Lamento la demora chicos, aquí esta el nuevo capitulo, disfrútenlo.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solamente los uso por entretenimiento, la historia y trama son míos.
Capitulo IV
Cuando te toca, te toca
No diré que este día cambio mi vida para siempre, porque ciertamente no lo hizo, pero dio inicio a lo que en un futuro seria mi mayor motivación y mi fuerza para no caer...
Sin darme cuenta entre turno y turno había llegado la posada de Ino, y aun en el atardecer seguía preguntándome si salir y conocer personas tenia algún sentido realmente, pues nada de lo que me había topado hasta el momento hacia meollo en mi, no cambiaba nada... personas interesadas y superficiales surcando en cada rincón, aunque sonara cruel o pretencioso era mi realidad en ese entonces, no me apetecía conocer más de lo mismo, pero tampoco deseaba ser fichada como la loca que solo esta encerrada sin salir, titulo que pasa desapercibido para la mayoría de las personas que estudian medicina, pero en el interior sabíamos que llevábamos grabado en la frente, si me preguntan, somos personas común y corrientes y aun si la gente viera nuestro esfuerzo como algo alturísta y sobrenatural, la realidad era que muchos lo hacia por interés propio o por alguna razón muy en particular muy independiente de ayudar a los necesitados que no pueden pagar sus gastos médicos, no me gustaba generalizar, pero al menos era la suerte que me había tocado en el aula de la facultad y en el área donde era practicante, como si el destino se hubiese esforzado en darme esa idea fugaz para hacerla mas y mas fuerte con el paso de los años... Lo cruel de todo esto, no eran las personas que me rodeaban, si no, lo que significaba para mi todo eso, ya que al final del día en medio de mi soledad volver a recrear lo que en ese momento creí lo mas perfecto de mi vida... lo único bueno que me pudo pasar, no era lo mejor, no tenia derecho, a vivir todos mis días como si no valieran la pena, el gozo que me daba atender a los pacientes y escucharlos se hizo vano y tedioso... desgraciadamente aprendí después de largas tardes tirada en la almohada sin saber que hacer... todo lo que habia dejado de lado... después de todo ese tiempo ya no se puede recuperar...
Llegó la noche y aun no había echado un vistazo en mi armario, pensaba usar lo primero decente que se cruzara por mi camino, y eso primero fue bastante asertivo, un vestido blanco que parecía tener brillantina que si no ponías atención pasaba desapercibida, lo cual le daba un aspecto de nieve en el atardecer, busque un abrigo color guinda con cuello de peluche blanco que era mi favorito, no era nada suntuoso si me preguntan... pero sin alardear, me quedaba muy mono, ¿No les ha pasado que revisan el armario y lo unico que queda sin usar, en efecto, es lo que pocas veces o nunca te pones? pues eso paso exactamente, todo mi atuendo hacia juego con mis cabellos rosas y contrastaba ferozmente con mis ojos verdes, este color de cabello y ojos no es fácil combinar con cualquier color, si me preguntas, la mayoría de mi ropa era blanca, rosa, negra, roja, o verde, este ultimo no era mi color preferido, pero necesitaba un color que me quedara para desentonar mi ropa que siempre parecía celebrar la navidad... lleve unos guantes blancos por si me topaba con la intemperie, pero mis zapatos de gala no pudieron adaptarse tanto así, eran unas zapatillas con diamantes pequeños incrustados en las tiras plateadas, casi blancas, unos zapatos hermosos que pocas veces había usado... un consejo chicas, si vas a estrenar unos zapatos, que no sea en un evento importante, nunca sabes que tan traidores pueden llegar a ser... y no es que recuerde cada detalle por tener una mente excepcional, si no que guarde una foto de aquel día como un recuerdo que hasta el día de hoy es dulce e inesperado, como el fin de mis largas noches rodeadas de confusión y miedo...
