Llegada a Londres
La reunión de esa mañana no era como las anteriores, Asato tenía su rostro ensombrecido, Melisa no dejaba de sollozar y maldecir a cualquiera que la tocará, Sota no sabía que hacer y opto por el silencio, miraba de reojo a su hermana, como si de esta forma tratará de darle el valor necesario. Kikyo estaba arriba durmiendo, los mareos continuaban, sin contar que extrañamente la habían llamado tres veces al celular, no contesto ninguna de las llamadas, pero se mantuvo taciturna y distante, preocupada miraba el aparato, como si este fuera a contestarse solo.
- Bien, creo que ya saben que… volveré dentro de un mes, pueden localizarme en el celular y…- La voz de Kagome se quebró unos instantes.
- No entiendo, como llegamos a esto…- Repetía Asato, tratando de encontrar una solución a el problema.
- Tal vez si todos pensamos en algo… tengo una idea- Dijo Melisa repentinamente.
- ¬¬ no otra de tus geniales ideas mamá- Dijo con sarcasmo su hija, logrando que su madre volviera a sollozar- Lo siento, estoy algo tensa- Se excuso.
- Estas segura de esto- Pregunto su padre, mirándola fijamente.
- Es un trato y lo cumpliré- Espetó Kagome- no quiero faltar a mi palabra y si todo sale bien… tal vez todo vuelva a ser como antes-
- Kikyo sabe algo…- Lanzó Sota, logrando la atención de todos- Ayer cuando iba a bajar a la ceremonia, la llamó alguien, se puso muy nerviosa y entonces comenzaron sus mareos…-
- Puede ser el padre del bebé- Acoto Kagome escéptica.
- Sería así, pero Kikyo decía "ya cumplí la parte del trato", explícame eso- La retó Sota, tratando de mantener la compostura.
- Insinúas que esa víbora…- Dijo Melisa, ganándose una mirada de reproche de su marido- Esa desgraciada perra planeo todo…- Susurro meditando- No puede ser, es más tonta y hueca que un barril vació-
- Podemos dejarla en paz, yo creo que ya ha sufrido demasiado- La defendió Asato, aunque no muy convencido de sus palabras.
- Inuyasha me dijo que había cancelado el compromiso, ayer en la mañana- Miró a sus padres.
- Que dices, pero si el no habló con nosotros- Exclamo colérica Melisa.
- Es verdad, no habló con nadie… a menos que…- Los ojos de Asato brillaron y su mirada se volvió fría-
Kagome entendió en ese instante parte de todo, miró su reloj que marcaba las 8:15, su vuelo saldría en 30 minutos, miró a sus padres y asintió. Lucía un vestido amarillo corto abotonado, unas botas color crema y un cintillo color damasco un su cabeza. Saltó los escalones y llegó donde la pobre de su hermana, con sarcasmo incluido, estaba pasando el peor momento de su vida, Kikyo la miró con una sonrisa, pero al ver que esta no fue devuelta, se sentó inquieta y decidida a responder.
- Inuyasha te llamó ayer luego de que se cruzará conmigo en la escalera, eran como las 10 de la mañana- Comenzó Kagome.
- No se de que hablas…- Se hizo la desentendida.
- Sabía que algo pasaba, yo no estaba suplantándote, entonces…- Su voz sonó más segura y fría- Tú querías casarte con él, pero el no… te ofreció algo y por eso exageraste tus síntomas… Claro, no me viste a los ojos porque… Me habías traicionado- La miró fríamente.
- No se de que hablas, yo no hice ningún trató y no tienes pruebas- Trató de apaciguar la pelea.
Tomó el celular de su hermana mayor y revisó las llamadas, el número coincidía con la llamada del día anterior, remarco la llamada y para su sorpresa, una voz molesta contestó.
