¡Hola! ¿Como se encuentran? :3 ¡Aquí esta un nuevo capitulo de esta pequeña historia! Y creo que serán de ocho a nueve capítulos, sinceramente no pensaba hacer tantos, pero mis dedos no dejaban de escribir como loca xD Bueno, mientras mas mejor ¿No? jeje Y quería agradecer todos sus reviews que me llegan al kokoro :'3

¡Espero que les guste!

Declaimer:

Nota1: Ellos están en el universo PV 2D por lo tanto sus trajes son tal cual como son allí y Marinette ni Adrien existen aquí.

Nota2: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.


Capitulo IV

"De problemas a curiosidades"

— Esto va hacer definitivamente gatastrofico…

Felix lo dijo para sí mismo en voz alta aprovechando que estaba solo en el cuarto de baño, ya que Bridgette fue a buscar un cambio de ropa. Esa chica estaba demasiada concentrada en su trabajo como para detenerse a pensar mejor las cosas.

Él estaba recargado en la pared mientras esperaba, pensando una solución muy sana. Había intento decirle repetidas veces que él podía solo, pero la chica siempre terca le respondía que no, que ella lo iba ayudar en todo mientras estuviera a sus servicios. Normalmente él era siempre directo y demasiado sincero sin medir las consecuencias… pero esto era algo diferente, ya que jamás le había pasado algo ni remotamente similar esta situación incómoda ¿Cómo le dices a una chica con una mente inocente que estaba a punto de desvestirte por completo?

Y sin mencionar la ducha…

Claramente si pudiera se quitaría la ropa el mismo, pero el hecho de levantar los brazos era un tema delicado porque el movimiento podría lastimar más sus costillas en el proceso, así que aunque no quisiera; necesitaba ayuda para hacerlo.

Realmente odiaba toda esa situación, cada día que pasaba se sentía un poquito más inútil. Y lo tenía realmente asqueado, pero si no seguía con su respectivo reposo corría el riesgo de lesionarse más y quedar mucho más tiempo en cama de lo establecido, y eso no podía permitírselo.

Ladybug estaba allá afuera enfrentándose contra los Akumas totalmente sola.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de Bridgette, ella llevaba su muda de ropa en su mano derecha; sosteniéndola en su pecho, pero lo que realmente llamo su atención fue que en su mano izquierda sostenía un banquillo. No pudo evitar fruncir el ceño.

Con una sonrisa y un ligero sonrojo en sus mejillas; Bridgette alzo el banquillo—Es para ayudarte a quitarte la camisa… eres muy alto—comento un poco apenada.

Felix solo asintió dándole la razón, ella era pequeña y delgada, como una muñequita de porcelana.

Silenciosamente ella guindo la ropa aun lado de la toalla y coloco el banquillo aun lado del rubio, donde al montarse en el; se dio cuenta vergonzosamente que ni así podía igualar su altura, pero por lo menos podría quitarle la camisa exitosamente.

El proceso fue bastante sencillo aunque cuidadoso, Bridgette ya comenzaba a sentir su corazón acelerado y el rostro enrojecido por ver nuevamente ese cuerpo tonificado y atlético, rezo para que eso no la distrajera de más y terminara haciendo una torpeza típica de las suyas (Como caerse). Al terminar ella hizo a un lado el banquillo y arrojo la prenda a la ropa sucia. Luego se ocupó de quitar la venda y proteger mejor la herida, ya que faltaría unos pocos días más para que el pudiera ducharse sin el parche puesto.

Cuando se dispuso a seguir despojándolo de su ropa; repentinamente se quedó estática con las manos a medio camino de los pantalones, su mirada fija en ellos dándose repentinamente cuenta de lo que en realidad implicaba el hecho de desvestirlo.

¡Dios mío!

—Eso es lo que intente decirte antes—comento Felix arqueando una ceja.

Ella parpadeo alzando su rostro completamente caliente, mirando aquellos ojos de gris y azul con un brillo de diversión, o quizás sea solo su imaginación.

—Y-Yo… pues…—balbuceo comprendiendo lo tonta que era por no pensar en semejante cosa cuando se lo sugirió la primera vez. Pero es que había estado tan inmersa en su propósito de ayudarlo y tener la perspectiva completamente clínica que no se había dado cuenta realmente de la circunstancias.

Felix no podía evitar que su lado Chat quisiera de repente salir para aprovechase del momento y burlarse un poco a su costa, la chica se veía presa de los nervios y su rostro estaba completamente ruborizado mientras su vista iba desde sus pantalones a sus ojos nuevamente, claramente no sabiendo que hacer exactamente para resolver la situación.

—Podríamos llamar a mi guardaespaldas…—sugirió el teniendo alguna especie de compasión por la muchacha.

Pero para sorpresa de él; ella negó con entusiasmo mientras tomaba una profunda bocanada de aire y sus ojos azules comenzaban a demostrar determinación aunque su sonrojo seguía tan intenso como antes.

—No es necesario, p-puedo hacerlo—dijo aun con su corazón desbocado—Pero cerrare los ojos y prometo n-no mirar—dijo nerviosa queriendo en realidad salir huyendo. Sabía que se comportaba algo demasiado infantil para su edad. Otra chica en su lugar hubiera aprovechado la situación al máximo, pero no podían culparla, ella jamás había estado en presencia con un hombre desnudo y menos desvestirlo ella misma.

