Solo recordemos que Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. La historia es de mi loca autoría.
Hola chicos, espero se encuentren bien, aqui les traigo un nuevo capítulo de esta historia tan extraña, les recuerdo que es mi primera historia y todas sus criticas son bien recibidas, me ayudan para que yo pueda mejorar. Gracias por sus lindos reviews, follows y favs, se agradece que sigan la historia, ya no los aburro y mejor les dejo leer, empezamos.
"No creas nada, no importa donde leas, o quien lo dijo, no importa si lo he dicho yo, a no ser que esté de acuerdo con tu propia razón y sentido común."
-Siddharta Gautama
CAPÍTULO III. -Amigos
-¡Majestad, por favor huya de aquí, este bandido no está solo, su manera de actuar es típica de ataques en grupo!- Rukia puso más fuerza en su espada mientras hacía retroceder a su rival, no era un gran problema para ella, pero sabía que pronto saldrían los otros bandidos a atacarlos y entonces podrían estar en problemas.
Ichigo desmontó de su caballo y desenvaino su espada. – ¡No te voy a dejar sola, luchare contigo!-
Era un estúpido, un reverendo estúpido, ella había pasado toda su vida entrenando para protegerlo y él se exponía cual margarita en un incendio, no lo decía porque él fuera malo para la pelea, en lo absoluto, al haberlo probado en tan solo un entrenamiento, se dio cuenta de que el muchacho tenía un gran potencial y facilidad para el manejo de la espada, sin embargo en una pelea en grupo tenían muy pocas posibilidades de poder ganar. Rukia lanzo un corte a su adversario de manera transversal haciéndole una gran herida en su hombro, el bandido se desestabilizo por un segundo por el dolor intenso, pero al momento de reaccionar sintió una espada atravesándole el estómago, Rukia le había dado una estocada directa. La muchacha rápidamente saco su espada de su adversario y se acercó al príncipe para tomarlo por la muñeca y empezar a correr.
-Rukia detente, creí que pelearíamos contra esos bandidos – ¿A dónde le estaba llevando?, ellos debían luchar, sabía que juntos podrían hacerle frente a los bandidos.
-No es por nada Ichigo, pero en una pelea en grupo tenemos pocas probabilidades de vencer, lo mejor será encontrar uno de nuestros caballos y salir de aquí.- Su bienestar ante todo, esa era la regla, proteger a la realeza.
Ichigo miro a un caballo muy cerca y jalo a Rukia –Rukia justo ahí, ahí hay uno-
-Perfecto- Corrieron al caballo y subieron a él, Ichigo tomó las riendas y empezaron a cabalgar a toda prisa, buscando ponerse a salvo.
Cuando Ichigo salió del bosque y diviso el castillo junto con los muchos guardias de este, disminuyo el trote del caballo. –Rukia lo logramos, estamos a salvo- Volteo a verla
-Eso parece Ichigo- Respondió la muchacha con voz débil pero con una sonrisa
Ichigo entonces noto que Rukia tenía clavadas en su espalda 3 flechas y que de las heridas de estas salía un pequeño brote de sangre. – ¡Maldita sea Rukia!, ¿Cómo es que esas flechas…? – Claro como no lo había pensado, ella se usó de escudo para protegerlo mientras huían, carajos solo se conocían de menos de unos cuantos días y la muchacha ya le había protegido de serías heridas.
-Supongo que baje la guardia- Respondió la muchacha con una pequeña risa mientras empezaba a perder las fuerzas y se soltaba de su agarre –No te preocupes estoy bien, solo necesito ir a casa en los cuarteles y ver que el medico de papá me atienda.
-¡Hey tonta, no puedes ir en ese estado podrías morir!- Ichigo la ayudo a reafirmar su agarre y cabalgo los pocos metros que le faltaban para llegar al castillo, al llegar al lugar llamo a los guardias de las puertas y ordeno que pidieran ayuda médica rápidamente.
-Ichigo por favor no seas exagerado, son solo unos cuantos rasguños – Rebatía la pelinegra, como podía estar tan asustado con unas heridas tan simples, en los cuartes todos los días llegaban cosas mucho peores –Vamos déjame ir Ichigo o te hare sufrir en el entrenamiento
-No Rukia, no te dejare ir hasta que un médico te revise, no importa si me quieres explotar en el entrenamiento, no te dejare–Ichigo sujetaba fuertemente a Rukia contra su pecho para evitar que huyera y se balanceara lastimándose.