- Ya sabía que te ibas a arrepentir, el dinero ya esta en tú cuenta y si te mantienes callada todo ira bien- Kagome apretó el celular y se lo lanzó a Kikyo- Contéstale o no verás otro amanecer viva- Le amenazó seriamente.
- Si… ya cumplí con todo, está bien… adiós- Murmuró Kikyo, dejando el celular a un lado, mantuvo su mirada baja.
- Ahora tienes 15 minutos para explicarme que diablos pasa- Siseo enojada Kagome.
- Bien… yo quería casarme con él, pero tenía problemas con disimular mi embarazó, me fui luego a Nueva York, tratando de hablar con el padre de mi hijo… pero las cosas no terminaron bien… el se había regresado a Japón y tenía una novia que amaba mucho…- Kikyo trataba de seguir el hilo del relato, pero su voz se perdía cada vez más- Llame a Inuyasha, hace dos días en la noche, le conté que ocurría, el no me dijo nada, pero me mandó un pasaje de regresó a Japón para el miércoles…-
- Y tú volviste antes y eso no estaba en sus planes- Continúo Kagome, retomando el hilo.
- Cuando volví me entere que el compromiso seguía y como me reemplazaste… por eso seguí con la boda, sin pensar que… El me llamó como a las 10- Kagome asombrada asintió- Me dijo que querría cancelar el compromiso conmigo, pero que tú le gustabas… No entendía que pasaba, me dijo que tú sabías lo de esta farsa y que querías casarte con él, le creí… y acepte su dinero, solo para que no dijera quien era el padre de mi hijo…- Kikyo se calló, miró a su hermana por última vez y se encerró en el baño.
- Adiós Kikyo, te agradezco que por primera vez en tú vida, me dijeras la verdad- Cerró la puerta y se alejo.
Allí estaba una parte del rompecabezas, pero entonces de verdad le gustaba al peliblanco, no podía ser… el se casó con ella, porque le había mentido, en ningún momento hubo algo más… Recordó su última conversación y se juró a si misma, si esto era de verdad una venganza, sería por partida doble… Se despidió de su familia abrazando a cada uno, les sonrió por última vez y atravesó su hogar, volteó a verlo desde la reja y se colocó los lentes de sol, ya no había vuelta atrás.
Inuyasha miró su Rolex negro molesto, no había señales de Kagome y el vuelo partiría con o sin ellos, frunció el entrecejo e ignoro el ringstone de su celular, apenas lo cogió y vio quien llamaba, se mantuvo distante con su chofer y simplemente gruñía a cada segundo, no quería llegar tarde, su familia se destacaba por su puntualidad. Lucía un pantalón gris, zapatos de vestir negro y una camisa blanca con los dos primeros botones abiertos.
- Ya llegó- Dijo su chofer.
Bajó del auto y Kagome se acercó a él, casi sin mirarlo, asumió que seguía enojada por lo de anoche y le resto importancia. Miró de reojo la vestimenta de su compañera, o mejor dicho de su esposa, le tomo la mano y la sintió más fría que antes, la pelinegra no se había inmutado ni tampoco lo miraba molesto, algo andaba mal. Vio a su chofer venir con las maletas, las pasaron por la revisión habitual y le entregó su pasaje a la pelinegra, Kagome lo leyó algo asombrada.
- Son solo 8 horas de viaje- Comentó rompiendo el silencio.
- Si, vaya pensaba que en todo el viaje no me hablarías y tendría que coquetear con una azafata o algo así- Rió Inuyasha.
- Puedes hacer lo que quieras, después de todo no me importa- Le respondió mirándolo fijamente a los ojos-
Que diablos pasaba, fue lo que pensó el peliblanco, ambos pasaron sus pasaportes al llamar a su fila, primera clase estaba casi desocupada, miró despreocupado como la azafata les señalaba sus asientos, sonriéndole excesivamente, no es que le molestará, pero la indiferencia de la pelinegra, le preocupaba. Kagome llevaba una cartera y sacó su I-pop, se coloco los audífonos y así fue por las siguientes 6 horas, en tanto Inuyasha tecleaba en su laptop.
