La realidad es que el reparto de trabajos no me había gustado nada. Me parecía bien que las clases de dirección y guionización, producción, iluminación, etc… nos uniésemos, pero al final acabé siendo el simple guionista del corto. Algo que no me termina de satisfacer. ¿Qué voy a hacer, aparte de escribir una historia de 10 minutos? Preferiría mil veces empezar a dirigir, aunque fuese el guión de otra persona.
- ¿Te vas a quedar al final, Saotome? – Me preguntó Ryoga Hibiki. Era uno de los productores del corto. En ese momento eran las nueve de la mañana y todo el equipo se había reunido para empaquetar cosas y poner rumbo hacia el primer día de rodaje.
- Bueno, creía os vendría bien una mano más, pero creo que estáis completos – Le contesté con toda la sinceridad posible. No era culpa de nadie que los puestos fuesen los que fuesen, era simple cuestión de suerte.
- Tu sabes como son estas cosas. Además Kuonji ha dejado claro que no quiere a nadie que no tenga nada que hacer… - Vamos, que me estaba echando indirectamente. Miré a todos lados y parecía que pronto terminarían. Me levanté.
- Bueno, creo que tienes razón…
- Me alegro que lo comprendas. – Me contestó Ryoga con una sonrisa. Aunque parecía algo forzada.
- ¡Espera! ¡Ranma! – escuché, Ryoga y yo nos giramos para ver que pasaba ahora, y pudimos ver como Akane se acercaba con una tonga de papeles, que parecía que se le iban a caer con cada paso.
- Tendo, deberías decirle a tu ayudante de dirección que se encargue de los papeles – Le dije. Pero solo me contestó con una sonrisa.
- Mousse está muy ocupado revisando el cargamento con Ukyo – Esta chica tenía la mala costumbre de llamar a todo el mundo por su nombre, y eso que nunca nos habíamos hablado directamente.
- Tendo creo que ya hay que empezar a repartirse en los coches….
- Lo sé, sempai… - Vaya, y trataba de "sempais" a Ryoga. No tenía sentido. – Pero Ranma, ¿No vas a venir?
- Bueno… - No me esperaba esta reacción – La verdad es que no pinto nada en el rodaje, yo ya hice mi parte.
- Pero, bueno, creía que podías ayudarme. Al fin y al cabo tu escribiste el guión…
- ¿Quieres que sea guionista de plató?
- No, no. Creo que podemos hacerlo literal al guión, pero creo que tu visión puede ayudar mucho en el rodaje – Finalmente, Akane Tendo hizo una pequeña reverencia. –Si no tienes nada más que hacer ¿Podrías venir y ayudarnos?
Ryoga y yo, no sabíamos muy bien que hacer. Pero reconozco, que fue la primera vez que Akane me sorprendió agradablemente.
- Si no hay ninguna pregunta más, me gustaría despedir… - El presentador se detuvo ante la mano levantada de algunos espectadores. Miró a Ranma, que con cara de pocos amigos le devolvía la mirada, e hizo una reverencia al público asistente. – Lamentablemente no tenemos más tiempo, señores. Por favor, concedan un fuerte aplauso a Ranma Saotome, por el tiempo que nos ha ofrecido.
También con una clara reverencia, Ranma se puso de pie se marchó rápidamente por detrás del telón de fondo. El teatro empezaba a levantarse de sus asientos mientras él necesitaba algo para relajarse.
- ¿Donde esta Mousse? – Preguntó a uno de los organizadores, los cuales del dirigieron hacia una salida de emergencia.
- ¿Y bien?, ¿que tal te lo has pasado? – Le preguntó Mousse nada más verlo salir al patio cerrado que había detrás del teatro. Ranma tomo el cigarrillo que estaba tomando y le dio una calada.
- Odio esto. Juro que no lo volveré a hacer.
