DISCLAIMER: Lo de siempre, doña Meyer creó a los personajes y yo los utilizo para entretenerme con ellos (y entretenerles a ustedes).
Aclaración: Algo que se me había olvidado decir, por si aún no se han dado cuenta. La letra en cursiva dentro de la historia indica que son recuerdos de lo que pasó, ya sea, diez años atrás como lo que pasó durante esos años.
Un nuevo capítulo para las que estaban esperando la reacción post-reencuentro.
¡Espero que les guste!
Capítulo 3
"Frente a frente"
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—Él es Edward Cullen.
Ambos se miraron, reconociéndose. Recordando.
—Mucho gusto, señorita Swan —respondió con voz aterciopelada, más gruesa de lo que tenía en sus memorias de muchos años atrás. Le ofreció la mano por mera cordialidad y esbozó una extraña sonrisa, que sabía que ocultaba toda la rabia contenida por los años.
—Es un gusto también, señor Cullen —dijo Bella sosteniendo su mano firmemente , aunque quería salir corriendo de ahí en ese mismo instante. Se soltaron rápidamente, porque ambos sintieron un extraño cosquilleo en sus manos, un cosquilleo que no habían sentido en demasiado tiempo.
Bella se apretó las manos, incómoda. ¿Cómo no estarlo si ella se había escapado de su lado hace diez años y él probablemente la odiaba?. Sabía de primera fuente que él la había buscado, que le guardó rencor y que la daba por muerta en su vida. Y ahora, estaban frente a frente.
—¡Pero qué serios!.
—Señor Reynold —dijo Bella, dirigiéndose a él— Si me permite iré a ver si la comida está lista para ser servida.
—Oh, tus ocupaciones, claro, claro. Ve, tranquila, hija —la despachó amablemente, mientras apretaba el tenso hombro de Edward para guiarlo a otro lado— Estás muy tenso, Edward.
Bella sintió su poderosa mirada todo el camino rumbo a la cocina. Aún así supo mantenerse imperturbable en todo momento. Sigilosa, como estaba acostumbrada a hacer en sus misiones, se dirigió a la entrada sin que el director ni Edward se percataran de que estaba revoloteando nuevamente por el salón. Se aseguró que todos los invitados en la lista ya hubiesen llegado y le dijo al animador que podía anunciar que se podían sentar.
Ella sabía que una vez anunciada la cena podría irse a descansar, aunque dudaba mucho que esa noche pudiera hacerlo, suspiró. Se paró en una esquina del salón habilitado como comedor y luego de echar una última vista, se giró sobre sus talones para irse a casa. Esta vez podría huir de la inminente explosión de furia que probablemente tendría Edward al haber encontrado al fin su paradero.
Mientras conducía de regreso a casa pensó en que debió de ser más precavida. Sabía que no iba a poder evitar encontrarse con él en algún momento, porque ella había regresado a Estados Unidos. Pero debió haber previsto el momento, mantenerse informada de alguna manera. ¿Qué hubiera pasado si se hubiesen encontrado por la calle mientras ella llevaba de la mano a su hija?. Hubiese sido desastroso.
—Realmente desastroso —murmuró contra la almohada de su cama. De pronto un foco se prendió en su mente.
Oh, Alice lo iba a pagar muy caro.
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Aún tenía en su mente el rostro pálido, ahora adulto, de Bella. Llegó a sentirse, incluso, menor que ella por un instante, cuando sabía perfectamente que eso era al revés. Pero se notaba que la Bella dulce que había conocido, había madurado abruptamente. Y no sólo mentalmente, sino que físicamente también. El vestido dejaba muy claro que bajo él había una figura esbelta y muy bien trabajada, porque se notaba que Bella había estado haciendo ejercicio y eso era extraño, porque ella no solía hacerlo en sus quince años. Estaba endemoniadamente hermosa. Sin embargo, su hermosura no impedía que negros pensamientos se colaran en su mente, y su cambio no hacía más que recordárselo. ¿Por qué se había ido? ¿Por qué nunca lo buscó como él a ella? ¿Por qué fue necesario desaparecer por completo de sus vidas… como si no hubiese existido?. Tenía tantos por qué en su cabeza que creía que pronto iba a estallar…
De todas formas, ¿qué le importaba ya?. Habían pasado diez años.