Ino llego por mi alrededor de las 7:30, se veía guapísima, pero como sabia que se le subían los humos muy arriba me reserve mi comentario, igualmente cualquier cosa que usara, ya fuera una camisa de hombre, se veía sexy en ella, y lo sabia, llego inesperadamente en el coche de un desconocido, mas no extraño, lo había visto varias veces deambular por el hospital en la guardia, pero su aspecto antipático y cara paliducha no eran precisamente una invitación, me sorprendió verlo ahí... noté que me miro de pies a cabeza a pesar de que me baje dando tumbos por el frio y soplandome las manos para calentarlas un poco por encima de mis elegantes pero nada calientes guantes, me refiero a que no me veía sexy en absoluto, supuse que no era su novio, o.. alguno de ellos... puesto que no lucia como normalmente se ven sus conquistas, y ambos parecían pasar desapercibidos el uno con el otro... entendí a mitad de camino que lo había llevado por mi... pues la sonrisa que parecía forzada de el no dejaba de insinuarme que hacia su mayor esfuerzo por parecer simpático, se notaba que le costaba mucho así que rompí el hielo después de un breve silencio posterior a que Ino nos presentara.
–Así que...– comencé no muy segura de que decir –¿Estudiaste medicina?– solté como quien en el tono deja muy claro que no tiene idea que decir pero siente que alguien debe decir algo... por desgracia lo que había dicho no era algo que le preguntas a todo mundo, agradecí que nadie noto que fui bastante "casualmente" asertiva.
–Si, en realidad, estoy estudiando aun– me dijo simpáticamente y prosiguió observando el camino con esa extraña sonrisa... entonces Ino entro a salvarlo notando lo mala que era para continuar, e imaginándome que el lo era también...
–Esta por terminar, es uno de los mejores en todo el curso, ¿Puedes creerlo?– dijo mirando hacia atrás e insinuándome con sus hermosas cejas que debía mostrar asombro para agradarle, debo admitir que hice un esfuerzo por parecer agradable con el, ya que realmente era intrigante y eso me daba curiosidad...
–Solo he venido a pasar las vacaciones, mi familia vive por aquí... – hizo una pausa y su mirada se torno melancólica
–Te he visto en el hospital central– dije intentando cambiar el tema
–Si... bueno, hacia visitas frecuentes a una tia... tendrá un año que falleció– dijo ocultando la sonrisa que lo acompañaba hasta ese momento
–Lo.. lo siento– tartamudeé y comencé a mover las manos nerviosas en mi regazo, baje la mirada y el lo notó
–No te preocupes– dijo mostrando una sonrisa mas sincera – Sufría mucho... le diagnosticaron cáncer años atrás y todo se derrumbo... fue lo mejor– fijó sus ojos en la carretera y yo no volví a decir una sola palabra hasta que llegamos, Ino platicaba con el como si lo conociera de toda la vida, solo en ese momento sentí un poco de envidia, este chico no parecía el típico imbecil que te topas por ahí, igualmente no planeaba comenzar nada con nadie, así que lo deje estar.
La fiesta no era para nada lo que esperaba... tenia un ambiente melancólico y un aire de hermandad extraño que traté de evitar, esto era nuevo para mi y temía contagiarme... y que me arrebataran la coraza que tanto tiempo había sostenido sobre mi... por desgracia debo admitir que era agradable... como entrar en una casa de dulce donde habitan abuelas amables que te regalan chocolates y dulces, algo así... pero menos empalagoso... no me había tocado ir a alguna posada en un hospital donde se pudiera ver a alguien bailar... y reír con fuerza sin temor a que otros invadan tu privacidad... es entonces cuando me di cuenta de que no siempre se tiene que estar solo... Sai, el nombre del chico que nos acompañaba, resulto ser un completo deshubicado, pero bastante divertido... no pasó mas de un invierno antes de hacernos amigos... y el, novio de Ino, nunca la había visto realmente feliz hasta que comenzó a salir con el... no eran esas risas vacías, ni insinuaciones meramente sexuales de su parte con los chicos, era algo más... una mezcla muy extraña, pero era algo, mucho más de lo que yo y muchos otros en alguna relación tortuosa pudiéramos tener... yo no deseaba bailar, pero no queria arruinarles la pieza, me quede sentada poniendo cara de diversion absoluta para que nadie se compadeciera de mi y me sacara a bailar... comenzó una canción de Los Cranberries, no recuerdo bien su nombre pero su tonada era bastante triste, y repetía mucho, o lo suficiente la palabra I miss you, como para desear estar ahí un minuto más... le hice señas a Ino de que iria al baño, y ya que no se acerco a decirme donde estaba creo que supuso que sabia donde estaba o simplemente lo encontraría, busque el baño por unos 10 minutos, lo suficiente para haber recorrido toda la planta, y antes de distinguir el pequeño pero bastante conocido letrero escuche el llanto de una mujer... un llanto que hizo que se me erizara la piel, enfríe mi cabeza y busque el origen de tal escalofriante sonido... hasta que llegue a la puerta... la mayoría de los enfermeros estaba en la posada, y los que quedaron a cargo estaban atendiendo pacientes, extrañamente no ahí... me atreví a entrar sigilosamente, ignorando que me pudieran echar del hospital, tenia que asegurarme que todo estaba bien o mejor, de que no era un fantasma... di unos pasos que por lo visto nadie notó... y me tope a travez de una cortina con una hermosa muchacha de ojos grises recostada en una cama... su cabello negro era escaso y corto... por su aspecto pude deducir que estaba recibiendo quimioterapia... me acerque intentando llamar su atención...
