Holaaaaaaaa xD soy yo otra vez juju n.n ya dije que seria mas constante para seguir actualizando mis pobres fics asi que ahora aprobecho de actualizar!

Reviews

oscurita XuXu: jaja hola de nuevo! n.n me alegra mucho que te guste el fic y que te rias con el fic! xd jeje x.x me fije que actualice la ultima vez en febrero del año pasado y ya parece actualizacion anual xD y no quiero eso jeje. n_n igual me hice mi tiempo para actualizar y ahora me falta leer asi que cuando pueda me dare una vuelta por treinta dias que le he perdido el hilo. Cuidece Amiga! Que te vaya bien en todo!

Egoist_HiroxNowa: Debi?? O.O Debiii!!!!!! T.T que ha sido de ti??? Uhh tiempo sin verte (leerte) hum no lo dejare botado u,u y pues ahí el fic seguira dando sus vueltas y espero que te siga pareciendo interesante n.n ….uh…creo que demore igual en subir este capi x.x no me mates!

kitty_wolf: Hola! Gracias por leer y tener esa opinión del fic. De verdad igual a veces la pienso y veo que Kuro esta mejor con Kurama…pero ahí se verá cuando el fic se siga desarrollando jeje perdon por la gran demora.

WKagura: Kagura! Bueh ahora igual demore odio la escuela x.x pero ahora me hago tiempitos para escribir o actualizar :P neeh no llores Youko u.u….kuronue la sufre en este fic e igual es triste cuando no te consideran mas que amigo…uf! Tiempo sin saber de ti u,u ni por deviant te he visto….muchos saludos!!

twinipuu: jeje me alegra que te este gustando el fic n.n muchísimas gracias por leerlo! Ahí yo esperare la actualización del tuyo (que por cierto se me olvido comentar x.x asi qe lo hare cuando pueda)

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Hmp– Hiei siguió con la mirada a la figura pelirroja que salio de los últimos

.Este viaje será interesante…Se dijo a si mismo mientras que una mano tapaba una discreta sonrisa en sus labios.

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x:-: Ocean Soul:-:x

Capítulo 4: ¿No me ves como yo te veo?

– No puedo creer que me haya dado ese trabajo – Un pelirrojo, ya en su casa, azotó con molestia su taza anteriormente llena con té en la mesa.

Kuronue medio sonrió mientras se sentaba frente a él – Piénsalo, ¡No tendrás que hacer el trabajo duro! – trató de bromear.

Kurama lo miro asesinamente con la mirada – ¡Me subestimó! – susurro mientras inconcientemente hacia un puchero en sus labios.

El chico de ojos azules no pudo resistir un ataque de riza al ver aquella pataleta del pelirrojo – Velo por el lado amable – Dijo para luego largarse a reír.

El pelirrojo frunció el ceño y tiró la taza hacia Kuronue golpeándolo directamente en la cabeza.

– ¡¡¡Ouch!! – Instintivamente el pelinegro llevo sus manos al sector golpeado.

– ¡Yo puedo hacer el mismo trabajo que ustedes! – El pelirrojo se puso de pie. ¡Se sentía subestimado y de apariencia debilucha! Seguro así lo veía Hiei y por eso…!

Por eso Hiei nunca lo tomaría en cuenta… sus pensamientos lo traicionaron y el pelirrojo volvió a sentarse y escondió su rostro entre sus brazos apoyado en la mesa.

–¡ Hey! Kurama – el pelinegro al ver aquello olvidó su dolor y se paró de su asiento para acercarse más al pelirrojo – ¡No te pongas así! – Si había algo que Kuronue odiaba, era ver deprimido a su único amigo. – Alégrate de que tendremos un nuevo trabajo – Trato de ver alguna cosa positiva de todo aquello y cariñosamente sacudió los hombros de su ex amante.

El pelirrojo levanto levemente su rostro asomándose entre sus brazos – Yo quería trabajar junto a ti – susurro calladamente.

– Lo estarás – Contesto el pelinegro – Sólo que haremos cosas diferentes. ¡Idiota! Estaremos en el mismo sitio! – Rió el pelinegro. No podía evitar sentirse feliz al ver aquella actitud del pelirrojo.

