He aquí el cuarto y último capítulo de esta historia. Espero que les guste.

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Primavera:

Señales:

Su vida después del Ministerio no tenía registro alguno en su memoria.

Sólo recordaba el antes, donde estaba él enredado a su cintura protegiéndola de un hechizo, el momento fatal donde vio como la luz escapa de sus ojos que la miraban fijamente y el después de ese instante que había sido por demás de doloroso.

Tenía presente haber contemplado como Lupin tomaba a Harry de donde podía y éste lloraba a gritos de desesperación y luego de una décima de segundos salía tras Bellatrix.

Pero después de eso, todo se perdía en una nebulosa de llanto y espasmos incontenibles de dolor.

No hubo Hogwarts con sus amigos y profesores dentro, ni bandos, ni razón de ser. Todo había perdido su color y nada le causaba la mínima gracia o le llamaba la atención.

Hermione caminaba por los pasillos de la escuela con la sensación de que el mundo la había dejado de lado.

Comenzaba a observar con tristeza que las parejas se iban formando, que sus amigos se enamoraban y que ella…ella simplemente había dejado de vivir cuando él se fue.

Porque era razonamiento simple.

Hermione Granger había conocido el amor como, estaba segurísima, nadie en el mundo lo había hecho.

Había conocido todas sus caras, facetas y poses. Todos sus sabores y olores, sus características y dolores.

Porque cuando vio que él atravesaba el velo sintió que un cuchillo atravesaba su piel, arrancaba su corazón y lo clavaba en un lugar bien elevado de algún muro muy lejano y luego…luego la dejaba morir.

Porque Sirius Black la había deslumbrado.

Él con esa personalidad tan rara, había sabido ir conociéndola de a poco e ir logrando que se abriera como los pétalos de una flor al recibir el sol mañanero de Septiembre.

Medias sonrisas, guiños seductores, caricias desfachatadas en lugares públicos, locuras de adolescentes, esas cosas que sólo podía lograr el amor, haciendo sacar el niño que llevaba dentro, mostrando el perro negro en el que se convertía cuando James lo necesitaba, un perro juguetón, cariñoso y simpático.

Porque había sido su único y primer amor, porque había sido su todo, su insomnio, su pensamiento constante, su sueño y su objeto de deseo. Había sido suyo y eso, eso era lo que al fin de cuentas le quedaba en la memoria, lo que llevaría con ella siempre, lo que la acompañaría hasta la muerte, su rostro, su mirada, sus labios, su corazón palpitando a la misma velocidad que el suyo.

-Hermione- una voz que le era demasiado familiar hizo que se diera vuelta. Su corazón había empezado a latir desaforadamente con un presentimiento que le decía que era él, que había vuelto, que estaba de nuevo con ella, susurrándole cosas al oído como hacía para despertarla en las mañanas- Hermione- pudo sentir su aroma varonil y seductor cuando el viento sopló hacia su dirección e instantáneamente de sus ojos comenzaron a brotar pequeñas lágrimas de incredulidad.

-¿Sirius?- su voz sonó suave y anhelante, tal como lo hacía cuando le llamaba a la madrugada para que él vuelva a envolverla entre sus brazos y protegerla, de sus sombríos pensamientos.

-Estaré contigo siempre- una oleada de paz la inundó y un jadeo de llanto contenido se escapó de su garganta.

-Lo sé…te amo- dijo con el corazón latiéndole en pleno pecho, lleno de angustia.

Luego algo en el ambiente cambió.

Las copas de los árboles se movieron, la hierba se arremolinó y muchos pájaros levantaron vuelo, todos en dirección al Bosque Prohibido.

Hermione levantó la vista y vio con claridad como un perro negro movía la cola y la observaba alegre.

Ladró una vez y después se internó en la frondosidad del páramo.

Entendió en ese preciso instante que él estaba bien, que Sirius estaba bien y que siempre la llevaría con él…como ella lo llevaría siempre en sus pensamientos, en sus recuerdos…en su corazón.


No es un final feliz, porque su historia no fue feliz. Fue apasionada si, pero siempre mortificada por el peso invisible de algo.

Es algo, al final fue la muerte; pero aún asi, se amaron...hasta lo imposible e inmedible.

Gracias por seguir esta historia.

A todas las que pasaron, leyeron, firmaron o sólo vieron.

Son mucho para mí.

Que sigan bien,

las quiere,

Paulita