—¿Estás bien? —inquirió Reynold. Edward movió la cabeza, distraído.
—Sí, sí. ¿Decía?.
—Decía que creí haber entendido que tenías una prometida, ¿por qué no vino contigo hoy? —preguntó Reynold, llevando su copa a los labios mientras esperaba por una respuesta.
—Ah —comprendió Edward por fin. Era mejor centrarse en temas más agradables, como su prometida por ejemplo— Ella tenía otros compromisos familiares hoy y me pidió que la excusara por no poder estar presente.
—¡Bah, que no se preocupe! —se rió despreocupadamente el director— Esto es una fiesta, no una cita de trabajo… me dijiste que es modelo ¿no?.
Edward asintió, extrañado de la soltura con la que se manejaba el director del hospital fuera del mismo. Era muy diferente, porque en el hospital podría llegar a ser alguien realmente temible y extremadamente respetado. Tal vez era por lo mismo. Por lo capaz que era separar el trabajo de su vida personal, y mantenerse constantemente feliz y atento.
Solo se quedó a la cena, excusándose de no tener pareja para no quedarse al baile también. El director lo dejó ir, respetando su "fidelidad" a su prometida, queriendo reservarle los derechos de baile solo a ella. Él le siguió el juego, porque sabía que en otra oportunidad si se habría quedado a disfrutar de todo el baile, pero después del tenso reencuentro no tenía ganas de nada más que de dormir y olvidarse de que había vuelto a ver a Isabella Swan. O creer que solo había sido un mal sueño.
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Alice Cullen nunca había visto tan furiosa a su mejor amiga. Bella había llegado resoplando y discutiendo con ella en todo momento. Por suerte, Jasper había tenido el buen tino o presentimiento, como sea, de haberse llevado a Nessie unos minutos antes de que Bella llegara, porque ambos presentían que la madre de la niña se iba a molestar muchísimo.
—¡Tú lo sabías todo! —se decidió por decir al fin Bella, señalándola acusadora con el dedo índice, después de haberse dado un par de vueltas resoplando en la sala, tratando de controlar su ira— ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Podría haberme preparado para algo así!
Alice intentó ocultar la diversión que le causaba la alteración de Bella.
—¿De qué te ríes? —espetó bruscamente.
—De que es la primera vez que te veo descontrolarte de esta manera en años —dijo sinceramente— y que no tengo ni idea de lo que me estás diciendo —agregó, mintiendo esta vez.
—Pues de que tu hermano era el nuevo doctor del hospital de Chicago y que iba a asistir a la fiesta —soltó el aire contenido, provocando más diversión en su pequeña amiga.
—Ah, eso —dijo ella tranquilamente— pues… yo traté de convencerte de no ir, pero no me escuchaste. No es mi culpa que no quieras verlo…
—Alice —Bella respiró, logrando al fin el pleno control de sus emociones y hablo seria y pausadamente— No es que no quiera verlo. Es que no puedo verlo. No después de que yo huí de ahí. Él me odia y si no fuera porque de verdad es un hombre recatado podría haberme montado una escena ahí mismo. ¿Te das cuenta de lo que eso implica?.
Alice frunció el ceño intentando comprender lo que Bella intentaba decirle. ¿Acaso de verdad ya no tenía ningún sentimiento por su hermano?.
—¿Te das cuenta en las especulaciones que podría hacer la gente y que esa información podría llegarle a nuestro enemigos? —Bella hablaba de trabajo, comprendió finalmente. Siempre le preocupaba eso más que nada— ¿Y si nos hubiéramos topado cuando yo paseaba con Nessie? ¿Sabes lo grave que es eso? Por la seguridad de mi hija yo… —Bella se calló, estaba hablando demás y Alice percibió el cambio de enojo a desesperación y luego, nada.