Bridgette tenía agallas a pesar que seguramente estaba a punto de colapsar, pensó el rubio— Si me doy la vuelta sería más fácil para ti ¿No?

La chica asintió igualmente con entusiasmo. Felix suspiro suavemente pensando que toda esa extraña situación realmente no le estaba pasando a él e hizo lo que había sugerido, percatándose que tenía una de las toallas al alcance de su mano.

En cambio; Bridgette respiro profundo varias veces para tratar de tranquilizar su alocado corazón, y con una postura decidida redujo la poca distancia que los separaba para agacharse de cuclillas ya con los ojos firmemente cerrados. Y con dedos temblorosos tanteo sus caderas y delineando su piel con suavidad hasta toparse con el elástico de los pantalones holgados, con las yemas de sus dedos los separo un poco para también agarrar el elástico de su ropa interior con el rostro tan caliente que pensaba que se le iba a derretir, pero mejor así y acabar todo ese bochornoso sufrimiento de una vez.

Rezando un Ave María; los bajo lo más rápido que pudo ya apunto de desmayarse ante el mero pensamiento de que tenía prácticamente a Felix Agreste desnudo en frente de si y ella como una estúpida demasiado avergonzada como para echar un vistazo.

Felix tenso la mandíbula ante el estremecimiento casi imperceptible que dio su cuerpo cuando sintió sus delicados dedos acariciar la piel de sus caderas. Era un rose demasiado inocente y fuera de otra intenciones, pero demonios, su cuerpo no parecía pensar lo mismo. Se obligó respirar pausadamente para liberar su mente para no pensar en otros tipos de cosas indecentes para la situación, y cuando ella finalmente cumplió con su trabajo deslizando sus pantalones y ropa interior incluida; él se la termino de pasar por el pie en un ligero movimiento, tomando casi de inmediato la toalla y rodeando sus caderas con ella antes de ajustarla.

—Listo—murmuro vagamente con la voz algo enronquecida.

Observo a Bridgette levantarse lentamente aun roja y sin poder mirarlo a los ojos. No sabía porque pero su inocencia solo le daban ganas de protegerla... o de gastarle una pequeña broma.

En cambio ella ya no sabía sinceramente que pensar para calmar sus nervios, tener a Felix solo en una toalla la dejaba lista para convertirse en un charco viscoso en el suelo. Su atractivo no tenía comparación, parecía todo un modelo de revista. Pero armándose nuevamente de valor; se obligó a si misma posar sus ojos en los de él.

—¿Q-Quieres que te ayude en algo más?—pregunto apartándose un mechón rebelde colocándolo detrás de su oreja en un gesto claramente nervioso.

Felix negó suavemente—Puedo solo—respondió caminando lentamente hacia la puerta corrediza de la ducha.

—Vale, ehm… yo estaré afuera, avísame cuando salgas para a-ayudarte a ponerte la ropa de nuevo—dijo haciendo movimientos algo rápidos con las manos señalando la puerta y a si misma mientras hablaba aun con las mejillas rojas.

Después de eso ella prácticamente salió volando por la puerta y cerrándola quizás con demasiada fuerza. Felix puso los ojos en blanco, la chica casi que echa humo por las orejas, sin duda alguna era adorable, pero siendo sinceros le causaba más diversión que otra cosa.

Algo por lo que su lado Chat Noir moría por salir a la luz…

Con una ligera sonrisa en sus labios algo gatuna; se quitó la toalla y abrió el grifo, donde el agua caliente comenzó a salir en forma de lluvia suave. El no dudo en que el glorioso líquido cayera directamente en su cabeza, empapando su cabello y lentamente recorrer todo su cuerpo. Un suspiro salió de sus labios y no pudo evitar cerrar los ojos ante la deliciosa sensación, sus músculos parecían relajarse un poco más. No tenía problema alguno en quedarse allí durante un buen rato, con simplemente el agua cayendo suavemente por todo su ser… pero lastimosamente no podía permanecer demasiado tiempo en pie y además que sus piernas estaban un poco débiles por estar tanto tiempo en una cama, y aun no era el momento de ejercitarse caminando un poco más… su cuerpo aún no estaba en condiciones para eso.

Y existía el pequeño detalle que si tardaba más de la cuenta; Bridgette seguramente entraría azotando la puerta de par en par alegando que seguramente se estaba ahogando…

Nunca termino de comprender su mente curiosa en el pasado y hoy en día aún no podía, pero quizás con los días que tenían por delante de su recuperación, pudiera entenderla un poco más.

Aunque precisamente aun no sabía porque quería hacerlo.

Lavo su cuerpo lo mejor que pudo sin inclinarse demasiado, era tedioso seguir todo al pie de la letra cuando en realidad quería hacer las cosas como mejor le parecían, pero sencillamente no quería más reposo por el resto de su vida como para volver a repetirlo por si hace hago que no debía.

A regañadientes cerro el grifo del agua, obligándose a salir de la ducha aun chorreando agua por todos lados, agarro una toalla y se la dejo en el cabello sin poder secárselo como debería, con un bufido de exasperación dejo la tarea inconclusa para poder enrollarse nuevamente una toalla en la cintura justo en el momento en que un suave toque en la puerta lo saco de sus pensamientos.