- Disculpen, pero no desean algo de comer- Preguntó la azafata rubia, mirando con ojitos brillantes al peliblanco.
- Si, creo que un sándwich de queso estaría bien y un jugo natural de frutilla-
- Y usted señorita- Pregunto la rubia, de forma indiferente.
- Señora, no me gusta que le hablen de esa forma a mi marido- Dijo Kagome, mirando de forma burlona a la sorprendida rubia- Quiero un almuerzo vegetariano y un jugo de piña-
La aeromoza se fue maldiciendo por lo bajo, el peliblanco cerró la laptop y Kagome se sacó los audífonos, no podría esquivarlo por más tiempo, era inevitable que le preguntará todo al peliblanco, dudaba de Kikyo, aunque fuera sangre de su sangre… en cambio el peliblanco era su marido, inevitablemente lo sería por el resto del mes. Agradeció la comida y apenas comenzó, notó la miraba de Inuyasha sobre ella, intentó no sonrojarse y le devolvió la mirada.
- Porque estas enojada Kagome- Pregunto tranquilamente.
- No es obvio el porque, no estoy aquí por mi propia voluntad- Rezongo la pelinegra.
- Por eso no es, búscate una mejor excusa-
- Esa es la mía, mejor tú búscate otra- Contraataco su esposa.
- Bien, si quieres guardarte todo para ti, me parece bien, pero luego no te quejes- Dijo enojado Inuyasha- Eres igual a tú hermana.
- No lo soy- Replicó Kagome- Bien, quieres saber, perfecto te lo diré y me responderás todo-
- Habla entonces…- La alentó el peliblanco, sonriéndole burlonamente.
- Porque quieres seguir casado conmigo- Pregunto enojada.
- Kikyo ya te lo dijo, tengo que repetírtelo- Dijo el peliblanco, logrando que la pelinegra se sonrojará- Me gustas Kagome, acaso tengo que explicarte el porque de eso-
- ¬///¬ eso es mentira, además mencionaste una venganza, quiero que me aclares eso- Exclamó aún algo perturbada.
- Eso no te lo diré, también tengo mis secretos, pero si te sirve de consuelo, tal vez pronto te diga mis otras razones- Contestó frunciendo el entrecejo- Además deberías concentrarte en mi familia, la cual deberás tratar como si fuera la tuya-
- No me interesa- Suspiro resignada- Esto es un jueguito tuyo, en el que yo caí por error y no me interesa nada que tenga que ver contigo-
- Kagome, te diré algo que te tranquilizará- Dijo sonriéndole, logrando la atención de su esposa- Te guste o no, sigues siendo mi esposa y quieras o no, yo no te soy tan despreciable como lo demuestras, recuerdo nuestros encuentros y en ninguno, aunque fuera una simulación, nunca te vi realmente incomoda cuando te besaba-
- Eres un Inu detestable- Le gritó sonrojada.
- Y lo último que hablaremos de ese tema, descubrí que no eras Kikyo, cuando sostuviste a ese gato en brazos, ella es alérgica al pelo de gato- Concluyó como si fuera lo más obvio.
- Soy una baka- Murmuró Kagome, había olvidado ese detalle y se había delatado.
- Tranquila, te compré un regalo, espero eso te suba el ánimo-
Le pasó un pequeño paquete, estaba envuelto con un papel brillante, color dorado y envuelto con una cinta plateada, algo perturbada lo miró, rasgó suavemente el papel y descubrió una caja. Muy curiosa la abrió y vio un hermoso reloj en su interior, la correa era de color rojo intenso, con unos diminutos diamantes en un extremo, el medio tenía un corazón plateado cubierto por diminutos diamantes y decía "Louis Vuitton", miró el regalo impresionada.
