Capítulo 4: Jugando con demonios.

Subió al auto y se quedó pensativo. ¿Era posible que una persona fallecida pudiera volver a la vida? ¿Por qué asesinaban a otros y los hacían reaparecer más tarde?

Se sintió frustrado y dio un sonoro golpetazo al volante. Odiaba sentirse confundido y sin ningún tipo de conclusión. Aunque sí, tenía un pensamiento muy claro en mente.

Algo querían con Hermione, y sentía que se trataba de algo peligroso.

Según Ronald, el cuerpo era tan sólido como cualquier roca en el planeta. También, según él la mujer en cuestión tenía el rostro de una joven que llevaba fallecida ya dos semanas. Sí ella había vuelto a la vida, ¿por qué iba a tener otro nombre?

Quería respuestas, y el único lugar en el cual sabía que podía hablar de mitos y leyendas; era el convento "Saint Andreth"

Era bastante antiguo, recordaba haber escuchado que había pertenecido a una familia católica muy respetada y sacrificada por su religión. Sin embargo, muchos rumores afirmaban que el dueño de aquel lugar; había osado a tener una relación con su criada de confianza "Marie". Obviamente, todo eso estaba prohibido por la sociedad, y el hombre fue desterrado de sus tierras. El convento quedó abandonado, se decía que la criada se había suicidado lanzándose de las escaleras por motivos personales, pero igual; todos creían que la habían envenenado.

Desde muy pequeño, retaba a sus amigos a que entrasen y se entrevistasen con la "criada macabra", por supuesto ellos jamás entraron. El lugar pasó a las manos de la iglesia y a la dirección de un sacerdote que le había educado en esa niñez. Él lo convirtió en un sanatorio mental mientras él crecía y, hasta él mismo llegó a dejar pacientes en el. Ahora lo dirigía el cardenal, Neville Longbottom.

No estaba muy lejos y no le tomó mucho tiempo llegar a el. Aparcó el auto un poco antes de la entrada y antes de bajarse se dedicó a ensayar que iba a decir, a repasar mentalmente lo que iba a preguntar para mostrarse confiado y sereno. Luego de repetírselo varias veces y de decidirse a comentar sus estúpidas ideas que bien; podían considerarlo paciente pontecial, comenzó a recorrer el extenso y majestuoso cementerio que circundaba a la también majestuosa iglesia.

- Veo que tienes prisa Severus- le dijeron al final de las enormes escaleras que daban hacia la entrada. El cardenal esbozó una sonrisa.

- Esta vez sí cardenal.

- ¿Vienes a ver a Bellatrix? ¿Sabes? ella ha estado respondiendo tan bien a los tratamientos que pensamos, reinsertarla muy pronto en la sociedad.

-No, pero me alegro- esperó a unas monjas que bajaban las escaleras y el cardenal sonrió ante lo predecible que era su amigo el doctor.

- ¡Ah! quieres privacidad.

- Si es posible, sí.

- Ven conmigo al confesionario.

- Me encuentro renuente de entrar en un lugar con tantos pecados cometidos y por cometer.

- El ser médico forense no te hace diablo.

- ¿Ya se puede decir eso acá?- preguntó sorprendido.

- Los tiempos cambian Severus, tú lo sabes.

Y sabía muy bien de qué hablaba. Hacía ya tres años que Bellatrix había ingresado en el sanatorio mental, ella y él se habían visto envueltos en una relación mucho mayor que "profesional-paciente", parecía un amor perfecto; pero no lo era al final de cuentas.

- Aún recuerdo cuando nos informaste que te volverías médico forense, eres un hombre muy importante para este pequeño pueblo sin justicia Severus.

No respondió, tampoco tenía el tiempo. Miró hacia todos los rincones y se acomodó en el asiento antes de hablar. El cardenal entendió que se trataba de algo importante.

- Cardenal, ¿Es posible que un hombre de nuestra era, encuentre una forma viable de revivir a las personas?

No sé escuchó nada, sólo los quejidos y las risas de los pacientes internados. El cardenal arqueó una ceja y miró a Snape.

- ¿Sabes en dónde te estás metiendo Severus? ¿Sabes que estás tocando terrenos impropios, terrenos que no han sido arados y; los que lo han intentado han sido acusados de sacrilegio y de blasfemar contra dios?

- Dios no tiene nada que ver en esto.

- ¿Quién te ha expresado semejante idea?

- Un policía, él asegura que en sus rondas nocturnas divisó a una mujer caminando; esa mujer lleva muerta dos semanas.

- ¿Y ese hombre se encuentra en uso de razón Severus?

- Absolutamente, su declaración es bastante clara.

- ¿Le crees Severus?

- Bueno, me es difícil pensar.

- ¿Le crees?

- Sí, si le creo.

El cardenal se mostró pensativo, Snape por su parte se mostró incómodo.

- Pues bien, si tú has de creerlo; debe ser cierto. Confío en tu palabra Severus, y por ello no revelaré nada de este asunto- miró a su alrededor como Snape había hecho- aunque aquí hay un hombre que piensa similar a ti; quizás él te pueda ayudar.

