Disclaimers: Los personajes pertenecen a Abbi Glines. Yo escribo esta historia por entretenimiento.


CAPÍTULO 3: PAGAN

POV LEIF


Las siguientes horas pasan en cámara lenta hasta el almuerzo. Me siento solo en una mesa, cuando estoy muy aturdido me aparto de mi grupo de "amigos" y prefiero pasar un tiempo solo. Ahora lo necesito más que nunca. Simulo leer un libro mientras pienso en la manera en que daré mis primeros pasos hacia ella. La tranquilidad no dura mucho, porque unos minutos después siento la voz de Kendra con otro alumno de un curso superior Están hablando muy animadamente, y están coqueteando a tan solo unos tres metros de mí. Sé que Kendra lo hace apropósito, pero sigo sin entender porque se obsesiona tanto conmigo y hace estas escenas frente a mí, aún sabiendo que no me afectan en lo absoluto. Ruedo los ojos y los ignoro. Ni siquiera cuando ellos avanzan para ubicarse frente a mí, sentándose en un costado de la enorme y larga mesa, para seguir besuqueándose les prestó atención. Me concentro en el libro y mi almuerzo. Mientras considero seriamente la idea de Kendra lo más pronto posible. No puedo seguir siendo prácticamente acosado, por el ser más despreciable del planeta. Por algún motivo, que si no hago algo, a partir de ahora Kendra me causara más problemas de de costumbre. Antes su actitud me hartaba, pero intentaba tolerarlo, porque se lo que le espera una vez que llegue nuevamente a su mundo y tal vez ella tenga razón en cierto modo, no soy tan malo. Le he permitido disfrutar del mundo humano y liberarla de mi padre, pero no toleraré que arruine nada de lo que planeo con respecto a Pagan, mucho menos que la lastime. He alejado a Pagan de todos los peligros posibles, y empiezo a pensar que Kendra se podría convertir en un nuevo peligro para ella en cualquier momento, aunque deseo equivocarme, sé que no puedo esperar nada bueno de nadie de mi mundo, razón por la que estaré mas atento que nunca a la interacción entre ella y Pagan.

Kendra me saluda luego de un rato, como si recién en ese momento hubiera notado mi presencia, pero como de costumbre la sigo ignorando. Su nuevo ligue se ríe, la atrae hacia él y la besa. Ellos no tardan empezar un espectáculo, que luego de unos minutos, consigue captar la atención de todos. Yo casi gruñendo me voy. Tomo los libros y los meto en mi mochila, que luego queda colgando de uno de mis hombros. Tomo la bandeja vacía, luego de terminar rápidamente mi almuerzo, la dejo en el mueble donde están las demás, luego de tirar los restos que ya no se pueden utilizar o consumir a la basura. Antes de salir de la cafetería miro hacia el lugar donde siempre se sienta Pagan con Miranda o Wyatt, para mi sorpresa están sentados los tres juntos, claro Wyatt y Miranda, tan lejos como es posible. Noto la mirada de los tres puesta en mí. No es extraño considerando, que Kendra es la única mujer con la que "salido" y luego de "terminar" esta besándose frente a mí con otra persona como echándomelo en cara. No me importa lo que piensen. No me afecta lo que ese demonio en forma de espíritu haga. Fijo mi mirada en Pagan, sin expresión alguna y ella aparta la mirada. Sonrío sin poder evitarlo. Wyatt me mira con los ojos entrecerrados y no sé qué pasa por su mente. Miranda por otro lado me mira confundida, y desvía la mirada de mí, a su amiga. Los saludo con la mano y doy la vuelta. Desaparezco por los pasillos y me dirijo al aula donde empezara todo.

Saco el cuaderno, los libros y la cartuchera y espero a que vayan llegando los demás. El día anterior no había pensado en cómo me sentiría al momento del encuentro, me doy cuenta que estoy nervioso por no saber cómo saldrán las cosas. Me convenzo de que debo estar tranquilo, y que ella no confiara en mí de un día para el otro. Esto es muy diferente a aparecer esporádicamente en su vida, porque esta vez pretendo que me recuerde al día siguiente. Sé que tengo todo en contra aún, con Jay alrededor, pero de todas formas lo debo intentar. Hablarle para empezar.

Empiezo a dibujar en una hoja del cuaderno, donde hago anotaciones de la escuela, con la intención de distraerme. Pero minutos después los pasos de alumnos me distraen de lo que estoy haciendo. Dos voces en particular hacen que mis nervios regresen.

-¡No puedo creer que me tenga que sentar con Wyatt! –Grita Miranda furiosa.

