Ta daaaa... Nuevo Capitulo, espero les guste ;)

ya... vayan a leer y descubran el misterio...

hahahahah


Bella retomó su pose profesional y continuó haciendo "su" trabajo como si nada.

"Muy buenas noches, mi nombre es Isabella y continuaré atendiéndoles." Dijo Bella, dándole un pequeño empujón a Lisa, esperando que entrara en razón y no hiciera un mayor escándalo. De repente y ya no estaba de humor para lidiar con una situación más fuera de control.

Por suerte Lisa no hizo ninguna protesta y se volvió hacia la puerta solo con una pequeña sonrisa de vergüenza y agachando la cabeza un poco. Por fin había caído en cuenta de que llegó muy lejos.

Bella empezó a recoger los platos de la mesa, tratando de no hacer una escena dejando caer alguno de ellos, era suficientemente malo sentir aquel par de ojos que seguían cada uno de sus movimientos.

Decidió no cruzar miradas con él, al fin y al cabo ya sabía lo que le esperaba. El no sería capaz de perder el control frente a toda esa gente, pero ella era muy diferente y sabía que en cuanto viera la furia que sin duda presentaban aquellos ojos que le observaban, ella si explotaría y le diría su par de cositas.

Cuando empezó a caminar de regreso a la cocina, lo escuchó disculpándose y levantándose de la mesa, era claramente una señal de que estaba impaciente y debía enfrentarlo lo más pronto posible.

Resignada, le dio la bandeja a Angela en cuanto la vio y le dijo que necesitaba un minuto.

"Claro Bella, no te preocupes, toma todo el tiempo que necesites, acabas de salvar mi carrera." Le respondió.

"Si, eh, volveré en seguida." Le dijo, sonrojándose un poco. "Además, no fue nada, cualquiera hubiese hecho lo mismo."

"De igual manera, gracias." Le dijo Angela.

Salió por la puerta de atrás y no se sorprendió al ver que el ya estaba ahí. De repente y se sentía muy nerviosa.

"¡Isabella Marie! ¿Qué demonios estás haciendo?" Le dijo en un tono brusco.

"Relajate Charlie, solo estoy haciendo un trabajo, ¿o acaso es pecado?"

"¿Qué me relaje? ¿Sabes qué clase de escena se podría dar, todo lo que podría perder con este jueguito tuyo? La verdad es que ya me estoy cansando de todo esto." Le dijo Charlie apuntándole con el dedo. "¿Crees que todo esto es divertido? ¿Qué podés andar jugando con fuego y no quemarte? ¿Qué va a pensar la gente si esto se sale de control y te descubren?"

"Bueno, eso es todo lo que te interesa, ¿verdad? ¿Tu nombre, un título, un puesto entre la alta sociedad? ¡Soy tu hija Charlie! Y perdóname si quiero ser parte de una vida normal." Le dijo Bella prácticamente escupiendo las palabras como si fueran veneno.

Las palabras que salieron de su boca la sorprendieron, pero hacía mucho tiempo que estaban esperando salir. Con el temor a decir algo que empeorara la situación se calló y abrió la puerta para entrar al edificio y terminar el trabajo que había empezado para poder largarse y no estar compartiendo el mismo espacio con su él.

"¡Esperá! ¡Aun no he terminado de hablar!" Exclamó Charlie colérico.

"No, pero yo sí." Cerró la puerta detrás de ella y no vio hacia atrás, ignorando cualquier protesta.

La relación entre ellos dos nunca había sido buena, nunca habían sido padre e hija. Charlie siempre estaba demasiado absorbido en otros planes, como para tener tiempo para una familia.

Era lo que le molestaba a Bella, que quisiera imponer como cualquier otro padre cuando él nunca se había ganado el título ni el derecho.

Una vez en la cocina intentó tomar el ritmo una vez más, pero su mente ya había sido alterada, y no podía concentrarse en nada.

Enojada tomó sus cosas y salió unos minutos después, dándole a Angela la breve excusa de no sentirse para nada bien.

Angela no le reclamó nada, es más, ella misma notó que algo no marchaba bien con solo verle el cambio de su expresión y la frialdad que había invadido sus ojos.

En el camino hacia su auto, muchos pensamientos cruzaban su cabeza.

Ésta era la razón por la cual le aterraba sustituir a Jessica en su trabajo, sabía que existía la posibilidad de encontrarse con él.

Trabajar no era algo que le avergonzara, pero en realidad nunca había tenido la necesidad, Charlie mantenía un alto estatus entre las personas más importantes del país, lo que le aseguraba toda una vida feliz y tranquila.

Si tan solo todo fuera tan simple.