- Gracias, pero porque el regalo- Preguntó confundida.
- Tómalo como mi ofrenda de paz, por lo de anoche- Dijo escuetamente.
- Señores pasajeros, estamos a pocos minutos de nuestro destino, les sugiero que se mantenga en sus asientos, el aterrizaje será en unos breves segundos, please passengers…-
Pasaron unos 5 minutos y checo la hora, en Londres eran las 8 de la noche, hoy sería tarde para conocer a la familia del peliblanco, así que pasaría ahora. Bajaron del avión y al pasar la visa en policía internacional, suspiro aliviada, al menos ya estaba oficialmente a un paso de Londres, miró de reojo los objetos del lugar, destacándose por la carencia de Iva en ellos. No pudo evitarlo y compró dos figuras de cristal, le costaron unos $ 800 dólares ambas, satisfecha con su compra salieron del aeropuerto.
- No sabía que te gustaban las baratijas- Comentó, abriendo la puerta del taxi.
- No es solo eso, adoro los gatos y los perros… bueno últimamente no mucho los perros- Dijo divertida.
Pero el peliblanco no contestó, ya que empezó a sonar su celular, cerró la puerta del taxi y comenzaron el viaje, Kagome se encontraba emocionada, la última vez que había estado en Londres, había sido hace dos años con Kouga… Se mostró perturbada por otros segundos, no le había contado lo ocurrido, maldijo por lo bajo su descuido, de seguro el pelinegro pensaría que no le quería o algo así, saco su celular y se quedo mirándolo largamente, marcó el carrier que le correspondía y el número.
- Deberías llamarlo desde el Hotel, te saldrá más fácil- Comentó distraído Inuyasha.
- Si creo que será lo mejor….- Apago el celular y se quedó callada- Acaso leía la mente- Se pregunto así misma-
- No leo la mente, si es eso lo que te preguntas- Dijo despreocupado.
- Eres exasperante- Exclamó sonrojada.
- Además veremos cuanto dura tú preocupación por Kouga, te aseguro que pronto ya ni te acordarás de él- Sonrió arrogantemente con sus palabras.
- Te crees que soy tú esclava o que-
- Algo así, pero lo único que te puedo asegurar, es que me diviertes mucho, en especial con tus juegos de suplantar- Con tono cínico.
La pelinegra lo ignoró, definitivamente le esperaba un largo mes, lo malo es que sería justo uno de 31 días exactos, se amurro más a la ventana y se fijo en los anuncios, memorizo algunas de las calles y algunos lugares, pero su vista se detuvo en un gran anunció "Convención de detectives Sherlock Holmes", era mañana cerca de Baker Streets, anotó en su celular los otros datos, que aprovecho de anotar, mientras los detenía el semáforo. Sonrió encantada con su descubrimiento y antes de decir algo, era tironeada afuera por la mano del peliblanco.
- Amor ya hemos llegado al hotel- Dijo calidamente el peliblanco, como si de verdad fueran una pareja de recién casados.
- Disculpa, estaba pensando en como sería el lugar- Se excuso.
- Bienvenidos al Hotel The Milestone- Dijo un hombre de cabello canoso, usaba guantes blancos y un traje con botones dorados, contrastando con el negro- Su junior Suite los espera-
Con una reverencia los dejo entrar, Kagome apretó inconcientemente con más fuerza la mano de su esposo, estaba nerviosa, era su primera presentación como matrimonio y no había sido muy buena. El botones tomó el equipaje y otro hombre canoso, casi idéntico que al recepcionista les entregó las llaves, subieron al ascensor con el botones y ambos intercambiaron miradas, se suponía que para ser unos recién casados, debían ser más afectuosos, la pelinegra sabía eso, pero igual trataba de ignorar esos ojos dorados.
- Es tú segundo viaje a Londres, pero te prometo que visitaremos todos los lugares que quieras, incluso Baker Streets- Prometió Inuyasha.
