Hola
Más que nada, debo una explicación. Hace medio mes mi computadora dejo de funcionar (otra vez...) y por obvias razones me vi obligada a no poder escribir, después empecé a utilizar una vieja computadora de escritorio que al poco tiempo dejé caer leche en el teclado ._. error mío. Y ahora estoy en una Minilaptop para publicando mi capitulo.
No sé cuanto vaya a tardar esta vez en escribir el próximo capitulo, el próximo capitulo de otros fanfics, pero estoy segura de que sera pronto.
PD. Lo mejor seria que leyeran el Fanfic desde el primer capitulo, ya que le he hecho unos pocos cambios.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solo la historia.
MEDIOCRE
CAPITULO IV
El último verso
Ese día Sakura había salido como siempre, y a esa hora Naruto estaba dormitando en una caja de cartón del tamaño de una lavadora, era bien dicho entre los vagabundos que los que poseían cajas de ese tamaño, se podían llamar casi nobles entre las inmundicias de la basura. Aunque claro, a Naruto no le importaba en lo absoluto, pero ya que había recibido la caja por parte de Sakura hace tiempo no pudo rechazarlo, después de todo, era un regalo de Sakura. Cuando Sakura salió del edificio, paso justo delante del callejón donde Naruto dormía, y aunque ni él ni ella estuvieran seguros de si estuvieran ahí, ella le sonrió como si lo tuviera en frente y se retiró, y Naruto sonrió como si la hubiera visto. Por alguna razón que los dos desconocían, ellos poseían un fuerte lazo que los unía, pero no sabían por qué.
Al medio día, Naruto por fin salió a estirar su extremidades y a darse un baño de sol por la ciudad, tomo los zapatos que tenía puestos, ya viejos y descuidados, que Sakura le había dado hace tiempo, y como la época de crecer para Naruto había terminado, estos le seguían quedando. En cierta forma, muchas de las cosas que él tenía eran de Sakura, muchas cosas ella le había ayudado a encontrarlas cuando Sakura aún tenía una pisca de felicidad, y ahora que Sakura era lo que era, se sentaban juntos en la acera de cemento todas las noches.
O al menos así era…
Últimamente esa vieja Sakura se relucía por momentos, ese sonrojo especial y el brillo en los ojos de Sakura volvía de repente, impactando a Naruto en más de una ocasión. Había olvidado lo hermosa que era Sakura al sonreír, aunque ya era hermosa con ese porte serio y formal, verla reluciente y feliz era mucho más complaciente, incluso la hacía verse más joven. Naruto conocía su pasión por la lectura, ya que Mebuki era una gran habladora que siempre terminaba con el trágico final de la futura escritora Sakura Haruno ahora simple enfermera deprimida y antisocial. Una vez quiso preguntar, pero ella se había puesto tan molesta y deprimida a la vez que Naruto nunca volvió a tocar el tema, estaba consciente de que muchas cosas que pueden ser insignificantes para unas personas, eran algo muy, muy importante para otras.
Claro que él también tenía su lado oscuro, pero sabía controlarlo, hace tiempo que había aprendido a guardar esos sentimientos en una pequeña caja forrada por metal, envuelta por cadenas y sellada por candados de distintos tamaños, Era la caja más preciada y cara para Naruto, la caja de sus recuerdos. Sin embargo le gustaba saber todo sobre Sakura, su vida entera era una total novela de la cual Naruto nunca se cansaba de leer, incluso una vez que Sakura tomó demasiado en una fiesta y fue con él para conversar. Desde niños se conocían pero, ¿desde cuándo había podido hablarle tan claro como ahora? Desde hace dos años. Recordaba haberla visto llorar, recordaba que él se acercó vestido de payaso sucio y maloliente ofreciéndole una rosa robada de un vendedor de flores ambulante, también recordó la primera risa que ella soltó cuando el vendedor se dio cuenta del robo y de cómo fue la cómica persecución.