Ya habían pasado un par de meses desde que a Mousse y Ranma se le había negado la producción de cualquier proyecto. No solo en la productora en donde trabajaban, si no en cualquiera. Se había corrido la voz de que se les negó un presupuesto y montaron un número, y se negaron a trabajar. Aunque en parte era verdad. Respecto a la película en post-producción, Ranma no quería saber nada de ella. Tampoco podría de todas formas, por que la productora tenía los derechos finales de la cinta. Así que a día de hoy estarían muertos de hambre, o trabajando como camareros, si no fuese por una persona: Ukyo Kuonji.
El discurso/sermón que les dio a los dos cuando los encontró en aquella cafetería a las cinco de la tarde, fue monumental. Ukyo se había ido hace 5 años a trabajar en , pero había sido el productora oficial del grupo desde que se conocieron en primer curso de la escuela de cine. Tenía una gran facilidad para convencer a todo el mundo (sobre todo a Ryoga), saltarse normas sin recibir consecuencias, y conseguir todo lo posible al menos precio. Pero los años que estuvo fuera le dejo sin noticias de lo que había pasado entre todos, más allá de saber que ahora Akane y Ranma trabajaban separados.
La primera impresión que tuvo al llegar de nuevo a Japón, seguramente fue que todos eran unos inútiles.
- ¿Qué estas haciendo aquí? – Preguntó Ukyo, saliendo también al patio.
- No pienso volver ha hacer algo así…
- Creía que a los directores os gustaba hablar y echaros flores en público.
- Déjelo sargento – Mousse, tirando el cigarrillo al suelo, entró en la conversación – Pero la verdad es que es un poco…
- Me da igual lo que os parezca. Al menos podemos sacar algo de dinero… – Ukyo se detuvo delante de ellos y los miró de arriba abajo. Los tres estaban de traje y corbata, sólo que ella con minifalda. – Haced el favor de arreglaros antes de volver adentro.
- ¿Volver?
- Me han ofrecido más conferencias y algunas Master Class.
- No quiero pasarme el resto del año de mi vida dando conferencias… - A Ranma le había gustado que Ukyo estuviese tan dispuesta a ayudarles, pero todo el plan de ir haciendo conferencias sobre cine e asistir como invitado a televisiones nacionales, no le parecía una solución. De hecho era tan evidente que necesitaban dinero, que incluso les ofrecían menos de lo normal.
- Estoy trabajando en lo de conseguir presupuesto, pero necesito más tiempo. Y es mejor no vivir de ahorros mientras se pueda.
- Pues yo no te veo yendo a ninguna productora…
- Sólo los inútiles como vosotros van a pedir a las puertas de las productoras como muertos de hambre. – Zanjó Ukyo el asunto. Mouse y Ranma suspiraron profundamente. Ukyo nunca daba entender que se había equivocado, y realmente, buscar dinero era su campo, no el suyo. Así que jamás le podrían llevar la contraria. Les esperaba una larga temporada.
Akane hacía ya unos días que había terminado los últimos recovecos de su película, y poco más le faltaba por hacer que ir a presentaciones y estrenos, para apoyar su cinta. Tampoco es que le comunicaran si iba a entrar a concurso en algún festival, pero supuso que no habría mucha diferencia. Con ir a la entrega de premios, estaría bien. El problema real, era la rumorología diversa que ha habido las últimas semanas a causa de la "desaparición" de Ranma. Aunque los actores acudían a las presentaciones de su última película en la productora, la falta del director, y más del renombre que tenía, era significativa. Kuno no dejaba dar declaraciones sobre el tema, y terminaban excusándose con un "no ha podido asistir". ¿Cuánto se tardaría en descubrir el pastel? ¿Y si llegará a meterla a ella en medio? (Como ya habían hecho antes). No quería que su vida se convirtiese en una novela rosa o en motivo para que la prensa más sensacionalista la persiguiera por el asunto.
- ¿Señorita Tendo? – Akane solía recibir llamadas a su móvil aun siendo de noche. A veces podía ser muy molesto. Pero ahora, teniendo cuenta que estaba de "vacaciones" no le terminaba de molestar.
- ¿Qué pasa Kuno? – Akane se sentó en el bordillo de su cama mientras se quitaba los zapatos. Había estado leyendo guiones en las oficinas de la productora.
