Hola ¿Cómo andan? Bueno, he decidido actualizar este fic, y estoy un poco... Solo no puedo creer que nadie haya sacado quien es el ex... Jajajajaaja jamás pensé que sería tan poco inimaginable, pero por fin se revelará.
Quería agradecerles los comentarios a koharustar, a Luffy ASL, a Mugiwara-Marie y a Criistal.
Bueno... ahora en más... Todo suyo.
¿Qué haces aquí? - Preguntó fríamente. Lo fulminó al hombre. Esos cabellos rubios identicos a los de su hija le llamaron la atención, no había cambiado nada
Vengo a ver... - Murmuró con una sonrisa completamente engreída - Vengo a ver a mis hijos -
En ese momento Nami sintió como si un pozo se abriera bajo sus pies, y ella cayera sin poder sostenerse de nada hacía el abismo. Un nudo se le hizo en la garganta al recordar los años de felicidad que había pasado junto a él y luego, como todo fue empeorando. Los años lo habían cambiado, ahora además de sus rubios cabellos color sol, llevaba una cicatríz en su ojo derecho y unos tatuajes en sus brazos. Su corazón se achicharró al recordar su voz, al ser obligada al volver a verlo a los ojos.
¿Y...? - Comenzó titubeando pero luego se obligó a mantenerse firme - ¿Y por qué crees que ellos quieren verte? -
¿No es obvio? - Rió manicaticamente - Porque soy su padre -
No creo que ellos te consideren así - Comenzó a aumentar su voz al sentir que el hombre se estaba riendo de ella
¿Qué dices? - Preguntó casi en un grito mientras tomaba su camisa y la jalaba hacía su cuerpo - Son MIS hijos - Murmuró en su oído de una manera posesiva - Y YO soy SU padre - Insistió y luego la empujó lejos de él
En ese momento su mente quedó perturbada, había olvidado lo violento que podía llegar a ser. Y a pesar de ser una mujer bien puesta, sabía que se encontraba sola con sus hijos menores y no podía peligrar que ese tipo se vuelva loco y violento, como ya podía ser. Decidió seguirle el juego y alejarlo de su hogar y su familia cuanto antes.
Bueno, tranquilo Bellamy, igualemente no se encuentran aquí, ellos estan en el colegio - Suspiró
El hombre tomó bruscamente su mano izquierda y la elevó hasta su rostro, la contempló por unos segundos y sonrió de la misma forma que había reído, de una manera considerada maniatica por parte de la mujer.
¿Con que... Te has casado de nuevo? - En su dedo anular se divisaba el brillante anillo dorado
Yo... - El aire se le fue de golpe. Ese rostro, parecía disfrutar de su burla, era como si nada en él hubiese cambiado
Mami... - La puerta estaba abierta y al ver que su madre se demoraba demasiado como para seguir jugando, Akira se acercó a buscarla
Y veo que tampoco has perdido el tiempo - Esa sonrisa la estremesia cada vez que la veía
Sueltame - Liberó su mano de las garras de aquel hombre, y luego lo fulminó con la mirada - Ya vete, te he dicho que no estan aquí, vuelve en otro momento -
Presa del odio y la envidia, la tomó por el cuello y comenzó a apretar su garganta mientras sus ojos se inyectaban en sangre. ¿Cómo se atrevía a hablarle así? No iba a permitir que esa estúpida mujer lo heche como si fuese una basura.
¿Qué ha...? - Alcanzó a decir Nami antes de notar que el aire no le llegaba a sus pulmones
¡Mami! - La pequeña notó la tensa situación que ocurrían delante de sus ojos, y éstos comenzaron a llenarse de agua
No me gusta que me griten - Murmuró nuevamente junto a su oído para intimidarla
Seguían caminando en silencio. Al final, su hermana había entendido que Gaku era un ser despiadado que solía aprovecharse de las mujeres para obtener beneficios carnales. Desde esa discución, no habían emitido palabra al respecto y Hanako había caminado todo el camino a casa, con la mirada clavada en el suelo. No podía creer que Gaku... él... él parecía tan buena persona que todavía no podía creer lo que su hermano le había dicho. Caminaban sin nada que decir, puesto que la situación no ameritaba nada, y de golpe, cuando doblaron en la esquina que daba a su gran casa, su hermano se detuvo.