Todo era una simple aventura, la vida de cada persona era una aventura donde solo ellos mismos podían contarla con la veracidad y las emociones empleadas. Los Haruno eran su familia, claro era, y Mebuki era casi como su segunda madre, recordó también como la conoció a ella, sentada en un parque dándole de comer a las palomas, parecía de esas ancianas de las películas, pero cuando Mebuki escuchó ese comentario saltó en furia y le dio un gran golpe con la sombrilla. Bien dicho era por la calle que las dos mujeres Haruno tenían un carácter especial, diferente, pero a la vez igual.
Cuando se hizo tarde Naruto tomó su guitarra, como no tenía una buena voz para cantar siempre se dedicaba a tocarla en lugares diferentes, y esa vez había decidido usar la calle cerca al hospital de Sakura. Como aún era de día, la gente aún pasaba, y algunas personas se detenían a escuchar toda la canción de Naruto, era bueno, ya que durante años él mismo iba practicando, y con ayuda de otros músicos callejeros iba aprendiendo, pero por alguna razón, la gente no dejaba de mencionar a otro guitarrista, que según ellas, era mucho más guapo y bueno con la guitarra.
Antes de terminar la canción, uno de los muchos más comentarios sobre el misterioso dios de la guitarra hizo que Naruto perdiera el control, dejo de tocar con brusquedad y miro a las chicas con enojo, la gente se dio cuenta, y las chicas de inmediato se sintieron intimidadas y salieron del lugar, la gente poco a poco comenzaba a alejarse. Y cuando Naruto se dio cuenta, estaba solo en aquella calle. En pleno atardecer, quedó en el mismo lugar sin hacer nada. Después de pensarlo con tranquilidad y paciencia, comprendió que la gente no tenía ni idea de si ese chico tocaba bien o no, sino que debería de ser sumamente atractivo. Era un poco cruel, pero olvido que así era la sociedad.
Ya era casi atardecer, y vio salir a Sakura, un pensamiento fugaz salió de repente, y fue que Sakura últimamente se veía más femenina. Ese día Sakura había escogido usar los jeans pegados oscuros, junto con unas zapatillas negras de tacón pequeño, una blusa color crema, un poco suelta y transparente, Naruto diviso la camisa de tirantes color blanco que tenía debajo de esa blusa y se sonrojó por su imprudencia. Pero el sonrojo se convirtió en una llamarada de fuego en sus mejillas cuando vio su cara, parecía el amanecer de la primavera.
Fue un encuentro pequeño y sin insignificancia, pero como había dicho Naruto, algunas cosas pequeñas son enormes para otros, y ver por primera vez en muchos años a esa Sakura radiante, era el mejor regalo que ese dios del cual aún no estaba convencido de que existiera pudiera darle.
.
.
.
— ¡Dices que ese tal Hyuga es un completo idiota! —carcajeaba Naruto al escuchar la anécdota de la primera vez que ella y Neji se habían encontrado.
— ¡Y es peor cuando se levanta de mal humor, que es diario!
Ese día Sakura se había pasado toda la tarde charlando con Naruto, aunque Sakura estuviera más hermosa, enojada era la misma de siempre y eso le gustaba a Naruto más que maquillada o vestida de mejor manera. Naruto escuchaba atentamente todo, ya que tenía la experiencia de que cuando Sakura terminaba de desahogarse se ponía de buen humor y era mucho más agradable. Por lo que cuando termino, Sakura se sentía de tan liberada que compro un paquete de latas de cerveza. Naruto no era de esos vagabundos ebrios que se la pasaban dormidos en los centros de compras, tampoco era de los que se la pasaba paseando perros o mandando miradas lascivas a la gente, solo era un vagabundo viviendo en la calle, y como buen ciudadano callejero no podía rechazar una lata de cerveza, o dos.
—Estuve pensando… que soy buena haciendo amigos fuera de lo común —mencionó de la nada Sakura, mientras sorbía su tercer cigarrillo y miraba como salía el humo de sus labios. Naruto bebía pacíficamente, y aquello en cierta forma le desconcertó.
