"AI"
El silencio… sólo el silencio la oscuridad y la calma se encontraban en esa casa abandonada. No había nadie que perturbara el lugar. Desde las afueras de ciudad se admiraba como un monumento al olvido, un altar a lo prohibido; como un garfio oxidado que rasgaba el alma ante el recuerdo.
Aun lo podía sentir como si fuera ayer. Aun podía sentir el dolor, la desesperación, la tristeza y el hambre de luz.
Si existía el infierno, sin duda este se encontraba en las habitaciones de la mansión Dahaiko. Esa mansión pintada de color azul pastel con puertas y ventanas blancas, la hermosa casa se alzaba en las afueras de la ciudad de Suna. Era la más grande de la ciudad y desde la entrada, que se encontraba a un kilómetro de la puerta principal, se podía ver la magnificencia de semejante construcción.
Sus enormes jardines de rosas, sus fuentes de agua clara y los caminos de piedra de roja, junto con los grandes portales con enredaderas de flores lilas, le daban un aire casi místico que hacia recordar la entrada del paraíso.
Pero que gran error fue atravesar las grandes puertas de roble labradas con insignias de lunas y estrellas.
Tras la puerta la cosa era muy distinta: El salón mostraba un gran espacio desocupado, los pisos de mármol negro bien pulido y las paredes blancas con cuadros de antepasados o paisajes antiguos era lo único que adornaba esa triste habitación.
Las escaleras que se encontraban frente a la puerta a unos diez metros, llevaban hasta el segundo piso donde se encontraban las habitaciones.
Más que una casa era una prisión. La cocina estaba en la parte trasera de la residencia y solo los sirvientes podían acceder a esta.
Cada cuarto contaba con su respectivo escritorio, un librero, su cuarto de baño y de ropa; las puertas que daban al pasillo generalmente estaban cerradas con llave, por lo que sus habitantes solo recibían su comida a través de una rendija de la puerta. Era una prisión sin duda.
Gaara solo contaba con tres años cuando su padre decidió llevarlo a Dahaiko por petición del consejo ya que, según ellos, el niño necesitaba atención especial.
Y es que, de cierto modo, él siempre fue diferente a los demás. A lo diferente, la gente le tiene miedo.
No se sabe como fue que empezó todo. Sólo se sabe que los habitantes de Dahaiko practicaban artes oscuras hasta el punto de manipular el entorno. No todos sus experimentos eran solo con animales, incluso a veces utilizaban a sus inquilinos y así fue como se tomo la decisión de utilizar una noche de luna llena a Gaara.
No se contaba con la autorización del padre pero no podía haber falla en un experimento tan sencillo… ¿Por que lo habría? Se había hecho cientos de veces.
La cuestión era utilizar un alma joven y virgen, la cual serviría de alimento para el ser oscuro que seria llamado. Ya se había realizado muchas veces y siempre el mismo resultado: El niño moría y ellos obtenían conocimiento a cambio. Esa noche no sería la excepción, de todos modos su padre le odiaba, no extrañaría a un niño al que prácticamente abandono a su suerte.
La noche era hermosa. Las estrellas en el firmamento brillaban más de la cuenta.
El círculo de polvo dorado fue hecho alrededor del niño que dormía gracias a las habilidades especiales de Akuma, uno de los iniciados más jóvenes del grupo.
Los cantos empezaron de forma tradicional pero algo no estaba del todo bien. Las puertas comenzaron a azotarse, las ventanas se escuchaban crujir pero ellos estaban tan concentrados que no lo notaron.
Afuera, en la cocina, las sirvientas miraron por la ventana y vieron a un gigantesco mapache de sombras, todas aquellas que le miraron su alma fue consumida como una barra de mantequilla al sartén.
Los gritos fueron acallados por la magia de la oscuridad, y cuando el niño fue alzado por la magia del invocado, se escuchó como un silbido de la noche ese terrible nombre "shukaku"…
Los ojos de los presentes se llenaron de horror, y más al ver que el niño, rodeado por un aura anaranjada. La arena del tiempo se hizo presente y después, la oscuridad devoró la luz.
A la mañana siguiente, cuando las autoridades llegaron guiadas por los gritos despavoridos de un joven cocinero que logro escapar, encontraron las magnificas paredes antes blancas, ahora salpicadas de sangre, los restos de los cautivos, junto con la de los invocadores e iniciados se encontraban esparcidos como si un animal los hubiera descuartizado, solo un niño, al centro de la habitación se encontraba dormido; bañado en sangre y con una extraña cicatriz en la frente, una cicatriz que nunca dejaba de sangrar.