Cuando el medico llego, se llevó a la Kuchiki a una de las habitaciones del castillo, con el fin de atenderla más rápidamente, mientras Ichigo esperaba información de la salud de Rukia su padre junto con su madre aparecieron, ellos suspendieron su comida con el rey Aizen cuando se enteraron del estado en el que su hijo y la Kuchiki llegaron al castillo. Ichigo al ver a sus padres tan alterados, les conto acerca del ataque que sufrieron por lo bandidos.
-Hijo me alegro tanto de que no te haya pasado nada, no sé qué hubiera hecho si tu salieras lastimado.- Masaki abrazaba a su hijo como si este fuese a desparecer de sus brazos en cualquier momento.
-¿Bandidos, cerca del castillo?, esto es grave, nunca se acercan tanto a estas tierras, lo mejor será mandar tropas para que investiguen el lugar, igual que tu madre me alegro mucho de que al menos no resultaste herido hijo mío. En cuanto a la pequeña Kuchiki no te preocupes, estoy seguro que sus heridas no son de gravedad, los Kuchiki son huesos duros de roer.
-Sus heridas no son graves, son simples rasguños –Ahí fue cuando Ichigo noto que Byakuya estaba detrás de su padre, se le veía un poco afligido, pero aun así se veía imponente y fuerte –Mi hija es fuerte y por sus venas corre valor puro, no morirá ni saldrá perjudicada por heridas tan insignificantes, no tiene por qué preocuparse.
¿Insignificantes? Ichigo sabía que esas heridas no eran insignificantes, podrían haber tocado algún órgano vital y… podrían haber pasado miles de cosas que ni siquiera quería pensarlo.
Pero la realidad es que Ichigo pocas veces había visto a una persona herida y no sabría decir si una herida era grave o no.
-No te preocupes hijo, estoy segura que saldrá bien. Sé que apenas tienes poco tiempo de conocerla pero puedo ver en tus ojos que ya has desarrollado un gran vínculo con ella, ¿o me equivoco?- Vaya, ¿tan transparente era para su madre?, no tenía caso contestar cuando la respuesta su madre ya la sabía.
Pronto salió el medico informando que Rukia se encontraba bien y que las heridas no eran más que superficiales, noticia que lo alegro. Por órdenes del médico decidieron dejar descansar a Rukia, mientras su padre ordeno a Byakuya que regresara a casa a informar a su esposa, orden que el Kuchiki obedeció, no sin antes mirar a Isshin de una manera enigmática.
-Iré a avisarle a Hisana del estado de Rukia, después volveré por ella, ¿quiere que haga algo más?- Decía Byakuya tranquilamente.
-Por el momento puedes retirarte Byakuya, después hablare contigo de una tarea especial- Isshin despidió a Byakuya con un saludo de manos y se quedó pensando mientras observaba a su esposa e hijo hablar tranquilamente.
Rukia despertó en una habitación desconocida y con un dolor en la espalda, cuando se levantó y miro por la venta del cuarto pudo observar que se encontraba dentro del castillo, ante el asombro decidió salir del lugar, solo recordaba que había llegado al castillo con Ichigo en su caballo y de ahí todo era confuso, el recuerdo de un hombre sacando las flechas de su cuerpo y escuchar las voces de su padre, el médico y la familia real. Murmuros que decían que sus heridas eran superficiales, solo rasguños. Sabía que Ichigo estaba bien, así que decidió que lo mejor sería regresar a los cuarteles con su familia y poder preguntarle a su padre como había llegado a esa situación, tomo su espada y se puso su armadura mientras salía de la habitación. Afuera se encontró con su padre que ya le estaba esperando, ambos se dispusieron a regresar a los cuarteles y descansar el resto del día.
Ichigo decidió visitar a Rukia por la mañana, ya eran las 12:00 am y la pequeña mujer probablemente ya habría despertado, sin embargo al entrar a su habitación se dio cuenta de que estaba vacía. ¿Dónde rayos se había metido esa chiquilla?, ante la duda fue a buscar a su padre, por suerte lo encontró rápidamente, estaba en el jardín principal hablando con el rey Aizen y con su hija Riruka.