Nunca había pedido todo esto, el dinero no lo es todo, pero eso era algo que muy pocas personas comprendían y con lo superficial que era ese mundo que estaba ahí dentro de ese edificio en este preciso momento, ella prefería mantenerse al margen.

Entró a su auto y se quedó inmóvil adentro, necesitaba tener la mente clara, no podía conducir en ese estado o quien sabe que podría pasar, todavía seguía sin tener el control completo de todas sus emociones.

Intentó respirando hondo, contando hasta diez mil, cantando una canción, pero nada de esto le funcionaba. Derrotada, salió a hacer algo que no le orgullecía: fumar un cigarrillo.

La idea de mantener un vicio como ese era desagradable, pero en casos como estos en los que nada parecía calmarla, un cigarrillo siempre ayudaba. Sacó uno de la cajita y lo puso entre sus labios mientras buscaba un encendedor en su bolso. Una vez encendido, aspiró hondo y dejó que el humo llenara sus pulmones.

Empezó a caminar en el estacionamiento pasando entre los carros y una vez que había terminado su segundo cigarrillo se sintió mejor. No bien del todo, pero no tan mal tampoco, de todos modos la noche no se podía poner peor que esto.

Giró para buscar su auto pero ese poco de paz que había encontrado no le duraría mucho, pues unos cuantos pasos después escuchó un "¡Hey!" detrás de ella y una mano en su hombro tratando de detenerla.

Sin pensarlo dos veces sacó el Gas Pimienta que siempre cargaba en el bolsillo izquierdo de su bolso y se dio la vuelta para rociar a quien quiera que fuese en la cara.

"¡Demonios!" Gritó el hombre mientras se restregaba los ojos con las manos.

Decidida a no dejarlo recuperarse y atacarla, lo golpeó fuerte en el abdomen, lo que hizo que cayera al suelo y se golpeara la cabeza fuertemente con el impacto.

Estaba a punto de echar a correr cuando notó algo peculiar. Este hombre se le hacía conocido, y ese cabello cobrizo era inconfundible, pero no fue hasta que vio su cara contraerse en dolor que lo reconoció completamente.

Acababa, sin duda, de noquear a Edward Cullen.

"¡Ouch! ¡Au! ¡Au!" Lo escuchaba decir, pero no sabía qué hacer. Su lado enojado le decía que lo dejara ahí, que huyera cuando tenía la oportunidad y consideró la idea…

"¡Ugh! ¡Te odio!" Exclamó, agachándose para ayudarlo a sentarse e inspeccionar el daño. Después de todo lo que había pasado también tenía que lidiar con esto.

"Estoy bien, estoy bien…" Dijo Edward tratando de levantarse del suelo, pero cayendo de nuevo al mismo sitio.

"¿Bien? Eso no es estar bien para nada. Solo dejame ayudarte y te llevo al hospital a que te revisen." Le dijo.

"No, no hay ningún problema, yo puedo solo, no te preocupes." Dijo levantándose, ésta vez con éxito, pero tambaleándose una vez que quiso empezar a caminar.

Bella puso sus brazos alrededor del torso de Edward, guiándolo hacia su auto. "No estoy de buen humor, así que no voy a discutir esto con vos. Te vas a meter al auto y te voy a llevar a que te chequee un doctor y punto."

Al oír su tono, Edward no opuso resistencia, ya que algo le dijo que no saldría nada bien.

Condujeron hasta una pequeña clínica cercana, dónde Bella se detuvo e hizo una llamada, aun estando dentro del auto.

Edward solo la observaba, sorprendido que aun con esa actitud de enojada se pudiese ver tan atractiva. La cabeza le daba vueltas, sentía un ardor horrible en los ojos, probablemente tenía una o dos costillas fracturadas, pero en ese momento solo podía concentrarse en los rasgos tan finos de la mujer sentada a su lado, la forma en la que su mirada se tornaba pensativa y cómo había sido tan estúpido como para dejarla aquel día sin ninguna explicación.

Se sentía un completo idiota, claro que era una chica normal, de esas que ven la tele y van al cine regularmente, no debió haberse sorprendido de encontrarse con que era una de sus fanáticas. Ella se miraba distinta a todas las demás y no debió haberla juzgado por hacer lo que millones de otras jóvenes hacen.

Sabía que no era lo correcto estereotiparla como una de entre tantas, pero no podía evitar las dudas que se le presentaban. Además, ella probablemente estaba enamorada de un sueño, como tantas otras.

La escuchó hablar con alguien por teléfono y su voz lo sacó de sus pensamientos.

"¿James? Estoy en el estacionamiento de la clínica, ¿Estas de turno?" Dijo Bella a su doctor, en sus muchas visitas eran tan de confianza que prácticamente se consideraban mejores amigos.