Los ojos de Kagome brillaron instantáneamente, el peliblanco aprovecho esto y la beso suavemente, estaba tan encantada con sus palabras, que cerró sus ojos y mantuvo sus labios unidos, Inuyasha sonrió y luego beso su mano, como si con eso le prometiera que pronto habría más, lo que logro hacerla sonrojarse y llenar su mente de cosas que se prometió, que nunca pasarían en ese largo mes.
El ascensor se detuvo en uno de sus pisos, Kagome no se fijo cual y siguió por el pasillo, al abrir la puerta con una tarjeta, no pudo evitar quedar asombrada con el espectacular lugar, todo estaba decorado con un color café claro, incluso los sofás y las cortinas, la cama que tenía un dosel, era de color crema y se veía muy mullida, ignoro la televisión de plasma que estaba sobre un mueble con flores frescas.
- Es hermosa- Susurro aún pasmada.
Miró para todos lados, había un enorme estante y casi gritó de alegría, muchos de los libros eran de un par de siglos atrás, dio un par de vueltas y se perdió en el baño, se vio reflejada de frente y de espalda, con los espejos puestos de forma estratégica, sonrió encantada con las esencias de vainilla y canela, los inciensos y el jacussi. Salió para ver el rostro de ambos hombres, que de seguro pensarían que era su primera vez en un hotel, pero su sorpresa fue mayor, el botones se había ido y colocado las maletas en una esquina e Inuyasha estaba abriendo una botella de champagne. Vertió en una de las copas y luego en la otra, cuando ambas estuvieron en la mitad, le ofreció una.
- Gracias…- Dijo escuetamente- Porque brindamos-
- Por nosotros, este es el primer paso que daremos, una pareja de mentirosos que sobrevivirá todo este mes- Celebró Inuyasha, chocando suavemente con la copa de su esposa.
- ¬¬ yo no soy mentirosa, te he repetido un montón de veces, que a mi no me interesas para nada, con o sin dinero- Replicó fríamente.
- Te creo, pero entonces no participes en engañar a las personas- Dijo sarcásticamente.
Ambos se bebieron la copa de champagne en unos segundos, el silencio rondó y Kagome opto por escoger un libro, y entonces recordó a Kouga, se acercó al teléfono y marcó suavemente, escucho unos segundos la conexión y una voz somnolienta le contestó (Son como 11 horas de diferencia con Japón)
- Hola Kouga- Dijo Kagome nerviosa.
- Kagome… CUANDO PENSABAS LLAMARME- Explotó Kouga, estaba muy cabreado- Te llamé mil veces a tú celular y nada, acaso me andas evitando o que- En tono mordaz.
- Nada de eso, pero no tenía aceptado en mi celular las llamadas internacionales, y no me grites "caperucita roja"- Ironizo Kagome.
- Ya… lo siento, creo que estoy tenso con todo esto Kagome, te casas, no me avisas y luego te vas a Londres con tú "Marido", que quieres que piense- Gruñó frustrado.
- Bien, te explicaré todo y no me interrumpas…- Con un suspiro resignado, comenzó su relato.
En tanto en la otra habitación, el peliblanco no interesado en la pelea de amantes de su esposa, marcó un número de memoria en su celular y sonrió satisfecho.
- Ya esta lista la primera parte, mañana vamos a casa, si… ya te dije que… Bien, que hizo que….- Exclamó sorprendido- Maldito hijo de… si ya sabes lo que iba a decir, no sigas pedazo de animal…, bien te veo mañana, bye…- Colgó cerrando el aparato.
