Naruto no me pertenece.
"pensamientos"
— diálogos
Recuerdos/visiones
Palabras remarcadas
CAP 4: Rehaciendo una vida.
Había pasado una semana y media de lo ocurrido en el templo, y en ese corto plazo muchas actividades se realizaron, entre ellas crear un cementerio adecuado, para las victimas de la mas grande de las masacres vividas en la aldea. Otra fue el velatorio especial, hacia los valientes que trataron de enfrentar a tal enemigo, pero principalmente para aquel monje que se sacrifico por la aldea, creando ahí el segundo día conmemorativo de la misma, con el nombre de "El Sabio Guretooku". Pero esos no fueron las únicas actividades, sino que además se empezó con la reconstrucción de la aldea, y la elección para un nuevo líder, el cual termino siendo el viejo mercader, que con su ascenso declaro que haría varios cambios para mejorar, y asegurar la vida pero que lo primero seria la restauración de su pueblo.
En la mayor parte de ese tiempo eh estado acompañando a Saruni, consolándola en todo momento, pero me resulta muy difícil sacarla o distraerla de su dolor, ya que cualquier cosa que ve le trae recuerdos, y esos mismos los relaciona con todo lo perdido, por lo que después de meditarlo un momento eh tomado una decisión, "Sino puedo sacarla de su dolor aquí, entonces la sacare de la aldea, por lo menos por un tiempo"
Además de estar con ella, tengo otra responsabilidad, que es la de controlar y hacer cambiar un poco al joven pelirrojo, que de momentos se encuentra prácticamente encerrado en una sección del templo, abastecida de alimentos "aunque tengo la impresión, que la mayor parte del tiempo libre que tenga, se la pasara durmiendo"
— Naruto, ¿en que piensas? — me pregunta Saruni, que se encuentra recostada al lado mío, en estos momentos ambos estamos descansando en el parque bajo la sombra de un árbol, este fue el principal lugar en el que ayude a reconstruir, junto con la casa de la familia de ella.
— Mm… en mis siguientes pasos a seguir, en el próximo viaje y en la vida — le contesto, con los ojos cerrados, disfrutando del calido ambiente.
— Así que te vas — dice suavemente, con algo de dolor.
— Si, eh estado demasiado tiempo aquí y hay algunos asuntos que debo tratar.
— Ya veo…
— ¿Por qué no vienes conmigo? — le pregunto, mirándola con mi ojo derecho, mientras el otro lo mantengo cerrado, veo como ella se exalta y sus mejillas toman un leve color carmín, mientras mantiene sus profundos ojos grises en mí.
—Pu-pues y-yo… no quiero retrasarte — murmura algo apenada, bajando su cabeza.
— No te preocupes por ello, puedo tomarme todo el tiempo del mundo, además seria bueno que recorrieras un poco el mundo, veras que hay muchas cosas maravillosas.
— Si no te-te molesta.
— Nunca, jamás serias una molestia para mí — le aclare, con lo cual volvió a mirarme, mientras le brindaba sonreía — Entonces, ¿me acompañaras?
— Cla-claro…
— Entonces esta decidido, mañana partimos, así que mas tarde ve guardar las cosas que realmente necesites, mientras yo iré a hablar con Tsugini-san.
— De acuerdo — me responde, para luego levantarse — ahora voy… — antes de dar el primer paso, le tomo de su mano — ¿Naruto?
— Eh dicho mas tarde, ahora quiero pasar un tiempo aquí contigo, disfrutando de la bella naturaleza — para luego echarme de nuevo, con una pequeña sonrisa.
— Hai — dice mientras se acuesta a mi lado, con una pequeña sonrisa.
-.-.-
Esa tarde es bendecida con un clima templado, el cielo despejado y el sol iluminando a los viajeros con su fuerte poder. En un bosque al norte de la aldea, nos encontramos caminando hacia las montañas.
— ¿Estas segura que llevas lo suficiente? — le pregunte por tercera vez al ver que lleva un ligero bolso, en el cual pienso que solo puede cargar un par de mudas de ropa.
— Tu no llevas mucho tampoco — me cuestiona — además es mejor viajar liviano, así no se me hará tan pesado el camino — responde con una sonrisa.
— Estoy acostumbrado a viajar, pero si llevo varias cosas — le digo mostrándole un pequeño pergamino — todo va guardado aquí, no es demasiado pero es lo imprescindible.
— Bien, entonces deberías haberme ayudado a equiparme
— Te enseñare muchas cosas, se que no has salido nunca de la aldea… por lo que nuestro primer objetivo será el templo…
— Naruto — me llama, deteniéndose y bajando su mirada — yo…
— Se que es difícil para ti todo esto — le digo, mientras coloco mi mano derecha sobre su mentón, y le levanto la cabeza con toda la delicadeza posible, para que me mire a los ojos — pero tienes que enfrentar el dolor, y superarlo… tu abuelo amaba ese lugar, y dejo su vida ahí, a cambio de que todos puedan disfrutar de su vida — a lo que ella me abraza, y yo por supuesto le correspondo — por eso quiero que me sigas, yo no te abandonare nunca.