– hmm …– el pelirrojo elevó más su rostro y se giro hacia su amigo que ahora estaba bastante cerca de su rostro y sonrió – Tienes razón, Kuronue – suavizó su mirada perdiéndose en los ojos azules de su amigo.

Kuronue cabeceo lentamente y le devolvió su sonrisa – Así es. –

Se quedaron mirando fijamente unos largos minutos hasta que…

– ¡Bien! – Inevitablemente el pelirrojo se puso rápidamente de pie deshaciendo el armonioso momento que se había formado entre ellos.

Kuronue lo miro un poco desanimado. Detestaba que Kurama fuera quien siempre rompía aquellos momentos entre ellos…Nunca le permitía ir un poco más lejos.

– Deberemos ir a alistar ropa para embarcarnos mañana en el Titán – el pelirrojo llevo sus manos a su cintura más animado por el consuelo de su amigo – Hiei dijo que no sabría cuándo regresaríamos – agregó.

Hiei dice esto, Hiei dice lo otro ¡Bah!. En su mente Kuronue gruñía y gruñía – Deberás llevar delantales y escobas, Kurama – Molestó el pelinegro acercándose a su amigo hasta desordenarle algunos cabellos con su mano.

– ¡Hey! – el pelirrojo se molesto y tiro de los cabellos que escapaban de la cola de caballo de Kuronue.

– ¡Kurama! – grito el ojiazul con sorpresa ante esto.

Kurama se alejo un poco entre risas – Tu me provocaste, Hi…– Abrió enormemente sus ojos al percibir el nombre que estuvo a punto de decir.

Kuronue dejo aquellas bromas inmediatamente – Hiei. – Finalizó la frase que Kurama no acabó y resopló pasando de largo hacia su cuarto.

¡Hiei! Siempre debía ser Hiei! Entró y serró la puerta tras de sí mientras con rabia se tiraba en la cama. ¿Por qué debía ese nombre enfurecerlo tanto? Y lo peor, ¡Ahora tendría que soportarlo por Kurama quien no parecía darse cuenta de el esfuerzo que hacia él por verlo feliz y a la vez ganar su amor de nuevo!...

¿Por qué no lo veía como veía a Hiei?

No quiso contestarse esa pregunta y enterró su rostro en su almohada.

Fuera del cuarto cierto pelirrojo se había vuelto a sentar en la mesa y ahora pensativo miraba hacia la taza que le había tirado a Kuronue hacía unos minutos ¿Por qué se le había escapado ese nombre? Lo amaba, es cierto. Lo deseaba, muy cierto… ¡Pero sabía que no tenía oportunidad con él! Hiei no daba señales de estar interesado en alguien y ¿Cómo pensar que se interesaría por él? Era ridículo y había arruinado su momento con Kuronue…

Nunca había sido consiente de los sentimientos de los demás…

Frunció el ceño y escondió su rostro entre sus brazos como anteriormente lo había hecho pero claro estaba que Kuronue no volvería con él a alégralo por ahora….

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Mientras estas dos almas lidiaban con sus pensamientos, Otra, un poco más perdida, se encontraba sentada bajo el gran faro que quedaba cerca de su mansión mientras el viento de la marea golpeaba fríamente su rostro.

La luna y el mar eran sus únicos acompañantes mientras miraba fijamente a ninguna parte.

– hmp…– Mañana emprendería un nuevo viaje en su barco y esperaba que fuera más prometedor que el fracaso que había sufrido anteriormente. Esperaba que con su nueva flota se sintiera más cómodo y claro, esperaba que ciertos ojos verdes estuvieran presentes allí.

– Soy un idiota…– Durante todo el día no había podido sacarse de la mente aquella mirada tan cautivadora…Ahora mismo sentía la necesidad de ver aquella mirada y perderse en aquellos ojos verdes tan preciosos como las esmeraldas mas finas. Pero era idiota al obsesionarse tanto con una persona que seguro ya tendría familia y esposa…Seguro que si, un hombre así de apuesto no podía estar soltero por la vida…Y de todas formas, Hiei estaba seguro de que no llamaría nunca la atención de aquel pelirrojo.