Mañana les esperaba un largo día, pero en este mismo instante se enfrentarían la primera batalla épica, una que de seguro la pelinegra no perdería, al menos eso creía. Marcaba el reloj las 23:00 en punto, cuando se detuvieron las campanadas, Kagome algo nerviosa se acerco a la cama, porque para gusto del peliblanco había solo una cama y era espaciosa, pero nadie le aseguraba, que Inuyasha se mantendría lejos. Decidió ponerse su pijama y al ver la puerta del baño abierta entró, el peliblanco se estaba lavando los dientes, pero ese no fue el problema, estaba solo con unos bóxer negros y unas pantuflas del mismo color. Con toda su dignidad intacta, volvió a la habitación y se cambio allí mismo, se coloco un baby dolls rojo, que le tapaba lo justo y necesario, cortesía de sus amigas, habían sacado todos sus otros pijamos y tenía 5 del mismo estilo, maldijo por lo bajo y recordó el libro, se coloco una bata de seda roja encima y volvió a los mullidos sillones.
- Deberías dormir, mañana debemos llegar temprano al desayuno- Dijo el peliblanco.
- Lo sé, estoy algo nerviosa, solo leeré un poco y me acostaré- Mascullo, casi con su cara pegada al libro.
- Kagome, te prometo que no te haré nada que tú no quieras- Dijo acercándose y arrebatándole el libro.
- ¬¬ acaso eres sordo o que- Resopló furiosa.
- Quien sabe, pero tú no lo eres, así que duerme- Comentó antes de seguir su camino.
Aún nerviosa la pelinegra no se movió de su camino, su vista estaba clavada en el perfecto trasero del peliblanco, totalmente ruborizada aparto la mirada y volvió a maldecir, como podía estarse fijando en eso en un momento así, el peliblanco al ver que no se movía, la tomo en brazos y con toda la delicadeza del mundo la dejo en la cama, la última frase es sarcasmo puro.
- ¬¬ podrías ser más delicado- Gruño, ya que la había literalmente tirado, como un saco de papas.
- Lo sería, pero no te has ganado mi respeto ni confianza, así que estamos a mano- Dijo divertido- Buenas noches amor.
Ignorando la cara de ira de su esposa, el peliblanco le dio la espalda y se acomodo para dormir, Kagome apenas se metió en las sábanas, evito el máximo contacto con el peliblanco, se acomodo en la esquina más lejana, casi al borde de la cama, no se había sacado la bata y a regañadientes lo hizo. Entre bostezos volvió a la cama y antes de cerrar sus ojos, vio por última vez la espalda del peliblanco, Kagome ya estaba cabeceando y cediendo al cansancio.
- Buenas noches Inuyasha- Murmuro ya casi en sueños.
La mañana siguiente para su sorpresa, fue la primera en despertar y agradeció eso, estaba abrasando al peliblanco por la espalda, totalmente avergonzada se alejo rápidamente, casi cayéndose de la cama. Se paró de golpe, se acercó a su marido y suspiro aliviada al ver que dormía apaciblemente, se metió a la ducha y estuvo así por unos 20 minutos, el agua caliente no calmaba a su agitado corazón y al salir, por primera vez esa mañana se fijo en el reloj, eran las 6 de la mañana.
La pelinegra empezó a hurgar en su ropa, debía lucir bien para la primera impresión, opto por un vestido corto blanco, con un cuello de tortuga, la parte de abajo del vestido tenía unos pequeñas piedras de diferentes colores, y de largo le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas. Busco unos zapatos que le combinaran y opto por unas sandalias blancas con plataforma pequeña color arena, se coloco una chaqueta negra encima y ansiosa espero el desayuno.
- Veré algo de televisión- Dijo Kagome sentándose en el sofá, y comenzando a hacer zapping-
Vio un desfile de modas y luego de ver unos 3 trajes, lo cambio inmediatamente, un hombre leía frases celebres y algo aburrida, decidió darle una oportunidad, después de todo, el inglés era guapo, de tes blanca, cabello castaño claro y unos hermosos ojos verdes, además lo demás en televisión era basura, 245 canales con nada que ver.
- Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota, para mentir hace falta imaginación-
- Ni me lo digas- Rezongo Kagome.
