ALGO DE MI…ALGO DE TI…
PERSONAJES DE "CANDY CANDY": MIZUKI E IGARASHI.
OTROS PERSONAJES E HISTORIA: INUKY666
Capítulo IV. Tu Hallazgo.
En los días siguientes al parecer todo había vuelto a la calma, Catherine ya dormía con menos sobresaltos y Daniel la veía más animada. Aunque últimamente ella se había empecinado en usar aquellos vestidos antiguos y él no pudo hacerla cambiar de opinión ni siquiera al recordarle que estaban pasados de moda y que habían pertenecido a una muerta. No habían vuelto a hablar sobre apariciones ni nada extraño, pero lo que el joven ignoraba es que su novia seguía sus investigaciones por su propia cuenta. Revisó más periódicos y así pudo enterarse de lo ocurrido con ese actor:
-Vaya, así que finalmente volvió a los escenarios!...Y no solo eso, después se comprometió…Tal como lo pensé! Es la misma joven de la fotografía! Ahora sé su nombre: Candice White Andley.
En su laptop tecleó el nombre de aquella joven rubia de ojos verdes y días después súbitamente le avisaba a su novio que iría a Chicago:
-Cómo que a Chicago? Para qué?
-Ya te lo dije, debo arreglar unas cosas…
-Catherine, no mientas, sigues averiguando lo de esa Susana Marlow verdad?
-Daniel no te enojes! Solo quiero saber qué pasó con su novio!
-Te tomas demasiadas molestias por alguien que ni siquiera conociste! No deberías involucrarte en cosas que no tienen que ver contigo, tal vez lo que descubras no resulte ser muy agradable…La vida de las personas siempre es extraña y más si pertenecen al mundo de la "farándula"!
-Terry era un muchacho muy decente y noble además de guapo! Él no podría haberse metido en escándalos, amaba el teatro!
Daniel se sorprendió al ver el semblante y el tono de enojo con el que su novia le hablaba defendiendo a un desconocido.
-Catherine te desconozco…Me hablas de ese hippie con mayas como si tú lo hubieses siquiera conocido pero no es así! Está bien, si quieres viajar a Chicago entonces vete…Ojalá encuentres lo que estás buscando…y que no te arrepientas de ello.
Y en seguida el joven se alejó completamente molesto…y confundido. No lograba entender qué estaba sucediendo con su novia. Catherine se percató que había herido a Daniel al hablarle de ese modo y quiso detenerlo para disculparse pero algo más fuerte que su voluntad se lo impidió poniendo como prioridad partir inmediatamente a Chicago.
Al llegar a "La ciudad del viento" tuvo la extraña sensación de ya haber estado ahí, sintió cierta nostalgia mezclada con tristeza pero no sabía exactamente el porqué. Se dirigió a un hotel y después a la "Chicago Public Library" y ahí pasó todo el día. Ella buscaba ya algo en específico que quería ver con sus propios ojos en un periódico de 1927:
"Entre los personajes de renombre que estuvieron presentes en la inauguración del Aeropuerto Municipal de Chicago, se encontraban la Sra. Candice White Andley y su esposo, el reconocido actor de teatro, Terry Grandchester".
Otro periódico con fecha del 27 de mayo de 1933 anunciaba la inauguración de la Feria Mundial de Chicago y había una imagen de una joven pareja:
"La Señora Candice White Andley y su esposo, el famoso actor de Broadway, Terry Grandchester, se vistieron de gala y acudieron a la inauguración de la Feria conocida como 'Un siglo de progreso'…".
Subió a un taxi y media hora después llegaba a su destino: Una casa con un pequeño jardín de rosas y un portal cuyo escudo central tenía una letra "A".
-"Así que aquí vivió…mientras moría de hambre…la otra vivía cómodamente…acaso él realmente olvidó todo?" –Pensó en silencio y luego llamó a la puerta de esa casa-.
Minutos después abrían la puerta…y Catherine se quedó inmóvil ante tal visión: La misma joven de la fotografía estaba frente a ella!
-Eres tú! No es posible! Conservas la misma apariencia Candice!
-Candice?...Temo que usted me confunde señorita…
-Pero…pero eres tú: el cabello rubio y rizado, los ojos verdes como esmeraldas, la piel blanca, las pecas en la nariz!...Cómo puedes decir que me he equivocado?