— Gracias Naruto — me dice separándose y regalándome una de sus bellas sonrisas — sigamos.
-.-.-
Dos noches nos tomo llegar al templo, aunque se parecían mas a unas ruinas con un árbol de gran tamaño en su centro.
— ¿este es el famoso templo, del cual mi abuelo contaba historias y en donde se conocieron? — pregunto con cierta duda.
— Así es… — le respondo, mirando fijamente el templo — aquí es donde él me tomo como aprendiz…
— ¿Fuiste su discípulo? — me pregunto con la sorpresa impresa en su voz.
— Se podría decir que lo fui por un tiempo… si no hubiera sido por él, yo no seria así y seguramente hubiera odiado con toda mi alma a la humanidad — conteste con un deje de fría nostalgia, recordando algunos hechos.
-.-
Un pequeño de unos 10 años de pelos rubios, corría a su propia sombra que se le adelantaba. Gotas de sudor se mezclaban con salinas lágrimas, que de sus preciosos ojos azules caían, estas bajaban hasta su fina pera, para después precipitarse hasta el áspero suelo, dejando un pequeño rastro por cada paso que daba. Sus ropas de marrones y grises colores, se encuentran desgastadas y en varias partes agujereadas, producto de cortes, además que en muchas secciones había manchas carmesí y rojas oscuras.
A sus espaldas gritos sonaban, el pequeño a la distancia observaba aterrado lo que había provocado, una ciudad en llamas, un fuego maldito que arrasaba con todo lo que se le cruzara, y el mismo infierno extendiéndose a los bosques.
— ¿Porque no se extinguen? — Murmuro con pánico — yo no quería matarlos, yo nunca los mataría — chillo el pequeño, cayendo al suelo de rodillas, mientras se agarraba la cabeza con ambas manos, y sollozaba — ¿porque? — se repetía.
— Para salvarte ¿para que más? — sonó una voz con cierta gracia.
— ¿Quien eres? ¿Dónde estas? — pregunto al no ver a nadie, pero un destello al frente suyo, le mostró al otro interlocutor, aterrándolo completamente. Ahí estaba el mismo, o más bien su sombra en el suelo, pero con la diferencia que poseía unos ojos que se asemejaban a las llamas…
Cuatro días estuvo caminando sin rumbo alguno, sin comer y apenas tomando algo de agua, de las pocas fuentes que se cruzaba de ese recurso vital, su vista se la nublaba, no había podido dormir, apenas cerraba los ojos todo los recuerdos se le venían a la mente, no solo de los últimos eventos y sino de toda la vida, bueno casi todo, solo faltaban los de aquella gigantesca aldea.
Pero con estos ya había tomado una decisión, la humanidad no valía la pena y el dedicaría su vida a hacerlos sufrir, nadie estaría exento, con su fuego libraría al mundo de aquellos seres malignos, que se creían los dueños, les haría pagar por cada injusticia, por lo que tendría que entrenar duramente, hasta tener el poder suficiente para enfrentarlos con toda comodidad.
Todos esos pensamientos y planeamientos se le venían a la mente, agotándolo seriamente, la falta de alimento y la falta de sueño, se lo tomaron en contra, provocando que su vista se le empezara a nublar, camino unos pocos metros mas para luego caer de rodillas, su propio cuerpo se negaba a seguir, con un ultimo esfuerzo se levanto en vano, ya que no tardo en caer de lleno sobre el pasto de aquella montaña, antes de desmayarse pudo notar como algo se le acercaba, pero no pudo distinguir de que se trataba, por que su vista borrosa no se lo permitió, y termino por caer en la inconciencia.
No sabia cuanto tiempo había transcurrido, ¿minutos, horas, quizás hasta días? Pero la pregunta que mas resaltaba y lo intrigaba era ¿Dónde se encontraba?, sin duda no recordaba haber estado nunca en un lugar como ese, estaba en una habitación de paredes blancas, con un piso de diversos colores verdes, él se encontraba cómodamente acostado sobre un colchón, y tapado con una sabana, era toda una experiencia para el niño, de repente un exquisito olor atrajo su atención, y le recordó su falta de alimento, haciendo algo de esfuerzo, el pequeño consiguió levantar su perezoso cuerpo, sorprendiéndose al ver que no vestía su acostumbrada ropa, sino que llevaba puesto una remera blanca y unos pantalones del mismo color. El ruido de pasos y el aumento de aquel aroma, lo hicieron girar su vista a la puerta, la cual no tardo en abrirse, y mostrar a un señor de unos 65 años, de largos cabellos rojos, y poseedor de unos ojos grises, que delataban conocimiento, este sujeto vestía una tunica blanca atado con un cinturón verde, y en su mano derecha cargaba una bandeja con algunos cuencos humeantes.