Tomó una piedra que estaba a su lado y la tiró con todas sus fuerzas hacia el mar viendo ociosamente como ésta era tragada por la marea… ¿Qué seria de mañana? Aquello le carcomía la mente. Era como si no pudiera esperar por ver la sonrisa de ese pelirrojo de nuevo….

A la mierda. ¿En qué pensaba?

Frunció el ceño y miro a la luna fijamente, ¡Estaba pensando estupideces sin sentido otra vez!

Enojado, se puso de pie entre la poca hierba que se había adaptado a la arena cerca de la orilla y volvió lentamente a su mansión tenebrosa y oscura a esas horas de la noche.

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El día llego con prisa y el Titán ya se preparaba para partir pronto mientras Hiei se mantenía mirando fijamente a su pequeño grupo de nuevos pescadores que harían su primer viaje mar adentro. Pero no podía partir aun, no podía hasta ver a su pelirroja obsesión subir por la escalera hacia su barco.

– ¡Maldición Kurama, apresúrate! – Kuronue corría por las calles de tierra llevando unas cuantas bolsas de plástico con su ropa – ¡El barco se ira sin nosotros! – Se dirigía al muelle. De todas maneras, aunque su jefe fuera Hiei, él deseaba el dinero. Lo necesitaban.

– ¡Kuronue espérame! – a unos cuantos pasos le seguía su amigo pelirrojo arrastrando una gran maleta como si se tratara de un viaje por un año.

– ¡Idea tuya traer toda esa ropa, Kurama! – Kuronue continuaba su camino, estaban a pocos metros del muelle. Aun no sabía de dónde Kurama había sacado tanta ropa para llenar aquella maleta.

Luego de unos minutos se detuvieron por fin frente al coloso Titán.

Kurama suspiró y dejo caer a maleta en el piso – Por fin… –

Kuronue hizo lo mismo dejando sus bolsas en el piso, realmente se habían apurado demasiado y todo porque habían dormido más de la cuenta – Hmp – su mirada comenzó a recorrer el barco hasta llegar inevitablemente a la proa, llevándose una desagradable sorpresa al ver a su nuevo jefe Hiei mirándolo con su típica expresión de pocos amigos.

– Tienen tres segundos para subir antes de que los despida – oyó gruñir al tipo de ojos rojos mientras miraba fijamente a la pareja de amigos.

Al oír aquella voz, Kurama elevó su mirada para toparse con los ojos de su nuevo jefe – H-Hiei…– murmuro.

– Vamos, Kurama – Kuronue tomó el brazo de su amigo para que reaccionara y ambos subieron apresuradamente al Titán.

– Me alegra, señores, que hayan decidido llegar tan temprano – Gruñó el capitán sarcásticamente cuando ya estuvieron a bordo del Titán y fueron recibidos 'calidamente' por un Hiei con muy poco humor…

– Hmp…– Kuronue gruñó mirando fijamente los ojos de Hiei. Podía jurar que éste sentía la misma tensión que él sentía al estar tan cerca ambos.

– ¿Dijiste algo Kuronue? – El pelirrojo no parecía percatarse de aquella tensión en el ambiente, al contrario, parecía estar feliz de estar realizando uno de sus sueños mas deseados…Estar cerca de Hiei aunque éste pareciera estar mirando más a Kuronue que a él…

– No dije nada – murmuro el pelinegro sin quitar la mirada de su capitán.

– Hn. Será mejor que vayan a instalarse en los cuartos y se cambien de ropa. En cuanto zarpemos comenzarán a trabajar al pie de mis indicaciones – Hiei parecía estar hablando sólo con Kuronue…y era que aquel chico de ojos azules parecía comerlo con la mirada, como si lo detestara…

Hiei sonrió mentalmente…Si de aquello se trataba, Hiei tendría aun poco de diversión fastidiándolo…

Luego de unos cuantos segundos vio a la pareja de jóvenes ir lentamente a los cuartos donde se instalarían…

– ¡Pelirrojo! – aquel apodo escapo de sus labios, necesitaba ver ese rostro que no había tenido oportunidad de ver con atención gracias a la presencia de Kuronue.