-Porque mi bisabuela tendría más de cien años si estuviera viva y obviamente su apariencia no sería como la mía –Dijo esa jovencita con una sonrisa amistosa-.
Fue entonces que Catherine reaccionó y volvió a la realidad del tiempo; era más que obvio que la jovencita frente a ella era una familiar pero no la misma Candice White Andley.
-Diana? Quién tocó la puerta? –Preguntaba una mujer mayor desde el interior de la casa-.
Si la nieta era una imagen idéntica a la de Candice en juventud, la mujer mayor tenía más rasgos de Terry: el cabello castaño, los ojos de un tono azul oscuro, la piel morena clara. Catherine se presentó y solo argumentó haber comprado la casa que alguna vez perteneció a Susana Marlow que al parecer estaba vinculada a Candice White Andley y Terry Grandchester, razón por la que se atrevió a viajar a Chicago y averiguar más sobre esas personas.
-Vaya! La vida si que da sorpresas! –Dijo la mujer mayor- Permítame presentarme: soy Cecilia Grandchester Andley, hija de Candice White Andley y Terry Grandchester y ella es mi nieta: Diana Lee Tyler.
La plática entre ambas mujeres fue muy larga pues afortunadamente para Catherine, la memoria de Cecilia estaba intacta pese a sus 85 años de edad:
-Yo nací en 1925, cuando mi madre tenía 27 años y mi padre 28. Mis padres siempre estuvieron juntos…gran parte de su vida estuvieron en Nueva York, pero después vivieron aquí, al menos hasta que él murió…
Escuchar que Terry había muerto provocó a Catherine una intensa pena y sintió su corazón oprimirse como si ella fuera quien hubiese perdido al hombre que tanto amaba.
-Mi padre logró ser un famoso actor en Broadway…A finales de agosto de 1939 viajó a Inglaterra para visitar a mi abuelo, el Duque de Grandchester, lamentablemente unos días después Inglaterra entró en guerra y le fue imposible regresar…Unas semanas después recibimos un telegrama que nos informaba su muerte. Finalmente recibimos su cuerpo y lo sepultamos aquí. Mi madre sintió que se moría de dolor…Esa época fue muy triste para ambas…
-Y qué pasó con la señora Candice?
-Ella decidió volver a trabajar como enfermera durante varios años más…Pero repentinamente enfermó, le diagnosticaron cáncer de estómago y murió pocos meses después, en julio de 1950.
-Ambos murieron muy jóvenes…
-Así es. Además la familia Andley no sobrevivió ante la segunda guerra mundial y gran parte de nuestra inmensa fortuna se perdió…Yo me casé y tuve un hijo –Michael Lee Grandchester- y a su vez mi hijo tuvo una hija que, como usted puede ver, es idéntica a mi madre…Pero yo soy la única Andley que queda.
-Necesito saber algo más…Sus padres, alguna vez le mencionaron a…Susana Marlow?
-Recuerdo que algunas veces mi madre la mencionó y me dijo que había sido una compañera actriz de mi padre, pero repentinamente desapareció. Mi padre fue a buscarla varias veces al lugar en el que vivía pero solo encontró la casa abandonada y nadie pudo darle información sobre ella…Creo que mis padres se preocupaban demasiado por esa persona porque al no poder encontrarla, se sintieron muy afligidos y cada vez que la recordaban se sentían culpables por no haber podido ayudarla.
Escuchar esas palabras provocaba en Catherine cierto alivio pues ahora sabía que Terry no olvidó a Susana, sino que por azares del destino, el mismo aislamiento en que ella vivió, había ocasionado que Terry pensara que ya no vivía en ese lugar. Unos segundos después la anciana interrumpió los pensamientos de Catherine:
-Tengo algo que tal vez pueda servirle…Poco antes de morir mi madre, me entregó una carta que mi padre había escrito para Susana antes de que él viajara a Inglaterra…y mi madre también escribió otra carta para ella…Yo no pude saber nada sobre Susana Marlow pero ahora que usted ha aparecido y se ha preocupado por ella, creo que lo menos que puedo hacer es entregarle esas cartas.
Regresó a su hotel con dos cartas, pero antes de leerlas se disponía a tomar un baño; Llenó de agua la tina, se desvistió y se sumergió cerrando los ojos…Pero unos instantes después súbitamente sintió que una mano le sujetaba el tobillo!
