Saint Seiya es propiedad de Masimi Kurumada y TOEI, yo escribo sin fines de lucro y por diversión.
Liberación
Eso la había hecho liberar a Poseidón y Hades
El silencio que quedó en el salón después de las palabras dichas por el Dios de la Elocuencia, fue arrollador. Todas las deidades esperaban expectantes a que los mencionados dictaran sus argumentos.
-No entiendo cuál es el motivo para pensar que nuestra participación es de relevancia. En mi caso, el cómo llegué a proceder, es completamente efecto colateral de las acciones de Athena-la celeste mirada del Dios del inframundo se posó en su sobrina-en ningún momento realicé alguna acción para ser liberado.
-Pero tampoco opusiste resistencia-Ares por fin habló, y como la Diosa preveía, no sería a su favor-e incluso recompensaste a quien te había encerrado. No crees, ¿qué tu defensa es patética Hades? porque imagino, que mi hermana no es tan idiota como para acercarse a ti después de siglos en disputa sin saber que conseguiría algo a cambio-las palabras del Dios de la Guerra denotaban burla.
-Ares, más respeto. Te recuerdo que es el Rey del Inframundo al que te diriges-las palabras de Persefone hicieron que soltara una risa irónica.
-Pues que se comporte como tal y deje de permitir que los muertos entren y salgan cada vez que la pedante de Athena vaya a llorarle a las faldas. Además, no entiendo que haces defendiendo a tu carcelero, deberías de ser la más ofendida con esta situación. Anfitrite siempre tuvo más dignidad, incluso cuando se suicidó-los iris rojos brillaron con ironía y cada palabra era dicha con veneno. Definitivamente era hijo de Hera.
-¡Suficiente!-el rugido de Zeus, tensó a más de uno-Ares, limítate sólo a intervenir cuando los argumentos aporten algo más que palabras ofensivas. Si no tienes nada bueno que decir, mejor cállate.
El de cabellos negros soltó un gruñido molesto.
-Zeus no creo que sea prudente que mandes callar de esa manera a Ares, él no es quién está siendo enjuiciado.
-No retes a mi paciencia Hera. Si no dije nada hace un momento fue por darte tú lugar. Pero no esperes que sea así toda la reunión-La diosa del matrimonio desvió su mirada indignada. Siempre que Athena estaba inmiscuida, ella y su hijo quedaban en ridículo. La odiaba demasiado.
-Les dije que sería interesante-el susurro burlón de Hermes fue ignorado completamente.
-Hades, continúa-animó el Rey de los Dioses.
-Me limitaré a realizar mis declaraciones al final. Poseidón y Athena deben ser los primeros en explicar la situación. Solamente así comprenderán los motivos por los cuales estoy aquí.
Zeus enfrentó su mirada con la celeste de su igual, estaba seguro que había mucho más debajo de la parsimonia del Rey del inframundo.
-Entiendo que eso significa que me acabas de ceder el turno para hablar, ¿no es así Hades?-el mencionado asintió levemente si despegar la vista de Zeus-Me parece bien, porque quisiera dejar claro que mis intenciones para formar parte de esto, son netamente personales. Liberé a los Santos de manera voluntaria, y al igual que Athena, no pienso ceder ante cualquier represalia que estén tratando de implantar.
Todas las miradas fueron a parar a Poseidón.
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-¡Saori Kido! Un honor verte nuevamente. No tenía idea que vendrías, de haberlo sabido, hubiera organizado algo digno para ti-Julián besó delicadamente el dorso de la mano de la joven-Sorrento, pudiste avisarme que tendríamos tan distinguida visita-reprendió suavemente sin dejar de mirar a la de ojos verdes.
-Una disculpa joven Solo, no volverá a suceder-el de cabellos lavanda hizo una pequeña reverencia.
-Julián-Saori lo llamó un tono conciliador-no es culpa de Sorrento, no lo amonestes por favor. Fue una descortesía de mi parte presentarme sin notificar anticipadamente, te ruego que me disculpes. Pero me es urgente tratar una situación contigo, espero no estés ocupado-la joven lo miro con insistencia.
-No tienes nada que disculparte Saori, tu presencia siempre es bien recibida-le dedicó una sonrisa encantadora-vamos a mi despacho para hablar más tranquilos-Julián le ofreció el brazo, la joven aceptó sin dudar-Sorrento encárgate de que nadie nos moleste.
-Así será-respondió mientras observaba el camino que ambos jóvenes tomaron hasta desaparecer tras la puerta de despertar de su Señor, era inevitable.
Una vez dentro del despacho, ambos jóvenes tomaron asiento.