— Veo que has despertado, pequeño — dijo el anciano, con una sonrisa — debes estar hambriento, por lo que te traje esto — hablaba mientras se acercaba, pero la posición de batalla del chico lo detuvo — no voy a hacerte daño.
— ¿Porque me ayudas? — Sonó la voz monocorde del niño, la expresión recelosa que portaba, le daba un aire bestial — acaso pretendes alimentarme, para luego utilizarme… estoy cansado de ustedes, se creen superiores y se exterminan entre vosotros, para lo único que sirven es para alimentar las llamas — expreso el pequeño, el viejo se mostraba sorprendido, no podía creer el odio que se estaba formando, debía detener el crecimiento de esa oscuridad como sea, algo le decía que este pequeño podría traer consecuencias devastadoras para el mundo, y no arriesgaría a su familia.
— Tranquilízate muchacho, no tengo segundas intenciones…
— Como si fuese a creerte, ya eh tenido suficiente de ustedes… así que mejor me marcho — empezando a caminar, se encontraba algo mareado.
— Por desgracia no puedo dejarte ir, no hasta que te hallas recuperado lo suficiente, y eso implica que debes comer algo.
— ¿Me vas a detener? — reto el niño, con un extraño brillo en su mirada. Estuvieron enfrentándose con la mirada por un momento, hasta que el anciano cerró los ojos y hablo.
— No lo requiero, tu mismo no podrías salir de este templo, y con tu falta de energías, no serias un rival para un monje como yo… por lo que hoy descansaras — dejando la bandeja en una pequeña mesita, y luego retirarse.
-.-.-
— Naruto, solo veo escombros… — me dijo Saruni, que se encontraba dando caminando entre los restos de la parte superior del templo.
— Vamos Saruni, busca con mas empeño — le respondí con una sonrisa, al ver como empezaba a fastidiarse, "hace media hora le pedí que encontrara una puerta secreta, en medio de aquel desastre, desde entonces que esta dando vueltas, pero veo que lo ha tomado muy literalmente, y no ha descifrado el mensaje… aunque no es demasiado complicado", al ver como sigue caminando y tocando los restos de paredes en busca de algún interruptor.
— ¿Cuanto tiempo vas a estar riéndote de mi? ¿Por qué no simplemente abres la puerta, y entremos?
— Es divertido, ver como pierdes la paciencia cada 3 minutos — le conteste carcajeando un poco, al ver su expresión de enojo — Vale, vale… no hace falta que te enojes tanto, ahora vamos — relajadamente salte de la rama en la cual descansaba mientras ella buscaba, y me dirigí al centro del lugar, en la parte trasera del árbol simbólico, y moví una baldosa, abriendo así un camino de escaleras.
— ¡Ah!... se encontraba sobre el suelo — expresando su sorpresa, para luego poner una cara de fastidio — me dijiste que buscara una puerta secreta — señalándome acusadoramente.
— Y es lo que es, solo que sobre el suelo y no con la forma corriente de una puerta… otra cosa, es que te dije en el medio del desastre, no por los alrededores — le explique tranquilamente, riéndome por lo bajo de su expresión — entremos así podrás descansar un rato, y tomar un baño — le digo con una sonrisa, mientras bajo el primer escalón, pero antes de seguir avanzando, la miro seriamente — Debo advertirte, puede que abajo allá algo que te disguste de sobremanera, por lo que te pregunto, ¿estas segura de querer acompañarme?
— No se que pueda ser, pero mientras pueda y quieras, te acompañare a donde sea — me respondió con una seguridad, que no pude dejar de admirarla "si esta tan decidida entonces, no puedo esperar a ver como reacciona, al encontrarse con la persona que asesino a sus padres, dependiendo de las reacciones que se formen actuare" pensé, mientras le dedicaba una sonrisa.
— Entonces no hay tiempo que perder — exclame, agarrándole la mano, cosa que hizo que ella volteara la mirada, "creo que note un leve tono carmín en su cara, me pregunto porque, bueno eso lo resolveré en otro momento", mientras la conducía hacia la gigantesca habitación.
Cinco minutos tardamos en llegar a aquella gran sala de blancas paredes, pero esta vez en una se encuentra un pasaje, que lleva a un pasillo con varias puertas, este camino es iluminado por el tenue fuego de antorchas, y filtros que conectan con la superficie, dejando que el puro aire de las montañas, perfume el ambiente "sin dudas, este lugar es un estupendo lugar para vivir, alejado del ruido de las sociedades, y con un gran ambiente natural, especial para la paz y la armonía, lo que se busca en un templo, como los que ya no hay" miro de reojo a mi acompañante, notando como ella contempla el lugar con admiración, sonrío al ver su expresión.
