Daba vueltas en la cama, aún molesta por el último encuentro que tuvo con Vegeta, se había atrevido a culparla por el daño en el sistema de la nave de Bra, ese saiyajin volvería a escucharla, si creía que la discusión había acabado y lo perdonaría fácilmente, estaba muy equivocado. Ni siquiera debería estar en la habitación que compartían, lo pensó un momento y se decidió a dormir en otro lugar, no le daría el beneficio de tenerla como compañía después de cómo se comportó con ella. Se paró de la cama y comenzó a buscar un par de cosas para marcharse a otra habitación, no alcanzó a hacer mucho cuando la puerta de la habitación se abrió dejando pasar al severo monarca. Ni siquiera lo miró, siguió buscando cosas por toda la habitación ignorándolo.
- Lo que hiciste estuvo de más – su profunda voz la distrajo, pero no le respondería.
Se acercó a ella por la espalda y la tomó por la cintura, demandante de atención, la pegó a su cuerpo y comenzó a besar su cuello, era la única forma en que sabía arreglar sus problemas con ella, al menos era la que nunca fallaba, con las palabras era torpe, no así con las acciones.
Trató de soltarse de su agarre, pero sólo consiguió que la apretara más fuerte, más posesivamente, no la estaba forzando, pero sí estaba jugando un sucio juego con ella, poco a poco fue sintiendo las manos del guerrero recorriendo su cuerpo cómo sólo él sabía hacerlo. No quería ceder, pero se lo estaba poniendo realmente difícil – eres un maldito manipulador, Vegeta – dijo conteniendo su ira, la que iba quedando cada vez más relegada por culpa de las suaves caricias que recibía.
Una media sonrisa llegó a su cara – eso nunca supuso un problema para ti, Bulma. ¿Por qué lo sería ahora? – inhaló el suave perfume que emanaba de su mujer, la ira y la pasión que brotaba de cada centímetro de su piel, lejos de molestarlo, lo enloquecía. La soltó y con un ágil movimiento la volteó, la volvió a tomar de la cintura con su brazo libre y la pegó a su cuerpo causando un leve temblor en ella. Él siempre dominaba la situación, ella podía gritar y alegar todo lo que quisiera, decirle cuanto lo detestaba y lo miserable que era, pero siempre sería él quien tendría control sobre ella y su cuerpo.
Antes de que pudiera protestar la calló con un posesivo beso que fue ansiosamente correspondido por su mujer, a quien ahora tenía prendida a su cuello. Tomando una de sus piernas la alentó a aferrarse a su cintura y así la llevó hacia la cama donde la dejó caer cuidadosamente para continuar con sus atenciones.
- No pienses que un poco de sexo me hará cambiar de parecer con respecto a la cámara – dijo entre jadeos.
- ¿Un poco? No saldrás de esta habitación hasta que todo esté claro – dicho eso comenzó a deshacerse de su traje ante la atenta mirada de Bulma, que sólo podía anticipar lo que venía.
Se separaron al llegar cada uno frente a su respectiva habitación, la casa estaba en un silencio total, sólo ellos con sus pasos lo perturbaban. Le dio una última mirada a la princesa quien aun cargaba la ropa de ambos, notándolo le acercó la suya extendiendo el brazo frente a él.
- Toma, puede que la necesites – le guiñó un ojo.
- Gracias. Deberías abrigarte, estás casi desnuda.
- Tú no estás mejor, te he dicho que dejes de cuidarme así – su casi característico mohín de niña se hizo presente en su cara.
Se volteó para abrir la puerta, pero antes de hacerlo se volvió a girar hacia él - Goten… - rodeó su cuello con sus brazos y le dio un cariñoso beso en la mejilla – Buenas noches y gracias por acompañarme.
Se tensó en su lugar y cuando la chica lo soltó se giró dándole la espalda y abrió la puerta – Sólo sigo órdenes, descansa princesa.
Con una sonrisa abrió la puerta y entró a la habitación. Su primer día en la Tierra no había sido del todo malo, no esperaba ese tipo de recibimiento, esperaba algo más tranquilo y privado, pero al menos había servido para que Goten se reencontrara con su familia. Nunca había tratado de saber algo más de él, de su pasado, lo poco que sabía era que, por nacimiento, era un terrícola, pero su sangre era saiyajin, al menos por parte de su padre, tal como ella y su hermano, aunque tenía más en común con él, ya que ambos habían nacido en ese planeta y posteriormente habían sido llevados al planeta Vegeta, pero sólo Goten había sido forzado a hacerlo, no sabía por qué, pero pensó que no venía al caso averiguarlo luego de tantos años.