Kurama al oír aquel sobrenombre, detuvo su caminata y se giró mientras su corazón daba un golpe. Sus ojos que miraban por sobre su hombro se encontraron con los ojos de fuego de su jefe. – ¿Señor? –

Hiei quedo mudo unos momentos, mientras que de forma dramática, una brisa helada hacía que sus cabellos cortos danzaran. Pestañeó unas cuantas veces cuando se dio cuenta que el pelirrojo aun lo miraba. – Quiero verte con tu delantal bien puesto para que comiences a trabajar – dijo con su voz imponente aunque no lo había hecho con intención…de hecho, su mente estaba perdida en el rostro casi angelical de su nuevo empleado…

El pelirrojo cabeceo lentamente, estremeciéndose al imaginarse su labor limpiando mientras los demás pescaban tiburones y se burlaban de él! Pero no tenía opción…

Se giró completamente y continuó su caminar fijándose que Kuronue había seguido de largo… ¿Le sucedía algo nuevamente? ¿Otro de sus ataques de mal humor? …Debería hablar con él cuando tuvieran tiempo…

Jamás se percató de los ojos que aun miraban su silueta caminante. Hiei mantenía fija su mirada en la melena larga y ondeante del pelirrojo… ¿Qué era lo que tanto le llamaba la atención de él? ¡Era como si no pudiera quitarle la mirada de encima! Como si el mundo fuera solo él y el pelirrojo…

Diablos, de nuevo empezaba a volverse filosófico…

Llevo una gruesa mano a sus cabellos sacudiendo los mechones blancos distraídamente…. ¿Qué hacia?

– ¡¡Señor Hiei!! – una voz de uno de sus marineros hizo que de pronto diera un salto.

– ¿Qué rayos quieres? – se giro rápidamente para encarar al marinero que le había sacado de sus pensamientos.

– Están todos a bordo. Creo que es tiempo de zarpar – comento, sin tomarle mucha atención a la evidente molestia de Hiei. Se había acostumbrado a tratar con esos humores.

– hmp – Hiei afiló su mirada – Tu no me dices qué hacer – gruñó y lentamente fue a su cabina. Era hora de emprender el viaje a mar adentro y perderse en las olas nuevamente…

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– ¿Kuronue? – Kurama por fin había logrado encontrar a su amigo pelinegro en uno de los tantos camarotes. – ¿Qué te sucede? – avanzó con un poco de dificultad gracias a la maleta gigante que llevaba y se sentó al lado de su amigo quien estaba sobre una de las camas dobles.

– Nada – contesto secamente el pelinegro sin elevar su mirada.

– hmm…– el pelirrojo gruñó y se acercó un poco mas a él, preocupándose de rozar su propio brazo con el de Kuronue – Algo sucede, Kuro – no pensaba irse hasta que su amigo se aliviara de cualquier cosa que lo molestara.

– ¿Hiei no te dijo que tenias que ir a cambiarte inmediatamente? – pregunto Kuronue, tratando de insinuar que deseaba que el pelirrojo lo dejara solo.

– ¿Hiei no te dijo que debías ir a cambiarte para trabajar? – el pelirrojo contestó a una indirecta que al parecer no tomo en cuenta.

– Kurama…– el pelinegro elevó su cabeza y miró a su amigo a su lado. Había aceptado este trabajo por Kurama, había soportado estar cerca de Hiei por Kurama, ¡había estado sacrificándose tanto por Kurama pero el no parecía darse cuenta de cuanto le costaba tenerlo cerca sin poder tocarlo! – y-yo…– su labio inferior tembló levemente al darse cuenta lo cerca que se encontraban ahora.

– si, Kuro-chan? – Kurama pestañeo unas cuantas veces, tratando de incitar a su amigo para que le dijera cualquier cosa…

– Y-yo...– nuevamente tembló… ¿Dónde había quedado esa actitud arrogante y fuerte que siempre mantenía? Entre cerro sus ojos mientras que en un impulso que no pudo contener se acerco peligrosamente a los labios rosas de su amigo…

– Kuro…–

– ¡¡¡Permiso!!! – de una patada la puerta del camarote se abrió revelando a quien ahora seria uno de sus compañeros de cuarto. Un chico pelinegro y de ojos marrones borró su sonrisa al ver a aquellos chicos en una posición bastante comprometedora.