¿Pero qué...? - Comenzó Katsu al ver a un extraño tomando de la garganta a su madre
Hanako levantó la cabeza al sentir aquella reacción. ¡¿Qué?! Se quedó boquiabierta ¿Qué estaba pasando? Su madre estaba siendo... Y de golpe reconoció a la persona que estaba en la puerta de su casa. No... No podía ser verdad. Se supone que él se encontraba muy lejos de allí, reaciendo su vida con otra mujer y seguramente otros hijos a los que cuidar.
Pa... ¡¿Papá?! - Exclamó, pero aun así, se mantuvo inmovil, sus ojos no podían creer lo que estaba viendo. Su padre estaba...
¡Nami! -
El joven salió corriendo a toda velocidad hacía ella. ¿Quién era ese tipo? ¿Papá? ¿Hanako lo había llamado papá? Por un momento pensó si realmente estaba haciendo lo correcto al intentar entrometerse en eso. Pero ese maldito se estaba pasando, estaba violentando a la mujer que consideraba su madre, y no iba a dejar que eso pasara. Cuando estuvo a no más de cinco metros, soltó su mochila y golpeó al hombre con su puño bañado en odio.
¿Qué demonios le estas haciendo? - Preguntó cuando el extraño soltó a la pelirroja
¿Quién eres niño? - Dijo mientras se recuperaba de golpe que apenas lo había sorprendido
¡No! ¡Déjalo! - Exclamó la mujer al ver que su ex esposo comenzaba a acercarse amenazantemente hacía el hijo de Luffy, intentó pararse pero el aire que recíen había ingresado abruptamente a sus pulmones, la mareo
¿Sabes lo que has hecho? - Murmuró con el ceño fruncido
Cada vez estaba más cerca del joven, que a penas sabía lo que estaba pasando. No entendía por que pero ese maldito estaba amenazando a su madre, y no iba a permitir que eso sucediera, y a pesar de que el hombre era mucho más curpulento que él, había tomado el valor suficiente como para hacerle frente. Retrosedió unos pasos intentando ganar tiempo para pensar, para pensar que era lo mejor que podía hacer. El hombre soltó un golpe, pero Katsu lo evitó agilmente agachandose, pero luego, otro puño voló por los aires, estrellandose en el hijo del morocho, quien cayó al suelo de espaldas.
¡Katsu! - La pelirroja se puso de pie como pudo e intentó salir corriendo hacía ellos, pero su fuerza había disminuído debido a la falta de oxígeno en su cuerpo y cayó al suelo, nuevamente
Todo estaba acabado, si le llegaba a poner una mano más encima iba a golpear lo con todas sus fuerzas, y un golpe en un lugar clave podía significar la muerta o la perdida del conocimiento. Y Nami sabía que Bellamy sabía eso, y peor... sabía donde se encontraba ese lugar clave.
De repente un auto frenó en la puerta de la casa. La mujer levantó la vista y un foco de esperanza apareció cuando distinguió que se trataba de la camioneta de su esposo. Respiró profundo al notar como éste salía del vehículo y se acercaba corriendo hacía el extraño rubio quien estaba amenazando a su hijo mayor.
¿Quién demónios eres? -
Todo era un caos. Había arribado a su casa luego de un agotardor día laboral y se había encontrado con un panorama completamente descabellado y confuso. Primero que nada, Hanako parada contemplando una escena pasmada, su hijo a punto de ser golpeado por un extraño, su mujer tirada en suelo pálida, y su pequeña Akira llorando junto a la puerta de entrada. ¿Qué estaba sucediendo? Por suepuesto que ni dudo en bajar, y corrió hacía ese rubio sin importar quien era, lo principal era evitar que ese hombre desquite toda su furia en su hijo. Se interpuso entre el ambos y frenó la segunda piña, cuyo destino era la mandíbula del joven, con su mano.