Desde ese día se comenzaron a correr rumores horribles sobre Gaara y también se descubrieron muchas cosas sobre esa terrible casa, donde se habían cometido un sin número de atrocidades.
Pero la culpa la cargó Gaara ya que la mayoría de la gente lo tomaba como si fuera un monstruo y es que de cierta manera si lo era, al ser el único sobreviviente de seis años y que no comprendía lo que pasaba a su alrededor. Al enojarse las cosas explotaban a su alrededor; podía mover las cosas con solo pensarlo y al tocar a alguien podía provocar heridas al desearlo.
Y siempre a lo diferente se le teme.
Con ayuda de sus hermanos logró ir poco a poco soportando del dolor y la soledad. Pero cada vez que veía esa mansión, los recuerdos de saberse rechazado por todos, volvían a su mente.
Trabajó duro, sin descanso. Trabajó más que ninguno, ayudó a muchas personas y aun cuando se mantenían un tanto recelosas de él, pronto los habitantes de Suna comenzaron a olvidar el pasado.
Pero con el tiempo descubrió con horror, que la mayoría de las chicas huían de él, al traer la marca de su pasado en la cara. Era imposible ocultar algo así. Una noche de luna llena conoció a una joven de nombre Hina. Sus ojos eran grises , su piel era blanca como la nieve, sus cabellos eran negro azulados.
Su exquisita figura, frágil y delicada. Aun cuando ella solo tenían quince años y él diecinueve, quedaron prendados el uno del otro. En un instante, al solo cruzar esa miraba aguamarina y esos ojos grises.
Desde el primer momento en que fueron presentados por una de las tías de Hina, el supo que ella era diferente a los demás, ella sonreía tristemente y el sentía en su pecho la imperiosa necesidad de protegerla.
Con forme pasaron los días, disfrutaba mas de su compañía, además cuando ella se entero de su pasado por las habladurías de un joven llamado Orochimaru, ella solo lo abrazo y lloro en su pecho por todo lo que él había sufrido, lloro por el y para èl.
Ella era la luz que iluminaba sus días y desde ese momento supo que ella solo seria para él.
La cicatriz que poseía desde los seis años nunca dejaba de sangrar, y esa noche no era la excepción. Ambos jóvenes se encontraban en la plaza mirando los fuegos artificiales, ella al ver una gota de sangre caer por la frente del joven de cabellos rojizos, se acercó con su pañuelo y limpió la herida para sorpresa de él.
Esa noche el tiempo se detuvo cuando su piel se tocó, la mano de ella con los dedos de él.
Esa noche siempre quedó grabada en su memoria.
Alguien que pasaba por ese lugar, sin percatarse, resbaló y empujó a Hina, quien besó a Gaara y una gran flor de fuegos artificiales explotó a sus espaldas; construyendo la escena más hermosa que las pupilas de Gaara recordaran haber visto.
El beso fue dulce y tierno, mientras que los dos se abrazaron. Era tan dulce la sensación que la cicatriz de Gaara cerró.
Ambos se miraron tras tomar un poco de aire que necesitaban. Justo cuando Gaara iba a decir algo, se escuchó una gran explosión, y el balcón cayó.
Fue la última vez que la vio.
Tres semanas después Gaara despertó en el hospital. Había estado al borde de la muerte pero el recuerdo de tan hermosa joven lo había traído de vuelta a la realidad.
Lo único que encontraron de la joven fue un pañuelo que tenía escrito "Hina", el cual se partía por la mitad.
Él jamás la olvidó, y jamás supo si sobrevivió. Lo más seguro era que no, ya que el visitó a todos los sobrevivientes pero no encontró a su hermosa joven de ojos grises.
Gaara se masajeaba la cien mientras se encontraba recostado en su gran cama, el recordad a su Hina solo le había traído un tanto de dolor y no solo en la cabeza, pero al recordarlo también se dio cuenta del gran parecido que tenia Hina con la desconocida
Miro el reloj de su masa y vio que apenas eran las once de la mañana sin muchas ganas debía desayunar, se estaba levantando cuando entro a su habitación Matsuri.
- Gaara supe que te caíste al Jacuzzi¿te hiciste daño?- la chica parecía muy preocupada.
- No claro que no, solo fue un pequeño empujón.
- Eso no fue lo que escuche, supe que una niña tonta te empujo…- Gaara dejo de escucharla, y sin saber por que ese comentario lo había hecho enojar, por lo que una de las ventanas se rompió el cristal en dos.
Matsuri salio del cuarto de Gaara cuando vio que los ojos de este comenzaban a tornarse más oscuros, y cerró la puerta sabia que su adorado Gaara necesitaba paz y soledad.
Sabía que esos ataques involuntarios a veces traían consecuencias indeseadas.