–Discul...– callé... cuando hube llegado al pie de su cama vi al chico rubio que estaba con ella... quien me miro sorprendido y luego avergonzado.
–¿Qué estas haciendo aquí?– me preguntó como si me conociera de toda la vida, la chica me miraba extrañada, habiendo dejado de llorar...
–Es... es solo que...– tartamudeé señalando la puerta, y sin saber que decir, me puse a la defensiva –¿Qué estas haciendo tú aquí?– le señale acusadoramente.
Se me quedo mirando sin saber que decir, o mas bien desconcertado
–La hora de visita ya a pasado– le dije como si fuera la manda más – Soy medico, y la escuche llorar, solo... quería asegurarme de que estaba bien...– le dije un poco mas calmada... fue un momento vergonzoso... después de todo no llevaba mi identificación ni mi bata... quede como una metiche después de todo, ni el ni yo deberíamos estar ahí... pero por alguna razón siento que rompí algo muy intimo entre los dos...
–¿Estas bien?– le pregunte a la muchacha que también estaba sorprendida, asintió como si no pudiera hablar, con la mano acomodada tímidamente en sus labios, una pose muy inocente y tierna si me preguntan...
–Soy Doctor en este hospital...– sus palabras me hicieron temblar las piernas... no lo reconocí... la luz estaba muy escasa... como si ambos estuvieran ocultandose de algo o alguien... algo un poco embarazoso para mi, me sentí como la chica rompe encantos o rompe momentos íntimos entre dos enamorados... di un paso hacia atrás... la chica de unos 20 años se puso mas roja que un tomate... y yo supe que estaba de mas...
–Bueno... eso cambia las cosas...– dije dando pasos pequeños pero seguros para desaparecer de ahí... –Deberías usar tu bata– le dije antes de irme directo al baño...
Que momento tan mas raro... pensé mientras tomaba un poco de brillo rosa y lo ponía en mis labios... me mire e hice una mueca... ¿A quien le quiero gustar? me preguntaba a mi misma mirándome en el espejo... siempre me decían que era muy guapa... pero tenia poco tiempo para pensar en ello... y la verdad hacia mucho que me había dejado de importar... salí del baño intentando olvidar lo que había sucedido, pero esos ojos azules me habían dejado una sensación extraña... y justo cuando iba a cruzar en el pasillo me lo topé, recargado en la blanca pared del hospital, casi pego un grito del susto pero no deje que lo notara, no era precisamente que estuviera nerviosa de que pudiera leer mi mente, y que en ella estuvieran plasmados esos ojos azules que ahora me miraban bastante divertidos...
–Mi nombre es Naruto, Naruto Uzumaqui– se separo de la pared y se puso frente a mi con una naturalidad arrogante, ahora llevaba la bata puesta. –¿Ahora si estoy calificado para atender a mis pacientes Doctora?–, dijo con mucha confianza, y un claro tono de voz molestoso. Si no hubiera tenido esa cara de chiste plasmada en el hubiera podido pensar que me estaba intimidando...
–Yo soy Sakura Haruno– le dijo con una voz firme, como mi temperamento, pero el pareció inmune a la barrera que intente poner entre los dos...
–Mucho gusto– me tendió la mano mirándome inquisitivamente con un tono de voz mas neutral
–Estoy... en la posada– le dije como esperando que se moviera y me dejara ir libremente.