— Este es el templo escondido dentro del templo, basado en los principios y lo natural, un santuario que representa a la armoniosa vida, y uno de los templos más antiguos que se conozcan, aunque olvidado por la sociedad hace varios años, teniendo como único monje a tu abuelo desde entonces — le relate, atrayendo su atención completamente — puedo decirte que es uno de mis lugares favoritos, no solo por mi historia en este templo, sino por lo relajante y pacifico del lugar, sin menospreciar la cantidad de conocimientos que esconde, pero todo aquel que busque las enseñanzas de este, debe de tener en claro las bases de la armonía, las cuales se han perdido a través de los años.
— ¡Sugoi! No esperaba que fuera tan impresionante — menciono con fascinación, aunque se encontraba algo confundida — Pero Naruto, esta sala es hermosa y grande, pero esta vacía.
— Mas bien se encuentra llena de vida… — murmure, sin ser escuchado — la verdad es un espacio para la reflexión, y los rituales, por eso también tiene esta particular iluminación, nunca veras esta sala de noche, sino siempre de día… de lo contrario el templo cumpliría con su ciclo, y el olvido lo transformaría en uno mas de tantos, sin los conceptos ordinales protegidos y resguardados, serian solo estructuras de piedra, con un pasado perdido… por eso este templo debe ser mantenido — le respondí con seriedad.
— ¿Mi abuelo te a dejado esa tarea?
— Se podría decir, en un mejor sentido que yo mismo, eh tomado la decisión de conservarlo, y no me es muy difícil el trabajo… pero si él me encomendó un para de actividades.
— ¿Porque no me lo dejo a mi? ¿No seria un trabajo para dejárselo a la siguiente generación? O ¿es que no me creía lo suficientemente responsable? — preguntaba con dolor, mientras lagrimas empezaban a asomarse.
— Saruni… no es lo que tu piensas, recuerda como es tu abuelo y dime… — le dije mientras le levantaba su rostro, para mirarnos a los ojos — ¿Guretooku pensaría de esa manera, y mas importante, pensaría en ti de esa forma? — le pregunte seriamente, mientras acaricio su cabello, para confortarla.
— No pero…
— Porque él es fuerte, y tú no — hablo con voz monótona, un joven de rojos cabellos, que atrajo nuestra atención, este se encontraba apoyado en el marco del pasaje que comunica con el pasillo — te has tardado, aunque nunca espere que llegaras acompañado.
— T-tu… — murmuro ella, mientras templaba ligeramente, el miedo y la sorpresa se marcaron en su expresión — ¿qu-que haces aquí? — Para después cambiar su semblante cambio a uno de furia — ¿Qué demonios buscas ahora?, ¿y como es que estas vivo… mi abuelo no te había derrotado?
— Ya veo, tu abuelo era ese anciano — dijo mirándola seriamente, para después mirarme a mi con aquellos ojos asesinos "no ha mejorado mucho, creo que me adelante en pensar que se calmaría un poco, si se relajaba… aunque viéndolo bien ha descansado, y sigue tan perdido como cuando lo deje" — Tu, devuélveme a madre.
— ¿T-tu madre? ¿a-a que te refieres con ello? Es imposible que Naruto, aya secuestrado o tomado a la fuerza a una persona — contesto confundida la pelirroja, que cada tanto me miraba de reojo.
— No te metas sino quieres morir, pero seguro madre me diría que te mat…
No tarde mas de un segundo en llegar a su lado, para pegarle un puñetazo en la boca del estomago, sacándole el aire, y haciendo que caiga de rodillas respirando agitadamente, el levanto la vista, mirándome desde abajo con los ojos bien abiertos, con una mueca de sorpresa y dolor.
— Será mejor que no la amenaces más… y tienes prohibido, hablar así dentro del templo, solo conseguirás retrasar tu camino — le comunique con fastidio, el me miro con odio, manteniéndose en el suelo.
— ¿Naruto? — pregunto la joven a mis espaldas, con cierta sorpresa "ninguno espero que yo atacara, ella le teme y le odia, mientras que el la quiere muerta por lo que hizo su abuelo, y seguramente creerá que si la borra, aquel ser le regresara" — dime, ¿Qué es lo que sucede? — cuestiono seriamente, tratando de sonar segura.
— Es bastante complicado de explicar… — veo como ella me cuestiona con la mirada, suspiro — El es Gaara, un shinobi de la aldea oculta entre la arena, y además es el Jinchuriki de Shukaku… el ataco a la aldea con ese poder, y tu abuelo al ver que no lo iban a poder detener, decidió sellarlo usando el poder del templo, por lo que ahora este joven busca recuperarlo… bueno eso es básicamente lo que sucedió — respondí, mientras le daba la espalda al joven, y me dirigía hacia la chica, "es muy obvio" veo en la cara de ella, un destello de precaución y preocupación.