¿Pero qué...? - Comenzó el rubio mientras su rostro se desfiguraba
Ni se te ocurra a ponerle una mano en sima a mi hijo - Dijo lentamente mientras lo fulminaba con el ceño fruncido
Así que... el responsable de que mi mujer ahora tenga una hija, apareció - Sonrió al tiempo que aflojaba sus musculos
Tengo entendido que es tu ex mujer - Bromeó sin emitir sonrisa alguna
Tienes entendido bien - Se pasó su lengua por sus labios, refrescandolos
Y por lo que veo tú eres... -
¡Papá! -
Estuvo a punto de decirlo, pero al voz del menor de los hijos que pertenecían a la pelirroja se escuchó a lo lejos. Luffy volteó, sorprendido y contempló como el pequeño Taro corría rápidamente hacía sus brazos. El hombre lo abrazó y sonrió al tiempo que se agachaba para estar a su altura.
¡Taro, mi hijo! - El hombre abrió los ojos y miró al morocho quien no hacía más que contemplar la escena desconcertado
De repente su mente viajó hacía el pasado, hacía la vez que se había enterado de toda la historia que la pelinaranja y su familia había vivido. La vez que había estado jugando junto a Taro en su habitación y él había comenzado a hablarle de su padre. Recordaba que Hanako se había metido en la conversación y había dicho que no podían considerarlo su padre debido a todo lo que les había hecho, y si su memoría no fallaba, el pequeño se había puesto a llorar y había argumentado que él si lo quería debido a que, quieran o no, era su padre. Después de todo, él no había podido llenar el vacio que su verdadero padre le había producido, y por alguna razón, eso le dolía.
¡Taro! ¡Ya déjalo! - La rubio por fin reaccionó
Hanako se acercó hacía los personajes de la escena y con los hombros tensos contempló la escena ¿Cómo podía abrazarlo luego de todo lo que les había hecho vivir? ¿Cómo se atrevía a llamarlo "Papá" si ese tipo lo único que había hecho había sido abandonarlos? ¿Qué no recordaba todas las noches que ellos habían tenido que llorar para poder calmar sus almas? ¿Qué no recordaba que el hombre que yacía junto a ellos día a día, era al que había que considerarlo como verdadero padre? Furiosa se acercó más hacía su hermano y hacía el hombre que le había dado esos rasgos tan similares. ¡Maldición! ¡Como se odiaba en esos momentos!
¿Qué dices Hana? Solo esta abrazando a su padre -Bellamy se puso de pie y colocó una mano sobre el hombro del pequeño
¿Su padre? ¡¿Su padre?! - Exclamó cada vez más fuerte mientras el odio se refelajaba cada vez más, en sus ojos - ¿Qué demonios estás diciendo TÚ? - Su tono de voz iba en aumento
Si, su padre - El hombre trato de apaciguar los gritos de ella, gritando más fuerte - Y también el tuyo, para que lo sepas, Hana -
¡No me llames Hana! - Sus dedos se estaban amordazando sumidos bajo la tensión que ese hombre le provocaba. Notó que sus uñas se estaban clavando sobre la palma de su mano - ¡Y además, tú no eres mi padre! - Apretó con más fuerza sus puños y sintió el dolor - ¡Él es mi padre! - Aulló al momento que apuntaba al morocho
¿Tú padre? - Rió al hacerse la idea - ¿Él? ¿Tú padre? - Soltó una desquisiada carcajada - No me hagas reír... Ni siquiera... Ni siquieras tienes el más mínimo parecido a ese estúpido - La fulminó con la mirada - ¡Mírate! ¡Tus cabellos son idénticos a los míos! Y quieres que me trague que él es tú padre - Volvió a reír
¡Maldición! Ese tipo si que sabía burlarse de la gente, Nami sintió una leve impotencía al saber que con cada palabra que aquel hombre decía, su hija sentía herido su orgullo. Se puso de pie, sosteníendose de la branda de madera que daba a las escaleras de su casa, e hizo la mayor fuerza posible por mantenerse.