Kuronue cerró fuerte sus ojos y atino sólo a esconder su rostro entre el hombro y el cuello de su amigo. No puedo… Se dijo a sí mismo apretando sus dientes…había estado tan cerca…

– ¿Perdón, le sucede algo tu amigo? – El chico extraño pestañeo unas cuantas veces cerrando la puerta tras de si.

El pelirrojo luego de regular su respiración negó suavemente rodeando de forma maternal el cuerpo de su amigo – Sólo se siente un poco mal hoy ...– sonrió para ser amable con el chico mientras que por dentro su corazón palpitaba con fuera..¿Kuronue había intentado besarlo? ¡No podía ser! Ellos habían dejado las cosas muy claras hace mucho tiempo!....

– ¡jah! ¡Ya pasará amigo! – aquel extraño bromeó y tomo haciendo en la cama frente a Kurama y Kuronue. – Por cierto, mi nombre es Yusuke Urameshi – El chico extendió su mano al pelirrojo en forma de saludo.

Kurama sonrió, Yusuke es uno de los nuevos tripulantes del barco, al igual que ellos – Soy Kurama, encantado – saludó cortésmente el pelirrojo tomando la mano de su nuevo compañero.

– ¿Y tu amigo cómo se llama? – preguntó calladamente el pelinegro.

Kurama miró a Kuronue quién lentamente se separaba de él. Sonrió cunado le vio pestañear mirando al nuevo chico. – Yo soy Kuronue – sonrió levemente haciendo a Kurama sonreír más abiertamente. Al parecer todo lo que necesitaba Kuronue era más compañía y cariño…

El chico de ojos marrones sonrió – mucho gusto, yo soy Yusu … –

– Te oí presentote a Kurama, Yusuke – corto el pelinegro sonriendo entre dientes. Estaba mas calmado ahora, sentir los brazos de Kurama rodeándolo lo habían aliviado mucho…aunque por dentro se reprendía a sí mismo por haber intentado besar a Kurama… ¡Debía ser sutil y dejar que las cosas fueran con clama para que su plan resultara!

– ¡Kuronue no seas así de grosero con Yusuke! – Kurama le dio una mirada fija mientras aun él y Yusuke sonreían. – ¡Hubieras dejado que se presentara de nuevo! – le reprendió calladamente.

Kuronue se encogió se hombros – hmp ...– una de sus manos se escabullo hasta rozar levemente la espalda de Kurama provocando que este se estremeciera ligeramente…

– Kuro…–

Antes de que pudiera replicar o siquiera pensar, la fuerte sirena del Titán resonó fuertemente provocando que los tres compañeros llevaran sus manos instintivamente a sus oídos.

– ¿Qué rayos es eso? – preguntó de pronto el pelirrojo ante tal estruendoso sonido.

– Es Hiei avisando que su Titán zarpará! – grito fuertemente el pelinegro de ojos marrones para que Kurama pudiera escucharlo.

– Maldito sonido – Kuronue gruñó sintiendo que aquello perforaría sus oídos… ¿Cómo Hiei soportaba eso tantas veces?

Como un regalo del cielo, la sirena por fin cesó su fuerte sonido permitiendo por fin a los chicos descansar…

Pronto la nave comenzó a partir lenta y sutilmente…De la forma en que Hiei la dirigía cuando se encontraba de buen humor...

– Kurama, será mejor que te vistas antes de que Hiei venga a reprendernos – informo Kuronue al recordar con fastidio lo que Hiei le había dicho a su pelirrojo.

– Si – Kurama saco de su maleta unas botas de hule, guantes y un delantal…

Ante esto Yusuke le quedo mirando extrañadamente – ¿Apoco eres tu el que asigno Hiei para que hiciera el trabajo de limpieza? – preguntó con curiosidad.

