Robar y Mentir
Ron siempre había sido pobre, bastante pobre. Y siempre había sufrido esa extraña sensación de no poder tener algo que se quiere; incluso había sufrido esa amarga sensación de no tener algo que se necesita. Y pese a ello, jamás había robado porque simplemente no estaba en su código de conducta. Por eso después de rescatar a Harry robando el coche de su padre se había prometido a sí mismo no volver a hacerlo. Aunque ese solo había sido un "préstamo" no quería volver a tener que ver con algo parecido.
Pero no contaba con se quedaría solo con Harry en plena estación muggle sin poder pasar a la estación mágica.
Hermione siempre había honesta. Nunca había necesitado mentir y nunca había querido hacerlo. En parte a esa cualidad suya se debía que no tuviera amigos en su anterior escuela pero no le importaba; simplemente le gustaba ser así. Por eso su conciencia aún le reclamaba todas las pequeñas mentiras que había tenido que decir el año pasado para ayudar a sus amigos y gracias a esa voz había prometido que este año, su segundo año en Hogwarts, no mentiría.
Pero no contaba con que sus dos amigos no subirían al Expreso de Hogwarts y el primero que se daría cuenta de ello sería Severus Snape.
Ron tenía el ligero presentimiento de que si no hubiera estado con Harry, la barrera mágica hacia el Expreso de Hogwarts no se habría cerrado. Estaba casi convencido de que si hubiera pasado primero y no al mismo tiempo que Harry, en ese momento estaría sentado en su compartimiento platicando con Hermione y calmando a Ginny. También sabia, no obstante, que se hubiera preocupado cuando Harry no llegará al tren así que después de todo, no podía quejarse.
Y ya que estaban metidos en ese lio y habían tomado "prestado" de nuevo el coche de su padre, mejor era que la pasaran bien y planearan su entrada triunfal ante todo el colegio.
Hermione sintió ganas de golpear a Ron y a Harry por hacerla preocuparse de nuevo. Su enojo no tuvo tiempo para aumentar porque en el trayecto se ocupo de calmar a la hermanita de Ron y explicarle la selección de las casas. Sin embargo, cuando bajo del tren y Ginny se fue rumbo a los botes, el sentimiento de preocupación regreso más fuerte que antes. Para colmo, apenas entro al comedor, el profesor Snape empezó a interrogarla.
Y ella que no quería mentir, tuvo que negarle al profesor la existencia de un coche volador que Harry y Ron pudieran conocer… o usar.
La entrada triunfal no fue ni remotamente como la habían planeado. Ron vio con espanto como el préstamo dejaba de serlo cuando el coche de su padre se perdía en el bosque. Al menos, pensó, él no lo había robado: él lo había pedido prestado y el coche había decidido escaparse así técnicamente no era su culpa.
Deseo que su mamá pensara lo mismo pero tenia la amarga convicción de que no sería así.
Como si ser interrogada y mentir no fueran un suficiente mal inicio de año para Hermione, al dirigirse a cenar se le quito completamente el hambre cuando empezó a escuchar historias descabelladas sobre el paradero de sus dos amigos. Quería pensar mientras intentaba de comer que no tenían ningún sentido pero casi todas tenían que ver con un coche volador y sospechaba que era el mismo que Ron había usado para rescatar a Harry; el mismo cuya existencia acababa de negar ante el Profesor Snape. Sus dedos temblaron durante toda la cena y cuando vio que la jefa de su casa y el director se retiraban a mitad de la cena, supuso que Harry y Ron algo tendrían que ver.
Sus sospechas se confirmaron cuando vio que Snape llegaba al Gran Comedor hecho una furia, seguido del profesor Dumbledore y poco mas tarde, de la profesora Mc Gonagall.
Harry y Ron estaban tan cansados después de su odisea que apenas y pudieron disfrutar un poco el alboroto antes de irse a dormir. Hermione les dirigió una mala mirada pero Harry apenas y lo noto y Ron decidió ignorarla. Hermione los dejo escabullirse sonriendo levemente para sí misma, feliz de verlos a salvo y prometiendo regañarlos al día siguiente.
No fue necesario que Hermione los regañara, al menos no a Ron: el vociferador de la Sra. Weasley dijo lo suficiente para hacer que Ron prometiera en voz alta no volver a robar nada. Hermione no pudo alegrarse por ello; Snape la encontró en la biblioteca el mismo día y la miro de tal manera que ella también prometió no volver a mentir nunca.
Los dos rompieron sus promesas y ese mismo año intercambiaron roles: a Ron le toco mentir (fingiendo ser otra persona) y a Hermione le toco robar (ingredientes para una poción). Ambas cosas por ayudar a Harry.