— Nunca le des la espalda a un shinobi, y menos si es poderoso… — hablo el muchacho a mis espaldas, juntando arena a su alrededor, creando una especie nube de tierra, para luego estirar su brazo derecho hacia adelante apuntándome, al tiempo que aquella nube de tierra se me abalanzaba. En una fracción de segundo voltee mí vista hacia él, y antes que el ataque me golpeara… — No… no puede ser — murmuro con sorpresa y temor, el antes confiado Ninja, al ver que su ataque se dividió en dos partes antes de llegar, como si hubiera caído una hoja contra el filo de una espada, dejando sus dos partes caer sin dañar a nadie.
— No eres poderoso, y sin Shukaku, tu madre… no eres nada — susurre con una voz fría a su lado, ya que me encontraba, en cuclillas a su lado, vi como él se sobresaltaba y volteaba rápidamente su mirada hacia mi, con miedo — aunque tuvieras mas poder, no podrías derrotarme, y en este momento no requiero esfuerzo alguno para acabarte… creo que eso ya ah quedado mas que claro — musite para luego pararme, y luego ofrecerle la mano para ayudarle a levantarse — Voy a tratar de cumplir mi palabra con el viejo, y por eso mismo debo corregirte, pero no elegiré tu camino, ni tampoco te juzgare por lo que has hecho, por mas terrible que sea… te are ver la realidad y te enseñare lo que es vivir — le dije con tranquilidad — Si quieres volver a ver a tu madre, deberás seguir cada una de mis indicaciones… de lo contrario nunca mas la veras.
— ¿En que momento te moviste? ¿Como llegaste a mi lado tan rápido? — pregunto con voz vacía el joven, como comúnmente hablaba, pero ahora con tranquilidad forzada.
— En el instante en el que te sorprendiste, tu mente se perdió un momento, haciendo que tus sentidos se volvieran más lentos, por lo que tu visión no logra captar mi movimiento.
— ¿Qué hiciste para partir su ataque Naruto? — pregunto la pelirroja, girándome para verla, le respondí.
— Simplemente tome su control, dividiendo su ataque… — luego mire a Gaara —después de todo soy el que controla el sello, talvez ese tanuki(1) te allá hecho dependiente de su poder, y su sed de sangre… pero te ah dejado con poca estabilidad mental, por lo que eres incapaz de utilizar bien tus habilidades.
— Sabes que cuando recupere a madre, te matare — me informo el joven.
— Me tiene sin cuidado — conteste encogiéndome de hombros, caminando unos pasos y tomar la mano de la muchacha — vamos a comer algo, seguramente te encuentras hambrienta y cansada, por supuesto te prepare el baño para que te relajes… Gaara tú también te vienes.
-.-.-
Pasaron dos días desde que llegamos, en los cuales yo me dedique a planear como tratar con Gaara, mientras a este meditaba sobre lo que le pregunte aquella primera noche, por lo que decidí empezar con un entrenamiento físico, y mental con el objetivo "Auto Desarrollarse", ya que considere que el bijo lo manipulo, y moldeo para ser una herramienta, y al tener una vida solitaria, la falta de afecto y el mal trato, no le permitieron crear una base propia, haciéndolo dependiente de cualquier fuente de cariño, y por supuesto Shukaku lo aprovecho…
— ¡Ah! — se escucho un grito de dolor.
— Levántate Gaara — le dije tranquilamente, mirando hacia abajo con los brazos cruzados, mientras el joven pelirrojo se masajeaba el brazo derecho, para luego pararse, y lanzarse contra mí, convocando nuevamente una nube de arena, a lo que yo levanto una ceja, y pienso mientras esquivo con facilidad cada arremetida, "es la tercera vez que me ataque de frente con esa manta de arena… por lo que veo lo único que sabe es, ocultar su presencia, y controlar la arena, pero sin ninguna estrategia, y solo confiando en su poder, es inútil" suspire, y doy un salto para atrás alejándome de él, con el objeto que él ataque a distancia, cosa que no tarda en hacer, y al haberlo previsto lo espero tranquilamente.
— Te tengo — sonrío confiadamente el pelirrojo, con ambos brazos extendidos hacia mí, ejerciendo su dominio sobre la tierra. Pero aquella expresión se desvaneció, al verme esquivar su ataque en el ultimo instante, y llegar a su lado casi al mismo tiempo, aprovechando su postura, le doy un doble golpe de palma en su estomago, ocasionando que su cuerpo salga disparado hacia una pared, frenándose bruscamente en esta, para luego caer de frente al suelo — duele — murmura agónicamente, "como lo pensé, su cuerpo es bastante débil, por la falta de entrenamiento físico, y su mente esta tan desequilibrada…", el joven pelirrojo levanta un poco su cabeza, y el torso ayudándose con sus temblorosos brazos, deteniéndose a mitad de trayecto al observar la sangre en el suelo, "su propia sangre, supongo que no la ah visto mucho" — es la segunda vez… que veo mi sangre — comento, para luego sentarse con algo de esfuerzo, y limpiarse el hilillo carmesí que bajaba de su boca — si madre estuvier…
— Pero no esta — le corte, haciendo que el me mirara con frialdad — y no la recuperaras nunca así, y te voy diciendo que no la necesitas para vivir.