-¡Ya basta Miranda! No seas infantil. Ayer me pusiste de los nervios con lo mismo en la clase. Sin quieren ignórense, grítense, ódiense. Pero a mí no me metan. No quiero ser intermediaria de sus problemas, lo intenté y salió muy mal. Ya me cansé. Los quiero a ambos, no me hagan elegir de que bando estar. Ya te lo dije en el almuerzo. Sólo deberás tolerarlo un semestre, no es el fin del mundo.

-No sé si pueda. –Responde con algo de rencor en su voz. –Jamás le perdonaré lo que me hizo.

-Pues no mezcles las cosas, Miranda, deberás trabajar con él en clase, para no desaprobar el semestre.

-Me hubiera gustado tener tu suerte.

-¿Suerte?

-Leif es el perfecto compañero de pupitre, a diferencia de Wyatt.

-Sólo lo dices porque estas enfadada con Wyatt. –Contraataca Pagan. Yo suspiro. Siempre pasa lo mismo cuando hablan de Wyatt, acaban peleando.

-No, hablo en serio. Que lastima que Kendra no haya sabido valorarlo. Es una zorra.

También es un demonio. Un maligno espíritu vudú. Pienso.

-¿No me digas que te gusta Leif? –Pregunta Pagan.

-¿Cómo no me va a gustar? Es tan intensamente sexy.

Pagan se ríe.

-Dime que no dijiste "intensamente sexy".

-Bueno, no soy un pozo sin fin de palabras descriptivas como tú.

-Se nota. –Responde con burla. –Al menos yo explicaría mejor mi atracción o rechazo por alguien.

-A ver… ¿cómo explicarías tu relación con Jay?

Me tenso al escuchar eso. No sé si estoy preparado para escucharlo.

-Nos llevamos bien, tenemos cosas en común y es lindo.

-Vaya, que descriptivo. –Dice Miranda con sorna. Intento no reírme del comentario de su amiga, porque tiene razón, su explicación es tan básica y sin sentimientos. –Parece que describieras tu amistad con Wyatt, y no tu relación con un chico con el que sales. Haces que mi "Es tan intensamente sexy" suene mas real e sentimental.

-¿Y qué quieres que diga? Apenas estamos comenzando a salir.

-Pues con Wyatt, habíamos llegado más lejos que ustedes para entonces.

Puedo adivinar sin verlas que el comentario incomoda a Pagan, porque no responde nada.

-Sí, y mira como acabaron ustedes dos.

-Eso fue un golpe bajo, Pagan Moore. –Miranda se hace la ofendida. –Aunque no te culpo, por ser precavida con él, porque hasta hace unos meses salía con todas las mujeres que se le cruzaban.

-Éramos amigos. No me debería importar su pasado.

-Bueno, ya sabes que quiero a Jay como amigo. Pero, también sabes lo que pienso. Si, te lastima juro que lo mato.

-¿Te crees que yo no sería capaz de hacerlo? –Pregunta ofendida Pagan.

Sé que con su carácter y su personalidad, es muy capaz de darle su merecido a alguien. Aunque se trate de su "alma gemela".

-En ese caso, te ayudo. –Responde su amiga.

-Vale. –Acepta.

-Ahora se sincera. Es imposible que seas tan inmune a un chico como Leif. ¿Al menos me darás la razón?

-Sí, te doy la razón. –Dice Pagan en un suspiro cansado. No sé a qué se debe. ¿Lo cree de verdad o le mintió a Miranda para que la dejara en paz? De verdad, deseo que sea la primera opción. -¿Contenta, Miranda? ¿O vas a seguir hostigándome todo el día con el mismo tema? Mi mundo no gira en torno a los chicos exclusivamente, como te sucede a ti.

-No te burles. Al menos tengo una vida sentimental más interesante que tú.

-Estamos a mano. –Pagan se rinde. –Ahora entremos, antes de que vengan los demás.

Dedico toda mi atención en la hoja y sigo dibujando, ni siquiera dibujo algo definido, pero ellas no pueden siquiera sospechar que las escuche.

Un minuto después entran al aula y creo que por el silencio, creo que se quedan sorprendidas al verme en la segunda fila hacia un costado. Pagan lanza una maldición en voz baja y Miranda se ríe. Pero no volteo a mirarlas. Espero a que se acerquen, al menos Pagan debe hacerlo, porque se debe sentar conmigo, en la ubicación que nos marco el profesor. Cuando están frente a mí, levanto la mirada.

-¿Nos debemos sentar aquí? –Pregunta Pagan con nervios. Yo sonrío hacia ella, esperaba un saludo como es normal en los humanos, pero no me importa que no lo haya hecho.