— ¿Te refieres a que tienes un amigo vagabundo? —dijo con una sonrisa amplia, refiriéndose a él.
—Sí, algo así…
Sakura siempre hablaba con él de sus problemas, y siempre que terminaban de hablar ella relucía una sonrisa sin exagerar pero tampoco sin escasear sentimientos, bien claro lo tenía Naruto. Pero ese día Sakura estaba algo extraña para él, su semblante lucia pensativo, estaba distraída en algunas ocasiones y en algunas frases ella olvidaba lo que decía, era claro que tenía algo metido en la cabeza, y no lo contó ni siquiera con su mejor amigo que era Naruto. No lo entristeció, porque imagino que muchas cosas no siempre las tendría que saber alguien más que uno mismo, y el simple hecho de intercambiar un saludo con Sakura ya lo hacía feliz. Por lo que no dijo nada.
—Me pregunto… si personas como yo son feliz hasta el día en el que mueren. —suspiró ella una vez que ya comenzaba a anochecer.
—Bueno... eso nadie lo sabe porque estamos aquí, en el presente —Naruto tomo la mano de Sakura, y ella volteo con una dulce sonrisa—, pero, si mañana fuera mi último día… me aseguraría de hacer todo lo que siempre quise sin importar el riesgo.
—Eso me gusta, hacer todo lo que quieras sin pensar en el riesgo —suspiro una vez más—, ojalá pudiera hacer eso.
Hubo un momento de silencio, nada incomodo, ya que a ninguno de los dos se les ocurría algo que decir y estaban bien así como estaban, silenciosos. La gente nocturna comenzaba a salir, con sus típicas gabardinas y bufandas, Sakura miró el reloj, y supo que en poco tiempo Ino saldría para llamarle. Ino parecía su madre, y se comportaba con Naruto de la misma manera, aunque era más sumisa. Naruto miró la luna, y supo que era el momento de despedirse e ir a dormir, después de todo, Naruto también tenía sus asuntos al amanecer.
—Bueno, creo que es hora de irme, ¿seguro que no quieres cenar en casa?
—Estoy bien, no quiero causarle otro susto a Ino.
Los dos rieron, como siempre lo hacían.
—Ella no es mala, solo se preocupa mucho por mamá.
—De acuerdo, mándale mis saludos a Mebuki, espero que se recupere.
Sakura suavizo su sonrisa, de una manera más melancólica y triste, Naruto comprendió, era muy difícil que eso sucediera, al menos por ahora. Naruto por alguna razón, ya sea por impulso o las ganas de hacerlo, le abrazo fuertemente, y Sakura abrió sus ojos de par en par, era la primera vez que se abrazaban de esa manera. Pero Sakura no rechazo el abrazo, incluso lo apretó más fuerte contra ella. El mundo paro para los dos cuando Sakura comenzó a llorar, y Naruto acariciaba su cabeza suavemente, temía ensuciarla con sus dedos llenos de mugre, también temía que ella se percatara de su aliento a tabaco y cerveza. Y como último regalo, él le dio un pequeño beso en la cabeza, oliendo el dulce aroma a flores en su cabello.
Sakura simplemente sonrió, y se despidió con un beso en la mejilla, dejando a Naruto en medio de la acera de cemento, tocando su mejilla con rastro sutil de su labial rosa pálido.
.
.
.
Los días habían pasado, y con ello la preocupación de Ino, Sakura y Naruto por el estado de Mebuki, cada día sonreía, pero lo hacía con menos alegría y vivacidad, parecía una flor a la que se le empezaban a caer los pétalos. Muchas veces, Sakura habló con ella sobre su estado, y en todas las conversaciones ella le pedía que fuera al hospital lo más pronto posible y que permaneciera un tiempo ahí. Pero todo fue inútil, únicamente accedía a ir solamente a quimioterapias y listo, cuando la última quimioterapia terminó, las cosas pareció calmarse un poco, pero pocos días después, Mebuki comenzaba a enfermarse seguido de cosas insignificantes.