— Madre, es mi poder y yo soy su herramienta…
— ¡Tu no eres el instrumento de nadie! Y veo que no has meditado lo suficiente — dije con seriedad, "no avanzare más así", pensé con fastidio cerrando los ojos, para luego abrirlos rápidamente ante el surgimiento de una idea, "puede que sea una manera un tanto brusca, pero si con esto puedo salvarlo… lo are", cambiando mi expresión por una de suma frialdad, le digo con una voz glacial — No solo no la sentirás mas, sino que además podrías perder algo mas, que quizás sea de mayor valor, por lo menos para ti.
— ¿Y que puede ser aquello? Ya me han quitado el poder.
— Como te dije hace un par de noches — comente, y note como este se sorprendía, y desviaba la vista.
— De que hablas, lo mas importante para mi es mi madre.
— Sabes de que hablo, pero por si las dudas te lo recordare.
-.-.-
Habíamos terminado de comer, y Saruni se había ido a un cuarto que le había mostrado con anterioridad, por lo que ahora nos encontrábamos yo y Gaara solos, en aquella sala, este se mostraba enojado.
— No tienes que mirarme así en todo momento, es mejor si intentamos llevarnos bien… de ese modo haríamos las cosas mas rápidamente — mencione tranquilamente, tratando de mejorar un poco el ambiente.
— Si me devuelves a mi madre, será mas rápido aun — contesto monótonamente, por lo que suspire.
— Se que no quieres hablarme, pero lo tendrás que hacer, así que por favor contesta mis preguntas.
— Bien.
— De acuerdo, se algo de tu historia por Shako, y veo que tu le conoces un poco…
— Ve al punto.
— Se que has sufrido mucho, pero también puedo notar que te has aislado, para no recibir daño, a pesar de que dicen que eres intocable, tu mismo sabes que no es así, y si bien no recibes golpes, lo que te lastima es algo mas doloroso y difícil de curar…
— No veo que vallas a ningún lado — me interrumpió, aunque su voz me sonó desequilibrada, "como si se estuviera guardando algo".
— ¿Mis palabras te han traído recuerdos? Lo siento si fueron malos, pero es un avance a mi parecer — le digo seriamente — bueno la primera pregunta es: ¿Tu misión era la de asesinar a los fugitivos de tu aldea, o me equivoco? — Al ver que estaba en lo cierto, continuo — Aunque no creo que se te allá asignado, a ir solo sabiendo lo que representas, y también estoy seguro, que no te pidieron que eliminaras a cada persona a tu paso, ¿entonces porque lo has hecho? — pregunte.
— Porque madre me lo pidió, me dijo que los humanos son criaturas débiles, que deben ser destruidos por las atrocidades que realizan, por lo que me hicieron sufrir de joven, y porque lo condenaron a aquella existencia… me indico que era lo hora de tomar nuestro camino, y me ordeno deshacerme de aquellos que me controlaban — respondió luego de unos segundos — no sé de que te sirve esto.
— ¿y tu acataste cada una de sus palabras? — Al ver su asentimiento, suspire — dime, en tu vida hay alguien además de Shukaku, ¿que te sea por lo menos interesante, o quieras proteger? ¿Alguna ser que admires, quieras o te sea importante? ¿Qué a pesar de temerte, te allá protegido o por lo menos tenido la intención de hacerlo? — le pregunte con serenidad, esperando su respuesta, mientras analizaba su rostro con la mirada. Pasados unos cuantos minutos contemplado sus muecas de frustración, me levanto, atrayendo la atención del joven, que me mira con confusión — te dejare reflexionar sobre aquellas preguntas, tienes dos días para meditar bien esto, después de ese tiempo te enfrentare, y con respecto a tu futura actuación, tomare las medidas que me parezcan mas acertadas, si las pasas te are una pregunta, así que vete preparando, ya que seguramente sufrirás como nunca — informe antes de irme — recuerda tienes dos días, y es mejor que pienses bien, por el futuro de tus hermanos — pude ver que tras aquellas palabras, su rostro se perturbo, "ahí puede que se encuentre la clave" pensé antes de dejarlo.
-.-.-
— Cállate.
— ¿Como te sentirías si ella muere, o simplemente desaparece? — le pregunte.
— ¡Basta! — grito
— Creo que te has olvidado, que hay algo que duele más que el daño físico.
— ¡Te dije que pararas! — rugió furioso, al tiempo que se levantaba y corría hacia mi, mientras que con sus manos conjuraba aquel elemento.