- ¿Un hombre que piensa como yo?

- Sí, está cerca.

El cardenal se levantó y le indicó el camino, más sin embargo; Snape permaneció sentado. Luego de unos minutos decidió seguirlo para descubrir al supuesto sujeto.

Para cuando entró en la habitación notó que estaba muy concurrida. Cuando el cardenal pasó por el vestíbulo todos los presentes se apartaron.

- ¿Es él? ¿El que lleva el caso?

- Sí, es Severus.

El hombre se acercó a él y a Snape le pareció vagamente familiar. Estiró la mano y se presentó como el alcalde Harry Potter, sin embargo; Snape no le dio su mano.

- Veo que no le aficionan las figuras de poder.

- No es mi campo. ¿Qué puede estar haciendo alguien como usted aquí? ¿Me esperaba acaso?

- ¿Esperarlo? oh no, vine a pedirle al cardenal que le diera la extrema unción a mí hija antes de ser enterrada.

- ¿Su hija? ¿Qué tengo que ver yo en eso?

- Mi hija, la chica que falleció hace unos días y que llevó al agente Cristopher a la investigación. Ella se encontraba visitando el pueblo para hablar con su novio que por una extraña razón dejó de escribirle. Cómo ella pensó que no la amaba o algo por el estilo decidió ir al pueblo.

- ¿Pero, cómo?

- No lo sé, quizás usted me pueda explicar.

Introdujo una mano en los bolsillos y sacó de él una carta. La carta, la acercó hasta Snape que se mantuvo con los ojos fijos en ella. La tomó unos momentos después conciente de que todas las miradas estaban sobre él y en la posible reacción que pudiera tener al leerla.

Efectivamente, pertenecía al joven del que hablaba el alcalde. La fecha del remitente no coincidía con el tiempo que duró aquel noviazgo y comenzó a pensar en ciertas cosas.

"Intenté escribirte antes pero me fue imposible, ¡esto es de locos! ¡Centenares de personas vivían en este pueblo, y ahora es un pueblo de nadie! y justo cuando creo que no puede ir peor; ¡veo muertos que caminan!"

" ¿De qué estoy hablando?, ni yo mismo sé. Juro que no he visto a nadie que esté cuerdo en este maldito lugar. Hace unos días, me pareció ver a un hombre. Estaba sentado en la plaza, tenía la cabeza alzada con vista al cielo y se veía complacido por una razón que desconozco. Luego de ello se levantó y dio unas cuantas vueltas alrededor antes de perderse por una calle. Bueno, después de eso; yo no supe de mis padres ni de nadie."

"Me preguntaba yo, como podían desaparecer tantas personas en un día y entonces, me dí cuenta de que yo tampoco existía; que vivíamos en un pueblo que no existe en ningún mapa"

"Estoy seguro de que él es el culpable Lily, él tiene la culpa de todo"

"Es como si jugara con tú mente, es como si al verlo. ¡Pero yo no lo he visto! ¡Sólo he visto muertos que caminan demonios!

Levantó la vista nerviosa, incluso con la mirada inquisidora del alcalde. Ahora lo entendía, había estado siempre un paso atrás y jamás lo había notado. Sintiéndose un estúpido salió corriendo del convento y se detuvo frente al auto mientras las manos le temblaban.

Hermione, rogaba que ella siguiera en aquel lugar. Leyó lo último que decía la carta

"Sacrificios, quieren ¡miles de sacrificios! ¡Víctimas pasaran! ¡Víctimas vendrán! ¡No van a parar hasta hallarle!

Subió al auto y buscó torpemente su arma. La cargó y se dirigió a toda prisa hacia el lugar en el que Hermione se estaba quedando. Se bajó apresurado y llamó a la puerta.

- ¿Señor Snape?- preguntó Ginny asombrada- ¿Pero qué hace acá?

- ¿Dónde está Hermione?, necesito verla con urgencia.

- Pero señor, usted mismo vino a recogerla, usted se paró en el mismo lugar, me hizo la misma pregunta y se la llevó. ¿Dónde la dejó?

- ¿Cómo?- preguntó confundido, Ginny le miró con preocupación.

- ¿Se siente bien?

Y entonces lo entendió, había perdido a Hermione; había llegado tarde. Dejó a Ginny y se devolvió al auto. No podía ir al pueblo entrada la noche; ya era tarde. Ginny le alcanzó corriendo.

- ¿Qué sucedió señor? ¿Qué sucedió con Hermione?

- Temo que se la llevaron señorita Weasly.

Ginny se cubrió la boca para evitar gemir, Snape le recomendó que se mantuviera apartada; que se alejara de ser posible. Si querían algo, lo querían a él también.

Se devolvió a la casa y se preparó para irse pasado el amanecer. Apenas pudo dormir pensando en lo que había sucedido, entendiendo que lo que se veía en la prensa y en la radio; estaba lejos de serlo.

TBC

Y me fui al capítulo final, espero que les haya gustado y no se hayan confundido mucho.