Sakura comenzó a hacer turnos más cortos y tempranos, e Ino ya había faltado a su trabajo dos veces, una como día libre y otra como enferma, la próxima vez seguramente la iban a despedir, por lo que Sakura le exigió que no faltara a su trabajo. Naruto se quedaba con Mebuki de vez en cuando, pero un día Mebuki no soporto el olor sucio de Naruto y vomito el desayuno que Ino le había dejado, por lo que Naruto ya muy pocas veces iba a la casa, y cuando lo hacía Sakura le prestaba la ducha y usaba la ropa del sr. Haruno.
La doctora y directora del hospital habló hace poco con Sakura, y esta le exigió que trajera cuanto antes a su madre al hospital. Lo cual hizo pero con esfuerzos, a pesar de la debilidad de Mebuki, no dejó de gritar y patalear mientras vecinos que se ofrecieron a ayudar a llevar a Mebuki la cargaron de brazos y piernas. Cuando llegó al hospital Mebuki fue sedada por Shizune, y Sakura no pudo hacer nada porque en el hospital estaba estrictamente prohibido ser el doctor o enfermera de tus familiares.
Ya había pasado una semana, y Tsunade y Shizune solo daban los informes esenciales sobre su madre, cosa que dejaba muy inconforme a Sakura, no estaba segura de que Tsunade supiera que era lo que le pasaba a su madre. Ino siguió yendo al departamento de Sakura, y Naruto también lo hacía, ahora ya con sus ropas sucias porque Mebuki no estaba. Y aunque habían compartido mesa, comida y sala durante dos años, era la primera vez que se sentían como unos completos extraños. Sakura se había vuelto más fría, Ino menos preocupada por la higiene y Naruto más serio, cosa que ya era muy rara. En pocas palabras, la casa no era hogar si no estaba Mebuki para darle vida.
Sakura estaba más metida en su trabajo desde que Mebuki había ingresado al hospital, solo obedecía las órdenes de Kakashi y atendía de manera monótona a los pacientes, incluso a su paciente especial Neji Hyuga. Kakashi estaba más ocupado que nunca, ya que tenía a varios pacientes y hace poco se le otorgo a la paciente Mebuki Haruno a su cargo, cosa que le contó enseguida a su pupila, pero nunca le dijo como estaba en realidad. Hasta ese día, donde Kakashi ya llevaba una semana de examinarla y tratarla. Sakura había sido llamada cuando estaba fuera de la habitación de Neji Hyuga, y Kakashi le informó acerca del estado de Sakura por fin, la noticia dejo a Sakura completamente helada.
Y cuando Kakashi se retiró apresurado, Sakura entró a darle el almuerzo a Neji.
— ¿Por qué no fuiste? —preguntó Neji de repente, mientras Sakura iba hacía el con el trasto de comida.
La habitación estaba llena de flores, traídas de empresas relacionadas con la Hyuga y empresarios "colegas" de sr. Hyuga. Neji odiaba a todos quienes le habían traído las flores, pero no odiaba a las flores, de hecho, le gustaba la frescura que le daba a su habitación, por lo que solo mando a deshacerse de las cartas y etiquetas de quienes pertenencia y pusieron floreros en todas partes. Hace ya más de tres semanas, y Neji por fin había dejado de reclamar.
— ¿De qué habla señor Hyuga? —ella dejo la comida en su regazo, asegurándose que todos los cubiertos y los platillos estuvieran en el trasto.
—El doctor Hatake menciono a un familiar tuyo, ¿no es así?
El aire se volvió un poco tenso, y Neji pensó en insultarla o molestarla para que el tema diera otro rumbo, había olvidado que Sakura era alguien de carácter fuerte, pero de alguna manera también era muy sensible. También pensó que el tema seguramente era un poco grave, ya que después de todo, estaban en un hospital, por lo que se sintió estúpido entrometiéndose en un tema como ese.