–¿Vienes acompañada?– me preguntó serio, no vi cabida a una mentira... mas bien no estaba preparada, ya que no era de su incumbencia, o tal vez si... después de todo era ese "su hospital"
–Vengo con una amiga, ella trabaja aquí...– le conteste esperando que ya parara ese incomodo momento.
– Debe ser Ino... – me dijo muy seguro –Me menciono que traería una amiga...– genial, pensé ironicamente, se conocen...
–Si, es ella... debe estar esperando– le dije mirando mi pequeño y desapercibido reloj plateado, que si no fuera por lo bien que dije mi dialogo pensaría que no era real e intentaba escaparme de el, cosa que hasta cierto punto era verdad.
–Creo que esta bastante entretenida con Sai– me dijo sonriendo, yo levante una ceja confundida
–¿Lo conoces?– pregunté llena de curiosidad, hasta ese momento no sabia que mi destino no era Sai, así que pueden perdonarme por haberme fijado en el.
–Em.. si– dijo sonriendo – ¿Eres tu la pareja de Sai?– me pregunto sabiendo lo obvio, aun que desde hacia mucho rato que no me sentía la pareja de nadie, Sai la estaba pasando genial con Ino, pero... ¿Quien no la pasaba genial con ella?
–No, yo solo la acompaño a ella... a el lo acabo de conocer– lo mire y el pareció entender muchas cosas que yo aun no...
–Soy su primo – agregó, yo me quede observándolo incrédula –De Sai– me confirmo y yo me quede estupefacta mirándolo sin querer por todos lados
–Pues no se parecen mucho– asegure, aun sorprendida
–Primos políticos– dijo sonriendo
–Vaya sorpresa– agregue y después de un breve silencio el habló
– ¿Te acompaño?– me ofreció su mano con tanto desinterés y naturalidad que no tuve mas opción que aceptar... nuestra platica fue afortunadamente bastante breve... no tenia cabeza para decir nada más... cuando entramos al pequeño y acogedor salon que antes fuera la cafetería pude ver al fondo el baño, me sentí torpe, no podria usar la escusa de que estaba buscando el baño, quiza habia quedado como una curiosa sin respeto al hospital, pero saque esa idea de mi mente al ver a Naruto tan cómodo, no creo que por esa cabeza estuvieran pasando etiquetas para lo que el pensaba que yo era, se quito la bata y la dejo en el perchero junto a mi abrigo... fue algo extraño lo que sentí en ese momento, pero no supe hasta mucho despues que era...
Cuando vimos a Ino y a Sai bailando, supimos que ese era un momento suyo, pero cuando hubo acabado la canción no ocultaron su sorpresa al vernos juntos...
–Naruto– dijo Ino cerca de mi –¿Ya se conocían?– le preguntó y el solo negó encogiendo sus hombros.
–Nos... topamos en el pasillo, ambos veníamos para acá...– contesté entendiendo que el silencio de Naruto era para no tener que contar lo que había sucedido en la habitación, o al menos eso creí.
–¿Naruto?– dijo Sai sorprendido –¿En verdad Naruto venia para aca?– dijo complaciente y extrañamente feliz, yo le mire sin comprender.
–Pero bueno, eso si es una sorpresa, pensé que no nos engalanarías con tu presencia– dijo Ino igualmente sorprendida, cosa que termino de confundirme... pero ya no me atreví a preguntar... durante la cena todos estaban absortos en sus grupitos, en mi caso, con Ino, Sai y Naruto, era un poco inquietante... nadie decía nada... era como si todos conocieran a Naruto pero en realidad no, era extraño, no sabían de que hablar.
–Entonces son primos– dije tomando un poco de ponche mirándolos a ambos, interceptando miradas.
–Si, soy adoptado– dijo Sai indiferente –Por eso no nos parecemos en absoluto– soltó una risa, al parecer eso no era un problema para el. Naruto sonrío igual que el.
–¿Cómo has estado Naruto?– pregunto Ino seria y bastante cómoda después de que el hablara
–Estoy bien, el hospital me ayuda, le dedico todo mi tiempo– dijo indiferente y con una sonrisa que nunca pude descifrar, algo dentro de mi me decía que había algo que no sabia y preferí no preguntar.