—¿Todo esto es por la seguridad de Nessie?.
—Por eso son nuestras fachadas, para proteger la integridad de nuestras familias y por parecer lo más normales posible, Alice —dijo Bella mirándola significativamente— Tú sabes perfectamente qué es lo que hacemos y yo sé perfectamente qué trabajo te ofreció Aro, el cual creo que tu prometido desconoce, si no me equivoco.
Alice abrió la boca sorprendida. Bella sonrió ante eso.
—Cuando Jasper me dijo que te había propuesto… —Bella caminó hacia la ventana y miró hacia abajo— Hice un comentario que me comprobó enseguida que él no sabía nada de eso… ¿Por qué no se lo has dicho? —volvió a su posición original.
—¿Por qué cambias de tema? —inquirió a su vez, Bella negó con la cabeza.
—No tiene importancia.
—Sí tiene importancia, ¡hablábamos de mi hermano!.
Bella iba a replicar, sin embargo cerró la boca abruptamente cuando escuchó la puerta abrirse y los apresurados pasos de su hija, antes de que su visión fuese tapada por una mata de rizos cobrizos. Abrazó a su hija y aspiró el aroma de su cabello.
—Hola, mamá —saludó la voz chillona de su hija.
—Hola, hija —respondió a su vez, sonriendo levemente, mucho más calmada con ella entre sus brazos. Siempre parecía apaciguar todo malestar.
Jasper sonrió tras ellas y avanzó con un par de bolsas en las manos hasta llegar a Alice y saludarla con un beso, notando su tensión enseguida. Se imaginó que había interrumpido justo en un momento importante de la conversación y tomó su propia decisión al respecto.
—¿Bella, ya desayunaste? —Bella negó sorprendida. Y arqueó una ceja, porque Jasper sabía perfectamente que ella no acostumbraba a desayunar sin su hija— ¿Nessie, porqué no me acompañas a preparar un rico desayuno para tu tía Alice, tu mamá y nosotros dos?.
Renesmee se olvidó inmediatamente de su reencuentro con su madre y siguió a Jasper a la cocina. Ambas mujeres entendieron la maniobra del hombre y sonrieron a su pesar.
—¿Podemos continuar esta discusión después? —consultó Bella, suavemente. Tampoco quería lograr una gran discordia.
—¿Sabes que Edward va a preguntarme, cierto?
—Y tú sabes que no puedes romper tu propia coartada de no verme hace diez años.
—Bella, nadie va a creerlo —dijo Alice, negando con la cabeza. Llevaba varios años diciéndole que nadie iba a creerle que cuando fuera el reencuentro del grupo, ellas también se reencontraban por primera vez. Porque no era lógico, en realidad era un reencuentro solo entre los Swan y Edward.
—Es un plan —insistió Bella— Los planes no son rompibles en la compañía. Y sólo lo podemos revelar a los integrantes Vulturi, Tinkerbell.
Alice frunció el ceño ante su apodo. Bella siempre utilizaba los seudónimos para callar al que sea, incluso a ella, que era su mejor amiga. Además, a nadie le gustaba su seudónimo.
—Vale, está bien. No hablemos más del tema —replicó molesta Alice— Solo espero que sepas lo que haces. Yo me ocuparé de lo mío —refiriéndose a su propio trabajo secreto.
La duendecillo se perdió por el pasillo y Bella salió al balcón, seguida de un caminar tranquilo que reconoció enseguida.
—¿Y Nessie?.
—La dejé preparando tostadas —respondió Jasper.
—¿Cuánto escuchaste? —se volteó para encararlo y apoyó la espalda en el barandal.
—Lo suficiente —seguía con la misma expresión imperturbable de siempre. Bella sabía controlar sus emociones y esconderlas, pero Jasper era capaz de mantenerse así siempre, sin necesidad de esforzarse demasiado, excepto si el tema lo afectara demasiado, como Alice— ¿Qué me oculta Alice?.