Camino lenta y tristemente por el largo pasillo con alfombra vino, mientras las lagrimas caían por sus mejillas.
Deidara veía la cara seria de Itachi quien lo había acompañado esa vez a su misión, mientras que Tobi comía golosinas a más no poder y Sasori simplemente permanecía bajo la sombrilla leyendo un libro.
Hinata despertó cuando Itachi le puso en la nariz un poco de esencia de limón, la pobre despertó de golpe, mientras Deidara veía con recelo a Itachi.
Antes de que Hinata pudiera decir algo, Deidara la tomo de la mano y la alejo del grupo.
Vaya turista mas exótica, jamás pensé que el verme te causara un desmayo¿ es que acaso soy tan feo?.
- No, claro que no es que estaba corriendo y después…- Deiadara la interrumpió
- Es que alguien la estaba molestando.
- Oh claro que no…- Deidara la volvió a interrumpir.
- Menos mal, esto es el Nirvana, nadie puede molestar a Nadie, esa es la única ley de este lugar.
- ¿Como es eso?, yo no sabia nada del Nirvana pensé que solo era el nombre del hotel.
- Es una historia vieja, mira hace unos doscientos años, mis ancestros y los de mi primo Sasori Vivian aquí en Kohaiko, y tenían unas esposas muy hermosas, pero una noche hubo un incendio, y ellos no estaban en casa, cuando llegaron las llamas habían consumido la mansión, pero lo mas grave fue que sus esposas perecieron, solo alcanzaron a escuchar a una de ellas y su ultimo deseo fue construir un paraíso para sus hijos.- Deidara suspiro
- ¿Y por eso hicieron este hotel?
- No, ellos tomaron muy enserio las palabras de sus esposas, entonces construyeron un lugar donde las reglas de algunos no afecten a todos, por ejemplo aquí las mujeres pueden andar libremente y nadie puede ser obligado a nada, claro tenemos reglas para evitar un desastre pero no son tantas como en el resto del país.
- Vaya eso es magnifico.
- Y eso no es todo, aquí la arquitectura es magnifica, de hecho Sasori pasa la mayor parte del tiempo reconstruyendo todo para que se vea como nuevo, mira te mostrare por aquí hay…
Deidara y Hinata caminaban por el gran hotel, mientras Shikamaru tomaba fotos de ellos, justo cuando iba a cambiar el rollo sintió una mano sobre su hombro, al voltear vio a Zai, quien le sonreía de manera no muy peculiar.
- Nenecito de tu ayuda gran sombra.
- Deja los sarcasmos a un lado ¿Qué quieres?- dijo con un deje de fastidio.
- Necesito saber con quien choco esta mañana Gaara, ayúdame si y yo te consigo una cita con…
- Esto te va a costar caro- Shikamaru saco un sobre con una foto.
- Si lo que digas.
- Y no lo digo solo por mí.
Shikamaru se alejo dejando a una muy impresionada Zai, sin duda esa semana iba a ser la mas larga de su vida.
Neji veía atra vez de un ventanal la lluvia caer, su labio estaba partido tal vez por un golpe o algo peor, mientras que en el suelo se encontraba una joven de largo cabello negro con un par de golpes también, su vestimenta japonesa dejaba ver su bien formado cuerpo.
Sin duda su tío sabia donde golpear para que en verdad doliera.
Una traicionera lágrima rodó por su mejilla, mientras se alejaba de la habitación dejando a la joven inconsciente.
Al salir del estudio de su tío se dirigió a su habitación, donde encontró a Hanabi sentada en su cama, ella al verle le sonrió con superioridad.
- Espero que a la entupida de tu amiguita no le interese volver a verte, por que sino, mi padre no dudara en matarla¿lo comprendes no es así?
Neji solo la saco de su habitación y se dejo caer sobre sus rodillas al estar solo en la oscuridad, que valiente había sido Hinata al huir de esa cárcel y el en cambio solo era un pájaro enjaulado.
Desde su ventan vio como Tenten se alejaba rodeada por los calidos brazos de Lee, "sin duda eso era lo mejor, sin duda eso era lo mejor…"
Se repetía mientras las lagrimas rodaban por sus mejillas.
NOTAS DE LA AUTORA: okis yo aquí un poco atrasada pero es que me enferme de mis lindos ojitos y no puedo estar mucho en la comp. Así que fue un gran esfuerzo el escribir este capitulo, gracias Arashi por corregir mi ortografía.
Bueno el próximo capi va a estar listo muy pronto sale cuídense y espero sus comentarios, y Passeuri donde andas ya no te has dejado ver espero que nos podamos leer nos pronto sale.
Sayonara