Pensó en su familia, en su padre, en la decisión que la había puesto en ese planeta ¿estaría tranquilo con eso? ¿pensaría en ella? Su padre se mostraba frío la mayor parte del tiempo, pero sabía que en algún lugar de su corazón había un espacio que ella ocupaba, lo extrañaba tanto, como si hubieran pasado meses sin verlo, pero no eran más que unos pocos días, aun quedaba lo peor, cuando el tiempo comenzara a aumentar y ella siguiera atrapada en ese planeta. Deseaba hablar con su madre, contarle lo que había vivido en el día, decirle de su encuentro con ese terrícola que se decía su antiguo novio para ver qué le parecía. Deseaba que al despertar su hermano la estuviera esperando para entrenar, molesto como siempre, por su tardanza, y que, al llegar, un serio Bardock los reprendiera por la demora, mientras Goten reía a su lado. Goten… al menos él estaba con ella, era una pequeña parte de su vida en Vegitasei, pero tan valiosa. Recordó el accidente que casi le costó la vida y su corazón se oprimió, pocas veces en su vida había sentido tanto miedo de perder a alguien como aquella vez. Sin él, estaría sola, ese saiyajin la hacía sentirse bien, acompañada y valorada, no la trataba como el resto, la respetaba como ninguno, pero su relación era distinta, con el podía reírse y compartir cosas que con otros no, era un buen amigo, su único amigo. Con ese último pensamiento se paró de la cama, buscó en los cajones por si su abuela había tenido la ocurrencia de dejar algo más de ropa, después de todo, ellos sólo traían los trajes que acostumbraban a vestir en su planeta, en un cajón encontró mucha ropa interior, de todos los colores y formas, en otro más vestidos, hasta que dio con uno que tenía ropa que lucía un poco más cómoda, se deshizo del mojado bikini que aún tenía puesto y se colocó unos pequeños pantaloncillos delgados y una camiseta, le pareció un atuendo adecuado para el calor que hacía esa noche. Una vez lista salió de la habitación y golpeó la puerta de la de Goten. No tuvo respuesta, por lo que abrió la puerta y sin más entró.
Lo vió durmiendo sobre la cama, de espalda hacia la puerta, la cama estaba desarmada y dormía destapado, lo único que llevaba era el traje de baño. Pensó en lo bruto que era por quedarse dormido con esa ropa mojada, pero con el calor que hacía quizás no era tan mala idea. Lentamente se acercó a la cama procurando no chocar con nada para no hacer ruido, lo miró dormir unos minutos, su expresión serena distaba tanto del rostro duro y frío que solía llevar durante el día. Era como si en el mundo de los sueños sus preocupaciones se desvanecieran totalmente. Se hincó al lado de la cama sin apartar la vista de su cara, se sintió tentada de tocarla, su piel lucía tan suave que por segundos estuvo a punto de ceder al impulso de acariciarlo, pero se contuvo, si lo hacía probablemente lo despertaría y no quería que la atacara pensando que era un enemigo. Se paró y rodeó la cama para sentarse en el lado vacío, allí se acomodó y con mucho cuidado, de no hacer ningún movimiento brusco, se acostó detrás de su cuerpo, como muchas veces hizo con Trunks cuando era pequeña y no deseaba estar sola en la noche. Iba a cerrar los ojos cuando sintió que Goten se movía a su lado, esperó que llegara el momento en que despertara y la regañara por estar ahí, pero no pasó, en cambio, aun en sueños, se volteó y, colocando una mano sobre su cintura, la abrazó como si fuera lo más natural del mundo. Sonrió en victoria, al parecer lo relajado del lugar le había permitido tener un sueño más que profundo, no notando su presencia en su cama. Intentando no moverse mucho se acurrucó cerca de su pecho e inhaló su fuerte y embriagador aroma, cómo le gustaba sentirlo, pero jamás se lo diría, sería su secreto, de otra forma la evitaría. No podía imaginar un mejor lugar para estar en ese momento… o puede que sí… en su planeta… pero también con él.
Ese último pensamiento la asustó un tanto, era cierto que se sentía cómoda con él, pero quizás demasiado para su propio bien y el de Goten. Se repitió múltiples veces que sólo sería esa noche y que sólo era porque extrañaba su planeta y él la hacía sentir cerca y, otras tantas más, que no sentía nada más que amistad, gratitud y respeto por él. Nada más. El sueño comenzó a vencerla, dejaría sus pensamientos para otro día, ojalá nunca.
Los primeros rayos de luz solar se hicieron presentes en la habitación, era la clara señal de que un nuevo día acababa de llegar en la Tierra. El suave canto de los pequeños habitantes de ese pacífico planeta le pareció bastante agradable, algo nuevo, en Vegetasei no había algo así, tomaría nota en su memoria de ese magnífico espectáculo. Una suave esencia llenó sus pulmones, le pareció familiar, pero asumió que debía ser algo del ambiente, ese planeta estaba lleno de sorpresas agradables hasta el momento. Aún sin despertar del todo, trató de acomodarse en la cama, pero sintió un extraño peso sobre su cuerpo, entonces abrió los ojos y toda su calma inicial se evaporó. Poseído por un terror sin igual se paró de la cama y se quedó petrificado mirándola como si en ella se encontrara su peor pesadilla, y lo era.
- ¡Oye! ¿podrías tener un poco de delicadeza? – su voz sonaba adormilada, pero su enfado era claro – por poco me caigo de la cama, Goten.
- En primer lugar ¿qué demonios haces ahí? No tienes por qué estar en mi cama – dijo totalmente turbado por lo que estaba presenciando.
Se sentó en la cama y desvió la mirada, le avergonzaba un poco el reconocer que necesitaba compañía – me sentía sola ¿está bien? Vine a verte y ya estabas durmiendo, no quise molestarte…
- Sabes que lo que has hecho no está bien – trató de sonar menos severo, pero realmente esta vez la chica se había pasado, él era un soldado, su soldado, que ella estuviera en su cama, estando ambos semi-desnudos no era apropiado, aunque estuvieran en la Tierra, lejos de todas las reglas de Vegetasei.
- ¿Por qué? Solía hacerlo todo el tiempo con Trunks.
- ¿No ves la diferencia? ¡Él es tu hermano! Esto es demasiado inadecuado – su voz comenzaba a sonar alterada, estaba a poco de comenzar a gritar.
- Deja de ser tan exagerado, sólo he dormido contigo.
- ¿Exagerado? Si alguien supiera de esto…
Fue interrumpido inmediatamente por la princesa - ¿Qué? Te cortarían la cola, te degradarían… Pues te informo que nadie tiene cómo saberlo, sólo tú y yo… - no pudo terminar de hablar ya que el sonido de la puerta abriéndose la sacó completamente de su discurso.