Akira... - Murmuró hacía la niña, la cual se acercó a sus brazos y un vez en ellos, dejó de llorar
¡Taro, aléjate de él! - Su hermana no iba a rendirse, no iba a dejar que ese tipo obtuviera lo que quería - ¡Maldición! - Dijo entre dientes al ver que el niño seguía inmóvil, junto a él - ¡Maldició, Taro! ¿Qué no lo ves? - No podía creer lo débil y frágil que se había vuelto su pequeño hermano, quien al contrario, ella no. Ella se había trasformado en una flor madura y fuerte - ¿Qué no ves que nos abandonó todo este tiempo? -
¡Sí! ¡Lo veo! - Explotó el niño mientras unas largas lágrimas comenzaron a desbordar de sus ojos - Pero Hanako... - Dijo suavemente - Es mi papá - Levantó la mirada en alto - Es nuestro papá - El rubio sonrió, estaba obteniendo ventaja
No, Taro... - Murmuró mientras se volteaba - Es tú papá... -
Y se alejó de ellos, caminó con la mirada gacha hacía su casa, su adorada casa donde allí convivía con su madre, con sus hermanos y con su querído, querído padre. Subió los escalones pasado por al lado de Nami, quien la miró apenada ¿Por qué sus hijos tenían que vivir aquella horrorosa situación? Y luego, cuando estuvo al lado de la puerta, volteó y dijo:
¡Ahora véte de aquí! -
Nuevamente, volteó e ingreso en el lugar más acoger del mundo, su lugar, su hogar. Al desaparecer un incómodo silencio se avecinó sobre el patio. Todo eso se había salido de las manos y ahora, todo quedaba en una situación de tensión y estres que solo se arreglaría cuando aquel extraño y loco hombre se alejara de allí.
Bien... - Murmuró mientras le sacudía los anaranjados cabellos a Taro - A pedido de mi querídisima hija, me iré -
Pero, papá... - Taro tomó su brazo intentando evitar que lo haga
Tranquilo, pronto volveré e irémos a dar una vuelta - Sonrió de manera posesiva
Y luego siguió su camino hacía su vehículo. Se subió en el y luego de mirar fijamente a la familia, puso marcha y se alejó de sus vidas. Solo por el momento.
Automáticamente Luffy volteó hacía Katsu, quien ya se había incorporado y se encontraba sentado en el suelo. Al poco tiempo, las dos hermanitas biológicas del joven, quienes habían observado toda la escena desde el auto de su padre, bajaron y corrieron hacía él para confirmar que todo esté bien.
Katsu ¿Estás bien? - Preguntó la menor de las dos mientras lo abrazaba del cuello
¿Qué le pasa a ese loco, papá? - Takara fijó sus azulados ojos en el morocho quien no hizo más que hacerles señas para que se callará. El pequeño Taro estaba cerca y no quería que oyera esas palabras, después de todo, estaban hablando de su padre
Nami no aguantó más, bajó los peldaños hacía el crudo césped y corrió junto a su pequeño hijo quien yacía de pie inmóvil. Bajó a Akira de sus brazos y los útilizó para abrazar al joven niño quien se encontraba igual de confundido que la niña de dos años, o quien sabía si más. ¿Cómo había dejado que eso pasara? Había sido descuidada y ahora su familia se estaba desmoronando. Lo apretó contra su cuerpo, apoyando el oído del niño contra su corazón, sabía que eso lo calmaba y era lo que deseaba más que nada. Lograr que Taro vuelva en sí.
Al lograrlo, el pequeño pesataño un par de veces, volver en sí no significaba estar menos confundido, el niño seguía igual de confundido por todo lo que su hermana mayor le había dicho. Taro se separó de su mamá, escapando de sus brazos y luego de voltear hacía su casa, comenzó a caminar hacía ella. La mujer lo contempló sin poder decir nada, sin poder hacer nada. Entendía la situación en la que su hijo se encontraba, y sabía que lo mejor era dejarlo en paz, dejarlo pensar. Suspiró y se puso de pie.
Taro caminó hasta casi llegar a las escaleras, y frenó. Sentía como si todo su mundo fuera una fuerte gama de confución que atravesaba su mente hasta llegar a sus sentimientos. No sabía que pensar, ni siquiera sabía que decir. Miró hacía arriba, la ventana que daba al cuarto de su hermana, y allí la vio, observándolo sería a través del ventanal. ¿Por qué...? ¿Qué había hecho de malo? Solo había dicho lo que realmente sentía. Posó la mirada en el suelo y siguió su camino hacía su habitación.
