Un día que empieza terrible y termina… bueno no tan mal.
Empuje la puerta unos milímetros y me detuve. Mi brazo impulsivamente se pego a mi pecho."Okey mal comienzo "
Suspire, volví a suspirar por si las dudas. Me concentre en relajarme. Cosa completamente inútil, pero bueno que mas podía hacer para tener un poco mas de tiempo de cruda cobardía.
Cerré los ojos por un segundo y los abrí. Empuje la puerta tan lentamente que no lo hubiera creído posible. Di un par de pasos torpes hacia delante, Mi corazón latió muy pareció una maquina sin control que se aproximada a explotar.
-¿Estas bien?-Me dijo una vos desconocida en el parque que estaba enfrente de la biblioteca.
-Si- Dije pero soné poco creíble, aunque a esta altura no me importaba en lo mas mínimo. Levante la cabeza y frente a mi había un chico con el pelo negro largo, la tez marrón y una sonrisa blanca en la boca. No se por que, pero era tan diferente a Edward que me hizo recordarlo. Cosa que me hizo sentir peor.
Admito que estoy muy mal por pensar semejante tontería pero no podía evitarlo. Me sonroje cuando lloraba no existía algo sobre la faz de la tierra mas patético.
Déjenme decirme lo que se perdieron:
El claramente no llego.
Por suerte recibí un mensaje de mi mama diciendo que llegaría a las 7 por no se que del trabajo.
Cuando llegaron las 5 comprendí que no vendría y salí de ahí, cruce la calle y me senté en esta banca donde ahora me encuentro.
Claramente no tardo mucho en lo que salieron mis primeras lágrimas.
Y ahora estoy aquí queriendo desaparecer del mundo, mientras un completo extraño trata de hacerme sentir mejor.
-Vamos dime que te pasa. Tal vez te pueda ayudar.- ¿Y que podía hacer el? Transformarme mágicamente para tener suerte y nunca enamorarme. No lo creo.
-Estoy bien enserio.- Trate de que me dejara en paz.
-Si por eso estas sentada en una banca, sola y llorando como en un velorio.- Dijo con sarcasmo y debo admitir me saco una pequeña sonrisa.- Estaba seguro que en algún lugar de esa cara mojada tenias un sonrisa.- Bueno ahora me saco una sonrisa mas grande. Acompañada por un risa, débil, pero ahí estaba,
-Dime que paso, te sentirás mejor.- Insisto.
-¿Siempre vas por ahí molestando a los extraños con sus penas?- Pregunte todavía un poco enojada.
-Ni te lo imaginas, es uno de mis más grandes hobbies. –
Me saque las lagrimas secas de las mejillas.-Pero ni siquiera se tu nombre.-
-Oh, cierto. Soy Jacob- Dijo.- ¿Y tú?- Dijo ofreciéndome la mano con una actitud amistosa.
-Soy Bella.-
-Lindo nombre.-Dijo y después agrego.- Va con tu cara.- Lo único que pude hacer con ese comentario fue reírme.
Pase un rato contándole a Jacob todo lo que había pasado. Como conocí a Edward. (Omití la parte del beso) Como acordamos encontrarnos hoy. Como mi madre me castigo. Como fragüe mi plan brillante para poder venir hoy. (Cosa que lo hizo reír mucho)Lo que había pasado con el odioso bus. Y como el no había llegado.
El me dijo que Edward era ciego o un completo idiota. Que yo era hermosa. Y que esperaba no encontrárselo en la calle por que le rompería la mandíbula. Se enojo tanto que me hizo reír. Me dijo que yo podría tener a cualquier chico que quisiera, cosa que dude pero no se lo dije.
De todo lo que Jake me dijo no me creí una palabra. Yo no era linda, mucho menos hermosa. Pero bueno, al menos el estaba ahí. Y me hizo olvidar a ya saben quien por bastante tiempo.
Además si lo pensaba bien era lo mejor que me había pasado en este horroroso día. Se quedo conmigo y cuando pensaba que era el momento de decir adiós el me dijo :
-Vamos te invito un café.- No se si fue mi necesidad de cafeína después de estar todo el día corriendo y haber dormido 3 horas, pero acepte.
-De acuerdo. Apropósito ¿Qué hora es?-
-Las...- Dijo mirando su reloj.- Cinco y media.-
Todavía tenía tiempo. Caminamos algunas cuadras hasta llegar a un café que yo conocía. Caminamos algunas cuadras hasta llegar a un café que yo ya conocía. Había ido un par de veces con una amiga, Angela y su novio Ben.