-Ahhhhh! –Gritó ella tratando de salir del agua, pero tal era su agitación que cayó pesadamente en el suelo-.
Tan rápido como pudo se alejó de la tina y trató de abrir la puerta pero no lo logró, entonces quedó como un ratón, arrinconada en una esquina. Con la cara blanca como el papel, la boca entreabierta por un grito atorado en la garganta y el cuerpo tembloroso por horror, esperó a ver salir del agua algo espantoso…pero nada sucedió.
Después de unos minutos, se animó a levantarse, cuidadosamente se acercó a la tina y solo vio su reflejo…pero unos segundos después ese reflejo se distorsionó para dar paso al reflejo de Susana Marlow!
-Ahhhhh! No por favor! Déjame tranquila!
Esta vez sí logró correr aunque a punto estuvo de resbalar. Inmediatamente se dirigió a su cama y se metió entre las sábanas, sollozando y cubriéndose el rostro con las manos, le pedía a Susana que se alejara y la dejara en paz…Pero entonces escuchó una voz susurrando a su oído:
-"Las cartas…quiero las cartas…"
Escuchar esa voz tan cerca de su oreja le hizo girar su cabeza al mismo tiempo que abría los ojos y entonces vio el rostro de Susana más cerca de lo que realmente hubiese querido! Esos ojos azules, pero carentes de brillo y de luz, con cierta opacidad que cubrían ya una parte de ellos como en cualquier cadáver, además de unas ojeras profundas; la nariz afilada y pequeña; los labios casi blanquecinos, con algunas grietas; las mejillas prácticamente hundidas; la piel como cuero seco pegado al hueso.
La visión tan cercana de ese rostro cadavérico fue demasiado para Catherine y sin poder resistirlo, se desmayó. Unas horas después logró recuperar la conciencia y se levantó de la cama, las cartas yacían en el suelo, con desesperación abrió la primera y vio la tinta gastada pero aún legible ya que había sido guardada con mucho cuidado, entonces comenzó a leer:
"Susana:
Visité tu casa varias veces pero por el aspecto que tiene, supuse que tú y tu madre decidieron mudarse…por eso es que ya no volví a enviarte nada…Ojalá me hubieses dicho a donde te irías…Esperaba que, con el tiempo, aceptaras verme para poder arreglar tu situación…No quiero dejarte en desamparo…Todos estos años te he buscado, Candy comprende muy bien las circunstancias y está dispuesta a ayudarte también. Ojalá no sea demasiado tarde para poder hacer algo por ti…Una vez más, te pido perdón ya que no pude darte el amor que tanto deseabas. Por favor, respóndeme en cuanto sea posible.
Terry Grandchester, Agosto de 1939."
-Así que después de todo no la olvidaste…de alguna manera siguió presente entre Candy y tú…aunque no la amaras…
Procedió a abrir la segunda carta cuya escritura era menos vieja:
"Susana:
Te busqué incansablemente durante todos estos años, pero no pude hallarte. No quisiera irme dejando este asunto pendiente, pero creo que no tengo opción; estoy enferma y al parecer me queda poco tiempo, por eso es que te escribo esta carta. Terry también te buscó durante mucho tiempo…pero desafortunadamente hace algunos años falleció. Nunca nos olvidamos de ti ni pensamos abandonarte, preguntamos a todas las personas que vivían cerca de tu casa, pero nadie pudo decirnos a donde te habías ido. El tiempo fue breve tanto para él como para mí y tendremos que partir de este mundo con la pena de no saber lo que sucedió con tu madre y contigo. Espero que tu destino esté lleno de esperanza y bienestar, pese a lo mucho que sufriste desde tu accidente. Dejo a mi hija la responsabilidad de cuidar de ti en caso de que pueda encontrarte.
Lamentablemente no pudimos conocernos en circunstancias favorables y ser amigos los tres…Quizás en una nueva vida se nos conceda la oportunidad de reencontrarnos…y entonces las cosas resulten ser diferentes.
Candy, Julio de 1950"
Obviamente ninguna de las dos cartas fue enviada ya que nunca supieron lo que verdaderamente ocurrió con Susana y su madre.
-Candy y Terry vivieron pensando que estaba viva en alguna parte…Tampoco ellos pudieron ser felices completamente…-Decía Catherine tristemente-.