- ¿Por qué todo el mundo quiere tener un amor de película, si sólo dura dos horas?
La pelinegra rió, el matrimonio de ella sería un best seller, al menos duraría un mes con tortura o no, escucho un ruido y vio a su marido a su lado. Inuyasha llevaba una camisa verde musgo con rayas diminutas negras, jean negros y unos tenis Nike negros con blanco. Se veía bastante informal, incluso aún su cabello estaba mojado, comenzó a sonar el teléfono y lo contestó, miró de reojo a la pelinegra y luego de un intercambio de frases, Kagome asintió cuando el peliblanco corto la llamada, el auto ya estaba esperándolos.
Bajaron silenciosamente por el ascensor y en el auto, el mismo silencio fue su compañero, la pelinegra volvió a pegarse a la ventana, hasta que sintió la mano del peliblanco sobre la suya, ya se estaba acostumbrando, pero aún se ruborizaba un poco y volvieron a detenerse en el semáforo.
- Kagome quiero que me escuches atentamente-
- Y que se supone que estoy haciendo- Replicó la pelinegra.
- ¬¬ mis padres esperan mucho de mi, y quiero causarles una buena impresión, ahora que me he casado sin su consentimiento…-
- Ni el mió…- Interrumpió su esposa.
- Como sea, ellos son algo extraños, en especial mi padre-
- No le veo el problema, mi familia tampoco es un ideal- Acotó Kagome- No te preocupes, te ayudaré en todo lo que pueda-
Inuyasha sonrió y Kagome volvió a sonrojarse, estaban entrando por una enorme propiedad, las rejas abiertas le daban un toque excéntrico. La pelinegra se pregunto por segunda vez en esa larga semana, porque el peliblanco se había casado con ella, si era tan rico y poderoso, Inuyasha aún sujetaba su mano, como sino fuera consciente de ello, suspiro largamente y contó los árboles les lugar, ya al llegar a 15, el auto se detuvo. Inuyasha bajo primero y la ayudo a salir, se asombro al ver una mansión, casi similar a la suya, demasiado parecida y eso le provoco un escalofrío, aunque no supo porque.
- INUYASHA- Gritó Kanna arrojándose a sus brazos.
El peliblanco abrazo a su pequeña prima, que lucía un vestido rosado con vuelos, su cabello largo blanco tenía algunas flores de cerezo, Inuyasha luego de acariciarle la cabeza a la pequeña, tomó la mano de la pelinegra.
- Kanna, esta es mi esposa Kagome- La presento su marido.
- Mucho gusto Kanna- Dijo Kagome encantada con la linda niña.
- Igualmente- Respondió escuetamente.
- Ella estudia Medicina, va en sexto año- Intentó formar una conversación el peliblanco.
- Ohhh entonces no eres una de esas…- Se quedó unos segundos callada, buscando una palabra- Seshomaru les dice, una mujer plástica sin neuronas…-
Ambos casi se caen ambos de bruces, Inuyasha riño a Kanna por repetir esas frases, pero la chica solo se rió avergonzada y divertida, Kagome se le unió, era lo más divertido que había escuchado, agradeció que la familia del peliblanco fuera agradable, era como ver a un pequeño Sota, el carácter de la pequeña era casi idéntico, al de su querido hermano menor. Un hombre peliblanco de mirada severa se les acercó, hablo unos instantes con su marido, dándole a ella la espalda.
- Ese es Seshomaru, es mi primo mayor- Dijo Kanna orgullosa- Si te asusta te entiendo, es algo tenebroso-
- La verdad, me parece que lo había visto antes- Comentó Kagome.
- Mi hijo ha llegado- Dijo una voz ronca, asomándose a la puerta.
