.


5 de abril, habitación 503 del Hospital San Mungo

—¿Cómo estás hoy, Theo? —preguntó Luna Lovegood nada más entrar en la habitación. Asintió como si él le hubiera respondido y añadió—. Estoy segura de que todo saldrá bien, no te preocupes.

El silencio que siguió el comentario hubiera descorazonado a cualquiera, pero no a Luna. Impertérrita, se sentó en la cama junto al chico y le acarició una mano.

—No sé si te lo habrá dicho Draco, pero él y Hermione están investigando qué pudo haber sucedido. De momento, piensan que alguien envenenó a tu padre por una venganza personal, pero no logran entender por qué el elfo enfermó. Por cierto, Trisky ya está recuperado del todo y jura y perjura que hizo lo de todos los días, así que nadie entiende cómo pudieron asesinar a tu padre. —Hizo una pausa leve para ordenar sus ideas antes de continuar hablando—. Harry se niega a abrir una investigación y se niega a hablar del tema, por lo que creo que ya ha abierto una investigación secreta. No sé por qué será secreta, supongo que porque es importante. Tal vez prevean una gran conspiración, ¿no crees?

La bruja continuó hablando, explicándole al cuerpo tendido que nadie sabía por qué había acabado en coma y que era un milagro que Draco lo hubiera traído tan rápido, porque de haber tardado más probablemente ahora estaría muerto.

Le comentó quiénes habían preguntado por él recientemente y que Lisa había vendido una gran cantidad de pociones a una empresa extranjera y por tanto aún no había tenido tiempo de pasar a visitarlo.

—Vamos, Theo, despierta pronto —murmuró Luna al final, con lágrimas en los ojos—. Te echo de menos.

No oyó un ruido de pasos que se alejaban rápidamente por el pasillo.


6 de abril, apartamento de Draco Malfoy

—¿Tú cómo habrías asesinado a Nott?

Draco estuvo a punto de tirar la bandeja con la merienda que traía de la cocina.

Después de varias horas leyendo sobre venenos y envenenamientos, además de otras tácticas de asesinatos, ambos habían decidido por unanimidad comer algo para reponer fuerzas.

—¿Perdón? —preguntó depositando la bandeja en la mesa, entre un libro sobre venenos mortales y un pergamino lleno de colorines donde Hermione había anotado posibles actuaciones del asesino.

—¡Ooh, tarta de chocolate! —exclamó ella, sirviéndose un pedazo rápidamente—. Decía que, de haberlo hecho tú, cómo habrías asesinado a Nott.

Draco se sentó y tomó un sorbo de té, pensativo.

—No lo sé. Con veneno en su comida, probablemente.

—Ya, pero para eso necesitas sobrepasar a los elfos.

—En realidad, no. Si lo invitas a comer…

—Entonces te echarían la culpa a ti.

Draco frunció el ceño.

—No tiene por qué. Puedes hacerlo pasar por un ataque al corazón o algo parecido. La madre de Blaise ha usado esta táctica varias veces.

Hermione parpadeó, y decidió ignorar la tranquilidad con la que él hablaba de matar a alguien.

Seguramente Draco no…

No.

Sacudió la cabeza, molesta consigo misma por dudar de él. Él quería a Theo como su hermano, nunca intentaría dañarlo.

—Pero con eso lo matarías rápida y eficazmente, no harías que sufriera las convulsiones que parece que sufrió —objetó la bruja, apartando las dudas de u mente—. Y, desde luego, no harías enfermar al elfo.

—Cierto. ¿Y si en vez de ingerir algo, lo tocó?

—¿Algo como el qué? —preguntó Hermione, interesada.

—No lo sé. ¿El escritorio?

—Si hubiera sido el escritorio, Trisky no habría enfermado y Nott habría muerto nada más sentarse allí.

—¿La taza de té?

—¿Cómo pones veneno en una taza de té si están en las cocinas?

—Es verdad. Tiene que ser algo que no esté bajo la vigilancia de los elfos.

Silencio.

Hermione sorbió su té distraídamente.

—¿Y si no fue un veneno lo que lo mató?

—Granger, pensaba que ya habíamos establecido que fue envenenado. No me vengas con eso ahora.

Ella sonrió.

—Nunca hay que descartar nada.

—Si nunca descartamos nada, nunca llegaremos a nada —replicó él, vocalizando exageradamente para demostrar su punto.

—O quizá sí.

Él la miró y alzó una ceja.

—¿Y si resulta que el elfo enfermó por culpa de otra cosa que no tiene nada que ver con la muerte de Nott? —preguntó sardónicamente.

Hermione frunció el ceño.

—Imbécil.


8 de abril, departamento de aurores

La lechuza llegó y depositó un sobre sellado que Susan Bones, segunda al mando en la investigación del caso Nott, se apresuró a abrir.

De su interior cayó una planta envuelta en una bolsa de plástico y un pergamino en el que había escrito un mensaje:

«Respuestas que no llegan, preguntas que no son. O quizás es que este es tu Waterloo, quién sabe.

Lo importante es que te estoy esperando, auror.

Entretenme».

—¡Harry, mira esto!


¡Tachán! Draco y Hermione han cogido una dinámica enseguida (¿quién me adivina dónde pudieron haber trabajado juntos?), Harry está más perdido que un pulpo en un garaje y Luna… ¿No os da pena Luna? Cuando Darfoy leyó el capítulo, me felicitó por el drama, así que imaginaos lo que sufrí al escribirlo xD

Estoy un poco decepcionada porque en el capítulo dos recibí cuatro reviews (cinco si contamos el que llegó más tarde de Meri), y en el anterior solo tres. ¿Qué ha pasado que me comentáis menos? ¿Tan malo es?

Pero eso sí, muchísimas gracias a las tres personitas que no me fallaron :)

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

LadyChocolateLover

PD: El título viene de la novela homónima de Raymond Chandler.