-Hola, Leif. Para empezar. –Le respondo en tono amable.

-Discúlpala a mi amiga… es que…

-Cállate. –La regaña Pagan.

-Bueno. Hola, Leif. –Me dice con una sonrisa coqueta que le dedica a todos los chicos desde que terminó con Wyatt. Una que a mí no me afecta, ni me provoca nada.

-Hola, Miranda. –Le dedico una sonrisa, pero un segundo después clavo mi mirada en los de Pagan.

-Yo… lo siento. –Se disculpa. –Buenas tardes, Leif.

-Lo mismo para ti, Pagan. –La sonrisa que le dedico es más sincera. –Y respondiendo a tu pregunta, si nos debemos sentar aquí. Mira la pizarra. –Le indico el lugar donde el profesor dejo colgada la hoja. Ambas se van hasta a mirar cuáles serán sus ubicaciones, Pagan para confirmar, y Miranda para averiguar donde se debe sentar. La expresión de Miranda es de odio y rechazo hacia lo que ve. Les tocó en la misma columna que nosotros, pero en los últimos asientos.

Yo estoy sentado del lado izquierdo que da al pasillo, porque luego de ver nuestras ubicaciones al entrar, recordé que siempre que puede, Pagan escoge el lado que da a la pared, que en este caso será el derecho.

-Me había olvidado de esto. –Reconoce Pagan.

Sonrío. Esto no empezó tan mal.

El aula se empieza a llenar y Pagan se acerca a mí.

-¿Te sentaras ahí? –Me pregunta.

-He notado que prefieres el lado de la pared, por eso te lo deje libre. A mí me da igual. Ocúpalo tú.

-Gracias. –Me responde con una pequeña sonrisa algo tensa.

-De nada.

Le hago espacio y ella pasa por detrás.

De reojo veo a Miranda mirándonos con interés e intriga. Al igual que esta mañana en el almuerzo.

-Oye, Miranda. Ya sabes donde tienes que ir. –Le grita Pagan, ya sentada a mi lado. –No ganas nada fulminando con la mirada esa hoja.

Miranda bufa, pero asiente y va a tomar asiento sola, por el momento.

-¿Tan mal están las cosas? –Le pregunto, recordando que le prometí a Wyatt que encontraría una manera de ayudarlo.

-Muy mal. Y se pondrán peores, creo. –Me contesta. -¿Tú que sabes?

-Wyatt me contó algo. –Reconozco. –Me dijo que fue un malentendido y ella no lo perdonó.

-Es muy orgullosa y no escucha a los demás. Me da pena Wyatt. Él no la engañó y todavía la quiere. Y sé que ella también, pero no lo reconocerá. Pero me cansé de estar entre medio de ellos, sólo conseguía que nos apartáramos mas.

-Lo entiendo. –Le contesto. –Tu amistad con ellos es muy fuerte.

-Supongo. –Me dice. -¿Por qué me estás hablando?

Me sorprendo al escuchar la pregunta.

-¿Por qué lo dices?

-Tú nunca pareciste notarnos. Bueno, salvo a Wyatt. Sé que ustedes se llevan bien.

-Las apariencias engañan. Y si no les hable… no lo sé. Creo que jamás coincidimos. –Miento, le había hablado tantas veces a ella, la había salvado, la había abrazado, la había consolado tantas veces que perdí la cuenta hace mucho. –Y ahora seremos compañeros más de cerca… Siempre hay una primera vez para todo. –Le sonrío. Ella me la devuelve poco después.

Por primera vez me siento realmente feliz estando cerca de ella, ahora sé que me encargaré que me recuerde todos los días.


A/N: Espero que les haya gustado el capítulo, a partir de aquí empieza todo. :) Jay va ser exactamente igual de idiota que lo era en Ceaseless. En serio, si Pagan se quedaba con su copia falsa de "alma gemela" quemaba los libros, o mejor dicho los PDF, ya que en Argentina no están en físico. :( No entiendo que tiene Jay de "alma gemela" de Pagan, jamas demostró serlo. ¿Se los imaginaban casados? Jay hubiera engañado a Pagan con cada mujer que se le cruzara en el camino, porque no soportaba estar solo en un lugar, sin acostarse con alguien. A esas "almas gemelas" mejor perderlas que encontrarlas, o mejor, jamas conocerlas. :v Luego de leer Ceaseless, llegue a la conclusión de que los únicos que valían la pena eran Dank y Leif. Tenían sus defectos y virtudes, pero amaban a Pagan, la cuidaban y respetaban. Nos leemos en el próximo capítulo.

Buenas noches,

Lucy.