Lucía un sombrero café a cuadros, un traje café y algo encima que sorprendió a la pelinegra, era como ver a un fanático del fan club de Sherlock Holmes, el hombre se quitó el sombrero y dejó ver su largo cabello plateado, se acercó a ellos y con el sombrero, le pegó en la cabeza a su marido.
- Eso te pasa por desobedecerme, ojala hayas aprendido- Replicó molesto Inutaisho- Tú eres su esposa…- Pregunto curioso, volteando a verla fríamente.
- Si, soy Kagome…- Al ver que todos la miraban en un silencio tenso, añadió- Soy estudiante de Medicina de 6 año-
- KAMI- SAMA- Gritó llenó de euforia Inutaisho- Pensé que eras esa chica tonta, de la que nos había hablado…., Inu ¬¬ no vuelvas a mentirle a tú padre-
- Inu…- Kagome rió divertida, no era la única que le decía así a su marido.
- Así le decimos de cariño- Dijo Inutaisho, mirando con una sonrisa a su nuera- Entonces la boda fue porque…- Miró el vientre de la pelinegra- ME HARÁN ABUELO- Exclamó feliz.
- NO- Gritaron Inu y Kagome, ambos se miraron y se sonrojaron.
- U.U y yo sigo ilusionándome, porque nadie me da un nieto- Lloriqueo en un rincón.
- No te preocupes, mi tío siempre es así- Acotó Kanna sonriendo.
- Diablos sabía que estaba aquí… - Masculló Inuyasha, mirando al recién llegado.
Un chico de cabello negro y mirada fría se les acercó, era bastante guapo y sus ojos eran café, llevaba su cabello suelto y lucía un traje negro, que resaltaba su piel blanca. Kagome lo miró largamente, esa pose egocéntrica, la mirada fría, su paso seguro… era la misma impresión de la primera vez, que había visto a Inuyasha, se asombro mucho al descubrir esto, miró a su alrededor, pero todos seguían hablando y pudo notar la tensión en el ambiente.
- Ja ya sabría que volverías Perro- Dijo sarcásticamente Naraku.
- Vine por lo mió- Gruño Inuyasha.
- Que bien, las peleas de hermanos son las mejores- Ironizo el pelinegro.
- Al menos ya sentaste cabeza- Añadió feliz Inutaisho- No más mujeres indeseables en casa, ni llamadas, ah por cierto dile que dejen de llamar, Asumi llamó 3 veces anoche, dice que adora las noches de Paris, 4 llamadas de Mary…-
Kagome se quedó quieta escuchando, si podía ser peor, ahora resultaba que su marido era un mujeriego, el peliblanco ni se inmutó, pero vio la mirada fría de su esposa sobre él, le sonrió divertido y cuando ya estaban entrando en la casa, le tomó la mano y la arrincono en el pasillo.
- Me encanta que estés celosa- Ronroneo Inuyasha.
- No es eso- Farfullo la pelinegra.
- Kagome, Kagome… ten por seguro, que tú libertad no será lo único que será mió- Dijo dándole un suave beso y siguiendo de largo por el pasillo.
La pelinegra totalmente roja, se quedó mirándolo mientras lo seguía, aunque con cierta distancia, su corazón estaba muy acelerado y aún sentía el tibio aliento del peliblanco sobre su rostro, estaba furiosa, pero no con Inuyasha, sino con ella misma, deseaba más que nunca, otro de sus apasionados besos, pero sus pensamientos se dispersaron, cuando algo llamó su atención.
- Que hace un retrato de mis padres aquí- Se dijo a si misma, totalmente perpleja.
CONTINUARÁ.
Bueno al menos me encanto 100 el libro de Harry Potter, menos por quienes mueren, lloré un rato por los personajes caídos U.U…
Uhyyy por fin estoy avanzando en el misterio, muchas gracias por todos los comentarios, me animan mucho a seguir escribiendo XD.
El siguiente capítulo "Mentiras de familia"
Muchos besitos a todos y Review Please, me hacen muy feliz.