-Sabes, vine a la inauguración de este café.- Dije recordando.
-Mi hermana trabajaba aquí.- Dijo y luego agrego.- Yo venia a visitarla muy seguido y desde entonces tome gusto por el café de aquí.-
Luego de eso la camarera vino y nos pidió la orden.
-Un capuchino- Dijimos los dos al unísono. Yo lo mire riendo.
-Que sean dos.- Dijo devolviéndome la sonrisa.
La camarera nos miro divertida, un poco riéndose con nosotros y otro poco de nosotros. No me importo. Después que esta se fue Jacob pregunto:
-¿Dime, que hacías en la biblioteca?-
-Leía.- Dije un poco avergonzada.- Leo bastante. Y me gusta ir ahí por el silencio.
-Aja.- Contesto sin poder decir nada más.
-Tu no lees mucho.- Dije mas diciendo un hecho que preguntando.
-No exactamente.- Negó con la cabeza y frunció el seño. –Creo que no tengo la paciencia necesaria.
¿Desde cuando se necesitaba paciencia para leer? Bueno tal vez solo a mi leer se me hace tan fácil. Tal vez para algunas personas leer es algo tedioso. Aunque no logro imaginármelo.
-No se por que no me sorprende.- Dije sarcástica.
-Muy graciosa la rata de biblioteca.- Dijo riendo.
Yo por mi parte me hice la ofendida y le saque la lengua. Muy maduro de mi parte.
-Haber experto ¿Cual es una buena manera de pasar el tiempo?-
-Reparo autos. Estoy construyendo uno ahora mismo.- Contesto- Apropósito ¿No sabrás donde puedo encontrar un cilindro maestro para un Volkswagen Rabbit de ochenta y seis ?-
-No.- Dije fingiendo saber de lo que hablaba.- Pero te avisare si veo uno.-
-No sabes de que hablo ¿No?-
-Claro que si…- Me interrumpí.- No tienes razón no tengo idea. Pero oye si veo un cartel que diga tengo cilindro maestro para un Volkswagen Rabbit de ochenta y seis no tardare en llamarte.
-A entonces me quedo tranquilo y paro de buscar.- Dijo el con burla.
-Exacto.-Dije fingiendo orgullo.
-Pero ahora que lo pienso necesitaras mi numero.-
-Y claro yo el tuyo.-
Intercambiamos números. Y después de eso pasamos la tarde hablando. Éramos muy distintos, pero nos llevábamos bastante bien. Considerando que yo era la típica chica que le gustaba estar sola y leer obsesivamente, y el era el típico chico guapo deportista, capitán del equipo, y con la profundidad intelectual del piso. Pero no me guié por las etiquetas. Y una vez que llegue a conocerlo Jake me termino de verdad agradando.
Cuando llegaron las 6:15 me despedí explicándole que llegaría tarde y el prometió llamarme.
Cuando llegue a casa las luces estaban apagadas. Saque un suspiro de alivio al ver que mama no había llegado. Subí a mi cuarto y me desplome en la cama. Hoy había sido un día especialmente cansador y me merecía un descanso.
Haber síntesis, pensé en mi cabeza.
Hoy pase toda la madrugada y la mañana pensando en Edward. El mediodía y parte de la tarde Edward, hasta que no apareció cosa que me llevo a llorar descontroladamente.
En el proceso llanto desconsolado apareció Jacob. Me hizo reír y olvidar ocasionalmente a Edward. Me invito un café y me pregunto sobre mi. Trato de hacerme sentir mejor y en parte lo logro.
Entonces ¿Por qué sigo pensando en Edward?
¿Me estoy volviendo masoquista?
¿O que rayos me pasa?
En esta semana conocí a dos chicos. Uno que es un idiota y otro que por ahora parece un buen chico. Uno que me hizo llorar y otro que me hizo sonreír.
La clara lógica me dice a cual escoger. La clara lógica me dice, elige al bueno al que te hace sonreír y al que te hace feliz. Pero no, mi interior no deja de pensar en Edward, no deja de sentirse mal por que el no esta.
Cerré los ojos con fuerza. No, esto es completamente ridículo. Edward no esta, el decidió no asistir y por eso es un idiota. No se merece que piense en el y yo no voy a hacerlo.
Desde ahora voy a hacer lo mejor para mi corazón, lo prometo…
Holis!
En el próximo cap. Les tengo una sorpresa.
Pero sean pacientes porfii, ya lo tengo todo en mi cabeza
Díganme que piensan ¿les gusta? ¿No les gusta?
¿Que quieren que pase?
Deje review