—Creo que eso no tiene nada que ver en sus asuntos, señor. —respondió Sakura fríamente mientras iba recogiendo el carrito donde trajo la comida—, que tenga provecho señor, me retiro.
— ¡Espera!
Ella detuvo el carrito, y no volteo a mirarlo, solo se detuvo. Neji había extendido una mano hacía su dirección y no supo que decir una vez que ella se había detenido, pero respiró hondo, y preguntó lo que le había aquejado en los minutos que ella estaba ahí.
—Es tu familia, ¿por qué no estas cuidándola a ella y a mi sí?
El silencio esta vez sí fue incomodo, y es que era la primera vez que Sakura y Neji se hablaban de una manera civilizada o al menos sin terminar en gritos y discusiones. Ella se quedó en la puerta, quieta como un robot y sin mirar a Neji, y después de tomar un suspiro, silencioso, como si se prepara para algo importante, ella abrió la boca.
—Porque ella se encuentra en la sala de emergencias.
.
.
.
Ya había anochecido, y Sasuke se había dedicado a tocar canciones por casi toda la ciudad de Konoha, como un tipo de flautista, esta vez sin pedir una sola moneda. Había conseguido veinte dólares de una anciana a la que por pura casualidad ayudó a cruzar la calle. Pero había usado ese dinero para comprar un pedazo de carne y dárselo a una familia de cachorros a los que ya llevaba cuidando unos cuantos días, y en cuanto los perros vieron la carne se lanzaron a él, y lamieron los zapatos rotos del vagabundo. El dinero sobrante lo uso para comprar muchos helados.
Pasando por las calles más peligros de Konoha, un par de mujeres prostitutas le miraron lascivamente en una ocasión, pero cuando miraban que no se trataba más que de un hombre sucio y sin nignun indicio de que tuviera dinero, volvían a comportarse groseras y engreídas, era agradable para Sasuke aquello, porque al menos le hacía saber que había gente que se interesaba más en el dinero que en la cara bonita de las personas. Como ya era de noche, la gente que pasaba se hacía más poca o era de más mala fama o vida nocturna, por lo que era la mejor hora para que un vagabundo saliera a la calle. Pero por alguna razón, termino en el hospital central de Konoha, donde trabajada Sakura.
Ya llevaba días que no la veía, y ciertamente ella era la única persona con la que podía tener una plática común obre la literatura. Sasuke estaba consciente de lo que Sakura sabia sobre el tema, también como hablaba tan vivazmente con él acerca de las novelas, poesias o autores famosos de los tiempos antiguos y no contemporaneos, pero por alguna razón, ella era una enfermera. En una ocasión él le pregunto por qué había querido ser enfermera. Y ella un poco intranquila contestó.
—Las enfermeras ganan bien si se trabaja bien, además, mi padre odiaba la literatura, lo consideraba basura, y nunca me dejo dedicarme a lo que yo quería.
Se sintió mal por ella, ya que a diferencia de él, que vivía en las calles, con las únicas pertenencias de una guitarra y una ropa apenas convencionales se sentía totalmente pleno, mientras que Sakura, con un departamento bueno, sueldo justo y un ropero lleno de ropa, se sentía bastante vacía y sin ningún sentido en la Tierra. Era algo triste, ser algo que no quieres.
Por lo que optó por sacar su guitarra y tocar una canción por la difunta alma soñadora de Sakura que algún volvería a resucitar y llenaría de nuevo el cuerpo de Sakura.
These times in life we learn to try, with one intention
Of learning how and when we'll die, but we cant listen
I wish to god I'd known that I, I didnt stand a chance
Of looking back and knowing why, or pain of circumstance
En ese momento, Sasuke no estaba al tanto de que Mebuki Haruno estaba siendo operada en la sala de emergencias, donde Sakura, aún con su uniforme de enfermera estaba esperando a que su madre saliera a la sala de cuidados intensivos, delicada, pero estable. El revuelo en el interior de la sala había sido organizado por Tsunade, Shizune y Kakashi, quienes eran los principales en estar en la operación.