—Ehm… ¿Felix? ¿Estás listo?—la voz de Bridgette se escuchaba algo insegura—Recuerda que no debes pasar demasiado tiempo de pie por los momentos—comento en un tono que denotaba su preocupación.

El rubio suspiro suavemente, bueno por lo menos no había derribado la puerta.

—Si Bridgette, estoy listo—dijo tranquilo aunque por dentro estaba un poco frustrado por no poder hacer más por sí mismo.

La puerta se abrió lentamente, Bridgette entro con cuidado como si estuviese robando un banco. La verdad es que ella había estado sentada en la cama meditando su estupidez mientras se cubría el rostro con ambas manos mortificada, preguntándose una y otra vez en que estaría pensando Felix de ella, que si era tonta por no habérselo pensado mejor o mojigata por comportarse tan torpe en un momento como ese. Había querido hablar desesperadamente con Tikki para que le diera algún consejo, pero se tendría que aguantar hasta la noche cuando estuvieran solas en su apartamento.

En el momento en que poso sus ojos en Felix, quedo nuevamente congelada en su sitio con la boca repentinamente seca y los ojos a punto de salirse de sus orbitas.

Sin duda alguna él era la personificación de la sensualidad y ser atractivo como el pecado mismo. Verlo allí con una toalla alrededor de sus hombros y otra alrededor de sus caderas con el cabello aun húmedo y gotas de agua resbalando por su cuerpo; la dejaron completamente fuera de base. No pudo evitar seguir el camino de una traviesa gotita que se deslizaba jodidamente sexy por todo ese torso bien definido hasta desaparecer por el borde de la toalla. No podía apartar sus ojos ni aunque quisiera, era una visión que la dejaba sin aliento y con las rodillas ligeramente débiles de repente.

En cambio Felix normalmente le molestaba que las chicas plásticas y la que solían estar en el mismo círculo social que los Agreste; se le insinuaran y observaran con miradas descaradas su físico, pero con Bridgette era algo diferente, como si le gustara el efecto que ocasionaba en ella, el ver como sus rozadas mejillas se reusaban a dejar el intenso color o como sus orbes azules se veían tan brillantes y ligeramente oscurecidos como dos zafiros…

Y sus labios de rosa entreabiertos listos para ser tomados.

Ese pensamiento lo saco a patadas a la realidad, gruñendo para sí mismo por tener tal tonta fantasía con ella cuando en realidad eran otros labios los cuales quería besar.

—Bridgette…—llamo con voz algo dura para que la chica saliera de su ensoñación.

Ella parpadeo y poso su vista a los ojos de él. Y de pronto su rostro volvió a tener ese tono de rojo brillante, claramente avergonzada hasta la punta de las orejas.

—¡L-Lo siento!—balbuceo ella muy sonrojada, mentalmente queriéndose que la tierra se abriera y se la tragara y la escupiera al otro lado del planeta. Se apresuró a tragar su vergüenza para ir a su lado, tomar otra toalla para ayudar secar su cuerpo.

Cuando ella paso gentilmente la toalla por su espalda; Felix la observo curioso—¿Qué haces?—a él no le importaba secarse a lo naturalidad con la suave corriente de aire que a veces se colaba en su habitación.

Bridgette procuro que los nervios no la tragaran viva cuando volvió hablar—Pues, no sería b-bueno que cogieras un resfriado también—comenzó a explicar admirando en secreto su ancha espalda—Aunque parezca una tontería podría enfermarte, ya que t-tienes las defensas algo bajas por la recuperación de tu herida—murmuro pasando ahora por sus brazos con manos un poco temblorosas y con su corazón latiendo apresuradamente.

Después ambos se quedaron en silencio, inmersos en sus propios pensamientos. Ella se encargaba de no sentirse afectada por ese cuerpo tan bien definido. Trago saliva cuando paso la toalla por sus anchos hombros, cintura y tubo que respirar profundo y concentrarse en no desfallecer del calor que sentía en las majillas cuando comenzó a secar la piel de su pecho y bajaba lentamente hasta su herida que tuvo especial cuidado. Luego seco sus piernas preguntándose como de ahora en adelante podría hacer eso todos los días sin morir en el intento de un paro cardiaco.

Y cuando alzo la vista quedo pendrada por unos segundos por esos ojos, sintió sumergirse en ese mar de azul y gris por unos instantes, tratando de descifrar que había detrás de aquel aspecto frió y distante…

Pero carraspeando suavemente y ya sin poder estar más sonrojada; tomo la toalla que estaba en su cuello y se puso de puntillas para poder secar su cabello con movimientos suaves. Aspiro un poco su rico olor a jabón y la cercanía de su cuerpo cálido claramente estaba causando efecto en el suyo, tembló ligeramente cuando su cerebro traicionero le hacía imaginar cosas que claramente jamás iban a pasar.

Felix al tenerla tan cerca comenzó a tener un loco impulso de estrecharla contra él, pero aparto esos pensamientos mientras cerraba los ojos por lo relajante que le resulto que Bridgette se ocupara de su cabello húmedo.

Le costó mucho no ronronear…

Luego de terminar; ella se apartó con algo de timidez, observando por un segundo su cabellera dorada ligeramente más desordenada, que le daba un toque sexy, pero a la vez era como más…

Salvaje...

Demasiado parecida a la de…

Quiso reír en voz alta por lo absurdo de sus pensamientos.