-Papá, ¿Dónde está Rukia?, no la encontré en su habitación- Una pregunta directa
-Ichigo vaya manera de dirigirte a tu padre cuando hay invitados, ya veo tú inquietud, pero no te preocupes de seguro la pequeña Kuchiki regreso a los cuarteles, al igual que Byakuya a la mayoría de la casta de plata no le gusta entrar o estar en el castillo a menos que sea cumpliendo un deber, de seguro debe estar descansando- El rey le sonreía a su hijo tranquilamente.
-Ya veo… -Ichigo se sintió tranquilo de saber que Rukia estaba bien, fue entonces que noto que tanto Riruka y Aizen tenían mucho tiempo de visita en el castillo. –Aizen, Riruka, buenos días- El chico saludo educado
-Buenos días joven Ichigo- El rey Aizen se veía feliz, aunque su sonrisa era inquietante. Como si en el fondo viera lo profundo de su alma.
-Hola Ichigo- Al contestar la pelirosa brinco al lado del príncipe y se sujetó al brazo de Ichigo, le dio un fuerte abrazo mientras mantenía su agarre.
-Ichigo, porque no les haces compañía a nuestros invitados, ellos han venido a hacernos una invitación muy amable. Dentro de un mes se llevara a cabo un baile en el castillo de Aizen y ellos han venido a invitarnos a nosotros y a los nobles del reino, quieren que este baile sea una oportunidad para que se conozcan mejor los jóvenes y pronto puedan formalizar uniones y formar lazos.- Isshin se veía encantado por la invitación, nada más le gustaría que su hijo por fin pudiera asentar la cabeza y se quedara en el castillo, como ansiaba tener nietos.
Sin embargo Ichigo no estaba tan emocionado. –Viejo perdona mi pregunta, ¿pero no es muy pronto para eso?, acabo de cumplir los 18 años y quería conocer más cosas del reino, viajar y conocer más del mundo antes de formalizar un compromiso.
-Hijo testarudo, tal vez no lo entiendas pero esta fiesta planeada por Aizen es un evento más que perfecto, así podrás conocer a las hermosas chicas que podrías desposar en el futuro, puede que encuentres a una que te haga cambiar de opinión, o no me digas que ….. ¿Te gustan los hombres?- Isshin tenía una cara de tristeza sobreactuada, mientras gritaba que no podría tener nietos.
-¡De verdad viejo tú estás loco, a mí me gustan las mujeres!- Respondo Ichigo exaltado, como se le ocurría a es padre semejantes idioteces. La verdad es que, no es que tuviera algún problema con las mujeres, el problema es que la mayoría de las mujeres no tenían ese espíritu aventurero, ni ese deseo de aprender más, de hecho las que él conocía solo deseaban joyas y que las atendiera una legión de sirvientas, Riruka era así. El no deseaba estar con una persona así, no por el momento... aunque su padre tenía razón por una parte, en esa fiesta irán muchas personas de la alta sociedad y podría ser probable que entre esa gente podría encontrar con mucha surte a alguna mujer que tuviera algún interés en la aventura y el conocimiento. Sabía que su padre tenía suerte de poder encontrar a su madre, sabía que ambos eran tal para cual, compartían gustos, preocupación y el deseo de conocer más del mundo. Por un momento pensó en Rukia, esa chica era valiente, fuerte y sabía muchas cosas, no solo de batalla, la pequeña Kuchiki al parecer tenía un amplio conocimiento de herbolaria, tal vez en algún momento podría pedirle que le enseñara todo lo que sabía.
-Me alegro de escuchar que le gustan las mujeres joven Ichigo –Decía el rey Aizen mientras reía –Igual y durante la fiesta podría estrechar lazos con mi hija, después de todo han sido amigos desde la infancia. –El rey hablaba con un tono muy sugerente
Ichigo ahora se sentía incómodo, él quería a Riruka, pero… hablar de compromiso es algo que no quería hacer.
-Ignore los modales de mi hijo rey Aizen, aceptamos su invitación gustosos.- Isshin llevaría a su hijo a ese baile aunque fuera a rastras si él se oponía.
-Esa es una grata noticia rey Isshin, les agradezco su confirmación para la asistencia a este gran evento, más aun sabiendo que mañana regresaremos a casa, no saben cuánto tiempo había esperado esto - Sonrió mientras llamaba a su guardia que se encontraba a un costado.