-Tengo que admitir que tu visita me ha sorprendido bastante-el peliceleste tomó nuevamente la mano de la mujer y se inclinó levemente hacia ella-desde que te propuse matrimonio en la celebración de mi cumpleaños número dieciséis, no volví a verte. Fue desalentador que enviaras asistentes a tratar nuestros negocios.
-Lamento haberte ofendido con mi ausencia Julián, no era mi intención-retiró con disimulo su mano de la aprensión en que se encontraba-los negocios en Grecia me tuvieron bastante ocupada.
-Algo escuché sobre eso-Saori lo miró suspicaz, a pesar de que Sorrento le asegurara, que Poseidón se encontraba completamente dormido en el cuerpo del joven desde la guerra con Hades. Ella no podía dejar de poner en dudar esas palabras, le era impensable que después de todos los acontecimientos suscitados, la divinidad de su Tío no reaccionara-pero es cosa del pasado. Ahora lo que más me interesa, es conocer el motivo tan urgente que tienes para hablar conmigo.
Saori se levantó delicadamente y caminó hacia el centro del despacho.
-En realidad, con quien necesito hablar es con Poseidón-Julián levantó una ceja elegantemente, en una demostración de contrariedad ante las palabras de la mujer-pero antes, debo traerlo completamente de regreso-el cosmos de la diosa se expandió por toda la habitación-es hora de que duermas Julián-susurró la deidad, mientras la intensidad de la energía aumentaba transportándolos al centro del Soporte Principal.
Sorrento, quien ya se encontraba ahí, atrapó al joven desmayado y suavemente lo colocó en el piso.
-Siren, será mejor que te retires o podrías salir lastimado-la Marina acató la indicación y salió del lugar.
Una vez cerrada la puerta, un brillo dorado se manifestó entre las manos de la Diosa, el cual rápidamente desapareció mostrando el ánfora blanca con detalles azul y dorado. Athena desvaneció el sello que mantenía encerrado el poder del Dios; entonces, el Soporte empezó a vibrar. Mientras que en la superficie, espesas nubes gris cubrieron el cielo y una fuerte brisa se manifestó a acompañada de gruesas gotas de agua que caían precipitadamente. El mar se agitaba furioso.
La poderosa energía color azul que contenía el recipiente, rompió el mismo al salir disparada hacia Julián, lo cual hizo caer de rodillas a Athena, elevó el cuerpo del joven y cuando todo el poder se concentró, una intensa explosión de cosmos se esparció agrietando varias partes del Soporte. La Diosa, se vio obligada a aparecer su escudo para protegerse.
Pasados unos segundos, la energía empezó a disminuir poco a poco, mientras el clima se estabilizaba nuevamente. Al desaparecer el escudo dorado, y levantar la vista, Athena se encontró con la mirada azul, penetrante y tranquila del Dios de los Mares.
Poseidón había regresado.
-Athena-la Diosa no pudo evitar estremecerse ante el profundo tono de voz-debo agradecerte el que me hayas sacado completamente del encierro-el Dios comenzó a acercarse a la mujer que aún se encontraba en el piso, cuando estuvo junto a ella, la tomó entre sus brazos levantándola delicadamente- estoy ansioso por escuchar lo que tienes pensado, hija de Zeus.
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-Simplemente no lo entiendo-las palabras de Hefesto se hicieron presentes-te das cuenta que te estás condenando al admitir que accediste con toda facilidad a ayudar a liberar a esos mortales. Poseidón, te creía el más sensato de todos.
-Consideré las opciones que se me presentaron-el Dios cruzó los brazos-Quizás Athena y yo hemos tenido nuestras diferencias desde hace varios siglos atrás, pero siempre he sido partidario de resolver los conflictos civilizadamente.
-Claro, "civilizadamente"-Afrodita río irónica sin dejar el tono sensual tan característico de su voz-intentaste sepultar a la humanidad en montones de agua, secuestraste a nuestra sobrina encerrándola para que se ahogara, ¡ah y claro! Ella te respondió suprimiendo casi toda tu esencia en una inmunda vasija-la deidad apoyo la mejilla en la palma de su mano-no quiero saber cómo será cuando no sean "civilizados".
-Nunca he negado los desafortunados incidentes de los que hemos sido protagonistas-centró sus ojos azules en los miel de la Diosa del Amor-y no ahondaré en esa rivalidad, ya que, el haberme liberado, fue una demostración clara de que Athena está dispuesta a actuar a la altura que le corresponde-la aludida frunció ligeramente el ceño-No iba a negarle la posibilidad de pactar una tregua.