El proceso para vestirlo no fue demasiado diferente. Bridgette aún seguía consumida por la vergüenza de subirle los pantalones y la ropa interior y Felix trataba en vano de pensar en distintas cosas que no fueras las manos suaves de ella rozando accidentalmente su piel aparentemente más sensible a ella. Como si su cuerpo deseaba su delicado toque con ansias, lo cual no era ni remotamente posible…

Antes de colocarle la camisa se ocupó de vendar su herida nuevamente con su corazón relativamente más calmado, aunque su presencia demasiado cercana aun alborotaba sus nervios.

El resto de la tarde no paso alguno que otro "inconveniente", solo Nathalie llamo a la chica para asegurarse del estado de Felix y su avance, y un poco nerviosa; ella explico todo detalladamente pero obviando lo de su sugerencia del baño; no quería que nadie se enterase de eso y menos que llegara a oídos de Gabriel Agreste, ya que si le costaba ver a los ojos a Felix sin reír como una idiota; no quería saber que era enfrentarse la impasible mirada del padre o de la asistente. Ellos parecían una familia aparentemente con las emociones de hierro…

Felix y ella no intercambiaron demasiadas palabras después de aquello, y sinceramente no quería saber los motivos del rubio por ahora, ya tenía suficiente con sus propios pensamientos tormentosos.

Esa noche cuando llego por fin a su apartamento; pudo hablar con Tikki, y la Kwami no pudo más que reírse con suavidad y compadeciendo un poco el estado de vergüenza perpetua de su portadora, diciéndole que eso era normal cuando cuidaba un paciente, pero Bridgette no lo veía así de simple. El recuerdo demasiado fresco de su cuerpo masculino semidesnudo podría mantenerla en vela durante muchas noches y si no tenía cuidado cuando caminara en la calle; podría llevarse un poste de luz por delante.

Si alguna vez Allegra se entera de lo sucedido; seguramente se burlaría un poco de su mente demasiada inocente.

Por lo cual nunca se lo mencionaría.

Así pasaron un par de días hasta más de dos semanas. Entre ellos dos se habían construido una buena rutina. Bridgette resulto ser muy eficaz y no solo como enfermera; si no también como su "secretaria", había aportado mucho con pequeñas pero importantes detalles referente a la empresa, que liberaba un poco al rubio de algunas complicaciones por estar en cama.

A pesar que aún seguía siendo algo incómodo ayudarlo en la ducha…

El médico le hacía visitas cada cierto tiempo, asombrado que el joven se estuviera recuperando más rápido de lo que hubiera visto antes. Felix no veía la hora de transformarse nuevamente en Chat Noir, lo cual el traje podría acelerar un poco el proceso de curación.

Se podría decir que Felix era un poco más comunicativo con ella y había descubierto algunas facetas de la chica que lo hacía voltear en su dirección y que antes no se había fijado realmente.

Bridgette era muy tenaz cuando se lo propia y le gustaba que todo quedara perfecto sin importar el tiempo que tendría que dedicarse. Era casi adorable ver su expresión de concentración pura mientras trabajaba, aunque su lado torpe aún seguía presente y a veces se manifestaba, ocasionando que el suspirara tratando de invocar un poco de paciencia, o a veces simplemente se divertía en secreto.

El comenzó a caminar un poco más y a veces se mantenía atrás de ella cuando estaba en el escritorio guiándola y muy muy en el fondo sospechaba que disfrutaba de su compañía. A pesar que nunca lo admitiría en voz alta, sin embargo Plagg se encargó de la tarea de recalcárselo con voz burlona cada vez que tenía la oportunidad; para consternación de Felix.

Recordaba que antes su sonrisa siempre radiante y tímida lo había logrado desagradar en grande, ya que no entendía porque el optimismo por el día a día, porque la inmensa alegría cuando la realidad a veces era muy distinta y demasiado cruda, de su mente ingenua para creer que todo era luz y de color de rosa. Pero ahora, esa sonrisa que adornaba sus dulces labios le producía un sentimiento muy cálido en su pecho, uno que comenzó asustarlo, tanto; que a veces cuando ella le sonreía de esa manera tan especial el solamente gruñía por lo bajo y apartaba la mirada, importándole poco lo que pensara ella al respecto.

En cambio Bridgette no comprendía nada ciertas reacciones que tomaba el joven Agreste en algunas ocasiones. La confundía tanto, que a veces se exasperaba porque cuando creía que había avanzado un paso en su amistad; retrocedía dos de pronto. No era que se había hecho falsas ilusiones con él ni nada por el estilo, se sentía bien, aunque sea solo siendo amigos, aunque en su corazón doliese un poco por ese amor que jamás iba a conseguir de su parte.

Por esa misma razón; en el pasado una vez considero darle una oportunidad a Chat Noir, pero sinceramente había tenido miedo de lastimarlo porque sus sentimientos aún estaban divididos. El felino había sido su fiel apoyo durante esos cuatro años y a pesar que al principio le incomodaba un poco que siempre le coqueteara o le declaraba sus sentimientos con una bella rosa; fue surtiendo su efecto con forme avanzaba el tiempo, ganándose un lugar muy especial en su corazón. Pero trataba a veces de no pensar demasiado en Chat, porque el sentimiento de preocupación volvió demoledoramente llevando todo lo demás a su paso, haciendo que su garganta se apretara y la ansiedad invadiera su cuerpo, casi que se transformaba en Ladybug para entrar a cada casa de París en busca del minino… pero Tikki le dijo que eso era imposible sin saber su identidad civil, Bridgette sabía que era un plan tonto, pero aun así estaba algo desesperada por saber aunque sea la mínima pista sobre él.