"Si Bella, ¿Qué pasó esta vez? ¿Caíste por las escaleras? ¿Te resbalaste y accidentalmente caíste sobre un cuchillo afilado? ¿Te sacaste un ojo tratando de limarte las uñas?" Bromeó James.

"Jaja, muy gracioso." Dijo Bella sarcásticamente. "En realidad estoy muy orgullosa de decir que he sobrevivido durante aproximadamente un mes sin visitarte y planeo seguir así. Estoy aquí con un amigo, al que totalmente por accidente pude haberle quebrado unas cuantas costillas, el cráneo y dejado ciego." Cuando lo dijo le dirigió una mirada a Edward claramente pidiendo disculpas.

Edward se encogió de hombros e hizo un gesto con las manos como diciendo, "no es nada".

"¿Entonces qué demonios estás haciendo ahí afuera Bella? ¡Entrá!" Le contestó James en un tono preocupado.

"Bien pero es como que más o menos famoso, entonces creo que voy a tener que entrar por la puerta de atrás para no llamar la atención, ¿podés esperarme ahí?"

"Claro, pero apresúrate." Cortó la llamada y corrió a ayudarle a Edward a salir del auto, quien aceptó su ayuda más por tenerla cerca que por necesitarla para caminar.

Llegaron a una puertecita a un lado del edificio, donde un hombre rubio, alto, fornido y muy bien parecido les esperaba.

"¿Edward Cullen? Bella, ¿esto es enserio? ¿Casi matás a Edward Cullen?" Claramente James había entrado en shock.

"Ya James, te necesito profesional en este momento, ya podes regañarme por poner en peligro la vida de otros cuando termines con el."

"Bien, bien" Dijo James, guiándolos hacia su consultorio.

Un examen físico, una radiografía y varios medicamentos después James se volvió a dirigir a Bella, claramente enojado y un poco celoso Dios sabrá por qué.

"Bien, le administré los medicamentos necesarios para bajarle un poco el dolor, estos son anti inflamatorios que se debe tomar cada ocho horas, tenés suerte que no presenta síntomas muy graves, tal vez tiene una contusión leve, paro lo cual tenés que ponerle compresas frías en la parte posterior de la cabeza, que fue donde recibió el golpe."

"Bueno, pero ¿por qué no se lo explicas a él en vez de mi?"

"Porque el…" James apuntó con su dedo hacia la dirección donde estaba Edward, como para hacer énfasis en lo que estaba a punto de decir. "Acaba de ser atacado por una bestia furiosa que casi le desfigura ese precioso rostro… diciéndolo todo en un modo para nada gay, por supuesto." Aclaró.

Bella observó a Edward por unos minutos y notó algo inusual en su conducta, estaba en la camilla del consultorio, mientras que ella estaba en el escritorio con James, pero aún con algo de distancia algo estaba raro.

"James… ¿Qué le diste?" Pregunto un poco desesperada, y asustada por las posibles respuestas a su pregunta.

"Nada…" Dijo James poniendo cara de inocente, pero Bella lo conocía mejor que esto, él no sería capaz de dejar pasar una oportunidad como ésta. "Te dije que estaba teniendo unos dolores fuertes, por lo que pude o tal vez no… haberle administrado una pequeña dosis de Demerol…"

Eso era lo que iba mal con la apariencia de Edward, ¡Estaba drogado!

"¡James!... Hijo de la….. ¡Guayaba!... ¡Idiota, malnacido!" Gritaba Bella enojada, pero tratando de no perder el control en un lugar con tanta gente que podía escuchar. "Maldito, ¿Cómo pudiste hacerme esto? El maldito Demerol lo utilizan para calmar el dolor de un infarto James, ¡Lo drogaste!"

"Calmate Bella, nada más le di como un dieciseisavo de la dosis. Ahora tenés una excusa para pasar un par de horas más con él…"

"¡Pero yo no quiero pasar más tiempo con él! Lo único que quiero es irlo a dejar a donde sea que se hospeda y no volverlo a ver jamás."

"Claro Bella, y yo creé el Código de Hammurabi." Le dijo James sarcásticamente, saliendo de la habitación ignorando todos sus argumentos.

Mierda… ahora parece que voy a tener que lidiar no solo con una noche de pesadilla, sino también un hombre con suficiente droga corriendo por sus venas como para dormir a un caballo durante un mes… Pensó Bella mientras ayudaba a Edward a salir del edificio, lo cual se le hacía muy difícil contando con que era muy pesado y estaba apoyando casi todo su peso en ella, pero también que se paraba cada cinco segundos a admirar los hermosos paisajes que aparecían mágicamente en las paredes.

Iba a ser una laaaarga noche…


Sorprendida(o)s?

Ahi me cuentan que tal les pareció eh?

Me reí mucho escribiendolo...

Espero que les guste a ustedes también :D