You're not alone
We'll brave this storm
Mientras Sasuke cantaba en solitario debajo de aquel farol, Ino llegó con su Yaris 2007 color rojo, Ino junto con Naruto fueron a toda velocidad al hospital. Como el hospital era estricto, habían tardado porque Naruto tenía que ducharse y usar la ropa del padre de Sakura, de esa manera parecía un chico aburrido y de otra época, y aunque Naruto odiara la ropa del señor Haruno, eso no le importaba en esos momentos. Cuando vieron a Sakura en ese estado de nervios, Ino de inmediato se la llevó a cambiarse a los vestidores de las enfermeras, ya que hacía bastante frío y el uniforme no iba a calentarle nada.
So here's my song I wrote in time, when it was needed
Through pain of heart or loss of mind, your burdens lifted
You arent alone just know that I, cant save our hearts tonight
Sasuke estaba consiente que alguien había muerto esa noche, pero no sabía quién, simplemente lo sabía. La tonada de la guitarra seguía sonando tan pacífica y oscura como la misma noche, y se quedó debajo del faro como si el silencio fuera el público que sí escuchaba su letra, y no lo miraba a él. Porque el viento no mira, solo pasa y permanece ahí.
La operación había durado horas, y en esas horas Naruto había comprado café caliente para los tres, con el dinero de Ino claro. Ino fue por un par de abrigos, uno para Sakura y otro para Naruto. Y Cuando todo acabó, todos se dieron cuenta. Incluso Sasuke.
You're not alone
We'll brave this storm
And face today
You're not alone
Las horas de espera habían sido como un torbellino para los tres familiares de Mebuki Haruno, horas que ninguno se molestó en tomar pero que sabían que habían sido eternas, tres horas en las que se habían sentido en un torbellino fuerte que no tuvo piedad con nada ni nadie.
Y cuando la canción terminó, cuando Sasuke guardó la guitarra y se fue, cuando Kakashi fue el primero en salir con una mirada apenada y cuando Ino se rompió a llorar siendo consolada por Naruto.
En ese momento se dieron cuenta de que las cenas ya no serian como antes, que Sakura e Ino no volverían a preparar juntas el estofado, que Sakura no volvería a invitar a Naruto a cenar y que Ino ya no le volvería a gritar a Naruto por llevar los pies y manos sucias. Sakura presentía que sus platicas con Naruto ya no serían las mismas, y tampoco lo serían con Sasuke, que sus discusiones con Neji iban a terminar y que Kakashi ya dejaría de usar frases sarcásticas con ella.
«Y el brillante sol bajo del cielo
Siendo enterrado bajo el hielo»
Y Ese fue el último verso que Sakura pensó.
Bueno, primero que nada me alegro de haber porfin escrito algo en mucho tiempo, me sentía con ganas de hacerlo. Segundo, quiero disculparme una vez más por haberme tardado demasiado.
Crimela: Muchas gracias por seguir mi Fanfic casi desde el comienzo (y si es que lo sigues desde el primer día que lo publique también) personas como tú son las que hacen que nunca abandone mis Fanfics ;D
Sakuita01: Quería hacer algo más serio con esta pareja, porque a fin de cuentas, interpreté a los dos personajes como personas serias y modernas, nada que ver con los métodos bárbaros de antes para resolver los conflictos o consumar el amor. Quiero que su relación de una vuelta muy lenta, y que sea una historia que muestre más las peripecias antes de enamorarse. Muchas gracias por tu elogio, me ha alegrado mucho el día que lo leí por primera vez, y cada vez que alguien critica mi modo de escribir, al leer tu comentario y el de los demás me hace sentir bien otra vez.
kellyndrin: La historia más que nada quiero ambientarla en la época donde estamos ahora, un mundo donde nunca obtienes lo que quieres y simplemente te conformas con lo que puedas vivir. Muchas gracias por tu comentario linda~
Gracias a las tres, por hacerle caso a este Fanfic que es muy especial para mí.
Adiós!