Por otro lado ella estaba un poco preocupada por los Akumas, después de enfrentarse a varios ya completamente sola y sobrepasando su límite en las peleas; se empezó a dar cuenta que tanto ella como su Kwami estaban comenzando a debilitarse un poco, aunque no lo suficiente para sentirse completamente alarmada. Sin embargo si seguían así sin la aparición de Chat, tenía miedo de las consecuencias a futuro, sin contar el pequeño detalle que le era bien difícil salir como Ladybug de la mansión Agreste...

Un día Bridgette se despertó algo tarde a pesar de los intentos de Tikki por despertarla, pero la noche anterior había luchado contra un Akuma y como todos; no fue sencillo de vencer y había terminado exhausta. Chillando alarmada, la chica se apresuró a vestirse recordando que tenía que pasar por su universidad a dejar un justificativo que respaldara el plazo atrasado de sus prácticas.

Maldiciendo, no tuvo otro remedio que transformarse en Ladybug porque la universidad quedaba algo retirada del apartamento.

Cuando estaba en camino saltando por los techos se percató del cielo increíblemente nublado, quiso gemir consternada pero ya no podría dar marcha atrás, tenía que llevar esos papeles lo más pronto posible y luego salir a la carrera a la mansión Agreste porque Felix se despertaba naturalmente temprano.

Pero desgraciadamente tardo demasiado en la oficina del instituto, ya que la secretaria no se encontraba y no podía dejárselo a nadie más. Ella estaba ansiosa y mirando la hora cada dos por tres maldiciendo haberse quedado dormida especialmente ese día en concreto. Al rato llego la mujer y Bridgette prácticamente le lanzo el documento y salió pitada de allí, pero se quedó estática cuando vio que llovía moderadamente, observo preocupada el cielo notando que no iba a dejar de llover pronto e indecisa abrió un poco su bolso para observar a Tikki durmiendo profundamente, la pobre Kwami estaba tan o más agotada que ella por gastar tan seguido su magia y haberse convertido Ladybug después de lo de anoche; dejaba a la pequeña criatura sin fuerzas.

Bridgette se mordió el labio tratando de pensar en qué hacer. En realidad no quería despertar a su amiga solo para llegar más rápido y algo más seca, se sentía terrible pedirle eso cuando esta consiente de su estado, así que con un suspiro abrazo su mochila preparándose para dar la carrera de su vida. Por suerte la mansión Agreste no estaba demasiado lejos del lugar, lo malo es que se mojaría y mucho.

Así que tomando una gran bocanada de aire; comenzó a correr sintiendo las gotas frías mojando su piel, se estremeció ligeramente mientras se inclinaba un poco hacia delante para proteger con su cuerpo su bolso de la lluvia para que ni sus cosas ni la Kwami se mojaran.

Solo esperaba que su buena resistencia como heroína le alcanzara para llegar relativamente rápido.

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Felix se encontraba bebiendo una taza humeante de café mientras estaba recostado en la cama, con Plagg perezosamente acurrucado a su lado abrazado a su apestoso queso.

Reviso en la Tablet lo que tenía para ese día y a cuantas personas tendría que llamar para ver como seguía el funcionamiento de la empresa. Era un trabajo duro sin su padre que controlaba la otra mitad, y aun no sabía la fecha de su regreso y tampoco es que le importara demasiado.

Distraídamente poso sus ojos en la ventana de su habitación, afuera se veía una fuerte lluvia que amenazaba con empeorar a cada minuto que pasaba. El frunció el ceño observando la hora en su teléfono, Bridgette llevaba una hora de atraso, pero con esa lluvia era comprensible y lo más probable es que ella no podía presentarse hasta que escampara un poco.

Lo cual no iba hacer pronto.

—No te preocupes chico, tu novia ya va a llegar—murmuro el Kwami mientras se le escapaba un bostezo.

El rubio bufo—Primero, no estoy pensando en ella—mintió, preguntándose algo irritado qué era lo que le estaba delatando exactamente—Y segundo, no es mi novia y nadie es lo bastante tonto para salir con este clima—dijo bebiendo un poco más de su taza.

Fue el turno de Plagg de bufar mientras abría uno de sus ojitos para mirarlo fijamente—¿No te ha demostrado lo terca que puede llegar hacer?—dijo en tono de burla.

Felix iba agregar un comentario sarcástico pero fue interrumpido por el suave toque de la puerta.

Plagg le sonrió más ampliamente—¿Ves? Ahí llego tu novia galán—dijo riendo.

Con un gruñido; el rubio mando a Plagg a volar con un manotazo antes de dar permiso para que la joven pasara a la habitación.

Segundos después Bridgette entro cuidadosamente con la respiración algo agitada y las mejillas ruborizadas. Felix la observo detenidamente con una ceja arqueada, ya que la chica sostenía su mochila como si fuese un tesoro muy precioso y su pecho subía y bajaba con algo de agitación, su ropa estaba completamente mojada y se le pegaba al cuerpo, el flequillo se adhería a su rostro aun chorreando diminutas gotas de agua.