- Oh, nada. Sólo la llamaba para escuchar su dulce voz… - Típico de Kuno.
- Pues si ya estás contento, tengo cosas que hacer.
- Bueno la verdad es que me aburro bastante. ¿Le apetecería una cena romántica?
- ¿Es que no tienes nada que hacer, Kuno? Ryoga siempre que lo veo está que no para.
- Bueno, ahora que han echado a mi mejor director, comprenderás que tengo más tiempo libre del habitual – Akane captó la idea de inmediato. ¿Estaría intentando restregarle que fue por culpa suya? Ya tenia bastante con lo suyo.
- ¿Y entonces porqué no te fuiste con ellos sin tantos les echas de menos?
- No, creo que ahora se dedican a otros asuntos. ¿No se ha enterado, Señorita Tendo?
- ¿Cómo?
- "Ranma Saotome participa en la V Reunión de Cinéfilos de Tokio como Invitado". Debería leer más el periódico. – Eso no podía ser, pensó Akane nada más escuchar la información. Pero rápidamente, con el móvil en la mano, fue a la entrada y tomó el primer periódico que encontró. En él se podía leer perfectamente "Ranma Saotome, hoy en el V Reunión de Cinéfilos de Tokio".
- Esto es imposible…
- ¿Por qué?
- Bueno, porque… a Ranma no le gusta…
- Bueno, quizás eso sea al Ranma que conocía ¿no, señorita Tendo? – Akane se quedó en silencio pensando en esas palabras, mientras empezaba a sentir una sensación de vacío que le venía de vez en cuando.
Después de estar presente en las discusiones de negocio de Ukyo y las asociaciones de cines, otra reunión con la academia de cine nacional, y con dos pequeñas productoras, la idea de volver a dirigir una película parecía más lejos que al principio del día para Ranma. Él y Mousse no hacían más que correr detrás de la chica, que aunque veían que siempre tenía a alguien con quien hablar, no daba la impresión de que nada fuese seguro. Incluso más de una vez, alguna incomprensible discusión hacía que Ukyo, visiblemente enfadada, les ordenara abandonar la sala de negociaciones.
- Es verdad que necesitamos una productora, pero tampoco es motivo como para aceptar cualquier tontería. – Ukyo nunca se solía justificar, pero le cansaba que Mousse y Ranma le preguntaran cada 5 minutos porqué ha hecho tal cosa o la otra – Se que os da igual cualquier tontería mientras podáis tener una cámara y par de kilómetros de película, pero las cosas no son tan fáciles.
- Pero con Kuno nunca tuvimos muchos problemas…
- Kuno nunca arriesgó más de lo que estaba ganando con vosotros. Y si yo puediese también jugaría sobre seguro. Pero ahora no estamos para eso. – La respuesta de la chica dejó a los dos más confundidos que antes. La verdad es que nunca se interesaron de donde salía el dinero ni nada, aunque siempre les alegraba cuando Kuno venía a decirle que su última película ya había superado los costes y estaba dando algo de ganancias.
- No os preocupéis. Ya casi lo tengo. – Les dijo con una sonrisa intentando darles confianza, mientras caminaban hacia la parada de metro. – Solo un poco más y estaremos listos.
- No lo ponemos en duda, Sargento – Le contestó Mousse. pero Ranma seguía cabizbajo caminando. – Venga hombre, tampoco es para tanto.
- Ya, como tu no tienes que dar la cara…
- Yo también he participado en las conferencias…
- Pero a mi no me gusta nada… - Ranma se tiró el cigarro que llevaba y se metieron directamente al tren subterráneo.
Ukyo había decidido instalarse en casa de Ranma y Mousse por el momento. Cuando volvió a Tokyo hace unos meses, tenía pensado estar en un hostal el tiempo suficiente hasta poder encontrar un trabajo y poder así alquilar un piso, pero el encuentro con sus antiguos compañeros le hizo cambiar de planes. Al fin y al cabo les iba a hacer de productora y representante gratis.