— Es inútil — dije, mirándolo tranquilamente anulando sus habilidades — se que lo sabes, pero no lo entiendes — le comunique antes de lanzarlo de nuevo contra la pared, haciendo que mas gotas de sangre manche el suelo — dime Gaara, te traigo recuerdos o prefieres que los haga desaparecer… si es así ya tengo un objetivo, y es la eliminación de tus hermanos.
— No lo harías, no eres así — hablo con un tono confiado — como se que tampoco me mataras — dijo mientras se levantaba con dificultad.
— Tienes razón, no te matare… — dije sombríamente, ocultando mis ojos un momento, para luego mirarlo con tal determinación y tranquilidad — En este momento eres un simple ser de la sociedad, y no me tomaría la molestia de eliminar algo tan insignificante, pero tengo en claro que quiero cumplir mi promesa, y si para ello debo sacrificar lo que es importante para ti, pues lo haré sin dudarlo — "empiezo a sentirlo, todos esos sentimientos negativos que lleva, ya encontré varios puntos clave, hacerlo sufrir es la manera mas rápida y efectiva para liberarlo, es bastante cínico de mi parte, pero hoy empezara a cambiar", veo como este tiembla de miedo y de odio, "ya no se preocupa por Shukaku, es el momento de abrirle los ojos" — ¿Que harás Gaara? ¿Me enfrentaras?, sabiendo que no tienes ninguna oportunidad, ya que tu fuerza esta sellada.
— M-maldito… no eres diferente de ellos, eres un monstruo — dijo acusadoramente mientras volvía a levantarse.
— ¿Yo soy el monstruo? Pues bien, soy uno — dije asintiendo sin molestia, sorprendiéndolo — ¿y tu que eres? Además de un ser terco e inútil.
— ¡Me tienes arto! — veo que intenta convocar nuevamente su arena, por lo que vuelvo a anularle su habilidad, este al ver su técnica inhabilitada corre hacia mi lanzando un puñetazo, que conecta en mis abdominales, muestra una sonrisa de triunfo por un leve segundo, ya que es borrada rápidamente por la sorpresa — N-no.
— ¿Eso fue un golpe? — pregunte, haciendo que este de un paso para atrás.
— No, no puede ser — su expresión no muestras mas que miedo, "es mas humano de lo que parece"
— Ya lo vez, es inútil intentarlo — doy un paso, haciendo que el se caiga del miedo — ¿me enfrentaras? — pregunto mientras empiezo acercarme lentamente, y él a arrastrarse para atrás, manteniendo una mirado ahora suplicante — Si quieres hacer daño, aprende a hacerlo, hay millones de cosas que se pueden hacer para causar dolor, angustia y sufrimiento, el dolor físico es uno de ellos, pero el emocional es el mas devastador — comente como si estuviera dando una clase — ahora te enseñare un poco de dolor físico, antes de ir a ver a tus hermanos — veo como este empieza a lagrimear, "me es complicado seguir actuando, pero no falta mucho"
— No por favor, no me hagas mas daño — gimoteo, iba a dar un ultimo paso cuando sentí una presencia, por lo que espere a que esta, se interpusiera en mi camino, cubriendo al joven.
— ¡Naruto! ¡Déjalo! No ves que esta sufriendo — dijo Saruni preocupada y asustada, al ver al joven pelirrojo en tal estado.
— Saruni… por favor no te metas en esto — le pedí, para luego volver a enforcar mi vista en el muchacho, y retomar mi fría postura — Tanto has caído, o mas bien tan insignificante eres sin Shukaku, ¿que no puedes defenderte, ni hacer nada al respecto?... ¿cual es la razón de tu existencia? — noto como el joven se ve sorprendido ante mis palabras, "toque algún punto, bien" — si tu quieres el poder para probar que vives, ya te voy recomendando que lo hagas por ti mismo, sino nunca conseguirás validar tu existencia… como tampoco podrás defender y recibir aquello que deseas, por esta ultima vez dejare que lo pienses, y dependiendo de tu respuesta… — le decía tranquilamente, por fui interrumpido por la suave risa del joven, que nos desconcertó a ambos.
— Madre, digo el bijo Shukaku, nunca permitió que me lastimaran… pero ahora que no esta, es tan fácil — comento con una sonrisa irónica, mientras lagrimas de dolor y frustración se mezclan con el sudor, que recorre su rostro lastimado, su voz había perdido su tono, ahora sonando suave y quebradizo, cargado de sufrimiento y locura.
— Naruto te has pasado, lo has trastornado cruelmente… — me reprochaba la muchacha, solo para ser callada, por el mismo joven.
— No estoy desvariando… — informo el joven con seguridad, para luego mirarme con determinación — no tendrás que esperar por mi respuesta, te la daré ahora — dijo desafiándome con la mirada, pese a su estado.