Ella trato de controlar su respiración y su alocado corazón para poder hablar, pero esa carrera la dejo sin fuerzas—L-Lo siento, tuve unos cuantos inconvenientes al venir—dijo apartando el cabello húmedo de los ojos. Y no esperando una respuesta de parte de él; fue al escritorio y dejo su bolso a un lado en su respectivo sitio, agradecida internamente que estaba casi seco. Tomo asiento en la silla mientras sus piernas le temblaban ligeramente por el esfuerzo. Estaba empapada y con un frió terrible, su cuerpo temblaba de vez en cuanto, pero por lo menos llego en tiempo record a lo que había planeado, aunque probablemente su cuerpo se lo reprocharía mañana.

Después de recuperar un poco el aliento, se ocupó de encender la computadora y sacar su libreta de la mochila.

Felix no aparto la mirada de ninguno de sus movimientos, viendo como la muchacha se pondría a trabajar de inmediato sin importar su condición, admiraba su espíritu…

Pero no podría creer que fuera tan tonta.

—¿Qué crees que estás haciendo?

Bridgette giro su rostro hacia el rubio algo confusa por la pregunta siendo tan obvia para ella—Ehm… ¿Trabajar?—dijo señalando el monitor, tratando de disimular un escalofrió.

Con un suspiro de exasperación, dejo la taza aun lado antes de volver hablar—No puedes estar así por el resto del día, te vas a enfermar y me parece que no serás de mucha ayuda así—murmuro con una mirada tranquila, pero su voz fue fuerte y clara.

Ella parpadeo y después de un momento de mirarlo a él y a la ventana; señalo el cristal arrugando un poco la nariz—Pero la lluvia está peor, hay un diluvio allá afuera—dijo viendo como gruesas gotas de agua azotaban el cristal—N-No puedo ir a mi casa a buscar ropa seca.

Buen punto.

Aunque no quisiera admitirlo; la chica tenía razón, no podía mandarla de vuelta a su casa, no llegaría rápido y su chofer seguramente no podría conducir en el camino con el agua elevada por la lluvia torrencial que convertiría las calles de parís es pequeños ríos.

Tampoco se atrevía a buscar alguna ropa perteneciente de Nathalie…

Con una idea en mente observo con algo de irritación como su pequeño cuerpo se volvía a estremecer por el frió… que idiota—Coge una de mis camisa del armario.

Bridgette abrió la boca en 'o' como un pez sorprendida, luego su rostro se volvió a ruborizar algo escandalizada—¡No p-puedo hacer eso!

Él se encogió de hombros—No entra en discusión, es una orden.

Ella estaba muy preparada para discutirlo, pero Felix se le adelanto alzando su mano para detener sus palabras—Mira si no lo haces, está bien, no me importa—dijo volviendo su mirada a la Tablet—Pero si por alguna razón te enfermas sería una verdadera lastimas que no pudieras regresar—continuo con un tono algo sarcástico.

Bridgette detecto el ligero brillo de diversión en su mirada azul grisácea. A veces el disfrutaba burlarse de ella muy sutilmente, pero ahí estaba y ella había aprendido a diferenciar los pequeños cambios de humor en su expresión serena. Entrecerrando los ojos; se levantó despacio dispuesta a no darle tal gusto, así que con un ligero puchero de molestia no tuvo otra opción que obedecer, yendo hasta el closet y buscando algo que pudiera quedarle. Aunque sospechaba que todo le quedaría como una bata, así que escogió algo que se veía sencillo y de una marca que no era desorbitantemente costosa. La tomo y se dirigió al baño bajo la atenta y divertida mirada del rubio.

Felix pensó que era fácil molestar a la muchacha al mismo tiempo que alegrarla, sus emociones se podían leer como un libro abierto la mayoría de las veces.

Pero todo la gracia que le causo observar su adorable puchero y su mirada desafiante; murió cuando momentos después la joven salió del baño con la barbilla en alto pero con sus mejillas sonrojadas.

Comenzó a pensar que fue realmente una mala idea.

Verla usando una de sus camisas gris mangas largas, que claramente le quedaba muy grande, le llegaba a mitad de los muslos y dejaba ver sus cremosas y largas piernas blancas, el contorno de su cuerpo apenas podía adivinarse bajo la tela, pero por eso mismo le daba una apariencia más sensual... Su cabello estaba por fin libre como una suave cascada que caía por su espalda, y como había estado en un apretado moño; no se había empapado demasiado, así que le dejaba ese aspecto ligeramente húmedo con su mechón rebelde en lo alto de su cabeza.

Sintió su corazón paralizarse y su cuerpo estremecerse, ya que el hecho de que usara su ropa le daba un toque ligeramente intimo a todo eso.

Bridgette era jodidamente hermosa sin ese estúpido moño capturando su maravilloso cabello azulado. Aparto la mirada un poco enfurruñado consigo mismo, pero no sirvió de nada ya que la imagen de ella permanecía en su mente, como si estuviese grabada en fuego.

Bridgette trago despacio mientras que se dirigía nuevamente a su puesto con el corazón martillándole en el pecho, sentía la mirada demasiada intensa de Felix y la dejaba muy nerviosa y algo acalorada. Ya era todo un hecho que ya no sentía demasiado frió a pesar que sus piernas estaban completamente al descubierto. Intento por sexta vez bajar un poco la camisa para que no se viera demasiado de sus muslos, se sentía demasiado expuesta y el silencio incomodo que se formó en la habitación tampoco le ayudaba mucho a tranquilizarte.