- Permiso, Goten, querido el desayuno está… ¡Oh, lo siento! Debí tocar antes de entrar – una sorprendida Sra. Brief se cubría la cara mientras comenzaba a soltar una risita avergonzada y retrocedía sobre sus pasos para salir y volver a cerrar la puerta.
- ¡Perfecto! Ahora ella lo sabe – golpeó sus manos contra sus muslos en frustración y se quedó mirando fijamente a la culpable de todo.
Intercambiaron miradas por un momento hasta que sin más la princesa se largó a reír, siendo seguida al instante por Goten. No quedaba más, ya no tenía sentido seguir molesto con ella por sus niñerías.
Se sentó en la cama frotando su mano contra su frente, aun mantenía la sonrisa en la cara – En serio causarás mi muerte, princesa.
Gateó hasta él y con sus brazos rodeó sus hombros apoyando su cabeza en uno de ellos – Eres un gruñón, Son Goten. ¿Crees que dirá algo?
- ¿Tú qué crees?
- Creo que debe estar pensando de todo.
- Entonces, será mejor que vayamos y lo expliquemos.
- Relájate, dejemos que lo piense, así aprenderá a no entrar sin avisar.
- Todo es tan fácil para ti. ¿Y si le dice a tu madre?
- Oh, no lo hará.
Se sentó a su lado y le tomó la mano – ¿Cómo lo haces?
- ¿Qué cosa?
- Siempre estar tan cálido – con su mano libre siguió el camino desde su muñeca hasta su hombro, de ida y de vuelta.
¿Por qué hacía esas cosas? A veces se portaba de una manera tan dulce con él, tan extraña para un saiyajin, no podía negar que esas atenciones de su parte le agradaban, pero lo confundían y la mayor parte del tiempo también le incomodaban, dada la naturaleza de su relación y los límites en esta. Por lo menos no había nadie allí para verlos y eso calmaba un poco su mente. Agradecía también que la chica no insistiera en que él respondiera a sus avances, esa sería su perdición, no podría negarse a sus peticiones y en lo más recóndito de su mente sabía que tampoco quería negarse, era todo un problema que fuera la princesa, de ser otra quizás ya la hubiera tomado. ¡¿Pero qué demonios pensaba?! Alejó su brazo de ella y se paró de la cama acercándose a la ventana para contemplar el paisaje mientras le daba la espalda – La próxima vez que te sientas sola, despiértame y conversaremos, luego te dormirás en tu cama.
- Es mejor que nada – su voz sonó triste.
- ¿Qué pasa ahora?
- Ah, nada importante, sólo extraño mi hogar.
- Mejor será que vayas comenzando a pensar en este como tu hogar por un tiempo.
- ¿Tan pronto te has olvidado de tu vida en Vegetasei?
- No, sólo soy sensato, estaremos bastante tiempo acá, lo mejor será habituarse y tener un comportamiento un poco más humano. Después de todo este también es algo así como mi hogar.
- Maldito terrícola me saliste, Goten.
- Ya princesa, es momento de que te vayas.
- ¿Tan pronto? Pero estamos conversando.
- Tu abuela tiene lista la comida y yo muero por comer algo, así que, si me lo permites, quiero ducharme y vestirme.
- Está bien, me iré, pero volveré en 10 minutos, espero estés listo – se levantó de la cama y salió de la habitación.
Entró en la ducha y a los pocos minutos salió envuelto en una toalla dispuesto a encontrar algo para ponerse, se sintió tentado de usar su cómodo traje de batalla, pero se contuvo, debía lucir normal, decidió colocarle la misma ropa que había usado el día anterior, no estaba tan mal, era relativamente cómoda y la verdad era que no tenía ganas de probar como sería la otra, no aún. Se quedó sentado un rato en la cama pensando en las cosas que habían pasado el día anterior, vio a su madre y Bra le había asegurado que irían a visitarla unos días, eso lo puso ansioso, volvería a casa, una que ya no sentía suya, pero que igualmente lo era. También estaba el asunto con su padre, su parte guerrera deseaba batirse en duelo con él, necesitaba comprobar con sus puños lo fuerte que era, esperaba que no fuera una decepción. Pensó en Gohan, su hermano mayor, al que no había visto ayer, pero su madre lo mencionó fugazmente ¿qué sería de él? ¿Lo recordaría? Claro que sí, pero ¿le importaría? Entendió que él no sabía de su llegada, sus padres no lo sabían, su llegada se mantuvo en secreto por parte de la Sra. Brief, quizás de haberlo sabido habría estado ahí también.
Al rato apareció Bra nuevamente en su habitación interrumpiendo sus cavilaciones - ¿listo? – dijo alegremente, esta vez lucía un corto vestido amarillo que ondeaba a cada paso que daba - ¿Te gusta? Dio una vuelta mostrando su vestido - Es bastante distinto a lo que suelo usar, pero creo que me empieza a gustar la ropa de este planeta.
Le pareció hermosa, llevaba el cabello suelto cayendo sobre sus hombros, era un espectáculo más que le regalaba la visita a la Tierra.
- ¿Goten? ¿Tan mal me veo? – hizo un puchero y tomó los costados de su vestido apenada como una niña.
- ¿Eh? No, lo siento, te ves muy bien. Pero parece un poco incómodo ¿no crees?
- Depende de lo que quiera hacer, claramente no me servirá para entrenar, pero no es lo que haremos hoy ¿o sí?
- Quizás después, pero podrás cambiarte.
- Claro. Vamos, muero de hambre – lo tomó de la mano y salieron de la habitación rumbo a la cocina que estaba en el primer piso.