—Eso es algo que te tiene que decir ella, dale tiempo —pidió Bella.
Sabía perfectamente que para su amiga no sería nada fácil que llevaba un tiempo trabajando secretamente para Aro también. Ella misma había pedido tiempo para contarle a alguien sobre su propio trabajo, pero nunca había estado lista para revelar nada de ello. Había cosas que no podía contarle a nadie. No había nadie tan metido en el asunto más que ella. Y su principal característica era la desconfianza en la gente.
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Las fiestas pasaron como siempre en la organización Vulturi. Aro regresó a Italia con su familia, sin olvidar de dejar las indicaciones respectivas antes de irse. Jacob y Leah se fueron con Sue a un lugar más tranquilo, por la reciente pérdida. Embry y Quil lo celebraron a su manera en un local de strippers. Sam y Emily se acoplaron a los planes de los Clearwater, porque Emily y Leah eran primas muy cercanas. Alice y Jasper se fueron ese mismo día a Seattle para pasar las fechas con la familia Cullen. Y Bella y Renesmee pasaron las fiestas con Emmett y Rosalie en una villa privada también diseñada por el hombre de la familia.
Bella terminó por creer que su encuentro con Edward de verdad había sido un sueño y esperaba que Alice no tuviera problemas con Jasper porque ahora él tenía una ligera impresión al respecto y la instigaba a que le contara algo. A pesar de todo estaba demasiado tranquila.
Así terminaron las vacaciones y nuevamente se encontraba en su oficina, verificando valores de las últimas fiestas celebradas.
—Es buen negocio —dijo una voz aterciopelada sobresaltándola. Bella dejó los papeles y se irguió en su silla, alzando una ceja escéptica.
—Buenos días —saludó— Hace diez años tocabas la puerta antes de entrar a un sitio.
—Hace diez años yo tenía diecisiete y era un adolescente ingenuo —respondió él a su vez.
—Así que solo los adolescentes ingenuos tienen modales —replicó Bella.
—No —Edward tensó la mandíbula.
—Puedes sentarte —indicó Bella el asiento frente a ella.
—No, gracias.
—Entonces yo me paro —dijo Bella, haciendo lo dicho.
Sus miradas se enfrentaron, examinándose nuevamente.
Bella no entendía por qué había ido a buscarla. Si fuese una situación normal, ella tendría que haber hecho lo que estaba haciendo Edward en esos momentos. Pero en su vida lo que menos existían eran situaciones normales.
A su vez, él tampoco entendía qué hacía parado como un tonto frente a la mujer que más daño le había hecho en su vida. Esa mujer que odiaba tanto, por todo el dolor causado no sólo en él, sino también en toda su familia. Sus padres, su hermana y, para qué negarlo, él mismo. Por suerte, ella era un tema superado. O esa había creído hasta que la volvió a ver, así que eso era lo que hacía. Superarla.
—¿Por qué estás aquí, Edward? —preguntó Bella tratando de comprender la extraña actitud de su ex amor.
—Vengo a cerrar un capítulo de mi vida —respondió él. Bella permaneció impasible.
Era una declaración fuerte. Y si ella no se hubiese preparado tanto tiempo para esperar algo así, probablemente ya se habría derrumbado, pero no por nada había trabajado en el control de sus emociones. Porque ella sabía perfectamente que ella jamás podría cerrar ese capítulo de su vida, porque tenía el fruto de él recordándoselo constantemente. A veces se sentía culpable de mantener a padre e hija alejados. Pero para ninguno era seguro conocer la existencia del otro. Al menos no aún.
—Entonces, ciérralo —dijo ella sabiendo lo que implicaba eso. Estaba dejándolo alejarse de la oportunidad de conocer a su hija. Si pudiesen llevar una relación cordial ella podría intentar presentarlos. Pero con una relación hostil eso sería imposible.
—Necesito saber por qué… ¿por qué te fuiste así sin más, dejando una carta tan… insípida después de todo? —Aún estaba dolido. Esa carta hizo lo que tenía que hacer. Desilusionarlo, porque era la única forma que no la siguiera ni la buscara.