— ¿Y cual seria? — pregunte con una voz gélida, que hizo que ambos dieran un paso hacia atrás.
— Ya no se si serias capaz o no de destruirías a m-mi fa-familia, pero si la amenazas tendrás que pasar sobre mi primero — respondió con seguridad.
— ¿Te sacrificarías por ellos? A pesar de que puedan odiarte por todo lo que has hecho, de temerle a tu poder — cuestione, haciéndolo temblar de frustración — dime, ¿tú quieres a tus hermanos? — El joven solo asiente algo durativo — ¿Cómo lo sabes?
— Daria cualquier cosa por ellos, mis hermanos me temen lose, pero a pesar de eso, puedo sentir su preocupación por mí, y ellos siempre me han acompañado a pesar de lo que yo hacia, de lo peligroso que soy… por eso los quiero y los voy a proteger como sea, no importa su muero en el camino — dijo seguro.
— Si te pusieras en mi camino, solo conseguirías el fin, ¿y luego que? ¿Como sabrías que yo no iría a asesinarlos de todos modos? Si fuera así tu muerte seria en vano — le comente, mirando de forma analítica cada una de sus reacciones — Anteriormente, me llamaste monstruo y lo acepte, ahora qué sucedería si matan a tu familia y no pudieras evitarlo, ¿Cómo te sentirías?
— Yo… no lose, seguramente vacío y como hace unos instantes, destrozado.
— Furioso, impotente, vacío y destrozado, todas emociones negativas como deberias sentir en ese momento, entonces te pregunto, ¿como crees que se sienten los sobrevivientes, de todas aquellas masacres que has cometido? — dije duramente y tranquilamente — ella es el ejemplo claro, tu le has arrebatado toda su vida, y a pesar de todo lo que debe sentir, te protegió cuando te vio en ese estado, y pensar que hasta la has amenazado, a penas supiste que su abuelo fue el que te coloco el sello — veo como el joven se arrodilla, y sujeta con fuerza su cabeza, mientras lagrimas caen de sus ojos, por lo que me agacho, y le coloco mi mano sobre su hombro para reconfortarlo un poco — mi objetivo no es hacerte sufrir, sino que habrás los ojos a tus actos, y que empieces a usar la cabeza, que tomes tus propias decisiones, y que sepas diferenciar lo que esta bien de lo que esta mal, aunque esto depende mucho de tu criterio — informe con serenidad, y mirándolo comprensivamente — ¿Aun crees, que Shukaku es la fuerza y tu la herramienta?
— No, Shukaku es un ser y yo soy otro diferente, no somos uno.
— El vive en ti, pero no son uno, ninguno de los dos quiso ese destino, sino que se los impusieron por algún motivo, el es poderoso sin duda, pero no tu dueño… al entender esto ya puedo decir que has despertado — le digo con una sonrisa — si quieres hacer algo hazlo, si quieres cuidar algo protégelo, si quieres hacerte mas fuerte entrena duro y con decisión… a ti te gusta lo que te gusta, nadie puede elegir por ti cual será tu sueño, ni que gustos tener. Ahora bien te are la ultima pregunta… — comunique con seriedad, haciendo el mismo se muestre atento — ¿Eres capaz de vivir y comprender?
— ¿Qué tipo de pregunta es esa, Naruto? — Pregunto la muchacha, aunque se sorprendió de ver al joven, en un estado total de reflexión — no creo que sea tan difícil la respuesta.
— Todo lo contrario, no es una pregunta tan simple si la meditas, y menos en su caso, en el cual siempre fue un instrumente, hasta hoy — respondí, para luego darme vuelta, y empezar a caminar hacia el pasillo — No quiero la respuesta ahora, es mejor que la pienses y la sientas, pero si quiero saber que es lo que harás ahora — digo, mirándolo de reojo.
— Y-yo, te seguiré — después de aquello me retire, no sin antes murmurar.
— Has perdido mucho tiempo estando muerto, es hora de rehacer tu vida, disfruta cada momento que se te de, y haz lo que mas te guste, sin importar las complicaciones, así vivirás y conocerás la verdadera belleza que nos rodea — a pesar de lo suave que lo dije, se perfectamente que ambos lo oyeron, ya que ambos cambiaron desde aquello.
Fin del Cap.
-.-.-.-.-
Bueno, espero que les guste, este cap. me ah costado un poco de trabajo, y las vacaciones se me han terminado, pero no creo tardar en actualizar, porque el siguiente cap ya lo venia redactando, solo tengo que completarlo y corregirlo.
Como siempre digo, dejen reviews… y si ve errores comuníquenmelo, es una buena forma de progresar.
Cyas! Cuídense todos.
PD: por cierto si pueden leer mi nuevo fic, me harían un favor y decirme que les parece, pero les advierto, ya que me olvide de hacerlo en el otro, es un femNaruto.