No lo consideraba como una misión fallida, pero sí se sentía molesto por no haber encontrado nada de utilidad para la investigación. Al menos había sacado buen provecho de ese desierto planeta vendiéndolo a una buena suma, eso tendría que ser suficiente para que Vegeta no lo llamara incompetente. Aun le parecía curioso el haberse topado en el último momento con ese misterioso comerciante espacial, pero una vez que le mostró el dinero lo demás no le interesó, el planeta era inútil para el imperio y él lo había hecho valer. Lo único que encontró fueron los restos de la nave de la princesa, no era más que chatarra chamuscada, pero pensó que alguno de los científicos podría obtener algo de ella.
Revisó los datos ingresados en el control de la nave, en dos días estaría en su planeta reportándose con Vegeta, pese a los años que habían pasado desde que se convirtió en Rey aun no se acostumbraba a tratarlo como tal, para él seguía siendo el mismo enano cascarrabias que alardeaba su linaje todo el día. Habían compartido muchos años de misiones bajo el mando de Freezer, cuando eran iguales. Hoy que era el Rey ya no compartían tanto tiempo juntos, pero al menos había obtenido una buena recompensa por su lealtad, no como el infeliz de Nappa, que sólo encontró la muerte por ser un inútil traidor que trató de venderlos a cambio de su vida cuando se rebelaron en contra del maldito lagarto. Se consideraba uno de los hombres de confianza de Vegeta, era un lugar que se había ganado y del cual pocos podían ostentar. Si su amigo necesitaba su ayuda, él se la daría, más si se trataba de encontrar traidores. Estaba tanto o más enfadado que Vegeta por el ataque a la princesa, la mocosa era problemática, siempre haciendo lo que no debía y arrastrando a su sobrino con ella, pero era hábil y fuerte, le parecía indignante que alguien la hubiese atacado de esa manera tan cobarde, sin dar la cara, no hubo un enfrentamiento digno y la casi muerte de su sobrino era algo por lo que quería cobrar venganza de forma personal, lo había criado como a un hijo y nadie se metía con su familia. Activó el sistema de hibernación y se acomodó en la butaca.
"Muchas veces tus peores enemigos no vendrán de afuera, sino desde adentro" – era el único recuerdo que tenía de su madre, la frase que tenía grabada a fuego en la memoria y que hoy cobraba más sentido que nunca, tenía enemigos en el reino, enemigos invisibles y silentes, de aquellos que le rendían respeto mientras lo apuñalaban por la espalda, la peor clase. Llevaba horas despierto pensando en lo que su hijo le había dicho, no era un hombre que acostumbrara a esperar, él era un hombre de acción y quería hacer algo ya, pero ¿qué? ¿contra quién? Estaba el científico, pero Trunks tenía razón, de momento su mejor opción era mantenerlo con vida y sin que supiera de las sospechas que tenían sobre él, de esa forma podrían llegar a saber con quién se comunicaba. Aún no le había dicho nada a Bulma, todavía no decidía si era apropiado hacerlo o no, la mujer era tan o más temperamental que él, especialmente cuando se trataba de sus hijos, temía de lo que sería capaz de hacer si se enteraba de que uno de sus colaboradores estaba de alguna forma involucrado en el accidente de Bra, arruinaría completamente el plan de Trunks, por lo otro lado, si no le decía y algo le ocurría por seguir confiando ciegamente en ese traidor, sería él quien no podría perdonarse el no haberla protegido. Le dio una mirada al cuerpo femenino que descansaba a su lado, parecía totalmente fuera del mundo - "mejor así" – pensó, si sabía algo de lo que estaba pasando a su alrededor perdería la cabeza. Acarició su cabello entrelazando sus dedos en él, esa suave seda azul que le parecía tan exótica y le daba un aire tan especial, era lo que había hecho durante gran parte del tiempo que llevaba despierto, solo con sus pensamientos. Pensó en todo lo que ella le había ayudado a conseguir, su reino, su imperio y su libertad para ser todo lo que por derecho merecía ser, le dio un propósito que no esperaba tener, uno que había desechado en el mismo momento en que siendo un niño comenzó a servir en las filas de Freezer, la posibilidad de ser alguien y no sólo un número más, hoy era venerado en toda la galaxia por sus logros y su poder, pero eso de poco le servía si no podía usar ese poder para defender esa otra parte que le había entregado Bulma, su legado. Durante mucho tiempo pensó que no eran más que un estorbo, pero ya no creía esas palabras, aunque en ese momento en que lo tenía todo, eran un enorme punto débil que sus enemigos no dudarían en utilizar en su contra y así estaba ocurriendo. Sobrevivir había resultado ser más sencillo que vivir.
- Qué sorpresa es despertar y verte en la cama aún, Vegeta – dijo una adormilada Bulma mientras lentamente abría los ojos para verlo - ¿Está todo bien? Luces conflictuado, además de que es muy extraño que sigas aquí.
- Nada importante, si te desagrada tanto mi presencia, entonces puedes irte.
- Uf, qué ánimo ¿A qué se debe tanto mal humor esta mañana? – se sentó en la cama y acercó su mano a su rostro.
No rechazó su caricia, pero si ignoró su pregunta, no era algo que quisiera discutir con ella.
- Anda ¿no me dirás? Quizás pueda ayudarte, recuerda que tienes a tu lado a la mujer más inteligente de todo el universo.
- Y la más presumida.
- Al menos no lo niegas.
- Ya dije que no es importante, sólo asuntos del imperio.