Dios mío, jamás en la vida había usado la ropa de ningún chico.

Estaba un poquito apenada.

A su nariz llego la sutil fragancia de su aroma masculino impregnada en la ropa, fue suficiente para que ella respirara hondo y dejara el aire escapar muy lentamente, disfrutando infinitamente de su esencia.

Diablos, ojala pudiera detestar a Felix, todo sería muchísimo más fácil, pero su corazón se negaba a dejarlo ir.

Que tonta era…

El resto del día; Felix se dijo a sí mismo una y otra vez que fue realmente una pésima idea. Se la pasó realmente mal y ella en un punto pareció felizmente relajada olvidándose de su vestimenta. Sinceramente él no podía quitarle los ojos de encima, no importara lo que estuviera haciendo con tanto empeño, sus ojos volvían a posarse en ella como un poderoso imán, y si se quedaba observando por demasiado tiempo; en sus venas comenzaba a sentir como si una corriente de fuego circulara por su sistema en vez de sangre.

Ese instinto de tomarla entre sus brazos y marcar esos labios como suyos, era casi insoportable.

Por eso se la paso de muy mal humor durante las siguientes horas.

Y Bridgette se percató de eso y no pudo evitar preocuparse un poco.

¿Qué era lo que tenía al rubio tan gruñón?

Quiso preguntarle ella misma, pero lo más seguro es que la miraría con esos ojos de hielo y probablemente la mordería con sus venenosas palabras.

A la hora de irse se cambió nuevamente contenta de que su ropa se haya secado y se despidió con una sonrisa amigable como siempre lo hacía, pero Felix solo le contesto con un gruñido leve negándose a mirarla. Con un lento suspiro se marchó de la mansión, aun con su mente hecho un completo lió y preguntándose del por qué de su estado, ¿Tendría algo que ver con su padre? Estaba claro que ambos no se llevaban demasiado bien, los dos tenían personalidades frías y distantes y no se le daban bien expresar las emociones.

Era eso o algo de la empresa que le estaba carcomiendo los pensamientos…

Porque sinceramente no sabía que más podría ser.

¿Sera que podría hacer algo para subirle un poco el ánimo?

Una lenta sonrisa adorno sus labios al ocurrírsele una brillante idea. Solo esperaba que a él le gustara.

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Al día siguiente Plagg miro divertido a su portador. Si el día anterior el rubio había estado de mal humor; hoy estaba completamente como un gato arisco.

El Kwami no pudo evitar reír mientras le daba un buen mordisco a su camembert, adoraba cada mínima oportunidad de irritarlo, era como una especia de hobbie para él.

Ah… los humanos y sus emociones tan volubles.

Felix maldijo por quinta vez ese día mientras pasaba los dedos por sus ojos algo cansados, tratando inútilmente de prestarle atención al libro que intentaba leer. No había dormido prácticamente nada en toda la noche, desvelándose por el recuerdo de la chica de ojos del cielo y sonrisa de sol.

Hizo una mueca con los labios, frustrado por toda esa situación que amenazaba con desquiciarlo.

Lo peor del caso es que las ganas terribles de besarla hasta consumir por completo su boca; no disminuyeron cuando la joven por fin se marchó. La sensación seguía allí; quemándole las venas y contorsionando su imaginación a una zona demasiado peligrosa para su paz mental.

Un rato después Bridgette llego antinaturalmente temprano en compensación por el día anterior. El solo le dedico un vago saludo con la mano sin mirarla, porque sabía que si posaba sus ojos en esos de azul brillantes… iba a tener terribles deseos de nuevo.

—Ehm Felix… traje esto para ti.

La voz algo tímida de la chica pudo capturar su atención y curiosidad. Así que a regañadientes se obligó alzar la mirada, y apretó los labios al verla tan cerca de si ligeramente inclinada hacia delante, con ese moño del demonio aprisionando nuevamente su cabello, con esa sonrisa única y el cielo de sus ojos más expresivos que nunca.

Ella dejo ver lo que tenía oculto en su espalda, ofreciéndolo con un ligero rubor es sus mejillas.

El arqueo una ceja ante la pequeña caja de color rosa que sostenía con ambas manos.

—E-Espero te guste—murmuro un poco nerviosa.

Agarro el paquete tan curioso como cualquier gato. Desato el cordón rojo con cuidado preguntándose el contenido misterioso, y cuando lo abrió por fin; un olor dulce y delicioso le llego a la nariz. Abrió los ojos sorprendido, adentro había un gran trozo de pastel redondo, y el rico aroma a café le indico que era un Tiramisú, se veía absolutamente delicioso y estaba bellamente decorado. Se notaba que había sido preparado con amor y mucha dedicación.

Bridgette entrelazo los dedos enfrente de si con el corazón acelerado mientras se mordía el labio preguntándose si había hecho lo correcto.

—¿Es de la panadería de tus padres?—pregunto suavemente aun mirando el postre, recordaba haber escuchado decir en el pasado que sus padres eran dueño de una panadería pequeña. Hasta el mismo había ido un par de veces, ya que lo que vendían allí eran dulces y panes estupendos.