«Edward, sabes que agradeceré eternamente cada una de las cosas que has hecho por mí. Siento tanto que las cosas tengan que ser así, pero lo nuestro no puede continuar más. No me busques, porque no vas a encontrarme. Será como si no hubiese existido.
Espero de verdad que puedas ser muy feliz.
Hasta siempre, Bella. »
Arrugó el papel en sus manos. Y pateó el banco del piano frente a él. Su hermana lo miró con preocupación.
¿Qué decía esa nota que lo ponía así?
—Bella se ha ido.
—¿Por qué causarle daño a tu mejor amiga, a mis padres que te querían tanto?
¿Qué? ¡No, Bella no pudo haberse ido así como así!. Alice gritaba y lloraba desconsolada.
—Además, solo tenías quince años… ¿cómo…?
—Muchas preguntas, Edward, para tan poca respuesta —dijo Bella encogiéndose de hombros, sabiendo que lo que diría podría desatar la Tercera Guerra Mundial con el hombre frente a ella— Aro era muy buen amigo de mi padre y se aseguró de llevarme a un mejor lugar, buenos estudios y buena vida para mí. No se lo podía negar. No me lo podía negar a mí misma.
A Edward se le desencajó el rostro de la rabia. ¿Cómo la dulce Bella que él había conocido podría haberse convertido en una mujer tan frívola?. La Bella de quince años tenía sueños de ser una escritora, no una prestigiosa organizadora de eventos. La Bella de quince años había dicho amarlo.
Esa mujer frente a él no era la misma persona que él había conocido.
—¿Cómo puedes decir eso, después de todo lo que pasamos, Bella?.
—Por favor —se rió Bella— Sólo teníamos quince y diecisiete años, Edward. Tú mismo lo has dicho éramos un par de adolescentes ingenuos. Ahora somos adultos y cada uno tiene su propia vida, ¿ves?.
—Has cambiado mucho —dijo dolido Edward, alejándose de ella.
—Por supuesto que he cambiado. Han pasado diez años.
—No, Bella, no… Isabella —Edward se enredó en sus propias palabras, confundiendo por un momento a la mujer— Tú no eres Bella. Eres una farsante.
—¿De qué diablos estás hablando? —Bella se frustró. Ahora sí que no comprendía lo que trataba de decirle el hombre de mirada verdosa— No soy una farsante. Soy yo. Bella Swan.
—No, Bella Swan era una chica dulce, con otros sueños e ideales —dijo Edward con resentimiento— No sé que has hecho con ella.
Bella alzó la barbilla desafiante.
—La has matado. Bella Swan está muerta.
Y se fue.
«Bella Swan está muerta»
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Diana: ¡Chan! Bueno, la verdad es que no sé que decir sin hablar demás, jaja. Cada vez se pone más intrigante, porque nadie sabe lo que ha pasado Bella y eso no se sabrá hasta el final (aún tengo que pulir un par de detalles sobre la historia de Bella, si alguien quiere dar ideas serán bienvenidas xD). En cuanto a Edward, es bastante notorio que está dolido, pero ya verán que pronto no sólo estará dolido xD. Por ahora no tengo ni idea de cuánto durará la historia, pero ya van más de 15 capítulos.
Cambiando de tema, en mi profile puse el resumen de tres fics que se están fraguando en mi mente, si pueden se pasan por ahí y me mandan un PM de cuál les agradaría leer más. A ver si caigo por aquí con otra historia también ;).
Una vez más gracias por los reviews, alertas y favoritos.
Dejar un review hace bien para el alma :).
¡Besos de Edward para todas!
En el próximo capítulo:
Edward había dejado las cosas claras, así que Bella optó por seguir muerta para él. Por fin se aclara el asunto de Alice con Jasper. Aro tiene una nueva misión para ellos y eso incluye la fiesta de compromiso de Alice y Jasper,... se viene el reencuentro de los Cullen y Bella, y una nueva misión que alterará el cursos de sus vidas.