- Está bien, pero recuerda que puedes decirme lo que sea, siempre estaré dispuesta a ayudarte – se quedó mirándolo atentamente, seguía con la mirada perdida, como si por su cabeza pasaran mil pensamientos, cual de todos más denso. Sabía que debía ser algo importante y que probablemente fuera algo que quisiera ocultarle, de otra forma se lo habría dicho, se debatía entre dejarlo pasar y seguir preguntando, sabía que la última opción muy probablemente acabaría en una discusión, pero decidió tentar a su suerte – Vegeta…
- ¿Qué? – dijo secamente.
- ¿Me vas a decir?
- Creí escucharte decir que estaba bien. Asumí que después de eso no volverías a preguntar.
- Bueno, de pronto sentí deseos de seguir preguntando. Hay algo que te tiene inquieto, necesito saber qué es. Sabes muy bien que a mi no puedes ocultarme cosas.
- No es como si supieras todos mis secretos.
- ¿Acaso los tienes? – lo miró severa, levantando una ceja.
- ¿Alguien no los tiene?
- Oye, no respondas mis preguntas con más preguntas, qué descortés de tu parte, Rey.
Se paró de la cama y comenzó a buscar su ropa siendo seguido atentamente por los ojos de Bulma.
- ¿Dónde crees que vas? Tenemos una conversación pendiente.
- No tenemos nada pendiente. Iré a entrenar, ya he perdido mucho tiempo.
- ¡Vegeta!
- No insistas, no te diré nada.
Se paró y lo abrazó por la espalda – Por favor, podrías decirme qué sucede, me preocupa verte así, hace mucho tiempo que no te veías tan… afligido. Es por lo que ha pasado con Bra ¿cierto? ¿Has descubierto algo?
- No – mintió, mantendría su decisión de no decirle sobre el descubrimiento de Trunks, pero sabía que debía darle algo, de otra forma la tendría todo el día detrás preguntándole qué pasaba – ¿Has hablado con Trunks?
- Ayer me topé con él, pero no hablamos ¿por qué? ¿Pasa algo con él? – se preocupó pensando que quizás algo le había pasado a su hijo y por eso Vegeta tenía esa cara.
- A partir de hoy uno de sus hombres estará a tu disposición.
- ¿Por qué? – dejó de abrazarlo para ponerse delante de él con las manos en sus caderas – no he pedido un niñero.
- Nadie pidió tu opinión al respecto, sólo te estoy informando.
- Justamente por eso es mi reclamo. No necesito que alguien siga mis pasos ¿y quién sería este soldado?
- Estarás bajo el cuidado de Kiel, no lo pongas más difícil, será tu sombra y ya.
- ¿Temes acaso que algo pueda pasarme?
Silencio…
- Es eso ¿cierto? Vamos, no soy ninguna tonta, Vegeta. Si Trunks y tú están tomando ese tipo de decisiones es porque han descubierto algo, y no es algo bueno ¿por qué otra razón tendría que tener resguardo estando en el mismo palacio con ustedes? – pensó en todas las posibilidades, ella misma le había sugerido a Vegeta que el trabajo podía haber sido hecho desde adentro, y que tuvieran que encomendarle a alguien la misión de cuidar de ella sólo le hacía pensar que estaba en lo cierto y ellos ya tenían pruebas de aquello.
Ya había terminado de vestirse y pensó en salir lo más rápido posible de la habitación para así evitar responderle, pero recordó el asunto de la cámara de gravedad – La quiero lista hoy.
- ¿Qué cosa? – preguntó confundida por el cambio de tema – No estarás hablado de tu cámara de gravedad ¿o sí? Si es eso, pues olvídalo, si no me dices lo que ocurre jamás volverás a poner un pie en ella porque no la repararé.
Pensó en lo sucio de su jugada, la mujer era astuta de eso no había dudas, pero le dejaría el problema a Trunks, no sería él quien le diera la noticia de que tenía un traidor entre sus hombres de confianza, le rebelaría otra de sus preocupaciones, una menor – Bra ya debe haber aterrizado en tu planeta, pero no lo ha reportado…
- ¿Eso es lo que te tiene tan preocupado? Diablos, por un momento pensé que algo realmente grave había pasado, Vegeta – bajó sus brazos y se sentó en la cama aliviada – quién diría que te convertirías en un padre tan aprehensivo – sonrió por ese último comentario, ese hombre que tenía al frente hace unos años no hacía más que pensar en él mismo, y hoy estaba hecho un manojo de nervios por la ausencia de su hija, si esa no era una mejora, no sabía qué sí – Debe haber estado abrumada por el recibimiento que imagino mi madre habrá tenido preparado, seguramente hoy sabremos de ella, si gustas, luego de que repare tu cámara me pondré en contacto.
Se sintió ridículo utilizando esa treta, pero al menos sirvió, tomó nota de no volver a exponerse así nuevamente. Se dirigió a la puerta de la habitación y antes de salir volteó a mirarla – Nada te pasará mientras esté vivo.
El desayuno se estaba dando sin contratiempos, afortunadamente no hubo nada que explicarle a la Sra. Brief pues parecía haber olvidado el encuentro que tuvieron en la mañana. No lucía molesta, aunque eso era lo usual en ella, Goten comenzaba a pensar que esa mujer vivía en otra dimensión, era despistada y extremadamente alegre, casi hablaba sola y era muy curiosa, aunque la mayoría de sus preguntas se las respondía ella misma, siempre de manera errada. Demonios, cómo batía la lengua, la mujer no paraba de hablar de cosas que a él no le hacían sentido, por momentos Bra parecía hablar el mismo idioma que ella, lo que lo dejaba sin aliados. Se sintió aliviado cuando la mujer anunció que iría al jardín a hacer no sabía qué con sus plantas, pero antes de salir se quedó mirándolos en silencio.