-Gin, asegúrate de que los arreglos estén listos para que la familia Kurosaki llegue al castillo en un mes.
-Lo que usted ordene señor Aizen- Gin anotó unas palabras en una vieja libreta y después se alejó dejando hablar a los reyes.
Al día siguiente Ichigo fue a la sala de entrenamiento con la finalidad de encontrarse con Rukia y seguir con los entrenamientos, también quería ver como estaban sus heridas, aunque sabía que la muchacha de seguro querría seguir practicando inmediatamente. Al llegar no se sorprendió de encontrar a la muchacha ya lista para enseñarle. Rukia al notar que él chico llegaba le sonrió.
-Buenos días Ichigo, espero que hayas amanecido de buen humor, porque hoy veremos cómo realizar un contraataque después de los bloqueos y no serán sencillos, ya que ayer me obligaste a tratarme con el médico real, ahora yo me lo cobrare –La chica le paso un escudo Ichigo – Te dije que no era nada grave, si salí de combate fue porque el medico que me atendió me dio alguna droga para dormir, soy demasiado fuerte para que unas pocas flechas me hagan daño, sabes no te perdonare fácilmente por dudar dos veces de mis habilidades , empezaremos como una lagartijas- Su voz era fuerte, aunque un momento después la suavizo – Aunque me alegro de que no te pasara nada.
Esa mujer cada día lo confundía más, ¿acaso estaba loca? Nunca había conocido a una persona así, era amable con los niños, bajaba la cabeza en presencia de la realeza, pero con el empezaba a comportarse más confiadamente –Cómo puedes decir eso Rukia, no entiendo cómo puedo importante tanto, soy el príncipe es cierto, pero tú fuiste la única herida. ¿A caso no piensas un poco en ti misma cuando estas peleando?-
Que pregunta tan extraña le hacia el príncipe, jamás se imaginó una pregunta así, claro que pensaba en ella misma, pero… por alguna razón sentía que proteger a Ichigo iba más allá del deber, él era diferente a los otros nobles que conocía, era tan diferente a Riruka.
-No lo sé- Le paso su espada de madera para iniciar el entrenamiento
Kuchiki Rukia estaba loca y cada día lo reafirmaba más. –Sabes, nunca había conocido a alguien como tú, estás loca- Hablo sinceramente –Pero me alegro de que seas la loca de mi guardia.
¿Loca? Como se atrevía a decirle eso el muchacho, ella ya le había demostrado su valor, ¡le salvó la vida! merecía un poco más de respeto de su parte –Es gracioso que me digas loca cuando tu cabello naranja hace parecer que el loco eres tú, aunque tiene sus ventajas, si un dia te pierdes no tendré problema en encontrarte, podré llevar una legión de conejos en tu búsqueda y seguro daré con tu paradero – Tal vez estaba loca, pero no por lo las razones que decía el muchacho, sino por la confusión mental que últimamente traía, aun no entendía por qué su corazón latía tan rápido y se sentía tan bien estando con el muchacho, sentía una extraña confianza y la única idea que le rodeaba la mente para explicarlo, simplemente le asustaba. Entonces entre sus pensamientos se percató de su error, se dejó llevar, no podía tratar a Ichigo tan irrespetuosamente, no eran iguales, ¿Qué había hecho?, él chico se podría enfadar y reprenderla fuertemente –Lo siento majestad no era mi intención, perdone yo no quería… -sin embargo antes de que pudiera terminar el chico la interrumpió.
-No te disculpes, veo que nos hemos tomado la confianza más en serio maestra Kuchiki, eso me agrada, recuerda que somos amigos, así que quiero que me trates como a uno. Aunque no creas que pasaré por alto que me digas cabeza de zanahoria, si de eso se trata yo puedo decir que eres una enana salvaje- Era tan agradable estar con ella, no podía evitar esa sensación de bienestar cuando estaba a su lado, con Rukia sentía que tenía una visión más amplia del mundo. Sentía la sinceridad y confianza de un verdadero amigo, alguien en quien confiar. Aunque también le abrumaba otro sentimiento que aún desconocía, era algo que le hacía sentirse más atraído por la Kuchiki cada vez que la observaba. A decir verdad no sabía exactamente que sentía, lo único que sabía era que esa sensación le agradaba.