- ¿En serio es tan difícil esas conferencias? Solo tenéis que sonreír y contestar preguntas, ¿no? – Pregunto la chica mientras se metía en el baño para cambiarse y prepararse para dormir.
- Bueno… - La voz de Mousse empezó a hablar, mientras se oía el cerrar de una puerta. Ukyo entre abrió la del lavabo.
- ¿Se ha ido? – Preguntó. Mousse, miró por la ventana de la habitación un momento, viendo como Ranma salía de por la puerta de entrada.
- Habrá ido a tomar el aire.
- ¿Pero que demonios le pasa? – Ukyo volvió a salir del baño, aún no se había cambiado – Lleva todo el día con mala cara. Ni que os estuviera esclavizando.
- Bueno, supongo que es un poco especial la situación. – Mousse se quitó la camiseta y se puso una blanca vieja. – Realmente nunca nos planteamos hacer conferencias ni nada por el estilo. De hecho pensamos dejarlo antes de eso.
- ¿Dejarlo? ¿Pero estáis locos? ¿Como que pensabais dejarlo?
- Es que… - Mousse miraba como Ranma se sentaba en un banco mientras empezaba a fumar. – Digamos que preferimos hacer las cosas diferentes.
- ¿Diferentes?
- Nosotros somos cineastas Sargento, no cinéfilos. Hacemos cine, no hablamos de él. – Después de decir esto, el chico terminó metiéndose en la habitación. A Ukyo prácticamente ele había dejado sin palabras.
Ranma fumaba en el banco una pequeña plaza que había enfrente de donde vivía. Era una pequeña casa en alquiler, pero también era verdad que solía pasar poco tiempo en ella. Ni el ni Mousse eran de estar mucho en casa, pero ahora no era esa la situación. Se sentía molesto consigo mismo, y no tenía ganas de mirar a nadie a la cara. Comprendía que Ukyo hacía lo mejor para todos, y pensándolo objetivamente tenía razón, pero no sabría cuanto iba a aguantar con ese estilo de vida.
- Sabía que no te lo tomarías bien… siempre tenía que dar yo la cara – Ranma levantó el rostro del suelo para ver a Akane. Parecía algo sudada y su respiración se condensaba en el aire
- ¿Qué hace aquí?
- Pues… pasaba por aquí…
- Ya veo – Ranma se hizo a un lado en el asiento, dejándole un hueco a Akane. Esta dudo un momento, pero era evidente que Ranma no estaba para peleas. Parecía cansado y agotado.
- Nunca pensé que volverías corriendo solo para reírte de mi.
- Por favor Ranma, no digas tonterías. Se que lo estás pasando mal, pero reconoce que es por tu cabezonería.
- ¿Cómo?
- Si tanto te disgusta vivir del cuento, pues vuelve. Nadie tendrá ningún problema en volver a darte presupuesto para una película. Todo quedó en un mal entendido…
- Eso sería peor aún...
- ¿Pues entonces de que te quejas? Al menos tienes el suficiente nombre como para poder hacer conferencias y esas cosas… - Para Akane era muy difícil entender la postura de Ranma. Es verdad que se conocían desde hace años, pero la realidad es que tenían una visión diferente de las cosas. Y sobre todo de este tipo de cosas.
- No lo entiendes, Akane. Esas conferencias, son como un engañabobos. La gente paga dinero por tenerme ahí y que les diga tonterías sobre mis películas. Y después quiere que les de unas clases, como si pudiesen aprender ha hacer cine sentados delante mía.
- De todo se aprende Ranma. Eso es lo que tu no consigues entender. – Akane se hecho un mecho de pelo hacia atrás, mientras miraba al cielo nocturno de Tokio – Puede que si tu fueses a una conferencia, salieses con la sensación de que se han reído de ti, pero los tipo de personas que van, van porqué quieren. No les estas engañando ni presionando.
- No me convencen tus explicaciones…
- Ya. Siempre criticabas a los exponentes cuando íbamos a conferencias. No se te podía sacar a ningún lado.