Kuronue soltó una disimulada risa escondiéndola tras su mano al ver cómo las mejillas del pelirrojo se volvían rosas.

– Si, soy yo…– susurro un poco apenado y avergonzado.

– ¡Hey! ¡Todos en la cubierta hablan de ti! – Yusuke comentó entre risas.

Al oír aquello el pelirrojo se sonrojo más notablemente… ¡¿En qué se había metido?! – ¿Qué dicen de mi? – preguntó calladamente esperando que no fuera lo peor.

– Dicen que eres el nenito mimado de Hiei desde ahora – lentamente el chico calmaba su risa – Será mejor que te prepares para ser molestado por todos esos tipos – A decir verdad, el pelirrojo estaba en boca de todos, además por ser quien menos trabajo rudo haría, también se hablaba sobre todos sus rasgos físicos que tenia aquel chico. No había duda de que más de una mirada robaría…

– Entupidos – sus pensamientos fueron interrumpidos por Kuronue quien comenzaba a cambarse de ropa sin importarle que hubiera gente mirándolo – Cualquiera que busque problemas se las verá conmigo – gruño atando con fuerza su cabello en una cola de caballo. ¡Maldito sea cualquiera que fastidie a su pelirrojo! ¡¡SU pelirrojo!!

Kurama sonrío burlonamente mientras también se cambiada – Tan sobre protector como siempre, Kuro – Kurama fastidió a su compañero tirando de los cabellos antes arreglados. ¡No le gustaba que se comportaran así de sobre protectores con él! Él podía protegerse a si mismo!

– ¡Hey! – Kuronue gruño ante la acción del pelirrojo e iba contestarle cuando...

– Ustedes parecen novios – aquella frase congeló a ambos amigos y dirigieron sus miradas a un Yusuke que los miraba atentamente.

Ambos chicos pestañearon en su nuevo compañero.

El chico de ojos marrones se tiró en su cama a reír a carcajadas – ¡¡Era una broma eh!! – logró modular entre risas.

Kurama sonrió nerviosamente tratando de seguirle la corriente a su nuevo amigo. Aquella broma no había sido de las mejores que había escuchado…

– Bien…– Kurama elevó su mirada para ver a un Kuronue ya vestido apropiadamente para trabajar – Yo estoy listo – dirigió su mirada a Kurama para ver que el aun no se había puesto su delantal. El pelinegro actuaba como si la pequeña broma de Yusuke no le hubiera afectado…

– Yo no aún – El pelirrojo le miró y rápidamente se puso su delantal, asegurándose de ajustarlo fuertemente para tener mas libertad al moverse.

– Yo los veré luego, chicos – Yusuke comento recién sacando la ropa que Hiei les había dado.

Ambos amigos salieron no sin antes despedirse de su nuevo compañero.

– Tonto Yusuke – gruño suavemente Kuronue luego de que estuvieron fuera del camarote.

Kurama sonrió nerviosamente – No lo hizo con mala intención, estoy seguro –

– Tu siempre defendiendo a las personas, baka – Kuronue sonrío y pasó una mano por los cabellos del pelirrojo para luego comenzar a caminar.

– Kuronue ¿Dónde vas? – preguntó el pelirrojo.

El pelinegro lo miró por sobre su hombro – A juntarme con los pescadores para empezar a trabajar. Tu vé a buscar tu escoba – agrego para fastidiar al pelirrojo.

Y había resultado, ahora veía aun Kurama enojado haciendo un bonito puchero en su labios – hn…–

Kuronue sonrió y continuó su caminata – Será mejor que te apresures si no quieres que Hiei te reprenda – dijo sin interés mientras miraba al piso de la embarcaron…

Presentía que este seria un largo viaje…Y a cada paso, sentía un dolor en su pecho.

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Fiiiiin! Que les pareció? Personalmente me compadezco de Kuronue…aunque yo misma lo puse en esa situación (x.x que mala) pero bueno en el próximo capitulo se vienen mas situaciones (en serio? ¬¬) y bueno, tratare de no demorar jaja y muchisimas gracias a todas las personas que leen, o comentan o simplemente que le echan una ojeada aburrida a estas líneas.

Saludos!