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El brillo azulado que cubría hace unos momentos todas las aguas del planeta, desapareció lentamente mostrando un reconstruido Templo Marino, ahora que el dueño regresaba en todo su esplendor, la antigua Atlantis se forjaba casi indestructible. Poseidón se encontraba justo en la entrada del Palacio, sosteniendo de manera imponente el Tridente que lo reconocía como el gobernante de los siete mares.
-Athena-volteó a su diestra donde la deidad aguardaba expectante y en una sutil reverencia. Sorrento la escoltaba posicionado unos pasos detrás-ahora que ambos Santuarios están de pie, concentrémonos en el siguiente paso.
La Diosa emitió un leve asentimiento con la cabeza, y sin decir una sola palabra, se dirigió al Palacio del Dios, éste la siguió con una sonrisa satisfecha. Una vez instalados en el salón del trono, ambas deidades se dispusieron a esclarecer el tema que les interesaba.
-Bien sobrina, como estoy seguro que el tiempo te es apremiante, dejémonos de formalismos y vayamos directo al grano-la voz del Dios fue dura, muy distinta a la que había empleado con ella desde que lo liberara-¿Qué es lo que pasa y qué papel juego yo?
-Me alegro que estemos en sintonía Tío-la deidad no se dejó intimidar-pido fervientemente tu ayuda para liberar a mis Santos del Castigo Divino, te prometo que si cumples con ello, haré lo que esté en mis manos para regresar a tus Marinas a la vida. El ejército de los mares volverá a erguirse como antes. La tierra y los océanos podrán coexistir en armonía.
-Con que el Castigo Divino…ahora entiendo todo, una enorme injusticia, tengo que aceptar. Pero, no veo cuál sea mi beneficio ante todo esto, el regresarme a mí ejército no está dentro de tu jurisdicción, sabes perfectamente que Hades es el único que puede traerlos al mundo de los vivos. Por lo que ahora que mi hermano se encuentra suprimido, veo muy difícil que cumplas lo que mencionas-Poseidón la miró no creyendo en sus palabras.
Athena amagó una sonrisa indescriptible.
-Claro que estoy consciente de que mi poder no puede retornar las almas del Inframundo; y en ningún momento hice alusión a que sería yo quien los traería de vuelta-Poseidón la miró con sorpresa, acaso estaba diciendo…-por tu semblante veo que ya lo dedujiste. Después de muchos siglos, los tres reinos volverán a erigirse juntos- los ojos de Athena brillaron con determinación.
-Voy a liberar a Hades.
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La estridente risa de Ares hizo que todos voltearan a verlo.
-No puedo creer que el Rey de los siete mares, uno de los más poderosos Dioses Olímpicos, accediera a cooperar contigo querida hermanita-a una velocidad impresionante el de ojos rojos ya se encontraba frente a la Diosa-tienes que enseñarme ese truco tuyo para conseguir lo quieres con tan sólo unas palabritas cursis-la mirada peligrosa de la ojiverde destelló con fuerza-seguramente ese arte le enseñaste a tus Santos-Athena ya estaba invocando a Nike-¡Claro! Si por eso fue que los gemelos salieron tan avispados-susurró al odio de la deidad.
Las violentas cosmoenergías de los Dioses se desataron, en menos de un segundo, Ares había aparecido su espada, y era apresado por el cuello por una energía oscura que lo elevaba unos metros del suelo; mientras que Athena, era abrazada de la cintura por Poseidón y sostenía fuertemente la mano donde el báculo de la justicia se había hecho presente.
-Desaparécelo ahora-Poseidón susurró demandante al oído de la deidad-no tires a la borda todo lo que hemos conseguido por provocaciones sin sentido-Nike se esfumó rápidamente.
-¡Ares!-chillo Hera sobresaltada-Suéltalo ahora mismo Hades, ¡Vez lo que pasa cuando tu chiquilla se mete en donde no debe! ¡Zeus dile que lo suelte ya!-el rugido de la esposa de Zeus era indignado.
-Athena, Poseidón, Hades, Ares, a sus lugares ahora mismo-la orden en tono sombrío estremeció a todos. Los aludidos volvieron a sus posiciones, con la diferencia de que el Dios de la guerra, fue lanzado violentamente a su trono-no quiero volver a apreciar un espectáculo más como este. ¿Entendieron?
El silencio fue la afirmación ante las palabras de Zeus.
¡Al fin pude subir este capítulo! Cuando lo terminé y vi la extensión, decidí que lo mejor sería dividirlo en dos partes para no aburrirlos.
Una disculpa por la tardanza, mañana tendrán la segunda parte, espero estén listos para el final.
Agradezco a las personas que me han dejado review y a todos aquellos que siguen la historia. Espero les haya gustado esta parte.
Saludos.