- Solamente creo que un director tiene que dirigir, y no decirle a os demás como tienen que hacerlo… - Ranma seguía cabizbajo mientras hablaba, por lo que no pudo ver la cara de enfado de Akane al oír eso.
- Eres incorregible. Pareces un niño.
- ¿A que viene eso?
- ¿Quién eres tu para decir lo que una persona debe hacer o no? Lo que pasa es que eres testarudo como una mula, y no quieres reconocer que te has equivocado. Si Mouse y tu os morís de hambre, es culpa de tu opstinencia.
- Sólo soy fiel a mis principios…
- Así que principios ¿eh? – Akane se levantó de golpe y se puso frente a su expareja. - ¿Según tus principios, que tiene que hacer un director?
Ranma, por primera vez en la charla alzó la vista. Akane se mostraba muy decidida frente a él, con los brazos cruzados y la mirada clavada en sus ojos.
- Dirigir la mejor película posible y…
- Eso es solo una idea egocéntrica. Puede que los premios te los lleves tú, y todos los críticos te laman el culo, pero si realmente crees eso, acabarás comentando películas en un programa de televisión de fin de semana.
Ranma no podía contestarle. Habitualmente era muy fácil entrar en una discusión de ese tipo con Akane, pero por alguna razón esta vez no podía. La chica le miraba seria, totalmente convencida de sus palabras. Algo que, seguramente, aprendió ha hacer de él.
- Un director es el responsable de que la película se lleve a cabo, y por lo tanto de que ningún esfuerzo sea en vano. Puede que tengas cinco trabajadores o trescientos, pero su trabajo es tan importante como el tuyo. Incluso más. – Akane se volvió a colocar la chaqueta, intentando abrigarse mejor – Lo único que haces siendo tan egocéntrico, es que no puedas conseguir que financien tu proyecto, simplemente porque piensas solo en tu orgullo. Por eso Kuno nunca pudo invertir dinero en ti.
Ranma siguió en silencio un rato. Mientras daba la última calada al cigarrillo. Akane, aún algo alterada, y creyendo que el chico no le había hecho ni el mínimo caso, dio media vuelta para volver por donde vino.
- Oye, Akane… - Ranma también se levanto del banco – Estás preciosa cuando te enfadas.
La chica se detuvo un momento, como asimilando lo que había escuchado. Poco después, volvió a emprender la marcha.
- No intentes quedar bien ahora… - Le dijo, sin volver la vista atrás, antes de marcharse definitivamente.
Cuando Ranma entró de nuevo en casa, Ukyo le esperaba sentada junto al teléfono, con las piernas cruzadas, y ya embadurnada en un pequeño kimono para dormir.
- ¿No duermes? – Pregunto Ranma. Ukyo le miró.
- ¿Era Akane?
- Parece que pasaba por aquí… - Ranma se quitó la chaqueta y la dejo en el colgador. Sentía la mirada de Ukyo, pero no le apetecía descifrar lo que había detrás de ella. Finalmente, con un fuerte suspiro la chica se levantó.
- Mañana madrugamos. Nos vamos a China… – Recogiéndose el pelo, la chica se dirigió a la habitación. – Ya tenemos productora.
Capítulo 4
Dark Side of the Hope
[Terminado a las 0:46 de la noche, horario de Greenwich]
[Cafés servidos: X·Y=N2]
[Significados de cosas raras: "Guionista de Plató" suele ser los guionistas contratados para adaptar los diálogos a los cambios que se producen en medio de un rodaje. Suelen ser usados sobre todo en TV, porque se supone que en cine, ya todo está ensayado y todos los cambios anotados antes de rodar.]
Notas del autor: Batto al habla. La verdad es que aunque sigo escribiendo, no tengo Internet ahora mismo. De hecho tengo más capítulos escritos del fic, pero solo he podido aprovechar que un amigo ha venido a casa a las 4 de la mañana con un teléfono móvil e Internet para subirlo XD. Así que seguramente la próxima semana pueda seguir subiendo capítulos nuevos de este fic. (ya solo me quedan dos por acabar, weee)