Ella sonrió ligeramente antes de responder—No, yo… lo hice anoche—dijo ahora colocando sus manos atrás de su espalda.

Esta vez él la miro con la sorpresa bailando en sus ojos azul grisáceo. La chica movió distraídamente su pie mientras bajaba un poco la mirada, como si el suelo fuera lo más interesante en ese momento.

—Ayer te veías un poco molesto por algo, así que quise hacer algo más por ti…—murmuro pensando que quizás fue mala idea. Tal vez a él no le gustara tantos las cosas dulces… ¿Debió de haber pensado en algo salado mejor? Pero Felix tenía un chef personal, podría hacerle cualquier cosa que podría antojársele y cumplirlo en un dos por tres.

Ella comenzó a sentir pánico interiormente por su mente siempre traicionera que le hacía ver el lado terrible de las cosas.

—Gracias Bridgette…—dijo el rubio en un tono suave.

—¿Q-Que dijiste?—dijo ella alzando la mirada atónita. ¿Realmente había escuchado bien?

—No me hagas repetirlo—gruño él estrechando la mirada.

Entonces Bridgette no pudo evitar soltar una risilla nerviosa con su corazón a mil por hora. Había valido las horas que invirtió en la cocina y el desvelo que paso preparando el dulce y el malestar de su cuerpo por la carrera del día anterior. No sabía si estaba contento o no, era difícil saberlo con Felix, pero por lo menos había eliminado el ceño fruncido… y para ella; era más que suficiente.

El rubio volvió a bajar la mirada a aquel postre, aun sin poderse creer que la chica se hubiera tomado las molestias de prepararlo ella misma; si bien pudo haber pasado por el local de sus padres y llevarse uno sin problemas. Esa simple acción hizo que algo cálido se instalara en su pecho, justo en la zona donde su corazón palpitaba con algo de fuerza.

Bridgette con una sonrisa le dijo que iba ir a buscar una cuchara para que probara el postre, pero sinceramente él no la estaba escuchando del todo así que la chica simplemente se fue a la cocina con unos ánimos muy renovados.

Felix frunció el ceño al darse cuenta de algo.

Esas emociones ya las había sentido antes y por alguien más…

Poso distraídamente sus dedos encima de su pecho donde se encontraba su corazón mientras cerraba los ojos ¿Acaso los sentimientos por Bridgette estaban cambiando más de lo que había pensado? Tenso levemente la mandíbula ante esa revelación. Había estado cuatro años persiguiendo el amor de Ladybug, si, era un estúpido por pensar que algún día ella se rendiría por fin a sus pies, pero era algo que realmente no podía evitar cada vez que la veía.

Quería tenerla entre sus brazos y girar para solamente escuchar su dulce risa mientras ella intentaba inútilmente zafarse de sus brazos entre bromas gatunas que había aprendido a tolerar.

Ahora le preocupaba que Bridgette se estuviera haciendo un espacio también en su corazón sin su permiso…

Al poco tiempo la joven de ojos azules volvió dándole el cubierto con otro nuevo sonrojo adornando sus redondas mejillas interrumpiendo así sus profundos pensamientos. Él la acepto con un poco de recelo, pero disfrazando muy bien sus emociones, luego ella se ocupó de sentarse en el escritorio para ver las cosas que tenían pendiente para aquel día.

Por el rabillo del ojo; Felix capto un movimiento al otro lado de la Habitación, era nada más ni menos que su Kwami, que estaba asomado desde su escondite. Sus brillantes ojos verdes estaban fijos en la caja que tenía el chico entre sus manos.

Viendo la oportunidad perfecta de vengarse por todas las cosas irritantes que le hizo pasar Plagg; así que con toda la calma del mundo pico un pequeño trozo del Tiramisú descubriendo así su suavidad, y se la llevo a la boca intencionalmente lento. Estaba más decir que sus papilas gustativas bailaron ante la explosión de sabor tan delicioso, se notaba que Bridgette había heredado el don de sus padres, a pesar que él creía que primero incendiaria la cocina antes de poder preparar algo decente.

Se tomó su tiempo de saborear el postre, observando que la pequeña criatura gatuna; estrechaba sus ojitos, mientras que él le lanzaba una sonrisa burlona mientras seguía degustando el dulce.

El Kwami volvió al interior de su escondite, y el rubio pudo jugar como escuchaba las quejas en su cabeza hacia él.

Pero la sonrisa murió rápidamente al recordar lo que hace momento pensó que era prácticamente imposible. Alzo la mirada, viendo como Bridgette estaba muy concentrada tecleando en la computadora. Un sabor amargo le inundo la boca y no era a causa del dulce… era por algo muy diferente.

¿Sera que se estaba enamorando de Bridgette en tan solo el transcurso de poco más de dos semanas?

Realmente quiso reír con amargura, ya que era totalmente imposible querer a dos chicas totalmente distintas.

Solo esperaba que de verdad se estuviera equivocando…

Continuara...


¿Y que les pareció? 7u7 Ya Felix se esta comenzando a dar cuenta de la realidad, pero el es muy orgulloso así que le va a costar asimilarlo xD pero ya cayo en sus redes *risa malvada*

Y preparense queridos lectores para los siguiente capítulos, abróchense esos cinturones porque tendrán un poco mas de drama xD

¡Nos veremos en la próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!

Próxima Actualización: 01/02/2017

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¡Únanse, las esperamos!