–Me da gusto– dijo Ino con mucha sinceridad, algo no común en ella... Naruto de vez en cuando me miraba, cuando creía que no lo veía, y era vergonzoso, después de lo que había sucedido... y peor si los demás lo notaban... Sai le daba codazos a Ino cada que esto sucedía...
–Creo que es hora de irme...– dije mirando mi reloj que pasaba desapercibido. Ino que estaba muy cómoda con la extraña situacion, se desilusiono
–¿Pero si la estamos pasando bien?– dijo poniendo una cara insistente.
–Es que mañana tengo guardia y no he dormido bien estos días– le dijé no dando lugar a insistencias.
–Vale, te llevo– dijo Sai poniendose de pie
–No hace falta– le dije amablemente –puedo tomar un taxi, no quiero interrumpirles la noche– agregue decidida a no aceptar mas insistencias, cuando vi que Naruto se puso de pie
–Yo te llevo– me dijo, no me pregunto, me dijo... y yo me quede sin excusa, quizá porque en el fondo quería conocerle... preguntar que hacia en esa habitación... o por que razón me miraba como si me conociera de siempre... aun así no dije nada... Ino se quedo callada unos segundos pero se vio forzada a decir algo para que no nos sintiéramos incomodos.
–No te molestes– le dijo Ino –Nosotros la llevamos–
–Pero no es molestia, se la están pasando muy bien, es mejor así, tomar un taxi a estas horas puede ser peligroso...
–Te lo agradesco– no deseé prolongar mas esta discusión sin sentido sobre quien me llevaba.. me despedí de Ino y Sai, fui por mi abrigo y Naruto amablemente me lo puso... antes de salir Ino se acerco con su celular.
–Les tomare una foto antes de que se vayan– dijo alejandose y deslumbrándonos con el flash, yo quede un poco atolondrada ya que la luz era bastante escasa por la ocasión, después de despedirnos nuevamente Ino le dijo algo a Naruto que no alcance a escuchar y no le di importancia tampoco, al dar el paso en el primer escalón al salir estuve a punto de caer... fue extraño, como en esas películas donde el futuro de los dos ya esta trazado y ocurren estos percances para hacerlos mas y mas cercanos... en ese momento no pensé eso, solamente me sentí ridícula por segunda vez en una sola noche... y si lo estan pensando, sí , como en las películas de romance, el me había atrapado en sus brazos... y observe por primera vez lo que había en sus ojos... quedamos tan cerca que hubiera sido incomodo, de no ser porque mi cuerpo parecía pertenecerle desde mucho tiempo atrás... me miro con tal anhelo que me dio escalofríos, y el contacto de sus manos con mi cintura me hizo temblar, lentamente y sin dejar de mirarlo estupefacta, me incorpore con su ayuda y le agradecí... me incorpore y lo solté gentilmente evitando ahora sus ojos, el no pareció divertido ni molesto, mas bien, complacido...
–Estos zapatos...– le dije nerviosa
–No deben ser muy cómodos– me dijo mirando mis pies que comenzaban a congelarse por el aire invernal
–No, en realidad no lo son… a la larga– conteste indiferente tratando de calmar mis nervios
–Creo que debemos apresurarnos si no tendré que llevarte cargando– me quede sin aire, ¿Qué había dicho? pensé unos segundos e intente borrar eso de mi mente... lo seguí hasta el estacionamiento del hospital, el iba extrañamente aprisa, quizá había notado que su comentario no fue muy acertado para ser desconocidos... no parecía el tipo común que intenta una aventura de una noche, y si era eso iba por mal camino… pero en mi mente aun seguía la imagen de la mujer en aquel cuarto oscuro… ¿Quien era ella…? ¿Por qué estaba llorando?... y lo mas importante… ¿Qué relación tenían ellos dos…?
Continuara...
Hola chicos, en especial a ti Enma que siempre me dejas un mensajito, muchas gracias :) este capitulo es un poco más largo, para compensar el tiempo que demore en subir, gracias a los que se toman el tiempo de leer, y si les gusta la historia o quieren opinar sobre ella me gustaría mucho que me lo hicieran saber, no les lleva ni un minuto y créanme que lo aprecio. Hasta el proximo capitulo.