¿Estás bien? - La pelinaranja se acercó hacía el mayor de los hijos que conformaban su familia - ¡Por Dios! - Lo abrazó mientras unas pequeñas gotas se deslizaban por sus mejillas - Pense que... Pense... - Pero fue interrumpida por ella misma cuando soltó un pequeño sollozo, y luego más calmada se acercó al oído de su hijo y murmuró - No le digas que ha pasado conmigo, sabés como es y no quiero que haga locuras -
Se refería a su ataque. Los únicos que lo habían presenciado habían sido Hanako y él, claro que sin contar con la pequeña Akira, que despues de todo, era una niñita. El joven sintió en silencio, era su madre y además, conocía a su padre tan bien que tampoco quería que se mandara una de sus locuras.
Takara, Mizuki ¿Podrían llevarse a Akira para dentro? - Preguntó el hombre dandoles unas palmaditas en la espaldas
Las niñas sintieron y con una sonrisa se encaminaron hacía la pequeña, y luego de tomarla una de cada mano la encaminaron hacía adentro. Ahora solo se encontraban afuera los mayores, o al menos Katsu solo le faltaba un año. Luffy contempló como el morocho se ponía de pie y le tendió la mano para ayudarlo, seguramente tras los golpes se encontraba un poco inestable, suspiró al verle el ojo, el cual comenzaba a hincharse como consecuencia.
Mira como te ha dejado la cara - Se acercó hacía su hijo y examinó el ojo - Lo mejor será que te pongas hielo -
No te procupes por esto - Sonrió al tiempo que se tapaba la herida con la mano - Se me iba a hinchar de todos modos - El golpe lo había dejado K.O debido a que había sido el mismo ojo donde Gaku lo había golpeado ese mismo día en el instituto
¿De todos modos? - La mujer lo contempló con los ojos llorozos mientras intentaba deducir que significaba eso. Miró a su esposo perpleja
¿De qué hablas? - Insistió serio
Nada, solo una pequeña pelea - Intentó restarle importancia, no quería armas más problemas del que ya había
¡Katsu! ¿Qué te he dicho de esas cosas? - Su padre suspiró - Vé adentro, necesitas hielo ahora - Ordenó
La cena había trascurrido en silencio, ninguno se atrevía a hablar. Todos estaban más que confundidos hacerca de lo que había pasado esa tarde en la entrada de su propio hogar, pero nadie objetaba sus dudas, más bien, se las guardaban para no tener que poner tensa la habitación. Luego de cenar, mientras la mujer lavaba los platos, los niños se diriguieron a sus respectivas habitaciones, cansados y con ansias por que ese día termine. Por su parte Luffy hizo su labro de padre, y luego de dejar al pequeñito de Souta sobre su cuna, llevó a la más pequeña de sus hijas para acostarla en su camita, y acompañarla hasta que ella se adentre en sus sueño.
Papi... - Lo llamó la pequeña cuando estaba a punto de abandonar su habitación, pensando que ya estaba dormida
¿Qué sucede mi amor? - En la oscuridad del cuarto, se acercó hacía la cama y se sentó junto a ella
¿Por qué ese señor estaba lastimando a mamá? - La pregunta lo dejó mudo
¿Lastimando? - Pudo decir luego de unos momentos
Si, haciendo así - La niña imitó claramente la escena, había observado todo y a pesar de que no entendía bien que significaba ahorcar y cuales podían ser sus concecuencias, se tomó el cuello y comenzo a sacar la lengua, como había visto en tantos dibujitos
No lo se, es un señor malo, no debes acercarte a él ¿Sí? - Le acarició sus cortos cabellos y le beo la frente - Ahora, a dormir -
Para cuando llegó a su habitación, Nami ya se encontraba allí. Sentada al borde de su cama, contemplando lo que parecía ser, una vieja fotografía. Se arrimó hacía su mujer en silencio, no quería desconcentrarla, y al estar a su lado, la abrazó. Ella no reaccionó, seguramente se encontraba igual de confundida que los niños por todos los sucesos.