No se había molestado, que alivio, por un momento creyó que... esperen un segundo ¿Le había dicho enana? –Ichigo mi estatura no tiene nada que ver, ¡soy altura promedio!
-Claro para los gnomos- Ichigo se sentía muy bien tratando de esa manera a la Kuchiki, se sentía tan natural. Por fin una tenía una relación real con alguien fuera de su familia.
Por un momento pensó que Ichigo se molestaría con ella, pero le asombró que realmente no le importara. Rukia bajo de nuevo la guardia y se dio la oportunidad de relajarse, si Ichigo quería que lo tratara como amigos, eso haría... así que no le permitiría que se burlara de su estatura, ya le enseñaría -Tú te lo buscaste Ichigo, tendrás un entrenamiento tan pesado que te dolerá el trasero por varios días –Rukia tomó su espada y empezó a atacar al muchacho aprovechando que este aún no estaba preparado.
Al terminar el entrenamiento Rukia se dispuso a ir a casa a dormir, Ichigo seguía insistiendo en que ella debía descansar debido a sus heridas, aunque para ella era una verdadera exageración, tal vez el muchacho solo quería librarse de ella y el entrenamiento. Al entrar a los cuarteles se encontró con su madre hablando con unos guardias, ella se acercó con la intención de ayudarle en algunas tareas, después de todo ahora tenía la tarde libre. Después de explicarle a su madre porque había regresado a casa temprano, se dispuso a hacerle una pregunta.
-Madre ¿Crees que haya algo en lo que pueda ayudarte?- Decía la pequeña Kuchiki.
Hisana lo pensó por un momento –Los cuarteles están tranquilos por el momento. Pero hay algo que podrías hacer Rukia, las reservas del herbario se están vaciando y es necesario ir al campo a buscar más plantas medicinales, yo me encargaría de eso, pero el rey ha ordenado que este entre los guardias que ayuden a reforzar la seguridad en los alrededores del castillo, así que sería bueno que tú te encargaras de esa tarea.- Hisana a busco entre sus ropas un papel que extendió a su hija.
Rukia tomo el papel para observar que se trataba de una lista con el nombre de varias plantas. -¿estas son las plantas que debo buscar?
-Así es, está escrito el nombre de la planta y al lado del mismo el número de plantas que necesitamos. Si necesitas ayuda, le puedo pedir a algún guardia de los cuarteles que te acompañe. Pero eso queda a tu criterio, también puedes buscar algunas plantas para las heridas de tu espalda, te ayudara mucho para que cicatricen rápido.-
-Claro mamá, además no creo tener problemas, identifico muy bien a todas las plantas de la lista, supongo que me marchare ahora- Rukia se estaba despidiendo de su madre cuando esta le tomo del brazo.
-Espera, no puedes partir hoy, ya es muy tarde y al ponerse el sol es más difícil identificar las plantas si no tienes con que alumbrarte, será mejor que lo hagas mañana-
-Pero entonces… ¿Qué haré el resto del día?, creí que el encargo era para hoy, mañana debo entrenar con Ichigo y no creo poder realizarlo.- Rukia dudaba que el tiempo le alcanzara.
-¿Ichigo?, veo que ya estas dirigiéndote al príncipe con mucha confianza, ¿no crees Rukia?, recuerda tu posición y el tiempo que llevan de conocerse, no hagas ninguna acción que vaya a enfurecer a los Kurosaki, ¿entendido?. –No le molestaba que su hija llamara al príncipe por su nombre, le molestaba el hecho de que fuera algo que ella hubiera hecho por decisión propia y sin el permiso del príncipe.
-Perdón madre debí decirte antes, estoy consciente de las reglas, pero no hay problema, Ichigo me dio permiso y ahora nos llevamos mucho mejor- Sonrió la chica. Aunque no sabía si llevarse mejor significaba empezar a gritar e insultarse por cosas sin sentido.
-Bien- Si el muchacho le había dado permiso entonces no había mucho problema –Solo recuerda llamarlo respetuosamente cuando estén en presencia de la nobleza y la realeza- Hisana lo pensó un momento y después de analizarlo le sugirió a Rukia una opción –Podrías llevar al príncipe contigo a buscar las plantas, es un tipo de entrenamiento, el rey también aprendió a reconocer plantas en el campo, sería muy bueno que su hijo también lo aprendiera, nunca está de más aprender de esas cosas.