- Muchachos, disculpen por lo de la mañana, fue muy imprudente de mi parte no haber llamado a la puerta primero, pero descuiden, estoy acostumbrada a ese tipo de cosas, vi cosas peores en el tiempo en que mi huésped era el joven Vegeta – con una poco disimulada risita salió hacia el jardín.
Se quedó incómodo mirando la comida, el apetito se le había ido a otra parte. Bra seguía comiendo como si nada, envidiaba la calma que podía tener en ese momento, pensó que después de todo no era ella la que se metería en problemas por eso. Decidió no darle más vueltas al asunto y se quedó en silencio mientras la princesa terminaba su comida.
- Entonces ¿Qué haremos hoy? – preguntó tranquilamente al silente saiyajin que tenía al lado.
- No lo sé, tú eres la que conoce más el lugar.
- Pues aquí no hay mucho que hacer la verdad. Podríamos conocer las instalaciones.
- Eso nos llevaría un par de minutos y ¿luego qué?
- Uf, no lo sé, quizás cobrar esa invitación de tus padres ¿o no?
- No sé si quiera hacerlo tan pronto.
- Algún día tendrás que hacerlo, ya nos comprometimos.
Mientras discutían qué hacer durante el día el viejo Brief ingresó a la cocina a paso calmado, cuando llegó a la mesa dejó una pequeña cápsula encima – Buenos días, muchachos.
- Buen día – saludaron ambos.
Se acomodó los lentes y encendió el cigarrillo que llevaba en la boca, dándole una profunda bocanada antes de tomarlo entre sus dedos – Encontré algo que me imagino les servirá como entretención mientras dure su visita – dijo apuntando a la cápsula que había dejado en la mesa – Era el lugar preferido de tu padre cuando vivía con nosotros.
- ¿Mi padre vivió con ustedes? – dijo abriendo los ojos totalmente sorprendida por esa revelación.
- Oh, claro mi niña, fueron unos divertidos y complicados años, pero así fue. Tu padre fue uno más de nosotros.
Esa sí que era una sorpresa, no tenía idea de que su padre había vivido como un terrícola más, bueno, había muchas cosas de su padre que no sabía, al menos el saber eso le hacía pensar que si el había podido sobrevivir a ese planeta, ella también lo haría - ¿Qué hay en esa cápsula, abuelo? – preguntó volviendo al tema.
- Vamos al patio y les enseñaré a usarlo.
Los tres salieron de la cocina y se detuvieron en un sector desocupado del patio, una vez allí el doctor activó la cápsula y la arrojó al suelo frente a ellos, en un instante apareció una enorme nave. El viejo Brief se acercó a ella y dándole unas pequeñas palmadas los miró con una sonrisa en la cara – Esta es una de mis mejores invenciones.
- Para mí luce como una nave cualquiera – dijo Goten sin mayor asombro.
- Sí, es la imagen que da, pero es lo que contiene lo que la hace perfecta. Vamos.
Abrió la escotilla y comenzó a subir por ella seguido por ambos jóvenes, se paró delante del panel de control y encendió la nave – Desde este panel se controlan todas las funciones, no les puedo mostrar todo su potencial, ya que, si la activo temo que podría morir al instante, eso se lo dejaré a ustedes.
- Pero no nos has dicho qué es lo tan magnifico que hace. Sigue siendo una simple nave, tal como dijo Goten.
- Pensé que ya lo habrías deducido tu sola. Es una cámara de gravedad, pueden entrenar hasta los 300G en ella. Me imagino que Vegeta tendrá una igual en su planeta.
- Sí - dijo ahora sí sorprendida por el regalo – ¡Esto es fantástico! ¡Cómo no lo pensé! – Se acercó a su abuelo y lo abrazó con gratitud – muchas gracias, esto es perfecto, así podremos mantenernos al día con nuestros entrenamientos.
- Me alegra que les haya gustado, si gustan puedo preparar para ustedes algunos trajes, creo que en algún lugar del laboratorio debo tener algunos de los bosquejos de mi hija. Disfrútenla chicos – dicho eso salió de la nave dejándolos tranquilos para que pudieran probarla.
- ¿Qué te parece? Tendremos nuestra propia sala de entrenamiento – no daba más de felicidad.
- Me parece genial – en su rostro se dibujó una sonrisa, ya estaba deseando estirar sus músculos, pero no sabía como se tomarían esa necesidad sus anfitriones, esa era una clara muestra de que lo que pensaba hacer estaba bien.
- ¡Vamos Goten! Vamos a cambiarnos para probarla – salió corriendo de la nave para dirigirse a su habitación en busca de su traje de batalla. Él hizo lo mismo.
A los pocos minutos estaban los dos listos para entrenar, la princesa fue la primera en acercarse al panel de control, era sencilla de manejar, sin dudarlo activó la gravedad, primero 10G, sintió como su cuerpo se hizo un poco más pesado, como en casa, pensando que era poco la subió hasta 50G, sería suficiente para calentar un poco.
Se giró hacia Goten y le dio una gran sonrisa - ¿Comenzamos? – adoptó posición de ataque y se lanzó contra él.
Estuvieron intercambiando golpes y patadas durante varias horas, esa sí era entretención al estilo saiyajin. Evitaron utilizar energía, por lo menos hasta comprobar la resistencia que tendría la nave a su poder.
Aterrizó con una rodilla en el suelo y limpió con su puño un delgado hilo de sangre que corría por su mentón desde la comisura del labio - Tómate esto en serio, Goten – dijo molesta – ese ha sido el primer golpe bien dado que he recibido de tu parte.