Jamás creí que se presentaría - Murmuró fríamente
Tranquila, todo va a estar bien ¿De acuerdo? - Sonrió y le besó la mejilla dulcemente - No voy a dejar que nada les pase, a ninguno de los ocho - Refiriendose a sus siete hijos y, por supuesto, a ella
En serio, lamento lo de hoy - Suspiró y arrugó la fotografía - No pense... -
No quiero que te culpes por esto - La susurró al oído mientras jugaba con sus bucles anaranjados - Tú no tienes la culpa ¿Entiendes? -
Si... - La mujer se apoyó contra su pecho y cerró los ojos
Él la tranquilizaba, sabía que decir y como decirlo para lograr que la seguridad regresara a su cuerpo, y esa era una de las razones por las que lo amaba. Recordó las locuras que había hecho para que ese hombre se quedara en su vida, y sonrió al reconocer que todo eso había terminado bien, todas esas locuras no habían sido en vano.
Él se sentía bien, si ella se encontraba bien, él era feliz. Y no había nada más importante que la seguridad de su familia. Se quedó pensando en lo que había dicho Akira, la menor de sus hijas, y luego de mirar hacía abajo, divisó entre sus cabellos, su delicado cuello. Hipnotizado por la curiosidad de saber si lo que ella había actuado era verdad o no, deslizó su mano hacía aquella parte tan delicada del cuerpo y apoyó su mano cuidadosamente. La mujer pegó un salto hacía atrás y se alejó de él.
¿Sucede algo? - Preguntó intentando hacer su mejor actuación para sonar natural - ¿Estás bien? -
Si... es solo que... - Se tomó el cuello con ambas manos. No había notado hasta ese momento que el dolor se había apoderado de esa parte de su cuerpo ¡Maldición! La idea de sentir una mano contra su garganta la atemorizaba - Solo... -
Oi, Nami - El morocho se acercó seriamente hacía ella y posó su gélida mirada en sus calidos ojos - ¿Te ha hecho algo? -
¿Hecho? No, no me ha hecho nada - Dijo rápidamente y nerviosa, desvió la mirada para no tener que mentirle mientras lo miraba a los ojos
No fue lo mismo que me dijo Akira - Los ojos dela pelinaranja se abrieron como platos... Akira... Jamás pensó que la niña iba a ser la delatadora, de hecho se había olvidado por completo que ella había visto todo desde la puerta de su casa - Dime sin mentiras ¿Qué te ha hecho? - No iba a decir nada, tampoco tenía el valor de hacerlo - Te ha... - Tomó el cuello de su mujer con ambas manos y cuando estuvo a punto de tocar su piel, ella gritó y quitó desaforadamente las manos de su cuello
¡Basta! No lo hagas - Bajó la mirada avergonzada
¡Ese maldito! - Se puso de pie con el puño en alto
Espera, por favor -
En una de las habitaciones de al lado, el pequeño Taro no podía conciliar el sueño, estaba confundido, no sabía que pensar, que hacer. Su hermana estaba enojada con él por todo lo que había dicho respecto a su padre. Su hermano, o el que consideraba su hermano mayor, su ejemplo a seguir, había sido golpeado por su propio padre. Su madre había intentado ayudarlo sin saber que al hacerlo empeoraba sus dudas. Y su padre... No... Su... ¿Qué era Luffy entonces? Se puso de pie sin poder encontrarle una respuesta a esa pregunta y salió de su habitació, debía hablar con el hombre a quien consideraba su modelos. Tocó la puerta y luego de escuchar un "Pasa", ingresó tímidamente.
¿Taro? ¿Qué haces aquí? - Katsu apagó su video juego y contempló confundido a su pequeño hermano
Quiero hablar contigo -
Bueno... hasta aquí llegamos hoy. ¿Qué les ha parecido? Espero que no se les haya hecho muy denso, pero siempre estoy abierta a las críticas. Sé que en este capitulo no ha pasado mucho, el 90% fue la pelea y discución con el ex, pero prometo que el siguiente avanzará.
Bueno... Hablando del ex... ¿Se lo esperaban? Me habían llegado sus diferentes hipotesis, pero creo que nadie consideró que debía ser un rubio malo, puesto que me nombraron personajes que no tienen cara de ser abandona hijos. ¿Qué les ha parecido?
Estaré ansioasa por leer sus reviews, sobre todo con su opinion acerca del padre de Hanako y Taro.
Nos Leemos.