Rukia lo analizo por un momento y se dio cuenta de que era una gran opción, ahora recordaba que el chico le había pedido ir a buscar plantas él día que salieron a ver a Ashido, cuando había visto la fea herida que Riruka le había dejado en el labio. –Llevare a Ichigo conmigo, le enseñare todo lo que se-
Su madre sonrió y asintió con la cabeza en señal de aprobación.
Ichigo esperaba que Rukia hubiera cumplido su orden y descansara, a pesar de que era el trabajo de la chica el protegerlo, no podía evitar sentirse mal y responsable de las heridas de la Kuchiki. Aunque enseguida sus labios surcaron una sonrisa al recordar el entrenamiento, había discutido con la chica pero de una manera bastante agradable, le daba la sensación de que por fin estaba conociendo a la verdadera Kuchiki Rukia y eso le agradaba. Por otro lado, le dolía un poco el cuerpo, Rukia se había pasado y le había golpeado de manera innecesaria. Ya era tarde y se disponía a ir al comedor a cenar con su familia. Encontró al llegar a su madre sentada acomodando algunos platos.
-Mamá, ¿Dónde está el viejo?- Pregunto el pelinaranja a su madre.
-Salió hace poco Ichigo, recibió una carta que era indispensable que respondiera, al parecer algunos guerreros heridos de la casta de plata, aquellos que se encontraban en las fronteras del reino regresaran mañana e Isshin fue a nadar su aprobación.
-¿Cómo es que se hirieron esos hombres mamá?- Que tantos hombres resultaran heridos para que los llevaran a los cuarteles no eran normal, de hecho era muy raro que los guardias de frontera pidieran ayuda al castillo.
-Hijo no es correcto que preguntes eso, aun son asuntos que solo le conciernen a tu padre y a mí, tu solo debes preocuparte por entrenar adecuadamente con la pequeña Kuchiki.- Su madre a pesar de regañarlo jamás lo hacía sentir mal, sin embargo siempre le trataba con un niño y eso por una parte de verdad le frustraba.
-Masaki, tal vez sea momento de que Ichigo se vaya enterando de los asuntos militares- Isshin entro en la sala sin que su esposa y su hijo se dieran cuenta, al escuchar la conversación de su hijo y esposa no pudo evitar intervenir. Debía empezar a preparar a Ichigo, Byakuya tenía razón debía abrirle los ojos a su hijo, ya era tiempo, claro que no le diría todo, sería demasiado.
-¡Viejo!- Ichigo se vio sorprendido por la voz de su padre, pero al captar sus palabras, se sintió bien de saber que su padre estaba poniendo más confianza en él –No lo dudes, estoy listo para saber de ello.
-Si crees que es lo adecuado Isshin, yo no tengo problema, Ichigo se ha vuelto un hombre y debe darse cuenta de lo que pasa a su alrededor.- Masaki estaba más que de acuerdo con la opinión de su esposo, sin embargo no le podía comentar nada de los asuntos del reino a Ichigo sin que su esposo estuviera presente, esas decisiones se tomaban en pareja.
Su esposa siempre lo apoyaba y agradecía que siempre tomaran las decisiones en conjunto, no sabía que haría él sin semejante mujer, era su centro –Hijo, como sabes todos los reinos se sostienen por una elaborada planificación en la sectorización del trabajo, lo que conocemos como castas, el castillo se coloca al centro de esta sectorización junto con las casas de los nobles, a los lados están los cuarteles principales de la casta de plata, después esta un sistema de aldeas de la casta de bronce, ahí es donde la mayoría del comercio se lleva a cabo y es el único lugar donde todas las castas tienen permitido convivir, aunque este sector solamente permite la residencia a comerciantes de la casta de bronce. Después de estas aldeas nos encontramos con las tierras de los productores, la casta de madera, ellos producen la comida, como lo son granjeros, pescadores, entre otros, abastecen el reino de recurso y al final de la sectorización en los extremos del reino, tenemos a la casta de barro, las tierras de los esclavos, hombres y mujeres que son obligados a trabajar en tareas pesadas de minera, extrayendo minerales que se usan tanto para forjar armas y escudos, como también extrayendo joyas y oro. –Isshin esperaba una respuesta de su hijo, Ichigo sabía desde niño de la existencia de las castas y su lugar entre estas.