- Y no sabes cómo lo disfruté – dijo con una orgullosa sonrisa, su mirada ya no era la misma, un destello de emoción contenida se podía ver en sus ojos, no quería ser tan duro con la princesa, él era por mucho más fuerte que ella, se había estado conteniendo, pero ese último golpe fue un poco más fuerte que los anteriores, le estaba costando más trabajo medirse.
- Vamos, no te contengas ¿crees que no lo noto? – lo miró analíticamente y aprovechó el momento preciso en que lo vio distraído para aparecer detrás de él y tomarlo por el cuello con un brazo y clavar su rodilla en su espalda, pero no contaba con que él la tomaría por la armadura para elevarla en el aire y clavarla en el piso, con una facilidad tal que la hizo parecer de trapo.
Se reincorporó rápidamente y de una patada trató de botarlo al piso, pero él la esquivó con un ágil movimiento devolviéndole un golpe de puño que por poco le impacta en la cara de no ser porque logró bloquearlo con el antebrazo. Lo alejó de una patada bien dada en el abdomen, eso sí pareció afectarle porque vio la mueca de dolor en su rostro y la ira en sus ojos cuando arremetió en su contra a toda velocidad, esta vez no pudo pararlo tan fácilmente y fue lanzada contra una pared de la nave, apretó sus puños con ira, detestaba que le ganaran en un enfrentamiento, se lanzó nuevamente contra Goten, pero este sin ningún esfuerzo la esquivó y antes de que pudiera avanzar más la apretó con el brazo contra su cuerpo y alzando la mano libre frente a su pecho comenzó a formar una bola de energía, comenzó a reírse por lo bajo y con un tono burlón finalmente le habló – y así es como la pelea acabaría si estuviéramos haciéndolo en serio – la energía se esfumó y aflojó su agarre.
La princesa estaba molesta, detestaba perder – eres un tramposo – Se giro hacia él y le dio la peor de las miradas, tenía el orgullo herido.
- Siempre que te gano asumes que hice trampa, anda dime ¿qué hice ahora? Si quieres yo puedo decirte todo lo que tú no hiciste para ganar.
- ¡Qué tipo más desagradable! ¿Ahora me darás lecciones?
- Si me dejas, sí – antes de que pudiera responder comenzó a enumerar las fallas de la princesa – Eres lenta, pero sé que no lo eres realmente, así que asumiré que lo que te falta es concentración. Subestimas a tu adversario y sobrevaloras tu capacidad, una muy mala mezcla si me permites opinar. Tus ataques son previsibles, rutinarios, repites mucho la misma estrategia, deberías variar un poco el esquema de ataque y causar sorpresa. Dejas brechas en tu guardia, no sé a quien le aprendiste a luchar así, tu padre tiene una técnica estupenda y ciertamente mi abuelo jamás te habría enseñado una defensa tan pobre.
Para ese momento su cara era un poema, estaba hirviendo en ira, le había enrostrado todas sus fallas sin compasión.
- Eso… y no me mires así ¿quieres mejorar o quieres quedarte así y ser blanco fácil en una batalla real? - esta vez su gesto era serio, realmente le preocupaba que fuera tan indisciplinada a la hora de luchar, no era mala, pero tenía muchos puntos flacos que no significaban otra que problemas.
- Eres irritante ¿sabías? – soltó fastidiada.
- Vamos, no te enfades. Sólo quiero que mejores, y lo primero es hacerte ver en qué estás fallando – posó una mano en su hombro y la miró dulcemente – si entrenamos a diario mejorarás prontamente, eres muy fuerte, sólo diriges mal tu energía, esto puede ser tan entretenido como un juego, pero debes entender que no lo es, es serio, es lo que hará la diferencia entre matar o ser matado en una batalla.
Inhaló profundamente y exhaló para dejar salir su molestia como si fuera el aire de sus pulmones, se tocó la cara con ambas manos y frotó sus ojos. Se quedó mirando el suelo con las manos en la espalda mientras movía un pie de un lado a otro.
La imagen le pareció tierna, sintió ganas de abrazarla, pero se contuvo, no la trataría como a una niña pequeña, eso sólo causaría que su enojo regresara.
Ese fue el primero de muchos enfrentamientos que vinieron después, durante dos semanas completas entrenaron sin parar ni un día, Goten estaba decidido a entrenarla para sacar lo mejor de ella, tenía plena confianza en su potencial y poco a poco fue viendo los frutos de su entrenamiento, pero seguía siendo descuidada, su concentración siempre estaba en otro lugar que no era la batalla.
- ¿Qué sucede Bra? – dijo mientras detenía uno de sus golpes con la mano – Hoy más que nunca no te siento acá.
Paró y se quedó callada mirándolo con la boca entreabierta, jadeando un poco por el esfuerzo anteriormente hecho. Corrió unos mechones de cabello que caían por su frente y luego apoyó su mano en su cadera - ¿Podemos parar? – pidió hablando en un tono un poco apagado.
- Claro. Podemos descansar un momento y continuar más tarde.
- No. No quiero más por hoy – dijo secamente.
- ¿Estás bien? – Trató de ver sus ojos, pero no pudo ya que estaba mirando hacia el suelo con un gesto un tanto sombrío. Rozó el contorno de su cara bajando por su mejilla hasta su mentón y suavemente levantó su cara haciendo que lo mirara, apenas sus ojos hicieron contacto ella desvió la mirada. Por alguna razón que él desconocía no quería mirarlo - ¿Estás enojada por algo?
- No.
- ¿Entonces? ¿Qué te tiene así?
- Olvídalo, son tonterías… - se acercó al panel de control y desactivó la gravedad. Cuando volteó para caminar hacia la salida se topó de lleno con el duro pecho del guerrero. Quizás él tenía razón, era descuidada, ni siquiera notó en qué momento se acercó a ella. Teniéndolo así de cerca podía sentir su embriagadora esencia en pleno, esa que la ponía nerviosa y la desconcentraba durante sus entrenamientos. Llevaban días siguiendo la misma rutina, desayunaban, entrenaban, hacían una pausa para almorzar y volvían a encerrarse en la cámara de gravedad hasta bien entrada la noche y cada día se sentía un poco más perturbada por esa sensación que la dominaba cuando lo sentía cerca, esa maldita atracción que no la dejaba pensar con claridad, le costaba concentrarse en él como un rival, quería vencerlo, dominarlo, pero no en batalla. ¿Por qué eso no le ocurría cuando entrenaban en Vegetasei?
- ¿Princesa?
Su voz la sacó de sus cavilaciones, clavó sus ojos en los de él y un repentino temblor llegó a su cuerpo, colocó una mano en su pecho y lo empujó suavemente para hacerle entender que quería que se moviera. Dio un paso atrás y le dejó el camino libre para salir de la nave.
Ya fuera trató de hablarle nuevamente, pero antes de que lograra abrir la boca la princesa ya se había metido en la casa. Fue hasta su habitación y se duchó, al salir del baño ella lo estaba esperando sentada en su cama.
- Tardaste… ¿Puedo dormir contigo? – preguntó inocentemente.
- ¿Te sientes sola?
- No, sólo quiero estar contigo.
Las visitas nocturnas se habían hecho más frecuentes, luego de esa primera vez en que lo sorprendió al despertar a su lado, había conseguido que le permitiera acompañarlo en la cama un par de veces más, siempre con la misma excusa… no querer estar sola. Ya no se sentía tan mal por esas visitas, nadie los reprendería por compartir el lecho, porque nadie con la autoridad para hacerlo lo sabría, además no hacían nada malo, sólo acompañarse, conversar y reír hasta quedarse dormidos, secretamente esperaba que llegara ese momento del día y se dormía algo desanimado esos días en que ella no aparecía.
- ¿Cómo es eso? Hemos pasado el día completo juntos.
- ¿Acaso no puedo querer pasar más tiempo contigo? Conversemos – se acomodó en la cama dispuesta a quedarse definitivamente ahí.
- Qué demandante.
- Considéralo una orden, soldado – dijo con el más coqueto de los tonos.
- Lo veo más como abuso de poder, princesa – Se sentó en la cama y se dedicó a secar su cabello con una toalla – Si sigues escabulléndote así a mi cama comenzaré a pensar que no puedes vivir sin mí o que tus intenciones son otras – rió divertido, pero paró cuando notó que la princesa no reía con él, en cambio lo miraba seria - ¿dije algo malo? – tiró la toalla al suelo y se acercó a ella mirándola inquisitivamente - ¿Bra?
- ¿Qué pasa si mis intenciones son otras? – su tono fue bajo y sugerente, casi en un susurro, pero él pudo escuchar claramente lo que dijo. Todo su cuerpo se tensó y su espina fue recorrida por una sensación fría que le congeló la sangre.
¡Hola de nuevo! No me aguanté y mis dedos simplemente hicieron lo suyo, no estoy del todo conforme con el resultado final, lo siento un poco estancado, pero va con cariño. La historia no avanzó mucho, y quizás es menos interesante que los anteriores, pero les prometo más en los próximos capítulos, sólo tenía la necesidad imperiosa de plasmar esto.
MaryGonzalez11: El encuentro de Goten y Chichi me sacó tantas emociones a flote, en realidad debe ser duro reencontrarte con un hijo después de tanto tiempo y ver que está tan… ¿dañado? O al menos así lo ve ella. Bra es una fresca, tiene demasiado metido en la cabeza que puede hacer y deshacer a su antojo, me divertí imaginando esa escena, Bulma se moriría si los viera ajajaja.
diyelg: Goten tiene un corazoncito divino, me es imposible imaginármelo de otra forma, en el fondo desea ser querido y aceptado por su familia, sentirse parte de ellos. Yamcha está super convencido de que es como tener a Bulma en frente, pero se va a llevar más de una sorpresa si decide seguir por ese camino, recordemos que Goten es muy bueno en lo que hace y no dudará a la hora de defender a su princesa.
AnneBrief7: Cada vez que imagino a Raditz se me viene a la mente el tipo más relajado del universo, pero es un excelente personaje, me encanta también, me gusta pensar en Vegeta y él como "brothers in arms" por eso pienso que son amigos, aunque saque de quicio a Vegeta con sus sandeces, lo veo como un tipo cumplidor y sumamente leal a él. Y piense lo que piense Chichi, es un gran tío. Creeeme que para mi Yamcha es menos interesante que una papa frita cruda, pero se me antojó que Bra le coqueteara sólo por sentir que tiene control sobre él, qué peculiar forma de entretenerse xD si con eso además genera los correspondientes celos en Goten, pues, doble anotación!
Sweetgilda: Estimo que de momento vendrán momentos familiares y de ambos, pero las aventuras no demorarán en llegar, después de todo tienen todo un planeta desconocido a su disposición y no hay que olvidar que hay cosas ocurriendo en el planeta Vegeta.
MaryGonzalez11, diyelg, AnneBrief7, Sweetgilda, gracias chiquillas por sus comentarios, me encantan! (me emocionan los largos! Es casi como conversar con ustedes!)
¡Ahora sí que, nada más que desearles a todos, un muy buen comienzo de año!
Adalgar