-Eso lo entiendo viejo, pero… ¿cuál es el problema?- Ichigo preguntaba intrigado. Nunca le gusto que se obligara a las personas a trabajar en tareas pesadas, pero sabía que no podría arreglar nada si solo peleaba con su padre.
-La realidad es que nuestro reino es el más compasivo de todos, tenemos jornadas de trabajo reducidas para todas las castas, todos tienen que comer y son tratados con gentileza mientras sigan las reglas, pero hay una última casta de la cual no te hablamos. –Isshin sabía que su hijo tendría muchas preguntas después de lo que iban a contarle.
Masaki abrazo el brazo de su marido y miro a su primogénito –Hijo, la casta a la que se refiere tu padre es la casta de sangre- Termino de decir la mujer en tono bajo.
Ichigo estaba perturbado, nada en sus libros hablaba de otra casta y menos con semejante nombre – ¿Casta de sangre?, ¿Qué es eso?, ¿Qué hacen?, ¿Dónde están? Y ¿Por qué no me lo habían dicho antes? –Las preguntas salían rápidamente de su boca, más las respuestas parecían no llegar.
Isshin se sentó en una de las sillas del comedor junto con su esposa, mientras invitaba su hijo a hacer lo mismo –Ichigo, contestare todas tus preguntas pero debes prometerme que después de lo que te diga, no cambiará la perspectiva que tienes sobre confiar en las demás castas.
Ichigo no dudo en contestar –Claro que no, eso no pasara, yo seguiré confiando en ellos no lo dudes- A su mente vino la imagen de Rukia e instintivamente una sonrisa comenzó a surcar su rostro.
El viejo hombre miro a su hijo y un poco de dolor invadió su pecho, esos ojos eran idénticos a… -Ichigo, la casta de sangre es un conjunto de hombres y mujeres de todas las castas y híbridos de las mismas, ellos se autodenominan "casta de sangre", como sabes está prohibido que las castas se mezclen entre sí, excepto las de oro y diamante, si se mezclaran entre sí, irían perdiendo su identidad y por lo tanto su sentido en el trabajo, yo estoy completamente en contra acerca de este punto, tú lo sabes y te lo he enseñado, pero por decisión del consejo de reyes yo me veo en la obligación de hacer obedecer esas reglas en el reino, si no fuera así tendríamos una sanción del consejo. Estos hombres y mujeres de la casta de sangre son guerrilleros que buscan derrocar el orden en el gobierno, por así decirlo, quieren romper con el orden jerárquico-social en el que vivimos, sabes que esto es algo impensable por el momento. Ellos se refugian en las tierras de la casta de barro debido a que tienen muchos lugares donde esconderse y hay un número reducido de guardias que les puedan atrapar, aunque dicen buscar una revolución, la mayoría son bandidos que buscan su propio bienestar a cualquier costo. Esta casta nació hace más 50 años y fue tu abuelo el que la vio nacer, su guardia le traiciono en búsqueda de más poder, él quería superar nuestro mandato y casi lo logra, sin embargo tu abuelo le puso punto final al asunto desterrando a su guardia, él no podía matarlo, después de todo eran amigos, pero en el exilio las cosas cambiaron, el hombre odio con más fuerza a tu abuelo y busco más hombres que compartieran su opinión con él, las demás castas fueron seducidas y muchos pasaron a su lado. Los hombres que van a ingresar a los cuarteles del reino, son los heridos de la casta de plata que enfrentan en la frontera a la casta de sangre. Aquí es donde viene un punto importante, ¿Ichigo recuerdas a tu abuelo?
¿Al abuelo? Claro que lo recordaba, era un hombre muy presente en la mente de Ichigo, era muy amable, le contaba cuentos, llevaba a pasear y siempre le regalaba dulces. –Claro que lo recuerdo, ¿Por qué los preguntas padre?
-Tu abuelo Kurosaki Ukitake, él hombre que me dio la vida y al que siempre le llamara padre, ese viejo hombre que murió hace doce años. Siempre se te dijo que tu abuelo había muerto de forma natural dormido en su cama, pero la realidad es que él fue asesinado en una emboscada.
¿Asesinado? -¿Cómo es que murió asesinado, creí que era imposible entrar al castillo sin el permiso de alguien de la realeza? –Ichigo cada vez tenía más dudas de todo lo que estaba oyendo.
Isshin suspiro cansado, la mirada de su hijo le recordaba tanto a su padre, no por el color, sino por la decisión que reflejaban –Tu abuelo nunca dejo de perder la esperanza en recuperar la amistad de su guardia, de hecho el creía que todo era un malentendido y estaba seguro que si tenía la oportunidad de hablar con su guardia lo haría entrar en razón, hace doce años logro contactar secretamente a su guardia y planeó una reunión para hablar, sin embargo todo era una trampa, al momento de reunirse emboscaron a tu abuelo y le asesinaron salvajemente. Nadia habría sabido de semejante barbarie, pero al ver que tu abuelo había desaparecido fui a buscarlo al bosque donde normalmente salía a pensar, entonces me encontré con el guardia de tu abuelo, traía su cuerpo atado en un caballo, él me explicó todo lo sucedido y después se fue. Yo estaba tan dolido que solo atine a correr al cadáver y abrazarlo, recordando lo que tu abuelo me había dicho la noche anterior a su asesinato, él me dijo "Hijo, pase lo que pase no dejes que el odio corrompa tu corazón, todos podemos equivocarnos", en aquel momento sus palabras cobraron sentido.
-¿Cómo pudieron ocultarme este hecho tanto tiempo?, acaso no pensaban en que tenía el derecho de saberlo – Ichigo nunca pensó que su abuelo, aquel hombre tan gentil que le regalaba dulces, que jugaban con él, le contaba historias y le ayudaba a olvidar el dolor de haber perdido a sus hermanas, ese hombre, hubiera sido salvajemente asesinado.
-Ichigo entiéndelo, aún eras muy joven para saberlo y si te lo contábamos siendo un niño, inevitablemente tu corazón inmaduro habría sido alimentado por el odio, yo le prometí a mi padre que no dejaría que mi corazón se llenara de odio, ahora quiero que me prometas que tu corazón no se llenara de odio.
-¿No crees que es tarde para eso papá?- Ichigo estaba muy exaltado –No habrá nada que me digas que pueda hacer que me enfade después de lo que me acabo de enterar y aunque no me creas pese a todo, no tengo odio hacia nadie. –No, no tenía odio, tenía rabia pura.
-Es bueno oírlo hijo, porque el hombre que mató a tu abuelo, es Sojun Kuchiki, el padre de Byakuya y el abuelo de Rukia.-
Isshin busco la mirada de su primogénito buscando alguna emoción y solo vio sorpresa –Ichigo, ¿te sientes bien?
Era un impacto demasiado grande, el hombre que mató a su abuelo, era el padre de Byakuya y el abuelo de Rukia, ¿Qué significaba esto?
-Debo descansar, discúlpenme me retiro –Ichigo se disponía a ir a su habitación, necesitaba procesar lo que le habían dicho.
-Ichigo antes de que te vayas recuerda que tu abuelo fue el primero en creer que el sistema de castas estaba mal, que todos merecían tener las mismas oportunidades. Ese conocimiento me lo enseño a mí y yo te lo enseñe a ti, sin embargo tu abuelo nunca logro convencer al consejo de ello y después de la traición de Sojun, la situación fue más difícil, el consejo dejo de creerlo competente para opinar de asuntos políticos, excusándose de que ni siquiera podía controlar a su guardia principal. No lo olvides.
-Me voy a dormir viejo- Ichigo salió de la habitación. Mientras sus padres se miraban entre sí con semblante preocupado.
Otro capítulo terminado, entre tanta tarea y deberes creí que no lo lograria, espero les haya gustado por que poco a poco las cosas se irán complicando para nuestros protagonistas, ya vemos que ahora tienen más confianza el uno con el otro, sin embargo lo que pasará de aquí en adelante no solo dependerá de ellos. Por otra parte no se si supieron del sticker que la jump va a sacar de Rukia e Ichigo juntos, la verdad me sorprendi y un segundo después me dio risa, ¿Como pueden seguir explotando a los nakamas? y por otra parte me dio un poco de pena por Kubo, ya que al parecer a la mayoria del fandom no le intereso su final, un golpe fuerte para un autor. Bueno ya me desahogue con ustedes, muchas gracias por su apoyo, esperare sus criticas. Saludos!
